Capítulo 27 Dulce melodía

La sirvienta se encargó de llevar a Kai hacia la oficina donde el señor Stróganov lo esperaba ansioso. Aquella linda mansión era tan diferente a la suya, se veía iluminada, alegre, inclusive podía percibir un aroma especial, como a canela… Kai se sentía nervioso, pero estaba decido en lo que iba a hablar con el señor Damian. Mientras recorrían los pasillos, Kai pudo escuchar una suave melodía de un piano.

- Ya llegamos, jovencito. – la sirvienta llamó a la puerta y luego la abrió lentamente.

- Gracias… - Kai ingresó a la habitación donde se encontraba el señor Damian.

Pronto divisó al señor que vestía un pantalón de tela café con una camisa color crema con las mangas arrolladas y por encima un chaleco de lana del mismo color del pantalón.

- Kai, que grata sorpresa tenerte acá. – dijo acercándose a él y estrechando su mano cálidamente.

- Discúlpeme por presentarme sin avisar…

- Oh descuida… vamos charlaremos en otra sala…

Ambos se dirigieron a una bonita sala, la cual tenía además un estante con libros, era el lugar favorito de descanso del señor Damian en las tardes. Kai seguía escuchando la tenue música. Volteaba a todos lados disimuladamente para saber de donde provenía la melodía, sabía que podía ser Alana.

- Toma asiento. ¿Quieres algo de beber?

- No se moleste…

- No es molestia, luces un poco cansado… ¿Qué tal un café?

- Está bien…

- Esto es tuyo… - le dijo entregando su beyblade, Kai lo tomó y lo observó por un instante, mientras el señor Damian lo veía con una sonrisa, contrario a Kai que no dejaba ver alguna emoción en su rostro.

La sirvienta llegó trayendo una cafetera con dos tazas de cerámica y dos recipientes para el azúcar y la crema. Mientras el abuelo alistaba el café para ambos, Kai observaba los retratos que estaban acomodados en diferentes mesitas. Había varias caras que no reconocía, eran hermanos del señor Stróganov, así como el retrato de sus padres, todas en blanco y negro. Luego notó unas más recientes, se trataba de una fotografía de la nuera y el hijo del señor Stróganov, tenían una niña en el medio con una linda sonrisa que Kai no tardó en recordar. Había otro retrato del señor Damian junto con Brooklyn, la cual Kai tomó mirándola más de cerca.

- Jeje… es como un hijo para mí, ahí tenía solo catorce años…

Kai puso el portarretrato de vuelta en la mesa al escuchar la voz de Damian.

- Ven a sentarte y cuéntame el motivo de tu visita, Kai.

Kai se sentó en un sillón frente al abuelo. Lo miró fijamente y le dijo:

- Quiero vender los derechos que me corresponden de la empresa de los Hiwatari, ya no quiero tener que responder a ellos.

El abuelo, pensativo, puso su taza de café sobre la mesita que los separaba.

- A ver si comprendo, tú quieres renunciar al derecho de tu parte en la empresa Hiwatari, que según sé es la parte más importante ¿sabes que eso significa mucho dinero?

- Lo sé… como mi padre murió yo tengo la responsabilidad de aprobar todos los cambios que mis tíos quieran realizar, pero no quiero continuar más en esto… De hecho no quiero tener más vínculos con los Hiwatari, no más que el apellido… Tomaré sólo lo que necesite para vivir, el resto de bienes y dinero lo transferiré a alguien más, y como sé que usted es un hombre bondadoso quiero que sea el beneficiado.

- Vaya…. Y supongo que quieres que yo te compre los derechos también.

Kai asintió con la cabeza mientras tomaba un poco de café. El abuelo se levantó y comenzó a caminar lentamente con sus manos dentro de sus bolsas de un lado a otro por la sala. Mientras tanto le decía:

- Kai… debes recordar que yo no viviré para siempre… mi único heredero natural, el padre de Alana, murió. Mi nieta es la que deberá asumir las empresas que actualmente desarrollo, claro está, si ella desea también puede vender sus derechos. ¿Para qué querríamos un negocio más y más dinero? – luego volvió a sentarse frente a Kai.

- No conozco a nadie más a quien acudir. Mis tíos son ambiciosos, no confío en ellos. – dijo con odio.

- Tú eres el jefe ¿no? Podrías encargarte de que las cosas marchen a tu manera, no a la de ellos…

- Usted me dijo que lo que importaba en la vida era ayudar a alguien más… y lo que disfruto hacer es ayudar a los chicos a mejorar su potencial en el beyblade, pero mientras el peso de mi herencia me persiga no podré hacer con libertad lo que de verdad valoro… Quiero saber si acepta mi propuesta…

- Mira, Kai, es una decisión muy difícil y creo que no estas pensando bien… además, como te lo dije, la persona que debe determinar recibir o no un negocio más no soy yo… sino mi nieta. Debes hablar con ella.

Kai se sobrecogió por un momento. Bajó la mirada mientras sentía que una amargura inmensa lo invadía, sin darse cuenta unas gotas comenzaron a bajar por sus mejillas, las cuales llevaba marcadas de azul. El abuelo sólo lo miraba mientras tomaba su café.

- Abuelo Stróganov… - decía Kai mientras apretaba sus rodillas descargando su ira- … por favor… no me interesa el dinero… jamás lo volveré a molestar… se lo prometo… yo no volveré a Rusia, si algo le ruego es que acepte… usted decidirá que hacer después con la empresa…

El abuelo se agachó frente a Kai para tomarlo de los hombros.

- Kai, mírame por favor.

Kai levantó su rostro, sus ojos se conmovían.

- Estás apesadumbrado.

Kai agachó su cabeza.

- Me gustaría que te quedaras unos días en mi casa. – Kai no esperó escuchar tal invitación del señor Damian. – creo que no te hace muy bien estar en la tuya… entiendo que debe ser una carga para ti – le decía paternalmente- así podrás meditar bien lo que es correcto. Trae tus cosas mañana. ¿Qué dices?

El señor Damian lo soltó, Kai se puso en pie y le estrechó la mano. No le respondió, salió de la sala sin decir nada. El señor Stróganov lo vió salir y luego se dirigió al pasillo y le ordenó a una mucama:

- Dígale a los guardas que cuando llegue el chico mañana lo dejen pasar, por favor.

La mujer asintió y se retiró rápidamente. El abuelo suspiró y volvió a su oficina.

Kai se dirigía a la puerta principal, seguía escuchando la melodía del piano. Una criada se acercó para preguntarle si necesitaba algo. Kai se detuvo en seco.

- Sí… necesito saber de dónde proviene la música del piano.

- Es por allá… – le señaló- pero la salida está…

Antes de que la criada pudiera decirle algo más, Kai se dirigía hacia el lugar que ella le señaló. Sólo quería comprobar que era Alana la que tocaba la música. No quería hablarle, sólo quería verla por última vez.

En realidad Kai no pensaba aceptar la invitación del abuelo, se sentía un poco avergonzado de haber querido delegar una responsabilidad como esa al señor Stróganov. Pensaba que antes de partir de Rusia le enviaría una nota de despedida al abuelo, pero no volvería, a pesar de que jamás había sentido un calor de hogar en una casa tan grande. "No hay razón para que un hombre como él se mezcle con una familia tan perversa como la mía… supongo que tendré que cederle todo a mis tíos de todos modos… es una pena…" meditaba mientras se aproximaba a la habitación, la música resonaba cada vez más fuerte, pronto estuvo frente al marco de la entrada de la habitación, la cual no tenía puerta. Era una amplia habitación con un cielo raso acústico, en una esquina estaba el piano negro de cola, que brillaba con el reflejo de la ventana. Y sentada en un banco negro acolchonado, ejecutando la preciosa música, estaba Alana, con su cabello rubio suelto, con un vestido a media pierna color crema y unos sencillos zapatos de muñeca.

Kai se quedó silenciosamente en el marco de la puerta mientras escuchaba la canción que Alana, con gran inspiración, comenzó a cantar:

Ven descansa

Ya no cargues más dolor

Ven descansa

Y refúgiate en su amor

Encontrarás ya no más soledad

Solo paz, cerca está

Encontrarás que tu corazón roto él sanó

Aquí está

Respira

Exhala

Tú lo encontrarás aquí

Descansaré en ti

Una sensación extraña invadió el pecho de Kai. En un momento, Alana se detuvo y sintió que alguien la observaba, volteó rápidamente, pero sólo vio una sombra que se alejaba. Se levantó rápidamente y corrió asomarse, no podía creer lo que veía, ¡era Kai! No sabía si llamarlo o dejarlo ir.

- Ka…kai… - dijo suavemente mientras extendía su brazo como tratando de alcanzarlo.

- ¡Espera!- gritó más fuerte.

Kai se volvió al escuchar la voz de ella, ambos se observaron por casi medio minuto sin decirse nada. Alana estaba boquiabierta mientras Kai sólo permanecía serio, luego agachó la cabeza y se alejó caminando más rápido. Alana se dirigió a una de las ventanas y miró como Kai se marchaba por uno de los senderos del jardín, hasta salir de la residencia Stróganov.

Si les gustaría escuchar la canción que cantaba Alana (que me inspiró a incluirla en la historia), acá le dejo el link. La intérprete se llama Kari Jobe.

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saludos!