Capítulo 28 En busca de Kai
Era ya de noche, dos disparos se escucharon en lo que fuera una especie de granja; provenían de un inmenso granero. Había solo dos personas adentro, una de ellas tenía la pistola en mano y se trataba de un chico ya conocido, Ray Kon. Unos metros más atrás de él estaba Mariah, mirando como Ray practicaba el tiro al blanco mientras eran iluminados por unas cuantas linternas con luces bajas. Mariah lucía muy angustiada, estaba arrecostada a una baranda de madera. Ray apuntaba con la pistola, parecía tener bastante práctica. Cuando Ray disparó perfectamente por segunda vez, caminó directo a donde Mariah mientras guardaba la pistola en el cargador de cuero negro.
- Luces muy preocupada, Mariah.- le dijo acariciando una de sus mejillas.
- Tengo miedo, Ray… nos hemos preparado todo este tiempo, pero ¿qué haremos si no suceden las cosas como se planearon? Ray miró a los ojos a Mariah, muy seriamente le respondió:
- No temas… debemos creer hasta el final que lo lograremos… Mariah abrazó a Ray fuertemente.
- No perderé la fe, Ray. – Mariah tenía ahora un semblante de valentía.
- ¡Así es Mariah! Tú eres una chica fuerte y valiente, y me alegra tenerte a mi lado. Mariah sonrió y se volvió a arrecostar en el pecho de Ray.
Ray abrazó a Mariah mientras miraba ido, pensando en todo lo que tenía que hacer en la misión que se le había encomendado. "Por favor, no nos abandones… te necesitamos…" dirigió estas suplicantes palabras en su cabeza mirando el pedazo de cielo estrellado que una ventana de madera media abierta le permitía observar.
A penas fue de mañana, Hiro y Judy sostenían una conversación por teléfono.
- …no podemos dejar que Kai renuncie a la BBA, podría unirse a BEGA y no sabemos aún que ocurre allí dentro…
- Hiro, debes entender que Kai no nos responde, y ahora que ya llegó a Rusia sus tíos tampoco responden nuestros mensajes, parece que ya no les somos tan útiles…- Hilary, con semblante pensativo, estaba ajustando algunos beyblades mientras escuchaba a Judy, quien estaba sentada con el teléfono inalámbrico frente a su computador.
- Bien… creo que tendremos que ir a buscarlo… espero poder hallarlo antes de que ustedes estén de vuelta.
- De acuerdo, si te enteras de algo llámame inmediatamente.
- Lo haré… adiós.- Hiro colgó, se sentó en un sofá y bebió un poco de agua.
- Ese "tendremos que ir a buscarlo" suena a muchos… no iré a buscar a ese engreído…- decía Roxie que estaba cerca de Hiro ejercitándose en una banda corrediza.
- Admiro tu espíritu de servicio…- dijo sarcástico- Si la BBA hubiera ganado el torneo aún no hubiera vuelto a esta habitación… - decía mirando alrededor. - Bueno… iré a buscar a Kai… deséame suerte al menos…
- Suerte… Oye… iré a ver a Alana en la tarde, me llamó ayer en la noche, dijo que tenía algo importante que decirme.
- Mmm… ya veo por qué no me quieres acompañar… - Hiro tomó su abrigo del colgador y salió por la misma puerta que se había retirado unos meses atrás cuando partió a Inglaterra.
- Detesto que me dejen con la duda de lo que tienen que decirme, no sé porqué Alana no me lo dijo de una vez… ¿Crees que esperaría más para escuchar lo que Alana tiene que decirme por ir a buscar a ese tipejo? Te equivocas… - Roxie lo dijo en voz alta hablándose a sí misma, pues pensó que ya Hiro no estaba en la habitación, pero inmediatamente escuchó una voz desde afuera:
- Vaya sí que eres curiosa… ¿no te da vergüenza?
- ¡Ya vete Hiro!- gritó sonrojada.
- Jajaja… - las risas de Hiro se fueron alejando cada vez más. L
a tarde se asomaba, y Alana miraba abstraída desde la misma ventana por la que había visto a Kai alejarse la última vez. Su abuelo iba pasando, ella pudo sentir que era la presencia de él sin ni siquiera voltearse.
- ¿Estás seguro de que vendrá? Ya se hace tarde…
- Alana, llevas mucho tiempo en esa ventana. Ve a tomar algo de comer.
- No tengo hambre… Además, Roxie no debe tardarse en llegar, quiero comer con ella.
El abuelo se alejó dejándola sola. Luego Alana se dirigió a la esquina de la ventana para cerrar la cortina "…el abuelo tiene razón… será mejor que me mueva de esta ventana…"
Hiro había ido a buscar a Kai a su casa, el trayecto era largo. Cuando al fin llegó no sabía como hacer para que lo dejaran hablar con alguien de la casa de Kai, los portones estaban cerrados y nadie parecía estar guardando la entrada. En un instante, pudo ver como un jardinero pasaba frente a él tirando de un carretón.
- Oiga, señor, ¿usted trabaja para los Hiwatari?
- ¿Eeh?
- Necesito saber si usted trabaja aquí porque necesito hablar con el encargado de la casa, es acerca del joven Kai, el nieto de Voltaire Hiwatari.
- No sé de que me está hablando… - el viejo jardinero le dio la espalda a Hiro, dejó el carretón con las herramientas de jardinería que tenía y abrió el portón, entró y lo cerró en la cara de Hiro. Hiro se asombró de ver que el viejo tenía llaves del portón principal.
- ¡Espere señor! Si está entrando a la casa es porque usted conoce a alguien de aquí. ¿Puede ayudarme?
El hombre volteó a ver a Hiro con indiferencia. Hiro sacó rápidamente una credencial de su billetera.
- Mire, soy un instructor calificado de la BBA. Es la asociación de beyblade en la que Kai Hiwatari también es miembro.
El hombre se acomodó los lentes y leyó la credencial "Hiro Granger" y observó la foto de al lado, levantó los hombros demostrando desinterés.
- No tengo idea de lo que me está hablando… no sé que es eso de la BBA ni del beyblade…- el viejecillo continuó su camino con el carretón.
- ¿Podría llamar a alguna criada o alguien que pueda ayudarme?
- Soy un simple jardinero… no me hacen mucho caso…
- Oiga, ¡no se vaya! Sólo necesito saber si Kai está aquí.
- ¿Quién es Kai?
Hiro casi nunca perdía la paciencia pero ese señor de verdad lo estaba sacando de sus cacillas.
- ¡Debe haber una manera de que yo hable con alguien dentro de esta casa!- Hiro golpeó el portón fuertemente con la mano. – No me iré hasta que alguien más salga.
- Muchachito mal educado, le diré a seguridad que lo corran de aquí.
- ¡Entonces sí le hacen caso…¿eh?!¡Pues llámelos si quiere! ¡Tal vez ellos sí sepan que responderme y no sean tan ignorantes como usted!
- ¡No me falte el respeto, mocoso greñudo! – Le gritó el señor, quien se encontraba unos dos metros lejos de Hiro.
Hiro estaba dispuesto a brincarse el portón cuando una señora se acercó al jardinero.
- ¿Qué pasa acá, por qué estás gritando querido?
- Ese mocoso debe ser un espía o algo así, dice que necesita saber si está el pequeño Kai, y que pertenece a la BBA, no le creo nada. Es todo. – Hiro casi no pudo creer lo que acababa de escuchar decir al viejo que lo señalaba. Así que boquiabierto le reclamó:
- ¡Así que sí sabía de lo que yo hablaba! – luego pasó su mano por su cara tratando de controlar su desesperación.
- Muchacho, disculpe a mi esposo Harold. – le dijo la señora acercándose al portón. – es un poco… desconfiado… mi nombre es Sophie Petrov. Dígame en qué le puedo ayudar.
- Ah… gracias señora…. Hiro le contó a Sophie la razón de su visita, ella lo hizo entrar a la casa de Kai y mientras mandó a que le alistaran algo de comer le contó quien era ella y lo que había ocurrido antes de que Hiro llegara.
- Cuando llegó noté que había estado llorando, tenía sus ojos un poco hinchados y no me extrañaría que hubiera corrido gran parte del camino… porque lucía muy cansado… aunque le pregunté qué le ocurría no me dijo nada… es muy reservado…
- Sí… lo sé… - dijo Hiro mientras recibía un bocadillo de carne y un refresco.
- Bueno… no había salido de su habitación en toda la mañana, creo que esperó a que su abuelo se fuera porque al medio día, treinta minutos después de que Voltaire se marchara, Kai salió con una mochila. Cuando le pregunté a donde iba… - la voz de Sophie se entrecortó, su esposo le puso las manos sobre sus hombros.
- Ya, ya mujer… rayos ¿por qué son tan sensibles? Mira muchachito, lo que Kai le respondió a Sophie fue que aún no sabía a donde iba, pero no quería estar más aquí.
- Le ofrecimos llevarlo a donde quisiera pero prefirió sacar una motocicleta del garaje, dijo que no quería que nos enteráramos de su paradero para que no mintiéramos si alguien nos preguntaba acerca de donde estuviese…
- Sólo vimos cuando se puso el casco, nos hizo una seña de despedida con su mano y aceleró a toda velocidad…
Al principio Hiro no sabía si creer lo que Sophie le contaba, ¿Qué tal si se trataba de un engaño? Debía averiguarlo.
- Sé que es una pregunta rara pero… ¿puedo ver la habitación de Kai?
Sophie y su esposo se miraron extrañados.
- ¿Para qué quieres ver su habitación? – preguntó Sophie.
- Sólo quiero… - Hiro no sabía que decir…
- ¡Baaah! Déjalo ir, Sophie…
Sophie llevó a Hiro a lo que era la habitación de Kai. Después de abrir la puerta, Hiro examinó cuidadosamente con su vista el lugar. No había nada extraordinario, excepto una marca sobre la cabecera de madera de la cama que llamó su atención. Quiso mirar de cerca, pasó sus dedos sobre el rayón, no había manera de que Hiro se equivocara, era el rastro de la punta del bey de Kai que había rayado la madera. "Estuvo practicando aquí… Bueno, no creo que tengan escondido a Kai… lo único que pudiera ser posible es que ellos finjan no saber donde está él…" Hiro se retiró calladamente. Al menos había confirmado que Kai estuvo en esa habitación. "Y ahora dónde iré a buscar a Kai… tal vez haya ido al aeropuerto… pero de aquí a que yo pueda llegar allá será demasiado tarde…" De repente, cuando ya se despedía de Sophie y su esposo en la puerta principal de la casa, su celular comenzó a sonar. Empezó a buscar dentro de sus bolsillos del pantalón.
Mientras Hiro encontraba su celular, Roxie, quien era la que lo llamaba, estaba dentro de un taxi que entraba lentamente por el camino pavimentado de la casa de Alana.
- Vamos Hiro, contéstame…
- ¿Hola?
- Vaya pensé que no responderías… - el taxi se había parqueado en la entrada, Roxie sostenía su celular con el hombro y su mejilla mientras salía del auto y le pagaba al chofer. - … mira… lamento cómo me porté en la mañana ¿de acuerdo? Actué como una niña… no es justo que tú hagas todo el trabajo mientras yo ando de paseo…
- Esta bien, Roxie… agradezco que lo digas…
- Te escuchas apagado… ¿Malas noticias? – decía Roxie mientras llamaba a la puerta de la casa.
- Vine a la casa de Kai pero… no lo encontré… y según lo que me dicen no saben a dónde fue…
- Oh…es una pena. ¿Y qué piensas hacer?- una criada abrió la puerta, Roxie la saludó con una ademán y continuó hablando mientras se dirigía a una sala que ya conocía.
- Pues creo que iré al aeropuerto…
- ¡Debes estar bromeando! Son casi las seis… ¿por qué mejor no vienes con migo donde Alana? Te prometo acompañarte mañana.
- No, Roxie, mañana ya será demasiado tarde, pero si quieres ayudarme, podríamos dividirnos los lugares donde buscar. Puede haber ido a la sede central de BEGA también, no sé por qué presiento que aún no se ha ido de Rusia… ¿Qué te parece?... ¿Roxie?¿Roxie?¡Roxie!¿estás ahí…?
Roxie no respondía a Hiro, se había quedado boquiabierta ante lo que estaba observando, tanto que olvidó por un segundo que Hiro estaba al otro lado del teléfono. Allí, en la sala del té, como le llamaban ella y Alana, habían tres personas; una era el abuelo, la otra su amiga y a la tercera persona jamás esperó verla ahí.
- ¡Roxie!
- Hiro… - dijo en un susurro- … no creo que sea necesario que vayas al aeropuerto…
- ¡¿Qué dices…?!ja… pensé que me apoyarías esta vez…
- Kai está en casa de Alana…- dijo de inmediato.
- ¡¿Quéeeee?!
- Sí… lo tengo al frente. – dijo ahora sonriendo – creo que fui más rápida… jaja.
