Capítulo 31 Un vistazo al pasado

Los competidores de la BBA recién habían abordado la camioneta de Hiro para ir al centro de entrenamiento. La mayoría hablaba muy animadamente, hace tiempo que Max, Tyson y Kenny no visitaban Rusia; y para Ryan y Er era la primera vez en aquel país. Solamente Kenny se mantenía callado mirando por la ventana, llevaba una pequeña mochila negra aferrada.

- ¡Jefe! ¿Qué te ocurre? – le dijo Tyson asomándose por el asiento de enfrente de Kenny.

- ¿eeh?- Kenny no se percataba de la algarabía de sus compañeros.

Tyson se carcajeó y le tomó la mochila.

- ¡Vamos Jefe, anímate! Des estrésate un poco, ¿qué tanto cuidas en este pequeño bulto? No lo has soltado desde que te subiste al avión ¡No me digas que traes comida y no quieres compartirla!

- ¡No Tyson dámelo…! – Kenny trataba de alcanzar su mochila que Tyson sostenía en el aire.

- ¡Tyson, no molestes a Kenny, pareces un niño! – se escuchó la voz de Hilary.

Kenny finalmente le arrebató la mochila a Tyson.

- Hilary tiene razón, eres un infante todavía. – Le dijo Kenny molesto.

Lo que Kenny llevaba en su bulto era su laptop, su beyblade y, muy cuidadosamente en un sobre verde, la tarjeta que Ray le había entregado. Antes de partir a Rusia revisó una y otra vez su mochila para asegurarse de que el sobre estuviera ahí y la tarjeta dentro del mismo.

"¡Oh Dios! Ya ha pasado mucho tiempo y nada ocurre. Algo me dice que se trata de este torneo, estoy seguro de que BEGA tiene que ver en esto… tanta espera me está volviendo loco, a veces hubiera deseado que Ray no confiara en mí, no tendría que lidiar con este martirio…"

- No me agrada mucho la idea de que separen a las chicas de los chicos en este torneo… - se escuchó la voz de Ryan desde el asiento trasero, en el cual estaba cómodamente tendido.- … es más emocionante cuando competimos todos juntos.

Er soltó una risa quedita y luego le dijo:

- Tu solo lo dices porque querías competir contra Mariam otra vez…

Ryan se sonrojó un poco pero trató de disimularlo.

- No tiene sentido… sé que le volvería a ganar.- dijo cruzando sus brazos.

Los demás voltearon a mirarlo; Ryan, al notar el silencio, miró alrededor y se dio cuenta de que era el centro de atención sin quererlo.

- Bueno… es una chica linda, ¿por qué negarlo?

El silencio se acabó al escucharse la risa de todos. Hilary, quien iba un asiento detrás de Hiro, se acercó y le preguntó en voz baja:

- ¿Aún nada de Kai?

- Todo indica que no competirá, Hilary, es una pena.

- Sí…- Hilary apoyó su espalda en el asiento y agachó su cabeza pensativa.

Tyson, se dio cuenta del ánimo de Hilary. "Debe estar pensado en Kai de nuevo… Kai, espero aparezcas pronto."

Kai se encontraba muy concentrado en el entrenamiento con Alana. Los dos beyblades se golpeaban violentamente. Alana trataba de arremeter contra él para desestabilizarlo, lo que lograba a ratos pero siempre Kai volvía a tomar el control. En un descuido de Alana, Kai sacó su bey del plato. El sonido del rebote del bey en el suelo se escuchó.

- Es la tercera vez que lo haces… por más que trato de sacarte no lo logro. Creo que es suficiente por hoy. – le dijo frustrada mientras recogía su beyblade.

- Necesitas más práctica, aún no podemos terminar. - Kai volvió a tomar su beyblade y acomodarlo en el lanzador. – Vamos de nuevo, intenta una vez más sacarme del plato, si mejoras podrás descansar.

- Simplemente sé que no lo lograré… tu eres más resistente.

- Si supiera que no puedes hacerlo no te presionaría. Anda, prepara tu lanzador y acomoda tu brazo de la manera que te dije. ¿Lista?

Alana respiró profundamente y apuntó con su lanzador.

- Concéntrate en darme el primer golpe lo más fuerte que puedas.

La chica asintió y Kai comenzó la cuenta.

- Tres, dos, uno ¡Let it rip!

Mientras Alana se ocupaba casi desesperadamente por sacar el bey de Kai del plato, éste la sofocaba al remarcarle sus errores durante la batalla.

- Ya ves, resultas muy predecible, golpeas pero descuidas la defensa, esto lo aprovecho para debilitarte. Vuelves a tomar impulso con una mala técnica…

- ¡Basta Kai! – Alana se irritó rápidamente registrando en su banda un alto nivel de aceleración que podía usar, así que golpeó a Kai tan fuertemente que lo acercó a la orilla del plato; al darse cuenta que lo tenía en el borde se acercó rápidamente a embestirlo pero Kai la esquivó haciendo que ella fuera la que saliera.

- Eso estuvo cerca… pero no lo suficiente. – dijo tranquilamente Kai mientras volvía a recoger su bey.

Alana sólo se quedó inmóvil mirando hacia el plato con un semblante de frustración. Kai levantó el bey de Alana del suelo y se lo entregó, ella extendió su mano, tomó el bey sin mirar a Kai y lo colocó en su lanzador, con el cual apuntó al plato de nuevo.

- Bien, aquí voy otra vez…- le dijo resignada.

Kai dejó ver una sonrisa a medio lado, puso su mano en el lanzador de Alana y se lo quitó. Ella lo miró sorprendida.

- Es todo por hoy. Si hubieras sido mi rival algunos años atrás, ya me debieras cuatro beyblades.

- Entonces es cierto… - Alana se tapó la boca cuando se dio cuenta de que había dejado salir su pensamiento en voz alta.

- ¿Es cierto qué?- inquirió Kai curioso.

- Disculpa… es que… una vez Kenny me contó que tú formabas parte de un grupo de chicos peligrosos.

Kai se sentó en una de las bancas que estaban en aquel salón de entrenamiento.

- Los Blade Sharks.- dijo seriamente, luego dejó oír una pequeña risotada.- Era un juego de niño, a veces desearía volver a aquellos tiempos.

Alana se acercó y se sentó a su lado, Kai le entregó el lanzador. Mientras Alana lo tomaba le dijo:

- Eras el capitán. Luego conociste a Tyson en una batalla callejera y desde ese entonces siempre quisiste vencerlo… eso también me lo contó Kenny.

- Lamenté mucho la derrota de Tyson contra Ray. – Kai dijo mirando su beyblade. - Sé que puede hacerlo mejor que eso… preferiría que él siguiera siendo mi rival, pero hay alguien que parece ser más hábil que Tyson… y que yo. – Kai miró ahora de forma más severa su beyblade.

- Se trata de Brooklyn… ¿verdad? – Alana preguntó precavidamente.

Kai la miró a los ojos y asintió con su cabeza, aún con semblante serio. Luego se levantó rápidamente mientras afirmó:

- ¡Pero sé que no es invencible! Pude ganarle una vez y sé que lo puedo volver a lograr, y sé que Tyson puede vencerlo también.

- Kai, no quisiera que ninguno de ustedes terminara herido, no de la manera en que tu terminaste, esa batalla fue muy violenta… - le dijo con la cabeza agachada. – Se supone que el juego debe ser divertido, pero para ustedes se convierte en una guerra campal.

Roxie había contado a Alana el día que llegó a su casa que Kai no quería participar en el torneo Ruso, que por esa razón Hiro había ido a buscarlo, para tratar de hacerlo desistir de su decisión. Así que, trató de ingeniar una pregunta para indagar la razón de por qué no participaría.

- ¿Por qué no fuiste a entrenar con la BBA?

- No me interesa este torneo.

- Pero… acabas de decirme que sabes que puedes vencer a Brooklyn…

- Sí, pero aún no estoy listo. – Kai volteó hacia Alana – Rusia no me trae buenos recuerdos, no estoy preparado mentalmente para luchar en un beyestadio. Antes de venir acá, pensaba irme a Inglaterra y nunca volver, pero… - Kai calló por un momento, Alana lo escuchaba silenciosamente desde la banca. - … algo me hizo desistir…

Kai quitó la mirada de Alana y comenzó a salir del salón.

- ¡Espera!- Alana se levantó apresurada de la banca y fue tras Kai. Él seguía caminando sin voltear a verla. – Tu presencia en cada torneo es muy importante para tus amigos de la BBA, en especial porque ya Ray y Daichi no están con ellos, todos te consideran como un hermano, Kai.

Kai se detuvo, la miró y le respondió:

- No me iré de la BBA, sólo no estaré en este torneo es todo, siempre dependen de mí o de Tyson para ganar, ¿no crees que es hora de que lo demás den lo mejor?

- Sí, pero esa no es la razón por la que no participas. Dime, si estuvieras seguro de que le ganarías a Brooklyn ¿participarías?

El chico se mantuvo con la cabeza un poco agachada por un instante sin responder alguna palabra. Alana se sintió avergonzada de haber insistido tanto con el tema.

- Kai, perdóname, estoy siendo muy necia con esto. – El chico, con un poco de asombro, la miró. Ella, yéndose un poco más adelante que él por el pasillo, continuó diciéndole con su cabeza agachada- Sabes, yo también tuve que crecer al lado de mi abuelo, sin hermanos o demás parientes cercanos, y pienso que quizás sientas la misma soledad que yo tenía en ese entonces, por eso no quiero que te apartes de los chicos.

- Lo de mi abuelo, ¿eso también te lo contó Kenny?- la pregunta hizo que Alana se detuviera, y esta vez sonrojada volteó a verlo y en forma sincera pero apenada respondió.

- No… eso me lo dijo Max. Discúlpame. – luego se acercó a Kai hasta quedar frente a él. – Nunca había conocido a alguien que tuviera una personalidad como la tuya, quería saber que te hacía tan indiferente a todo.

Kai no le respondió, solo se quedó observando la mirada agachada de Alana y sus mejillas un poco sonrojadas. Luego Alana le dio la espalda y los dos continuaron caminando por el pasillo, sin dirigirse palabra, hasta quedar frente al salón donde Alana tocaba el piano.

- Kai, ¿alguna vez quisiste tener hermanos biológicos?- antes de que Kai pudiera responder, Alana continuó animadamente.- Yo siempre quise tenerlos, no importa si fuese un chico o una chica. Es una casa demasiado amplia para solo una niña, - decía mientras extendía sus brazos a los lados, sosteniendo el lanzador en una mano y el beyblade en otra- pensarás que es algo tonto pero me encantaba jugar a las escondidas, pero todos estaban muy ocupados para jugar con migo. Cuando el abuelo volvía de sus viajes pasábamos horas enteras buscándonos el uno al otro. – Alana se rió al recordar un poco aquellos momentos.- Yo quería tener más amigos pero la mayoría de los niños que conocían eran de familias ricas y eran engreídos y crueles…

- Excepto Brooklyn, supongo. – Alana se sobresaltó un poco ante el comentario de Kai, quien estaba apoyado de espaldas a una baranda.

- ¿Sabías que conocí a Brooklyn siendo niños?

Kai asintió con su cabeza.

- No eres la única en saber cosas del pasado, pero no te preocupes no sé mucho.

- Oye, yo tampoco sé mucho de ti- Alana se lo dijo en forma de reclamo, ya que sintió que Kai le había sacado en cara el que ella supiera acerca de su familia.

Kai sonrió un poco. Luego siguió caminando, dejando a Alana atrás.

- Mientras tú te sentías aburrida por no tener a nadie con quien jugar a las escondidas, yo era entrenado duramente en una abadía por instrucciones estrictas de mi abuelo, no era tratado como un niño y recibía duros castigos si me equivocaba. Tú no sabes lo que es sentirse solo. – le dijo fríamente. – Seguiremos con el entrenamiento mañana.

Alana se detuvo a observarlo hasta perderlo de vista por el pasillo. El chico siguió caminando orgulloso hasta detenerse en una sala donde un televisor grande estaba encendido, dos sirvientas observaban curiosas mientras comentaban entre sí:

- Mira ese es Brooklyn, el ex novio de la señorita.

- Sí, ¿qué le habrá dado a ese chico por rechazar el compromiso…?

Kai no pudo escuchar bien la entrevista que le hacían a Brooklyn, pero sí escuchó muy bien cuando mencionaron su nombre.

- ¿Ese no es el chico que el señor Damian está hospedando?

- Sí, me parece familiar…

Sin importarle lo que dijeran las dos mucamas, Kai entró a la habitación para escuchar bien la noticia. Las dos señoras se miraron entre sí con sorpresa al verlo ingresar, "sí, es él…" le susurró una a la otra.

"… Kai Hiwatari no se encuentra inscrito como competidor en este torneo y lamentablemente no lo hemos podido localizar. Los aficionados temen que Kai no vuelva a aparecer en los combates, ya que se rumora que el chico ha dejado los beyestadios para siempre. Quienes deseaban ver una posible revancha contra Brooklyn se sienten decepcionados. Pero la representante de la BBA, Hilary Tachibana, nos dio una pequeña explicación al respecto.

- Kai no participará esta vez, él tiene su tiempo muy ocupado en otros asuntos personales y lastimosamente no podrá competir junto a la BBA.

- Señorita, ¿cree que la ausencia de Kai afectará el rendimiento de los otros beyluchadores?

- Kai es como un hermano para todos nosotros… lo queremos mucho… pero la BBA debe continuar con o sin él.

Mientras tanto, el ex campeón mundial, Tyson Granger, promete dar su mejor esfuerzo a pesar de que su última batalla no fue la mejor para él.

- ¡No me interesa que haya detrás de BEGA esta vez, sé que podemos dar lo mejor de nosotros! Y antes de que me pregunten que pienso de Kai, ¡quiero que todo el mundo sepa que sé que él volverá a competir tarde o temprano, conozco a mi viejo rival y sé que no se ha retirado de los beyestadios!"

Kai no quiso seguir escuchando más y salió de la habitación mientras las dos señoras lo miraban extrañadas. Sentía un extraño nudo en su garganta, no podía evitar poner atención a lo que se decía de él pero al mismo tiempo quería mantenerse lejos de todo lo que fuera la competencia de beyblade. Aún sus propósitos estaban claros: cuando Robert comprara sus derechos él se iría a Inglaterra y dejaría Rusia para siempre. "Vamos Kai, no te dejes llevar por tontos sentimientos, no hay nada que me haga desistir de mis planes. Tu estadía acá es temporal, Rusia no es tu lugar." Se decía a sí mismo.

Mientras tanto, en el lujoso beyestadio de BEGA, Alvin Schitz conversaba con Tala, ambos se dirigían hacia una puerta.

- Aquí es, Tala. – el hombre abrió la puerta.

Tala observó el interior del lugar cuidadosamente y examinó bien el pasillo.

- Recuerda salir por las escaleras del ala oeste, Mariam se asegurará que permanezcan desocupadas.

- Entendido.

Alvin puso su mano derecha sobre uno de los hombros del muchacho. Lo miró y le asintió seriamente, el pensativo chico no hiso nada más que mirarlo fijamente. Después Alvin cerró la puerta y le entregó la llave a Tala.

- Guárdala bien, Walter tendrá una copia de la llave si algo inesperado ocurre, pero es poco probable.

La puerta tenía una inscripción "No. 042".

En la noche, Kai volvió a tener terribles pesadillas, esta vez tenían que ver con su niñez. En ellas veía como mataban a su padre, Kai despertaba repentinamente en medio del sueño pero al cerrar sus ojos otra vez las pesadillas continuaban. Soñaba con los triste días en La Abadía y con la indiferencia de su abuelo Voltaire, sólo recibía alguna aprobación departe suya cuando ganaba las batallas. La cuarta vez que despertó decidió irse a la biblioteca del abuelo. Quería despejar su mente un poco, no había terminado de leer algunos libros de psicología, así que decidió terminarlos esa noche.

Comenzó a leer, la lectura se volvía monótona, poco interesante y pesada. Tenía ese sentimiento de temor en su pecho, volvió a la biblioteca y siguió buscando algún título que llamara su atención, al llegar al final del estante, se volvió a encontrar con el libro negro que guardaba el abuelo. Quiso, sólo por curiosidad, echar un vistazo a alguna de sus páginas. El libro era mediano y un poco grueso. Al sacarlo del estante, lo que parecía una tarjeta salió de sus hojas y calló cerca de sus pies. Kai la rejuntó. Era una fotografía; una mujer de cabello oscuro, trenzado a medio lado, posaba de perfil con una gran sonrisa, estaba embarazada y otra muchacha de cabello castaño estaba a su lado. Kai leyó la inscripción detrás de la fotografía:

"Alla y Emi."

El corazón de Kai comenzó a latir rápidamente, con un poco de torpeza en sus manos por lo nervios que sentía, comenzó a sacudir el libro para ver si más fotografías salían de él. "¡Imposible!" pensaba mientras tres fotografías más cayeron. Antes de rejuntarlas del piso, abrió la cubierta del libro. Su sorpresa se volvió aún mayor cuando leyó la dedicatoria escrita a mano en una letra cursiva sobre la primera hoja.

"Emi, espero encuentres el consuelo que Victor y yo hemos encontrado en estas páginas. Sabrás que tu sueño no es imposible de cumplirse, sólo tienes que pedir y creer por él, las cosas suceden por un propósito especial, recuérdalo amiga."

"Para: Emi Hiwatari

De: Victor y Alla Stróganov"

Kai no podía creerlo. ¿La muchacha de la foto sería su madre? La confusión comenzó a retumbar en su mente.