Un día, Eren fue a visitar al Sol, él quería preguntarle algo, sabía que era la mejor forma para entender lo que sentía.

Desde que era pequeño, no se interesó por sus propios sentimientos, casi todo el tiempo estaba solo y aun cuando podía hablar con su madre o con el Sol, nunca había tocado a otro ser vivo.

Incluso, cuando veía a los pequeños seres sobre la Tierra, no le llamaban la atención, las cosas que ellos hacían se veían tan lejanas, era algo que él no podría tener, sin embargo, una noche, algo cambió.

Todo lo que pensó, todo lo que creyó, todo lo que sentía, se desvaneció en cuestión de segundos.

"Señor Sol ¿cómo está hoy?" preguntó Eren entusiasmado.

"Muy bien Eren, gracias. ¿Qué te trae por aquí?"

"Yo quisiera preguntarle algo. Hay un chico en la Tierra, se llama Levi, y yo... no sé que me pasa cuando estoy con él, es extraño, siento... raro, no sé cómo explicarlo".

"¿Él chico que vive junto al lago?"

"¿Lo conoce?" preguntó Eren sorprendido.

"Por supuesto".

"Ya veo ¿qué cree que me pase señor Sol, acaso enfermé?"

"No Eren. Creo que estás enamorado".

"También lo pensé" dijo tranquilamente Eren "¿recuerda que hace algún tiempo le pregunté sobre los tipos de amor?"

"Lo recuerdo".

"¿No sé en que forma lo amo? Por eso vine a que me ayudara".

"Ya veo. Antes de responderte, dime, ¿por qué crees que lo amas?"

Eren pensó un momento, lo meditó muy bien y cuando supo que contestar habló "bueno, me gusta estar con él, a su lado, me gusta cuando sonríe, me agrada verlo feliz, hacerlo feliz es muy importante para mí porque siempre esta triste cuando yo no estoy, entonces, quiero que sonría cada día de su vida. Creo que lo amo por quien es, sólo eso, es muy especial para mí. Ahora, no imagino estar sin él. De hecho quiero verlo justo ahora a pesar de que nos vemos todo el tiempo".

"Ahí está tu respuesta, el amor que sientes por él es el tipo de amor que se siente por un amante".

Eren analizó la situación y respondió "¿puede alguien cómo yo, ser capaz de quedarse con alguien como él? Porque, bueno... somos diferentes"

"Todo es posible querido Eren, si te esfuerzas por ello".

"¡¿De verdad?!" preguntó animado.

"De eso estoy seguro".

"Gracias señor Sol".

"Levi, ya vine" apareció diciendo Eren con una sonrisa en la cara, ahora que sabía lo que sentía por Levi, sería más fácil tratarlo.

"Sí, te vi desde que venías bajando" contestó el otro inmutado.

"Sabes Levi, hoy aprendí algo, ¡yo!..." pero Eren no dijo nada, pues apenas pensó en decirle a Levi que lo amaba, miles de posibles escenarios llenaron su cabeza, y si él no le amaba, ¿qué pasaría entonces? Si sus sentimientos no eran correspondidos ¿cómo se sentiría al respecto? Comprendió, que el amor era algo complicado.

"¿Qué pasa Eren?"

"Nada" respondió sobresaltado "mejor hay que darnos prisa".

Esa noche habían planeado ir a cazar luciérnagas en el bosque, cerca del río que atravesaba el mismo, por las noches de verano se iluminaba con miles de pequeñas lucesillas que flotaban por todos lados.

Levi llevaba consigo dos frascos vacíos, las capturadas, serían un regalo para el cumpleaños de su madre.

"Bien Eren, toma uno" Levi le extendió la mano para que tomara uno de los frascos "¿por qué no lo tomas?" preguntó al ver que Eren no reaccionaba.

"¡Lo siento!" dijo el otro tomándolo con ambas manos.

"Eren, hoy estás algo distraído".

"Lo siento Levi".

La mente de Eren era como un torbellino, cientos de cosas pasaban en su cabeza, no dejaba de pensar en "le digo o no le digo" pues para él, quien apenas se entendía a si mismo, era una tortura.

Pronto la magia comenzó, el bosque se empezó a llenar de brillantes luces, era aquel un maravilloso espectáculo.

"Mira Levi" dijo Eren volteando a verle pero, se quedó pasmado al ver al hermoso joven de pie junto al río.

Después de un largo rato, ya habían conseguido suficientes, se habían separado un poco, los bichitos eran demasiado escurridizos.

"Con eso es suficiente Eren" gritó Levi, sin embargo, el chico de ojos grises seguía distraído y había ignorado la orden.

Levi se acercó a él, el cual no parecía haberse dado cuenta de su presencia.

"Oye Eren" dijo tomándolo por el hombro.

Eren dio un sobresalto y contestó "¿qué pasa Levi?"

"Dije que ya es suficiente, ¿qué te pasa? De verdad has estado toda la noche así, si algo te molesta, puedes decirme".

"No, no es nada".

"Bien, entonces hay que volver".

"No" respondió rápidamente Eren.

"¿Por qué no?" Eren lo había dicho sin pensar, no quería irse de ahí, porque eso significaba que volverían a lo mismo, sentía que tenía que aclarar sus sentimientos en ese momento y arriesgarse a lo que fuese que pasara.

"Quiero decir, ahora que estamos aquí ¿podemos quedarnos un poco más?"

"Supongo que tienes razón, el cumpleaños de mi madre es hasta mañana, así que está bien".

Se dirigieron a las orillas del río y se sentaron al pie de un árbol.

"¿No crees que es bonito?" preguntó Eren.

"Sí".

"Nunca había visto algo así ¿tú?"

"No".

"Me alegra haber venido".

"Sí".

"¿Qué te pasa ahora?" preguntó Eren molesto por las cortantes respuestas de Levi.

"Si tú actúas raro, yo también".

"¡No es justo!" replicó Eren.

"¿Cómo que no es justo? Es muy justo Eren".

"Tú no tienes motivos".

"Entonces, explícame los tuyos". Levi se acomodó frente a Eren y esperó a que él hablara.

Eren se puso nervioso por primera vez, no sabía como empezar, no sabía que decir, todas esas eran emociones nuevas.

"Yo, no sé que decir... no sé..."

"Sólo dilo" insistió Levi.

"Yo... no entiendo muchas cosas sobre mi mismo, sobre las personas, sobre ti, pero, hay algo que tengo en claro o eso creo. Levi... yo... yo... creo que estoy enamorado". Eren no vio a Levi a los ojos, se sentía muy avergonzado.

"¿Eso es todo?" inquirió el otro. Eren volteó su mirada y sus ojos se encontraron.

"¡Pero no lo entiendes! Estoy enamorado de ti ¡te amo!"

"¿Y qué?" fue como Eren lo pensó. Sólo él sentía eso, sólo él sentía aquel apasionante amor o, eso creyó.

"Entonces..." dijo Eren destrozado, pronto, sus ojos se llenaron de lágrimas.

"Yo también te amo y no ando comportándome extraño por estar enamorado de ti" Eren no alcanzó a entender hasta que Levi le sonrió y tocó la helada mejilla de Eren con su mano "Eren, no andes pensando cosas raras otra vez ¿de acuerdo?"

Por las mejillas de Eren comenzaron a rodar pequeñas piedritas brillantes.

"¿Eren, estás llorando?" preguntó Levi inquieto ¿a caso no estuvo bien lo que dije?"

"No, no es eso, estoy muy feliz porque Levi me ama".

Levi se acercó a él y lo intentó besar pero, cuando a penas rozaron labios, Eren se alejó haciendo el cuerpo hacia atrás.

"¡¿Qué intentas hacer Levi?!" preguntó alterado.

"Tonto, es un beso" dijo tocándose los labios "tienes que besarme aquí".

"¿Para qué?" preguntó de nuevo el pálido confundido.

"Es una nuestra de amor".

"No sé hacerlo".

"Yo tampoco pero que importa".

Entonces volvieron a intentarlo, Eren sintió los labios de Levi junto a los suyos, eran dulces, húmedos y tibios.

A comparación de Eren, Levi sintió unos labios fríos, como una sensación parecida a la nieve.

Era ese, el primer beso para ambos, aunque sólo se tocaron superficialmente, su alma se volvió desde ese instante, una sola.

"Levi" dijo Eren sonriendo.

"¿Qué?"

"Te amo".

"Sí, yo también".

Esa noche se quedaron juntos junto al río esperando el amanecer.

Cuando Eren volvió, no podía esperar el momento de regresar con Levi, ahora la Tierra era como su hogar y la Luna un lugar desconocido.

A la noche siguiente Eren volvió como siempre, Levi ya lo esperaba, sin embargo, parecía diferente, sonrió cuando vio a Eren, pero era una sonrisa triste.

"¿Qué pasa Levi, te sientes mal?" preguntó Eren preocupado.

"Hoy..." dijo Levi desconsolado "Mi madre murió". Eren no podía entender lo que eso significaba, él nunca había estado cerca de la muerte, era algo que no conocía, aun así sintió el pesar de Levi y lo abrazó, pronto éste empezó a llorar.

"Esta bien Levi, tranquilo, todo va a estar bien, yo siempre estaré contigo" pero era imposible consolar a Levi en esa situación.

Eren sólo siguió abrazándolo hasta que se calmó. No sabía que hacer, nunca había visto a Levi actuar de esa forma.

"¿Estás mejor?" preguntó Eren secándole las lágrimas.

"Sí".

"Ven" Eren llevó a Levi al campo abierto, nada podía distraerlos ahí, la vista era hermosa y era un lugar muy tranquilo.

"¿Qué pasó Levi?" preguntó amablemente Eren.

"Parecía que estaba mejor, tomó una siesta como siempre y ya no despertó, la madre de Farlan vino a dejar comida y fue cuando nos dimos cuenta de que no respiraba, cuando lo notamos, ya era tarde".

"Lo siento".

"No tienes porque... Por cierto Eren, voy a mudarme, me iré a vivir con la familia de Farlan".

"Pero eso está muy lejos".

"Lo sé, pero no puedo quedarme sólo, no tengo dinero ni trabajo y ellos me ofrecieron un hogar, así que acepté, lo siento".

"No te disculpes, sé que amas este lugar y me entristece que hayas decidido abandonarlo".

"¿Sabes por qué me gusta tanto este lugar?" preguntó Levi mirando al cielo.

"¿Por qué?"

"Porque fue aquí donde te conocí y me enamoré de ti". Eren sonrió y tomó la mano de Levi.

"Prometo que nunca te dejaré".