Hola ¿cómo están? :D

Espero que disfruten el capítulo, prometo actualizar lo más pronto posible.

Quiero agradecer a todas las lindas personitas que me han dejado un review y a las que por supuesto han leído, me hace muy feliz y me entusiasma para seguir escribiendo :)

Gracias, esperen el próximo capítulo muy pronto ~

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"¿Eren qué estás viendo?" preguntó Levi, Eren tenía la mirada perdida en medio de la oscura habitación frente a él, parecía esforzarse por ver algo que parecía invisible a sus ojos.

"¿Eren?" volvió a repetir Levi. Eren cerró los ojos y sacudió la cabeza.

"Nada, sólo estaba pensando... cosas". Era verdad, Eren constantemente pensaba en cómo sería la vida al lado de su querido Levi, pero, era más que eso. Una vez, mientras platicaba con el señor Sol, éste le había comentado que al ser hijo de un astro, su línea de vida era mucho más larga que la de cualquier ser viviente, mientras que en la Tierra los humanos vivirían y morirían por generaciones, él seguiría vivo y radiante lejos del sentimiento de la muerte. Aquellas palabras produjeron en Eren un sentimiento de tristeza, pues aun cuando pasara toda una vida con Levi, él algún día sería llamado y le sería arrebatado por la vida misma. Y, aunque trataba de no pensar en eso, era un sentimiento que no se podía sacar del pecho.

Pensar que algún día, él y Levi iban a tener que separarse por seguir la continuidad del tiempo, era algo... temible.

"Eren ya basta" dijo Levi molesto.

"Shh... Levi" Eren puso su dedo índice sobre los labios de Levi "No queremos que nadie nos escuche".

"Lo sé".

Después de que Levi se mudara, Eren lo siguió hasta su nueva casa. Observó desde su madre a la lejana Tierra que cantaba plácidamente. Puso atención a la cabaña junto al lago pero, no vio a nadie. Recorrió con la vista los alrededores y no muy lejos, vio unos ojos conocidos, unos ojos que buscaban desesperadamente en el firmamento algo o a alguien. Y ahí estaba, junto a otra cabaña de madera, su amado Levi.

Aquel, era un lugar igual de tranquilo que el anterior pero, había un inconveniente, Levi no podía salir por las noches como antes, era una de las reglas del padre de Farlan, además, no podía quedarse despierto hasta el amanecer porque siempre que salía el Sol, él tenía que ayudar en la casa y para eso, tenía que dormir.

Por eso, Eren se quedaba con él junto a su ventana, era una alegría para ambos el que Levi tuviese una habitación propia y aunque pequeña, podía ver a Eren sin ser molestado.

Los días ya no eran tan divertidos como antes, estar en un sólo lugar de pronto se tornó aburrido.

Así que, aun contra las reglas, de vez en cuando se escapaban un par de horas para ir a jugar por ahí cerca.

Casi siempre Eren lo tomaba de la mano, sentir la calidez de Levi lo tranquilizaba, era para él, uno de sus más confortables placeres.

Sentía, como si toda la felicidad del mundo les perteneciera sólo a ellos, como si nada ni nadie, ni siquiera el tiempo, pudiese separarlos, nunca.

Esa noche, Eren le contaba a Levi sobre un lugar muy lejano, un sitio de hielo, completamente congelado, donde el Sol pocas veces al año se acercaba a calentar.

Casi siempre, Levi preguntaba sobre otros lugares de la Tierra a Eren, lugares que él nunca conocería pero, que le parecían fascinantes.

"Eren, ¿puedes prometerme algo?".

"¡Lo que sea!".

"Prométeme que algún día visitaremos todos esos lugares de los que me cuentas".

"Lo prometo". Eren había pensado en llevar a Levi consigo a recorrer la faz de la Tierra ya que él podía ir y venir de un extremo del planeta al otro en unos cuantos segundo pero, como Levi tenía un cuerpo mortal, era imposible.

Era casi la hora de ir a dormir para Levi, habían pasado más tiempo de lo usual hablando.

"Lo siento Eren, ya es tiempo de ir a dormir."

"Sabes, esta es mi parte menos favorita de la noche" Levi sonrió un poco y le dijo:

"También es mi parte menos favorita. Buenas noches" se acercó a Eren y le dio un pequeño beso en su helada mejilla.

"Oye Levi ¿no tendrás frío?".

"No, estoy bien".

"Esta madera no es muy confiable" dijo Eren patentado un poco la pared de la casa.

"Buenas noches Eren" contestó Levi, él sabía que Eren siempre trataba de distraerlo para que se quedara más tiempo con él pero, nunca funcionaba.

"De acuerdo pero, ¿crees que voy a conformarme con un sólo beso?" preguntó Eren esperando más de los cálidos y dulces labios de su persona especial.

"Tendrás más mañana si te vas ahora."

"Le...vi" respondió Eren haciendo un puchero acomodando los brazos sobre el marco de la ventana.

Levi se acercó, levantó el mentón del pálido chico con una mano y le dio un beso, afectuoso, breve y romántico.

Eren sonrió, Levi sonrió.

Detrás de esas miradas llenas de miel y sonrisas radiantes, se encontraban dos seres profundamente enamorados, si en la Tierra las demás personas eran miserables, el amor de esos dos compensaba todos los horrores del mundo.

Encerrados en su cuna llena de adoración mutua, todo lo demás parecía insignificante.

Nadie pareció percatarse del ruido proveniente de otro lado de la casa, alguien llegaba.

"Buenas noches Levi" dijo Eren tomando de la mano a Levi.

"Buenas noches."

Pero, antes de que Eren se alejara, ambos escucharon a alguien acercarse. Creyeron que era alguna criatura que curioseaba por el lugar pero, no fue así, de la esquina de aquella cabaña asomó un rostro familiar, el padre de Farlan.

Nadie se movió, sólo, se vieron sorprendidos unos a otros.

El tiempo se detuvo un instante para todos.

De pronto el padre de Farlan gritó "¡Farlan, todos, vengan!" se echó a correr hacía a Eren y lo derribó con su pesado cuerpo.

Levi comenzó a gritarle desde la ventana que lo soltara pero el enorme sujeto lo ignoraba.

Farlan y su madre aparecieron en aquella inusual escena.

"¡Ayúdenme a atarlo!" decía el hombre, la mujer salió corriendo y Levi saltó desde la ventana viendo como Eren y el individuo forcejeaban. Sin embargo, no fue de ayuda, el padre de Farlan, con una sola mano lo arrojó lejos y logró atar a Eren con la cuerda que ya estaba ahí.

"¡Pronto!" dijo el hombre a su mujer "¡Vamos a llevarlo al pueblo!".

Los cuatro personajes desaparecieron del acto.

Levi estaba algo aturdido pues se había golpeado la cabeza cuando cayó al suelo. No podía creer lo que había pasado, en un instante su querido Eren le había sido arrebatado de las manos y él, no había podido salvarle.

Todo, era muy confuso.

Existía una leyenda en el pueblo más cercano, se contaba que, si encontrabas al hijo de la Luna tendrías riquezas ilimitadas por toda la eternidad pero, nadie sabía dónde ni cómo encontrarlo. Aquel mito se había originado hacía cerca de catorce años, aunque nadie recordaba cómo.

La familia Church custodiaba a Eren camino al pueblo. Una vez ahí intentarían venderlo, el padre de Farlan a pesar de haber visto a Eren no creía en la leyenda y era por eso que lo iba a vender al mejor postor.

Eren lloraba y suplicaba que lo soltaran, pero, rogaba a oídos sordos.

Nadie podía ayudarlo.

Luna, quien desde hacía algunos años no vigilaba a Eren cuando bajaba a la Tierra, escuchó su inconfundible llanto lleno de terror.

Aterrada por lo que pudiera pasarle a su pequeño pidió ayuda a la Tierra pero, ella no podía hacer nada, no podía ayudarla ya que no tenía permitido interactuar con humanos.

¿Qué podía hacer ella estando tan lejos?... Tan sólo... Esperar.

Cuando la familia cruzaba el bosque , escucharon que alguien se acercaba corriendo a toda prisa.

De repente el señor Church cayó al piso junto con Eren, Levi había llegado. Había seguido las pequeñas piedritas brillantes sobre el camino.

Éste comenzó a golpear en la cara al gran sujeto debajo de él.

"¡Farlan suelta a Eren!" gritó Levi señalándole a su amigo al pequeño tirado en el piso. Farlan quien lo único que había hecho hasta ahora era observar, se acercó al pálido niño que lloraba y suplicaba por su vida, pronto su madre lo tomó del brazo y lo hizo a un lado.

"¡Rápido Farlan, llévatelo!", la mujer sujetó a Levi por la camisa y lo tiró al suelo.

"¡¿Levi qué haces, es así cómo nos pagas?!" gritó la mujer.

Levi se levantó de un salto y corrió a soltar a Eren pero de nuevo se enfrentó con los señores Church.

Al comprender lo que pasaba, Farlan fue de nueva cuenta con Eren y soltó todos los amarres "Corre" le dijo.

Él había decidido ayudar a un extraño en vez de a sus padres quienes luchaban con su mejor amigo.

Eren empezó a correr por el bosque sin voltear atrás, estaba horrorizado por todo lo que había pasado, corría con sus delgadas piernas temblando de miedo, su cuerpo estaba lleno de raspones y moretones, jamás en su vida pensó que algo así iba a suceder. Ahora, todo lo que le había dicho su madre tenía sentido.

Más atrás, Levi se levantaba y lamentaba algunas heridas y golpes que tenía pero más que nada, lamentaba todo lo que había pasado.

Los padres de Farlan habían salido corriendo tras Eren no sin antes haber castigado a su hijo por haber dejado que su "fortuna" huyera.

Levi no los siguió, sabía que Eren escaparía antes de que lograran atraparlo.

"Gracias" dijo Levi.

"No fue nada" contestó Farlan limpiando el hilito de sangre que escurría de su boca tras el golpe de su padre.

Y, un poco más adelante, después de tanto correr, los señores Church yacían perdidos en un sombrío y extraño lugar internados en el bosque, así es, la Tierra había roto las reglas por salvar al pequeño que una vez vio nacer.

Las cosas sucedieron muy rápido, sin darse cuenta, Levi se encontraba sólo, y Eren se había marchado a un lejano, lejano lugar.

Nadie comprendió muy bien lo que había pasado pero, era doloroso.

Levi dejó la casa Church, se marchó con sus cosas a penas volvió. Sólo se despidió de su gran amigo y caminó sin rumbo esperando encontrar un lugar donde él y Eren fuesen felices.

La noche siguiente como de costumbre esperó a Eren, aun cuando él se fuese lejos, Eren siempre podría encontrarlo pero, éste no regreso.

Levi lo esperó la noche siguiente y la siguiente y las siguientes a ésta pero, Eren nunca volvió.