"Todo comenzó aproximadamente un año y medio después de que volvimos a nuestra casa en China. Mariah había salido a comprar algunos víveres para la cena, mientras nosotros la esperábamos en casa. Ya conocen a Mariah… no le agrada que la acompañemos a comprar, pues dice que la desesperamos al escoger los ingredientes. Ya había oscurecido y ella no volvía pronto, creo que el ambiente rural nos mal acostumbró y, al igual que yo, Mariah siempre suele dejar su teléfono celular en casa. Lee comenzó a impacientarse por la tardanza de Mariah, yo en cambio tenía las esperanzas de que llegara pronto, sabía cuanto le emocionaba comprar y que pasaba de tienda en tienda, no era extraño para mí que se hubiese tardado.
- Sabes, Lee tiene razón, cerraron el mercado hace una hora, ya debería de haber llegado. – Kevin también estaba preocupado.
- De acuerdo, vamos a buscarla.
Luego de considerar las palabras de los chicos fuimos a mercado en busca de Mariah. Preguntábamos a los pueblerinos que nos topábamos si acaso la hubiesen visto, unos nos afirmaban haberla visto cerca del mercado pero nadie nos informaba de su paradero. Esta vez sí llevé mi celular para comunicarme con Gary, quien se había quedado en casa, por si ella llegaba antes que nosotros. Mi corazón comenzó a sentirse más angustiado, no había señal de Mariah por ninguna parte. Llamaba a Gary cada cinco minutos pero tampoco estaba en casa.
- Chicos creo que debemos llamar a la policía… - yo temía decir esas palabras, Lee se me adelantó.
Solamente asentí con mi cabeza, pero antes de que mis dedos marcaran por ayuda una llamada entró de inmediato, era un número no identificado.
- Ray… - escuché la voz temblorosa de Mariah.
- ¡Mariah! ¡¿Dónde estás?!
- Ray…¿Quiénes están contigo?
- Lee y Kevin… Dinos dónde estás, estamos preocupados.
- Necesito que te asegures de que nadie más que ustedes escuchen esto que les diré…
- Mariah… - dije mirando alrededor y llevando a los chicos cerca de un callejón solitario. – habla… ¿qué ocurre?
- Escucha, Ray… he sido se…secuestrada…
- ¡¿Qué dices?!
- ¡¿Qué sucede, Ray?!- Lee me tomó de mi camisa con desesperación. Le hice una señal con mi dedo para que mantuviera silencio y coloqué el altavoz.
- No sé donde estoy… - Mariah rompió en un llanto nervioso. Y entre sollozos nos fue hablando del precio de su rescate.
Querían que Lee y yo nos reuniéramos con ellos para que nos uniéramos a la liga BEGA, de lo contrario Mariah perdería la vida. Nos prohibieron terminantemente anunciar a la policía lo que ocurría, de lo contrario también ella moriría. Lee lloraba al escuchar las terribles amenazas dichas por su misma hermana.
- ¡Cobardes!- gritó al teléfono - ¡Hablen ustedes mismos!
Kevin lo sostuvo. Unas risas femeninas se escucharon al otro lado del teléfono.
- A eso iba… - la voz de la mujer nos dejó expectantes por un momento. – como ya su querida Mariah les informó, será necesario que atiendan a nuestro encuentro si quieren que ella siga con vida…
- ¿Quién… quién es usted?-pregunté tratando de contener la furia.
- Lo sabrás cuando lleguen… Ah, y por favor sean puntuales… no me gusta esperar. Adiós.
Colgó. Los tres no sabíamos que decir, no podíamos pedir ayuda o la vida de Mariah peligraba. ¿Cómo podríamos estar seguros de que no le harían daño hasta que llegásemos al encuentro? Sólo podíamos ir a ciegas, sin garantía de que nos estuviesen tendiendo una trampa.
Asistimos al punto de encuentro a la hora que nos indicaron, pero Kevin se mantuvo de lejos escondido, observando lo que ocurría. El lugar era a las afueras del pueblo, en uno de los bosques poco frecuentados. Cuatro hombres con cuerpos ejercitados y ropas informales nos esperaban, luego vimos que un hombre más y una mujer se unieron al grupo.
- ¡¿Dónde está ella?!- pregunté decidido.
Los del grupo se miraron entre sí, la mujer le hizo un gesto al hombre que la acompañaba. Este se nos acercó y estrechó su mano.
- Soy Alvin Schitz, su entrenador y presidente de BEGA. – dijo con voz varonil y serena.
La mujer se rió al considerar nuestros rostros confusos.
- Alvin… que directo… explícales primero. – le dijo.
- La vida de Mariah depende de si aceptan o no unirse a la nueva liga BEGA. No tienen elección. – siguió con su tono relajado.
- ¡Jamás nos uniremos a BEGA!- exclamó Lee.
El hombre no nos quitó la mirada de encima y mantenía su mano extendida. Yo le apreté la mano con fuerza. Lee me miró con asombro.
- ¿Qué haces Ray?
- Ya oíste, Lee. Si no aceptamos Mariah morirá, debemos ir con ellos.
- Pe… pero…
Miré a Lee y asentí con la cabeza, lo que pareció convencerlo, luego con coraje en su mirada tomó la mano del hombre.
- Solamente no la lastimen, por favor. – le dijo con tono airado.
Alvin, como se hacía llamar, sonrió a medio lado y nos dio la espalda. Dos de los otros hombres nos apresaron y nos adentraron a uno de las camionetas en las que llegaron. Pudimos comunicarnos con Kevin hasta que llegamos a lo que sería uno de los centros de entrenamientos de la nueva liga BEGA que se ubicaba en Beijing, donde también tenían a Mariah en uno de los laboratorios. Noté que tenía algunas marcas en sus brazos, de seguro había forcejeado con los guardas, no podía esperar menos de ella. Tenía una mirada de tristeza en ella.
Nos trajeron unos papeles que representaban los contratos de BEGA, los cuales firmamos con dolor en nuestro corazón, sin poder comprender realmente lo que ocurría en ese entonces. Desde ese instante, éramos miembros oficiales de BEGA por voluntad propia, según lo establecía el contrato. Nos proveyeron nuestras habitaciones y nuestros beyblades especiales. Por un mes tuvimos un rastreador atado a nuestra muñeca. Luego nos trasladaron a Japón, donde descubrimos la verdadera identidad de Alvin y de aquella mujer. La mujer nos reunió a Mariah, Lee y a mí en una de las salas de entrenamiento.
- Saben, admiro su comportamiento en este tiempo… no se han quejado y tampoco han intentado escapar.
Tenía razón, temíamos por nuestra vida y nos sujetábamos a los entrenamientos de Alvin, quien no resultaba ser odioso en su trato, de hecho ninguno de los involucrados en BEGA nos hicieron daño. Era una sospechosa calma que circundaba, en medio de la cual nuestras preguntas acerca de nuestro paradero tenían respuestas inciertas.
- ¿Quién rayos es usted?- pregunté.
- Pero que falta de cortesía… no me presenté desde el inicio… - luego dejó oír una carcajada.- Mi nombre es Mónica Balkov…
- ¡Boris!- dejó salir Mariah asombrada.
Pronto nos dimos cuenta de que Mónica era la hija única de Boris, del cual aún ignoramos su paradero. Aún no sabemos quien sea su madre, nos han dicho solo lo que necesitamos saber. Ese día nos enteramos de que Mónica era quien llevaba a cabo los planes malvados de BEGA, la razón de sus acciones aún no la comprendíamos completamente. Mónica nos indicó que ella partiría a Rusia, que nos estaría monitoreando desde lejos por medio de Alvin, su mano derecha. Alvin nos dijo que seríamos sus ayudantes para el próximo secuestro. Mariah se opuso recibiendo una cachetada por parte de Mónica, lo cual nos hizo enojar gravemente.
- ¡No sé que planean con todo esto!- les grité mientras los señalaba con severidad. - ¡Pero estoy seguro de que no se saldrán con la suya por mucho tiempo!
Un horrible silencio invadía la sala.
- ¡Escuchen con atención a Alvin!- ordenó Mónica- ¡Él les dirá que hacer!
- Nuestro próximo blanco es Mariam, la chica de los Saint Shields. Desafortunadamente Ozuma, uno de sus compañeros no se encuentra en la ciudad, y no tenemos tiempo para buscarlo. Pero no importa, no es tan necesario por el momento. Si conseguimos a Mariam tendremos a Joseph, eso es de seguro…
Justo como Alvin nos lo pidió, tuvimos que ocuparnos de retar a Mariam a una beybatalla, por medio de la cual los hombres que trabajan para Mónica se encargaron de apresarla. Lee buscó a Joseph y le dio la notica de los sucedido, le advirtió que la vida de su hermana estaba en peligro si no se unía a la liga. Así que tuvo que aceptarlo, tal y como nosotros lo hicimos.
Alvin sabía que la mayoría de los beybladers no se encontraban en Japón, por eso Daichi fue una presa fácil, ya que no lo encontrarían con Tyson ni con los demás. Fue doloroso tener que engañarlo para que beybatallara y luego lo apresaran sorpresivamente. Pero la amenaza era general, si alguno se negaba moriría. De alguna forma nos sentíamos satisfechos de estar acompañados, pero resultaba repugnante pensar que trabajaríamos para una mente macabra como la de Mónica Balkov. Sin embargo, Alvin siempre se dirigía a nosotros de una manera fría pero cortés. Nunca lo habíamos visto utilizar un beyblade, pero las indicaciones que nos daba al entrenar eran precisas y nos ayudaban a mejorar.
Meses después, mientras entrenábamos en Japón, nos sorprendimos al ver la llegada de dos visitantes totalmente inesperados. Se trataba de Tala y Brooklyn. El primero había sido vilmente emborrachado por Mónica en un casino en Rusia, según nos lo confesó. Una atractiva chica que se hacía llamar Silvia lo retó a beybatallar apostándole una bebida gratis. Por su puesto se trataba todo de una treta de Mónica para llevarlo fuera de sus capacidades de razón hasta poder hacerle firmar el contrato que al igual que a nosotros lo obligaba a estar del lado de BEGA.
Brooklyn tenía una historia diferente, Alvin mismo había ido a hablar con él. Parecía ser que se conocían desde antes. De hecho, la manera en que Brooklyn había conocido a Boris fue a través de Alvin, de esta manera Alvin había formado parte de BEGA, ganándose la confianza de Boris y su hija. En seguida nos enteramos de quien era Alvin y por qué no tuvo necesidad de chantajear a Brooklyn para hacerlo llegar a BEGA…"
Kenny, acurrucado detrás de la arboleda, tiritaba de frío y de conmoción al escuchar el relato de Ray.
