Hola :)
Bueno pues, este es el último capítulo de Hijo de la Luna, espero que les haya gustado. Lo hice un poco más largo para que puedan disfrutar más c:
ADVERTENCIA: contiene un poquitín de lemon.
Y pues nada, gracias por leer y apoyar este fic.
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La primavera había llegado, la helada brisa se volvía un poco más cálida, por las mañanas los pajarillos cantaban alegres, los árboles se llenaban de pequeños brotes verdes y poco a poco el campo se iba vistiendo con todos los colores del arcoiris.
"Eren" llamo Levi quien avivaba el fuego de la chimenea "¿quieres salir a recoger flores? Sé que te gustan y esta tarde cuando regresé las vi y estaban casi todas..." volteó a ver al chico distraído que estaba sentado y recostaba su cabeza sobre la mesa mientras veía arder el fuego "¿Eren?" preguntó inquieto.
"¿Qué sucede Levi?" Levi se acercó y tocó la frente de Eren con la palma de su mano, ésta, se encontraba fría como siempre, se puso en cuclillas y tomó las manos de su amado.
"Lo siento, lo siento" dijo a prisa el chico para no angustiarlo "sólo observaba las llamas, las he visto por montones en el señor Sol pero éstas son diferentes, son más cálidas de alguna forma, me pregunto si es porque estás aquí."
"Quién sabe, a mí todas me parecen iguales."
"Eres tan poco romántico Levi" dijo el chico con una sonrisa mientras se acomodaba en la silla.
"Te preguntaba si querías ir a recoger flores."
"Pero aun tenemos" señaló el marco de la ventana sobre el cual había un jarrón con algunas flores blancas en él.
Levi sonrió creyéndolo incrédulo, pues Eren no entendía que él sólo quería salir a caminar y posiblemente tomarlo de la mano.
En aquel lugar, el único resplandor que se podía observar era el que salía de la pequeña cabaña, el humo de la chimenea sobresalía por encima de todos los árboles, sin embargo, los únicos que podían observarlo eran los animales que vivían en el bosque que rodeaba el lago. No era un lugar solitario, ya no, Eren y Levi lo habían convertido en su hogar, lo habían llenado de agradables sentimientos. Y, aunque no podían ir muy lejos, serían felices siempre y cuando estuvieran juntos.
"¿Quieres cenar ya?" preguntó Eren sirviendo una taza de té humeante "hoy decidí hornear pan, sé que no soy muy bueno pero creo que esta vez sabrá bien."
"Eso espero Eren, la ultima vez no salió muy bien."
"He practicado mucho" respondió el chico animado.
Y no mentía, llevaba un mes practicando cocina, al inicio se le dificultó mucho, pues era la primera vez que intentaba hacer algo. Levi le mencionó que no era necesario, que él lo haría cuando llegara del trabajo, después de todo seguía necesitando dinero para comprar algunas cosas, así que salía por las mañanas y regresaba en las tardes, aunque sólo trabajaba cuando él quería. Eren siempre lo esperaba en la casa, porque ¿a dónde podría ir con el Sol sonriéndole siempre? Pensó que no era bueno bueno no hacer nada, así que decidió empezar a aprender a hacer lo que los humanos hacían. Cocinar, limpiar, lavar ropa, cultivar, etc. Aunque la mayoría de estas cosas las hacia por la noche o muy temprano antes de que el Sol saliera.
Eren sacó una bandeja con tres piezas de pan del pequeño horno de leños que tenían. Se veían deliciosos y Levi espera que supiesen igual.
"No se ven tan mal."
"¿No tan mal? Se ven deliciosos" colocó uno en un plato y se lo acercó a Levi que ya estaba acomodado en la mesa "cómelo."
El hombre lo tomó con cuidado para no quemarse, lo partió a la mitad, le dio un soplido y comió un trozo, abrió enormemente los ojos y comió otro bocado.
"¿Qué tal está?" preguntó ansioso el chico.
"Nada mal" Eren sonrió y le acercó otro.
"Solo comerás dos, el otro lo guardaré para el desayuno de mañana" Eren se sentó en la otra silla frente a él, le veía comer y disfrutaban de la mutua compañía.
Cada mañana y cada noche le observaba contento, lo acompañaba hasta que Levi terminaba sus alimentos. Eren no comía nada, no necesitaba hacerlo, lo bueno de ser él, era que no necesitaba hacer muchas cosas que los humanos sí, como comer, respirar o dormir.
"Levi, me preguntaba si... podrías conseguirme ropa" Levi lo vio de reojo mientras bebía de su taza.
"¿Por qué?"
"¡¿Cómo que por qué?! Todos los humanos usan ropa ¿no? Y como ahora vivo aquí, creo que es indecente que ande así por la vida" dijo señalándose a si mismo.
"Déjate de tonterías Eren."
"No son tonterías."
"Tú no eres humano, no tienes porque que sentir vergüenza, no te compares con nosotros, porque tú, eres perfecto así, no necesitas cosas tan mundanas como ropa, nadie viene por acá, nadie puede verte y aun si te vieran les rompería la cara antes de que pudiesen decir algo."
"Pero..."
"Pero, si te cubres, entonces, no podré ver tu maravilloso cuerpo astral, no podré ver a mi Eren completo."
Eren sintió como se sonrojaba, aunque sabía que era imposible porque él no tenía sangre o algo parecido.
"Entonces... así está bien" dijo sonriendo.
Como Eren era hijo de la Luna, no usaba nada encima, no sentía calor o frío, era lo mismo para él pero no para Levi, tener que dormir con alguien tan frío a veces le molestaba un poco, lo único bueno era que el invierno había pasado y no tendría que soportar noches eternamente heladas en un buen tiempo.
Después de cenar, Eren se sentó sobre una manta junto al fuego, acercaba sus manos para recibir algo de calor y las frotaba una contra otra.
"¿Por qué haces eso?" Levi sabía muy bien que segundos después ese calor se convertiría en frío así que lo que Eren hacía no tenía sentido.
"Para abrazar y calentar a Levi."
El pelinegro se sentó junto al chico y recargó su cabeza sobre el hombro del otro, se cubrió a ambos con otra manta y observaron el fuego arder.
...
Cuando Eren volvió a tocar Tierra después de tanto tiempo, al primero que vio fue a su amado Levi. En una de sus recorridas casuales por el lago a media noche, Levi caminaba esperando no ver nada, sólo recordaba el tiempo que había pasado junto a aquel niño de la Luna, esos se habían convertido en los recuerdos más hermosos que había hecho.
Andaba despacio, recorría el borde del lago con la vista, el viento sopló plácidamente, levantó la vista para ver como las ramas de los árboles se agitaban sin hojas que las cubrieran y, fue ahí cuando vio a su amando Eren. Él había vuelto.
"Eren" sus labios se movieron inconscientemente al igual que sus piernas. Un par de metros los separaban, no se acercó más, creyó que tal vez era un sueño y no quería ilusionarse sin motivo.
"Levi" dijo el otro chico sonriendo.
"¿Por qué?"
"Levi, lo siento" dijo Eren agachando la mirada "lo lamento tanto, yo tenía miedo de las personas y por eso... por eso no volví, quería disculparme contigo y decirte que aunque le temo a la gente le temo más a vivir sin ti. Mamá me dijo que estaba bien si me quedaba contigo, si tú quieres... podemos quedarnos juntos. Sé que es difícil de entender porque ¿quién quisiera quedarse con alguien como yo? No soy una persona normal pero si tú me aceptas podremos ser muy felices. Si no quieres no, no te estoy obligando, yo sólo quiero que sepas que te amo y que siempre lo voy a hacer independientemente de dónde nos encontremos" volvió a levantar la vista, vio a Levi frente a él quien sólo lo veía muy extrañado "lo siento Levi, fui muy egoísta, yo sólo esperó que me perdones."
Levi se quedó observando al hijo de la Luna, lo inspeccionaba con la mirada y al fin de unos minutos sólo respondió "no te perdono."
"¡Levi yo..." contestó apresurado.
"¿Eres idiota?" Eren no respondió, no sabía a qué se refería.
"No tengo que perdonarte nada" siguió Levi "Nada de lo que pasó fue tu culpa ¿entiendes? Tú no tienes la culpa de nada, si hay alguien aquí que debe disculparse soy yo, por mi culpa te hirieron... lo siento Eren.
"No, está bien, creo que ambos fuimos muy descuidados."
"Es verdad. Siempre creí que algún día volverías pero, no creí que lo harías tan pronto."
"Han pasado siete años terrestres ¿te parece poco?"
"Pensé que jamás te volvería a ver."
Eren sonrió como solía hacerlo "he vuelto Levi."
"Bienvenido." Los ojos de Eren se llenaron con esas pequeñas piedrecitas y se lanzó contra el único ser al que amaba.
"Te extrañé demasiado" decía llorando.
"¿Por qué tardaste tanto?" inquirió Levi con los ojos humedecidos
"Cada noche me sentaba a verte pero me dolía tanto que dejé de hacerlo, sé que me esperabas pero aun así no volví, lo siento" el chico se aferraba fuertemente a Levi esperando que se quedaran así por siempre.
"Idiota" Levi también lo abrazaba, inevitablemente su cara se hundía cada vez más en el pecho de Eren "cada noche, cada noche esperé por ti, y al fin volviste."
"No volveré a irme nunca, lo prometo."
Luna los veía de muy lejos, su adorado hijo al fin volvía a sonreír, ya no tenía porque preocuparse por él, se había convertido en un hombre y eso la llenaba de felicidad, Eren estaría bien, ya no había que cuidarlo, así que desvío la mirada colmada de alegría, cada que se sintiera sola sólo volvería los ojos sobre la cabaña junto al lago, ahí, definitivamente estaría su hijo, su pequeño y querido Eren.
"Te amo" repetía Eren con Levi entre los brazos.
"Lo sé" respondía. Los dos se separaron, tomados de las manos se vieron a los ojos, y recordaban aquel tiempo donde eran apenas unos chiquillos.
"Sabes Levi" Eren se acercó a él y se pegó a su oído para decirle algo "soy más alto que tú."
"Tch, pues tú sigues siendo un maldito mocoso" respondió Levi rabiando.
"Sí, sí" decía Eren abrazándolo.
"Oye Eren suéltame."
"No quiero."
"Eren."
"No."
...
Chispas ardientes revoloteaban y se desvanecían en la nada, los leños se consumían lentamente, sólo se oía el crujir de éstos y las respiraciones agitadas de dos almas amándose junto al calidez del fuego.
Las delgadas manos de Levi se paseaban por el desnudo cuerpo del chico, recorrían y acariciaban cada centímetro de éste mientras Eren era besado dulcemente en el cuello. La mano del mayor viajó hasta la entrepierna del chico y comenzó a frotar con su palma dando pequeños apretones permitiendo que Eren dejara escapar un "ahh." El chico tomó con ambas manos el rostro de su querido Levi, en sus enormes ojos grises que brillaban con la tenue luz de las llamas, se reflejaba el alma de su entrañable humano, acercaron lentamente sus labios, jugando un breve instante, los rozaban, disfrutaban del momento. Levi lo besó, tan dulce y apasionadamente, ya no podía contenerse, se sacó lo que le quedaba de ropa, apenas los pantalones y la ropa interior.
Apretó su cuerpo contra Eren apoyando sus manos sobre la manta, cada una cerca del rostro del chico y comenzó a frotar su miembro contra él. Sus respiraciones empezaron a ser más aceleradas y profundas, Eren se aferraba al cuerpo de Levi como un gatito, sentir la tersura y el calor que irradiaba su piel realmente lo reconfortaba, no quería soltar al amor de su vida, lo quería todo para él, quería que lo siguiera amando de esa forma hasta morir. Levi se levantó un poco y deslizó ambas manos hasta llegar a la cadera del otro, abrió las piernas del chico muy despacio y acomodó su miembro en la pequeña entrada.
"Levi..." Eren sonaba tan inocente... y tan lascivo.
"Descuida, lo haré como te gusta, seré gentil" entró de un sólo golpe haciendo que el chico arqueara su espalda y gritara de placer pues había golpeado justo en el lugar indicado. El menor estaba bastante acostumbrado a hacerlo, al inicio le había dolido un poco pero ahora sólo disfrutaba del amor que surgía entre ellos.
El vaivén siguió cada vez más rápido e intenso, las descargas eléctricas recorrían sus cuerpos al mismo tiempo, el placer era inaguantable.
Siempre que estaban juntos se sentían uno sólo pero cuando unían sus cuerpos se sentían aún más cerca el uno del otro formando un sólo ser desbordante de amor.
Con una última estocada ambos llegaron al clímax, Levi suspiró profundamente llenando de amor a Eren. Relajaron sus cuerpos acomodándose juntos, se cubrieron con la manta y se relajaron junto al fuego. Levi quería conservar todo el calor posible y así poder quedarse junto a la persona que amaba. Eren lo tenía entre sus brazos y acariciaba el oscuro cabello sobre su pecho.
Afuera, la noche seguía avanzando lentamente, las estrellas brillaban en todo su esplendor, la paz y felicidad cubrían el mundo entero, los dos amantes no podrían desear mayor felicidad porque sería un pecado, sus vidas, sus almas y sus corazones ya habían sido entregados en su totalidad y era imposible negarse a tan bello sentimiento.
Tomados de las manos recorrieron una maravillosa vida juntos, los años pasaban y pasaban y su amor aumentaba cada vez más, sin separarse un sólo momento no hacían más que demostrar cuanto se querían. Si ellos pudiesen se quedarían juntos por una o quizá dos eternidades.
Por las noches daban paseos, siempre por los mismo lugares pero, para ellos, era como si fuese la primera vez que pasaban por ahí. A veces en las mañana cuando Levi salía a trabajar, ansiaba el momento de regresar a casa y Eren lo esperaba queriendo correr a sus brazos. Cuando Levi enfermaba, Eren lo cuidaba y lo acompañaba en todo momento. Vivieron mucho tiempo colmados de felicidad y alegría, aunque claro, también hubo pequeñas discusiones que era arregladas con un beso.
Cada año, Levi cambiaba poco a poco pero Eren parecía el mismo, los años no le pasaban por encima.
Pronto Levi dejó de acompañar a Eren en sus paseos a la luz de la Luna, ahora, se encontraba lleno de arrugas, su cabello se había vuelto plateado y le costaba trabajo si quiera moverse, por eso se pasaba todo el día en cama. Eren, que seguía joven y lleno de energía cocinaba para él cosas suaves y sin mucho sabor, se quedaba todo el día a su lado hasta que se dormía, por las noches salía y cuidaba de sus plantas, ahora que Levi no trabajaba, él tenía que hacerse cargo se conseguir comida, aunque eso no era un trabajo difícil.
El derecho a la vida los había alcanzado y Eren sabía eso. Pronto su Levi le sería arrebatado.
Una noche de verano después de haber platicado cerca de una hora, Levi se quedó dormido, Eren aprovechó para salir y recoger algunas fresas silvestres, pensó que seguramente a Levi le gustaría probarlas. Cuando llegó, lo observó desde el marco de la puerta, se acercó y le dio un beso en la frente, se acomodó a su lado y lo tomó en sus brazos, después de todo, Levi era la persona que amaba, para él, siempre sería hermoso sin importar qué.
Esa fue su última noche juntos, Levi abandonó su cuerpo mortal y se fue quien sabe a dónde, según Luna, los humanos que morían iba al paraíso.
Eren se quedó sólo en aquella cabaña que alguna vez había compartido con alguien, que alguna vez había sido un hogar, sin Levi, las cosas ya no eran iguales, ya no tenían sentido.
No quería volver con su madre, porque allá, se sentiría igual, luego recordó algunas palabras que Levi le había dicho un tiempo atrás "Eren, cuando ya no esté aquí, quiero que sigas viviendo por los dos, quiero que seas feliz" pero ¿cómo podría ser feliz sin él? Siguiendo una pequeña promesa sin ver, Eren vivió un par de años más ahí, pero, ya no podía soportar la soledad y tristeza.
Días más tarde, después de hacer la limpieza como a Levi le gustaba y haber arreglado el jardín, se dirigió con un encantador ramo de flores blancas al lugar donde su amado reposaba, se sentó de frente y esperó hasta el amanecer. Cuando los rayos del Sol pegaban en las copas de los árboles y los animalitos comenzaban a despertar, él se levantó. Un rayo de luz pegó en su cara y sonrió, que agradable se sentía, similar a las caricias de Levi. El Sol se levantaba cada vez más y más, pronto cubrió a Eren por completo, dolía un poco pero no tanto.
"Lo siento Levi, tengo que disculparme por muchas cosas, no pude cumplir la promesa que te hice tiempo atrás, no pudimos viajar por el mundo, no conocimos todos esos lugares de los que te hablé alguna vez, es muy triste sabes. Además yo, yo no puedo vivir sin ti, ya pronto estaremos juntos, no sé si los astros van también al paraíso pero espero llegar allá y es porque te amo que no soporto la vida sin ti. Lo siento, espero que me perdones y me permitas vivir a tu lado otra vez. Nos vemos en el paraíso, mi querido Levi."
El cuerpo de Eren se desvaneció en el viento aquella mañana con una sonrisa.
Seguramente se verían en el cielo, seguramente se volverán a encontrar, quién sabe.
La conmovedora historia del Hijo de la Luna y el Niño de la Tierra había empezado y había terminado cuando ambos vivieron la efímera vida del mundo mortal, cuando se conocieron, cuando a pesar de todo se quedaron juntos... cuando creyeron y le dieron una esperanza, a el amor
FIN
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OG! Terminó, pero bueno~
Creo que se nooota que no sé escribir lemon, es la primera vez que lo hago y más que nada quería que fuera lindo para que no perdiera el estilo de la narración y eso fue lo que salió. Quizá notaron que tuve que adaptar el cuerpo de Eren para esa parte porque después de todo él era hijo de un astro y aun sin tener necesidad de ciertas cosas podía disfrutar otras.
Espero que les haya gustado :D
Y... hay una buena noticia... aún no ha terminado, no se pierdan la próxima semana el "Epílogo".
Les reitero las gracias por leer y por sus reviews nvn
Nos vemos~
