Capítulo 46 Lila
Hiro había llegado tan rápido como pudo al BEGA estadio, estacionó su camioneta al aire libre y se apresuró a ingresar en busca de Judy. Parecía ir contra corriente cuando topaba con la manada de chicos y chicas saliendo del estadio. Las competencias habían terminado ya, así que todo lo que escuchaba eran los comentarios de los entusiastas fanáticos que con ansias esperarían las competencias femeninas de la noche siguiente. De repente llevó su mano al bolsillo, había estado tan pensativo que había olvidado encender su celular, "De seguro Judy me estuvo llamando todo este tiempo… que descuidado soy…" pensaba. No dudó dos veces en llamarla, Judy le contestó de inmediato reclamándole la razón del por qué no contestaba. Luego de disculparse un par de veces con la señora que histérica le levantaba la voz, supo que ella y los demás ya se dirigían a la BBA.
- Alvin y los demás parecen haberse ido también… ¡Pero dime, Hiro! ¡¿Trajiste a las muchachas, qué pasó con Tyson y Kai?!
- Judy… no creo que deba explicártelo ahora… hay mucha gente alrededor. – decía cubriendo el auricular con la mano. – Tal como te lo dijo, Ray me pidió que esperáramos en la BBA…
- ¡Hiro, no es tan fácil esperar!- lo interrumpió.-
- Lo sé… - dijo tratando de no perder el control. – Pero no hay nada más que podamos hacer. Lo único seguro es que las chicas estarán para el torneo de mañana… o al menos es lo que Ray dijo. No tardaré en llegar con ustedes.
Dicho eso, colgó de inmediato y se devolvió a abordar su camioneta, pero pronto se daría cuenta de que tenía compañía… En tanto que estuvo de frente a la puerta de su camioneta sintió que alguien se acercó, y sorprendido pudo ver por el reflejo de la ventana que le apuntaban con un revolver en su pecho, se volvió queditamente levantando un poco las manos en señal de rendición. Se sorprendió aún más al ver que era una silueta femenina que le apuntaba con el revolver, dejando ver solo unos ojos celeste claro entre el pañuelo morado con el que cubría el resto de su rostro.
- Entre a la camioneta, señor. – le ordenó con voz temblorosa pero tratando de sonar firme.
Hiro de inmediato notó que quien fuera esa chica no tenía mucha experiencia en lo que hacía, así que trató de regatear sin dejar de tener las manos en alto.
- ¿Dónde consiguió el arma? Podrían encarcelarla por uso de armas ilegales…
- No dudaré en usarla si no entra a la camioneta, se lo advierto. No me importa si me encarcelan por esto… - le dijo mientras sostenía el revolver con las dos manos un poco temblorosas apuntando a Hiro.
- ¿Entonces el arma si es ilegal? Mmm no creo que la cárcel sea un buen lugar para una mujer…
- ¡Entre de una vez por todas o estará en serios problemas!
De repente la chica sintió la punta de otro revolver que le tocaba la espalda.
- Baje el arma señorita… o usted será quien estará en serios problemas… - se escuchó una voz masculina por detrás.
La chica se sobrecogió ante la inesperada intervención de Ray, Hiro aprovechó para arrebatarle el revolver de sus manos y luego aprisionarla en una llave con su brazo y al mismo tiempo apuntándola con el revolver. De inmediato Ray sacó una cuerda con la que le amarró las manos por detrás mientras Hiro le cubría la boca con su mano y con su otra mano le seguía apuntando.
- Dame las llaves de la camioneta, Hiro.
- En el bolsillo izquierdo del pantalón…
Ray atendió a la instrucción de Hiro y abrió las puertas delanteras mientras Hiro rápidamente dirigió a la chica para amarrarla en el asiento de al lado del volante con el cinturón de seguridad. En su desesperación por no querer entrar a la camioneta, la muchacha resolvió por darle una dolorosa patada en la espinilla al entrenador que se quejó por lo bajo.
- ¡Aaaush!- gritó sin soltar a la chica – Ray… vigílala, yo conduciré a un lugar menos poblado.
Apuntándole en la cabeza con el revolver, Ray descubrió el rostro de la chica y se sentó detrás de ella. Hiro aceleró.
- ¡¿Dónde tienen a Lila?!- gritó la muchacha de cabellos castaños trenzados a medio lado.
- Espera un momento, nosotros haremos las preguntas primero. – le dijo Ray aún apuntándole.- ¿Quién eres tú?
- ¡No les diré nada hasta que me digan dónde tienen a Lila!
- ¿Lila?- inquirió Hiro mientras manejaba apresurándose a salir del estacionamiento.- ¿Quién es ella?
- ¡No pretendan que no saben nada! – reclamó la chica- Usted… - dijo dirigiéndose a Hiro- usted es uno de esos entrenadores de bey…bey… ¡cómo sea que se llame ese deporte!
Ambos Hiro y Ray se miraron extrañados.
- Beyblade… - agregó Hiro con paciencia.- ¿Cómo sabes que soy entrenador?- A Hiro le inquietó como alguien que ni siquiera sabía como se llamaba el deporte tuviera conocimiento de que él fuera un entrenador.
- ¡Su chaqueta lo delata!
Hiro miró su chaqueta que tenía grabado el emblema "BBA Coach" y supuso que la chica debió haberlo espiado antes.
- ¿Me seguía?- preguntó Hiro curioso.
- ¡No importa cómo di con usted! ¡Lo único que quiero es saber dónde está Lila!- la voz de la muchacha se comenzó a quebrantar, hasta que volvió su rostro para ocultar las lágrimas que dejó caer.
Rápidamente llegaron a un callejón vagamente iluminado donde Hiro parqueó la camioneta. Ray se convenció que la chica no era más peligrosa de lo que pretendía ser, así que dejó de apuntarle con el revolver.
- Mi nombre es Hiro Granger, trabajo para la BBA… La Asociación de Batallas de Beyblade. Y él es Ray Kong… él… él es un amigo beyluchador. Sea lo que sea que te ocurra puedo asegurarte que no tenemos a Lila y que no somos los villanos con los que nos confundes. Pero si no nos explicas lo que pasa no podremos ayudarte.
La chica volteó a Hiro, quien seriamente la miraba a los ojos. La chica pensó que Hiro no parecía una mala persona, pero temía estar equivocada "…de todos modos no podré escapar…" - pensaba "… no tengo otra mejor opción que confiar en lo que estos tipos me digan…" respiró profundo y calló por un instante antes de hablar.
- Lila es mi hermana menor, mi nombre es Karisa. – dijo un poco más relajada- Ella fue entrenada para competir, pero sé que es muy curiosa… y por eso se mete en problemas… La obligaron a venir a Rusia, pensé que la encontraría en medio de las competencias pero no compitió… y ahora no sé donde está… - luego comenzó a esforzarse por no dejar caer sus lágrimas – temo que le hayan hecho daño… por eso busqué seguir a alguien que estuviera relacionado con la organización de las competencias para obligarlo a llevarme con Lila, ya que no puedo recurrir a la policía porque la amenazaron de muerte si lo hacía… y aquí en Rusia no sé a quien recurrir…
- Espera un momento, Karisa. – interrumpió Ray – hay muchas cosas que no comprenderemos si no nos explicas bien desde el principio. Dices que Lila fue entrenada para competir, ¿dónde y cómo fue entrenada?
- En Japón… no sé exactamente el nombre del lugar… no conozco mucho de esto del bey…
- …blade…- completó Hiro.
- Sí… eso…
- ¿En Japón?- continuó Ray- Así que ustedes son japoneses…
- No… no exactamente, mi familia es inglesa pero mi madre luego de que mi padre nos abandonara contrajo matrimonio con un hombre japonés, así que vivimos ahí desde que éramos muy niñas. Lastimosamente ese hombre golpeaba a mi madre por eso ella lo abandonó y desde entonces tuvimos muchas dificultades económicas… Pero a Lila siempre le gustó mucho ese tonto deporte y un día ella llegó con una invitación de parte de una organización que promovía el entrenamiento del ¿beyblade?
- Así es… y no es un deporte tonto – le respondió Hiro.
- Como sea... ustedes deben saber del ofrecimiento que le hicieron a Lila, ya que pertenecen a esa sucia organización también. – dijo esto último con enojo.
- Mira, Karisa, hay dos organizaciones en este momento: la BBA para la cual trabajo y BEGA…
- ¡Sí esa es… BEGA! El ofrecimiento vino de parte de BEGA… una mujer dijo que era una entrenadora y que Lila tenía habilidades especiales para ser parte de su organización, le ofreció a mi madre cierta cantidad de dinero para que le permitiera entrenar a Lila. Mi madre aceptó, pensó que sería lo mejor. No vimos a Lila en dos años, solo recibíamos una llamada al mes departe de ella, siempre nos decía que se encontraba bien pero yo sentía que algo no andaba tan bien del todo… Cuando Lila estaba en el aeropuerto para venir a Rusia a competir, recibimos la última llamada de ella, rápidamente me dijo donde se encontraba y que estaba en peligro pero que no debía decir nada a la policía sino podría morir… creo que se las arregló para llamarme encubiertamente porque rápidamente escuché una voz de hombre detrás que la hizo colgar el teléfono. Con los ahorros que tenía y dinero que pedí prestado pude pagar todo lo del viaje, lo único que pude averiguar de ella fue que competiría acá, pero… no la encontré…
- El revolver… ¿dónde lo conseguiste?- inquirió Ray dudoso.
- Mercado negro… - respondió un poco avergonzada.
Ray y Hiro se miraron preocupados.
- ¡Lo sé… es ilegal, pero no tenía otra opción!- interpretó el silencio de los chicos como si le reclamaran su mala acción.
- Karisa… no nos preocupa que hayas comprado en el mercado negro aunque sea ilegal… - le dijo Hiro - … nos preocupa tu hermana, en realidad. Escucha, podemos ayudarte a encontrar a Lila, nosotros tenemos problemas similares con BEGA, si te quedas con nosotros te darás cuenta de ellos. Pero debes prometernos que no dirás nada al respecto.
- ¡Espera, Hiro! ¿Qué tal si es una espía de Mónica? No podremos soltarte hasta que llegues a la BBA para que te requisen, y hasta que confirmemos que Lila de verdad existe y no es una historia que te estás inventando.
La chica no mostró una cara muy alegre, así que se resignó a mirar por la ventana.
- Lo siento, Karisa, Ray tiene razón. – luego se dirigió a Ray- Ray, fue una suerte que estuvieras en el parqueo también.
- Alvin me ordenó que me quedara hasta asegurarme que nadie de la BBA quedara en el estadio, fue cuando vi tu auto. Pero, Hiro, debo irme ya… El señor Dickenson ya está enterado de todo lo que ha ocurrido, Alvin mismo se lo comentó durante la competencia. Te prometo que averiguaré que está ocurriendo, nos encargaremos de hacérselo saber cuanto antes.
- De acuerdo, buena suerte Ray.
Ray salió de la camioneta sin que Hiro supiera hacia donde se dirigía.
En el capítulo anterior, Mónica ordenó que se llevaran a Tyson y a Kai a uno de las salas de laboratorio mientras que sus otros rehenes se irían con ella. Kai tenía una terrible jaqueca luego de haber recordado memorias de su pasado en La Abadía, sus amigos lo miraban preocupados mientras se quejaba del dolor. Antes de que Mónica partiera de aquel cuartel que parecía estar ubicado en una zona montañosa al norte de Rusia, ella se dirigió junto con uno de sus doctores ayudantes al laboratorio y se encargó ella misma de que estuvieran bien asegurados en las camillas con cinturones que los ataban dejándoles casi inmóviles.
- ¡Oiga, Kai no está bien!- reclamabaTyson - ¡Deben ayudar a que alivie su dolor!
Mónica lo escuchó indiferentemente.
- Señorita… - se acercó el doctor a inquirirle cautelosamente-¿está segura de que debemos proceder con la operación? No la hemos probado con la niña…no sabemos si tendrá éxito.
- Mmm… trabajen primero con la niña… cuando esté seguros de que funciona aplíquenle el mismo procedimiento a estos dos, pero mientras tanto asegúrese de que no le causen problemas…- luego caminó directo a Tyson y puso su dedo índice sobre su cabeza mientras dejó oír unas risitas apagadas- Campeón mundial…
- ¡Quite su sucio dedo de mi cabeza!
- Tyson, Tyson… deberías sentirte agradecido de que a pesar de tu pésima participación en el último torneo te tomé en cuenta para mejorarte como beyluchador… - luego se acercó a su oído lentamente – te prometo que después de que te lave el cerebro no volverás a fracasar como antes…
- ¡¿A qué se refiere con eso?!
- Shh… tus gritos hacen que a Kai le duela más la cabeza.- dicho esto sarcásticamente se dirigió a Kai que aún forcejeaba con su dolor. – Que pena contigo… pagaría mucho dinero para que tu padre y tu abuelo de vieran en esta condición, es una lástima que el primero haya muerto ya… Sabes, cuando hayas olvidado todo sobre ti lo primero que haré será cambiarte el apellido…
- Señorita, debo aplicarle un calmante al muchacho antes de tomar la muestra de sangre, no podré trabajar en él en esta condición…
- Hága lo que tenga que hacer… - respondió Mónica con frialdad al mismo tiempo que salía de aquel laboratorio.
Roxie, Alana y Hilary no entendían muy bien que estaba sucediendo, esperaban a Mónica en el laboratorio anexo mientras eran custodiadas por un par de guardas fortachones. Cuando Hilary vio a Mónica acercarse no dudó en inquirir por sus amigos.
- ¡¿Qué hará con ellos?!
- Lo mismo que haré con todos ustedes una vez que haya ganado este juego contra la BBA…
Mónica se acercó a Kenny y lo tomó de su camisa con violencia haciéndolo caminar hacia la puerta.
- ¡Súbanlos a todos estos a la camioneta!- indicó severamente.
El doctor inyectó un calmante a Kai que le alivió su dolor al cabo de unos treinta segundos. Luego tomó una muestra de sangre del brazo de Kai y del de Tyson, quién odiaba lo que estaba sucediendo.
- ¡Explíqueme qué es lo que están haciendo!
- Tyson… - escuchó la voz de Kai- mejor cállate… no lograrás nada de esa manera.
- Oh… veo que ya te mejoraste.
El asistente del doctor llegó de inmediato mientras éste último le entregó las muestras.
- Debemos ir a analizarlas, y Mónica ordenó que preparáramos la operación iniciando con la niña.
- ¡Está loca, aún no tenemos los químicos listos! ¿Para cuando quiere la operación?
- Parecía tener prisa. Debemos ir a trabajar en las sustancias ahora mismo.
El doctor y su asistente, que ambos parecían ser de la mediana edad, salieron del laboratorio apresuradamente dejando el lugar en completo silencio, hasta que una vocecita infantil se escuchó unos minutos después.
- ¿Hola, eres Tyson Granger el excampeón mundial?
- ¿Eh, quién está ahí?
- Me llamo Lila.- Una niña como de unos once años de edad se encontraba atada también a una de las camillas cerca de los muchachos. – Escuché que Mónica te llamó Tyson, ¿eres ese Tyson?
- Sí… sí soy yo… y él es Kai… ¿qué haces aquí? Y… ¿acaso sabes que hacemos acá nosotros?
- Ah… es una larga historia… y sí, si sé que hacemos acá. Pero no sé si quieras saberlo… no te va a agradar.
Mientras tanto, camino a la BBA, Hiro trataba de romper el hielo entre él y la chica que llevaba a su lado en la camioneta que no parecía sentirse muy cómoda con él.
- Y dime… ¿pensabas secuestrarme o algo así para que te llevara directo donde tu hermana?- preguntó con sarcasmo.
Ella no le respondió, solo miraba a la ventana con sus manos atadas por detrás.
- Así que… no vas a hablar.
Un silencio incómodo prosiguió.
- A mí no me parece que seas una espía… ni siquiera sabías apuntar bien con un arma… y tampoco tienes mucha fuerza que digamos, aunque el golpe que me diste me dolió…
La chica siguió sin responderle.
- Creo que no te agrado ¿cierto?
- Tampoco confió en usted. – le dijo secamente. – además de que no sabe tratar a una mujer. Jamás debe hacer burla de la fuerza de una chica ¡Jamás!
- Oye… yo no te he reclamado por llamar "tonto" a mi deporte favorito. Y perdona si herí tu sensibilidad al decir que no sabes utilizar un arma… Pero creo que será mejor que no hablemos hasta llegar a la BBA…
- ¡Sí es lo mejor!
- Bien…
- ¡Bien!
En el laboratorio, Tyson y Kai casi no podían creer lo que la niña les comentó.
- ¡¿Nos borrarán la memoria?!- exclamó Tyson.
- ¡Shhh! Has silencio… - replicó la niña. – Sí… y yo seré su conejillo de indias.
- ¿Y por qué tu?
- Por lo que hice en la escuela de entrenamiento en Japón…
- Espera, ¿hay una escuela de entrenamiento en Japón? Vivo ahí y no lo sabía.
- Pertenece a BEGA, me reclutaron hace tiempo, soy muy buena en el beyblade.- dijo esto último con orgullo, luego bajó más la voz. – Me enteré de algo terrible que Mónica hizo, pero me descubrió revisando sus diarios… y pues, por eso no pude competir. Por eso quiere borrar mi memoria para que yo no recuerde lo que hizo y no haya evidencia en su contra, y quiere borrar la de ustedes para poder usarlos a su favor en BEGA sin que ustedes puedan estar en su contra. Dijo que ustedes eran muy astutos y no quería arriesgarse a perder…
- ¡Con que eso es…! ¡Aaaa no puedo creer que la familia Balkov sea tan depravada!
- Espera Lila… - Kai interrumpió el desahogo de frustración de Tyson.- ¿de qué fue lo que te enteraste?
- Mónica fue parte del asesinato de personas muy importantes en Rusia…
Kai abrió aún más los ojos recordando lo que Mónica le dijo durante el tiempo en La Abadía.
- Ella ayudó a causar un accidente para que murieran varios miembros de la familia Stroganov… y por ella también murió un hombre llamado Susumo Hiwatari.
Una tremenda impresión se llevaron Tyson y Kai al escuchar tan reveladora historia que provocó que el corazón de Kai se helara por un instante.
