Autoras: NoOnis & Kattharina
Capítulo 6
"Consecuencias"
―¡Malditos mocosos! ―gruñó Deidara recobrando la respiración―. Devuélvanme mi tesoro y no habrá consecuencias ―El rubio extendió la mano frente a los dos traviesos chicos.
―¡Queremos comida gratis! Esa es nuestra demanda
―Chouji que haces… nos vas a meter en un lío más grande ―susurró Naruto a lo que el rugido del estómago del chico rellenito le respondió.
A Deidara le saltó la vena de la frente. Enfurecido por dos cosas: ser descubierto en su acto pervertido y dos, que unos estúpidos de primer año estuvieran tratando de negociar. No, el ego de Deidara era demasiado grande como para dejárselos ir tan fácil.
Antes de poder articular cualquier palabra, fue interrumpido por su pelirrojo compañero.
―¿Eso es todo? ―dijo con su típico tono de voz indiferente.
―¡Por todo un mes, no importa la cantidad! ―demandó Chouji.
―Y Ramen para mí ―se apresuró a decir Naruto quien había dejado de luchar contra el misterioso hilo que los sujetaba y si algo había aprendido a hacer en las últimas horas era a no preguntar.
En esa escuela, preguntar siempre te traía problemas. Sino le hubiera preguntado a Chouji a donde iba, nunca se hubiera metido en ese lío. Si su padre se enterara seguramente le daría tremenda tunda.
―Sasori-danna
El aludido levantó la mano interrumpiendo una vez más lo que Deidara –ya más calmado- estaba a punto de decir.
―Estoy de acuerdo, ahora ¿podrías darme la tanga?
Chouji dudó, pero no podía desconfiar de los Akatsuki, por algo son quienes cuidan del Instituto.
―No puedo moverme
Un ligero movimiento de dedos hizo Sasori y de pronto se sintió liberado.
―Prueba ahora ―dijo el pelirrojo.
―Aquí tienen ―Chouji les dio el hilo dental de Kurenai, saboreando en su paladar el rico asado que cenaría esa noche.
Antes de que siquiera juntara sus mano para deleitarse del sabroso recuerdo del sabor a barbacoa, su cuerpo fue apresado nuevamente.
―¡Oye dijiste que nos dejarías ir! ―vociferó Naruto.
―Yo nunca dije eso ―Sasori dio media vuelta siendo acompañado por el explosivo rubio.
―¡Quiero mi barbacoa! ―chilló Chouji―. Dijiste que me darías comida gratis
Sasori detuvo su paso y ladeó su rostro para mirarlos de soslayo.
―Mentí
―¡No pueden dejarnos aquí amarrados! ―gritó Naruto viendo como desaparecían sus superiores.
La pareja de Akatsukis se alejaron rápidamente del lugar, dejando a dos chicos pataleando, gritando un sinfín de maldiciones y sobre todo hambrientos.
―Espero que sea la última vez que haces este tipo de cosas Deidara, sabes cuánto odio que me retrasen
―Lo siento Sasori-danna, no va a volver a ocurrir
―Eso espero ―extendió su mano para darle el causante de aquel problema―, somos Akatsukis, debería dejar tu obsesión con Kurenai y su ropa interior atrás
Deidara no muy convencido y no queriendo hacerle caso a su superior torció la boca sin dejar de caminar. Finalmente aceptó, no quería ser reprendido por Tobi, ese tipo le daba miedo.
―¿Que va a pasar con los mocosos?
―Alguien tiene que pasar por ese lugar tarde o temprano, será un buen castigo para ellos
―¡No Chouji! ¡No soy barbacoa! ¡Ahhh! ―se escuchó un grito a la lejanía.
Los pájaros que dormían en un árbol cercano aletearon despavoridamente mientras emprendían vuelo hacia algún otro lugar más seguro. Sasuke se detuvo instantáneamente con el estallido de los pájaros, asustándolo de una forma humillante para un Uchiha, pero después de la otra noche y ese sueño tan vívido cualquiera reaccionaría igual o peor.
Sasuke miró como las aves se dispersaban hacia el cielo nocturno y desaparecían.
―No sabía que otro Uchiha había ingresado al Instituto Konoha
―No tendrías por qué estar enterado ―Sasuke se encogió de hombros―. Por lo que veo sigues siendo el chaperón de tu prima ―sonrió de lado.
―Eso no es de tu incumbencia
Hinata se escondió detrás de su primo, ese chico, Sasuke siempre le daba miedo, en realidad ese egocentrismo Uchiha era lo que en realidad le daba escalofríos.
―Hinata-sama, la dejaré en su habitación
―Sirviente antes, sirviente ahora… siempre serás solo eso Neji, un sirviente de tu tío
―Cállate Uchiha ―Neji no era una persona que perdía los estribos fácilmente, sin embargo solo aguantaba a ese tipo por cuestiones de negocios entre sus familias.
―¡Neji-kun! Te estuve buscando ―llegó una chica de dos chonguitos color castaño algo apresurada.
―¿Qué sucede TenTen? ―dijo sin desviar su mirada de Sasuke.
―El toque de queda, si los Akatsuki nos ven afuera tendremos problemas
.
―¿Dónde se habrá metido Chouji? ―preguntó para sí mismo Shikamaru.
―Conociéndolo seguramente en la cocina ―se miró las uñas Ino.
―Ino… ―dejó salir un suspiro―, en fin… antes de irse junto con ese chico, Naruto… dijo que iba a investigar algo sobre lo que vio ayer, ¿Has encontrado algo Kiba?
―Nada ―negó con la cabeza.
―¿Y tú Shino?
―Tampoco
―Quizás ya haya regresado a su habitación, vámonos… ―comentó Ino algo desesperada―, ya entro el toque de queda
―Que problemático
―No quiero tener problemas Shikamaru, ya tuve suficiente con lo de ayer, toparme a ese Akatsuki ―Ino sintió escalofríos de solo recordarlo.
―Yo tampoco quiero tener problemas, oí que dos de nuestras compañeras están cumpliendo con el castigo que un Akatsuki les puso
―¿Ves Shikamaru?
Ino giró sobre sus talones con intenciones de regresar a su habitación compartida, y algo inusual captaron los ojos de Ino, delante de ella una espesa capa de neblina había inundado el lugar. Todo a su alrededor había desaparecido; apenas si podía vislumbrar sus propias manos. Sin previo aviso, el ambiente comenzó a bajar su temperatura drásticamente.
―Todo esto es muy raro ―comentó Shino.
―Chicos, hace frío, vámonos por favor ―dijo Yamanaka, mientras se frotaba sus brazos descubiertos.
―Qué extraño ―dijo Shikamaru―, estamos en pleno verano ―frotaba su barbilla concentrado en alguna explicación lógica para ese suceso.
―Ino tiene razón
―Sí, seguramente Chouji ya está en el cuarto
Todos se encaminaron hacia los dormitorios, Shikamaru quien fue el último en abandonar el patio sintió que algo tocaba su hombro, instintivamente giró su rostro y no había absolutamente nada, más bien, no se veía nada. Debía estar delirando, pensó. Negó con la cabeza y alcanzó a sus compañeros de clase que estaban varios metros adelante. La falta de sueño le estaba afectando.
―¿Ese no es Sasuke-kun? ―preguntó Ino emocionada al vislumbrarlo.
―Sí y está con Hinata y Neji ―dijo Kiba, quien conocía a la familia Hyuga desde hacía tiempo. Su familia se dedicaba a entrenar canes e hicieron varios negocios con la familia Hyuga en su tiempo.
Ino ya iba a caminar hacia donde estaba Sasuke pero el brazo de Shikamaru la detuvo.
―¿A dónde vas?
―A saludar a Sasuke-kun
De pronto y antes que Ino pudiera dar un paso al frente, un chillido hizo eco entre las paredes de los edificios a los costados; una sombra salió torpemente de los arbustos que rodeaban la cancha de concreto. Corría despavoridamente zigzagueando como si tratase de perder a alguien o algo que lo estuviese siguiendo.
El chico rubio, al estar mirando al suelo no se dio cuenta hacia donde iba, chocando contra Neji Hyuga, quien se interpuso entre el chico rubio y TenTen en un acto de protección.
Neji tomó por los hombros al chico, petrificándose al instante.
―¿Te encuentras bien? ―preguntó Neji con sigilo.
Los chicos que hasta ese momento habían observado en la lejanía el suceso se acercaron rápidamente al percatarse de la extraña situación. TenTen después de tranquilizarse se acercó al joven con preocupación.
―¿E-Están bien? ―Hinata salió apenada de la sombra de su primo.
Tenten acercó su mano curiosa a la cabeza del chico rubio.
El joven mantenía su cuerpo arqueado hacia abajo, ocultando sus ojos con el flequillo desprolijo que caía como lluvia. TenTen se detuvo en seco antes de poder tocarlo.
―¿Qué sucedió? ―preguntó Shikamaru a Neji cuando estuvieron lo suficientemente cerca.
―No lo sé, salió de los arbustos asustado…
―¿Hola? ―Ino se agacho, tratando de hacer contacto visual con el chico―. Eres Menma ¿verdad? Vas en nuestro salón
De pronto, al chico alzó la cabeza. Tenía los ojos celestes abiertos como platos, y varias gotas de sudor recorriéndole las sienes.
―¿Estás bien? ―esta vez fue Kiba quien preguntó, intrigada por el porte del chico de cabellos rubios platinados.
―¿Ah?... Si…
―¿Estás seguro? No respondías hace un momento ―Shikamaru colocó ambas manos detrás de su nuca.
―Si estoy bien… últimamente no he podido descansar adecuadamente, eso es todo… ―Menma recordó vívidamente el rostro completamente aterrorizado de Kimi, después sus convulsiones y después... era mejor no recordarlo.
―Hmp ―Sasuke ladeó su cabeza sin darle importancia a nada de lo que sucedía en ese momento.
―Vayamos a los dormitorios antes de que algún Akatsuki pueda vernos
―Neji ¿verdad? ―el aludido asentó―. Bueno, Neji tiene razón, regresemos
―Que problemática escuela ―se sobó las sienes.
Todos regresaron al edificio de los dormitorios, sin darse cuenta que la niebla, conforme la hora cero se acercaba, era más espesa y misteriosa.
.
―Estoy cansada ―estiró sus brazos Sakura.
―Y yo tengo sueño ―Sayuri bostezó por la clara falta de descanso del último día, si algo tenía la chica, era que le gustaba dormir sus horas diarias―. ¡Arg! ¡Maldito Emo-zombi! ¿¡Cómo se atreve?!
―Ya cálmate Sayuri, no vas a arreglar nada sacando chispas
―Pero Sakura, no puedo evitarlo ¡Es injusto! El imbécil emo-zombi transexual solo nos sacó del salón para meternos a limpiar los baños de los varones y no solo eso, se quedó parado ahí observándonos y dando órdenes hasta que terminamos
Sakura al recordar lo horrible que fue la experiencia, se sintió aún más cansada que antes. Tenía que admitir que ese tipo de Akatsuki se había pasado de la raya.
―Tienes razón, pero toma en cuenta que la próxima vez no seas tan TU con el Emo… digo ―carraspeó―. Itachi-san, así no lo sacarías de quicio y no me arrastras a estos castigos ―Sakura entrecerró los ojos mirando a su prima.
Sayuri bufó y Sakura alborotó sus cabellos rosas dándose cuenta que el año apenas empezaba y ya estaban metidas en problemas. Estaba tan distraída que no fue sino varios minutos después que se percató del extraño acontecimiento.
―¿Por qué habrá tanta neblina? ―preguntó Sakura al darse cuenta que todo estaba inundado por la espesa capa blanquecina.
―Quien sabe ―dijo al mismo tiempo que se encogía de hombros sin darle importancia.
Sakura observó con más detenimiento la neblina y una sombra negra apareció de la nada, poco después se duplicó, acercándose ambas sombras hasta ellas. ¡Ya estaba cansada de eso!; Apariciones, apagones, ventanas que se rompen ¡Maldita escuela embrujada!
―Sayuri ―la llamó sin tanto miedo como creyó tener―, ¿ves eso? ―señaló hacia las sombras.
―Ajá
Antes de que pudieran hacer algo, las sombras se disiparon dando paso a dos personas.
―¡Oh por dios! ―gritó Sayuri al ver a las personas que habían aparecido―. ¡Es el señor de los vampiros y su lacayo! ―señaló primero a un joven de cabellos rojizos y después a uno rubio de coleta alta―. ¡Gran señor, sé que ha venido a tomar posesión de mi preciada sangre, pero le tengo que decir que… no podré cumplir su pedido pues sufrí de hepatitis hace unos años por lo que mi sangre no puede satisfacer sus necesidades!
―¡¿Q-Qué?! ¿Lacayo? ―frunció el ceño Deidara― ¡Moco…! ―no pudo terminar por que las palabras de Sayuri lo censuraron.
―A cambio, le puedo ofrecer la sangre de mi prima Sakura ―la tomó de los hombros y colocó delante de ella―, su sangre es pura y virginal, seguro le gustará
―¡Sayuri! ―gritó Sakura avergonzada y enfadada.
―¡¿Lacayo?! ―subió sus decibeles Deidara al notar que la chica no le hizo caso.
De pronto el estallido de una carcajada dejó complacida a Sayuri, aún más avergonzada a Sakura y shockeado a Deidara.
―¿Sa-Sasori-danna?
―¿Así que vampiro? ―dijo entre risas―. ¿Sangre: pura y virginal?
―Sasori-danna el toque de queda entró en vigor ¿Las sancionamos? ―una sonrisa apareció en el rostro de Deidara, se vengaría de esa mocosa de ojos violetas por haberle dicho lacayo. ¡Él no era el lacayo de nadie!
―No
La burbuja de Deidara se reventó, estaba a punto de gritar cuando Sasori lo miró con la ceja arqueada.
―No, a menos que quieras que hable sobre el incidente de hace un rato, lacayo ―Deidara se cruzó de brazos encolerizado, se giró para darles la espalda refunfuñando―. Ahora, váyanse o te tomaré la palabra, ando un poco sediento ―Sasori sonrió relamiéndose los labios.
Un escalofrío recorrió la espalda de las chicas, erizando los vellos de sus brazos. La cara del tal Sasori era aterradora.
―No, no gracias, ya nos vamos… Ven Sayuri ―dijo entre dientes lo último y arrastró a su prima hasta los dormitorios.
Sakura tomó asiento en uno de los bancos altos del salón, había pocos alumnos y eso no le molestaba, últimamente su prima estaba tan metida en problemas que no tenía ni tiempo para un respiro y estar alejada de la muchedumbre le iba a venir bien, además de poder relajarse un poco. Esos últimos días han sido susto tras susto sin descanso. Las clases comenzarían dentro de poco y estaba ansiosa por ello, siempre quiso aprender a pintar.
Observó por la ventana a los alumnos que caminaban a sus diversos clubes y se preguntó cómo estaría Sayuri. La forma de un ser negro con ojos rojos apareció de pronto en el vidrio de la ventana, Sakura abrió los ojos como platos y los labios comenzaron a temblarle.
―Sakura Haruno ―escuchó a su espalda y giró rápidamente con la piel pálida―. ¿Sucede algo?
―E-Esto… ―tartamudeó volviendo a mirar la ventana y lo único que había era el rostro de un peliplateado en el mismo lugar donde se encontraba hacía un momento ese ser.
Sakura suspiró cansada, había sido su imaginación nada más.
―Estoy esperando su respuesta señorita Haruno―alzó una ceja y cruzó los brazos sobre su pecho.
―No, no sucede nada…
―De acuerdo ―puso sus ojos en forma de "n"―, en ese caso… ―caminó hasta el pizarrón y escribió lo siguiente:
"Kakashi Hatake – Maestro de Arte"
―¡¿Qué ese tipo es el maestro?! ―dijo en su mente mientras que su cuerpo se retraía contra la silla.
―¿Hm? ¿Haruno de nuevo está poniendo esa cara, está segura de que todo está bien? ―sonrió socarronamente.
―Que sí, estoy bien
―No sé por qué tengo este sentimiento de que está mintiendo
Sí, Kakashi lo sabía desde que entró a salón, de nuevo ese olor… era imperceptible para los demás, pero no para él… no había otro igual, era inconfundible.
―Le digo que no es nada ―suspiró más tranquila y mejor acomodada en su asiento―, continuemos con su clase, profesor Hatake
―Demonios ―pensó―, lo sabía… algo se revolvía en esa chica.
.
El equipo tres de Akatsuki daba su usual recorrido por el campus del Instituto. Pronto empezarían las clases de los diversos clubes y tenían que "guiar a las ovejas descarriadas hasta el corral" como decía Tobi con sus extrañas metáforas. Kisame, su compañero había tomado otro rumbo, hacia donde se encontraban los clubes de artes marciales. No había nadie tan fuerte como Kisame y a causa de eso era encargado de aquella zona.
Itachi no podía sacarse de la cabeza la noche anterior. ¿Qué iba a hacer si era descubierto? No podía acudir a nadie o sería expulsado de Akatsuki por negligente, y no los culparía… había sido descuidado activando su sharingan frente a ellas.
Ahí estaba ese Akatsuki con el nombre de Itachi Uchiha, caminando tranquilamente por los caminos al aire libre del Instituto. Tenía que aclarar cuentas con él y sería ahora o nunca.
Se escondió de nuevo detrás del edificio, apoyó su espalda contra la pared y respiró hondo, el Emo-zombi no iba a poder salirse con la suya. Sayuri sonrió con malicia y reprimió una risa maligna. Sin más salió de su escondite girando la esquina del edificio y justo frente a ella el cuerpo de ese Akatsuki se postró, con los brazos cruzados a la altura de su pecho y la cabeza altiva, mirándola con socarronería.
―¿Qué pretendías hacer?
Sayuri se sintió descubierta, sin embargo al respirar profundamente volvió su vitalidad anterior.
―¡Itachi Uchiha! ―lo señaló amenazante.
―El escarmiento de ayer funcionó, ahora me llamas por mi nombre ―volvió a sonreír con sorna, lo que enfureció a Sayuri quien infló sus cachetes.
―¡Conozco tu secreto!
Estaba segura de lo que había visto el día anterior. Sus ojos habían tomado un color rojo sangre con tres espigas que comenzaron a girar. Ahora que sabía su secreto no se iba a quedar callada y lo iba a atormentar hasta que lo confesara. De esa forma podría reducir la condena del castigo.
―¿Secreto? ¿De qué hablas? ―Itachi encarnó una ceja.
―Lo vi todo, ayer en el pasillo, tus ojos…
―Estas equivocada ―la interrumpió antes que pudiera decir algo más.
―¡No lo estoy! ¡Sé muy bien lo que vi! Tus ojos se trasformaron en unos color rojo con tres espigas
―Debo admitirlo señorita Murasaki, tienes mucha imaginación
―¡No te hagas el que no sabe de lo que estoy hablando! ¿Eres tan idiota como pareces?
Sayuri empuñó sus manos manteniendo sus brazos estirados y cerca de su cuerpo.
―¿De nuevo faltando al respeto? No me hagas detenerte otro mes más
―Confiésalo
La desafiante mirada de Sayuri lo intrigaba, nunca se había topado con alguien que lo retara de esa forma. ¿Quién se atrevería a desafiar a un Akatsuki? ¡Por Dios que esa chica estaba loca! Y aparte de todo, necia. ¿Qué tenía que hacer para sacársela de encima? Sus sospechan eran ciertas, pero no podía admitirlo.
―¿En qué club estas?
―¿Eh?... ¿Club? En el de atletismo ―rascó su barbilla pensativa―. ¿Por qué?
―Comenzó hace cinco minutos ―dijo con indiferencia.
―¡¿Qué?! ¿Es eso verdad? ¡No puede ser! ¡Mi primera clase y llego tarde! ¡Todo es por tu culpa emo-zombi!
―¿Mi culpa?
Sayuri recogió su mochila del suelo y se la colocó sobre el hombro
―Por cierto, Itachi ―pronuncio su nombre en un gruñido entre dientes―, esto no ha terminado, no me daré por vencida tan fácilmente, lo confesarás ―sonrió burlona y se alejó del lugar corriendo velozmente, tropezando con una roca y casi cayendo.
Itachi tenía que pensar en algo, o esa chiquilla se iba a convertir en un dolor de muelas… un horrible dolor de muelas.
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Continuará...
¡Hola a todos! Aquí andamos con una nueva actualización de KHSOT.
Yocelin.- Si, hay ciertas personas que solo buscan problemas en este fic jajajaja y ya sabemos quienes son y otras que no son tan afortunado, bueno esperamos seguir leyéndote pronto y te siga gustando el fic. ¡Muchos saludos!
genesis.- Las primas son todo un caso jajaja se meten siempre en problemas por alguna razón jaja y si, pobre Menma pero tenemos planes para él. Esperamos te siga gustando el fic. ¡Saludos!
Muchas gracias a ...Yocelin, genesis, Tendo-Pain6... por sus hermosos comentarios. También queremos agradecer a quienes leen la historia en anonimato y ponen esta historia en sus favoritos/follows.
Les mandamos muchos besos, abrazos y apapachos.
Nos leemos en la próxima.
¡Adiosin!
