Autoras: NoOnis & Kattharina
Capítulo 7
Rumores, sospecha e incógnitos
─Toda esta situación ya me está cansando ─Tsunade Senju miraba preocupada por la ventana la densa neblina que tensaba el ambiente aún más de lo que estaba.
─Ya van tres con este último ─Tobi, el líder de los Akatsukis, estaba sentado en una de las sillas del amplio y ancho del despacho de Tsunade, mientras que Shizune mantenía su cabeza gacha, todo esto le provocaba jaqueca.
─Tenemos que parar esta situación ─Tsunade se sobó la sien con fuerza, intentando zafarse de un peso inexistente en su cabeza─, no podremos ocultar esto por tanto tiempo, y cuando ocurra lo inevitable, estaremos en graves problemas.
─Tanto yo como mi equipo lo sabemos perfectamente, Tsunade-sama ─dijo Tobi─, hemos estado investigando ─recalcó y de su túnica con nubes rojas sacó un sobre amarillo y lo tiró encima del escritorio de madera─. En el sobre encontrará las fotos de los asesinatos, y algo nos llamó fuertemente la atención ─se acomodó más en su silla─. Los cadáveres hasta el momento tienen una forma peculiar después de cinco horas de su defunción ─Tsunade volteó a encararlo interesada por el tema─, tanto las dos niñas fallecidas como el chico de gimnasia, no poseían piel, tampoco había grasa corporal por su cuerpo, y por lo que a mí concierne el medio ambiente le proporciona al cuerpo muchos elementos químicos para que evite su descomposición por lo menos cuatro o seis días después de su muerte, eso si se le hace un cuidado intensivo al cadáver; en el peor de los casos demoraría setenta y dos horas.
Tsunade agarró el sobre y lo abrió, empezó a ojear las fotos de los cadáveres, uno por uno, de pronto se quedó expectante observando la foto del último fallecido durante la neblina, no tenía rastros de haber sido maltratado, solo que no había piel alguna que cubriera su cuerpo y parecía que había sido absorbido por una aspiradora por el aspecto que daba, también se podía divisar la espuma blanca que salía por la boca, simplemente asqueroso y horripilante.
─¡Maldición! ─exclamó─. Tiene el mismo aspecto de ambas chicas, excelente hipótesis Tobi, no esperaba menos de ti.
─Eso es todo lo que he podido averiguar ─se reincorporó de su silla─, el asesino no deja huella alguna, es muy inteligente a decir verdad, aunque… ─miró fijamente a su superior─, puede que Itachi tenga razón ─tocó su barbilla como ademán de pensamiento.
─¿Itachi? ─interrogó Tsunade-sama.
─Si, él mencionó que los tres cadáveres se encontraban cerca de la zona roja, la chica en el teatro, la otra joven en el pabellón cercano a la zona roja y ahora el gimnasio, puede que todo concuerde, si tan solo tuviésemos el mapa de Konoha High, podríamos tener una hipótesis más clara, y si es así, la historia estaría volviendo a ocurrir ─aclaró Tobi.
─¡Eso no puede ser posible! El portal de la zona roja se selló hace mucho tiempo ─Shizune se exaltó y Tsunade empezó a alterarse─. ¡Mi abuelo se encargó de que esto no se volviera a repetir!
─¿Y por qué entonces está ocurriendo esto? ¿Puede haber entonces una explicación clara? ¿Acaso no vio usted la sombra que cubría al candelabro? ─Tobi, se cruzó de brazos esperando alguna respuesta lógica de su superior, pero al ver que Tsunade Senju no tenía nada más que decir, agregó─. No hay otra explicación, o bien puede haber un asesino en serie rondando en nuestras instalaciones, o bien puede que el sello de la zona roja se haya abierto nuevamente por alguna razón o alguien lo esté haciendo.
─Tsu-Tsu nade-sama, y-yo… ─Tsunade volvió su mirada a la de su secretaria, ésta, nerviosa, prosiguió─. Quería agregar algo.
─Dilo ─ordenó Tsunade.
─¿No es mejor ordenar a todos los alumnos que regresen a sus casas? ─Shizune agachaba su cabeza, apenada, puede que Tsunade lo tomara de una manera muy particular, ya saben, de una manera muy grotesca.
─¿!Sabes cuánto nos costaría devolver el dinero a todos!? ¡Nos quedaríamos en la quiebra! , y encima de todo, tendríamos que lidiar con espíritus, asesinos en serie, o lo que sea que esté sucediendo en este instituto.
─Esperen… ─La voz grave de Tobi exaltó a las dos mujeres─. Reik ¿Te acuerdas de él Tsunade?
─Reik…claro, fue ese maldito psicópata que nos enfermó a todos con sus cuentos de terror hace tiempo ─golpeó el escritorio con su puño─ Ese enfermo ahora se encuentra el hospital general de Salud Mental pagando su… ─abrió sus ojos más grandes de lo normal─. Podría ser que… ─Tobi asintió─. ¡Shizune llama al hospital general!
Shizune se acercó rápidamente al teléfono y marcó el número del hospital.
Tsunade y Tobi mientras tanto miraban expectantes a lo que le dirían a Shizune sobre Reik, el sujeto enfermizo que causó diversas muertes en su tiempo, donde Tsunade aun era maestra y Tobi estudiaba en el instituto Konoha High y fueron testigos presenciales de las muertes en aquella época.
─Tsunade-sama, Reik se encuentra allí, está resguardado por más de veinte efectivos en todo el perímetro de su cuarto, es imposible que se escape ─Tsunade suspiró aliviada, mientras que Tobi no mostraba expresión alguna─. Sumándole los cincuenta y cinco años que lleva a cuestas.
─Bien…una sospecha descartada ─inquirió Tobi─, solo nos quedaría organizar una estrategia, tanto los docentes como los Akatsuki.
─Es hora del toque de queda, debe ir a su dormitorio Tsunade-sama, es tarde ─habló Shizune.
─Bien, nos vamos
─Avisaré a los profesores y a mis subordinados luego, hasta entonces ─Tobi volteó y se dirigió a la puerta.
─¡Espera! ─Tsunade habló, mientras que Tobi paró su recorrido─. Quiero que les hagas saber a todos los Akatsukis que mantengan vigilados a los de primer año, sobre todo a las primas Haruno ─Tobi sonrió, sabía sobre la fama de ese par de chiquillas.
Entonces, cuando escuchó el mandato, abrió la puerta para luego cerrarla despacio.
Menma, un chico de primer año, ingresado recientemente al instituto, de tez pálida y de sonrisa radiante, era uno de los desafortunados estudiantes que había sido testigo de dos muertes, y por si fuera poco, lidió con uno de los espectros en el Instituto.
Aún el cuerpo del estudiante en el patio de gimnasia lo tenía perplejo, ¿Por qué siempre le ocurría esto a él?, esto se ha convertido de repente en una pesadilla, porque sí, podía recordar un par de ojos rojos con tres comillas alrededor de su pupila que giraban alrededor, de pronto él se veía cayendo a un sitio que nunca tendría fin.
Esto lo tenía definitivamente… cansado, extenuado, ¡Arto! ¡¿Por qué cuando él siempre se encontraba ocurría eso?! Primero fue Kimi y ahora el chico de gimnasia, ¿acaso no le podían dejar en paz? No pedía nada más, ¡solo paz y tranquilidad!
Y de paso un regalo más, la neblina, ¡la maldita y pesada neblina! Ahora él era el traumado y el hazme reír del instituto, porque siempre lo encontraban en forma fetal, abrazando sus rodillas, y pidiendo perdón a quien sabe qué.
Quizás cambiarse a un Instituto "mucho mejor" fue muy mala idea, era feliz con su madre, sus hermanos y sus amigos, era feliz con su familia, no estando aquí, eso no era lo que él había pensado, hasta el momento todas las personas que han llegado a interactuar con él han fallecido, ¿acaso este sitio está maldito? O ¿Quizás él? Sea lo que sea, tendría que salir y ¡rápido!
Arregló su conjunto color plomo, después de haber tenido una charla con Kizame, él le había asegurado que esto no volvería a ocurrir, y que procurara no quedarse solo en estas circunstancias.
En la estancia de su dormitorio, podía reflejarse la calma, mientras que en el exterior a este, el bullicio de la gente lo tenía a punto de explotar, sin embargo, se acordó de algo, que lo hizo sonreír por primera vez en su vida: su guitarra.
Su guitarra acústica era su compañera día y noche. Cuando no tenía nada que hacer ella era su salvadora. Lo relajaba, calmaba su estrés y ella todo en lo que estaba pasando en esos momentos.
Su cuerpo de madera laminada color humo, estaba reluciente, tenía un brillo especial, Menma miró fijamente el reflejo de la luz y se dirigió a la ventana para ver a la reciente luna, claramente había anochecido, y por fin, la neblina había cesado.
Aún podía tener en su mente los gritos desgarradores de su compañero en el salón de gimnasia, el cuerpo retorcido de Kimi tirado en el pabellón, las caras apenadas de sus compañeros del primer año, él sabía que le tenían lástima, y eso es lo que Menma más detestaba.
Adoptó una postura con su guitarra, y con sus dedos empezó a tocar las seis cuerdas de acero que juntas originaban una fina y armoniosa melodía.
Quería olvidar todo, tan solo quería estar algunas horas relajado, sino pronto se volvería loco.
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Era extraño lo que sucedió, de pronto estás conversando con tus amigos y de la nada sale de los arbustos un completo desconocido muy parecido a Naruto pero con los ojos aterrorizados, sufriendo… ¿Cómo actuarías tú si vieras comportarse de esa manera a un chico de tu edad?
Era inaudito, muchas cosas extrañas pasaban continuamente en el Instituto y recordarlo le daba escalofríos, simplemente trataba de ignorarlo, pero era algo imposible.
Aunque su temor sería mayor si no tuviera a Shikamaru a su lado, su personalidad despreocupada tenía ese don de tranquilizarla, al menos eso ocurría con ella. Él siempre estuvo a su lado desde que tenía memoria era difícil recordar algún suceso, cumpleaños o aventura en el que él no estuviera y eso la hacía sentir segura.
─¿Qué tanto andas pensando?
Ino abrió la boca para responder, pero la cerró cuando vio pasar a Sasuke. Se sintió como un pedazo de metal ser atraído por un imán, ni siquiera se había percatado que había dado unos pasos cuando la mano de Shikamaru la detuvo.
─¿A dónde vas? ─preguntó un tanto molesto, algo muy raro en él─. A saludar a Sasuke-kun ─le respondió.
Pero fue en ese momento cuando vislumbraron al chico rubio que salía despavorido entre los arbustos, aunque era difícil reconocerlo en primera instancia, pudo vislumbrar su rostro cuando se acercó lo suficiente. Su mirada mostraba desesperación, como si estuviera perdido entro de él mismo.
El chico se incorporó dando un salto hacia atrás, chocando con Neji Hyuga quien lo detuvo antes de que se precipitara contra el duro suelo.
El grupo se acercó a ver lo que estaba sucediendo. El chico balbuceaba, como si tratase de decir o contar algo, pero no lograba vocalizar nada. Ino se acercó a él, lo suficiente para poder vislumbrar sus facciones entra la neblina y oscuridad ¡Claro! Era Menma.
Él encorvó su espalda haciéndose un ovillo, se encontraba totalmente sudado. Ino trató de apoyar su mano en él, pero Menma se lo impidió y pidió en un susurro que lo dejaran solo. Ino cruzó miradas con sus amigos y compañeros, todos aceptaron la petición del chico, era tarde y sino regresaban a sus dormitorios lo más probable es que todos terminaran castigados y ya tenía demasiadas interacciones con Sakura como para tener que verle la frente de marquesina por más tiempo.
Ino entró al pabellón de mujeres, sección uno, número cincuenta y dos. Abrió la puerta de su habitación, cerrándola con llave detrás de ella. Demasiadas cosas estaban ocurriendo en el Instituto como para no ser precavida.
Sin pensarlo demasiado dejó caer su cuerpo sobre su cama, relajándose solo hasta ese instante. Ino observó el techo blanquecino, su respiración era el único sonido audible en la habitación. No tenía sueño y estaba algo aburrida por lo que su mente empezó a viajar a otros momentos y se percató que la actitud de Shikamaru con ella había cambiado, pero no quería adentrarse más en el tema y por el momento lo dejaría ir.
!Hola amigo! ¡Soy Menma! ¿Cuál es tu nombre?
─Hola, soy…
Quejidos, gritos, sollozos…
Menma se retorcía en la cama, su guitarra no había ayudado.
!¿Qué sucede?! ¿Amigo? ¿Que te pasa? ¡Responde!
Espuma, sangre, dolor…
¡Por favor! suplicaba.
Nadie lo escuchaba, nadie le ayudaba…
Alguien… ¡Ayúdenme!
Sus ojos… se volvieron blancos de repente, la espuma se convirtió en sangre.
─¡Ah! ─Menma recobró la conciencia, se había quedado dormido.
Las pesadillas volvieron a resurgir. No por favor, no, otra vez no, pasó sus manos sobre su pálido rostro, estaba sudando y temblando bajo su cobija.
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─Menma… Menma… no sabes lo que te espera…
Entre las sombras, en el podio más alto del instituto, se encontraba una silueta totalmente encapuchada, era de estatura pequeña, y las uñas pintadas de color violeta, era una mujer… ¿Pero quién era?
Su capa bailaba al compás del viento, mientras que una risa macabra empezó a salir entre sus labios, se sentía satisfecha, utilizaría a Menma después de todo…era un joven con mucha juventud y…energía.
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Continuará...
Hola tod s, disculpen la demora, apenas tuve un respiro para poder actualizar.
Yocelin.- Ya sabemos, pobre Menma, es un buen chico, pero por algo suceden las cosas y que puedo decir? Algo interesante está por ocurrir, en cuanto a Sakura, algo también está pasando con ella, será que Kakashi se percató de algo? Itachi y Sakuri son otra historia jaja, por un lado Sayuri por su personalidad no va a dejar en paz a Itachi hasta que confiese e Itachi no le va a decir nada (?) un ciclo sin fin jaja, bueno esperamos que te siga gustando el fic. Saludos!
genesis.- Y ya se verá en su momento que pasa, Sakura y Sayuri siempre son graciosas no importa donde estén, jajaja lo sabemos, nosotras también me matamos de risa en la escena de las chicas. Sayuri y sus ocurrencias. Espero te siga gustando el fic! Saludos!
Queremos agradecer a Yocelin y genesis por sus lindos y apreciados comentarios, esperamos que les siga gustando este fic y seguirlas leyendo por aquí, también queremos mandar saludos a aquellos que leen en anonimato y/o agregan esta historia en sus favoritos/follows, muchas gracias en nombre de Kattharina y mio.
Ahora sin más, nos despedimos mandándoles muchos besos, abrazos y apapachos.
Hasta la próxima.
Adiosin!
