Capítulo 48 Adiós, amigo.

- ¿Te parece que estemos bien? – le respondió Kai al chico de cabello naranja que rápidamente comenzó a desatar los cinturones de la camilla.

- ¿Eres tú Brooklyn? – preguntó Tyson - ¿qué haces acá?

- ¿Qué no es obvio? – decía mientras se dirigía a la camilla donde estaba Tyson - Mi misión es sacarlos de acá, Mystel, Ozuma y Kevin han estado espiando las afueras del lugar por horas y le informaron a Alvin que, como era de esperarse, Mónica no cumplió con su parte del trato y no los dejó libres a ustedes. Así que tuvimos que actuar rápidamente.

- Brooklyn apresúrate. Les daremos las explicaciones después.- escucharon la voz familiar de Kevin que custodiaba la puerta después de haber tomado los archivos de procedimientos científicos que servirían como prueba de los procederes ilegales de Mónica.

Apenas Kai y Tyson estuvieron fuera de la camilla- por lo cual sintieron gran alivio- miraron a la niña que estaba aún atada y levantaba la cabeza con esfuerzo para lograr ver lo que ocurría. Tyson se apresuró a desatarla también.

- ¿Quién es ella? – inquirió Brooklyn.

- Una nueva amiga, eso creo. – respondió Tyson. – y una ex prisionera de Mónica.

- ¡Gracias Tyson!- la niña de cabello castaño y grandes ojos cafés lo abrazó eufóricamente en señal de agradecimiento.

- Jeje… creo que debes agradecerle a Brooklyn por ayudarnos primero. – le dijo su beyluchador favorito mientras le acariciaba la cabeza.

- Brooklyn… - decía la chica mirando al beyluchador admirada y extendiéndole su mano- ¡Wow… sabía que algún día los conocería en persona! Me llamo Lila.

Brooklyn se agachó con su rostro sonriente y estrechó la mano de la niña. Kai aún estaba asombrado de que hubiesen podido librarse de aquel peligro, miraba a los dos doctores que Kevin y Brooklyn habían atado y dejado inconsciente, luego admiraba la confianza y tranquilidad que mostraba Brooklyn cuando Kevin volvió a apremiarles.

- ¡Muchachos ¿qué están esperando?!

El rostro de Brooklyn se tornó un poco más serio, se quitó el chaleco antibalas que llevaba puesto y se lo colocó a Lila.

- Tú lo necesitas más que yo. – decía mientras trababa de ajustárselo lo más que podía al mismo tiempo que la niña miraba con asombro.- Listo. - Dijo poniéndose de pie. – Vámonos ya.

Brooklyn iba delante por el pasillo, seguido de Kai, Lila, Tyson y luego Kevin guardando sus espaldas.

- Brooklyn… - inquirió Kai mientras mirada a todos lados- ¿habían estado antes acá?

- Es la segunda vez que entro a este lugar…

- ¿Estás seguro de que sabes por donde ir?- preguntaba mientras caminaban sigilosamente por el pasillo.

- Sí, tengo memoria fotográfica.

- Es el colmo ¿qué clase de niño prodigio eres?– Tyson hizo eco de los pensamientos sarcásticos de Kai.

Brooklyn sacó un revolver y lo cargó.

- Pedimos a Emily que bloqueara los sistemas de seguridad de este laboratorio, pero el bloqueo es temporal, no tardarán mucho en darse cuenta de que estamos acá. Necesitaremos sus destrezas de pelea, muchachos. – les dijo seriamente.

- ¿Emily? ¿Ella sabía lo que ocurría?

- Así es Tyson… Alvin es un tipo listo ¿no crees?- le respondió Kevin que sacaba unos chacos de su bolsa de cuero cruzada.

El casi incesante silencio en el salón de la abadía aterrorizaba a Kenny y a Hilary que presenciaban el juego de ajedrez entre Mónica y Alvin.

- Entonces, Mónica, ¿por qué adelantaste tan abruptamente los planes?

- Hmm… por Kenny…

- ¿Eh? ¿Yo?- inquirió Kenny- ¿Qué he hecho?

- ¡Tranquilízate, Jefe!- le ordenó su compañera.

Ignorando las palabras de Kenny, Mónica continuó con su jugada, tras la cual Alvin capturó uno de sus alfiles.

- Creo que hay un traidor en el equipo… - le dijo Mónica. - ¿O cómo me explicas que Kenny, a quien tu mismo enviaste a capturar, haya sido rescatado por un chico que atacó a uno de mis hombres con un beyblade?

- Yo mismo ordené a Joseph rescatarlo. – le respondió secamente.

Mónica tomó el primer caballo de Alvin, haciendo que el juego siguiera bastante parejo. Sin que Alvin pudiera darse cuenta, Mónica presionó un botón del pequeño control que llevaba ajustado a uno de sus brazos dentro de la manga de su chaqueta para alertar a sus hombres.

- Siempre supe que debía ir un paso adelante tuyo, Mónica, adelantarme a tus pensamientos… - decía mientras capturaba con su caballo uno de los peones blancos.

- "Increíble… " – pensaba Kenny – "Alvin programó mi rapto como mi rescate para que Mónica dudara de él adrede ¡Fue él en realidad el que quiso adelantar los planes!"

- El juego termina acá, Mónica. – dijo Alvin poniéndose en pie mientras de entre las sombras de la sala Ray se acercó apuntándola con su revolver por detrás.

Hilary y Kenny abrieron su boca en asombro de lo que veían. De repente, la puerta se abrió abruptamente, entrando dos hombres que sostenían a Roxie y Alana, con ojos y boca vendados, respirando temerosamente siendo apuntadas con un revolver en su cabeza. Mónica se levantó de la silla lentamente mientras soltaba sus carcajadas por lo bajo en tanto que Alvin y Ray observaban con severidad

- Alvin… así que tú eras el traidor, ya era de suponerse… Lástima que te salga tan caro si continúas con tu travesía. Ya es demasiado tarde si piensas atraparme.

En ese mismo instante, alguien habló por el audífono inalámbrico de Mónica.

- ¡Señorita Balkov, tenemos un problema, los muchachos escaparon del laboratorio, y se dirigen a la salida acompañados de dos chicos, uno es Brooklyn Masefield quien está armado, y al otro no lo identificamos aún!

Mientras sentía la rabia recorrer sus venas, Mónica abrió sus ojos de par en par, no esperaba que Lila, Kai y Tyson escaparan. Aunque odiaba admitirlo, sabía que Alvin ya había ido demasiado lejos, por lo que no dudó en imponer medidas drásticas.

- ¡Atrápenlos…. Y dispárenles!

Inmediatamente, Tala y Lee aparecieron en escena arrebatando el revolver de los hombres de Mónica con sus beyblades, uno de ellos dejó salir un mal disparo que hizo que Hilary gritara aterrada. Luego los chicos golpearon con pericia a los hombres que adoloridos por el golpe en la muñeca habían soltado a las muchachas. Mónica aprovechó para arremeter fuertemente con su brazo a Ray, Alvin se acercó rápidamente para apresarla pero esta le respondió con una patada al mismo tiempo que el tablero de ajedrez caía al suelo.

- ¡Corran, idiotas! – le ordenó Mónica a sus hombres mientras intercambiaba puñetazos con Alvin.

Mónica tomó la mesa donde estaba el tablero y la lanzó con fuerza contra Alvin y Ray que venían hacia ella.

- ¡Aún no hay jaque mate, Alvin! – le gritó en tanto se iba - ¡El juego no termina!

- ¡No la dejen escapar, chicos! – ordenó Alvin mientras se limpiaba la sangre que salía de su boca.

Ray disparó, pero Mónica lo esquivó ágilmente. Mariam entró desatando a las muchachas y a Kenny y Hilary en tanto los demás corrían detrás de Mónica que se escabullía por los pasillos oscuros de la abadía.

Al mismo tiempo, las alarmas en el laboratorio comenzaron a sonar.

- ¡Aquí viene lo bueno, muchachos! ¡corran!- gritó Kenny.

- Ya estamos cerca de la salida, solo nos falta recorrer un pasillo más. – anunció Brooklyn.

Un disparo hacia ellos hizo que Lila gritara en tanto que corría. Brooklyn se dirigió a una puerta pero ya era tarde, estaba cerrada.

- ¡Están bloqueando las salidas!

- ¿Qué haremos ahora? – le preguntó Tyson.

- Debemos devolvernos… Si Mystel y Ozuma escucharon la alarma sabrán que necesitamos ayuda.

De repente, un hombre vestido de negro se interpuso entre ellos apuntándoles. Todos se agacharon de inmediato en tanto que Brooklyn disparó a la pierna del tipo, Kai aprovechó para arrebatarle el arma, siguieron corriendo y disparando a los pasillos.

- ¡Allá está la salida! – indicó Brooklyn.

Kevin no dudó en abalanzarse a golpear con sus chacos a dos tipos que hacían guardia cerca del pasillo que dirigía a la salida. De repente, cinco hombres fornidos se dirigían hacia los chicos que casi llegaban a la puerta de metal que Ozuma y Mystel trataban que se detuviera de cerrarse colocando algunas cajas a los lados. Mientras salían uno por uno, porque el espacio era reducido, los hombres comenzaron a disparar a lo lejos. Brooklyn, el último en salir, supo que los hombres los seguirían y para evitarlo les disparó varias veces. Cuando se dispuso a salir una bala penetró su abdomen. Ozuma, Mystel y Kai quitaron las cajas que hicieron que la puerta automática se cerrara de nuevo.

- ¡Sigan corriendo!- ordenó Ozuma – Buscarán otra forma de seguirnos, debemos ir hacia el bosque a esperar que Robert llegue por nosotros.

Brooklyn trataba de correr pero le resultaba casi imposible. Cayó de rodillas en la nieve lamentándose por lo bajo.

- Adelántense… me dispararon.

- ¡Oh no! – exclamó Tyson.

Lila se llevó las manos a la boca al ver la sangre manchar la blanca nieve. Mystel y Ozuma no lo pensaron dos veces y lo cargaron entre los dos. Los chicos corrieron a esconderse entre los árboles mientras a lo lejos escuchaban los disparos y los gritos de los hombres que aún los buscaban.

- ¡Está sangrando mucho! – les alertó Ozuma.

Kai, alarmado por la situación, se acercó rápidamente quitándose su bufanda blanca.

- ¡Cúbranlo con esto!

Ozuma rodeó el abdomen de Brooklyn presionándole fuertemente para evitar que se siguiera desangrando. Los chicos siguieron caminando apresuradamente entre el frío, la nieve y las raíces irregulares de los árboles. Brooklyn iba respirando con dificultad apoyado de Kai y Ozuma.

- ¿Hacia dónde nos dirigimos?- inquirió Tyson.

- Vamos a uno de los claros cerca de acá, lo más lejos posible del laboratorio, Robert vendrá con su helicóptero a llevarnos.

- ¿Creen que esos hombres ya no nos sigan más?- preguntó Lila tiritando un poco.

- Es probable… ¿Ves algo Mystel? –preguntó Ozuma al chico que se trasladaba por los árboles ágilmente para lograr ver por lo lejos.

- No aún… pero es mejor que vayamos por los senderos más angostos, de seguro nos buscarán en uno de sus camiones.

Los chicos siguieron el consejo de Mystel. Kevin trataba de cubrir y borrar las huellas que iban dejando mientras caminaban. No podían ir muy de prisa, tenían que caminar al ritmo de Brooklyn.

En la abadía, Mónica se dirigió a uno de los aposentos traseros de donde provenían unos ladridos. Abrió la puerta y sacó a sus mascotas: dos fortalecidos Rottwailer y tres Pit Bull que la recibieron con afecto. Los acarició levemente con una sonrisa en su rostro.

- Supongo que me extrañaron, pequeñitos.

Los amarró a cada uno y los llevó consigo. Mientras atravesaba uno de los pasillos con apariencia de túnel, Mariah, que asechaba subida en una especie de escalera, cuando vio a Mónica acercarse se lanzó a ella en una patada. La mujer la empujó contra la pared al mismo tiempo que soltaba a sus cachorritos.

- ¡Atrapen a la gatita! – luego siguió corriendo.

Mariah gritó y comenzó a correr a toda velocidad, cuando ya estaba acorralada pensó que sería su fin, pero un amigo llegó justo a tiempo llamando a los animales.

- ¡Oigan, vengan por mí! – era Daichí, los animales se detuvieron por un instante y luego se dirigieron al chico que dio un salto sobre ellos y tomó a Mariah de la mano para correr tras Mónica.

Alvin y Mónica se toparon de frente, Alvin arremetió contra ella intentando una llave para inmovilizarla.

- Nunca le pondría una mano encima a una mujer, Mónica, pero tú eres la excepción.

Mónica era muy hábil, así que se libró de la llave de Alvin golpeando su rostro con el codo. Alvin golpeó a Mónica en el estómago dejándola sin aire, pero justo antes de que la pudiera apresar, los perros llegaron a lanzarse contra Alvin. Ray, que acudió en su ayuda, tuvo que dispararles pero uno de ellos mordió su muñeca y otro se asió de su pantorrilla. Mariah y Daichi llegaron a tiempo para golpear a los canes con unas barras de acero y apartarlos de Alvin y Ray. Pero Mónica conocía la abadía mejor que cualquiera de ellos, así que no le fue tan difícil escapar y evadir a los muchachos utilizando los túneles secretos. Como una rata pasó desapercibida de los demás que asechaban. La pelea contra Alvin la había desgastado y no estaba en condiciones de pelear contra alguno de ellos, así que prefirió irse a hurtadillas.

Tala y Lee lograron capturar a los dos hombres de Mónica, a los cuales Alvin apresó en seguida.

- Ya buscamos por todos lados… Mónica escapó. – dijo Mariam con frustración acercándose junto con Joseph.

Ya había pasado casi una hora y media desde que los chicos escaparon del laboratorio. Quizás la leve tormenta de nieve había impedido que los hombres de Mónica siguieran buscando, o a lo mejor los habían perdido después de recorrer casi dos kilómetros entre la espesura de aquel bosque Ruso.

- Chicos… - escucharon la voz agotada de Brooklyn. – ya no puedo más. – luego se dejó caer soltándose de Kai y Ozuma.

- ¡Brooklyn!- Tyson se acercó rápidamente junto con los demás.

Kai, que había estado muy pensativo durante todo el recorrido, se agachó y acomodó a Brooklyn contra el tronco de uno de los árboles.

- Tienes que resistir… - le dijo el nieto de Voltaire.

- Brooklyn… no nos iremos sin ti- le dijo Tyson – tu fuiste a rescatarnos.

- Es en serio, muchachos, no resistiré dar un paso más.

- Te llevaremos en brazos, eso es lo de menos. – dijo Ozuma con preocupación.

- Chicos, tal vez debamos descansar un rato acá. Lila luce cansada también – interrumpió Mystel mirando a la chica que se notaba debilitada por el recorrido- no hay señales del enemigo, probablemente los perdimos, una tormenta de nieve parece avecinarse y si caminamos más sería peligroso.

- ¡Pero Brooklyn necesita ir a un hospital con urgencia! – dijo Tyson – ¡no podemos detenernos!

- Tengo una idea – dijo Kevin – el claro no debe estar muy lejos, yo puedo adelantarme para traerlos hasta acá.

- Yo iré con Kevin, además podremos buscar señal para pedir ayuda por nuestros transmisores. – agregó Mystel.

- Está bien, chicos, buena suerte.- los despidió Ozuma.

Los dos chicos miraron a Brooklyn quien les asintió con su cabeza y luego partieron a toda velocidad entre los árboles. Los demás se sentaron cerca del chico mal herido.

- ¿Cómo te sientes, Brooklyn?- le preguntó Ozuma.

- Digamos que… comienzo a dudar que pueda lograrlo, muchachos.

Kai se estremeció ante su respuesta. Tyson no lo quería aceptar, hundió con furia sus puños en la nieve. Brooklyn rió un poco, aunque el mínimo movimiento le causaba dolor.

- Kai… lamento que… lamento que no pueda darte la revancha esta vez.

Todos se sorprendieron, Lila comenzó a llorar queditamente.

- Eso es lo que menos importa ahora… - le dijo el chico de cabello azulado.- lamento que no nos lleváramos bien desde el principio.

- Yo también lo lamento, Kai. – dijo con voz debilitada.

Los chicos comenzaban a entender que Brooklyn no podía más, Tyson comenzó a dejar salir sus lágrimas.

- Sabes, hay algo en lo que no te pude ganar… - dijo con una sonrisa en su rostro mientras Kai lo miraba expectante. - … no pude ganar el corazón de Alana.

- Brooklyn… yo sé que la amas. – le dijo con voz apagada.

- Quiero pedirte un favor de amigo…

Kai asintió.

- Por favor… - decía con esfuerzo – ámala más de lo que yo pude haberlo hecho.

El viento resonaba entre las ramas de los árboles. Kai tomó la mano de Brooklyn después de un breve silencio.

- Te lo prometo. – dijo luego de asentir con su cabeza y dejar ver sus ojos conmovidos.

- Chicos… - dijo dirigiéndose a los demás. - Fue un placer ayudarles a escapar, no pudo haber sido mejor final para mí…

- Brooklyn… - le interrumpió Tyson poniendo su mano sobre el hombro- … eres el mejor, viejo.

Kai asintió con su cabeza y una sonrisa a medio lado aún sosteniéndole de la mano, Brooklyn también sonrió, luego apretó la mano de Kai con más fuerza y luego la fue soltando cada vez más despacio hasta expirar profundamente. Los beyluchadores, sin haberse puesto de acuerdo, callaron por un largo periodo mientras solo se escuchaba el resoplido del viendo y el llanto apagado de Lila.

El helicóptero de Robert los esperaba, Kai llevaba en sus brazos a Brooklyn. Cuando Robert lo miró de lejos entendió lo que había sucedido. Sin embargo, tomó su pulso esperando alguna respuesta de vida, pero ya era muy tarde.