Capítulo 49 Noticia devastadora
Alvin y los demás salían de la abadía después de examinar el lugar una vez más para asegurarse de que no hubiera nadie más allí. Luego se reunieron en el patio del frente que era vagamente iluminado por los viejos faroles.
- ¡¿Entonces todo está perdido?! ¡¿No podremos capturar a Mónica?!- preguntó Roxie tiritando de frío.
- ¡Cálmate, Roxie! Salimos con vida ¿te parece que todo esté perdido? – le reclamó Kenny mientras caminaban.
- Ya dejen de discutir. – les ordenó Hilary, luego se dirigió a Alvin – Necesitamos muchas explicaciones ¿qué pasará con Tyson y Kai?
- Si, y ¿qué hay del torneo y BEGA?- inquirió Kenny.
- Calma, les explicaremos en el trayecto, ahora debemos ir a la BBA. – Ray se acercó y le dio un abrigo a Alana y otro a Hilary que aún estaban húmedas después de la cámara de agua.- Son un poco viejos pero fue lo mejor que encontramos allá adentro.
Tala se acercó por detrás y le puso otro abrigo a Roxie que no dejaba de estornudar.
- Toma, primita, espero no te cause alergia. – le dijo con tono irónico.
- Muy gracioso… secuestrador… ¡aachú!
- No me culpes, era parte de la tarea.
- ¡Uno simplemente no secuestra a un familiar! Uuug ¡me duele la cabeza! – se quejó Roxie – ¿podemos irnos?
Cuando llegaron a la BBA, Judy, Hiro y los demás los recibieron apresuradamente. Karisa se asomó a una de las ventanas con la esperanza de mirar a su hermana venir con ellos. Judy abrazó a las chicas y a Kenny ofreciéndoles ropa seca y tazas de té caliente. Alvin ingresó con semblante serio y pensativo seguido de Mariam, Mariah, Tala, Joseph, Lee, Daichi y Ray mientras Max, Ryan, Er y Hiro esperaban ver a Kai y a Tyson con ellos.
- ¿Qué pasó con Tyson y Kai? – inquirió Max preocupado.
- Están de camino, Robert me lo acaba de indicar. – le dijo Alvin.
- ¿Y Mónica? –preguntó Judy.
- Escapó. – dijo Alvin un poco molesto. Los chicos nunca lo habían visto tan serio y preocupado.
- Oh… ya veo… - Judy no supo que más decir.
- Ejem… Alvin, chicos, que bueno que pudieron venir a salvo. ¿Por qué no toman un poco de té caliente con bocadillos y podemos hablar de lo que está ocurriendo? – intervino Dickenson - Supongo que habrán decisiones importantes que tomar después de esto.- dijo viendo a Alvin quien asintió con su cabeza.
- ¡Mi hermana Lila, ¿dónde está?! – Karisa se dirigió a Ray rápidamente.
- Robert, uno de los ayudantes de esta misión, me dijo que una niñita venía con ellos, supongo que esa es su hermana, señorita. – le dijo Alvin.
- ¿Quién es la pecosa? – preguntó Daichi en un murmullo a Hiro.
- Laaarga historia… - le dijo luego de respirar profundamente.
Alvin hablaba con Dickenson y Judy de lo que había ocurrido mientras los chicos se relataban los acontecimientos entre sí en tanto que esperaban a los demás llegar.
- Les juro que nunca había visto animales tan feroces como esos perros de Mónica…
Apenas Daichi hubo dicho esto, escucharon el ruido del helicóptero que buscaba aterrizar sobre la azotea del edificio de la BBA.
- ¡Ya llegaron! – indicó Mariah levantándose del sofá.
Los otros chicos la siguieron apresurando su paso por las escaleras.
- ¡Oigan se olvidan que existe el ascensor! – indicó Hilary, pero la mayoría estaban muy ansiosos como para detenerse y esperar.
Dickenson, Judy y Alvin subieron junto con Hilary, Kenny, Alana y Roxie en el ascensor. En tanto que llegaban a la azotea, el viento producido por las astas hacía que el cabello de todos se ondeara con fuerza. La primera en descender fue Lila, quien a pocos centímetros de que aterrizaran saltó de la puerta y corrió hacia su hermana.
- ¡Karisaaaa!- se escuchaba el grito emocionado entre el ruido de las astas.
- ¡Lila! ¡Oh Lila!- Karisa abrió sus brazos para recibirla mientras dejaba salir sus lágrimas y la apretaba fuertemente contra su pecho.- Has crecido mucho… te extrañé pequeña.
"Con que ella es Lila…" pensaba Hiro mientras observaba la escena. Seguido de la niña, Tyson descendió, quienes lo observaban se extrañaron de mirar su cara larga, así como la de Ozuma, Kevin y Mystel. Robert, quien servía de co-piloto también descendió, dejando al piloto del helicóptero dentro. El capitán del equipo Majestics se dirigió a Alvin, le dio algunas instrucciones que sólo Alvin escuchó.
- ¿Qué está pasando? – preguntó Max - ¿Por qué Tyson y los demás siguen ahí?
- No lo sé parece que aún queda alguien dentro del helicóptero. – le respondió Ryan levantando la voz para que lo pudiese escuchar.
Las astas ya casi cesaban de girar cuando Alvin se acercó al helicóptero y miró dentro. Los demás pudieron ver como ponía su mano en su rostro en señal de lamento.
- Miren… parece que Tyson está llorando. ¿Qué habrá ocurrido? – preguntó Hilary ansiosa.
En seguida Kai salió del helicóptero y junto con los demás se acercaron silenciosamente.
- ¡Chicos, al fin a salvo! – Hilary y Roxie celebraron abrazadas al verlos que finalmente venían.
- Un momento… - Ray las interrumpió – algo no esta bien… falta alguien que se supone vendría con ellos.
- ¿Quién, Ray?- preguntó Hilary confundida.
Ray no respondió, solo dirigió su mirada penetrante al helicóptero mientras su corazón empezaba a palpitar más rápido. Alana, que estaba observaba al grupo que bajó del helicóptero con sus ojos expectantes, notó que Kai no venía con su bufanda puesta, y además, al igual que Ozuma, sus manos estaban manchadas.
- Escuchen todos… - Alvin rompió la intriga de los presentes – tenemos algo muy importante que decirles- continuó con su semblante serio y tomando valor para darles la mala noticia.
Ozuma bajó su cabeza y limpió sus lágrimas, Mariam y Joseph se miraron el uno al otro, supieron que se trataba de algo realmente grave para que Ozuma sollozara en público.
- Lamento comunicarles que hemos perdido a uno de los nuestros…
Ray agachó la cabeza, estaba seguro de saber de quien se trataba.
- Oh no… - dijo por lo bajo.
- Brooklyn Masefield fue herido por una bala en su abdomen y no logró sobrevivir. – terminó de decir antes de que los otros pudieran imaginar de quien iba a hablar.
Las reacciones al mismo tiempo fueron diversas: Judy, Hilary, Mariah y Roxie se llevaron la mano a la boca simultáneamente. El señor Dickenson se apoyó sobre su bastón y se quitó el sombrero, comenzando a lamentarse. Tala y Lee solamente bajaron la cabeza. Karisa, que abrazó de nuevo a su hermanita cuando comenzó a llorar por lo bajo, escuchaba todo con la boca abierta sin tener idea de quien hablaban. Kenny se agachó para no perder el balance pues sintió que se bajó su presión sanguínea. Hiro se quedó estático, sin saber que hacer o decir igual que Daichí, Mariam, Joseph, Ryan y Er. Max estaba al lado de Alana, quien se quedó mirando a Alvin atónita, no dudó en tomarla suavemente del brazo, la chica comenzó a temblar nerviosamente y se soltó de Max abriéndose paso entre Ray y Mariah que estaban delante de ella.
- No es cierto… - dijo temblorosa frente a Alvin y quienes lo acompañaban. – Dime que no es cierto. – dijo esto último mirando a Kai, quien luego le evadió mirando hacia el lado.
La chica se abrió paso una vez más entre Alvin y su grupo y corrió hacia el helicóptero.
- ¡Alana, espera! – le gritó Judy yendo tras ella, pero Alvin la detuvo.
- Está bien, déjela. – le dijo- vaya con ella.
Kai dio la vuelta y la acompañó también, Alana ya había abierto la puerta del helicóptero. Miró el cuerpo del Brooklyn tendido sobre los asientos y cubierto con una sábana. Se arrodilló y con sus dos manos tomó su rostro.
- Brooklyn… Brooklyn… - comenzó a llamarlo entre lágrimas en un vano intento por hacerlo despertar. – Brooklyn… no… - luego dejó salir un llanto ahogado desde sus entrañas.
Posó su cabeza sobre el pecho de Brooklyn. Judy entró poniendo sus manos sobre los hombros de Alana que no dejaba de estremecerse en su llanto. Kai miraba desde la puerta del helicóptero, sintiendo un peso en su corazón.
- Judy, debemos llevar su cuerpo al hospital pronto – escuchó la voz de Robert que sigilosamente se acercó. – no creo Alana que quiera separarse de él, será mejor que tu vayas con nosotros.
- Kai – Judy se dirigió al chico que miraba dolido a Alana - ¿Vendrás con nosotros?
- No…
Kai entró lentamente y se acercó a la chica sin tocarla.
- Lo siento mucho… - le dijo en un susurro - … Alana, lo siento…. – luego se levantó y salió del helicóptero.
La chica lo escuchaba pero no podía responderle, no quería voltearlo a ver. Solo seguía aferrada al cuerpo de Brooklyn hasta que Judy vino y la separó de él suavemente, abrazándola y sentándola junto a ella mientras Robert les amarraba los cinturones. Alana la abrazó aún en un llanto desesperado.
Al cabo de unos minutos el helicóptero volvió a despegar hacia el hospital más cercano. Los beyluchadores lo vieron irse desde la azotea. Luego, en medio de algunos sollozos de las chicas, el caminar lento de los muchachos y las miradas tristes en los rostros volvieron al interior del edificio. Casi no hablaron entre sí mientras llegaban a la sala de espera. Unos se sentaron en el suelo contra la pared llorando a solas, otros se fueron a mirar por la ventana, unos siguieron sentados en los sofás; entre ellos estaban Karisa y Lila. Hiro se acercó a ellas.
- Así que ella es Lila…
- Sí… ese es mi nombre… - dijo un poco desanimada.
- Tu hermana nos habló mucho de ti, mi nombre es Hiro, soy el hermano de Tyson.
- Hola… - trató de soportar el cansancio que sentía sobre sus párpados dormitantes para poder saludarlo.
Hiro le sonrió y luego se dirigió a Karisa.
- Me alegra que Lila ya esté contigo a salvo, Karisa.
- Me alegra que ya me creas. – le respondió cortante y luego volvió el rostro para no hablar más con él.
El entrenador comprendió el mensaje de rechazo y se alejó hasta llegar donde su hermano, quien miraba por la ventana.
- Hermano – le dijo acogiéndolo por los hombros. – estuve muy preocupado por ti.
- Hiro… esto es lo peor que he vivido. De repente mis logros ya no importaban más, todos esos torneos, todas esas competencias entre amigos y no tan amigos… Ser el tri-campeón mundial ya no importaba… y la verdad es que ahora que volví tampoco tiene gran valor. Vi mi vida entera pasar frente a mis ojos cuando Brooklyn moría… y estoy seguro de que todos los que estaban ahí lo sintieron también. Fue horrible.- decía mientras las lágrimas recorrían sus mejillas.
Las horas pasaron lentamente en la BBA. Dickenson y Alvin charlaban de lo ocurrido, siendo escuchados por los demás, especialmente por quienes habían sido secuestrados que empezaban a comprender el complot detrás de aquellos incidentes.
- Los hombres que capturamos en la abadía que traían a Alana y a Roxie nos negaron una y otra vez saber algo más que del laboratorio al norte de Rusia. Dicen no saber nada de las acciones de Mónica en Japón. – dijo Ray con voz apagada.
- Eso puede que sea cierto, ella restringía mucha información a sus hombres, aún a mí. Mónica es una maestra del disfraz, estoy seguro de que saldrá de Rusia portando una identificación falsa. Es muy astuta. – comentaba Alvin.
- ¿Qué pasará con la abadía Japonesa de la que nos habló?- preguntó Max.
- Esa es la parte que más me preocupa y en lo que Mónica aún tiene una ventaja. Envié a otros beyluchadores, entre ellos Garland, Miguel, Enrique, Johnny y Oliver para que me ayudaran a ingresar junto con la policía Japonesa; pero acabo de recibir un mensaje de que cuando llegaron al lugar todo esta deshabitado. No sé como, pero Mónica se las arregló para sacar a los estudiantes.
- ¿Osea que todavía hay chicos corriendo peligro en las manos de Mónica?
- No creo que estén solo en manos de ella, alguien más los debe estar manipulando. Ella no debe estar sola en esto, Hilary.
- No puede ser… - agregó Ryan ofuscado – usted movilizó a todos estos chicos a ayudarle a vencer a Mónica, además obtuvo la ayuda de otros que no estaban inscritos en BEGA como Robert y Ozuma ¿qué no puede hacer algo más?
- ¡Oye!- lo interrumpió Daichi - ¡no hables así a Alvin, él ha trabajado muy duro para ayudarnos!
- No, Ryan tiene razón. Hay una persona más que creo que puede echarnos una mano, pero no sé que tan dispuesto esté a hacerlo….- dijo poniéndose en pie.
- ¿Quién es? –preguntó el señor Dickenson.
- Voltaire Hiwatari.
Los chicos alrededor y el señor Dickenson se quedaron atónitos.
En el hospital, Alana, Judy y Robert esperaban en una banca el reporte del médico. La chica de cabellos rubios, sentada al lado de Judy que dejaba también salir sus lágrimas de tiempo en tiempo, tenía su nariz roja y sus ojos hinchados de tanto llorar. Solo miraba al suelo sollozando de vez en cuando sosteniendo una toalla de papel con la que se limpiaba sus lágrimas. Al instante escuchó una voz familiar.
- Vine tan pronto como pude.
Alana levantó su cabeza y se lanzó a su abuelo quien la recibió en un cálido abrazo.
- Oh hijita ¡Cuánto lo siento!
La chica comenzó a llorar sobre el pecho de su abuelo.
- Abuelo… ¿por qué a él?
El señor Damian dejó salir sus lágrimas también sin responderle a su nieta. El doctor llegó al lugar donde se encontraban con el reporte médico, Judy y Robert se pusieron en pie.
- Lo lamentamos, efectivamente el joven no sobrevivió a la bala que perforó gravemente su hígado. Nuestras más profundas condolencias.
Judy se llevó su mano a su frente y comenzó a llorar sentándose de nuevo en la banca. Robert llamó a los demás en la BBA para darles el triste reporte.
Karisa y Lila se habían quedado dormidas sentadas en el sofá y Hiro se había encargado de cubrirlas con una frazada. Sin embargo, cuando Hiro fue a buscar a Tyson que no se había despegado de la ventana por la cual miraba melancólico, se dio cuenta de que la niña ya no estaba al lado de su hermana.
- Tyson, ¿sábes a donde fue Lila?
- ¿Qué? – dijo volteando a ver a su hermano - No tengo idea…
- Vamos a buscarla… no quiero saber como reaccionaría esta chica si despierta sin ver a su hermana.
Los dos se fueron a buscarla por todo el edificio tratando de no hacer ruido para que los demás conciliaran el sueño. Llegaron a una de las salas de entrenamiento y escucharon un suave sollozo que provenía de una de las esquinas. Era Lila, estaba sentada abrazando sus piernas flexionadas y con cabeza agachada sobre las rodillas.
- Lila ¿Por qué estás acá? – le preguntó Tyson arrodillándose.
Lila volteó su cabeza para mirarlo y luego siguió sollozando al mismo tiempo que le respondía.
- Me siento culpable por la muerte de Brooklyn…
- Lila… ¿por qué te sientes culpable? – le preguntó Hiro agachándose también.
La niña le señaló el chaleco antibalas que sin éxito había tratado de zafarse horas antes.
- Si él no se lo hubiera quitado para ponérmelo pudo haber sobrevivido al disparo. No puedo quitármelo sola y si los demás se dan cuenta de que este era su chaleco me odiarán…
Los hermanos se miraron entre sí.
- Lila, no digas eso – le dijo Tyson – Brooklyn pensó que lo mejor era protegerte, estoy seguro de que no se arrepintió de habértelo puesto. El prefirió arriesgar su vida a arriesgar la tuya…
- Así es Lila… es lo que hacen los héroes. – agregó el entrenador.
Lila los miró mientras se limpiaba las lágrimas.
- Ahora ya no llores, te ayudaré a quitártelo y… ¿qué te parece si levantamos un poco los ánimos con una beybatalla? – le dijo Tyson con una sonrisa – dicen que eres buena en esto.
La chica le sonrió y se levantó.
- Pero… Mónica me quitó mi beyblade…
- No te preocupes, te conseguiré uno. – le respondió el entrenador.
Tyson desamarró el chaleco de la niña, el cual luego Lila abrazó con cariño.
- Brooklyn – decía dejando ir una lágrima– gracias por pensar en ayudarme primero…no lo olvidaré.
Tyson tragó grueso, luego Hiro vino y le entregó un beyblade. Los tres se dirigieron a un beyestadio de entrenamiento y comenzaron con su beybatalla.
A Kai no le importó quedarse solo en medio de la ventisca helada sobre la azotea. Con sus brazos cruzados miraba el firmamento sintiendo tristeza, furia, confusión y haciéndose muchas preguntas de lo que había ocurrido cuando Alvin se acercó pasivamente llevando sus manos dentro de la gabardina beige.
- Kai Hiwatari. Sé que quieres estar solo pero necesito hablar contigo.
- ¿Por qué dejaron ir a Mónica? Es una asesina. – le dijo seriamente.
- He tratado casi toda mi juventud de detenerla. Créeme, no es tan sencillo.
- ¿Cómo fue que sucedió? – Kai, con sus ojos llorosos, se volvió e interrogó a Alvin.- Usted debe saber cómo fue realmente que mi padre murió y por qué ella provocó el accidente de la familia de Alana.
Alvin lo miró sorprendido.
- Kai, para responder tu pregunta debo comenzar a contarte cómo fue que Mónica se convirtió en la delincuente que es ahora.
El chico y Alvin se apoyaron en una de las barandas de la azotea mirando la ciudad mientras Alvin comenzó a narrar el pasado de Mónica.
