Autoras: NoOnis & Kattharina


Capítulo 8

Días de Escuela

―¡Lo estoy ordenando! ―subió la voz, pegando fuertemente su mano contra el escritorio de madera. La fuerza de la Directora era descomunal e hizo temblar o saltar todo lo que estuviera sobre el escritorio.

Tobi arqueó la ceja por debajo de su peculiar máscara naranja y pensó en lo escandalosa que era esa mujer aun siendo tan temprano por la mañana. Porque ¡Dios! A penas eran las cinco y lo había mandado a llamar hacía media hora. Ni siquiera en ese momento había amanecido, lo sabía porque justo detrás de la Directora habían varias ventanas de mediano tamaño una tras otra formando una hilera, la noche aún reinaba y a esas horas, el mundo de los no vivos estaba en su pleno apogeo.

Miró a la asistente de la Directora, la pobre chica estaba demasiado seria y enojada por alguna razón, y cualquiera lo estaría si tienes que ir a buscar a alguien en la hora oscura.

―P-pero Tsunade-sama

―¡Pero nada Shizune! No puedo dejar pasar esos acontecimientos, necesitamos llegar al fondo de esta maldita matanza…

―Estoy de acuerdo con la Directora ―habló por fin el líder de Akatsuki, que se mantenía de pie frente al escritorio―. Abriré la investigación de inmediato

―Tenme al tanto Tobi

El aludido hizo una reverencia antes de salir de la dirección.

Shizune lo observó con nerviosismo y Tsunade con el ceño fruncido. Algo no encajaba en todo lo que estaba ocurriendo, los cuerpos deformados y huesudos no tenían explicación posible. Tsunade se mordisqueó la uña del dedo gordo como solía hacer cuando pensaba profundamente; era un tic nervioso que de cierta forma le ayudaba a conservar la calma.

―Le prepararé un té…

―No necesito té, me vendría mejor un trago ―al escucharse a sí misma negó con la cabeza―. Té estará bien…

Shizune se dirigió a la puerta, giró la perilla y la abrió.

―¡Ah! ¿Shizune? ―le joven mujer se giró de lado―, haz los preparativos, este domingo quiero que todos estén fuera del Instituto, hasta los Akatsuki… a excepción de Tobi, Pein y Konan ―la mujer de cabellos negros cortos se quedó pensativa un momento con la mirada perdida― ¿Shizune?

―Por supuesto Tsunade-sama, con su permiso ―salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

Los alumnos del Instituto Konoha se habían levantado con el pie derecho bien puesto. Al abrir los ojos respiraron profundamente y supieron que ese día iba a ser un buen día. Ese sentimiento de intriga y el peso sobre sus hombros se había desvanecido de la noche a la mañana –literalmente hablando-; todos, especialmente los de primer año tenían los mismos síntomas, se sentían libres y felices, después de una semana de tormento, angustia y miedo… mucho miedo.

Esa noche Sasuke no había tenido pesadillas, y aunque se había despertado a la mitad de la noche como los días anteriores, pero por lo contrario a lo que dictaba su sentido común, se sentía de cierta forma, más tranquilo. Sasuke había abierto los ojos, percatándose que dentro de unos minutos sonaría su despertador a las seis exactas. Lo apagó de un manotazo y decidió ir a caminar por el patio tranquilamente; Aunque esos últimos días no había descansado adecuadamente, Sasuke no era el tipo de persona que desperdiciaba el tiempo.

―El pequeño Uchiha rondando las instalaciones a la hora indebida ―tronó la lengua Deidara, quien aborrecía a esa familia de la alcurnia, sobre todo al mayor de los hermanos.

―¡Hmp! ―ladeó el rostro con fuerza.

―¡Maldito! ¡¿Cómo te atreves a responder de esa forma a un Akatsuki?!

Sasuke arqueó la ceja y siguió su camino, dejando atrás al Akatsuki rubio.

―¡Katzu! ―gritó y una explosión tuvo lugar justo enfrente del menor de los Uchiha―. ¡Acabas de ser testigo de la muestra más sublime del arte! ―vociferó altivo.

―Deberías dejar de ser tan escandaloso Deidara, esta situación ya estaba controlada

El humo de la explosión se había disipado para ese momento y el humo restante era cortado por los imperceptibles hilos de Sasori.

―Arruina toda la diversión Sasori-danna… ―se cruzó de brazos Deidara un poco más tranquilo.

―Si no lo hubiera hecho, el hermano menor de Itachi estaría frito

―¿Ups?

Sasori dirigió su indiferente mirada de Deidara hacia Sasuke. El pobre chico estaba más pálido que de costumbre aunque aún mantenía esa pose superior que los Uchiha cargaban con orgullo, no importaba que tan mal la hayan pasado.

Con delicadeza, Sasori haló sus hilos enrollando consigo a Sasuke.

―El delito por quebrantar el toque de queda es permanecer en el aula del silencio por el resto del día

―Hmp

Su típica respuesta para todo tipo de ocasión, ese mocoso era más petulante que Itachi lo que le provocaba a Deidara odiarlo más.

El curso del primer año había tomado sus clases, que a pesar de tener entre ellas matemáticas y física, habían transcurrido rápidamente. Se habían dado cuenta que las clases no eran tediosas, sino los maestros lo eran, tal era el caso del Profesor de Historia Ebisu. Solía explayarse tanto y ser tan aburrido que los minutos parecían horas y las horas… ya se lo imaginarán.

El día escolar había terminado y pronto las clases con los diferentes clubes habrían de empezar. Sin embargo, Sayuri tenía otros planes en mente: ser el espía internacional de Itachi Uchiha. Ese idiota la había engañado el día anterior, pero ese día, Sayuri estaba preparada psicológicamente, lo seguiría y le sacaría la verdad ¡Porque ella no había imaginado cosas!

De pronto, se sintió realizada al imaginar al Uchiha bajo su pie. ¡Había ganado! Mil fuegos artificiales empezaron a explotar por el cielo.

―¡Tú te lo buscaste! ―rió fuertemente, casi como si fuese una loca.

―¿Y ahora a ti que te pasa?

Sayuri, que estaba mirando al techo con ambas manos en su cintura y una de sus piernas sobre la silla de su pupitre, se tambaleó cayendo al suelo.

―Auch ―se sobó la zona dolida―. ¡Sakura! ―gritó Sayuri.

―¿Qué estabas haciendo?

―¿No es obvio? Estoy practicando la pose de victoria para cuando termine con ese Emo-zombi

Sakura la miró con los ojos entrecerrados.

―Que tengas suerte ―y dio media vuelta.

―Gracias ―se levantó y volvió a su pose anterior―. ¿Eh? ¡Espera Sakura! ―salió corriendo detrás de ella―. ¡¿No me vas a ayudar con el plan?! ¡¿Sakura?!

Desde las escaleras, Sakura se mantenía escondida de su prima, cuando de pronto algo la sacó de su ensoñación.

La aludida parpadeó simultáneamente, se había quedado ida por no sabía cuánto tiempo. Sayuri mostraba sus cachetes inflados, la típica cara que hacía como reproche.

―¿Qué pasó?

―El timbré sonó hace como cinco minutos y tú sigues soñando dormida ―Sayuri entrecerró los ojos y se acercó a ella― ¿Con quién soñabas? ―la sonrisa maliciosa de su prima no se hizo esperar.

―¿Q-Qué? ―Sakura se coloró y empezó a agitar sus manos de un lado a otro rápidamente―, ¡Con nadie Sayuri! ¡¿Qué te hace pensar eso?!

―Solo decía… Desde ayer has estado muy soñadora y suspirando a cada rato ―Sayuri hizo una imitación casi perfecta de Sakura.

―¡Al menos no ando de acosadora con ese Akatsuki!

―Entonces lo admites

―¿No tienes atletismo?

Ambas guardaron silencio unos pocos segundos y entonces la bomba llamada Sayuri estalló.

El sol brillaba esplendorosamente en lo más alto de la cúpula celeste, bañando con sus rayos las copas de los árboles y los cuerpos de los jóvenes estudiantes que se encontraban en las canchas de futbol, beisbol y atletismo. El sudor caía por las sienes de los alumnos deportistas, algunos empapados en el líquido salino.

Sayuri entrenaba concentrada en la pista de atletismo, era lo único que le gustaba en verdad, bueno además de cierta cosa que ya no hacía por malos recuerdos. De pronto Sayuri se detuvo en seco cuando sintió que su radar de oscuridad y depresión se encendió. Miró hacia ambos lados repetidamente mientras se acercaba a la cerca que aislaba la pista del jardín. El maestro Gai estaba extasiado gritando sobre la llama de la juventud por lo que no fue difícil salirse de entre la valla.

Caminó hacia el jardín cuando vislumbró un par de capas negras con nubes rojas. Sayuri abrió los ojos desmesuradamente.

―¡Oh por Dios! ―y corrió hasta donde se encontrabas los Akatsukis―. ¡Lord Vampiro! ¿Pero que hace bajo el sol a estas horas? ―Sayuri tomó del brazo al pelirrojo Akatsuki y su compañero chillo asustado―. Un vampiro no puede estar tanto tiempo bajo los rayos del sol o se convertirá en cenizas ¿No les enseñan nada en las Escuelas vampíricas?

Sayuri dirigió a Sasori hacia la sombra de un árbol cercano cuando Deidara se interpuso en su camino.

―Imprudente, suelta a Sasori-danna ―dijo con cierto resentimiento y miedo a la vez.

―¿Qué? ¿Imprudente yo? Tú deberías ser más prudente, ¿Quieres que tu amo se haga cenizas?

En ese instante todo permaneció en silencio, siendo el único sonido el aire que movía las hojas del árbol cercano. Deidara estaba sin palabras por la insolencia de la chica, Sayuri esperaba respuesta y Sasori…

―Tienes razón ―dijo Sasori rompiendo con el molesto silencio―. Y para que no me haga cenizas, deberás ayudarme ―le dijo a Sayuri colocándose frente a ella―, tengo que beber sangre fresca sino quiero morir deshidratado ―comentó Sasori sin dejar de observar las orbes violetas de la chica.

La lentitud de Sasori al acercarse a la joven alarmó a Deidara, tapándose la boca para ahogar un chillido, abrió sus ojos azules como platos al presenciar el extraño comportamiento de su superior.

El pelirrojo se acercaba con parsimonia a su "presa", disfrutando del olor a miedo mezclado con el aroma natural que despedía Sayuri. Deidara seguía impactado por el espectáculo que estaba presenciando; ¿el gruñón y antisocial Sasori estaba haciendo lo que creía?

Sasori abrió su boca, mostrando su blanca dentadura al acercarse peligrosamente al níveo y delicado cuello de Sayuri. El pelirrojo Akatsuki alzó la mirada sin desviar su trayectoria, vislumbro justo arriba de él una sombra desfigurada de color negro que iba a caer sobre él, sagazmente dio un brinco hacia atrás, siendo reemplazado por una marioneta que instantáneamente se consumió por las llamas negras.

―Sasori ―habló una voz ronca―, conoces bien las reglas de Akatsuki, y has violado cada una de ellas en este instante

El pelirrojo sonrió de lado y arqueó una ceja.

―Solo estaba mostrándole a la chica las consecuencias de sus actos, una pequeña reprimenda la hará entrar en razón

―Aun así… fuiste demasiado lejos

Sasori se encogió de hombros con su usual postura de indiferencia.

―Fue solo un experimento, una chica tan desastrosa como esa debe ser controlada de alguna forma… y al parecer tuve éxito

Sin darle tiempo para reprochar la mala conducta de Sasori, éste se dio medio vuelta retirándose del lugar junto con su compañero Deidara. El rubio no lo seguía por ser su especial fan o como decía la chiquilla esa "lacayo", se marchaba porque aborrecía con todas sus fuerzas a ese Uchiha.

Itachi frunció el ceño mientras los observaba desvanecerse en el horizonte.

―Y tú ―ladeó su rostro hacia la chica―, deberías aprender a ser más prudente

Sin embargo, ella no respondía. Su rostro seguía pálido y su cuerpo inmóvil como si estuviera en un estado de shock.

―¿Murasaki? ―se colocó frente a ella posando sus manos sobre sus hombros―, ¿Murasaki? ―repitió―, ¡Hey! Sayuri

―¿Eh? ―reaccionó, instantáneamente, miró sobre su hombro sintiendo un inusual peso―. ¡¿Qué estás haciendo?! ―gritó exaltada dando un paso hacia atrás con los ojos entrecerrados―, ¿A demás de ser un emo-zombi travesti eres un pervertido?

Itachi escuchaba en silencio sobándose las sienes mientras ella no dejaba de parlotear todo lo que parecía o no, sentía que en cualquier momento iba a estallar.

―Bueno ―se apresuró a decir la chica―, a estas alturas ya nada me extraña de ti, quizás y mañana salgas con que en realidad eres un alien del espacio… aunque eso explicaría muchas cosas ―dijo quedamente para sí misma.

―¡Maldición! ―vociferó exaltado no aguantaba ni un comentario más de ella―. ¿Por qué siempre eres tan molesta?

Sayuri no contestó, abrió los ojos como platos, era la primera vez que enmudecía pero Itachi no soportó no tener respuesta alguna.

―Entonces yo te diré por qué, solo quieres llamar la atención ¿Es que nadie te presta atención? Eso explicaría lo que haces aquí

―Estoy aquí al igual que tú, eso nos hace desgraciados a los dos ―se cruzó de brazos.

―Más a mi persona debería decir, tener a una chiquilla como tú persiguiéndome por todo el Instituto sin descanso y no solo eso, sino que logra meterse en problemas no importa donde este ni con quien, una mocosa que no sabe diferenciar los límites y se mete con el menos indicado de los Akatsuki, ¡El único que se rige por sus propias reglas! ―alzó la voz acusadoramente―, sino fuera porque la Directora lo necesita, Sasori no estaría aquí

Observó a Sayuri balanceándose de adelante hacia atrás divertidamente.

―Vaya ―dijo al detener su movimiento con una enorme sonrisa―, hasta que te oigo hablar más de monosílabas y ni que decir de tu tono de voz, ahora pareces más un humano, sin tanta indiferencia

Itachi bufó exasperado y pensó cómo es que nada le afectaba, estaba seguro que con su discurso la iba a poner en su lugar, pero solo logró empeorarlo. Ahora ella parecía más feliz que de costumbre. Entonces se le ocurrieron dos posibilidades para explicar su comportamiento: o era sorda y no había escuchado nada o era una idiota… se inclinó por la segunda.

―Al menos dime que fue lo que ocurrió para que Sasori actuara de tal forma al darte una "lección"

―E-este… nada… ―dijo después de pensarlo por unos segundos.

―Entonces, este reporte ―sacó la libreta y pluma rápidamente comenzando a escribir―, será por saltarte tu entrenamiento ¿Cuántos serían con este? ¿Tres o cuatro? ―se encogió de hombros―. Bueno no importa, de todas formas el castigo será peor que lavar los baños de los varones, créeme ―la miró divertidamente.

El silencio reinó por un instante muy corto, ya que el rostro de Sayuri estaba contraído como si estuviera peleando consigo misma.

―¡Esta bien! ―Sayuri agachó la mirada, caminó hasta quedar cerca de Itachi, tomó su capa negra entre sus manos y la arrugó con fuerza, sosteniéndose de ella― ¡Lo siento! ―alzó la vista―. No pude controlarme, es que… él… ―el rostro de Itachi se tensó confuso― ¡Fue por culpa de su embelesamiento vampírico!

Después de decir eso, Sayuri se soltó a contar todo lo que había ocurrido, haciendo ademanes y caras algo tontas, según ella actuando todo. Itachi por alguna razón se sintió aliviado y a la vez angustiado mientras la observaba.

Mientras tanto, por los pasillos del Instituto, se encontraba caminando cierta chica de cabellos rosas. Miraba el suelo entretenida, observando a sus pies avanzar uno delante del otro. Delante de ella estaba su profesor de arte, dirigiéndola hacia la sala de castigos por su "mal comportamiento en clase". Sakura alzó la mirada con rabia al recordar lo sucedió.

Sakura bufó cuando su recuerdo recayó en la persona responsable de su detención: Ino Yamanaka.

Negó con la cabeza al darse cuenta que los hábitos de su querida prima Sayuri le estaban afectando y sobre todo poniéndola en el mismo cuarto con Ino, era obvio que iban a salir mal paradas las dos. ¿Quién diría que era la misma chica con la que curso la primaria? Ya había visto a esa chica en clase, pero nunca había prestado demasiada atención al pase de lista. Y ahora, tenía que soportarla en el salón de castigo lo que restaba de la tarde, sin mencionar que después de eso tendría que cumplir el castigo que tenía junto con Sayuri. ¡Dios! Ya estaba exhausta.

Sakura observaba de soslayo a la rubia con recelo mientras subían por las escaleras, pavoneándose mientras agitaba su cabello como si fuese una miss universo, eso solo le hacía hervir la sangre.

Al estar inmersa en su enemistad con Ino, chocó contra algo macizo pero a la vez blando, su cabeza con el impacto rebotó con fuerza hacia atrás. Inmediatamente su nariz comenzó a doler, se sentía algo mareada y aturdida, lo que provocó que trastabillara unos pasos hacia atrás.

Sakura se tambaleó en el borde de las escaleras. Pudo mirar cómo lentamente Ino pasó de una risa burlona a ponerse ambas manos sobre su boca. Sintió como algo subía desde su estómago hasta su garganta y su mente quedó en blanco.

Estaba segura que era inevitable impactar con el suelo por lo que cerró los ojos, entonces sintió que la halaron fuertemente y en ese momento abrió los ojos.

El rostro masculino tapado por una máscara de gripa, tenía una herida vertical cicatrizada en su ojo izquierdo, el cabello alborotado y parado de color gris bastante largo para ser un maestro. Era la primera vez que observaba con detalle a su profesor, de pronto se sintió acalorada y entonces la soltó para dar media vuelta y seguir su recorrido hacia el aula.

Sakura e Ino lo siguieron en silencio, solo unos cuantos pasos hasta llegar al salón.

―Haruno ―dijo antes de que entrara―, deberías ser más cuidadosa, la próxima vez quizás y no esté ahí para rescatarte

Sakura estaba demasiado conmocionada como para capturar las palabras de su maestro, el corazón le latía tan desbocadamente que parecía que en cualquier momento se detendría. Sakura asintió la cabeza por inercia e ingresó al aula de castigos, donde pasaría el resto de su día.

Kakashi había tenido un día tan atareado, desquiciado y en sobremanera bizarro, decidió tomar un respiro y caminar con lentitud de regreso al aula de clases. Sus pasos no denotaban cansancio sino tranquilidad. A él le era indiferente ser catedrático o no, en realidad si trabajaba en Konoha High no era por el amor a la enseñanza sino por sus habilidades; en ese momento, Kakashi tocó su ojo izquierdo, acariciando la herida vertical que atravesaba el hemisferio.

Nunca pensó que aceptar ese trabajo iba a ser tan complicado y estresante, no entendía cómo era posible que un par de chiquillas pudieran sacarlo de sus casillas. Él esperaba tantas cosas del famoso Konoha High School of Terror, pero no eso. Kakashi parecía una niñera de kínder y no lo que era en realidad y por lo que había sido convocado para ese trabajo: un cazador.

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Continuará...


¡Hola a todos! Estamos de regreso, lamentamos mucho la ausencia, pero ha sido complicadas estas semanas.

Bueno, sin más retraso vamos a los comentarios.

genesis.- Hola! Es verdad, tiene mucho misterio y aún seguirán creciendo algunas incógnitas y otras más se irán resolviendo, pero eso lo vamos a ir descubriendo conforme pasen los capítulos.

Yocelin.- Hola! Gracias a ti por alegrarnos el nuestro. Las primas son un problema andante y ya se hicieron fama en el Instituto. Lo sabemos, pobre Menma pero después van a saber la razón.

Queremos darle las gracias a ...genesis, Yocelin y Adrit126... por sus hermosos comentarios y mandarles un saludo a todas las personas que agregan a esta loca historia en sus favoritos/follows, nos da mucho gusto que este fic sea de su agrado.

Nos leemos en la próxima.

Muchos besos, abrazos y apapachos.

¡Adiosin!