Capítulo 10
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Templo de luz y oscuridad
La neblina comenzaba a desaparecer llevándose consigo el característico olor del azufre que se percibía cerca de la zona roja.
Una delgada y brillante línea se dibujó en el horizonte, detrás de la montaña en la lejanía, iluminando cada rincón del sombrío Instituto Konoha. Las luces de los pasillos y patios se apagaron en sintonía al recibir los rayos solares después de otra lóbrega noche más.
Parecía ser un día perfecto; el sol brillaba alegremente, el aire era cálido y lo mejor de todo: no habría clases. La excursión había sido un respiro para el alumnado, tener que ir al Instituto hasta los sábados era estresante, pero ese día iba a ser diferente.
Por otro lado, Tsunade observaba desde la ventana de su oficina la concurrida puerta, llena de alumnos con sus mochilas de mano y algunos otros –mujeres en la gran mayoría- con sus grandes maletas de viaje. Parecía que ellos pensaban que esa excursión sería pura diversión, pues se equivocaban a lo grande.
La Directora echó un último vistazo a su alumnado para después darse la vuelta.
―Shizune, prepara todo
―Enseguida Tsuande-sama ―respondió con una reverencia, girar sobre sus tobillos y salir de la oficina.
Mientras tanto, Tsunade pensaba que aquello, después de todo había sido una buena idea para los planes que tenía en mente.
El autobús cada tanto parecía caer en un bache pues de un momento para otro una sacudida despertaba a algunos de los alumnos que se habían rendido en los brazos de Morfeo.
Habían sido en total tres autobuses dobles y cada maestro estaba encargado de uno junto con un equipo de Akatsukis.
En el autobús del primer año se encontraban Sasori y Deidara, que había sido un alivio para cierta chica de ojos púrpura; no tener que ver al menos por unas horas al estúpido emo-zombi era ganancia para ella, por otro lado, muchas chicas habían casi peleado a muerte con las de segundo por tener al Uchiha ese en su autobús, pero se conformaron con tener al hermano menor e igual de emo que el primero. Eso era algo que Sayuri detestaba.
Se cruzó de brazos al ver a las chicas enloquecidas y mirando a cada rato a Sasuke, incluyendo a su prima Sakura.
―Es tan horrendo ―sacó la lengua en dirección a la ventana como si le estuviera hablando al objeto inanimado.
―¿Dijiste algo? ―su prima la miró con los ojos entrecerrados.
―Ah… este… ―Sayuri comenzó a sobarse la cabeza pensando en algo bueno para responder pero nada se le ocurría―, Am… ¿Nada?
―Sayuri ―la regañó―, No es horrendo, es tan… cool ―suspiró embelesada.
―¡Ja! Nada que ver ―bufó―, pero como quieras, si te gusta el afeminado pues que te guste, me da igual
Y aunque a Sakura si le gustaba ese chico había otra persona que desde hace unos días no podía olvidar…
Sakura sacudió su cabeza deshaciéndose de la imagen de esa persona que a cada tanto aparecía sin previo aviso en su mente. No valía la pena, solo había sido la emoción del momento, nada más, se repetía mentalmente y Sayuri la miraba con la ceja levantada, sin poder creer que eran familia consanguínea, pensando que ella era diferente a Sakura en muchos aspectos; empezó a enumerarlos mentalmente ayudando de sus dedos.
1) Sakura tenía el cabello de un rosa pálido y ella castaño
2) Sakura tenía ojos color jade y ella morado
3) A Sakura le gustaba la medicina mientras que a ella el aire libre
4) Sakura tenía un genio del demonio y ella… bueno digamos que no tanto
5) Ella era la más genial del universo y Sakura no
Sayuri ahogó una carcajada para después seguir enumerando las diferencias entre ellas dos, sin percatarse de la mirada entrecerrada de Sakura.
¿Y se supone que ella es mi prima consanguínea? pensó la pelirrosa y mentalmente enumeró sus diferencias:
1) Ella era femenina y Sayuri un marimacho
2) Su cabello era más sedoso y de un color exótico mientras que el de Sayuri era tan simplón que no tenía gracia
3) Sus ojos verdes eran inigualables y los de Sayuri solo tenían un extraño color
4) Ella era mucho más bella y Sayuri no
Sakura asentó su acotación mental cuando de pronto los pensamientos de ambas fueron interrumpidos por una voz grave y sosiega.
―Así que aquí está la chica
Sakura inmediatamente se aferró al brazo de Sayuri, solo hasta ese momento Sayuri giró su rostro.
―¡Lord Vampiro! ¿Qué hace aquí? Va a morir con tanta luz alrededor
Sayuri trató de usar la parte en la que Sakura no estaba aferrada como cortina, tratando de impedir que la luz tocara al pelirrojo, perdiendo en el acto.
Sasori sonrió ominosamente.
―Me agradas
―¿Eh?
Sasori apoyó ambas manos en el respaldo de los asientos, una en cada lado para acercarse hacia donde estaba ella, pasando a una Sakura helada.
―Me ofreciste tu sangre ¿recuerdas? y en este momento, muero de sed
Al acercarse, Sayuri solo cerró los ojos fuertemente, pensando en lo mucho que no quería convertirse en vampiro. Sintió su respiración cerca, pero no más que la vez anterior y aunque ya había pasado, le seguía shockeando.
Nada. No había pasado nada así que con parsimonia abrió el ojo izquierdo, luego el derecho. El Lord Vampiro miraba atentamente a la ventana. En ese momento pensó en lo ocurrido sin perder de vista al pelirrojo y la verdad era que él no la aterrorizaba, al contrario, le parecía fascinante conocer a un vampiro, sin embargo lo que no podía soportar y horrorizaba era la sola idea de tener tanto tiempo y llegar el momento en el que nada le sorprendiera; entonces se preguntó ¿Cuántos años tendría el Akatsuki? ¿100? ¿200? ¿Quizás más que eso?
Solo unos segundos habían transcurrido cuando Sasori clavo su vista color miel en una Sayuri desconcertada.
―En otra ocasión será…
Y con esas palabras Sasori regreso a su guardia normal en los pasillos del autobús doble.
―¿Q-que fue eso?
El bullicio de los alumnos de pronto se había acallado hasta ese momento y no tenía ni la más remota idea del "por qué" y la verdad era, que le era totalmente indiferente
―Ese Sasori se encaprichó con la mocosa esa ¿eh?
―Hmp, lo que haga o deje de hacer Sasori me tiene sin cuidado
―¿Oh? Entonces ¿Por qué siento que en realidad no es así?
―Que esa niña me siga a todos lados queriendo descubrir mi "verdadera identidad" suponiendo ella que conoce mi "secreto" no quiere decir nada
La sonrisa socarrona de Kisame se hizo prominente, mostrando sus afilados dientes
―Tal vez no, pero tu mirada ahuyento a Sasori fácilmente ―Kisame se estiró y sus brazos tocaron el techo a mitad de camino―. Me pregunto, como habrá sido esa mirada ―se acarició la barbilla picuda dubitativo, hablando para sí mismo.
Más bien, que habría pasado si en ese momento el autobús no hubiera rebasado al otro… pensó Itachi. ¡Que maldita coincidencia!
Las voces dentro de su cabeza le ordenaban que hiciera algo pero no entendía qué, ¿Qué querían? Murmullos, murmullos por todos lados. No podía concentrarse.
Su cabeza dolía, le punzaba, pero algo dentro de él no dejaba que descansara, tenía que vigilarlos, él era sus ojos.
Los odiaba, los odiaba a todos.
Todo a su tiempo querido Menma, todo a su tiempo… Dijo una clara voz en su interior apaciguando el dolor en su cabeza, sintiendo paz al escuchar esa voz y sin saber por qué, él sabía lo que debía hacer… Él esperaría a que el tiempo fuera el indicado para su amo y entonces, mataría a todos los que jugaron con él.
El viaje finalizó después de seis largas horas en el autobús. Las piernas entumidas comenzaron a dar pasos torpes. Era medio día, el sol calentaba la atmósfera y los estiramientos a manos de Gai fueron inevitables.
El pacífico y placentero viaje era algo que le molestaba a Kakashi, tener tanta tranquilad no le agradaba porque solo significaba una cosa muy evidente: La tormenta se acercaba y eso era un gran problema, no solo para él sino para los demás maestros y el alumnado sufriría las consecuencias.
De pronto, una presencia fuerte surgió en un salto de chakra espontáneo. Rápidamente viró hacia donde emanaba ese poder pero no pudo encontrar la fuente de esa extraña fuente de chakra.
―¿Sucede algo Kakashi?
El aludido solo levantó la mano en forma de silencio, agudizó sus sentidos pero no parecía funcionar por lo que no le quedaba más remedio que usar su arma secreta. Su mano subió hasta el parche sobre su ojo izquierdo.
―No es necesario utilizarlo ―al escuchar la voz, tanto Kurenai como Kakashi voltearon―, Hatake Kakashi
Una sombra comenzó a tomar forma detrás del autobús hasta que a la luz del sol se dejó ver las curvas de una exuberante mujer de larga y sedosa cabellera.
―¿Katleia Asamiya? ―la mujer miró a Kurenai y suspiró―, llegas tarde, te esperábamos en el Instituto ―respondió Kurenai con los brazos cruzados.
―Sí ―observó por unos instantes a Kakashi que permanecía absorto―, Ha pasado bastante tiempo desde nuestro último encuentro
―Te hacías llamar diferente
―Algunas cosas cambian ―dijo mirándose las uñas color carmín―, otras no tanto. Mi identidad no es importante ni con que nombre han de llamarme
―¿Se conocen?
―Podría decirse ―contestó cortante Kakashi, no quería seguir con el tema le haría recordar cosas que preferiría dejar en el olvido―. ¿Qué haces aquí?
―Que recibimiento, tan típico de ti
―Basta de misterios ―Kurenai suspiró cansada―. Has sido convocada por Tsunade-sama para el cuerpo catedrático, es cierto que tu identidad no nos interesa en lo absoluto sino las habilidades que posees
―Vaya directo al grano, me agrada
―Es hora de continuar con el viaje, mientras tanto te explicaré el funcionamiento del Instituto, solo debo aclarar antes… tus habilidades están terminantemente prohibidas hasta el ocaso
―No hay indicios de que ocurra o haya ocurrido algún tipo de actividad anormal Tsunade-sama
La Directora del Instituto mordió la uña de su pulgar pensativa. Aquello no le agradaba, tenía que comprobar que sus hipótesis habían sido acertadas o en todo caso construir unas nuevas. Este asunto no podía quedarse sin concluir a más tardar esa misma noche. Los alumnos no regresarían hasta el día siguiente por lo que aún tenían un poco más de tiempo.
―Eso es absurdo Pein
―Lo sé…
―Tobi cree que a alguien le gusta jugar ―dijo en tercera persona mientras aplaudía emocionado.
―Tsuande-sama ―dijo Shizune algo exaltada al escuchar las palabras de Tobi―, ¿usted cree que sea obra de alguien?
―Bien ―Tsunade dejó de mordisquear su uña para dejar caer ambos brazos a sus costados―, Al menos ahora sabemos que el que esté detrás de esto está presente y quiere entrar a este juego. Perfecto porque me encanta jugar
El enmascarado alzó la mano alegremente.
―A Tobi también le gusta jugar y Zetsu llega justo a tiempo
De repente los arbustos cerca del patio se removieron e inesperadamente surgió de las entrañas del jardín como si antes de eso hubiese sido una de ellas y renacido como una "persona" no por nada a Zetsu le decían "El hombre planta".
―¿Encontraste algo?
―Solo un poco de este polvo rojo cerca de la Zona Roja ―dijo mostrando un frasquito transparente―. Todo parece indicar que alguien ha estado provocando la muerte de los alumnos
―Déjame verlo ―se apresuró a decir Tsunade mientras el hombre planta le entregaba el frasco.
Tsunade lo abrió con delicadeza para olisquear el aroma que despedía, siendo ella una médico experimentada y especializada en la elaboración de venenos, con sus antídotos podría dar con algo que fuese de ayuda.
―Tsunade-sama, los sensores están captando una fuerte actividad en el centro del Instituto ―mencionó Pein con calma, aun con los sensores incrustados en su piel
―Konan
La aludida asintió y miles de papeles volaron por todo el lugar, dispersándose por todos los rincones. Solo unos segundos después desaparecieron.
―No hallo ningún tipo de movimiento Tsunade-sama, lo más probable es que haya sido un cebo para atraernos hacia una trampa
―Como suponíamos ¿Dónde es exactamente?
―Pero Tsunade-sama…
Para Tsunade no había otra forma de solucionar ese problema, de alguna forma habría que sacar de su escondite al criminal detrás de todos esos incidentes, no podía soporta el simple hecho de que algo o alguien este irrumpiendo en el Instituto que su abuelo construyó.
―Tobi, Pein, ya saben que hacer
Ambos asentaron la cabeza y de un momento a otro Tobi había desaparecido y Pein comenzó a clavar sensores en el suelo.
Las estrechas calles de piedra de la cuidad antigua apenas si dejaban pasar a la multitud de estudiantes que estaban de excursión, sin mencionar a los turistas que estaban de visita. Las tiendas se postraban a los lados de las calles principales del pueblo, la mayoría vendiendo recuerdos, otras más comidas tradicionales y bebidas.
Pero los estudiantes de Konoha High School of Terror no tenían tanta suerte.
Hace solo una hora que habían llegado y Kurenai les había encargado hacer un reporte sobre la excursión.
―No puedo creerlo ―refunfuñaba Ino con los brazos cruzados―, ¿Por qué?, si Kurenai solo es la chaperona de los de tercero, a nosotros no toca Kakashi-sensei, por qué se tiene que aplicar a todos
―No te quejes tanto Ino, me da pereza pero tenemos que hacerlo ―se estiró Shikamaru.
―Naruto, Naruto ―llamó el chico llenito a su nuevo compinche en travesuras―, por allá huele riquísimo, ¿Quieres ir a ver?
―¡Claro! ¡Muero de hambre! ―dijo animado―. ¿Oh? ¡Hinata por acá! ―saludó al ver a la chica que inmediatamente se escondió apenada detrás de su primo Neji, quien iba con su novia y su mejor amigo Lee―. ¿Um? ¿Se sentirá bien? ―se rascó la cabeza removiendo los cabellos rubios―, En fin ¡vamos todos de una vez!
Ino no sabía cómo, pero el viaje había sido tan aburrido y largo que Naruto se había hecho amigo de casi todo el primer año, así no fueran del mismo salón. Había hecho corto circuito con la prima de la frentona, hasta Sasuke había formado una sonrisa con una de las tonterías de Naruto. Ino simplemente no podía creerlo.
―¿A dónde creen que van? ―se interpuso un hombre entre el restaurante y ellos―. Tienen que seguir al pie de la letra el itinerario ―dijo Kakashi formando una sonrisa detrás de su máscara y señalando el papel lo que les tocaba hacer en ese momento―. Tenemos que ir al templo antes de que anochezca, andando
Con una gran resignación los alumnos del primer año, Kakashi y los Akatsuki encargados del orden y disciplina se encaminaron hacia el templo como había sido planeado en el itinerario.
Para Kakashi era un martirio estar cuidando al alumnado, con sus gritos, pláticas banales sobre la moda o los deportes, con las peleas en las que debía intervenir… ya con tenerlos unas horas por día era suficiente, pero ahora estar de niñero a tiempo completo lo estaba sacando de quicio, sobre todo teniendo a esas primas en su grupo, eran un desastre y acarreaban a los demás al caos. El odiaba el caos.
Definitivamente, Kakashi era un cazador necesitado. Era una lástima que después de todo el mundo se rigiera por el sistema monetario.
Kakashi suspiró resignado. Sin embargo había algo más que estaba comenzando a perturbarlo y eso era la presencia de ella… Cuando regresaran al Instituto no la perdería de vista, cosas desagradables suelen pasar en su presencia y quisiera estar equivocado por esta vez.
El sol resplandecía en lo más alto del firmamento. Habían caminado cerca de dos kilómetros y el alumnado ya exhausto no veía el final al espeso bosque, algunos cansados se sentaban en el suelo importándoles poco ensuciarse las ropas, sin embargo al ver a los encargados del orden y la disciplina prefirieron seguir caminando a recibir alguno de sus famosos reportes.
Solo unos metros más adelante se encontraban unos grandes arcos de piedra que daban la bienvenida a la ciudad antigua, que se expandía varios kilómetros a la redonda, el bosque era como una armadura natural para la ciudad.
Los rayos del astro solar iluminaban los templos coloreándolos en tonos vivos, como si aún estuviera habitada, la magnificencia de las construcciones embelesaba a la vista.
―Wow ―suspiró asombrada―, ¡Esto es magnífico! ―chilló emocionada Ino―, Shikamaru, Chouji vamos por allá ―señaló a un templo justo en medio del lugar, el cual era el centro de atención de la mayoría de los presentes.
―¡Si eso suena muy bien! ¡De veras!
―Naruto a ti quien te…
―Vamos todos, así será más divertido
―Si, sí, me parece muy bien ―dijo Sayuri mientras asentaba la cabeza mientras por dentro estaba maquinando un plan maestro para emboscar a ese emo-zombi que tanto detestaba―, ¡Esta vez no te saldrás con la tuya maldita comadreja transexual! ―Sin percatarse de sus palabras Sayuri seguía haciendo ademanes de victoria mientras se reía sola.
―¿Comadreja?
―¿Transexual?
Sakura solo escondió el rostro tras su mano, avergonzada.
―El templo ¿no? ¡Vamos, vamos! ―concluyó Sakura rápidamente.
―¡Chicos Akamaru y yo hemos encontrado algo alucinante! ¿Cierto? ―se dirigió su cachorro sobre su hombro.
Akamaru ladró y Kiba asentó la cabeza.
―A mí me parece perfecto ―sonrió Menma.
―¡Pues que estamos esperando! ―Naruto, bastante excitado no podía esperar más para divertirse un poco indagando aquel lugar y después comería un buen ramen.
―¡Si! ¡Vamos a explorar las ruinas perdidas! ¿Vamos a ir verdad Sakura? ―se giró hacia su prima y ella solo suspiró, pues sabía que por más que tratase de seguir las reglas de una u otra forma Sayuri se encargaría de meterla en problemas, finalmente asentó la cabeza―. ¡Como dije, vamos a explorar las ruinas perdidas!
―No sé por qué presiento que todo esto es una mala idea… ―susurró para sí misma la pelirrosa.
―¡Alto! ―la rubia de larga cabellera platinada se interpuso entre los chicos y el camino―, ¿Y a donde se supone que nos vas a llevar Kiba?
―Vas a arruinar la sorpresa Ino ―torció una mueca.
―Pequeña cerdita solo déjate llevar por el sentimiento de la exploración
―¿Cómo me llamaste?
El aire comenzó a faltarle, los ojos a lagrimearle y el estómago a dolerle, pero no podía evitarlo la carcajada que había ahogado estaba haciendo todo lo posible para salir de su sistema
"Piensa en algo Sakura, lo que sea"
De pronto la imagen de una persona apareció en su mente, surtiendo el efecto que necesitaba más no el que deseaba.
―La aventura llama a nuestra puerta pequeña cerdita, hay que abrirla y descubrir lo desconocido, quizás y hallemos momias o vampiros u hombres lobo ―dijo emocionada―, o quizás nada, pero nunca lo sabremos hasta no ir
Sakura sin saber cómo emprendieron el viaje hacia el lugar que les mencionó Kiba, todos estaban hablando emocionados sobre el lugar, todos menos ella y no sabía por qué.
―Que conste que no lo hago por lo que sea que hayas dicho, sino porque es aburrido estar sola ―Ino giró su rostro con orgullo.
―Si si, lo que digas pequeña cerda
―¡Que dejes de llamarme así! ―vociferó la rubia, Shikamaru pudo notar las llamas de furia en sus ojos.
―Está bien, entonces te diré… ―puso su mano en su barbilla pensativa―. ¡Ah ya se! Cerdita
―¡No!
―¿Cerdota? ¿Nariz de cochino? Pequeña cerdita me gusta más de todas formas ―infló los cachetes mirando a Ino―, te queda perfecto, bien lo había dicho Sakura… ―susurró―. Pero cerda suena muy ofensivo… ¡Ahhhh que hago! ―se alboroto la cabellera frustrada.
Sin darle más importancia, Ino roló los ojos y se adelantó hasta donde estaba Sakura, quería recalcar lo parecida que eran ellas dos y lo mucho que las detestaba, con alguien tenía que desquitarse y por lo visto y aunque la insultara de mil formas Sayuri saldría con algo que la frustraría más.
―¡Frento…!
―¡Les dije que se sorprenderían!
El templo no parecía nada fuera de lo común; estaba construido de piedra, tenía los típicos techos rojos que a comparación de otras, esta empezaban a carcomerse y no era más grande que el templo que habían visto primero, sin embargo había algo en ese lugar que les daba escalofríos y una opresión en el pecho.
―Entonces ¿Qué estamos esperando?
Menma fue el primero en entrar al templo, seguido por Naruto quien alegó no ser ningún cobarde como para entrar en segundo lugar. Los demás -a excepción de Sasuke que con un típico "hmp" entró al templo-, necesitaron escasos minutos para armarse de valor.
Por dentro era mucho más escalofriante, pues la humedad era lo bastante densa como para dificultarles la respiración, a cada paso piedras obstruían el camino pues se notaba que el templo se estaba haciendo pedazos rápidamente. La luz era escasa pero la vista de los jóvenes se había acostumbrado a la oscuridad.
―Esto no me gustada nada Sayuri, vámonos por favor
―¡Cómo crees! esto es súper interesante ―dijo el rubio al escuchar a las primas platicar en voz baja.
―Más bien molesto…
―Shikamaru ―abrió una bolsa de papas fritas, llevándose unas cuentas a su boca―, deberías disfrutar las cosas de vez en cuando
―Cuando se den cuenta que no estamos, vamos a tener serios problemas
―No sé ni por qué estás aquí si ni querías venir Ino
―¡Cállate frentona!
―Chicas no deberían pelear ―intervino en tono severo Menma.
―Déjalas son chicas después de todo ¿verdad Akamaru? ―el pequeño perrito ladró. El eco rebotó por las paredes de piedra hasta que se perdió en el olvido.
Mientras se adentraban en el templo, un sentimiento extraño empezó a embargarlos con intensidad recorriendo su sistema circulatorio, entumeciendo un poco sus extremidades, parecía como si algo estuviera sobre sus hombros, un gran peso que comenzaba a hacer estragos.
―Siento como si alguien nos estuviera observando
―¿Tú también Shikamaru?
En ese instante el templó pareció sacudirse a sus pies acarreando un eco grave y profundo desde las fauces de la oscuridad.
―¿Q-Qué fue eso? ―se apresuró a decir Ino acercándose un poco más a Sasuke―. Esto está empezando a dar mucho miedo
Sasuke al sentir el tacto de Ino rápidamente se alejó de ella.
―No me da buena espina
Un segundo eco lastimoso siguió el cual se silencio por sí solo, sin embargo el miedo y la incertidumbre no desapareció en los jóvenes alumnos.
―Parece ser que ya se detuvo
―E-este templo es m-muy antiguo y por lo tanto es obvio que emita sonidos extraños, si fue eso ¿verdad? ―trató de convencerse a sí misma Ino mientras que su cuerpo emitía el más puro pánico al temblar incontrolablemente.
―Creo que Ino tiene razón, en muchos lugares del templo habían piedras y huecos en el techo, eso solo significa que…
―El templo se está cayendo a pedazos ―concluyó Naruto.
―Exacto
―Shiakamru, regresemos antes de que el techo caiga sobre nosotros ―Chouji se llevó una papa hasta la boca.
Los alumnos del Instituto Konoha regresaron sobre sus pasos. El corazón les palpitaba rápidamente, con el temor de que volviera a ocurrir aquel extraño suceso.
Sakura temerosa se acercó a la persona más cercana a ella, quien no era quien creía. La cara de Ino la fulminó con la mirada.
―¿Sayuri? ―la llamó, no hubo respuesta.
Sakura se percató entonces que su preciada y a la vez odiada prima no estaba con ellos y que en el camino de regreso había sido tan tranquilo y silencioso que le empezaba a incomodar.
―¿Alguien ha visto a Sayuri?
―¿No estaba contigo?
―¡¿Sayuri?! ―la pelirrosa comenzó a preocuparse, el tono de su piel se blanqueó pareciendo una hoja de papel recién hecho.
―Ey Sakura, cálmate, seguro no está lejos de aquí
―¿Qué me calme? ¡¿Dices que me calme?! ¡¿No conoces a Sayuri, la problemática número uno en toda la historia?!
Un sonoro estornudo perturbó el silencio del templo. Sayuri se rascó la nariz.
Sayuri se había separado del grupo en el momento en que todo el espectáculo ocurrió, nadie se percató de ello y por eso estaba orgullosa de sus habilidades, sin embargo había alguien no invitado a su lado.
―Gracias por acompañarme Menma ―la verdad era que no le gustaba estuviera ahí, prefería seguir su búsqueda sola, pero no por eso sería mal educada. Además había algo que no le agradaba, parecía… diferente al chico que conoció en clases.
―Sí, no es nada
―Es por aquí
Ambos doblaron en un pasadizo tan angosto que solo podía pasar una persona a la vez. Sayuri solo tenía algo en la mente y eso era descubrir el secreto de Uchiha Itachi, ese emo-zombi se lo había buscado, por su culpa estaba castigada prácticamente la mayor parte del ciclo escolar. No se podía salir con la suya. Ella estaba segura de lo que había visto. La imagen de los ojos rojos con espigas vino a su mente, ¡sí! estaba segura, no lo había imaginado ni soñado y aunque fuera lo último que hiciera iba a descubrir su secreto, bueno no lo último, pero lo descubriría.
Mientras Sayuri hacia ademanes, bufaba, se cruzaba de brazos y reía como loca, del cuerpo de Menma empezaron a emanar figuras etéreas.
Muy bien Menma, necesito que lo hagas por mí... Escuchaba en su mente. Se buen chico, necesito que le quites todo.
Menma comenzó a llenarse de odio, el calor recorría sus venas como si fuese fuego quemando su piel. El chico se acercó con parsimonia hasta su presa. Nadie se iba a burlar de él nunca más y esa chica era la primera que caería en su poder.
Las sombras empezaron a envolver el cuerpo de Sayuri.
―De pronto comenzó a hacer frío ¿no? ―Sayuri se talló los brazos con la piel erizada―, ¿no lo sientes?
Pero Menma no respondió, solo pensaba en lo mucho que disfrutaría llevar lo que le robaría a su amo.
Sayuri sintió que las fuerzas se iban de su cuerpo tanto que le costaba sostenerse en pie, pero aun así seguía caminando. El sueño empezó a invadirla, su cuerpo parecía hacer lo que deseaba, hace solo un momento estaba bien y ahora se sentía tan débil como… Fue entonces que un olor a quemado empezó a inundar sus vías respiratorias.
Aun contra su fuerza de voluntad, la chica tuvo que recargarse en la pared del templo, dejándose caer hasta tocar el helado suelo.
―Menma, ¿buscarías a Sakura por mí? ―Era su última opción, pero se sentía extraña, como si algo estuviera llevándose su fuerza vital y tal vez era su imaginación, pero sus brazos se empezaban a ver más delgados―. ¿Menma?
El joven solo la observaba altivo, sin inmutarse y parecía ni siquiera respirar.
―Ustedes dos ―retumbó una voz grave―, han violado el reglamento de la excursión, van a ser reprendidos severamente
―Akatsuki…―rechinó los dientes y su rostro regresó a la normalidad―. De repente se sintió mal y no sabía que hacer…
Entrecerró sus oscuros ojos y se acercó más, hasta salir de la penumbra. Sayuri torció una mueca y arrugó la nariz, su plan volvió a fallar y resultó ser ella la descubierta y no él. Maldita su suerte.
―¿Aún sigues preocupada por tu prima? Sakura, ya fue el Akatsuki ese a buscarla
―Y gracias a eso todos nos metimos en problemas
―Ino ―regañó Shikamaru a la rubia―, hubiera sido lo mismo si se tratase de ti
―Sino nos hubiéramos cruzado con el segundo año quien sabe que hubiera pasado
―Fue divertido, parecía una casa del terror ―dijo Kiba acariciando a Akamaru y Naruto rápidamente empezó la plática sobre mitos y leyendo que su madre le había contado sobre ese lugar antes de ir.
―¿Quieres calmarte frentona? Me estresas
―¡Te dije que no me tocaras! ¡Maldito emo! ¡Quítame tus manos de encima!
Sakura reconoció esa voz molesta al segundo de haberla oído. Inmediatamente giró sobre sus tobillos y la imagen de Sayuri pataleando en los brazos del Akatsuki la golpearon de pronto.
―¿Quieres callarte de una vez? ―alzó la voz, bajándola bruscamente, pero Sayuri aún se sentía extrañamente débil y tambaleó solo un poco, no podía mostrarse tan debilitada frente a él, así que como pudo se sostuvo―. ¿Por qué cada vez eres más molesta?
―¿Por qué cada vez eres tu más necio? Para que esto termine debes de admitirlo
―¡Eres tan irritante! Maldita mocosa persistente, no sabes hacer otra cosa que no sea fastidiar a las personas ¿verdad?
―Es mi especialidad
―Me doy cuenta, al menos deberías agradecer que te haya sacado de ahí que en primer lugar no se ni que hacías dentro
―Que otra cosa sino buscarte para desenmascararte ―lo señaló con furia.
Los espectadores estaban atónitos ante la escena. ¿Cómo era posible que una alumna comenzara a discutir con uno de los encargados del orden y la disciplina? Era descabellado de solo pensarlo; pero ellos no conocían a Sayuri como Sakura y a ella no le sorprendía en lo más mínimo que su prima se encaprichara con algo, sin embargo, había alguien entre todos ellos que no podía creer lo que escuchaba y veía, porque se supone que conocía a esa persona mucho mejor que cualquier otra y sabía que su hermano nunca explotaría, ni siquiera había cruzado más de simples monosílabos con él desde hace varios años.
Ahora esa chiquilla estaba ahí, gritándole a su frío hermano mayor y él ¿le seguía el juego? Sasuke frunció el ceño. Aquello lo hacía enfurecer tanto… ¿Estaba un lugar más abajo para él que esa niña en la lista de Itachi?
No, no podía aceptarlo. No de Itachi… él era el único.
Los ojos ónix de Sasuke empezaron a tomar un tono escarlata y de su iris unas espigas rojas se separaron. Entonces el tiempo se ralentizó.
Observó los ojos de Itachi que cambiaron a una extraña forma. De pronto estaba en otro lugar donde los colores parecían en negativo a excepción del cielo que seguía teniendo el color del ocaso. Quiso preguntar dónde estaba, sin embargo su voz no era audible en ese lugar tan extraño.
Lo siento Sasuke. Esto no se suponía que debía ocurrirte esto…
Todos observaron como de un segundo para otro Sasuke Uchiha se había desvanecido en el suelo.
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Continuará...
Hola a todos!
Paso rápido a dejar la conti.
genesis.- Hola!Disculpa la demora, últimamente tengo poco tiempo, jajaja pobre Kakashi pero ni modos, en el bolsillo debe haber dinero sino ni como vivir jajaja. Esperamos te guste la conti. Saludos!
Yocelin.- Hola! Estamos en la misma jajaja, me reporto subiendo conti de este fic dual, nos da mucha felicidad saber que te gusta el fic. Las parejas se van a ir formando conforme pasen los capítulos aunque no es el tema principal de la historia si tiene mucho que te guste la conti. Saludos
Queremos agradecer a ... , genesis, Yocelin... por sus hermosos comentarios que son el corazón de este fic, también queremos agradecer a todos aquellos que leen el fic en anonimato y a quienes lo ponen en sus favoritos/follows.
Sin más me despido mandándoles muchos besos, abrazos y apapachos.
Hasta la próxima.
Adiosin!
