No se por qué no veo los reviews :O pero en el correo me han llegado... que raro.


Caminé por los pasillos del tren y me encontré con una muchacha pelirroja que parecía muy simpática.

- Perdona – dije - ¿Sabes dónde está Harry Potter?

La chica soltó una risita.

- Está en el siguiente vagón, pero hay más chicas que quieren verlo. Tendrás que esperar.

- Vaya, ¿tan solicitado está? Espero que no sea muy engreído…

- No, para nada, es un chico tímido – sonrió ella – es el mejor amigo de mi hermano. Me llamo Ginny Weasley. No me suena tu cara, ¿habías venido antes?

- No, éste es mi primer año, he estado aprendiendo con un profesor particular – le expliqué – me llamo Selena Malfoy.

La cara de Ginny se volvió seria de repente.

- ¿Malfoy? ¿Cómo ese estúpido, creído y sexy… – enrojeció de repente – quería decir mala persona, de Draco Malfoy?

Yo me reí aquella vez.

- Oh, mi primo es sexy cuando quiere, pero ¡ve con cuidado! Es muy astuto y aprovechado con las chicas. Tranquila, a mi tampoco me cae bien. Quería conocer a Harry Potter para así molestarlo aún más.

Ginny se rió.

- ¡Me parece un plan increíble! Vamos, te lo voy a presentar.

Entramos en su vagón y me fijé que, efectivamente, estaba lleno de chicas entre catorce y dieciséis años correteando. Ginny me cogió del brazo y avanzamos entre ellas, que me miraban llenas de envidia. Y no era de extrañar, puesto que aquella mañana me había puesto especialmente guapa y además, iba a conocer al famoso Potter.

Cual fue mi sorpresa al abrir el compartimiento y ver el chico moreno de antes. Él también me miró sorprendido y ambos nos sonrojamos. Pero luego pareció recordar que Malfoy me llamó y me dijo:

- ¿Eres amiga de Malfoy? ¿Qué quieres?

- Soy su prima… por desgracia – suspiré y le conté mi plan.

Harry también rió. Nos sentamos junto con un chico llamado Neville y una chica llamada Luna un poco extraña y empezamos a charlar sin parar.

- ¿Mataste un basilisco? – pregunté asombrada.

- ¿Te apareciste con dieciséis años? – preguntó él.

Se nos pasó el día charlando sin parar y la verdad era que hacía años que no me llevaba tan bien con alguien. Al salir del tren, Draco me increpó.

- ¿Ya has estado con pipi-pope, traidora de sangre?

Harry oyó aquello y se acercó con la varita en el aire.

- Tu prima es cien veces mejor que tú, Malfoy. ¿Quieres tener problemas justo al empezar?

Me sonrojé por el halago, pero no iba a dejar que aquellos dos peleasen por mí.

- Gracias Harry, pero sé defenderme sola – le dije y saqué mi varita - ¿Qué hechizo quieres, Draco? ¿El de las piernas de gelatina? ¿O quieres que te saque alas de mosca, como aquel día?

Draco enrojeció, pues no había mentido: dos años atrás logré que de su espalda salieran dos alas de mosca asquerosas. Me llevé un buen castigo por ello, pero valió la pena. Sin embargo, tenía pensado algo mejor para él. Mientras los de su alrededor se reían, Draco levantó la varita pero yo fui más rápida y grité:

- ¡Vomita-babosas!

Dracó se lanzó hacia atrás y empezó a vomitar babosas ante el asombro de todos. Los Slytherin fueron a socorrerlo y los demás se hartaron a reír. Yo miré a Harry y pregunté con una sonrisa inocente:

- Bueno, ¿y ahora dónde vamos?

Subimos Harry, Ron, Hermione, Ginny y yo en un carromato tirado por una bestia enorme. Harry, Ginny y yo nos apartamos un poco de los otros dos para dejarlos intimidad (me habían contado que se gustaban) y nos pusimos a charlar. Ginny parecía pensativa.

- ¿Crees que algún día Draco Malfoy pueda cambiar?

- Pues… - me sorprendió la pregunta – no lo sé, pero supongo que sí, todo el mundo puede.

- Creo que en el fondo no es tan malo…

- No puedo creer que digas eso, Ginny – contestó Harry muy serio.

Un momento. Por la cara de Harry, no parecía que oír aquello le hubiese gustado. ¿Puede qué a Harry le gustase Ginny? Sí, claro, Ginny era muy guapa. Pero aún así… aquello no me hizo mucha gracia. Cambié de tema rápidamente y me contaron lo de las casas y la selección. No tenía ni idea de qué harían conmigo, pero pronto saldría de dudas.

Entramos en el castillo y allí McGonagall, una profesora severa, me dijo que me esperase un momento. ¿Me iban a hacer ir con los bebés de primero? ¡Qué vergüenza! ¡Draco se reiría de mí todo el curso! Pero por suerte sus planes eran otros. Entré antes que ellos, con el asombro de todo el Gran Comedor. Dumbledore dijo:

- Tenemos una alumna nueva que va a empezar en sexto año. Selena Malfoy, por favor, póngase el sombrero seleccionador.

Me senté en el taburete con el sombrero en la cabeza, mientras oía los susurros de la gente por la situación inusual. Yo sólo deseaba una cosa: estar lejos de mi primo. E inconscientemente pensaba otra "estar cerca de Harry Potter". El sombrero empezó a hablarme.

- Tienes conocimientos de sobras para estar en Ravenclaw… pero sin embargo también eres astuta y provienes de una familia ancestral de magos… creo que lo mejor…

- ¡No! – grité demasiado fuerte.

- ¿No? – preguntó el sombrero – ya veo… también eres muy valiente por desafiar las ideas que te han inculcado de pequeña así qué… ¡Gryffindor!

Solté un grito de jubilo mientras la mesa de Gryffindor me recibía con calurosos aplausos. Yo lo podía creer ¡Una Malfoy en Gryffindor! Sin duda el colegio era más emocionante de lo que pensaba.