Capítulo 55 Todavía eres esa chica

Había pasado un rato después de que Alana y Kai llegaran a casa de ella. Kai recién acababa de cambiar su ropa. Mientras caminaba por uno de los pasillos de la casa meditaba si de verdad sería buena idea quedarse a acompañarla hasta que el abuelo Damian llegara. Había sido muy directo con ella en el cementerio. No podía dejar de ver en su mente los asustados y conmovidos ojos de ella cuando dio un paso atrás una vez que él le dijera que debía dejar ir a Brooklyn. "No podré ser menos realista, no sé si soportará escucharme después de todo…" - pensaba.

La melodía entrecortada del piano de Alana interrumpió los pensamientos de Kai. Parecía que ella intentaba tocar alguna pieza que por alguna razón no lograba dominar, pues se devolvía una y otra vez a la primera nota. La última vez que la escuchó tocar el piano la había visto mover sus dedos con tal delicadeza a través del teclado, pero esta vez se sorprendió al escuchar la manera grotesca en que la chica trataba de componer una canción. Comenzó a caminar siguiendo el sonido.

Alana parecía esforzarse mucho para tocar el piano y se equivocaba de tiempo en tiempo y entonces se devolvía frustrada al inicio de la canción. Estaba tan concentrada en lo que hacía que no notó la presencia de Kai en la puerta de la habitación. En un momento tomó un profundo respiro, estrechó sus dedos y comenzó a ejecutar la melodía en el piano. Kai la observó detenidamente, quizás esta vez Alana sí lo lograría y terminaría la canción.

Dreams, they come

Plans, they change

Yeah we're gonna break

Yeah we're gonna break

Sí podía lograrlo… estaba cantando sin desafinar ni perder la melodía del piano al mismo tiempo que observaba las partituras y la letra de la canción. Kai pareció sonreír.

Things we face make us who we are

Baby you're a star shinning in the da…

Fue una lástima, Alana no contuvo el llanto de nuevo y, frustrada y sollozando, desplomó su cabeza sobre sus brazos en el teclado que emitió el sonido disparejo de las teclas al mismo tiempo. Kai se acercó lentamente.

- Pensé que te vería en la sala del té. – Kai le preguntó como si no la situación no fuera tan grave. Luego miró más de cerca la hoja de la partitura con la letra de la canción en ella.

Alana dejó de sollozar, limpió sus lágrimas y levantó su rostro. Luego miró a Kai, quien con semblante serio la observaba. Kai levantó una ceja inquiriéndole.

Ella volvió a pasar sus manos por sus mejillas limpiando sus lágrimas. Corrió hacia atrás el asiento con sus piernas mientras se levantaba.

- Lo siento… - le dijo en tanto le pasó por delante con la cabeza agachada.

Kai esperó a que ella saliera de la habitación. Luego la siguió.

- Max es tu nombre ¿cierto? – Karisa, quien tenía su rostro y su ropa un poco empolvados, se asomó a ver al rubio que ajustaba un beyblade en el centro de entrenamiento.

El amigable chico volteó.

- Hola… sí… ¿cómo estás?

- Eem… bien, dentro de lo que cabe…

- Tú eres Karisa…

- Sí así es… Que pena tener que interrumpirte, verás… es que trato de acomodar la habitación en la que mi hermana Lila y yo estaremos este tiempo porque antes guardaban muchos libros ahí… pero no puedo sacarlos sola y… pues, quisiera saber si puedes ayudarnos.

- Claro, sólo déjame terminar esto e iré de inmediato.

- Te lo agradezco.

Unos instantes después Max llegó en ayuda de Karisa. La encontró desempolvando el lugar junto con Lila.

- Chicas aquí estoy, díganme qué hay que llevar.

- ¡Hola Max!- Lila lo saludó con entusiasmo. - ¿podrías decirle a Karisa que vaya a tomar un descanso? Todo el día ha estado trabajando y limpiando y no me quiere hacer caso.- le dijo mirando a Karisa con un poco de molestia.

- Es que yo… yo debo terminar esto hoy… - Karisa lucía muy agotada.

Max sonrió y tomó una de las cajas del suelo.

- Oye Karisa, ¿qué te parece si nos dejas a Lila y a mí ayudarte y tu vas a comer algo y así repones tus fuerzas?

La chica estaba a punto de negarse de nuevo cuando escuchó que su estómago rugió pidiendo comida.

- Oh… de acuerdo – dijo dejando el plumero que tenía en su mano. – Gracias, supongo.

Karisa se quitó el delantal que llevaba puesto y salió de la habitación.

Tan pronto como se hubo alejado Lila suspiró.

- ¡Al fin!

Max rió.

- No me mal entiendas, Max, quiero mucho a mi hermana pero no recuerdo que fuera tan estresada…

- Tranquila, no tengo hermanos pero he convivido con Tyson bastante tiempo, y aquí entre nos en ocasiones resulta estresante. – Max se carcajeó un poco. – Oye, ¿te parece bien que le pidamos ayuda a Hiro ahora que está por acá? No creo que entre los dos terminemos de llevar esto.

Lila se asomó a la puerta.

- De acuerdo, pero debemos apresurarnos. – Lila y Max se dirigieron a la habitación de Hiro.

- ¿Por qué tanta prisa? – Max trataba de seguirle el paso a Lila que casi corría por el pasillo.

- A Karisa no le gusta mucho Hiro… dice que es un machista que se cree superior a los demás. No creo que quiera que nos ayude, así que aprovechemos ahora que no está.

- ¿En serio?

- Sí… yo le digo que no es cierto. No me dejó pedirle ayuda unas horas antes. Le dije una y otra vez que no podríamos hacer todo solo nosotras. Creo que debes caerle bien para que fuera a pedirte ayuda.

- Pues… que suerte…

Kai y Alana estaban sentados frente a frente en la mesa del té. Alana no había probado el suyo a pesar de que ya habían pasado diez minutos después de que una mucama les sirvió. Kai, en cambio, tomaba su té mientras veía como ella observaba melancólica una antigua caja de música que adornaba en una de las mesitas. Kai puso con cuidado su taza en el platillo. Ella siguió observando la cajita de música en tanto que algunos recuerdos comenzaron a cruzar por su mente.

La chica del lindo vestido color violeta se notaba nerviosa. Había mucha gente en aquel lujoso auditorio. Pronto sería su turno de tocar el piano por primera vez delante de una audiencia de la alta sociedad. De seguro notarían cualquier error que cometiera. Allí detrás del telón, Alana estaba a punto de desistir. Dio un paso atrás pero chocó con alguien que no esperaba ver allí.

- No pensarás irte ¿o sí?

- ¡Brooklyn! – Alana se asustó tanto que casi pierde la respiración - ¿Qué haces? Tienes que estar en la audiencia, si te ven acá te sacará seguridad.

- Nah… están muy ocupados en la entrada…

Brooklyn se sentó en una de las sillas del pasillo contiguo.

- Que aburrido este lugar. – dijo mientras extendía las manos detrás de su cabeza.

Alana caminaba de un lado a otro.

- No sé por qué estás tan nerviosa. Practicaste bastante, lo haces bien.

- No me gustan tocar para grandes audiencias. Me intimidan.

- Solo piensa que estas jugando beyblade.

- No tiene nada que ver una cosa con la otra.

- Déjame terminar la idea. Mira, imagina que estás en un beyestadio con mucha gente viendo tu beybatalla. Pretende que el piano es el control del beyblade y que cuando cantas lo que haces es programar los movimientos.

La chica se detuvo y se rió.

- Es ilógico. ¡Brooklyn, no me estás ayudando!

- ¿Ah no? Si no hubiera venido de seguro ya estuvieras escondida en el auto de tu abuelo mientras todos se preguntaban por qué no te presentaste. ¿Por qué no comienzas a cantar en este momento? Quizás así no sientas tanto miedo al entrar al escenario.

Alana suspiró.

- De acuerdo. Aquí voy.

Dreams, they come

Plans, they change

Yeah we're gonna break

Yeah we're gonna break…

El presentador anunció el nombre de la señorita Alana Stróganov. La chica no terminó de cantar cuando el telón se comenzó a abrir y ella comenzó a caminar para sentarse en el lujoso piano negro de cola reservado solo para ella. Miró de reojo a Brooklyn quien le levantó su dedo pulgar en señal de aprobación.

Alana no se había dado cuenta, pero mientras recordaba aquella experiencia, había comenzado a narrarla en voz alta, y también había estado cantando la primera parte de la canción. Kai no quiso interrumpirla, quería escuchar como terminaba la canción. Pero Alana se detuvo en la segunda estrofa, tal como lo hacía minutos antes de tomar el té, y también como lo hizo en el cementerio.

Miró a Kai, quien había estado atento a cada palabra que ella decía.

- La canté toda esa vez. – dijo.

El público aplaudió calurosamente la interpretación de la chica, quien hizo una reverencia cortésmente y de inmediato salió del escenario. Tenía a penas catorce años, y esa había sido su primera y última presentación formal. Entró a los camerinos con una sonrisa esperando ver a Brooklyn allí. Tras buscarlo y llamarlo unas dos veces observó que se acercaba con una cajita de bronce en la mano.

- ¡Mira lo que le compré al hombre de las antigüedades!

- ¿Qué dices? ¿De las antigüedades?

- Sí, el del establecimiento de al lado del teatro.

- ¡Brooklyn! ¿Acaso no escuchaste ni viste mi presentación?

- No tenía por qué hacerlo. – decía mientras buscaba la manera de abrir la cajita.

Alana abrió sus ojos, y antes de que pudiera reclamarle, el chico la miró con una sonrisa y le dijo:

- Te he escuchado más veces que esta gente y sé que lo haces genial, ¿cuál era la diferencia?

- Me equivoqué un par de veces.

- ¿Y? – decía aún tratando de abrirla – también te he escuchado equivocarte más veces que ellos. Y aún así pienso que eres genial.

Alana sonrió.

- Está bien… tú ganas… - le dijo mientras salían del lugar.

- ¡Al fin la pude abrir!- dijo siguiéndola.

- ¿Qué es eso?

- Es una caja de música. La compré para ti. – Brooklyn le extendió la mano con la caja para que ella la tomara.

Alana la tomó sonriente, escuchando la melodía clásica. Igual la escuchaba en ese mismo instante que se encontraba con Kai, solo que esta vez no sonreía. Alana comenzó a dejar salir sus lágrimas de nuevo. Dio media vuelta y apoyó la cabeza en la silla en la que estaba sentada, dejando caer la caja de música que había sostenido. La caja provocó un sonido sordo al caer sobre la alfombra, pero la música seguía sonando. Kai se levantó y la tomó, la miró de cerca, la cerró y la colocó en su lugar.

- ¡No puedo dejarlo ir hasta que cante la canción, Kai!

Kai la miró sorprendido. Luego se acercó y se agachó un poco para estar al nivel de ella, quien seguía sobre su asiento, sollozando con su rostro contra el respaldar.

- Alana… cuando te dije que debías dejar ir a Brooklyn me refería a que no debes permitir que el dolor que sientes te controle. ¿Cuánto tiempo planeas seguir sintiéndote así?

Alana se volvió y lo miró de frente.

- Lo sé, Kai. Pero es que tú no entiendes. – Alana hablaba casi en un susurro ahogado por las lágrimas que dejaba caer de tanto en tanto. - Esa canción… es la que Brooklyn quería que yo cantara si el moría, pero él pensaba que estaríamos casados para ese entonces.

Kai la continuó escuchando, luego ella se levantó, tomó su taza de té y comenzó a caminar hacia la ventana mientras hablaba con Kai.

- Había olvidado un poco la letra de la canción que interpreté en mi primera presentación en público. Creo que la olvidé porque yo en realidad no quería cantar. Pero era una de mis canciones favoritas. Después del entierro, la mamá de Brooklyn me entregó una nota que él escribió cuando se unió a la policía secreta, cuando estábamos comprometidos aún, él se la dio a sus padres haciéndoles prometer que me la entregarían si él moría por alguna razón de su labor.

Alana suspiró tratando de contener el llanto.

- En la nota… en la nota él me pedía que cantara la canción de aquella vez, que me la dedicaría solo si nos llegásemos a separar y yo llegase a sentirme muy triste.

La chica se volteó a mirar a Kai. Sus manos empezaron a temblar, al igual que la taza que sostenía.

- ¡Pero no puedo, Kai! ¡Me siento tan mal que no puedo ni siquiera cantarla! Me siento tan culpable…

- No puedo sentir compasión por ti. – le dijo el chico con seriedad.

- No es que la necesite. – el té dentro de la taza de Alana se movía de un lado a otro según su pulso tembloroso.

-No se trata de la canción, no es por ella que te sientes mal. Tan solo es tu pretexto para lamentarte.

-¿Cómo puedes saberlo? A ti ni siquiera te interesaba Brooklyn ¿Cómo puedes pretender entender lo que siento?… - Alana, de espaldas a Kai, le respondió con un tono un tanto molesta y además comenzaba a sentirse un tanto mareada.

- A Brooklyn nunca le importó que pudieras terminar esta canción, pero tú piensas que te sentirás mejor cuando lo hagas, como si eso te hiciera quedar bien con él.

Alana dejó caer la taza, esta se quebró derramando todo el té.

- No quiero que sigas… - le dijo con enojo.

Kai se acercó y Alana volteó a estar frente a él.

- Entiende que él quería recordarte que todo esto podía pasar, y que aún así podías seguir siendo la misma, seguir siendo feliz, como lo hubieras sido sin él.

Kai, quien había notado el temblor en las manos de ella, tanteó su frente.

- Estás ardiendo en fiebre… Hay que llamar a un médico.

- No es necesario. – le dijo quitando la mano del chico, pero casi de inmediato se balanceó de lado, desvaneciéndose.

Karisa venía de la cocina, dispuesta a tomarse una ducha caliente cuando chocó con Hiro de frente, quien cargaba con las cajas de libros hacia la bodega.

- ¡Oye! ¿Quién te dijo que podías ayudarme?

Max acudió a calmarla.

- ¡Disculpa, Karisa! Yo fui quien le pedí ayuda a Hiro, así terminaríamos más rápido.

- Con permiso. – Hiro no se molestó en responder, solo siguió con su camino tranquilamente.

- ¡Hiro! – lo llamó.

- Wow… mencionaste mi nombre…- le dijo mientras se alejaba.

Max observaba la escena un poco apenado. Lila y él se miraron entre sí.

- ¿Por qué irrespetaste lo que te dije? ¡No …!

Hiro la interrumpió sin alzar la voz.

- Dijiste que no necesitabas ayuda… y le pediste a Max que te ayudara… es un poco contradictorio ¿no crees? Mira, pretende que no te ayudo a ti si eso tanto te incomoda, digamos que estoy ayudando a tu hermana Lila. ¿Algún problema con eso?

Karisa no supo que responder y dio media vuelta enojada. Se alejó sin hablar.

- Tomaré eso como un no… - Hiro rió y siguió hacia la bodega mientras Max y Lila suspiraron aliviados.

Alana estaba en su cama. El doctor recién le había aplicado una inyección para dormir.

- Sí… el aguacero debió haber hecho de las suyas y por eso se enfermó más. Pero si descansa lo suficiente se repondrá pronto.

Kai estaba sentado al lado de la cama. Aunque no lo hacía notar en su rostro, en realidad estaba bastante preocupado.

- Me quedaré con ella hasta que venga el señor Damian.

- Perfecto. Solo recuerda que si despierta un poco asustada solo debes tratar de tranquilizarla, es normal que el medicamento le cause pesadillas.

Kai asintió.

- Por favor salude a Damian por mí. – le dijo el doctor mientras salía de la habitación.

Kai pasó alrededor de tres horas junto a ella. Recordaba cuando en Inglaterra la batalla contra Brooklyn lo dejó tan mal herido. Vagamente retrataba cuando se daba cuenta de que Alana llegaba a cambiar las flores antes de que saliera el sol. Jamás imaginó que esto iba a suceder, pero odiaba verla en esa condición tan frágil. Se estaba quedando dormido cuando un grito ahogado de Alana lo hizo reaccionar. La chica había despertado asustada por sus sueños. Cuando vio a Kai reposó de nuevo en la almohada respirando de forma un poco agitada.

- ¿Cómo te sientes?- le preguntó él sin perder su compostura.

- Ya no me duele la cabeza.- le dijo después de serenarse.

Estuvieron callados por unos minutos. Ella miraba al cieloraso, mientras Kai se levantó hasta llegar a la ventana.

- Kai…- escuchó que lo llamaba. - Dime como fue…

El volteó con seriedad, Alana lo miró con la expresión de sus ojos más tranquila que antes.

- ¿Estuviste con él cuando murió?

El chico cerró la cortina de la ventana por donde miraba. Se volvió a sentar al lado de su cama.

- Fue muy triste… teníamos miedo.

Alana lo veía mientras hablaba, tal vez era el medicamento, pero por primera vez no sentía ganas de llorar al respecto.

- Se disculpó por no poderme dar la revancha…- Kai pareció sonreír irónicamente y Alana también lo hizo. – y… lamentamos no poder olvidar nuestras diferencias hasta ese momento.

El silencio volvió a tomar lugar entre los dos. Alana se acomodó a medio lado, siguió mirando a Kai y le preguntó:

- El no tenía miedo de morir ¿verdad?

- No… Fue valiente.

- ¿Ya no lo odias, Kai?

Kai negó con su cabeza.

- Fue como si hubiésemos sido los mejores amigos. Lástima que durara tan poco.

Alana se acomodó boca arriba, y cerró sus ojos suspirando suave y profundamente.

- Discúlpame si te he causado muchos problemas, Kai.

Luego se quedó profundamente dormida.

Kai también se arrecostó al respaldar de la silla y se durmió al instante. Poco tiempo le pareció que había transcurrido cuando una mano pesada se posó quietamente sobre su cabeza despertándolo.

- Buen trabajo, Kai. – escuchó un susurro familiar – puedes ir a dormir a la cama si quieres. Me encargaré de ella el resto de la noche.

Era el abuelo. Por fin llegaba. Kai se levantó con seriedad.

- Gracias – le dijo – pero hay algo que debo hacer.

Luego de despedirse, Kai salió de la habitación de Alana. El señor Damian dejó que Alana durmiera unos minutos más pero luego la despertó quietamente. La chica abrió sus ojos con esfuerzo.

- ¡Abuelo! – lo abrazó tiernamente dejando salir unas cuantas lágrimas.- ¿Cómo están el señor y la señora Masefield?

- Ya un poco mejor… ¿y tú, cómo sigues?

Alana soltó a su abuelo y miró la silla donde estuvo Kai.

- Aún me siento triste, abuelo. No sé si pueda ser la misma después de todo esto.

Alana se sentó sobre su cama y bajó su mirada.

- Alana… - el abuelo tomó asiento a su lado sobre la cama. – todos vamos a morir algún día. Tarde o temprano alguien que nos ama deberá enfrentar nuestra muerte.

La chica miró a su abuelo a los ojos. Él le sonrió.

- Lo más probable es que el siguiente en la lista sea yo.

Ella lo abrazó.

- ¡Abuelo, no digas esas cosas!

El abuelo la tomó de los brazos.

- ¡Despierta, Alana!- le dijo amablemente - ¡Es una realidad!

La chica recordó cuando Kai la tomó de los brazos en el cementerio para hacerla reaccionar. Luego abrazó a su abuelo con fuerza mientras sollozó contra su pecho.

Era un poco más de la media noche. De repente alguien entró al cuarto de Ryan, encendió la lámpara de la mesa de noche haló de sus cobijas. El joven se levantó alarmado.

- ¡Kai, casi me matas del susto! ¡Qué andas haciendo a estas horas!

- Ryan necesito un favor tuyo.

- ¿Puedes esperar a que amanezca al menos? – Ryan se dio media vuelta en las cobijas.

- ¡No! – le dijo enfáticamente. Kai tomó una linterna y le alumbró el rostro.

- ¡Aah! ¡Qué desconsiderado eres!

Kai sacó un papel con partituras y se lo mostró. Ryan no comprendió mucho pero ver a Kai con una partitura en su mano lo hizo terminar de levantarse de su sueño.

El sol estaba a punto de salir, a penas y los pájaros comenzaban a cantar sobre las ramas de los árboles que se asomaban por la ventana de la habitación de Alana. Escuchó que una voz masculina llamaba su nombre cada vez más fuerte. Rápidamente se puso un abrigo y se asomó a su ventana abriéndola de par en par. Cuando miró abajo vio a Ryan con su guitarra.

- Alguien me pidió que te cantara esto.

Ryan afinó su guitarra y con su voz varonil comenzó a entonar una melodía familiar para la chica.

Dreams, they come
Plans, they change
Yeah, we're gonna break
Yeah, we're gonna break

Things we face make us who we are
Baby you're a star shinning in the dark
Let's go back to the summer,
To the summer when we dreamed in love,
Let's go back again,
Let's go back again
Yeah, back again, my friend
To the summer when...

I'm holding a picture from seven years back
I smile at the memory, it smiles right back at me
And I see blond hair and bright eyes, such a beautiful blue
A heart full of laughter with nothing to lose
That's how I remember you

Sometime life don't go the way you planned
And we all have days when we just don't understand
Search for meaning, it's not always easy
But you're story's not over, it's still being told
Your sunrise is coming without letting go
Let's go back again
To the summer when

You were young, you were free
and you dared to believe
You could be a girl
Who could change the world
Then your life took a turn,
And you fell and it hurt,
But you're still that girl

I see it in your eyes,
I see it in your smile
You're still that girl
You're still that girl

Alana no lo podía creer, sabía que Kai estaba detrás de ello.

Espero les haya gustado. La canción es una adaptación de "Still that girl" de Britt Nicole la canción original es un poco "girly" o "cursi" o "nice" o "rosa" no sé como le dicen en su respectivo país hehe XD pero me gustó la letra para le fic y me imaginé que con Ryan como interprete y en un modo acústico sería más de acuerdo a la ocasión, en fin... es parte de las locuras de los fics jeje... saludos!