Capítulo 56 Nuevas expectativas
Kai, sentado sobre uno de los bancos del cuarto de pilas de la BBA, escuchaba la composición que Ryan con mucho esfuerzo recién acababa de preparar.
- ¿Y bien? ¿Te gusta como suena?- inquirió luego de un largo bostezo.
- No está mal. Pero debe ser excelente… – le respondió el chico con sus brazos cruzados.
- Oye, oye, espera… - dijo Ryan con un poco de frustración - No creo que pueda complacerte en una hora y media de práctica… cuando se supone que deba estar durmiendo y no pasando partituras de piano a guitarra. Ahora ¿será que me puedas explicar para qué rayos estoy haciendo esto a mitad de la madrugada?
- Irás a casa de Alana, su habitación es la que tiene el balcón con las orquídeas bajo techo. Te enviaré un chofer para que te recoja y te traiga de vuelta. – le dijo Kai mientras abría la puerta para salir.
Ryan se levantó dejando la guitarra sobre el banquillo.
- Espera un momento… - le dijo deteniendo a Kai - ¿le dedicas canciones a una chica? O… más específicamente… ¿¡a Alana!?
- Escucha – lo interrumpió – Es departe de Brooklyn, no mía, solo que yo te lo estoy pidiendo en vez de él ¿está claro?
- Emm… – Ryan se rascó la cabeza –No mucho, pero supongo que no te detendrás a darme más explicaciones.
- Exacto, ahora apresúrate.
Kai se retiró del lugar dejando a Ryan un poco estupefacto.
- Claro que un "gracias" no hubiera estado de más…– se dijo así mismo.
Ryan había terminado de interpretar la canción con aparente éxito. Alana estaba con la boca abierta, no sabía que decir.
- Ryan… ¿qué… cómo…? ¿dónde está Kai?- le preguntó al fin.
- Ah… no vino - le dijo Ryan tiritando un poco de frío –… ya sabes como es.
- ¿Por qué no pasas? ¿No tienes frío?
- ¿Hace falta preguntarlo? – le decía mirando desde abajo.
Alana sonrió como no lo hacía desde hace mucho tiempo.
- Ve a la puerta – le dijo desde su balcón – pronto te abrirán.
Karisa había decidido empezar su entrenamiento lo más temprano posible, inclusive antes de que saliera el sol.
- ¿Puedo saber por qué tan temprano?- preguntaba Roxie aún restregando sus ojos.
- Digamos que no quiero interrupciones…
- Bueno, iniciaremos con calentamientos, más tarde Hiro vendrá a tomarte las medidas para iniciar el programa.
- ¡¿Qué?! ¿No puede ser otra persona?
- No lo creo… no por ahora. Verás, Hilary era quien se encargaba de esto la mayor parte del tiempo pero ya no está acá, y los otros asistentes no volverán a la BBA hasta la otra semana.
"La pecosa", como secretamente le llamaban Daichí y Hiro, se dejó caer sobre una de las lonas.
- "¡Vaya suerte la mía!" – pensó.
Alana había invitado a Ryan a tomar un poco de café después de aquella inesperada serenata.
- Disculpa que te atienda aún en pijamas. – le dijo mientras le servía.
- ¿Crees que me importa? Tampoco me he bañado… Kai tuvo la osadía de despertarme en plena oscuridad de la madrugada.
- Ya veo. – rió un poco- si lo ves dile que me sentí muy alegre al escucharte.
- De acuerdo… - le dijo mientras saboreaba su café.- pero no creo que reciba ningún alago…Dime algo, ¿Brooklyn te escribió esta canción?
- No exactamente, pero creo que pensaba que sería de ayuda para mí en caso de que me sintiera muy mal. Y ahora que lo pienso, creo que Kai solo quería hacerle un favor a Brooklyn.
Ryan miró a Alana mostrándole una leve sonrisa.
- Sí, fue un gran acto de nobleza. Aunque todavía me debe las gracias por hacerme levantar tan temprano…
- Si quieres te doy las gracias por él…- Ambos rieron al mismo tiempo.
- Alana, de verdad lamento lo de Brooklyn. – le dijo luego de que terminaron de reír.
La chica agachó un poco la cabeza.
- Gracias, Ryan.
El gesto mal encarado de Karisa se debía a que Hiro tomaba nota de sus medidas. Roxie trataba de entender porque la chica con ella era amable y cordial, pero a Hiro difícilmente lo miraba o le dirigía la palabra. Mientras Hiro registraba las tallas para sugerir el tipo de entrenamiento apropiado, dejó escapar una pequeña risita que Karisa no dejó pasar por alto.
- ¿Qué es tan gracioso?- le preguntó mientras bajaba de la balanza.
- No sé… creo que es el silencio incómodo. – le respondió el entrenador que continuó con su tarea.
Roxie, levantando ligeramente la ceja derecha, miraba con sus brazos cruzados.
- Bien, Roxie, acá tienes los datos de Karisa. Asegúrate que desayune bien antes de empezar el entrenamiento. Necesita subir de peso.
- De acuerdo… - Roxie asintió aún con un poco de confusión.- Karisa, te esperaré acá dentro de una hora, puedes ir a tomar tu desayuno.
- Como digas.
Karisa se retiró de la sala de entrenamiento, despidiéndose solo de Roxie, quien al instante que ella salió se puso frente a Hiro con una mirada de intriga.
- Ahora sí, explícame por qué si tienes a Karisa al lado tuyo no le das tu mismo las instrucciones, y, ambos actuaban como si no existieran…
- Simple… - Hiro se volteó y empezó a ajustar una de las máquinas –…a Karisa no le agrada que le dirija la palabra.
- Y eso es por…- Roxie siguió esperando la respuesta del entrenador.
- Pues… - Hiro volteó a mirar a Roxie- la verdad no estoy seguro porque no le agrado. Hasta donde he podido descifrar, creo que piensa que soy un tipo arrogante que se cree mejor que ella. Además digamos que la manera en la que nos conocimos no ayudó mucho…
A Roxie le resultó un poco irónico, se llevó las manos a la cintura y carcajeó.
- ¿De verdad?
- Sí… desde que la conocí ha actuado así de cortante. He tratado de ser amable con ella pero ha sido en vano. A veces me pregunto si realmente tiene razón en que me comporto egocéntricamente.
- Espera, espera… aquí hay algo que no está bien.
- Por supuesto que hay algo mal…
- No me estás entendiendo, entrenador, me refiero a que Hiro Granger está dudando de sí mismo por lo que una chica piensa de él. ¡Eso es inaudito! ¡Hiro despierta! – le dijo chasqueando sus dedos frente a la cara de Hiro.- Tú simplemente no puedes ser descortés, ¡eres Hiro! Si alguien está equivocada acá deber ser ella. Pero sabes que me desconcierta más ¡que una chica te haga sentir inseguro! Eso me hace pensar que…
- Antes de que digas alguna cosa de la cual no tengas razón, quiero que sepas que mi preocupación solo se debe a que no quiero llevarme mal con ella. En realidad admiro lo que hizo por su hermana al venir hasta Rusia sin saber con que se encontraría. Y… pues… tal vez suene un poco raro pero, ninguna chica me había tratado tan odiosamente como ella.
- O sea que no puedes tolerar que una chica se comporte de forma indiferente contigo…claro, ¿quién podría ignorarte? Por favor… creo que ella te empieza a interesar- afirmó después de reírse por lo bajo.
- No de la manera que sugieres. Y Roxie, por favor no vayas a actuar como lo hiciste con Ming-Ming porque te prometo que si lo haces seré contigo todo lo que Karisa dice que soy.
Luego de amenazarla y de que ella volteara su mirada con desdén, Hiro se sentó frente a la máquina y siguió ajustándola.
- De acuerdo dejemos algo claro, entrenador, tu ya eres tema superado para mí. – le dijo sentándose en un banquillo cerca de él.
- ¿Segura? No te vayas a arrepentir… - le dijo sarcástico.
- Oh totalmente superado… lo lamento por ti. Pero bueno, el punto es que si quieres puedo ayudarte a que te lleves mejor con Karisa.
- Olvídalo, no quiero que agraves la situación…
- Hiro, por favor, déjame ayudarte. – le suplicó.
- ¿Qué ganarás con ello, Roxie?
- Hiro, ¡qué desconfiado eres! Ella me parece una buena chica, no como esa cantantucha de Ming Ming. Sé que puedo hacer que sus pensamientos hacia ti cambien, te apuesto un batido de chocolate extra grande a que lo lograré.
- No quiero que pretendas nada de doble sentido, - le advertía mientras la señalaba con una llave francesa- no quiero que fuerces nada entre nosotros dos, no quiero que pienses que me interesa esa chica pecosa como algo más que alguien con quien pueda hablar decentemente ¿me entendiste?
- Si, sí, sí… ya cálmate… Solo dime si me dejarás ayudarte sí o no.
- Bueno, si eso te hará sentirte mejor persona…
- ¡¿Podríamos dejar el sarcasmo de lado?!
El entrenador rió.
- Está bien, Roxie, pero solo déjame saber algo, ¿cómo piensas convencerla de lo contrario? No quiero que Karisa sepa que te dije algo al respecto o sería aún peor.
- Definitivamente sabes menos de chicas de lo que pensé. Confía en mí, utilizaré el método de preguntas indirectas al estilo Roxie.
- Ja... ¿y quién me asegura que va a funcionar?
Roxie se levantó y puso su mano sobre el hombro de Hiro.
- Hiro, Hiro… no sabes cuanta información he obtenido de ti de esa manera.
Hiro abrió sus ojos con sorpresa y luego suspiró resignado.
Hilary miraba melancólicamente hacia las olas del mar son su traje de baño sentada en una silla de playa.
- Toma Hil, espero lo disfrutes. – se acercó Michael entregándole un batido frío de coco.
- Gracias… - Hilary se puso sus gafas de sol y se inclinó en su silla.
- Mañana será la competencia de surfeo, ¿vendrás a verme?
- Sí, claro.
Michael lucía sus bien definidos pectorales, la verdad es que estaba obteniendo un bronceado que provocaba las miradas de todas las chicas que pasaban cerca de él.
- ¿Te molestaría aplicarme un poco de loción en la espalda, linda?
Hilary nunca había aplicado loción a ningún muchacho en su vida, bueno, solo recordaba haberle untado un poco de ungüento para picaduras de mosquitos a Tyson y a Daichí una vez que acamparon y ambos terminaron con terribles sarpullidos. Pero claro, no había punto de comparación entre el torso atlético de Michael y el de Tyson…
Hilary sacudió su cabeza. "Ya basta, salgan de mi mente." Se dijo a sí misma.
- Por su puesto, Michael. – tomó la loción y ante la mirada curiosa de varias chicas comenzó a masajear la espalda del chico.
- Hilary, de adentro hacia afuera por favor, si no, no va a funcionar.
- Sí… como digas.
- Mañana será la fiesta nocturna, no te quedaría mal un bronceado, Hilary. Tus piernas están un poco pálidas.
- Oh ¿tu crees?
- Bueno, tú serás mi pareja ¿o no?
Hilary se sonrojó un poco.
- Si tu lo quieres lo seré…
- Pues claro que lo quiero… lo que no creo que sería bueno es que las miradas solo estén en uno de nosotros… cuando tú también puedes verte genial.
- Bueno… si tú lo dices…
Michael volteó con una sonrisa y la abrazó de lado.
- No quiero que me mal interpretes, Hilary, eres muy bella y me encanta estar contigo. Ha sido una gran idea venir acá a descansar. Es solo que quiero que te veas despampanante esta noche. – le dijo mientras le quitaba sus gafas de sol.- Además quiero que olvides todo lo que te ocurrió y que te sientas como una reina.
Se sentía un poco extraño tener la atención de Michael como Hilary la tenía en ese momento. Michael había sido muy servicial durante todo el viaje. A decir verdad, el chico no estaba nada mal. Era apuesto, simpático y toda una estrella del deporte. Lentamente, sintió como el rostro de Michael se acercaba a ella, supo que él quería besarla. Hilary pensó que era demasiado pronto pero su rostro varonil parecía convertirse en un imán cuando de repente unos molestos gritos de fans enloquecidas se abalanzaron a ellos pidiendo un autógrafo de la estrella de los All Starz.
- ¡Ay es Michael Parker! – gritó una de ellas con una voz chirriante.
Hilary se levantó molesta, tomó sus gafas y se alejó del lugar.
- ¡Hilary! ¿a dónde vas? – gritó Michael entre el bullicio de las chicas.
- ¡Lejos de estas arpías!-le respondió en tono cortante.
Luego de largas deliberaciones, los encargados del torneo habían decidido continuar los entrenamientos. Tyson, Max, Ray, Ryan, Daichi, Er, Kevin y Tala se encontraban beybatallando mientras Kenny analizaba sus movimientos, acompañado de Lila, quien aún no podía creer que veía a todos esos beyluchadores tan reconocidos en vivo. Por otro lado, Roxie, Mariah, Mariam y Alana eran entrenadas por Judy. Hiro y el señor Dickenson estaban a lo lejos, mirando lo que ocurría.
- ¿Crees que funcione, Hiro? Más de la mitad de los beyluchadores no reconocidos que se inscribieron para probar sus destrezas en BEGA cancelaron su participación por temor a un posible incidente peligroso durante las beybatallas.
- No lo sé, señor Dickenson, pero solo mírelos. Estoy seguro de que ellos también tienen incertidumbre de lo que vaya a ocurrir pero no quieren que el beyblade se detenga solo por la maldad de alguien. Todos están dolidos por la pérdida de Brooklyn y también por no poder capturar a Mónica, pero eso no los ha hecho retroceder, y yo tampoco lo haré, la BBA tiene un compromiso con ellos.
El señor Dickenson sonrió.
- Eso es justo lo que quería oír, Hiro. ¿Qué sabes de los otros chicos?
- Se unirán a nosotros durante la semana.
- ¿Y Kai?
- No lo sé… supongo que aparecerá al último momento. Y cuando lo haga, no dudaré en hablar con él, necesito saber que hay en su mente ahora.
La noche había llegado, el entrenamiento fue agotador aunque todos quedaron con ansias de volver a encontrarse el día siguiente, tenían solo seis días más para entrenar, y entonces vendría el torneo.
- Hiro, tengo una teoría con respecto a lo que sucede con Karisa. – Roxie interrumpió al joven entrenador que revisaba el video de las jugadas de los chicos.
- Ahora no, Roxie, estoy ocupado…
- Y de mal humor al parecer… - le dijo mientras se sentaba cerca de él reposando sus pies sobre uno de los escritorios.
- No estoy de mal humor…
- Sí lo estás… - le dijo en un tono cantadito, provocando que Hiro volteara los ojos.
- Ush… ¿¡Qué quieres!?
- Ya te lo dije… tengo una teoría acerca de tu mala relación con Karisa.
- ¿Tan pronto hablaste con ella?
- Pues claro… ¿Cuánto tiempo pensaste que me tomaría? – le dijo mientras sorbía el último trago de un jugo en caja de cartón.
- ¿Podrías dejar de hacer ese ruidito?
- ¿Cuál? – le dijo luego de volver a sonar el aire dentro de la caja.
Hiro le arrebató la caja de jugo y la tiró al bote de basura.
- Bueno, ya veo que estás demasiado irritable como para hablarte así que esperaré después del torneo, quizás, para decirte mi teoría. – Roxie se levantó y comenzó a caminar con sus manos detrás de la cabeza hacia la puerta.
- Está bien… está bien… te escucharé. –Hiro cerrando su computador, apoyó su rostro con su mano.
Roxie se volteó entusiasmada a sentarse de nuevo.
- Bien, aquí voy: Ella me dijo que su antiguo novio parecía ser muy bueno al principio pero luego ella descubrió que la engañaba con una de sus amigas, y solo la estaba utilizando para darle celos a la chica que en realidad le gustaba.
- ¿Y? ¿Acaso me parezco a su ex novio para que tome venganza contra mí?
- No te hagas el que no entiende. Sabes a lo que me refiero, Karisa está lastimada y cada vez que mira a un chico que parece agradable debe pensar que es un patán, y prefiere actuar a la defensiva para no engancharse con el chico.
- O sea que crees que en realidad yo le agrado pero ella actúa como que no para no enamorarse de mí.
- ¡Exacto! – le dijo levantando el pulgar
El entrenador miró a Roxie seriamente, pero al cabo de unos segundos, dejó escapar una carcajada mientras cruzaba sus brazos.
- ¿De qué te ríes?
- Roxie, no sé que pretendes hacer pero no voy a creer ese melodrama que acabas de inventar. A mi me suena que tienes alguna artimaña bajo la manga.
Roxie se levantó de la silla.
- ¡Me ofendes Hiro Granger! De verdad solo te quiero ayudar, y tengo un plan para hacerlo pero si quieres desconfiar de mí, adelante. Olvida todo esto y sigue aguantándote los desprecios de Karisa. A mí no me importa.
- Roxie, no te enojes. Solo que me parece muy extraño que quieras que yo haga amistad con Karisa, porque usualmente pues… te pondrías celosa.
- Estás obligándome a decirte algo que no tenía pensado decirte, entrenador. – la voz amenazadora de Roxie pareció intrigar a Hiro, más que asustarlo.
- ¿Ajá? ¿Y qué es?
Roxie se acercó apuntándole con el dedo en el pecho.
- Yo sé algo de ti que tu no sabes que yo sé.- le dijo con voz susurrante y retándolo con la mirada. Luego se alejó caminando para atrás despacio.
Hiro la miró curiosamente. Roxie rió de forma frenética.
- Sí quieres mi ayuda ya sabes donde encontrarme. – le dijo cerrando la puerta tras de sí.
- A veces me asustas, Roxie.- se dijo a sí mismo.
Ryan y Tyson se dirigían hacia uno de los casilleros mientras charlaban acerca de cómo Kai nunca se presentaba a tiempo y Ryan se quejaba de lo cansado que estaba por haberse levantado tan de mañana a cantarle a Alana. Al abrir su casillero, un pequeño sobre cayó por los pies de Ryan.
- ¿Qué rayos es esto?- no tenía ninguna inscripción por fuera, lo alzó a la luz, parecía una tarjeta normal.
- Oye… ten cuidado, puede ser radioactivo. – le dijo Tyson burlonamente.
Ryan lo miró con desdén y comenzó a abrirlo con cautela. Tyson no se asombró menos que el chico al mirar la expresión de los ojos de Ryan, quien al instante comenzó a reírse.
- ¡Kai eres tan impredecible!
- ¿De qué estás hablando?
- Míralo por ti mismo. Es su forma de dar las gracias.
Ryan le mostró un cupón de una de las tiendas de música más costosas de Rusia, podía cambiarlo por la guitarra que quisiera, y abajo de la descripción venía la firma de Kai Hiwatari.
- Oh sí… ese es Kai. – dijo Tyson con una sonrisa.
- ¡Ryan! Ahí estás…
- ¿Qué sucede, Max?
- Hay una chica que te busca, dice que la conoces.
- Esto debe ser un sueño, una guitarra y una chica al mismo tiempo… Kai de verdad que debes estar muy agradecido con migo… -
Ryan y Tyson se apresuraron a bajar a la sala de espera. Una chica de cabello negro por los hombros, delgada, de ojos con tono gris, un abrigo del mismo color y un pantalón morado con botines negros esperaba de pie al lado de Hiro. Ryan y ella estrecharon su mano.
- Hola, Yori, hace tiempo que no te veo.
- Lo sé. Espero no venir en un mal momento. Disculpa que te moleste Ryan, pero Hiro necesitaba alguien que me conociera para poder dejarme ingresar a la BBA, y traté de localizar a Kai pero no pude encontrarlo.
- ¿Conoces a Kai? – inquirió Tyson.
Ryan y la chica se miraron y sonrieron un poco.
- Sí. Él y yo fuimos buenos amigos.
