Hillary se dirigía hacia la recepción del hotel en Miami sosteniendo un ramo de flores y vestida con el sombrero playero de ala más ancha que había comprado, además llevaba unas gafas de sol, un vestido color naranja que le llegaba hasta los pies y un bolso grande. Trataba de actuar como si nada extraordinario sucediera, mirando a cada persona que pasaba por su lado, mientras recordaba las palabras de Alvin por teléfono "Procura actuar lo más normal posible, y asegúrate de que no haya mucha gente alrededor cuando llegues." Sentía que su corazón palpitaba un poco más rápido y que sus mejillas estaban algo calientes. Cuando finalmente llegó al lobby tomó aliento y se dirigió a la muchacha recepcionista fingiendo un tono diferente de voz.

- Disculpe, señorita, tengo este encargo para una amiga que se hospeda en el hotel, su nombre es Mónica Balkov, solo que no estoy segura del número de su habitación y lamentablemente perdí mi teléfono celular esta mañana… el número de habitación que recuerdo que me dijo fue 021…

- Mmm déjeme revisar… La habitación 021 corresponde a la señorita Hillary Tachibana. Mónica Balkov se encuentra en la habitación 030.

Hillary se alegró de que el plan estuviera funcionando mientras anotó el número en la tarjeta de entregas especiales.

- Entonces debí equivocarme- mintió- ¡Oh, ahora que lo recuerdo, me dijo que estaría en uno de los centros comerciales cercanos! Creo que iré a dárselas personalmente. ¡Gracias y hasta pronto!

- Con gusto…

La recepcionista miró a Hilary extrañada luego de que la chica se retirara corriendo. Cuando Hilary estuvo lo suficientemente lejos de la entrada del hotel dejó el ramo de flores en uno de los basureros de las afueras. Luego se apoyó en una de las paredes mientras marcaba con su teléfono celular.

- Vamos contesta… -

- Hola Hillary ¿cómo va todo? –escuchó la voz de Alvin.

- Tengo noticias…- dijo aún jadeando - … Mónica Balkov se encuentra en la habitación 030, mi habitación es la 021… no creo que todo haya sido un error de entrega, debe tratarse de una trampa como tú dices…

- Tranquilízate, Hillary. Ahora, necesito que te hospedes en otro lugar hasta que uno de mis ayudantes llegue a Miami.

- ¡Tardará demasiado! ¿Cómo podré soportar tanto tiempo?

- No tardará más de un día y medio. Es por tu seguridad… solo has lo que te digo.

- ¿Qué tal si Mónica se va en tanto que llega?

- Efectivamente, los papeles dentro del sobre con información de la antigua BioVolt que llegaron a tu habitación destinados a Mónica Balkov me hacen pensar que no fueron enviados por equivocación. Hay tres alternativas, la primera es que Mónica quiera pasarse de lista y hacernos creer que se encuentra en los Estados Unidos mientras planea alguna artimaña en cualquier otro lugar, la segunda es que en realidad se encuentre ahí y nos esté esperando, pero honestamente no creo que sea tan ingenua y piense que caería tan fácilmente.

- Y… ¿cuál es la tercera alternativa?

- A juzgar por el contenido del sobre, creo que alguien podría estar tratando de hacernos llegar a Mónica… Pero claro… son solo teorías.

- Alvin, ¿le dirás algo de esto a los demás chicos de la BBA?

- No por el momento, y necesito que tu calles también.

- De acuerdo… - Hilary tragó grueso luego de colgar la llamada. Moría de ganas de comentarle todo a Judy y ahora no iba a poder hacerlo- ¿Por qué me tiene que suceder esto a mí?

Los entrenamientos continuaban en Rusia, incluyendo el de Karissa. La chica golpeaba la bolsa de boxeo una y otra vez mientras Hiro iba registrando la potencia. Un último golpe y Karissa se apoyó en la bolsa.

- ¿Ya te cansaste?

- Sí… - le respondió respirando profundamente.

- Bueno… en realidad has mejorado. Ahora solo quiero saber si puedes mantener un combate decente…

- Ugh… estoy muy cansada no creo que… - Karisa, quien ahora se había sentado en el suelo se quedó callada de inmediato, al percatarse que estaba confesando su debilidad ante Hiro.

Hiro estaba concentrado en registrar el progreso de la chica y no prestó atención a lo que decía. El comportamiento profesional de Hiro hacía que Karissa casi olvidara sus diferencias con él. Por un momento pensó que no era el mismo Hiro que había conocido y con el que había discutido las veces anteriores. De repente Lila entró al gimnasio sacando a Karissa de su reflexión.

- ¡Hiro! Kenny me mandó a llamarte… hay problemas con los chicos que ya llegaron…

El entrenador la miró y asintió.

- Ya voy para allá.- Luego se dirigió a Karissa que lo miraba con atención. - ¿No te importa que terminemos hoy más temprano, Karissa?

Hubo una ligera pausa antes de que Karissa reaccionara y dejara de ver a Hiro fijamente.

- No importa… - le dijo rápidamente – Tú…haz lo que tengas que hacer.

- Bien. Nos veremos mañana y prepárate porque iremos directo al ring.- Hiro salió del gimnasio luego de darle la instrucción.

- Como digas… - Karissa susurró por lo bajo.

- ¡Vaya! Veo que ahora te llevas mejor con Hiro, Karissa.

- Pues… él ha cambiado para bien, supongo. – le dijo mientras se secaba su sudor y tomaba un poco de agua.

- A mi me parece que siempre ha sido igual… a lo mejor tu eres la que cambió. – Lila dejó escapar una pequeña risita al final.

Karissa se atragantó un poco.

- ¡Lila! No pedí tu opinión… ¿No tienes que estar con Kenny? – Karissa salió del gimnasio adelantándose a su hermana que no dejaba de sonreír por lo bajo.

En tanto Hiro llegaba, Ryan y Miguel estaban discutiendo acaloradamente.

- ¡Deja de culparme por lo que le ocurrió a tu beyblade, Ryan! Tú fuiste el que realizó ese ataque tan estúpido que hizo que se desplomara.

- ¡Lo único estúpido acá fue tu falta de agilidad para contrarrestar mi ataque, si hubieras resistido mi beyblade no se hubiera partido a la mitad! – Ryan exclamó enojado.

- ¡Tú lanzaste ese ataque sin medir tu propia energía, no podía arriesgarme y tuve que retirarme de lo contrario hubiera terminado igual que tú!

- ¡Cálmense ustedes dos! ¡Me duele la cabeza por sus gritos! – interrumpió Daichí.

- Mira quien habla de gritos… - susurró Max mientras caminaba hacia uno de los sofás.

- ¡Tú cierra la boca! ¿Quién te mete? –Miguel le recriminó a Daichí.

Kenny trataba de interferir pero ninguno parecía escucharlo, y Max hubiera actuado como pacificador esta vez pero él también tuvo problemas con su compañero de equipo Daichí, y eso lo había dejado exhausto. Por otra parte, Lee y Garland tampoco parecían congeniar mucho, así que los dos estaban con caras largas, Lee recargado sobre una pared y Garland sentado en el piso mientras miraba su beyblade moverse lentamente.

- ¡Es patético! Deberían aprender a nosotras que sabemos tolerarnos y llevarnos bien. – el comentario de Mariam hizo que Ryan se calmara un poco.

- Sí, Mariam tiene razón. Parecen niñitas. – añadió Roxie.

- Miguel, ya cálmate… gritar no ayudará nada. – Mathilda se acercó tratando de apaciguar las cosas.

- ¡Para ustedes es fácil decirlo! Su beyblade está intacto porque no practican como debe ser. – Ryan se quejó.

- Sí… y además no tienen que soportar la hiperactividad de Daichí… - Max añadió entre dientes.

- ¡Dices que no practicamos lo suficiente! ¿Tú que sabes de beyblade si solo te gusta tocar tu guitarrita? – Mariam se molestó con Ryan.

- ¡Oye! ¡Solo porque eres… porque eres tú no tienes derecho a meterte con migo ni mi guitarra!

- ¡Chicos ya dejen de discutir!- Mariah se interpuso.

- ¡Ja..! Mira quien habla… tú también eres especialista en empezar discusiones. – le reclamó Daichí.

- ¡Oigan! - la voz de Alana hizo que se detuvieran por un momento – No está bien lo que hacen, de esto no se trata el beyblade.

- ¡Alana! – Ryan se acercó y le mostró su beyblade partido en dos – ¡Tú sabes lo frustrante que es!

- ¡Ya deja de ser tan llorón! – le gritó Miguel.

- ¡Tú eres el… !

- ¡Suficiente! – Yori, quien apenas llegaba junto con Kai y Tala, se interpuso entre los dos y los empujó haciéndolos retroceder al mismo tiempo que perdían el balance. Los demás se asombraron al considerar la fuerza de la chica. - Desde el pasillo se escuchan, ¿no les da vergüenza?- les dijo Yori con sus manos en la cintura.

- Así es, debería de darles vergüenza. En vez de estar discutiendo deberían estar ocupados en resolver el problema. Entiendo su frustración y su necesidad de buscar culpables, pero eso no sirve en las beybatallas. Si no tienen el carácter para resolver una circunstancia como esta sin estarse insultando, no podrán soportar la presión de una beybatalla intensa. – Hiro por fin había llegado.

Todos se quedaron en silencio.

- Vayan a sus posiciones. – les ordenó.

Mientras los chicos realizaban las pruebas que Hiro les asignó, el señor Dickenson se acercó al entrenador.

- ¿Cómo va todo, Hiro?

- Están muy confiados, ninguno está dando lo mejor de sí… ni siquiera los BBA revolution. – ambos sabían a quienes se estaban refiriendo, su equipo veterano.

- Ten paciencia, Hiro, estoy seguro de que no será así siempre.

- Eso espero, por eso confío que si Tyson logra fortalecerse podrá ayudarles a beybatallar con la verdadera motivación del deporte.

- Así será. Por cierto, ¿sabes algo de él y Ray?

- Nada… no sé nada señor Dickenson…

Tyson y Ray se habían adentrado en una de las montañas Rusas. Apenas y sus beyblades se podían ver en la espesura del bosque y lo blanco de la nieve donde se hundían la mayoría del tiempo.

- ¡Levántate, Tyson! ¡Aún no logras ganarme!

Tyson no soportaba sus piernas, no estaba acostumbrado a caminar sobre la nieve por tanto tiempo.

-¡Aaaaah! – gritó - ¡Tengo mucha hambre y no resisto el cansancio!

"Falta poco para el torneo" – pensaba – "¿Cómo estarán los demás? Siento una tentación inmensa por rendirme. Este lugar es más terrible de lo que pensé." – Tyson estaba casi paralizado de rodillas sobre la nieve. Luego sintió que Ray se agachaba a su lado, el cual también estaba entumecido por el frío a pesar de los abrigos de pieles que llevaban puestos.

- Amigo… levántate… - La voz de Ray hizo que Tyson reaccionara y pudiera esforzarse un poco más. -Comamos algo y continuaremos.

Tyson asintió un poco atontado por el viento y el dolor de las heridas en sus manos por tanta práctica. Caminaron lentamente hacia el campamento que construyeron entre sí. "Ray, te has vuelto muy resistente, Hiro no se equivocó en elegirte como mi compañero de entrenamiento, has superado a cualquiera de nosotros…"

En el entrenamiento del día siguiente los chicos parecían llevarse mejor que antes. Ryan en particular estaba de muy buen humor pues por fin había ido por su nueva guitarra cortesía de Kai. Luego de finalizar el programa, Ryan y Daichí propusieron a los todos los hombres hacer una pequeña reunión en una de las habitaciones vacías para celebrar el día que, según les indicó Kenny, habían tenido mejor rendimiento; y Ryan, por supuesto, quería estrenar su nueva adquisición.

-Oigan, chicas, si ustedes quieren pueden acompañarnos también… - esta vez Daichí había aprendido la lección y trataba de ser amable con sus compañeras.

-¡Sería divertido! – Mathilda dijo emocionada.

Antes de que las demás pudieran opinar, Bryan, Spencer y Rick ingresaron junto con Ryan y Miguel.

-¡Miren quienes decidieron venir a acompañarnos hoy!- Ryan entró con una sonrisa de oreja a oreja.

-Creo que no será muy divertido después de todo… - murmuró Mariah. -¿Qué hacen acá los chicos de la Blitzkrieg y Rick? – preguntó a Max.

-Oh… ellos no competirán esta vez pero vinieron a apoyarnos. Afortunadamente vinieron hoy y les daremos hospedaje en la BBA.

-Saben, en realidad creo que no me sentiré muy cómoda… les aseguro que solo hablaran estupideces… - comentó Roxie a las demás.

-Sí… Roxie tiene razón. – dijo Mariah.

-Bueno, si ninguna de ustedes asiste yo tampoco iré. ¿Qué hay de ustedes?- Mathilda preguntó a Yori y Alana.

-Estoy exhausta… - respondió Alana mientras bostezaba subiendo por una de las gradas.

-De todos modos no podré ir, hay unos gatos en la azotea que necesitan un poco de alimento. – cuando Yori hubo dicho esto, Alana se detuvo en seco y volteó a verla.

-¿Con quien irás? – sin pensarlo, Alana inquirió a Yori, pero casi de inmediato se arrepintió de haberlo hecho.

-Oh… espero que Kai esté ahí… ya saben, también ama a los animales. ¿Quieres venir?

Las chicas voltearon a ver a Alana, quien había perdido totalmente el sueño después de escuchar lo que Yori dijo y, además, se sentía tan tonta por haber preguntado. Pensaba que todas se habían dado cuenta de su imprudencia y que ahora la miraban con sorpresa y que empezarían a cuestionarse de por qué ella estaba interesada en lo que Yori hacía, y que tal vez pensarían que sentía recelo porque Yori se viera con Kai. Pero lo cierto del caso es que a ninguna le cruzó por la mente nada de lo que Alana suponía que pensaban cuando la miraban, ellas simplemente esperaban su respuesta.

-Ah… no no… yo no… quiero decir… no quiero ir… - tartamudeó.

-Oh, bien… espero descansen, chicas. – se despidió Yori.

Mientras las chicas subían por las gradas charlando, Alana no pudo dejar de pensar en lo que había hecho y en lo que Yori dijo, aunque fingía estar atenta a lo que las demás decían.

-Oye, Kai ¿Qué no nos acompañas?– Alana caminó más despacio al escuchar por último a Spencer llamándolo.

- No me interesa…. – escuchó a lo lejos la voz cortante de Kai respondiéndole.

Judy, el señor Dickenson y Hiro habían dejado a los chicos celebrar esa noche con la condición de que estarían cumpliendo con los horarios al día siguiente, les advirtieron que cualquier tontería les costaría posibles futuras celebraciones y multas de dinero. Casi todos los chicos se reunieron, excepto Kai y Hiro. Reunieron gaseosas, emparedados, y muchas otras botanas. La habitación vacía en el primer piso no era muy amplia pero hacía que la reunión fuera bastante amena.

Mientras Ryan tocaba y los demás charlaban y reían, Roxie ponía su almohada sobre su cabeza para taparse los oídos, ofuscada por el molesto ruidito de las voces y el sonido de la música. Y es que la habitación de Alana y ella estaba ubicada justo arriba del lugar donde estaban los chicos, y, a pesar de que no lograban escuchar todo a la perfección, el murmullo y bullicio de fiesta no las dejaba dormir.

-Uuuush no soporto más… - se quejó mientras Alana miraba hacia el cielo raso. – Y ¿A ti que te pasa?

Alana dio media vuelta sobre su cama.

-Nada… - le respondió. Ella no le había comentado aún lo que había ocurrido con Kai.

-Sé que te pasa algo… Pero ¡Aaah ya no aguanto este escándalo!- Roxie se levantó de la cama dispuesta a ir a reclamarles. - ¡Odio que interrumpan mi sueño! ¡Van a escucharme de una buena vez!

Alana se enderezó de inmediato.

-¡Detente Roxie! Déjame ir a hablar con ellos, vas a hacer más alboroto si les hablas de esa manera tan grosera. – le decía mientras se ponía su abrigo y sus zapatillas de dormir – Espera acá, yo iré a pedirle que no hagan tanto ruido. Vuelve a tu cama. Estoy segura de que si se los pedimos amablemente nos entenderán.

Roxie volvió a colocarse su almohada en la cabeza y gritó de desesperación

-¡Espero lo logres, Alana, sino te juro que bajaré y quebraré esa guitarra yo misma…!

-Oigan… ¿no creen que la BBA está un poco carente de chicas?- dijo Spencer- ¿A quién me recomiendan como cita?

Alana ya se había acercado a la puerta cuando oyó lo anterior, así que quiso saber que más hablarían. Se acercó más a la puerta y continuó escuchando.

-No digas eso, Spencer, que sean escasas no quiere decir que no tengan lo suyo. – añadió Tala.

-Lo dices porque siempre te ha parecido linda Mathilda.- dijo entre risas Bryan, a quien Tala le dio un golpe en la cabeza.

Todos lo abuchearon en medio de risas.

-Bueno… Mariah ya es propiedad de Ray, así que no puedes contar con ella aunque esté linda… Y… además es hermana de Lee.- Rick dijo esto último luego de ver la mirada retadora de Lee.

-Mira Spencer, también está Roxie.- continuó Miztel.

-Oh… es una chica ruda… pero tiene buenas cualidades… Pero no creo que la invite a salir alguna vez en mi vida…

-Spencer, también podrías invitar a salir a Mariam… - sugirió Kevin.

-¡Olvídalo! – interrumpió Ryan- No hasta que yo lo haga primero, y si lo hago eso significa que me quedaré con ella, así que lo siento Spencer.

-Si no te rechazara tanto, creería que tienes una posibilidad… - dijo Tala irónicamente.

-También podrías invitar a Alana… pero no creo que te atrevas a hacerlo. – le dijo Daichí.

Alana se estremeció un poco al escuchar su nombre.

-Daichí tiene razón, - se escuchó Ryan – Alana es muy linda pero es de ese tipo de chicas que tienen una especia de banda que dice "No te acerques mucho. Propiedad de algún tipo extraño."

-¡Tienes razón! – carcajeó Rick, y todos los demás se rieron.

Alana se molestó un poco y pensó que era tiempo de hablarles cuando el siguiente comentario la hizo detenerse de nuevo.

-Oh, casi lo olvidábamos – dijo Garland – hay una chica nueva, su nombre es Yori, pero no sabemos mucho de ella.

-Yo sé algo más que ustedes…

Alana acercó más su oído, por nada quería perderse lo que diría Ryan.

-No creo que Yori esté disponible por mucho tiempo… no si Kai vuelve a engancharse de ella.

La chica sintió algo helado en su pecho.

-¿Kai? ¿Lo dices en serio?- inquirió Max.

-Sí… cuando Kai estudiaba en Londres la conoció en el campus universitario, y estuvieron viéndose a menudo, congeniaron por el beyblade y además la forma de ser de Yori parecía agradarle a Kai. No siguieron con su relación porque Yori tuvo que mudarse a Japón, su país natal.

Alana no pudo soportar escuchar más. De repente sintió un enojo tan grande que la hizo abrir la puerta de una vez. Todos volvieron la cabeza asombrados, antes de que pudieran inquirir qué hacía ahí tan tarde, ella tomó la palabra.

- ¡Por si no lo saben…. ! - les alzó la voz autoritariamente - ¡hay gente decente tratando de dormir! ¡Ya no soportamos su escándalo! Y ¡Ryan! – le dijo mirando al chico fijamente - ¡Si no te callas sufrirás la pérdida de tu preciada guitarra pues me ocuparé de arrancar sus cuerdas una a una y luego quemaré lo que quede de ella!

Luego cerró la puerta con tal estruendo que dejó a todos anonadados. Ninguno quiso seguir hablando más y se fueron levantando poco a poco, saliendo de la habitación.

-Bryan…- se escuchó un susurro

-¿Si Spencer?

-Definitivamente jamás invitaré a salir a Alana….

Por fin los ayudantes de Alvin habían llegado a los Estados Unidos. Iban vestidos como uno de los asistentes de limpieza. Uno de ellos llevaba un carrito cubierto con sábanas que escondía a otros dos asistentes. Llamó a la puerta de la habitación 030 unas dos veces antes de que alguien la abriera lentamente.

-No es hora de limpieza. – se escuchó una voz femenina - ¿a qué vienen?

Inmediatamente, el asistente que llevaba el carrito sacó un revolver y empujó la puerta mientras los otros dos salían de sus puestos para cubrir a su compañero. El primer asistente tiró a la mujer contra el suelo mientras los demás revisaban la habitación.

-Está arrestada, no tiene derecho a hablar o moverse.

Para su sorpresa, la mujer de cabellera negra larga no puso resistencia. Cuando el asistente de Alvin la levantó para verle el rostro, tomó su celular y marcó a Alvin.

-Alvin, confirmado. La mujer no es Mónica Balkov.

-Bien saldré de inmediato.

Horas más tarde, Alvin llegó a la habitación del hotel donde tenían a esa mujer como rehén. Alvin había ordenado que no se le cuestionara hasta que él llegase. Se acercó a la silla donde estaba apresada, ella le parecía familiar pero en definitiva no se trataba de Mónica. Tomó otra de las sillas y tranquilamente se sentó frente a ella. Abrió el sobre amarillo con calma y le mostró los papeles. Luego inquirió seriamente.

-¿Reconoce esta información? BioVolt y sus planes referentes a La Abadía de entrenamiento.

-Sí… - la mujer respondió serenamente.

-¿Quién le enviaba esto y por qué está a nombre de Mónica Balkov?- preguntó Alvin con determinación.

-Voltaire Hiwatari los envió, y los envió a nombre de Mónica Balkov al dormitorio de Hilary Tachibana para que usted viniera por mi, Alvin.

-Con que Voltaire Hiwatari… - Alvin se detuvo y pareció meditar por un momento - ¿Quién es usted?

-Mi nombre es Darlene, y soy la madre de Mónica Balkov.

Si el semblante de Alvin no estuviera entrenado para mantenerse serio y relajado durante situaciones inquietantes, en ese mismo momento hubiera mostrado toda la conmoción que tuvo al escuchar esas palabras. "Los ojos marrones… el cabello negro…Tal como Boris la describía, y además tiene el perfil idéntico a Mónica… Esta mujer debe ser quien dice ser."

-¿Qué es lo que quiere Hiwatari?- inquirió.

-Ayudarle a capturar a Mónica.

-¿Por qué enviaría a su madre para ello?

-Se lo explicaré…