Quiero agradecer a IvyWay, Vocateam, chobits, Slav-Hatake por seguir la historia y hacerme saber sus opiniones! ^.^

Y gracias también a todos ustedes, como diría una amiga, lectores silenciosos. n.n

Durante los siguientes minutos, Alvin se dedicó a escuchar el relato de aquella mujer que se hacía llamar Darlene, la madre de Mónica.

-Usted debe estar pensando que Mónica me ha contratado para tenderle una trampa, pues es difícil creer que su propia madre esté de acuerdo con que sea apresada…

El silencio de Alvin le hizo comprender que debía seguir hablando.

- Verá, Alvin, mi padre y Voltaire eran amigos cercanos, así que acepté trabajar como secretaria de Hiwatari Entreprises luego de que mi padre muriera de una enfermedad en sus pulmones. En el tiempo que Boris comenzó a negociar con Voltaire, algún mensajero cometió un error y las copias de los contratos millonarios, donde se especificaban los detalles de las labores de Voltaire y de Boris, llegaran a mi oficina. Me escandalicé al leer todos esos planes de trata y experimentación con niños en el deporte del beyblade, y los programas de entrenamiento. Mi padre era un hombre muy honrado, que me enseñó a amar a los niños, su sueño siempre fue tener un orfanato, y siempre le comentaba a Voltaire que la Abadía sería un buen lugar para hospedar tantos niños si se acondicionaba adecuadamente… así que me sentía muy indignada de que Voltaire se aprovechara de las ideas de mi padre, sentí que le faltaba el respeto. Quería renunciar e irme lejos de Rusia, pero al mismo tiempo sentía que era responsable de toda esa información que llegó a mis manos, pensaba que debía denunciarlos. Lo que hice fue renunciar, pero no salí de Rusia porque ya estaba embarazada de Mónica y esperaba que Boris la pudiera conocer, tenía la tonta esperanza de que el nacimiento de Mónica lo hiciera cambiar y dejar a Voltaire… pero eso era imposible. Desafortunadamente, Voltaire se dio cuenta de que yo sabía de sus planes y me condicionó fuertemente a que me fuera del país una vez que naciera mi hija, pero yo sabía que Voltaire nunca dejaría de vigilarme ahora que yo conocía sus fechorías. Tuve muchas complicaciones en el parto, y cuando desperté de un coma, me dijeron que mi hija había muerto, me enseñaron el cadáver y… decidí irme en cuanto pude, dejando a Boris atrás. Cuando el proyecto BioVolt fracasó, Voltaire me pidió que volviera a Rusia. Yo no quería hacerlo, ya sabe, no quería revivir viejas memorias… pero algo me impulsó a ir y fue cuando Voltaire me contó de Mónica y de todo lo que había hecho, yo no lo podía creer… Voltaire me dijo que él podía comunicarme con Boris y así conocer a mi hija, pues solo Boris sabía donde estaba. Le pedí que me diera un tiempo para pensarlo, en realidad no sabía si era lo mejor… Antes de decidirme, empecé a trabajar con un albergue de niños para cumplir el sueño de mi padre, y en medio del albergue, cuando miraba a todos esos niños abandonados, supe que debía confrontar la realidad y aceptar que Voltaire me comunicara con Boris, quien estaba en Japón. Para mi sorpresa, Mónica estaba con él cuando llegué y así fue como la conocí por primera vez…

La voz de Darlene se entrecortó un poco, hizo una pausa para respirar y continuó.

- Ella se reusó a venirse con migo… en ese momento nunca imaginé que estuviera involucrada en las mismas fechorías, o tal vez peores, que su padre. Me mudé a los Estados Unidos porque quería estar lo más lejos posible de Boris y de mi pasado… Fue hasta hace unas semanas que recibí una llamada de Voltaire, quien me contó todo lo que había pasado en Rusia en los últimos meses. Al igual que antes, me costaba creerle, pero el me propuso un trato… Dijo que él haría que usted llegara donde mí para convencerme de los crímenes de Mónica. Me dijo que si yo le ayudaba a localizarlos, él pagaría la condena de los crímenes realizados por BioVolt y la Abadía, como autor intelectual de todo ello. Y para asegurarme que no mentía, envió esos documentos, los que llegaron al dormitorio de la joven Hilary, que son nada más y menos que los mismos archivos que yo encontré tiempo atrás y que él me obligó a entregárselos y callar todo lo que sabía. El espera que usted le crea, y que yo le crea a usted y a él.

Alvin limpió su garganta, el relato de Darlene parecía tener sentido y concordaba con la versión que Boris le había dado, pero aún habían muchas interrogantes en su mente.

- Dígame, Darlene, ¿cómo supo que Hilary se hospedaba en este hotel?

- Eso no lo supe yo. Voltaire fue el que me dijo que en este lugar me encontraría a Hilary, y que sería la forma perfecta para atraerlo a usted acá.

- Ya veo… - Alvin soltó una pequeña risa mientras meneaba la cabeza suavemente - los ha estado vigilando… - luego se puso en pie y caminó lentamente de un lado a otro mientras sostenía su mentón. Se detuvo y miró a Darlene. - Usted no es la única que sabe donde y cómo encontrar a Mónica, siempre supe que Voltaire podía ayudarme a hallarla, pero pensé que era imposible que se dignara a hacerlo. Le negó su ayuda a su propio nieto hace poco… ¿qué lo habrá hecho cambiar de opinión?

Alvin continuó meditando por unos instantes más antes de volver a dirigirle la palabra a Darlene, quien serenamente permanecía atada en la silla.

-Tengo otras preguntas, pero la última que le haré por hoy es sobre cómo usted y Voltaire saben donde encontrar a Mónica.

- Le permití a Mónica utilizar mi identificación, pues Voltaire me ayudó a cambiar la mía. Así que puedo saber en donde está ella, cada vez que se dirige a otro país.

-Hmm… ya veo. -Alvin volvió a sonreír- Así que según lo que usted me dice, Hiwatari quiso que yo viniera en persona de Rusia a Estados Unidos a convencerla de tenía que Mónica causó muchos problemas, y como garantía le está ofreciendo poder denunciarlo… es casi increíble. No desconfío de usted, Darlene, desconfío de Hiwatari, no podré creerle totalmente a ese viejo multimillonario hasta que lo vea cumpliendo una condena, y… debe entender que si la mantengo bajo vigilancia es por el protocolo que tengo que cumplir.

- Entiendo, señor.

- ¿De verdad está dispuesta a ver a sus hija y al padre de ella tras las rejas? - le inquirió mirándola a los ojos.

Ella agachó su rostro y luego lo miró con firmeza.

- Es lo mejor que puedo hacer por mi hija, ella y Boris han hecho sufrir a muchos niños… y han engañado a mucha gente. Yo no quiero ser su cómplice.

Alvin, quien seguía tratando de disimular su asombro ante lo que estaba aconteciendo, se preguntaba si acaso Voltaire realmente estaba dispuesto a ser apresado. Con los documentos que tenía en su mano podía enviar oficiales rusos a apresar a Voltaire cuanto antes, pero la cautela era lo primero. También, cada vez que consideraba el aspecto noble y sincero de Darlene, surgía una gran inquietud que esperaba poder disolverla pronto ¿Cómo esta mujer tan decente pudo haber tenido alguna relación amorosa con Boris?

El primer día del torneo por fin había llegado. Cientos de aficionados esperaban ansiosos la voz entusiasta voz de Jazzman que iniciaría el evento.

-Para ser honesto no esperaba tanta gente… pensé que serían cautelosos en venir. - Judy, cerca de una de las entradas al campo de juego, levantaba un poco la voz en medio de las porras y algarabía de los espectadores para que Hiro la escuchara.

- La pasión por el beyblade no los dejó perderse el evento. - le respondió el entrenador levantando su voz también.

De repente las luces se oscurecieron un poco, y una música solemne de piano y violín se escuchó. El ambiente se preparaba para el acto de inicio, el cual era un homenaje a Brooklyn.

- ¡No podemos empezar! ¡Ray y Tyson aún no están acá!- se escuchó la voz de Daichí.

-¡Shhhh! ¡Cállate! ¿No vez que ya empezamos…? - le recriminó Kevin.

- Basta chicos. - les ordenó Judy en un susurro. Luego se volvió hacia Hiro, quien mantenía su semblante serio y sereno. - Es cierto, Hiro, ellos aún no llegan…

Jazzman se apareció en escena antes de que Hiro pudiera decirle algo a Judy. Las palabras de bienvenida esta vez no fueron eufóricas como era usual, sino que con mucha formalidad pidió a todos los presentes un minuto de silencio, mientras los beyluchadores de la liga mayor desfilaron con banderines blancos, los cuales colocaron uno a uno alrededor del plato del beyestadio. Entre los que desfilaron se encontraban beyluchadores que esta vez no participarían, como Ming-Ming quien no dejaba de llorar mientras caminaba con su banderín, Joseph, Robert, Bryan, Spencer y Rick. Los que no lloraban, mostraban su cabeza un poco agachada. Luego de que el minuto transcurriera y todos los banderines estuvieran en su lugar, Jazzman invitó a la multitud de fanáticos, los cuales también dejaban ver sus lágrimas, a que aplaudieran en memoria del beyluchador. El memorial fue tan emotivo que Jazzman no pudo hablar por los siguientes cinco minutos pues no podía contener su llanto.

- Disculpen… es que yo… esto nunca había sucedido… y no sé… - en ese instante, Jazzman observó a Daichí al lado suyo, le extendió el micrófono - chico, ¿puedes ayudarme?

Daichí miró asombrado el micrófono que Jazzman le entregaba, pensó que Jazzman quería que continuara con la animación del torneo, pero en realidad Jazzman solo se lo dio para poder limpiar sus gafas que estaban empañadas de tanto llorar. El chico miró a la multitud y en seguida tomó el micrófono.

-¡Tyson! ¿Dónde estás? - gritó por el micrófono, ignorando que no se necesita gritar para que te puedas escuchar en medio de la gente si tienes un aparato de esos.

El efecto de "feedback" que provocó su voz hiso que sus compañeros de la BBA, quienes ya se retiraban del centro del beyestadio, se volvieran a verse entre sí.

- ¿Qué le pasa a Daichí? - inquirió Miguel - ¿Por qué dejaste suelto a tu compañero, Max?

Todos miraron a Max.

- Oigan… ¿ahora es que debo andarlo con correa?

- No sería mala idea… - murmuró Mariah.

Jazzman no tardó en quitarle el micrófono a Daichí.

-¿Qué estás haciendo?- le reclamó.

-Lo siento- le dijo un poco apenado rascándose la cabeza - no supe que decir….

En tanto Jazzman volvió a dirigir el evento, anunció los torneos del bloque A, que eran todos los principiantes. Entre ellos, se encontraban cuatro curiosos beyluchadores que vestían una capucha gris, y llevaban sus rostros cubiertos con unas máscaras de color negro que impedían descubrir su identidad. Su entrenador, en cambio, era un hombre alto de cabello un poco claro. Se trataba de Denis, el hombre que ahora ayudaba a Mónica y a Boris, pero ninguno de quienes estaban ahí lo sabía.

-¿Quiénes serán esos beyluchadores tan extraños?- inquirió Max a Kenny.-¿Acaso la BBA permite que tipos encapuchados se registren en los torneos?

- No hay ninguna regla que lo impida. Además, le pregunté lo mismo al señor Dickenson y me dijo que todos ellos se registraron con su nombre completo, lo único que no sabremos es quien es quien a la hora de beybatallar, pues quieren mantener en oculto su identidad, así que se pusieron un pseudónimo.

-No lo sé… me dan un mal presentimiento. - comentó Max.

- Créeme, te entiendo, pero tal vez te tranquilice saber que la seguridad en el beyestadio ha sido extenuante, todo el que ingresa es requisado para evitar que porten armas o algo similar.- le dijo el Jefe.

Tala, Kai, Spencer y Bryan habían decidido observar los torneos desde las barandas traseras, sin mezclarse en las graderías.

- Estos combates son los más aburridos… - dijo Spencer poniendo sus brazos detrás de la cabeza.

- No seas presumido, tú también fuiste uno de ellos una vez. - le dijo Tala.

- Miren eso, será interesante… - Bryan señaló a uno de los chicos encapuchados, al cual lo llamaban Mask-1.

Los cuatro chicos fijaron la mirada en la beybatalla, Mask-1 se enfrentaría a un chico que parecía ser fuerte. De repente escucharon a sus espaldas una voz familiar.

- Kai… - era Alana.

Como si ella hubiera dicho sus nombres también, Tala, Spencer y Bryan voltearon a mirar al instante. Uno segundos después, Kai se volvió también, observando a la chica que sostenía sus manos de frente. Alana trató de ignorar las miradas intrigantes de los otros.

- Tengo algo que preguntarte - le dijo guardando la distancia.

Tala y los demás se miraron entre sí, luego Tala limpió su garganta en un intento por romper la tensión y la incomodidad que Alana debía de estar sintiendo ante las miradas curiosas de los otros.

- Creo que veremos los combates en otro lado… Vamos chicos.

Spencer y Bryan siguieron a Tala, soportando las ganas de molestar a Kai haciendo algún tipo de silbido o comentario sarcástico, pero la mirada fría y seria de Kai les detenía la diversión. Una vez que se alejaron, Kai volteó de nuevo a mirar a la beybatalla mientras Alana se acercó lentamente a su lado, observando al beyestadio también.

- ¿Cuál es tu pregunta, Alana? - inquirió después de unos momentos de mirar la beybatalla que iba bastante pareja.

- Necesito saber si lo que me dijiste la vez que subimos a la azotea es verdad. - le dijo sin voltear a mirarlo.

Kai, en cambio, dirigió su mirada a ella, quien continuó observando los beyblades que colisionaban entre sí

- ¿Por qué habría de mentirte? - su voz acompañaba la seriedad de su rostro.

Alana agachó un poco su cabeza.

- No lo sé… - le respondió casi susurrando.

- Alana… ¿por qué estás dudando? - Kai se acercó un poco más a ella, esperando su respuesta.

La chica levantó su cabeza y lo miró con sus ojos un poco conmovidos.

- Dudo porque es posible que te hayas equivocado… - tragó un poco grueso y continuó – y puede ser que lo que hayas dicho esa vez fuera solo porque lo que sientes por mí…– desvió su mirada de nuevo al beyestadio – si es que acaso sientes algo… puede que sea solo superficial.

Alana se impresionó al escuchar a Kai reír por lo bajo, así que volteó de nuevo a verlo intrigada.

- ¿Superficial? ¿Es en serio, Alana?– Kai no la miraba, sino que inclinó un poco su cabeza hacia el frente mientras sonreía, pero luego de una pequeña pausa levantó su vista hacia ella con una media sonrisa en su rostro. - ¿Crees que todo esto es superficial?

- Todos tenemos derecho a la duda… - le respondió rápidamente mirando hacia otro lado y apretando un poco sus manos contra la baranda.

En ese instante, Alana sintió la mano de Kai sobre la suya, entonces miró su semblante serio de nuevo y sus ojos profundos.

- Alana, tú no estás siendo sincera…

Kai sospechaba la razón del por qué Alana dudaba, pero prefería que ella fuera quien lo dijera. Pero Alana no se atrevería a mencionar a Yori.

- Tú y yo somos muy diferentes. - La chica correspondió al rostro serio de Kai pero apartó su mano de la de él. Kai, al considerar su mano en el aire, la llevó a la baranda de nuevo mientras volvía su rostro al frente y cerraba los ojos, y Alana prosiguió – Kai ¿Si Brooklyn aún viviera, tú aún hubieras prometido amarme?

El chico mostró un poco de sorpresa ante la pregunta de Alana. En tanto, el beyluchador encapuchado parecía estar teniendo la ventaja, pero lo que sucedía en el beyestadio ya casi no importaba para los dos. Al cabo de unos instantes, ambos se miraron de frente otra vez.

- No puedo saber que hubiera ocurrido, Alana, pero estoy seguro de lo que ocurre ahora. No suelo prometer cosas que no voy a cumplir.

- Kai… – le dijo bajando su tono de voz. - Yo no quisiera perderte. - Y no supo que más decirle.

- Alana, no me perderás. - Kai se acercó más a ella - Solo en caso de que tú así lo desees.

El ruido de los fanáticos interrumpió sus miradas, los dos voltearon a ver quien había sido el ganador de la beybatalla, e inevitablemente se trataba de Mask-1.

- Creo que ese tipo alargó la batalla más de la cuenta, desde hace rato pudo haberle ganado.

Yori, quien había hecho el comentario, se acercó al lado de Kai. Tenía una forma tan sigilosa de llegar que Alana pensó que a lo mejor estuvo durante toda la conversación y ella no la había notado. Pero Yori tenía razón, Mask-1 era muy habilidoso, y con solo una maniobra había despedido en pedazos el beyblade de su oponente.

- Oigan, estamos preocupados por Tyson y Ray, ¿alguno sabe algo de ellos? - Mariah, Garland y Lee se acercaron a la baranda junto a los otros tres chicos. Alana y Kai supieron que ya su conversación no daría a más. Kai no contestó la pregunta de Mariah, aunque quisiera saber algo de Tyson también, solo miró a Alana a los ojos y luego partió del lugar.

- Supongo que eso es un no… - dijo Lee al ver al chico marcharse seriamente.

Las beybatallas del bloque A habían finalizado, y el equipo Master Mask, el cual dirigía Denis, quien se hacía llamar Simon, obviamente había sido el triunfador. En la BBA, todos comentaban de lo ocurrido, y sobre todo se preguntaban que habría sido de Ray y Tyson.

- ¡Escuchen! Si Tyson y Ray no están acá es porque aún no están listos para beybatallar… así que dejen de preocuparse por ellos y ocúpense en su propio desempeño. - El que Hiro fuera tan enfático no significaba que no le preocupase lo que ocurría con ellos dos.

Faltaba poco para que anocheciera. Kai estaba pensativo, mirando su beyblade girar sobre el plato de la sala de entrenamiento, ninguno estaba ya ahí a esa hora, preferían ir a cenar temprano o tomar un baño caliente, pero a él no le interesaba nada de eso. Pensaba en Tyson y Ray, debía admitir que también deseaba ver el resultado del entrenamiento de ambos, luego pensaba en Mónica y Alvin, odiaba no saber como encontrarla, sintió un poco de rencor contra su abuelo por no haberlo ayudado. Luego a su mente vino la conversación que tuvo con Alana, sabía que ella solo necesitaba tiempo para asimilar sus sentimientos. Antes de que pudiera recoger su beyblade para salir a entrenar lejos de la BBA por esa noche, el beyblade de Yori lo interceptó.

- Me prometiste una beybatalla desde que llegué… pero solo han sido pláticas. - le dijo la chica.

- Hmm… he estado ocupado… - Kai lanzó su beyblade contra el de Yori.

El beyblade de Yori recibió un golpe tan grande que casi sale del beyestadio.

- ¡Oye! Me tomaste desprevenida…

- Tú también siempre haces lo mismo, no has cambiado nada, siempre te apareces de repente.

La chica sonrió.

- Tu tampoco has cambiado nada… - le decía mientras ambos beyblades se golpeaban - Aunque debo admitir que me sorprende que no hayas salido a entrenar por ti mismo.

-Lo iba a hacer, justo antes de que llegaras… - decía mientras buscaba arrinconarla.

- Lo siento entonces, Hiwatari. - la chica seguía intentando sacarlo del plato.

En una maniobra de Kai, el beyblade de Yori salió disparado hacia ella. Yori tuvo que tirarse al suelo para evitar que la golpeara. Kai recogió su beyblade y de dirigió a Yori, luego le extendió la mano para ayudarle a levantarse. La chica tomó su mano y mientras se levantaba, sus ojos se cruzaron con los de Kai.

- Kai… tengo que agradecerte…

Antes de que él dijera algo, Yori tomó su rostro y lo besó sin que Kai pudiera reaccionar. Y justo cuando Kai puso sus manos en sus hombros para separarla de él, Alana entró y al salón con su beyblade en la mano, el cual dejó caer sin darse cuenta. Al primer sonido que provocó el beyblade de Alana en el suelo, Yori soltó a Kai y éste la corrió hacia atrás mientras ambos observaron su rostro lleno de decepción.

Fueron segundos los que pasaron y bastaron para que Alana reaccionara.

- Me mentiste… - fue lo único que pasaba por su mente que alcanzó a reclamarle con voz triste y suave.

Ni siquiera sintió deseos de llorar, solo un terrible desengaño que la hizo voltearse y retirarse de ahí lo más rápido que pudo. Kai no le quitó la mirada hasta que salió. Luego cerró los ojos y suspiró. Yori se había quedado callada hasta que vio a Kai agacharse para recoger el beyblade de Alana.

- Deberías alcanzarla y explicarle cómo ocurrió todo… - le dijo agachando un poco la cabeza.

Kai se puso en pie.

- No tiene caso… no me va a escuchar. - el chico sostenía el beyblade de Alana y lo observaba pensativamente, con su semblante serio y preocupado.

- Kai… yo… yo no sabía que había alguien más… - Yori se acercó a él preocupada.

- No hay alguien más. - le dijo mirándola de reojo.- Ella es la única.

Yori calló sorprendida.

- Lo siento, Yori. Debí decírtelo antes.

Luego Kai salió del salón, llevando el beyblade de Alana.