Hilary empacaba sus maletas cuando alguien llamó a la puerta, se asomó cuidadosamente por la mirilla y supo que era Alvin.

- Hola Hilary. No me digas que pensabas irte… - le dijo al mirar la ropa sobre la cama.

- Usted no se comunicaba y no puedo seguir acá sin saber si Mónica está planeando algo macabro otra vez.

- ¿Y a dónde pensabas ir?

- Pues… a mi casa en Japón.

- Lamento decirte que deberás quedarte hasta que termine el torneo. Así que será mejor que prepares palomitas y busques una buena pantalla para que mires el campeonato.

- ¿¡Qué!? ¿Me está hablando en serio?

Alvin le sonrió pacientemente.

- Mónica no está acá en Estados Unidos, al menos es lo que dice su madre, la mujer que encontramos en el hotel donde antes estabas. Ella está en Rusia y si vas a Japón es probable que te encuentres con Boris. De cualquier manera estarás más segura acá.

Hilary se sentó en su cama con cara resignada y mirando al suelo.

- Le seré sincera, Alvin. En realidad no viajaría a Japón sino a Rusia. Ayer mientras miraba el torneo del bloque C me sentí muy cobarde. Estoy acá tratando de disfrutar de Miami mientras mis amigos lo están dando todo… y para peores Michael ni si quiera se ha dignado a comunicarse con migo después de que me fui del hotel… - dijo esto último más para sí misma.

- Sé que es complicado, pero quiero que sepas que iré a Rusia de inmediato. Dos de mis hombres se quedarán en Estados Unidos custodiando a Darlene, la madre de Mónica.

- No entiendo nada de lo que pasa… ¿podría explicarme?

Después de contarle a Hilary todo lo que sabía con respecto a Mónica, Boris, Voltaire y Darlene; Alvin se dirigió al departamento donde Darlene permanecería hasta que todo el lío se resolviera y así poder estar seguros de que podían confiar cien por ciento en ella. Alvin había sido entrenado para seguir códigos, y sabía que aunque su mente y su corazón le hicieran creer que Darlene era una mujer honesta, no podía traicionar su labor de oficial, pero le pesaba saber que ella tenía que esperar sin poder salir de aquel departamento.

- Darlene, partiré en una hora. Mis oficiales se encargarán de proveerle lo que necesite mientras todo esto termine.

Ella asintió amablemente.

- Traje un poco de café capuccino. ¿Gusta acompañarme?

- Gracias, Alvin. - le respondió mientras ambos se sentaron junto a una pequeña mesa de vidrio.

Alvin desempacó el café y algunas donas.

- ¿Puedo… hacerle una pregunta personal?- inquirió con respeto mientras ella endulzaba su café.

- Adelante - respondió luego de sorber un poco.

- ¿Por qué se enamoró de Boris?

Darlene mostró una sonrisa con su cabeza un poco agachada. Luego colocó su café en la mesa y lo miró sonriendo.

- Creo que ya se había tardado en preguntar, Alvin…

Alana y Matilda caminaban rumbo al beyestadio por uno de los pasillos, la selección de oponentes del bloque B estaba apunto de comenzar. Matilda observó que el beyblade que ella llevaba no era el que utilizaba habitualmente. También le parecía extraña la actitud pensativa y seriedad que Alana había mostrado desde la mañana, así que pensó que era el momento justo para interrogarla.

- Alana… ¿cambiaste tu beyblade?

- Sí, le pedí a Kenny que me proveyera uno… dejé el mío anoche en la sala de entrenamiento y cuando lo fui a recoger ya no estaba. Creo que si alguien lo tiene me lo devolverá. - respondió apagadamente.

- Sé que el blade es importante pero es más necesario el beyluchador. Y… eso es lo que más me preocupa, Alana, porque tus ánimos no lucen bien.

Las chicas se detuvieron antes de proseguir. Alana, quien había caminado cabizbaja hasta el momento, levantó su mirada y con esfuerzo le sonrió a Matilda.

- Tuve una…. terrible decepción ayer… pero te prometo que daré lo mejor allá en el beyestadio.

Matilda seguía preocupada, pero entendió que Alana no quería hablar mucho al respecto, así que le sonrió de vuelta y ambas continuaron caminando hasta que una silueta conocida se acercó de frente a ellas y las hizo detenerse de nuevo. Era Kai, quien miraba fijamente a Alana y traía el beyblade de ella consigo. Matilda notó la tensión entre ambos, Alana tenía su rostro serio y nunca la había visto con su mirada tan penetrante pero con melancolía a la vez. El semblante de Kai se notaba serio como era usual, y en tanto ella consideraba la escena, Kai extendió su mano para darle el beyblade a Alana.

- Alana, lo olvidaste ayer. - le dijo en tono un poco bajo.

- Me… me adelantaré al beyestadio, Alana. - Matilda se retiró discretamente, evitando aquel momento incómodo.

Alana dejó de ver a Kai. "Ignóralo" fue lo que vino a su mente en tanto tomó su beyblade. Ella no quería hablarle, ni siquiera quería traer a su mente el incidente de la noche anterior. Así que agachó su rostro y sin agradecerle pasó al lado de Kai pretendiendo que él no estaba ahí. Pero antes de que pudiera ir más adelante, sintió la mano de Kai sosteniendo su muñeca derecha suave pero firmemente. La chica se detuvo en seco sin levantar su rostro ni voltearlo a ver, y deseaba que su corazón no latiera tan rápido como lo hacía ahora.

- Espera, quiero explicarte. - Kai no sonó como si le diera una orden, ni como si le rogase, mas bien fue como si tuviera algo muy importante que decirle.

Alana contaba con poco tiempo para decidir si escuchaba lo que tenía que decir o seguía el despecho que sentía.

- No… - le respondió secamente.

Kai sintió un poco de estremecimiento en su pecho ante la respuesta de ella, pero solamente cerró sus ojos y respiró, se negaba a soltarla aún.

- Suéltame, por favor. - le dijo con su voz un poco más suave, pues estaba empezando a conmoverse.

Kai no quiso acceder, sino que presionó más fuerte de su muñeca sin llegar a lastimarla. Alana, cuyos ojos se empezaban a empañar levemente, levantó su mirada y se asombró al encontrarse con aquellos ojos profundos y penetrantes de Kai.

- Alana, escucha...

- No digas nada más… - le ordenó de inmediato.

En ese instante escucharon la voz de Jazzman llamando a todos los participantes al beyestadio. Kai la soltó lentamente y ella desvió su vista de él. Luego se apresuró a entrar al beyestadio mientras limpiaba rápidamente una que otra lágrima que había fracasado en detener después de que Kai la dejara ir.

- ¿Todo bien? - Matilda inquirió al notar los ojos medio llorosos de su compañera.

- No te preocupes… no debe ser la gran cosa.

El beyestadio estallaba en aplausos cada vez que Jazzman presentaba a cada una de las beyluchadoras. Y no tardó en anunciar a las contrincantes que eran seleccionadas por un programa automático.

- ¡Las primeras oponentes serán nada más y menos que Mariam y Roxie contra Mariah y Yori!

Alana suspiró de alivio, no quería enfrentarse a Yori en primera instancia.

- ¡Oye Kai! ¿No vienes a ver las competencias a la gradería?- Spencer lo llamó la verlo caminar pensativamente por el pasillo.

- Las veré dentro del camerino… - respondió mientras se alejaba.

- ¡Oh vamos! No seas amargado, no es la misma emoción. - lo animó Ryan.

- Eso es mucho pedir… estamos hablando de Kai - rió Daichí por lo bajo.

- Ya sé quien será la ganadora del bloque B. - afirmó Kai por último.

- Me recuerda a alguien que solía decir eso… - comentó Garland.

- El señor sabelotodo debería decirnos quien ganará, así aseguraríamos nuestras apuestas. - Mencionó Rick.

- Oigan, no creo que a las chicas les agrade que apuesten por ellas. - les dijo Max seriamente.

- Apuesten ustedes… yo no quiero meterme en problemas. - añadió Daichí.

- Bien este es Brad Best junto a AJ Topper. Y empezamos las beybatallas del bloque B ahora mismo.

- Así es Brad, y estas chicas son bastante rudas en el beyestadio. Se trata de la ya conocida Mariah junto con esta nueva chica Yori, a quien vemos en acción por primera vez, pero parece que ya más de un chico la aclama ¡escucha esa afición!

- Por cierto AJ, ¿Me pregunto cuando Ray pedirá a Mariah en matrimonio?

- Oye, eso no es de tu incumbencia… aunque esperaría que nos invitaran a la boda...

- Por otro lado tenemos a Roxie y a Mariam, creo que ambas hacen un equipo explosivo.

-¡Y ni que decirlo! Solo espera a ver como esos beyblades colisionarán entre sí.

Las beybatallas no tardaron en comenzar. Las primeras en enfrentarse fueron Roxie y Mariah. Pronto se obtuvo el primer resultado.

- ¡Ah! - exclamó Kenny - Roxie casi tenía a Mariah, pero definitivamente la experiencia de Mariah en el beyestadio es una ventaja para ella.

Yori y Mariam se enfrentaron seguidamente. La batalla parecía muy pareja al principio.

- Vamos Mariam no me falles… - decía Ryan observando atentamente - … aposté la tercera parte de mis ahorros por ti…

-¡Oh, Brad, Mariam ha sacado a Yori del beyestadio!

- Yori, esa batalla pudo haber durado más. Pudiste ganarle. - Mariah fue a recibir a Yori.

- Tranquila, en la siguiente batalla arrasaremos. - dijo guiñándole un ojo.

Mariah se quedó boquiabierta ante la actitud tan relajada de su compañera. En tanto, Kai observaba la beybatalla junto con Er por la pantalla de uno de los camerinos de hombres. Yori - pensaba - ¿qué pretendes con dejarte ganar?

- ¡Bien! - aclamó Ryan luego de silbar junto con la multitud. - ¡Esa es mi chica!

- ¿Tú chica? No me hagas reír… - lo abucheó Rick.

- ¡Solo estás enojado porque perdiste unos billetes! - Ryan, sonriente, extendió la palma de la mano a Rick, quien gruñó por lo bajo.

- Es extraño - decía Kenny mientras revisaba los datos en su computador - Según lo que reporta la banda de control, Yori no usó toda su potencia en este juego.

- ¡Ahora las chicas se enfrentaran en un emocionante duelo de dos contra dos para ver cual equipo es el ganador! - se escuchaba la voz de AJ Topper.

- Podemos hacerlo - Mariam animó a Roxie.

- Un, dos, tres Let it riiiiip! - gritaron al unísono Jazzman y las chicas.

La emoción y la ansiedad eran evidentes entre los beyluchadores que observaban. Alana, por su parte, deseaba que Roxie y Mariam fueran las ganadoras, pues se sentía incómoda de solo pensar que tendría que beybatallar contra Yori si ellas perdían.

- Bien, es hora de ponernos serias. - Yori se apresuró a arremeter contra Mariam.

- ¡Mira, AJ, parece que ahora es Yori quien le está dando un mal momento a Mariam!

- ¡Pero Roxie se las está cobrando a Mariah! ¡Ahora se invierten los papeles!

Tal como lo narraban AJ Topper y Brad Best, Roxie sacó a Mariah del beyestadio después de un arduo trabajo.

- ¡Voy en tu ayuda, Mariam! - Roxie comenzó a atacar a Yori con toda su fuerza.

- Mmm… nada mal, Roxie, pero no es lo suficiente para vencerme. - comentó Yori

Mariam y Roxie se miraron entre sí, eso significaba que pondrían en marcha su plan de ataque para sacar a Yori del plato.

- ¡Beyfanáticos del mundo, Yori está acorralada! ¿Podrá esta chica contra estas dos furiosas beyluchadoras?- aclamó Jazzman.

- Estoy a punto de darte la respuesta, DJ.- comentó Yori.

Con una astucia inesperada, Yori logró escaparse del ataque y fuerza de ambas chicas, y como una ráfaga de viento arrasó con ambas al mismo tiempo dejándolas anonadadas. El estadio se silenció por un instante, lo suficiente como para que todos pudieran asimilar lo sucedido. Luego DJ Jazzman reaccionó de su estado de shock y gritó a los cuatro vientos:

- ¡Y la respuesta es , Yori logró vencer a sus dos oponentes!

Los fanáticos comenzaron a aplaudirles inmediatamente. Mariah y Yori se abrazaron entre sí.

- ¡Yori eso fue espectacular! - la felicitó Mariah.

- Gracias, te dije que arrasaríamos.

- Bueno, más bien tú arrasaste… Vas a tener que enseñarme a hacer eso.

Kenny y Hiro aún no lo podían creer, así que reproducían la grabación una y otra vez.

- Vamos, chicos, no sean quisquillosos. - les dijo Judy - ¿Todavía dudan del gane de Yori?

- No… evidentemente se trata de una victoria bien merecida. - le dijo Hiro - Solo que nunca vimos hacer algo así a Yori durante los entrenamientos, es más, pensé que Mariah sería quien encabezaría la batalla…

- Y hay algo más… - añadió el Jefe. - El estilo de combate de Yori me parece un tanto familiar.

- ¡Nooo! - Alana, casi sin percatarse, golpeó con su mano el banquillo en señal de frustración.

Matilda la miró con curiosidad, y Alana, al tomar conciencia de su reacción impulsiva, se sintió apenada.

- Disculpa, Matilda, es que quería que Mariam y Roxie fueran las ganadoras.

- Alana… - Matilda se acercó amigablemente - todo esto es por Yori ¿cierto?

Alana miró a Matilda con sorpresa. Luego sonrió un poco.

- Supongo que es muy evidente…

- Oh no, solo que en la mañana noté que la evitabas y cuando vimos a Kai en el pasillo, no pude dejar de pensar que tenía que ver con la llegada de ella y su amistad tan cercana con Kai. Creo que es intuición de amiga nada más. Oye… ¿por qué no vamos a apoyar a las perdedoras y felicitar a quienes ganaron? Aunque sea por protocolo - le dijo sonriendo luego de halarla del brazo para que se levantara del banquillo.

Luego de la beybatalla, Kai esperaba a Yori recargado en uno de los casilleros de las chicas.

- No creo que sea buena idea que ella te encuentre de nuevo con migo, Hiwatari. - le dijo mientras se agachaba a sacar una toalla de baño.

- Fuiste muy ingeniosa, nadie se enteró de que te dejaste ganar. - le dijo sarcásticamente.

- ¿Y, qué tiene de malo? Solo quería darle algo de emoción…

- ¿Para qué viniste a la BBA, Yori? ¿Qué es lo que estás buscando?

Yori cerró la puerta del casillero con un poco de fuerza y volteó a ver a Kai con seriedad.

- ¿Qué no puedo aspirar a ganar el torneo? - luego se levantó y comenzó a seguir su camino.

- Ambos sabemos quien obtendrá la victoria. Por eso nunca te interesó competir en torneos femeninos… no hasta ahora…

Yori se detuvo en seco y apretó un poco sus puños.

- Algunas cosas ya no son iguales, Kai.

Kai la observó seriamente hasta que ella se perdió de su vista por el pasillo.

- Claro… - murmuró Kai.

Las siguientes batallas iniciarían dentro de unas horas, tiempo en el cual Yori tendría un breve encuentro dentro de un edificio desconocido.

- Acá está el beyblade. - Yori le entregó a Mónica su beyblade.

Mónica sacó un pequeño chip del interior de éste y lo conectó a un computador que tenía un tipo de escáner.

- Excelente trabajo, eres genial. - de pronto Mónica notó el semblante decaído de la chica, y dejando su tarea, se puso en pie y tomó a Yori gentilmente por los hombros. - Te lo dije, Yori, Hiwatari no te traerá más que frustración… que lástima que terminaras siendo victima de sus "encantos". Pero entiendo cuanto te agrada ese chico.

- Me molesta quedar como la tonta.- Yori golpeó con su puño la pared fuertemente, con bastante molestia en su mirada- Necesito más agallas para terminar esta labor, Mónica.

Mónica sonrió.

- Claro, cariño. Siempre dispuesta a ayudarte, ya verás que Kai al final terminará aceptando su torpeza y te pedirá disculpas. Es difícil no ser correspondido, pero eso solo nos demuestra que los débiles tienen que ir siendo eliminados, para que nosotros los fuertes podamos hacer lo que beneficie el entorno.

- Oye, Brad. ¿Ya notaste como enloquecen los fanáticos?

- Claro, y es que no es para menos, AJ. Estamos a punto de comenzar los últimos combates del bloque B. ¿Alguna idea de quienes se llevarán el oro?

Yori y Matilda se encontraron en el beyestadio, de nuevo fue un alivio para Alana no encontrarse con ella frente a frente aún. No sé porque tengo esta sensación en mí, no quiero mirarte a los ojos, Yori. No quiero pensar que existe la posibilidad que te odie… pero tarde o temprano tendré que enfrentarlo, no podré seguir evadiéndote.

A pesar de los esfuerzos de Matilda por detener a Yori, ésta logró vencerla. Alana se levantó de inmediato a recibir a su compañera.

- Hiciste lo mejor, lo sé.

- Alana… Yori es más fuerte de lo que pensé. - Matilda estaba muy sorprendida, jamás había batallado contra alguien como ella.

- ¡Yori, Yori, eres la mejor, Yori, Yori, tienes el control! - pronto el público aclamaba a Yori, inventando porras con su nombre. Todos los beyluchadores estaban admirados de la destreza de la chica. Y Alana la miraba de lejos no con menor sorpresa.

Kai, ¿sería esto mismo lo que sentías contra Brooklyn hace tiempo atrás? Cada vez que lo veías ganar tan fácilmente, tan despreocupado… ¿acaso era este mismo recelo lo que hacía que ustedes dos tuvieran tantas diferencias? Si es así… creo que comienzo a entenderte mejor… - era lo que meditaba Alana mientras se acercaba al plato a enfrentarse contra Mariah.

Esta batalla fue muy reñida, tanto así que culminó en un empate. Matilda suspiró, pues aún no estaban fuera.

-¡Esto está que arde, AJ! Solo pon atención a las caras del banquillo de Kenny y Hiro, están igual de intrigados que nosotros.

- Alana y Matilda lucen muy concentradas. Se han encontrado con un oponente muy fuerte.

- Estas dos chicas son la marca de la bondad y la dulzura, espero que eso les ayude a vencer a estas dos oponentes.

- ¿Estás del lado de ellas, Brad?

- Pues… es que a veces tiendo a apoyar al equipo que parece tener menos posibilidades.

- Eso… eso es cruel, Brad.

Y es que era cierto, los pronósticos se inclinaban evidentemente a que Mariah y Yori tendrían la victoria. Si Yori había podido sola contra Mariam y Roxie, no sería mucho trabajo acabar con ellas dos. Es más, hasta Mariah se comenzaba a sentir inútil.

Sin mucho hablar, la batalla entre los dos bandos comenzó, y Matilda y Alana empezaron a sentir la intensidad. Matilda parecía tener a Mariah, pero ésta logró sacarla del plato con facilidad, ahora todo dependía de Alana, pero fue inútil. Dos contra una era demasiado, y considerando a Yori, la fuerza de ataque se triplicaba.

El confeti y la ovación estallaron al instante. Había una pareja ganadora y el público no dudó en celebrar. Alana y Matilda se asombraron al observar a Yori acercarse a saludarlas.

- ¡Estuvieron muy bien! - les dijo.

Alana no respondió. Inmediatamente se escucharon algunos anuncios de parte de Jazzman y poco a poco el beyestadio se vaciaba. Pero antes de que Alana cruzara la puerta principal, escuchó la voz de Yori que llamó su nombre.

- Alana…

La chica miró intrigada.

- ¿Podrías reunirte con migo mañana? Necesito decirte algo muy importante.

El rostro preocupado de Yori hizo que Alana asintiera lentamente.

- De acuerdo Yori…

Tarde en la BBA, Kenny no se despegaba de su laptop ni de su jarra de café. Había algo que necesitaba descifrar.

- ¡Bingo! - exclamó finalmente - Entrenador Hiro, venga acá. Creo que he resuelto el dilema.

Hiro, quien observaba la repetición de las competencias hasta ahora, se acercó de inmediato al monitor.

- Mira esto: La técnica de Yori, su ataque, su defensa, se trata de la misma estrategia que los chicos de Master Mask utilizaron en sus primeros combates, la única diferencia es que Yori es más sutil, por eso nos costó distinguir la familiaridad que notábamos al principio.

Hiro dejó oír unas suaves risas.

- Por algo te llaman el Jefe… - le dijo despeinándolo.