- ¿Recuerda que le dije que mi padre y Hiwatari tenían una amistad muy cercana?

- Sí…

- Bueno… yo también era muy cercana a su hijo mayor, Susumu. - dijo con cierta melancolía en su mirada - El fue el chico del que me enamoré desde que lo conocí, lo cual fue en la secundaria. Siempre lo consideré mi mejor amigo.

Alvin se reclinó un poco en la silla con sus brazos cruzados y una leve sonrisa. Aquella historia le parecía muy interesante.

- Los últimos dos años de colegio comenzamos a salir pero… al graduarnos sentí que nuestra relación no era igual, nuestras conversaciones eran más frías y parecía que nos apartábamos lentamente. Así que pensé que lo mejor era alejarme por un tiempo de él. Sin embargo, Susumu era de esos que tenían muchas admiradoras, y entre ellas estaba mi prima Katrina… Supe que salieron un par de veces, lo suficiente para que Susumu se diera cuenta de que no congeniarían mucho. Sonará un poco tonto pero él siempre me contaba lo que le ocurría con otras chicas, quizás ignoraba cuanto me afectaba saberlo, o quizás yo siempre pretendí que no me afectaba, creo que ese fue mi error… Pero todos los que conocíamos a Susumu nos llevamos una sorpresa bastante grande al darnos cuenta de que Susumu empezaba a enamorarse de Emi, una de nuestras ex compañeras del colegio. Katrina no tardó en sentirse incómoda al respecto, pues Emi no era una chica popular como las que solían salir con Susumu y sus amigos. Al principio culpaba a Katrina por el despecho que me hacía sentir hacia Susumu al recalcarme que él estaba equivocado por enamorarse de esa chica. Pero después supe que Katrina solo alimentaba los sentimientos de rencor que yo ya tenía hacia él. Yo sabía que Susumu esta vez pensaba comprometerse en serio, y esa idea no me agradaba en lo absoluto pues significaba que lo perdía para siempre. No podía interferir entre ellos dos, ni buscar la manera de separarlos como mi prima lo hacía, en cambio, decidí tragarme mi pesar y fue cuando apareció Boris… Poco a poco los sentimientos hacia Boris se intensificaban pues él me prestaba toda la atención que deseaba que Susumu tuviera. Fue un acto de inmadurez, lo sé, pero pensé que si salía con Boris olvidaría mis sentimientos por Susumu o al menos dejaría de pensar tanto en él.

- y… ¿tuvo éxito?

Darlene calló por un instante.

- No es que tuviera éxito, porque Boris no era la persona indicada para mí, pero puedo decirle que logré dejar de pensar en Susumu por un buen tiempo… Ya no me parecía tan importante…

- Supongo que fue muy duro enterarse de la muerte de él.

- Sí… y por manos de mi hija… era una ironía.- agachó la cabeza.- Pero sabe algo, Alvin, para ese tiempo creo que ya entendía un poco mejor lo que significaba amar a alguien, así que me dolió más saber que Emi, su esposa, había muerto tiempo atrás. Podía entender el dolor que Susumu tuvo que atravesar. Después de tantas veces que desee que ellos nunca se hubieran conocido, pensaba que era una lástima que no pudieran compartir más tiempo como esposos…

- Veo que al final terminó amando más a Susumu que antes.

- ¿Por qué lo dice?

Alvin se levantó y empezó a recoger la mesa.

- Cuando deseamos lo mejor para alguien, sin importar si nos beneficia o no, es cuando nos acercamos más al amor.

Darlene miró a Alvin con sorpresa y después sonrió.

Era el día de las beybatallas del bloque A, y en el camerino donde se encontraban Max, Daichí y Kenny había una tensión en el ambiente: la selección de oponentes daría inicio pronto pero no habían señales de Ray ni de Tyson. Se preguntaban si de verdad Tyson no había sido capaz de vencer a Ray para poder regresar a la BBA como Hiro se lo había impuesto. Daichí devoraba unas papitas en bolsa para apaciguar la ansiedad cuando Hiro abrió la puerta.

- Chicos, ya es hora de salir al beyestadio.

- Tyson y Ray no llegarán, ¿cierto? - inquirió Max con pesar.

- No tenemos tiempo para retroceder por ellos, Max. - recalcó Hiro luego de meditar un poco su respuesta.

La multitud aclamaba más que los otros días al presenciar a Max, Kai, Lee, Garland, Tala, Kevin, Daichí y los demás ingresar a la arena del beyestadio. Por otro lado, estaban los nuevos competidores del equipo Master Mask.

- Es curioso… los cuatro miembros del equipo lucen igual - le decía Daichí casi en el oído a Max mientras se alineaban frente a las graderías. - Misma estatura, misma contextura física… ¿serán cuatrillizos?

- No lo sé pero desearía poder ver sus rostros… me pone un tanto nervioso no saber con quien me enfrentaré.

-Tyson… - pensaba Hiro mientras avanzaba hacia el banquillo de los entrenadores junto a Kenny - sé que jamás te darías por vencido, algunos han perdido la esperanza de verte llegar, pero yo sé de que estás hecho.

- ¿Por qué se demorarán tanto en iniciar la elección de oponentes? - preguntó Mathilda a las chicas que se encontraban sentadas en una de las graderías reservadas.

- Es por Ray y Tyson - indicó la no menos preocupada Mariah - ellos aún no vienen y no pueden iniciar la selección de oponentes sin ellos dos presentes.

- Tyson… ¿por qué no ha llegado? Un campeonato de beyblade no es lo mismo sin él. - comentaba Lila, quien observaba las beybatallas la lado de Judy en uno de los palcos principales.

- Entrenador Hiro, no podemos esperar más a Ray y a Tyson, llevamos quince minutos de atraso y los fanáticos se están impacientando - le habló el señor Dickenson por su intercomunicador.

Hiro se llevó la mano a su oído seriamente mientras escuchaba a su jefe. Odiaba admitirlo pero ya no podía esperar más por ellos. Kai miraba fijamente con sus brazos cruzados la entrada principal a la arena del beyestadio. Decepcionarás a tus seguidores, Tyson, y a mí también… - se dijo para sí Kai.

- Adelante… que inicie el torneo - le indicó Hiro con voz apagada al señor Dickenson.

Los rostros de los beyluchadores eran proyectados por las inmensas pantallas mientras Jazzman daba la bienvenida. Era hora de escoger automáticamente los oponentes, algunas personas en las graderías se preguntaban por Tyson y por Ray pero otros especulaban que tal vez ingresarían luego, ignorando la regla que los obligaba a estar presentes en la elección de oponentes para poder competir.

- Bueno… éste será el primer torneo en que Tyson y Ray no hagan acto de presencia en el beyestadio… es una lástima. - dijo Daichí resignado.

- ¡Beyfanáticos del mundo! - la voz de Jazzman no se tardó en escuchar una vez que se dio la orden de inicio. - ¡Ante sus ojos tenemos a nada más y menos que los más aclamados beyluchadores de todo el mundo! ¡Denles un aplauso a estos competidores!

- ¡Un momento! - una lejana voz familiar atropelló la algarabía que estaba a punto de escucharse.

Mariah se puso en pie al reconocer la figura familiar del chico que venía detrás del primero que gritó. La expresión de seriedad de Hiro, Kenny, Max, Daichí y los otros, aún del mismo Kai, cambió a sorpresa al observar a Tyson repentinamente ingresar corriendo por la entrada.

- Ugh… pero ¿a dónde pasaron esos dos todo este tiempo? - preguntó Roxie con un poco de disgusto al considerar las ropas desgastadas y lo sucios que lucían Ray y Tyson.

En el beyestadio solo se escuchaba uno que otro murmullo, Jazzman se había quedado callada observando a Ray y Tyson que, jadeantes, se acercaban a sus compañeros.

- ¡Ya estamos acá, ahora sí pueden continuar! - agregó Tyson mientras Ray sonreía.

Poco a poco se escucharon las palmadas del público aclamando a Tyson y a Ray, Daichí se apresuró y se lanzó sobre los dos recién llegados.

- ¡Siempre supe que volverían! - les dijo

- Sí… claro… - añadió Max sarcásticamente pero con una sonrisa en su rostro.

Tyson observó a su hermano a lo lejos quien le sonrió gustosamente y le asintió con su cabeza, luego volteó a mirar a Kai, quien lo observaba con su semblante serio y brazos cruzados, Tyson no dudó en levantarle el dedo pulgar, a lo que Kai sonrió levemente.

- Hmmp… entonces sí lo lograste. - pensó para sí. - Ya quiero ver que tan fuerte eres ahora, Tyson.

Las primeras batallas fueron un poco diferentes. Se enfrentaron Lee y Garland contra dos chicos de Master Mask al mismo tiempo, la batalla fue bastante emocionante. Pero debía haber un equipo ganador y en este caso fue el de Master Mask, porque los dos se las arreglaron para sacar a Lee y a Garland de una sola vez después de reñir bastante dentro del plato. Kenny y Hiro aprovechaban para grabar cada momento de esa beybatalla, querían analizar lo más de cerca a ese misterioso equipo. Por su parte, Lee y Garland se sentían demasiado frustrados por no poder ganarle a ninguno.

- Nos hicieron creer que nos tenían y de repente su fuerza cambió y parecía que ya no eran los mismos beyluchadores, era como tener una estampida en contra de tu beyblade- comentaba Lee a Ray.

- Esos chicos o lo que sean no me dan buena espina. - dijo Ray.

- Bienvenido al club… - respondió Max.

Luego se enfrentarían Miguel y Ryan contra Er y Ozuma. Er logró sacar a Ryan del plato luego de que éste venciera a Ozuma, pero Miguel terminó de acabar con Er deteniendo su beyblade de girar.

Apenas hubo terminado la beybatalla, Yori, quien estaba a lado de Mariah y a unos cuatro asientos de Alana, se acercó a la chica.

- Alana, ¿crees que podamos hablar a solas?

Alana la miró con sorpresa pues no estaba lista para escucharla. Así que al instante tomó el brazo de Roxie y de Mathilda, a quienes tenía a cada lado.

- Tendrá que ser más tarde, Yori, lo siento. - fingió una sonrisa - Pero es que ya me comprometí con Mathilda y Roxie para resolver un asunto muy importante.

Roxie y Mathilda se miraron intrigadas pero de inmediato sintieron como Alana presionó disimuladamente sus brazos.

- Es más… ¡debemos irnos ya o se nos hará tarde! Hablaré contigo luego, Yori. - Alana las haló aún con más fuerza hasta ponerlas en marcha.

- Supongo que tenemos derecho a saber que te pasa…- le dijo Roxie intuitivamente mientras aún Alana las llevaba por uno de los pasillos a paso rápido.

- Lo siento chicas, les agradezco por ayudarme…

- ¿Estás huyendo de algo? - Roxie la interrumpió con su tono serio, haciendo que Mathilda y Alana se detuvieran en seco. - Porque si eso es lo que haces, no te ayudaré más… A menos de que tengas pensado contarme lo que ocurre, y más bien deberías hacerlo porque desde hace tiempo percibo que hay algo raro de lo que no me he enterado.

Alana suspiró agachando un poco la cabeza. Luego las miró. Estaban frente a uno de los salones de merienda del beyestadio, donde casi que por inercia Alana la había dirigido. Alana abrió la puerta y echó un vistazo adentro.

- No hay nadie acá, entremos y les explicaré lo que ocurre.

- Alana no tienes que hacerlo si en verdad no quieres. - le dijo Mathilda.

- ¿Estás bromeando, Mathilda? Alana acaba de hacernos cómplices de ella, y para que Alana se atreva a hacer algo así es porque realmente sucede algo grave- luego Roxie de dirigió a Alana - ¿Por qué inventaste esa excusa tan poco creíble de que teníamos algo importante que resolver?

- ¡Ya cálmate, Roxie! Pensaba contarte todo después de los torneos… no quería que empezaras a pensar mal de Yori ni de Kai.

- Ah… con que se trata de eso… debí suponerlo. - le dijo llevándose las manos a la cintura.

- Chicas tomemos asiento… - Mathilda las tomó a las dos por el brazo y se sentaron en uno de los sofás de aquel salón amueblado.

- Bien… hace unos días vi a Kai y Yori besándose - les dijo bajando un poco la voz.

Mathilda se llevó su mano a la boca asombrada y Roxie levantó su ceja derecha.

- Fue un día antes de nuestros combates… Pero creo que no me hubiera sentido tan decepcionada si antes de eso Kai no me hubiera dicho que… que él había prometido a Brooklyn amarme.

- Espera… ¡¿cuándo te dijo eso?! ¡No puedo creer que hasta ahora me lo hagas saber! - Roxie, alterándose de nuevo, la tomó de los hombros, pero Mathilda la alejó de Alana.

- Continúa, Alana.

- Todo fue muy rápido, yo no me lo esperaba y no supe como reaccionar.

- Tú nunca sabes como reaccionar… - murmuró Roxie.

- Además pensé que Kai trataba de enmendar su conciencia por la muerte de Brooklyn, por eso no quería hacerme ilusiones tan temprano pero la realidad es que desde antes de que Brooklyn muriera, mis sentimientos de afecto hacia Kai habían empezado a crecer más. Pero cuando Yori llegó a la BBA no pude ignorar lo cercanos que parecían ser ellos dos y empecé a dudar más de las palabras de Kai, así que pensé que esa era la prueba que me indicaría si Kai de verdad estaba interesado por mi. Resolví preguntarle si todo lo que me dijo no era superficial, y me aseguró que no lo era… Pero más tarde me di cuenta de que era una mentira. Ahora supongo que Yori querrá hablar con migo al respecto pero la verdad no creo querer escuchar lo que tenga que decir.

- Oh, Alana, ¡me imagino lo duro que es! - exclamó Mathilda - Ahora te entiendo mucho mejor.

- ¡No puedo creer que Hiwatari sea esa clase de patán! - Roxie se puse en pie indignada. - ¿Cómo pudo besar a Yori después de prometerte algo tan serio?

- Y lo peor es que antes de eso estuvimos a punto de… ush… no vale la pena pensarlo.- volteó su cabeza frustrada

- ¡¿A punto de besarse?! - inquirió Roxie de inmediato.

- Sí… - suspiró Alana amargamente. - … pero yo no estaba segura de que fuera lo correcto.

- Déjame entender esto: Kai estuvo a punto de besarte y ¿tú no accediste?- volvió a inquirir con tono demandante.

- Así es y ahora creo que fue lo mejor no hacerlo…

Roxie soltó unas cuantas carcajadas, Mathilda y Alana la miraron extrañada.

- Alana… sé que acabo de decir que Hiwatari es un patán pero es que ¿acaso sabes cuantas chicas allá afuera están locas por Kai y pagarían lo que fuera solo por una fotografía con él? Y tú simplemente rehusaste besarlo porque no estabas segura de que fuera lo correcto… - le dijo esto último imitando una vocecita dulce y luego se carcajeó de nuevo.

Mathilda, quien mostraba en su rostro la sensación de tristeza que compartía con Alana, de repente abrió más sus ojos y tomó a Alana de sus manos.

- ¡Eso es, Alana! Roxie tiene razón.

- ¿Qué quieres decir? - le preguntó confundida.

- Kai es un chico muy apuesto, Alana, ¿qué tal si Yori fue quien buscó besarlo y ahora ella quiera darte una explicación?

- Mathilda yo no creo que…

- Escucha, Alana, Kai trató de hablarte la otra vez que te dio tu beyblade ¿cierto? ¿Qué tal si él quiere explicarte cómo sucedió todo? ¡Debes darle una oportunidad!

Lo que dijo Mathilda hizo que Roxie dejara de reírse y mirara a Alana, quien escuchaba atentamente.

- No lo sé… creo que necesito un poco de tiempo para asimilarlo. Además, Yori y Kai fueron algo más que amigos hace unos años, no veo porque no puedan volver a enamorarse.

Mathilda soltó las manos de Alana y la volvió a observar con melancolía.

- No puedo creer que aparte de que nos ganara en el torneo se vaya a quedar con Hiwatari. Tal vez Mathilda tiene razón, Alana. Oigan, todo esto me ha despertado el apetito. - Roxie se dirigió a un almario de puertas blancas. - Judy dijo esta mañana que nos había dejado una deliciosas galletas horneadas justo acá, tal vez un poco de ellas nos levanten los ánimos y así podamos seguir charlan…

Justo cuando Roxie abrió las puertas del armario, se quedó paralizada por unos segundos, al igual que Mathilda y Alana, ya que dentro del armario, hechos un puño estaban Tyson y Daichí.

- Jeje… Hola… - dijeron los dos apenados.

El rostro de Roxie se enrojeció de arriba abajo. Mathilda se puso en pie al instante y se fue al lado de Roxie, mientras Alana observaba sorprendida desde el sofá.

- ¡¿Qué rayos hacen ustedes acá?! - les gritó.

- No te enojes… solo comíamos un poco de galletas…- dijo Daichí.

Roxie miró el recipiente donde se suponían estaba las galletas, pero como lo imaginó, estaba vacio.

- ¿Con que solo un poco de galletas… eh? ¡Esto es el colmo! Chicas, ¡vengan ayúdenme a acabar con ellos!

Roxie tomó unas toallas de cocina en un intento por asfixiarlos, mientras Tyson y Daichí, que estaban prácticamente atorados en el armario sin poder casi moverse, empezaron a forcejear inútilmente para huir antes de que Roxie llegara a ellos.

- ¡Roxie ¿qué vas a hacer?! ¡Detente! - Alana se puso en pie enseguida.

- ¡Alana, tenemos que exterminarlos, escucharon toda la conversación y ahora van a divulgar todo lo que saben, son unos fisgones, en vez de salir cuando nos vieron ingresar se quedaron para saber de qué hablaríamos! - Roxie se abalanzó a los chicos y los empezó a tomar de cuello.

- ¡Nooo! - gritó Tyson - ¡Les juro que no fue nuestra intención escuchar, solo vinimos por las galletas que Daichí dijo que encontraríamos pero que eran solo para las chicas, nos pareció una injusticia que solo ustedes pudieran comerlas y por eso entramos a hurtadillas, no queríamos que nos pillaran, cuando abrieron la puerta sabíamos que se enojarían por habernos comido todo! ¡Por favor piedad!

- ¡Roxie ya basta, déjalos! Confío en que ellos no dirán nada… - Alana intervino quitando a Roxie de encima.

- ¡¿Cómo puedes confiar en dos tipos que robaban galletas a hurtadillas y se esconden en el armario?!

- Buen punto… - dijo Mathilda, quien estaba estupefacta de ver a Roxie tan agresiva.

- Déjalos ir, Roxie.

Roxie, de un jalón, hizo sacados a Tyson y a Daichí del armario, no sin dejar caer unos cuantos recipientes. Los chicos se alejaron lo más que pudieron de Roxie.

- Si se atreven a abrir la boca para divulgar algo de lo que escucharon, ¡les prometo que haré que vomiten todas esas galleta ¿me entendieron?!

- ¡Sí, entendimos! - dijeron a una sola voz.

- Chicas, vayamos a la gradería. - sugirió Mathilda.

- Vámonos… - dijo Roxie aún molesta.

- Adiós, chicos. - les dijo Alana mientras salían.

Los dos se limpiaron el sudor de su frente. Luego se miraron entre sí.

- Soy una tumba, no diré nada. - Daichí pasó sus dedos por los labios cerrándolos.

- Será mejor que nos mantengamos callados en serio… - comentó Tyson. - Espérame acá, Daichí.

Tyson salió del salón apresuradamente.

- ¡Alana! Espera.- la llamó.

La chica volteó a mirarlo.

- Chicas, adelántense, llegaré en un momento.

Mathilda y Roxie continuaron caminando y Tyson se acercó a Alana.

- Alana, sé que no me incumbe lo que ocurre entre Kai y tú, y de verdad lamento haber escuchado todo lo que dijeron al respecto. Pero quiero decirte que aunque Kai puede ser bastante engreído y pedante, sé que él no es un mentiroso. Y si él te dijo que te amaría puedo asegurarte que lo decía con sinceridad…

Alana miraba a Tyson pensativamente mientras hablaba. Quería que Tyson tuviera razón en lo que decía, y de algún modo, en medio de su decepción, comenzó a sentir un poco de esperanza.

- Gracias, Tyson. Veo que estimas mucho a Kai.

Tyson le sonrió y Alana lo hizo también.

- Te deseo lo mejor en tu batalla, Tyson.

Los siguientes oponentes eran Ray y Tyson contra otros dos chicos de Master Mask.

- Esto será interesante. - le comentó Hiro a Kenny. - No he querido hablar con Tyson hasta que termine su beybatalla, antes quiero juzgar su fuerza.

La batalla fue muy pareja desde el principio, ninguno parecía ceder la victoria al otro hasta que Tyson y Ray lograron deshacerse del primer oponente. Ahora todo dependía del último sobreviviente de Master Mask.

- Es raro… ni siquiera podemos distinguirlos por su nombre verdadero. - decía Kenny.

- Lo más extraño de todo es que, al igual que Yori, ninguno usa su máximo potencial. - agregó Hiro.

- ¿Piensas que el anterior se dejó ganar?

- Sí Jefe. Y no me sorprendería nada que éste también lo hiciera.

Las predicciones de Hiro se cumplieron, el último contrincante del equipo Master Mask estaba fuera del plato.

- Vaya… al parecer el entrenamiento de Tyson sí dio resultado. - comentó Tala a Kai.

- No te dejes engañar, Ray y Tyson parecen haberse esforzado pero ninguno llegó a su límite y no porque esos encapuchados fueran más débiles…

La siguiente competencia, y la final del día, correspondía a Daichí y Max contra Kevin y Miztel. Kevin detuvo a Daichí, pero Max detuvo a Kevin, y después de una larga beybatalla, Max salió victorioso después de mucho cansancio.

- Todo va saliendo a la perfección, mañana tendremos la gran final. - era lo que Denis le comentaba a su equipo, reunidos en el banquillo.

El día fue bastante agotador aunque lleno de emociones para todos. Así que la mayoría se dirigió a su habitación a descansar. Pero algunos tenían situaciones pendientes que resolver, entre ellos Alana, la cual se dirigía hacia el gimnasio de la BBA, el cual estaba desocupado a esas horas de la tarde. Cuando entró, miró a Yori que la esperaba sentada sobre una lona.

- Yori… acá estoy. - se acercó dejando oír sus pisadas lentamente - ¿Qué tenías que decirme?

Yori se levantó y dio media vuelta hasta quedar frente a ella, sin embargo, había algo en el rostro de Yori que hizo que Alana diera un paso atrás y se asustara. Se trataba de una seriedad y rigidez que nunca había observado antes en ella.

- Estuve pensando y… la verdad es que tú lo arruinaste todo, Alana. - le dijo secamente.

- Yori… No te entiendo.

- Oh sí claro que me entiendes… - Yori se acercó a Alana y la tomó de su blusa por el pecho y con fuerza la puso de espalda contra una de las paredes.

Alana observó los ojos de Yori ahora más de cerca, se veían profundos y por tanto aterradores.

- No sé como Kai puede interesarte en una perdedora como tú. - Luego la abofeteó y la lanzó al suelo boca abajo, mientras la presionaba con sus rodillas. Alana trataba de moverse pero Yori era mucho más fuerte y hábil que ella.

- ¡Yori…¿qué es lo que quieres?! - inquirió adolorida.

- A ti no debo explicarte nada… - Yori sacó una cuchilla de su bota derecha, luego tomó a Alana de su cabello. Y en un rápido movimiento le cortó su cabellera rubia, dejándole el largo a penas a la mitad de su cuello.

Yori tomó el cabello que había cortado, cuyo largo alcanzaba para rodearle el cuello a Alana, y fue precisamente lo que hizo: le amarró su garganta con el cabello que cortó. En seguida la levantó de nuevo y la chocó contra la pared otra vez, y Alana observó anonada como los ojos de Yori se empañaban.

- Yo amo a Kai… - le decía mientras le presionaba más y más con el cabello- por eso ya tu no puedes existir, y luego de que ya no estés estorbando me aseguraré de que Kai lo sepa, y que se arrepienta de haberte conocido… y de haberte amado. - Alana forcejeaba mientras Yori hablaba y las lágrimas bajaban por sus mejillas - Y después… - le dijo bajando el tono de voz - lo besaré por última vez, antes de que lo asfixie como a ti….

Alana abrió sus ojos de par en par al sentir una sensación de desesperación horrible en su pecho y estómago.

- Tú… tú… no amas a Kai, Yori. - le dijo a como pudo entre la falta de aire y dolor.

- ¡¿Y tú como puedes saberlo?! - Alana cerró sus ojos al ver la mano de Yori con su cuchilla acercarse cuando en ese mismo instante alguien entró a toda prisa y arremetió a Yori contra el piso. Alana se desvaneció en el suelo y borrosamente pudo observar a Karissa forcejeando con Yori, a quien había alejado de Alana.

- ¡Alana corre y llama a Hiro! - le gritó Karissa.

Alana se levantó torpemente, tratando de recobrar su fuerza, se deshizo del cabello que le rodeaba el cuello y tomó la cuchilla de Yori, que había caído cerca de ella, para evitar que dañara a Karissa. Y una vez en pie, y apoyándose de las paredes se apresuró a salir en busca de ayuda.

Karissa había tomado a Yori desprevenida, pero a pesar de que pudo detenerla por unos instantes, Yori se levantó la apartó de sí con un golpe en el estómago y empujándola contra la pared. Supo que Alana había salido del salón y que en cualquier momento alguien vendría ahí, así que no perdió tiempo y tomó el cabello que había cortado de Alana y desapareció a toda prisa de la BBA