Agradezco la paciencia de todos los que han seguido el fic, espero les guste el cap y me gustaría saber sus opiniones también! Saludos
Capítulo 63 Encuentros
Karisa se había abalanzado contra Yori, tirándola al suelo y con toda la fuerza que tenía en ese momento evitaba que se levantara de nuevo para que Alana tuviera oportunidad de escapar. Solo hacia unos segundos antes de aquella escena, Karisa estaba terminando de trenzar su cabello frente al espejo de uno de los vestidores cercanos al salón donde ahora estaba luego de una sesión de entrenamiento extra. Se había quedado observando las manchitas esparcidas por su rostro cuando le pareció escuchar a Hiro en su mente llamarla "pecosa", y apenas comenzaba a fruncir el ceño en señal de frustración cuando oyó un golpe sordo seguido de un quejido femenino que la hizo salir a acudir en ayuda de Alana.
-¡¿A ti quién te metió en esto?!- Yori le gritó a Karisa, al mismo tiempo que se la quitaba de encima y se ponía en pie para ir de nuevo donde Alana
Karisa pudo observar a Alana tratando de enderezarse con dificultad del suelo sobre el que había caído sentada de lado. Pensó que no podía permitir que Yori volviera donde Alana o esta vez sí la mataría, así que gateó rápidamente y haló de la pierna derecha de Yori haciéndole perder el equilibrio y caer de nuevo.
-¡Alana, corre y llama a Hiro! - alcanzó a gritarle.
Karisa se colocó sobre Yori para impedir que se levantara. Volteó a mirar rápidamente si Alana ya se había ido, pero la chica apenas y se sostenía, balanceándose de un lado a otro luego de tomar la cuchilla del suelo. Tan pronto Alana salió por la puerta, Karisa sintió un horrible golpe en su estómago que la dejó sin aire. Yori se había dado vuelta y con su rodilla había golpeado a la pobre Karisa que no hizo más que recogerse en el suelo e intentar recobrar el aliento.
Alana corría por el pasillo tan rápido como sus piernas debilitadas por el susto y la tensión se lo permitían. Por su mente pasaba la imagen de los intensos y amenazadores ojos grises de Yori. El recorrido hacia la oficina de Hiro le pareció ser eterno hasta que vio borrosamente la puerta con la placa negra que tenía el nombre del entrenador en letras plateadas.
Hiro estaba reunido con Judy, Tyson, Max, Daichí y Ray analizando aspectos del torneo cuando escucharon que alguien intentaba abrir el llavín de la puerta con fuerza, y en seguida dos golpes desesperados en la puerta, pero antes de ir a ver quien llamaba se miraron extrañados entre sí.
- ¡Hiro, Hiro…!
Al escuchar los gritos angustiados, Hiro se levantó de inmediato de su silla y abrió la puerta. Los demás se levantaron con igual asombro al ver a Alana jadeando, con la cuchilla en su mano y su cuello enrojecido. Solo Judy notó de inmediato que su cabello estaba recortado.
-¡Hiro! ¡Es Yori! - le decía mientras intentaba casi sin fuerza halarlo del brazo- ¡Tienes que venir, Karisa está en peligro…. Y Kai también! - Alana no sabía por donde empezar a hablar.
Hiro miraba fijamente sus ojos conmovidos del susto. La sostuvo firmemente de sus brazos e intentó calmarla.
-Tranquila ¿Dónde está Karisa?
Los demás se acercaron a Hiro y a Alana rodeándoles en un semicírculo. Alana levantó su mano temblorosa y señaló hacia el salón de entrenamiento.
-Max, Ray y Daichí, vengan conmigo. Kenny, llama a seguridad. Y ustedes… - dijo dirigiéndose a Judy y a Tyson- atiendan a Alana.
-¡Por favor busquen a Kai, ella le hará daño!- les suplicó.
-Lo buscaremos. - le dijo Ray tomándola de los hombros y luego se fue tras Hiro.
Luego Judy la haló de los brazos y la sentó en un sofá mientras Tyson le traía un vaso con agua.
-Judy… ¿dónde está Kai? Yori dijo que…
-Alana, ya ellos van en busca de Kai. - Tyson se acercó - Toma un poco de agua, te sentirás mejor. Cálmate y dinos que ocurrió.
Alana fue poco a poco recuperando la calma y empezó a relatarles a Kenny, Judy y Tyson lo ocurrido.
Hiro y los otros apenas se acercaba al salón cuando se toparon a Karisa sosteniéndose de las paredes del pasillo con una mano sobre su abdomen adolorido. Hiro no tardó en cargarla en sus brazos.
-¿Qué… haces? - preguntó Karisa tratando de normalizar su respiración.
-Trato de que avances más rápido - le decía con tono serio mientras se devolvían a toda prisa a la oficina - ¿O me vas a decir que puedes hacerlo sola?
Esta vez Karisa tuvo que aceptar la asistencia de Hiro sin quejarse, pues era inútil que lograra moverse un paso más sin que alguien la ayudara.
-Ya me comuniqué con seguridad, al parecer hubo un bloqueo en la red de cámaras. - los recibió Kenny.
Hiro colocó a Karisa al lado de Alana.
-¿Sabes a dónde fue Yori? - preguntó Tyson a Karisa.
-Ella… escapó… se fue con el cabello de Alana. Esa chica… está loca…
-No alerten a los demás al respecto, no sería conveniente si todos se enteran. Vamos a buscar a Yori y a Kai con ayuda de la policía. - ordenó Hiro. - Max y Kenny, por favor permanezcan acá y avísennos si saben algo nuevo. Judy, solo infórmale a Alvin y al señor Dickenson. Los demás vengan con migo.
-Espera- interrumpió Judy- aún tu no sabes bien que ocurrió.
-Tyson me lo contará todo en el camino. - Hiro se llevó a Tyson y a los demás.
-¿Alguno tiene idea de dónde comenzar a buscar? - preguntó Daichí.
Era tarde, pero eso no detenía a Kai, quien estaba concentrado en su entrenamiento. El lugar más adecuado que pudo conseguir fue un viejo parque, con bastantes árboles alrededor cubiertos de nieve, aunque hubiera querido irse más lejos y estar en un lugar más inhóspito, pero sabía que no llegaría a tiempo al torneo del día siguiente si se alejaba más. Lanzó su beyblade una vez más al apuntarle a un tronco de árbol cuando un beyblade familiar lo interceptó. Sabía quien acostumbraba a aparecerse de esa manera.
- Yori. - la nombró seriamente sin voltear a ver.
El silencio de la chica lo intrigó pues normalmente se reía o empezaba una conversación luego de atacarlo por sorpresa. Así que se dio la vuelta y observó con un poco de impresión el semblante frio de la chica. Yori, lentamente, metió su mano en el bolso cruzado que llevaba, y sacó de este el largo mechón de cabello rubio, luego se lo mostró sin decirle palabra alguna. Kai no tardó en reconocer aquel tono dorado.
- ¿Qué hiciste, Yori? - inquirió con su mirada penetrante.
-Kai Hiwatari… - Yori comenzó a acercarse lentamente al chico sosteniendo el cabello con su mano izquierda. - Lamento que todo tenga que terminar de esta manera, todo pudo se diferente…
-Yori, dime qué hiciste… ¡Habla claro!- Kai comenzó a dejar ver su enojo mientras Yori continuaba acercándose a él.
La chica estaba ahora frente a Kai con su mirada agachada. El viento movía el cabello negro en su frente, tapándole los ojos, al mismo tiempo que ondeaba el mechón rubio que Yori sostenía.
- ¡Mírame! - Kai, inundado por el enfado, tomó a Yori de los hombros para forzarla a levantar su mirada -¡La lastimaste ¿cierto?!
Yori empezó a temblar de rabia al sentir las manos de Kai en sus hombros. Hizo lo que Kai le pidió, levantó su mirada, pero para sorpresa de él, su aspecto era oscuro. De repente Yori, con su mano derecha abofeteo tan fuerte a Kai que su mejilla se enrojeció.
-No me toques… Kai, tu eras especial para mí, y pensé que yo lo era para ti. ¡¿Cómo pudiste olvidarme tan facilmente?!- le levantó la voz.
El golpe de Yori le hizo recordar que en su vida, solo en La Abadía lo habían golpeado con tanta fuerza. Miró a Yori por el rabillo del ojo, ahora su enojo era mayor.
-No te olvidé del todo, Yori. - le respondió tratando de contener su ira.
Yori bufaba levemente mientras su mirada seguía fija en Kai. - ¿Ah no? - inquirió con cierto lamento en su tono - Entonces ¿qué hace ella? - Yori le mostró el cabello - Una débil... patética y mimada niña rica... - Yori se acercó más y lo tomó de su chaqueta con fuerza.
-Aún no me has dicho qué hiciste con ella…- le demandó cortantemente.
- ¡Hiwatari! ¡Todos son iguales y merecen morir! - Yori hizo que Kai se estrellara boca abajo contra el suelo rocoso.
Las palabras de Yori le sonaron muy familiares, se dio la vuelta para levantarse pero en seguida sintió la rodilla de Yori presionando su abdomen contra el suelo.
-Tu bien sabes de lo que soy capaz, Kai. - la chica se inclinó sobre él y, tomando el cabello de Alana, lo enganchó por detrás del cuello de Kai, y acercó su rostro al de ella. - No hace falta responderte qué hice con ella… Tú no tendrás tanta suerte como…
-¡Ya basta, Yori! - le gritó con furia, tanto así que ella lo miró perpleja, luego la empujó con fuerza hasta quitársela de encima.
-Pensé que eras alguien en quien confiar y nunca olvidé tu amistad ¡pero ahora con esto haré todo lo que pueda para olvidarte!
Yori dió media vuelta, respiró profundamente y luego de un instante se volteó a Kai y con una patada en el rostro, lo hizo retroceder. Luego lo alzó de su chaqueta y lo estrelló de lado contra uno de los árboles Fue tan rápido que Kai apenas pudo asimilarlo.
- Oh no te preocupes, Kai. - le dijo acercándose y hablándole de frente - Yo te ahorraré el trabajo, después de hoy nunca ¡nunca más recordaras, ni a mi, ni a ella! - luego le acarició la cabeza al mismo tiempo que jalaba su brazo contra la espalda y lo presionaba con su cuerpo contra el árbol, impidiendo que se moviera- Mírate, Hiwatari, todo maltratado, tan indefenso, preocupado por la vida de una tonta chica… Si tan solo hubieras sabido que a alguien como a mí jamás se le ilusiona… jamás.
La chica sacó de su cinturón una cuchilla similar a la que usó contra Alana y la llevó al cuello de Kai, quien escuchaba a Yori al mismo tiempo que pensaba una forma de de detenerla.
- Es hora de decir adiós, Hiwatari. - Yori acercó más la cuchilla a su cuello.
Kai hizo una maniobra con el brazo que tenía libre y empujó a Yori contra otro árbol que dejó caer nieve, pero en el proceso de alejarla de sí, Yori rasgó con la cuchilla la chaqueta de Kai, provocando una cortada en el brazo izquierdo que pudo ser más profunda si ella no hubiera perdido el balance. Kai empezó a sentir el ardor que le provocaba la herida de su brazo, y también le incomodaba el hilito de sangre que empezaba a brotar de su ceja que había chocado contra el tronco. De repente miró a Yori abalanzarse de nuevo contra él, se había enderezado ágilmente. Esta vez lo tumbó al suelo de espaldas, quedando ella sobre él y mirándolo de frente. Kai no perdió más el tiempo y, a pesar del fuerte dolor de espalda que le ocasionó aquella caída, rodó a Yori intentando inmovilizarla, pero ella le apuntó de nuevo con su cuchilla. Así que Kai ahora la tenía apresada boca arriba, pero ella lo amenazaba con cortar su yugular.
- Esto es ridículo, Yori, ya deja este juego tonto… - le decía inmóvil mientras sentía el filo de la cuchilla.
-Tú te condenaste, y condenaste a Alana también. - Yori lo miraba con odio mientras Kai seguía apretando su pecho y sus piernas contra el suelo.
Kai se asombró, ¿sería cierto que por su culpa Alana estaría en peligro y él se encontraba en esa situación tan complicada? Sintió que Brooklyn lo miraba decepcionado ¿todo iba a acabar así?
-Yori… - Kai bajó el tono de su voz - ¿alguna vez te importó mi vida de verdad?
Yori respiraba fuertemente por la ira que tenía, pero de repente unas lágrimas comenzaron a salir.
- Tú sabes como odio perder, Kai. ¡Y si tengo que perderte quiero ser yo misma la que te desaparezca de mi vida! No por causa de una estúpida más…
-Esto no se trata de perder o ganar…Tienes una gran habilidad y eres muy fuerte. No te dejes cegar por el odio. - Mientras Kai la veía fijamente a los ojos, empezó a notar que Yori dejaba ir la tensión de su cuerpo. -Yori, perdóname.
Al sentir como Yori bajaba la guardia, Kai quitó la mano de Yori con la cuchilla, la cual salió disparada unos metros lejos de ellos. Yori se enfureció de nuevo y lo pateó haciéndolo retroceder, pero antes de que ella volviera a golpearlo, lo cual estaba a punto de hacer, él la empujó con fuerza y la chica golpeó su cabeza contra un árbol, quedando inconsciente.
Kai se dejó caer sentado cerca de donde había ido a para la cuchilla, la cual miró fijamente. Luego arrecostó su espalda contra uno de los árboles y suspiró tratando de relajarse. Un poco lejos de él estaba sobre la nieve el resto de cabello de Alana que Yori había dejado caer.
- ¡Kai! ¡Kai! - escuchó - ¿Eres tú? ¡Kai!
Kai observó a Ray acercándose con un policía.
- ¡Te hemos buscado por horas! Nunca pensé que te encontraríamos acá, hay muy poca luz. Vamos, levántate.
Ray le extendió la mano y Kai accedió.
- ¿Y Alana? - le preguntó de inmediato.
-Está en la BBA, solo la golpeó. - le dijo Ray mirándolo fijamente.
El policía examinaba a Yori que seguía tendida inconsciente, luego le puso unas esposas.
- Lleva a Yori al hospital, Ray, sospecho que tuvo una alteración. - le dijo Kai.
-¿A dónde vas? - le preguntó Ray al ver que Kai se alejaba.
-Voy a la BBA.
El triste y preocupado rostro de Alana se refleja en el espejo que tenía en frente mientras Judy tenía éxito emparejando su cabello con unas tijeras de estilista.
-Bueno… ¿qué te parece? No sé mucho de corte de cabello pero creo que no quedó tan mal.
-Está bien, Judy. Te lo agradezco… - le respondió suavemente, sin prestarle mucha atención a la imagen del espejo. - ¿Cómo estará Karisa?
-Se quedó con Kenny en la oficina esperando noticias de los chicos, debe estar mejor ahora.
-Han pasado varias horas ya… y no sabemos nada. - añadió Alana en voz baja.
-Lo sé… - Judy tomó un cepillo y justo cuando empezaba a pasarlo por el cabello de Alana, la puerta del salón en el que estaban se abrió y Alana observó asombrada por el espejo a Kai entrando seguido de Tyson y Daichí. Ambas, Judy y Alana, se volvieron para quedar frente a él.
Kai observó fijamente a Alana, lo mismo que ella. Al mirar el corto de su cabello, recordó el mechón que Yori le mostró y sintió algo de furia. Como el corte ahora le llegaba hasta la mitad de su cuello, pudo notar el enrojecimiento que tenía, y supo que Yori había tratado de estrangularla. Así mismo, Alana y Judy se preocuparon al notar la ceja herida de Kai y su apariencia agotada.
-Kai… me da gusto que estés a salvo.- le dijo Judy. - Estábamos preocupados por ti. ¿Por qué no has ido a enfermería? Estás lastimado…
-Se lo dije ya pero no me hace caso… - dijo Tyson con frustración.
Entonces Judy comprendió que Kai estaba apresurado por saber como se encontraba Alana. "Debí imaginarlo, un chico duro como él considera que no hace falta atención por heridas leves."
- Creo que ustedes necesitan hablar. - dijo Judy alejándose de la silla donde estaba Alana. - Vamos chicos. - se dirigió a Tyson y a Daichí.
Tyson y Daichí miraban hacia atrás mientras Judy los apresuraba a salir.
- Prohibido entrar acá. - les advirtió una vez que salieron y cerró la puerta del salón.
Una vez a solas, Kai se mantuvo de pie, distante de Alana y mirándola seriamente.
- ¿Te encuentras bien?
Alana se levantó de la silla con sus brazos cruzados y caminando hacia la ventana, con tono molesto le dijo:
- Bueno… después de que una chica con ataque de celos me lanzara al suelo, cortara más de la mitad de mi cabello y luego estuviera a punto de asesinarme, creo que sí estoy bastante bien…- dijo sarcásticamente.
-Sabes, pudo haber sido mucho peor… - le dijo al observar el ceño fruncido de Alana y su actitud de enfado.
Alana volteó de la ventana y lo miró con un poco de sorpresa al considerar que era cierto, Yori pudo ser más cruel. La ceja de Kai sangraba y observó que en su brazo izquierdo tenía una cortadura y que la sangre había empapado ese lado de su chaqueta, pero quiso pretender ser dura con él.
- ¿Acaso le mentiste también a ella para que se enojara tanto, luego de que la besaras?- le continuó hablando con molestia.
-Te equivocas. - le dijo con firmeza - Yo no te mentí, y tampoco besé a nadie, ella me besó, lo cual es diferente.
Alana se estremeció y lo volteó a ver. Kai, por su parte, estaba agotado y le dolía un poco la cabeza.
- Tú puedes creerlo o no… es tu decisión. Como sea… me alegra que estés bien. - le terminó de decir.
Kai se acercó a uno de los sofás. Se sentó y cerró los ojos inclinándose un poco hacia adelante al mismo tiempo que sostenía su frente con su mano derecha, tratando de resistir la jaqueca. Pero un poco después sintió las suaves manos de Alana que volteaban un poco su rostro. La chica, quien había tomado una toalla seca, se sentó a su lado para limpiar la sangre de su ceja que le había manchado la mitad de su cara. Kai abrió sus ojos y la miró fijamente.
- Kai… - le habló seria pero más suavemente que antes, mientras sus ojos se enfocaban en la ceja herida de él y presionaba la toalla sobre el rostro de Kai- He estado enfadada contigo porque pensé que te habías apresurado a decirme palabras muy importantes…
Kai cerró sus ojos por un instante y respiró un poco profundo, tratando de no poner atención a su dolor de cabeza. Y luego, la delicadeza con que ella trataba de detener la sangre le alivió un poco. Cuando abrió sus ojos se encontró con la mirada llorosa de Alana.
-Tienes razón… lo peor hubiera sido si Yori hubiera hecho lo que quería, me hubiera arrepentido de nunca haberte escuchado, de no permitirte explicarme… - la chica dejó salir algunas lágrimas mientras observaba el rostro cansado y golpeado de Kai. Recordó lo que Tyson le dijo: Kai no es un mentiroso, y ahora lo comprobaba por la mirada sincera y profunda del chico. Luego continuó - pero lo que más me hubiera dolido hubiera sido no haberte dicho lo mucho que te amo…
La mirada penetrante de Kai mostró algo de sorpresa, fue algo que no esperó escuchar aún. Alana sonrió un poco y empezó a limpiarse las lágrimas de las mejillas.
-Dirás que soy una llorona…
-Eres una llorona… - le dijo con voz baja y seria, luego de un breve silencio.
-¡Oh, Kai! - Alana quitó la toalla de la ceja del chico - ¡Tenía tanto miedo de perderte!
Luego abrazó a Kai poniendo su cabeza en el pecho de él. Kai sintió los brazos de Alana rodeando fuertemente su espalda, y podía percibir su respiración sollozante. Quiso decirle que a pesar de ser una llorona, seguía siendo muy bella, que estaba furioso porque la lastimaran y que también había temido no poder cumplir con su promesa. Pero en vez de decírselo, la abrazó más fuerte, percibiendo el grato aroma de su cabello. Luego el chico apoyó de lado la cabeza en el respaldar del sofá mientras ella seguía apoyada en su pecho, y sin darse cuenta, Kai se quedó dormido.
