slav058, chobits, Slav-Hatake, guest, Iviway, Vocateam gracias por sus reviews y por leer la historia n.n
No soy buena con los títulos… si alguno quiere sugerir otro más apropiado para el cap aceptaré sugerencias.
Tyson y Daichí observaban curiosos a través de la pequeña ventanilla que comunicaba el salón y el pasillo.
-¡Oh vamos! - dijo Tyson aún asomado en la ventana - ¿Por qué se tardarán tanto?
-¡Oye! ¡Déjame ver! - Daichí trataba de empujar a Tyson en un intento por observar dentro del salón.
-¡Espera, creo que ya va a suceder! - dijo Tyson con emoción acercándose más al vidrio. Pero luego su semblante decayó - Ugh ¡por favor!… ¿solo un abrazo?
-¿Qué? ¿No se besan aún?
Antes de que Tyson le pudiera responder, ambos escucharon que alguien detrás de ellos se limpiaba la garganta. Voltearon y se encontraron a Judy mirándolos rigurosamente con sus brazos cruzados.
- ¿No les da vergüenza?
- En realidad no… - respondió Daichí llevándose los brazos detrás de la cabeza.
Judy no pudo tolerar la respuesta de Daichí y lo haló de la oreja.
-¡Aaah! - se quejó.
-Vamos a ver si no te da vergüenza que te lleve así hasta tu habitación, jovencito.
-¡Déjame, ya estoy grande! - le decía mientras ella lo halaba por el pasillo.
- No te comportas como si fueras grande…
Tyson se reía queditamente de Daichí en tanto Judy se lo llevaba, luego volteó a ver a la ventana de nuevo y sonrió al mirar a Kai y Alana abrazándose.
- Sí… ya bien lo dicen: hasta los más fuertes caen.- se dijo.
-¡Psss! - Judy lo llamaba haciéndole una seña. - ¡No te quedes ahí! - le dijo tratando de no levantar la voz más de la cuenta.
Dentro del salón, Alana sintió como los brazos de Kai dejaban de sostenerla, así que alzó su cabeza lentamente y se dio cuenta de que Kai estaba dormido. No quiso despertarlo, sino que se alejó despacio, tratando de no hacer ruido.
Kenny estiró sus brazos al mismo tiempo que bostezaba.
-Bueno… ya Kai está a salvo y Yori en el hospital ¿será posible que podamos dormir?
Hiro, sentado al lado del Jefe, sonrió y puso su mano en el hombro del chico.
-Sí, Kenny, mañana tendremos mucho que hacer. Ve a descansar. Ray, Max, ustedes dos también necesitan dormir.
-Gracias, Hiro. Espero estas situaciones raras acaben algún día de estos y podamos jugar al beyblade sin problemas. - Comentaba el Jefe mientras atravesaba la puerta.
-Buenas noches chicos, recuerden no comentar nada a los demás de lo ocurrido. - los despidió Hiro
Los chicos salieron de la habitación. El entrenador se dio la vuelta para seguir mirando a la pantalla del computador en el que trabajaba, la cual era amplia y estaba ubicada en la pared. Luego recordó que Karissa aún estaba en la habitación, sentada con sus piernas recogidas sobre un sofá. La chica miraba pensativa el reloj de la pared de enfrente que marcaba casi las doce y media de la noche. Hiro había ignorado la presencia de ella ahí porque no la escuchó hablando en todo el rato que estuvo junto con Max, Ray y Kenny.
-¿Te vas a quedar acá? - le inquirió el entrenador.
-No tengo sueño aún… - le dijo con desinterés- y no quiero hacerle ruido a Lila.
Hiro la observó por un momento, dudando si realmente ella se quedaría con él. Luego continuó digitando algunos datos en su computador.
-Bien, entonces espero no te moleste mi compañía.
La chica no respondió. Hiro no volteó a mirarla más sino que seguía analizando la información de la pantalla.
-Sabes, en realidad estoy asombrado por lo que hiciste. Si no hubieras interferido, Alana hubiera sido gravemente herida, o quizás peor.
Solo se escuchaba el tecleo de Hiro, Karissa no dijo nada.
-Tu entrenamiento ha dado mejor resultado de lo que esperábamos ¿no crees? - Hiro volteó, y para su sorpresa, la chica estaba dormida en el sofá.
-Hmp…- sonrió Hiro.- así que no tenías sueño…
Justo cuando Hiro la cubría con una pequeña frazada, Lila entró por la puerta con su pijama.
-Karissa, ¿por qué aún no has venido a…? - la niña se detuvo al ver la señal de silencio de Hiro. Luego ser acercó casi de puntillas al lado del entrenador. -Cuando duerme no parece tan enojona… - le susurró a Hiro, quien le devolvió una pequeña sonrisa.
Se escucharon dos disparos. Un joven de cabello azulado corrió a levantar al hombre que estaba tendido en el suelo sobre un pozo de sangre que se expandía por el pavimento. "¡Papá!" - lo llamó "¡Papá!" sintió unas manos que lo levantaron por detrás y lo metían en un automóvil negro, cuando la puerta del auto se abrió pudo observar unas paredes grises, luego miró hacia arriba y el cielo raso era muy alto. Cuando puso su vista al frente, tenía a una jovencita apuntándole con un revolver. Detrás de ella venía un hombre de cabello púrpura con una sonrisa fría en la cara. Luego observó a la joven de nuevo, quien ahora era una mujer muy esbelta. "Hiwatari… mereces morir." El chico dio unos pasos atrás mirándola hostilmente.
Kai abrió los ojos de repente. Miró a los lados sabiendo que había despertado de una pesadilla. En seguida recordó que Alana estaba con él antes de quedar profundamente dormido. Se preguntó desde qué hora se habría ido. La luz que entraba por la ventana le indicó que ya había amanecido
Yori se encontraba reclinada en una camilla de hospital en una habitación a solas. Apenas abría los ojos cuando escuchó que la puerta se abrió.
-Kai… - La chica veía borrosamente la silueta de Kai frente a su camilla.
Él, sin dirigirle la palabra, miró los tubos de suero que tenía en cada brazo y las fajas especiales que la sostenían a la camilla impidiendo que se pudiera levantar de ella. Luego posó la mirada sobre unas orquídeas colocadas dentro de un florero al lado de la camilla, sobre una mesa de noche. Se acercó al florero, Yori lo seguía con la mirada. "Estas orquídeas…"-pensaba mientras las tocaba- "…son familiares. Alana estuvo acá."
-No sabía que te interesaran las flores… - escuchó a Yori con tono agotado.
-Hmp. Supongo que no tienes idea de quien te las trajo. - le dijo secamente aún mirando las orquídeas.
-Supongo que no fuiste tú. - le dijo luego de una pausa.
Kai se acercó a la camilla, observándola con aquellos ojos penetrantes.
-¿A qué viniste? - le preguntó la chica.
El chico permitió un incómodo silencio antes de responderle.
-La sustancia que alteró tu sistema nervioso es la misma que Boris utilizaba en La Abadía. Ray pidió el informe médico esta mañana.
Yori echó su cabeza un poco hacia atrás para poder observar mejor a Kai.
-Tu dosis fue mucho más elevada de la que normalmente él nos daba a ingerir en aquel entonces, cuando me entrenaba. Dime cómo la conseguiste. - Kai la miraba intensamente, esperando una respuesta departe de ella.
-No puedo decirte nada. - le dijo firmemente.
-¡Esto es serio!- Kai, con enojo, puso sus manos sobre el colchón. - Yori, no puedes mentirme, sé que tienes algo que ver con Boris o Mónica. ¡Ellos te están usando! ¡¿Qué provecho sacas de todo esto?! ¿Acaso les temes?
Yori se sentía amenazada por los intensos ojos de Kai. Tuvo ganas de llorar y sus ojos se empañaron poco a poco. Por su mente comenzaron a pasar imágenes de cómo se inyectaba sola en su brazo la droga que la alteró, luego se miró dirigiéndose hacia Kai y golpeándolo fuertemente, decidida a acabar con él.
-Kai… - dijo intentando que su voz fuera más clara. - No me imaginé llegar tan lejos con esto. Era como si no fuera yo misma la que actuaba…
Kai agachó un poco su mirada, luego la levantó tensamente.
-Te equivocas, Yori, esa eras tú.
La chica abrió sus ojos de par en par, unas cuantas lágrimas corrieron por sus mejillas mientras escuchaba a Kai.
-La droga solo te impulsó a hacer lo que querías, porque sin ella quizás no te hubieras atrevido. Usaste esa vil manera para sacar tu enojo. Claro que esa eras tú, tomaste muy malas decisiones, volviéndote cómplice de Mónica y de Boris. ¡Dime lo que sabes!
La chica se estremeció un poco al escuchar la voz enfadada de Kai.
-Mónica no sabe que entré al laboratorio. - comenzó a hablar pausadamente. Kai fue quitando las manos de encima de la camilla mientras la escuchaba. - Conocí a Mónica antes que ti, le impresionó mi habilidad en el beyblade y mis destrezas físicas, así que secretamente me reclutó para espiarte.
Kai abrió sus ojos en señal de sorpresa, sintió mucho coraje pero trató de contenerse.
-Acepté porque ella prometió guardarme las espaldas, ella sabía las cosas tan valiosas que había robado. Su intención era que te enamoraras de mí… para luego destrozarte.
Pero todo fue al revés… - Yori suspiró profundamente, tratando de evitar llorar de nuevo- Cuando supo que me agradabas tanto, decidió que volviera a Japón y que te olvidara. Ella me envió de nuevo este año después de que fracasó, pues no tenía a nadie más para reunir los datos que necesitaba de la BBA. He hecho todo lo que me pidió hacer, le dije que me iría del país hasta que termine el torneo porque no quería verte más… Si Mónica se entera de que estoy acá, y de que te dije todo esto… cambiará todos sus planes…
-¿Qué es lo que hace Mónica ahora? Dime qué es lo que pretende. - Kai se impacientaba.
Yori jamás había visto la mirada de Kai tan penetrante y confrontadora. Temió decirle toda la verdad, pero se sentía tan culpable por lo que había hecho que poco a poco fue diciéndole todo lo que él le pedía.
Cuando Roxie terminó de ducharse, se encontró con Alana, quien se miraba frente al espejo, terminando de ajustar la pañoleta que le ocultaba la marca en su cuello. Roxie abrió sus ojos en sorpresa y se llevó la mano a la boca.
-¿Qué le ocurrió a tu cabello, Alana?
Alana volteó de inmediato.
-Roxie… pues ¿no es obvio? Lo corté.
-¡Ya sé que lo cortaste!- la miró con desdén - Solo que nunca pensé que hicieras ese cambio de look tan radical…
- Ya crecerá…
Roxie, envuelta en su toalla de baño, se llevó las manos a la cintura.
-¡Alana! Siento que no confías en mí… Sé que no hubieras tomado la decisión de cortar tu cabello sin consultármelo al menos una vez, además, ¿te has dado cuenta de que no eres nada buena ocultando cosas?
Alana suspiró resignada.
-Si te digo que no puedo explicarte aún por qué razón mi cabello está de este tamaño ¿lo entenderías? - le preguntó tratando de ser amable con ella.
-Por su puesto que no lo entenderé… ¿Por qué no puedes decírmelo?
Alana miró hacia arriba un poco fastidiada.
-Siéntate, escucha y por favor- enfatizó - no le digas nada a nadie.
-Soy toda oídos y una tumba cerrada. - Roxie, casi de un salto, se sentó entusiasmada sobre la cama.
Algunas horas antes del torneo, Hiro, Judy, Kenny y Alvin, con sus rostros serios, se encontraban en el salón donde usualmente los líderes de la BBA se reunían para tomar decisiones importantes.
-Esos son todos los análisis que hemos hecho en las últimas batallas, señor. - Se dirigió Kenny a Alvin.
Alvin observó el último gráfico que Kenny le transfirió a su computador. Luego de mover los dedos sobre la mesa, Alvin mostró una pequeña risita.
-Ninguno de los chicos de la BBA podrá ganar este torneo… sí se han dado cuenta de ello ¿verdad?
-Ya lo sabemos -dijo Hiro, quien tenía sus brazos cruzados. - Master Mask es un equipo demasiado habilidoso, los chicos en realidad los están subestimando.
Kenny se quitó las gafas y comenzó a limpiarlas. Luego de ponérselas de nuevo rascó su cabeza.
-Esto… esto es muy preocupante… - dijo el Jefe. - No podemos entrenar más… el torneo es esta tarde.
-Hay una solución para vencerlos… para eso vine acá ¿lo olvidan?
-Alvin, usted dice que Mónica es quien está detrás de este equipo, ¿qué pasa si ella se entera que usted nos ayuda?
Alvin calló por un momento, mirando la pantalla de su computador.
-No es un asunto que debe preocuparles… Mónica y yo tenemos nuestra propia manera de resolver los asuntos y…ustedes la sabrán pronto.
Hiro, Judy y Kenny se miraron seriamente entre sí.
-¿Cuál es la solución de la que hablas para vencer a Master Mask, Alvin?
Alvin cerró su computador y sonrió.
Al cabo de una hora, Tala y Kai esperaban a Hiro. Tala permanecía sentado, con sus codos sobre sus regazos y sus manos entrelazadas debajo de su barbilla. Cuando se abrió la puerta, su mirada se alzó para ver a Hiro. Kai, quien estaba recargado a la pared, miró de reojo.
-Bien…acá estoy, ¿para qué me necesitaban?- preguntó Hiro mirando a los dos.
-No participaré en las siguientes batallas. - Afirmó Kai decidido.
Tala continuó sentado de la misma forma, sin mirar a Hiro.
-¿Qué piensas de ello, Tala?
-Hmm…-reaccionó con un tono un poco burlesco- ¿acaso lo que piense cambiará la decisión de Kai?
-Por supuesto que no. - añadió Kai.
-¿Por qué renuncias, Kai?- inquirió Hiro pacientemente.
-Necesito ocuparme en asuntos más delicados. Es todo lo que puedo decirte.
-Bien, Kai, no te rogaré para que te quedes. Será una pena para el público y tus compañeros. - dijo mirando a Tala.
-Entonces, creo que ya no hay nada más que decir. - Kai se dio la vuelta y salió de la habitación.
Tala estiró sus brazos y se reclinó en la silla.
-Me decepciona que Kai haya decidido irse pero me decepcionaré más si no permites que participe en el torneo, Hiro.
Hiro decidió reunir a los beyluchadores de la BBA una hora antes de que iniciase el torneo. La mayoría miraban con curiosidad a dos personas: a Alana por su nuevo corte de cabello, y a Hiro por parecer más serio de lo normal.
-Quiero que sepan que Kai ha decidido no participar en las siguientes batallas.
-¡¿Qué?! - se escucharon las voces de Tyson, Daichí, Ray y Max.
Alana se estremeció un poco. "¿Qué habrá sucedido?"- se preguntó.
-¡¿Y dejaste que se fuera?!- inquirió Tyson ansioso. - ¡¿Cómo puede irse a última hora?!
-Escuchen, nadie está obligado a participar. No quiero que esta situación los haga desanimarse.
-¡A mi no me importa que no participe, solamente no soporto su actitud! - refunfuñó Daichí.
Alana agachó un poco la cabeza. Supo que no le agradaba que hablaran mal de él. "Kai… ¿qué es lo que harás?"
-Oigan, los entiendo. - interfirió Judy- Pero Hiro y yo sabemos que Kai no dejaría el torneo si no fuera por algo más importante.
-¿Qué puede ser más importante que el torneo? - inquirió Tyson con frustración.
-Entonces, ¿quiere decir que ustedes saben la razón por la cual Kai se fue?- interfirió Max con preocupación.
-No exactamente. - dijo Hiro - Si alguno puede detener a Kai, adelante, inténtenlo, pero ni Kenny, ni Judy ,ni yo perderemos tiempo en ello.
-No es problema. - se escuchó la voz de Rick- ¿Acaso Kai es tan importante? Yo seré el compañero de Tala.
-Un momento… - se levantó Bryan - te olvidas que yo fui su compañero por mucho tiempo.
Antes de que se armara una pelea, Hiro interfirió enérgicamente.
-¡Esa decisión ya está tomada! Tala sabe lo que haremos y eso es lo que nos importa, ustedes solo deben concentrarse en lo suyo. Ahora, es tiempo de alistarse para el torneo.
Antes de que salieran directo al que fuera el beyestadio de BEGA, Alana observaba por la ventana melancólicamente, le molestaba que Kai no le dijera a donde iba, y aunque odiaba admitirlo, pensaba que Daichí tenía razón: la actitud de Kai era odiosa.
-Llegarás tarde al torneo…
Alana buscó de inmediato de donde provenía la voz que escuchó. Se trataba de Mystel que colgaba de la rama de uno de los árboles al lado de la ventana.
-¿Mystel? ¿Qué haces acá?
El chico rió divertidamente.
-Al parecer estas preocupada por alguien… ¿será por quien pienso que es?
La chica no le respondió, sino que bajo un poco la cabeza con su semblante serio. Mystel soltó algunas carcajadas.
-Bueno… sé que estás preocupada por Kai, lo noté hace un rato, así como noté tu nuevo corte de cabello.
Alana levantó su mirada con sorpresa.
-Luces muy bien, me imagino que ya te han dicho que eres muy linda. - le dijo mientras se acomodaba de espaldas contra el tronco del árbol.
Alana lo miró con asombro. El chico rió de nuevo.
-Sabes… Puedo llevarte ahora mismo donde Kai, si quieres.
-¿Qué? ¿Cómo sabes donde está?
-Ayudé a Alvin ¿lo recuerdas? Es fácil para mi enterarme de ciertas cosas, pero no lo sé todo, solo puedo llevarte a donde se encuentra ahora mismo. Claro… si no te molesta.
Ya estaba oscureciendo, faltaba media hora para que el torneo diera inicio. Kai y Robert caminaban seriamente hacia el edificio donde se encontraba el helipuerto. La temperatura había bajado y el viento a veces azotaba fuertemente, lo que había obligado a ambos a vestir sus abrigos largos. Antes de llegar a la entrada del edificio, miraron sorprendidos a la chica que los esperaba. Había salido tan rápido de la BBA que había olvidado abrigarse bien. Robert se detuvo, Kai siguió caminando un poco más hasta estar frente a ella.
-Kai… - el viento movía el cabello y la pañoleta de Alana, quien tenía sus manos juntas frente a su pecho.
-¿Quién te trajo acá? - le inquirió seriamente.
-No importa quien fue… no sabe a donde te diriges, solo sabía que salías con Robert. - la chica hizo una pequeña pausa y después prosiguió - ¿A dónde vas, Kai?
-Sabes que no te lo diré, Alana.
-Presiento que se trata de algo peligroso, Kai.
-Dime qué en mi vida no ha sido peligroso…
-Kai, yo no quiero que…
-Debes entender que nada de lo que me digas me hará cambiar de opinión. - la interrumpió.
Alana lo miró fijamente a los ojos. Sintió un poco de enojo hacia él por ser tan obstinado y luchaba con la ansiedad de querer detenerlo.
-¡Kai!- llamó Robert - Tenemos dos minutos para partir.
El chico asintió con su cabeza, luego volteó a mirar a Alana de nuevo. No había pasado por alto el brillo en sus preocupados ojos azules.
-¿Por qué siempre tienes que actuar de esta manera, Kai?
-Alana… - Kai se acercó más a ella, tomándola de los hombros.- Ahorra tus palabras por ahora, no quiero gastar el tiempo discutiendo contigo.
Alana quiso responderle pero la profunda mirada de Kai la hizo callar. Luego sintió las manos de Kai sosteniendo su espalda suavemente. El chico la miró fijamente y la empujó más hacia él.
-Espero no te importe… - Kai bajó su voz.
Sin que ella pudiera decirle algo más, Kai acercó su rostro y de inmediato sintió los varoniles labios de él tocando los suyos. Los ojos de Alana se abrieron en sorpresa, pero Kai continuó besándola y la acercó más a sí. Entonces ella cerró sus ojos, dejandose llevar por el cálido abrazo de Kai, luego recordó que le quedaba poco tiempo y en un intento por mantenerlo cerca lo más que pudiera, mientras correspondía el suave beso, rodeó el cuello de Kai con sus brazos, lo cual la obligó a sostenerse un poco sobre la punta de sus pies. Kai comenzó a soltarla poco a poco, desligándose de ella, pero no de la inocente y bella mirada de Alana.
-Es hora, Kai. - escucharon a Robert de nuevo.
Kai lo miró de reojo. Luego se quitó su chaqueta mientras los ojos de Alana se conmovían. Kai tomó su abrigo y lo colocó gentilmente sobre ella. Compartió su mirada por última vez y luego continuó su camino con Robert.
