Muchas gracias a todos los que se han tomado la molestia de comentar y leer o de solo leer n.n

Todavía falta el epílogo. Espero disfruten de este cap!

Tyson se encontraba sentado en la camilla al lado de Ray. Recién terminaba su chequeo médico después de aquellos incidentes en el beyestadio cuando Hilary entró al salón donde estaban, haciendo a un lado a los dos enfermeros al lado puerta y a la enfermera que les acababa de tomar la presión.

-¡Tyson!- exclamó mientras lo abrazó fuertemente.

-¡Aah, Hillary, vas a romperme el cuello!

-¡No seas tan grosero! - le dijo la chica soltándolo. - Nunca pensé decir esto pero… aún extrañé tus feas costumbres cuando me fui de la BBA.

Ray no pudo contener la risa al escucharla.

-¡Así que no puedes vivir lejos de Tyson! ¿Quién lo diría?

-Ya basta, Ray… - le ordenó sonrojada.

-¡Chicos!- escucharon a Max- Vaya… al menos ustedes no tuvieron que atender a todos los aficionados… Pensé que nunca saldría de ahí.

Tyson suspiró entristecido.

-Mis fans…. Hubiera deseado estar ahí para ellos.

-¡No seas engreído, Tyson! - Hilary le dio un pequeño coscorrón en la cabeza. - No te encontrabas en condiciones.

-Es cierto - rió Ray - a Tyson no le hubiera molestado estar en medio de sus fans todo el día, pero Hilary se pondría celosa.

Hilary cruzó los brazos y le dio la espalda a ambos, sonrojada y molesta por el comentario.

-¡Yo me quedé con las ganas de beybatallar!-se quejó Daichí, quien acababa de llegar junto con Tala.

-Vamos, Daichí, debes ver el lado bueno de las cosas. Ya Mónica ni Boris nos volverán a molestar. - le dijo Ray.

-Oigan chicos, - intervino Kenny- me quedé buscando señales de Kai pero parece que se fue como siempre… tenía muchas preguntas que hacerle.

-Yo también, pero no creo que las hubiera respondido de todos modos… - comentó Tala.

En ese mismo instante, Hiro entró.

-¡Hiro!- exclamó Kenny - Tú debes saber más que nosotros de lo que ocurrió hoy en el torneo.

-¡Espera! - se escuchó Roxie por detrás que llegaba con Judy, Rick y Ryan- No vas a contar nada sin nosotros ¿cierto?

-¿Qué les hace pensar que sé todo? - rió Hiro.

-No seas modesto. Es obvio que Kenny, Judy y tú sabían que el compañero de Tala se trataba de Alvin, y que Mónica era quien estaba del lado de Master Mask. - comentó Ryan.

-En realidad es todo lo que sabíamos. - dijo el Jefe - jamás pensamos que Kai entraría con Boris y mucho menos esperábamos que los arrestaran a los dos de ese modo.

-El señor Damian, el abuelo de Alana nos ha invitado a un banquete en su casa mañana en la noche. - les dijo Hiro - Les contaré todo ahí, además Alvin estará presente y estoy seguro de que les dará más detalles si es posible.

La residencia Stroganov lucía iluminada por las lujosas lámparas nocturnas. Desde dentro del salón donde el señor Damian había recibido a los chicos de la BBA se escuchaba la música y las risas de los chicos que se divertían con los chistes de Ryan.

-Parece que la están pasando bien allá abajo… - comentó Max, quien junto Tyson, Ray, Kenny y Kai un poco más distante de ellos, estaba recostado sobre el tejado de la terraza. Los cinco chicos observaban relajados el celaje despejado, que mostraba las estrellas y la luna.

-Por fortuna traje mi abrigo doble… - comentó Kenny- Jamás pensé que me subiría a este tejado… Pero bueno… no se compara a las locuras que vivimos en los últimos días.

-¡Vamos, Jefe, no te quejes por el frio! - rió Tyson dándole una palmada en el hombro- Yo solo vi a Kai acá arriba y pensé que era egoísta de su parte que tuviera una vista tan panorámica solo para él.- Además hace tiempo que no estamos reunidos, ya saben los Bladebreakers.

-Tyson tiene razón… - añadió Ray - Todo esto me llena de nostalgia, recordar los tiempos en los que beybatallamos juntos y pasamos tantas aventuras.

-Escuché a Hiro y a mi mamá hablar de que el próximo torneo sería en Japón. ¿Ustedes participarán?

-¡Por supuesto que ahí estaré!- Tyson se enderezó - ¡Es más, podríamos ser los Bladebreakers otra vez! Ya puedo escuchar la ovación en el beyestadio - dijo con una sonrisa boba en su rostro.

-Ni lo sueñes, Tyson. - Escucharon la voz apagada de Kai- No volveré a ser tu compañero de equipo. ¿Aún no has entendido? Para ser el campeón de nuevo deberás pasar por encima de mí primero.

-¡Entonces te esperaré en el plato, Kai, a ti y a cualquiera que quiera retarme!

-Tyson, deja la competencia para otro día… - dijo Ray calmando el ímpetu de Tyson - disfrutemos de la tranquilidad.

Tyson suspiró y volvió a reposar sobre su espalda mirando el cielo.

-¡Oigan chicos, bajen de ahí! - la voz mandona de Hilary los hizo estremecerse, excepto a Kai, quien continuaba con sus ojos cerrados mientras el suave viento movía su cabellera.

-¡Hilary! - le gritó Tyson - ¡¿Qué no vez que estamos disfrutando de la tranquilidad?! ¡Nos estás interrumpiendo!

-Pelea de Tyson y Hilary a la vista… digamos adiós a la tranquilidad. - murmuró Kenny.

-¡Bueno entonces no te quejes si te quedas sin comida! - le gritó poniendo sus manos en la cintura- ¡Ya el banquete está listo y huele delicioso!

-¡Oh, no… ya voy para allá! - Tyson bajó de un salto, seguido de Ray y Kenny, el cual fue empujado por Max, lo que lo hizo saltar torpemente. - ¿Qué no vienes, Kai?- le preguntó al ver que el chico continuó solitario sobre el tejado.

-Hmmp… no me interesa… - le respondió cortantemente.

-Bah… mejor por mí así yo podré comer más. - le dijo Tyson mientras le daba la espalda.

-¡Hola! - los saludó Alana al verlos entrar - Pasen por acá. - la chica observó un poco extrañada. - ¿No viene Kai con ustedes?

-¡Es un amargado!- le dijo Tyson mientras masticaba - Prefiere quedarse solo antes de venir a comer…

-Tyson, parece que no conocieras a Kai… - le dijo Kenny.-Solo estás molesto porque no quiere ser tu compañero de equipo.

Tyson se atragantó un poco y comenzó a golpear su pecho. Alana sonrió y miró hacia la entrada. "Sí, ese es Kai"- pensó.

La chica alistó una bandeja de plata con una taza de té caliente y algunos bocadillos. Mientras los demás disfrutaban del festín, ella salió siendo notada solo por su abuelo, quien mostró una media sonrisa.

-Kai… - Alana lo llamó al ver que recién bajaba del tejado, dirigiéndose por el camino rústico del jardín que conectaba con la salida. - ¿Te vas tan rápido?

El chico se detuvo y volteó a mirarla con sus ojos serios y penetrantes. Alana sonrió levemente y colocó la bandeja sobre un pequeño muro frente a la terraza.

-Creo que en vez de cuestionarte debería afirmarlo… te vas tan rápido… siempre te vas rápido. - la chica lo miró con seriedad también.

-Hmp, no me quedaré a escuchar los chistes malos de Ryan.

-No puedes negar que son algo graciosos - Alana se rió un poco. Luego se acercó a él. - Kai… lamento lo de tu abuelo.

Kai volvió su mirada.

-Quisiera saber si sientes pena por él… después de todo, él ayudó a Alvin y los demás a capturar a Mónica y a Boris. - le dijo ella sentándose en una banquilla rústica.

-Es complicado… - Kai se apoyó de espaldas en el tronco del árbol al lado de la banquilla, cruzando sus brazos y cerrando sus ojos. - Ayudar con la captura de los Balkov era lo menos que podía hacer para enmendar sus errores, pero el arresto domiciliario es lo menos que se merece.

-¿Lo odias, Kai?

Kai permaneció callado. Un tanto frustrada, Alana pensó que era inútil esperar una respuesta a su pregunta, así que dejó de mirarlo y suspiró queditamente mientras agachaba un poco la cabeza.

-Visitaste a Yori mientras estaba en el hospital…Hasta ahora no he conocido a alguien que le lleve sus flores favoritas a la persona que le hizo daño.

Al escuchar las palabras de Kai, Alana volteó de inmediato a mirarlo.

-Entonces… tú también fuiste a verla.

-Mi propósito era llegar a donde Boris y Mónica, no a donde Yori. - le respondió seriamente.

-Kai… debo decirte que lo que hiciste en el beyestadio fue admirable, pero por un momento pensé que de verdad le dispararías. Me asustaste mucho.

-Si matas a un cobarde de una manera cobarde te conviertes en uno de ellos… - Kai se enderezó y comenzó a caminar nuevamente, dándole la espalda. - Es hora de que me vaya, tengo muchas cosas que pensar antes de que ocurran cambios más importantes. Espero verte dentro de un año.

Alana, sorprendida por el comentario, se levantó de la banquilla rápidamente.

-¿Un año? - preguntó molesta y confundida.

Kai volteó a mirarla al escuchar su tono.

-No es mucho tiempo. - le dijo.

-Kai… -Alana tomó valor y se atrevió a decirle justo lo que tenía en mente. - ¡Tú no puedes besarme y luego irte como si nada hubiera ocurrido!- Al mirar los profundos ojos de Kai, que la observaban fijamente, sintió un poco de coraje.- Y quiero que sepas que espero que me digas algo más que solo tu silencio.

Kai sonrió un poco, luego se acercó más a ella y tomó una de sus manos, haciendo que Alana se asombrara.

-¿Qué es lo qué quieres que te diga?

Alana lo miraba algo perdida en sus ojos.

-Si tienes que irte, vete. - le dijo seriamente pero con su suave tono de voz- Eso no cambiará lo que pienso y siento por ti.

Kai hizo una pausa, lo que ocasionó una ligera tensión en sus miradas.

-Lo sé y por eso me iré en paz. - Kai apretó la mano de Alana más fuerte y acercó su rostro más al de ella, mirando intensamente el brillo azul en sus ojos- Tú sabes que te amo. Y sé que puedo confiar en ti.

-¿Y te ibas sin decírmelo? - le reclamó. Pero la mirada frustrada de Alana cambió al admirar de nuevo una pequeña sonrisa en el rostro varonil de Kai.

-Yo no planee encontrarme contigo hoy. - Kai soltó la mano de la chica.

-Dentro de un año planeabas encontrarte con migo… ¿por qué querías esperar tanto, Kai? No te entiendo…

-Lo entenderás después, Alana. Hasta pronto.- le dijo bajando la voz.

Los ojos de Alana se conmovieron y no pudo resistir apoyar sus manos en los hombros de Kai y besarlo. Kai cerró sus ojos y esperó a que ella alejara sus delicados labios, mientras le sujetaba suavemente los brazos.

Alana lo soltó, y así permitió que Kai observara las delgadas lágrimas que bajaron por sus mejillas.

-Déjame ser la que se de la vuelta y se vaya esta vez.

Kai asintió con su cabeza y Alana hizo lo que dijo. Empezó a caminar de vuelta a la terraza.

Dos días después, los beyluchadores que irían a Japón estaban apunto de abordar el avión que la BBA les había proporcionado. Entre ellos se encontraba Karisa y su hermanita Lila.

-Chicas las maletas ya están en el avión. Es hora de irnos. - les informó Judy. Luego se dirigió a Tyson y a Daichí.- ¡Chicos, apresúrense, el avión está por despegar!

Tyson corrió a abrazar a Hiro, quien se despedía de Hilary, Max, Ryan, Er, Mariam y su hermano Kevin.

-Nos veremos pronto, hermano, espero de verdad vuelvas a Japón dentro de un mes.

-Así es, Tyson, te lo prometo, solo arreglaré unos asuntos pendientes y llegaré lo más pronto posible. Dile al abuelo que me aliste la mejor habitación que tenga.

-Lo haré. ¡Vamos Daichí!- Tyson llamó al chico que se despedía de Ray, Mariah, Lee y Mystel que se dirigían a China en otra avioneta. - Oye, ¿Kai no venía con nosotros a Japón?

-Sí pero llegará en su transporte privado… ya sabes… ahora que tomó el cargo más importante de su empresa podrá viajar cuando quiera y como quiera. - le respondió Max.

-Bah… siempre ha podido viajar cuando quiere y como quiere… - murmuró Tyson mientras subía al avión.

En tanto los demás terminaban de despedirse entre sí, Hiro se acercó a Karisa.

-Karisa, - la llamó antes de que subiera las escaleras - espero tengas un buen viaje.

El entrenador sacó de entre su chaqueta una rosa blanca. Karisa, con asombro en su mirada, observó la rosa cuidadosamente y, luego de levantar su mano dudosa, la tomó y olió el dulce aroma.

-Bueno… también debo agradecer lo que me enseñaste… - le dijo volviendo un poco su rostro, tratando de no mirarlo a los ojos. Pero luego sonrió y lo miró fijamente. - No eres tan mal tipo… después de todo.

-Por supuesto que no. - le dijo con un tono serio.

-Pero sí eres engreído… no tanto como otros, claro.

-Creo que no todo puede ser perfecto. - le dijo el entrenador.

Karisa miró la rosa una vez más.

-Entonces…. Adiós. - Le dijo jugueteando con la punta de su trenza a medio lado.

-Sí, adiós. - Hiro levantó su mano en señal de despedida y después se llevó ambas manos dentro de los bolsillos mientras Karisa daba media vuelta.

La chica puso un pie en la primera grada, pero de repente se volvió hacia Hiro y poniéndose un poco de puntillas, le dio un pequeño beso en la mejilla derecha. Luego le sonrió y continuó subiendo las escaleras. Roxie, quien presenció la escena completa, se acercó al entrenador, quien se devolvía algo pasmado por la reacción de Karisa.

-Ejem… ejem… - Roxie apoyó su mano en el hombro de Hiro mientras limpiaba su garganta alardeando. - Creo que alguien me debe una malteada extra grande…

Hiro rió con sus manos dentro de los bolsillos del pantalón.

-Está bien, Roxie, tú ganas… tus técnicas funcionaron. Hiciste un buen trabajo.

-Siempre supe que lo lograría.

-Roxie… solo dime algo, tú dijiste que tu sabías algo de mí que yo no sé… ¿Acaso eso fue lo que hizo que tuvieras éxito?

-Claro que sí. - dijo guiñando un ojo.

-¿Y qué es eso que sabes?

La chica caminó los dedos por los hombros de Hiro y luego jaló de la mejilla que Karisa besó.

-Pues simplemente sé que a ti te gustan las pecosas… - le dijo acercándose al oído. Luego soltó su mejilla y se carcajeó mientras se alejaba.- ¡Recuerda que la malteada es de chocolate!

Hiro, llevándose la mano a la mejilla, miró hacia el avión que acababa de despegar.

-De verdad te la mereces, Roxie. - pensó con una leve sonrisa.

Más tarde, ese mismo día, Alana se encontraba tocando su piano cuando su abuelo la interrumpió. Venía con sus lentes puestos, y revisando los sobres de carta que traía en sus manos.

-Vamos a ver… oh… aquí está. -el abuelo tomó uno de los sobres y lo extendió a Alana en tanto que ella lo miraba con curiosidad.- Vas a disculparme, hija, el día del banquete alguien vino a hablar con migo en la tarde y me trajo este sobre para ti, cuando recordé que debía dártelo estabas ya dormida y luego hasta hoy volví a recordar. He tenido mucha correspondencia.

-¿Quién te lo dio, abuelo?- Alana miró el sobre por ambos lados pero no traía remitente.

-Mmm…. - el abuelo sonrió- ¿Por qué no lo averiguas por ti misma?

El abuelo Damian salió de la sala silbando mientras seguía acomodando las cartas en su mano. Alana lo observó hasta que salió y luego, con delicadeza, comenzó a rasgar el sobre. Cuando metió su mano se llevó una gran sorpresa al sentir algo circular y sólido. Lo sacó lentamente y admiró el anillo de oro con un pequeño diamante. Luego sacó la nota que venía adentro. "Volveré en un año para saber tu respuesta. Solo quiero que por ahora sepas lo que siento, y es más fácil recordártelo así."

Alana leyó varias veces la nota. "Kai…"-pensó una vez que asimiló lo que había recibido-"Me estás dando un año para pensar mi respuesta…" luego sonrió apretando el anillo en su mano. "En un año tendrás una respuesta… Ahora lo entiendo, Kai."

-Entonces, ¿Mónica aceptó la ayuda psiquiátrica? - preguntó Darlene a Alvin, con quien se encontraba en una de las cafeterías Rusas con la mejor vista en el tercer piso.

-Es una mujer muy orgullosa… pero la crisis que le causó saber que su propio padre, en quien confiaba casi ciegamente, había cedido al chantaje económico de Voltaire para saber donde se encontraban los niños de la Abadía y dónde habían colocado los detonantes fue lo que permitió que la viera llorar por primera vez.

Darlene miró seriamente por la ventana.

-¿Usted le dijo que yo también le había ayudado?

-No… no quería que sintiera odio por usted, Darlene.

La mujer de cabellera negra brillante sonrió.

-Fue el hijo de Susumo quien le ayudó esta vez a capturar a Boris ¿cierto?

-Kai me contactó apenas supo que Mónica era parte de Master Mask, lo cual ya yo lo sabía por obvias evidencias, pero él me buscó para ponerse de acuerdo con migo y darle una lección a Mónica. Cuando él llegó a reunirse con migo, ya yo había conversado con Voltaire, y éste ya había contactado a Boris. Solo le pedí que lo interrogara y lo chantajeara. Mientras Voltaire lo hacía, Boris nunca se imaginó que mis hombres rodeaban su escondite y no le quedó más remedio que rendirse. No pudo negar los planes de Mónica porque Yori nos los confirmó antes por medio de Kai.

-Quiere decir que Boris ya estaba arrestado cuando el hijo de Susumo entró con él al beyestadio.

-Así es, Kai solo me pidió el favor de utilizarlo por un rato. - Alvin rió luego de tomar un poco de café. - Lo que hizo Kai no es nada comparado a lo que Boris y su abuelo lo hicieron sufrir ¿por qué habría de negarle tal petición?

-Alvin, yo tampoco me imaginé que Voltaire llegara a estar de su lado, cediendo a su propio arresto.

-Sí… es sorprendente. Y dígame, Darlene, ¿qué piensa hacer de ahora en adelante?

-Quiero ayudar a los niños abandonados… quiero hacer por ellos lo que nunca hice por mi Mónica. - los ojos de Darlene se tornaron llorosos.

Alvin tomó su mano y le sonrió.

-Sé que hará un excelente trabajo, Darlene.

Pasaron algunos meses. Tyson se encontraba junto con Hilary y Kenny en uno de los parques de Japón donde los niños solían ir a jugar beyblade. Los tres observaban una beybatalla entre algunos niños, en un instante, Tyson notó a uno de ellos que salió de entre los que aún seguían alrededor del plato apoyando a sus amigos. El niño de cabello castaño podía tener alrededor de nueve años y se sentó solo, lejos de los otros. Tyson vio que tenía un beyblade en su mano.

-¿A dónde vas, Tyson?- le preguntó Hilary.- ¿No vas a ver el siguiente combate?

-Ya vuelvo… -Tyson se acercó al niño de ceño fruncido y se sentó a su lado. -¡Hola! ¿Por qué saliste del grupo? ¿A caso perdiste alguna partida?

-No…- le respondió frustrado - Desearía que así hubiera sido.

Tyson se extrañó ante el comentario.

-¿Deseas perder? No debes sentirte mal si ganaste. ¡Ve con tus amigos y disfruta del beyblade!

-Yo no tengo amigos. A ellos no les agrado porque siempre les gano…Dicen que yo no entiendo el beyblade.

"Esas palabras… las he escuchado antes…" Por la mente de Tyson comenzaron a pasar imágenes del rostro de un viejo amigo.

-¿Así que nunca has perdido?

El niño movió su cabeza.

-No, nunca.

Tyson lo miró con cariño y puso su mano sobre la cabeza del niño, el cual lo miró sorprendido.

-Sabes amiguito, conozco a alguien a quien le encantaría beybatallar contigo…

Kai, quien también se encontraba en Japón, estaba en la BBA realizando algunas prácticas de lanzamiento cuando vio a Tyson entrar con el niño del parque.

-Hola Kai, traje a alguien a quien quiero que conozcas.

Kai miró al niño, quien también lo examinó de arriba abajo. Luego Kai miró a Tyson seriamente, esperando una explicación.

-Solo quiero que beybatalles con él por unos minutos, y luego le des algún entrenamiento ¿Crees que puedas?

Kai miró al niño de nuevo, quien se había ido frente al plato y ajustaba su lanzamiento.

-De acuerdo…

Kai se preparó para lanzar su beyblade, y a la cuenta de Tyson, los dos, Kai y el niño comenzaron a beybatallar. Luego de unos momentos, Kai devolvió su beyblade a su mano y asimismo lo hizo el niño.

-Sorprendente… - murmuró Kai al notar que las habilidades del chico eran muy buenas para su edad.- ¿Quién te enseñó todos esos movimientos, niño? - le preguntó secamente.

-Nadie, señor. - le respondió.

-¿Acaso nunca has entrenado?- inquirió Kai,

-No… yo solo beybatallo y ya.

Kai volteó a mirar a Tyson, quien con sus brazos cruzados le sonrió. Kai agachó su rostro y dejó ver una pequeña sonrisa, luego acercó al niño y se agachó hasta tener su mirada al mismo nivel del chico.

-¿Cómo te llamas?

-Me llamo Goh.

Kai sonrió y puso su mano sobre el hombro del niño.

-Sabes, Goh, creo que nos vamos a llevar muy bien…