Hola! Se darán cuenta en este cap final que incluí cuatro nombres que salen en la serie que no tomé en cuenta en toda la historia. Solo se me ocurrió ponerlos acá sin ninguna intención de ser grosera... aunque sí están intencionalmente mal escritos en su mayoría jeje... espero ninguno se ofenda por ello... =P

Ah... también hay una pequeña parte que de este cap fue inspiración de una película no muy popular... pero si alguno la reconoce pues me gustaría saberlo XD

Sin más... acá les dejo el último cap de la historia.

Un auto negro se detuvo frente a los portones de la Mansión Hiwatari, como aún se le conocía. El conductor, un hombre de mediana edad, se apresuró para abrir la puerta trasera del pasajero.

-No tiene que molestarse en abrir, señor Roman. - le dijo el chico de doce años que evitó que su conductor abriera por él.

-Joven Gou, para mí no es una molestia.

-Roman, Gou tiene razón… - con una sonrisa, la dama de cabello rubio a mitad de la espalda salió después del chico- Espérenos acá por favor, no duraremos mucho.

-Como usted ordene, señora.

Alana rodeó con su brazo a su hijo y los dos comenzaron a caminar por la vereda que les llevaría a la puerta principal de la casa. Hacia mucho frío y el viento ondeaba los cabellos de ambos.

-Mamá, es la primera vez que entraré a la antigua casa del abuelo Voltaire.- le dijo mientras se abrigaba cerca de su madre.

-No, ya has venido antes, estabas muy pequeño y por eso no recuerdas.

Al llegar a la puerta una mucama los recibió amablemente y los hizo llegar a una sala de espera. Una vez adentro, Gou observaba discretamente el interior de la casa, y su mamá se entretenía mirando a los niños que correteaban por los pasillos y las salas jugando a las escondidas.

-¡Hola, Alana! Hace tiempo no te veía. - una señora de cabello negro lacio que sostenía con una bincha se acercó a ellos. - Tú debes ser el pequeño Gou… solo que ya no eres tan pequeño y cada vez te pareces más a tu padre.

-Gou, ella es Darlene, la encargada del albergue.

-Mucho gusto, señora. - la saludó respetuosamente.

-El gusto es mío ¿Qué los trae acá en esta mañana tan helada?- les dijo sentándose a su lado.

-Darlene, después de la muerte de mi abuelo hemos decidido hacer algunos cambios y por eso mañana nos mudaremos a Japón.

-¿De veras? Vaya… eso sí que es un gran cambio.

-Sí… sé que mi hijo y Kai están muy contentos porque ellos particularmente aman ese lugar. Pero a parte de despedirme, vine a pedirle un enorme favor…

Darlene entró a la celda de la prisión donde se encontraba su hija Mónica. La mujer con su cabello sujetado en una cola de caballo, se ejercitaba con unas pequeñas pesas y, a pesar de vestir el uniforme naranja de prisión, lucía esbelta como siempre.

-¿Madre? No te esperaba hoy… - le dijo mirándola con un poco de asombro.

El oficial de seguridad dejó pasar a Darlene, quien tomó asiento cerca de su hija que seguía levantando las pesas.

-Alguien me pidió que te entregara estas flores. - Darlene le mostró las orquídeas que traía consigo.

-Las flores nunca me han causada gran impresión… - respondió Mónica seca e indiferentemente mientras continuaba con sus ejercicios.

-Lo sé… pero más que las flores creo que esa persona quiere que sepas por qué te las envió.

Mónica se detuvo y la miró fijamente esperando que su madre siguiera hablando.

-Dijo que quería que supieras que no te guardaba ningún resentimiento por el accidente que sufrieron sus padres y su abuela… ni por la muerte de su mejor amigo en el laboratorio del norte.

Mónica guardó silencio por un momento y dejó las pesas a un lado.

-Entonces… fue esa chica quien las envió… - se dijo para sí mientras miraba las orquídeas. Luego se dirigió a su madre. - Ya entendí… puedes quedártelas si quieres.

Darlene, con una sonrisa a medio lado, miró a Mónica dirigirse hacia la barra donde continuó ejercitándose al elevar su cuerpo con sus brazos.

-Esa… tonta… - decía mientras realizaba su ejercicio- No sé qué es más ridículo… que la hija de una de mi víctimas… me envíe unas flores en señal de paz… o que mi madre… trabaje en la casa que perteneció a ese cretino de… Hiwatari.

Alvin, vestido con una larga chaqueta beige, esperaba a Darlene a las afueras de la cárcel.

-¿Y… cómo estuvo todo?

Darlene sonrío y le mostró las flores.

-Es demasiado orgullosa para aceptarlas. - luego suspiró y miró hacia el edificio de la prisión- Pero aún le quedan algunos años más para meditar en las locuras que cometió.

Alvin y Darlene siguieron caminando por la acera uno al lado del otro.

-Después de que ella quede en libertad, estoy seguro de que Mónica querrá dedicarse a sus investigaciones científicas como lo hizo la doctora K. Mónica es la única en toda la prisión que se la pasa leyendo sobre química y física. Pero no habrá mucho de qué preocuparse mientras se le vigile de cerca.

-Bueno… quiero creer que en el fondo quizás Mónica empiece a reconocer que a pesar de todo… la amo.

-Yo también quiero creer lo mismo, Darlene. ¿Qué le parece si le hacemos una visita de caridad a nuestro viejo amigo Boris? Tal vez a él si le gusten las orquídeas en su celda.

Darlene miró a Alvin con sorpresa.

-Mmm… no es mala idea… el pobre debe estar muy aburrido…

El delicioso aroma de café recién hecho salía de la cafetería de la ciudad Japonesa donde se encontraba un apuesto joven caballero sentado frente a la barra.

-Mmm… este café te quedó delicioso. - le dijo a la pecosa de ojos celestes que estaba al otro lado de mostrador vistiendo un delantal de mesera bordado.

-No trates de remediar tu error con halagos, Hiro. - le dijo mirándolo tensamente mientras sostenía el pichel de café.

-Está bien… lo admito: lo olvidé. He tenido mucho trabajo…

-¡Por fin encuentro a mi cuñada y hermano favoritos! - la pequeña discusión que se veía venir fue interrumpida por Tyson al entrar a la cafetería de la mano de una sonriente niña de 9 años de cabello castaño oscuro. - Hiro, acá están las reservaciones del hotel que dejaste en casa ayer. Espero tengan un feliz aniversario de bodas. Es una lástima que no puedan asistir a la bienvenida de Kai y su familia…

-Aaw… Tyson…- Hiro se llevó su mano al rostro en señal de frustración.

-¿Qué te sucede tío Hiro? - preguntó la niñita.

Karisa observó confundida a su esposo.

-¿Reservaciones? Pero… Hiro… dijiste que no habías pensado en nada para nuestro aniversario…

-Se suponía que lo del hotel era una sorpresa- enfatizó mirando a su hermano con severidad. - Te dije que yo iría por ellas a tu casa. Jamás volveré a darte instrucciones mientras comes… ¡todo lo olvidas hermanito!

-Je je je… siento arruinar tu plan… - le dijo rascándose la cabeza.

-¡Hiro! ¿Por qué me haces reclamarte todo si en realidad no lo habías olvidado? - le inquirió Karisa frunciendo el ceño.

-No lo sé… creo que disfruto el hecho de que luego te tengas que retractar y pedirme disculpas…

-¡Ush! ¡Cómo eres!

-Bueno, Carin, despídete de tus tíos. - Tyson puso su mano sobre la cabeza de su hija.

La niña se acercó a Hiro y a Karisa y les dio un tierno abrazo.

-Bien, hermanito, espero te diviertas mucho. - Tyson rió y caminó hacia la salida. Cuando su hija hubo salido de la cafetería, se detuvo en seco y miró seriamente a Hiro.- Deberías considerar hacerme tío en este cuarto aniversario, ya se han tardado mucho.

Hiro y Karisa se miraron rápidamente entre sí y luego agacharon su cabeza sonrojados en tanto que Tyson terminaba de salir carcajeándose.

Hacía un fresco clima de verano. Hilary y Alana se encontraban preparando unos emparedados de jamón en el corredor del dojo de la familiar Granger, que había sido ligeramente remodelado con nuevas habitaciones. Al cabo de unos minutos se acercó a ellas Salima, la esposa de Max, y Sharys, una joven mujer de cabello castaño oscuro de colochos a quien Kenny conoció en uno de los torneos Japoneses. Ambas cargaban unos refrescos y panecillos. Las cuatro terminaban de alistar la merienda cuando Mariah se acercó.

-¿Necesitan ayuda?

-Ya estamos terminando. - Le respondió Hilary- No te preocupes puedes seguir viendo las beybatallas de los chicos.

-¡Gracias! - Mariah se sentó en una de las gradas y suspiró - ¡Ha pasado mucho tiempo ! Ya echaba de menos estas reuniones… Aunque me pregunto qué pasó con el resto que aún no está acá.

- Daichí vendrá un poco más tarde, prometió ayudarnos en la fogata con malvaviscos. El resto no podrá venir.- comentó Hilary.- Pero lo más seguro es que los veremos en los próximos torneos, como siempre.

Max, Kenny, Ray y Tyson se entretenían apoyando a los chicos que se enfrentaban en una beybatalla. Se trataba del hijo mayor de Tyson, Makoto, quien era idéntico a Tyson cuando estaba de su edad: once años; y el otro competidor, o más bien, competidora, era Rin, la pequeña de la misma edad de Makoto, hija de Ray y Mariah.

-No sé a quien apoyar, si a mi hermano o a Rin.- comentó Carin a Cody, el único hijo de Kenny, quien era un poco menor que Makoto.

-Según mis cálculos Makoto tiene más posibilidades de ganar ésta… Rin aún es muy lenta. - le respondió el chico que cargaba una laptop, justo como solía hacer su padre, la única diferencia era que Cody no utilizaba gafas como el Jefe.

Al lado de su padre Max estaba Dann, un niño rubio de ojos verdes de la misma edad de Gou. El chico suspiró un poco desalentado.

-Desearía que Cody y su computador se equivocaran por lo menos una vez…

-¿Por qué lo dices, Dann, acaso quieres que gane Rin? - le preguntó sarcásticamente Carin, mientras le sacaba la lengua para fastidiarlo.

-¡No es lo que tu piensas, Carin! - le dijo algo sonrojado.

Tal como lo anunció Cody, el ganador de la partida fue Makoto.

-Fue una buena batalla, Rin. - Makoto le extendió la mano a su oponente.

-Pudo haber sido mejor… - le respondió frustrada.

-¡Vamos, Rin, anímate! - le dijo su papá- No seas tan perfeccionista, lo más importante es que te diviertas.

-Ahora es mi turno. - dijo Gou acercándose al plato confiadamente.

-¡Yo también quiero beybatallar!-Dann alistó su lanzador y apuntó hacia el plato.

-El ganador se enfrentará con migo en la siguiente. - les dijo sonriendo Makoto.

En el mismo patio, un poco más alejado del resto, estaba Kai debajo de la sombra de un árbol reposando y sintiendo la suave brisa de aquel lugar que hace tiempo no visitaba. Una niña dos años menor que Gou, de cabello por los hombros lacio y azulado, se acercó llevando de la mano a otra más pequeñita de cabello rubio a la mitad de su cuello.

-Papá… - lo llamó la niña más grande - Abby tiene miedo del perro.

Kai se enderezó hasta quedar a la altura de su pequeña hijita que lo miró con sus bellos ojos azules, iguales a los de su hermana mayor. Luego Kai observó al peludo canino que se acercó jadeando y moviendo la cola mientras Emi lo acariciaba. Se trataba de un perro ovejero de pelo blanco con una graciosa mancha negra que cubría su ojo derecho.

-¿Por qué le tienes miedo?- le preguntó su padre.

-Es… es muy grande.- La pequeñita se aferró al brazo de su papá evitando al perro que le parecía tan intimidante.

-¡Abby, mira!- la llamó su hermana entre risas mientras el can le lamía la cara- El no te hará daño, es muy amigable.

-Emi tiene razón. No debes temerle a ese perro tonto. - con una media sonrisa en su rostro, su padre le dio más confianza.

Kai extendió su mano y el perro se acercó a él esperando que lo acariciara.

-Ves… ahora inténtalo tú.

La niñita de cinco años extendió su mano lenta e inseguramente con la intención de acariciarle la cabeza. Cuando ya estaba a punto de lograrlo, el perro ladró emocionado moviendo la cola, y Abby dejó oír un pequeño grito al mismo tiempo que retrocedió y se escondió de nuevo en los brazos de su papá.

-Abby… él no te iba a hacer daño… - le dijo Emi en un tono exhausto.

-¿Qué es lo que sucede? - se acercó Tyson con Carin.

El perro se abalanzó a Tyson lamiéndolo. Luego Tyson se agachó y el sabueso se sentó a su lado, aún jadeando y moviendo su cola de un lado a otro.

-Abby ¿No me digas que le tienes miedo a mi mascota Dragun?- le preguntó mientras jugueteaba con él.

Abby, estando aún aferrada al pecho de su papá, le dijo que sí moviendo la cabeza suavemente.

-¿Dragún? - inquirió Kai- ¿Qué nombre para un perro es ese? Dranzer hubiera sido más apropiado.

-No. Yo creo que Drigger hubiera sido mejor… - sugirió Ray que recién llegaba.

-Mmm… no… Dracil le queda mejor. - dijo finalmente Max.

-¡Pues se llama Dragún y punto! - exclamó Tyson- Mira Abby… - dijo dirigiéndose tiernamente a la niña- ¿Habías visto otro perro más lindo que él?- Tyson abrazó a Dragún y lo besó en la cabeza varias veces. - Es limpio… obediente y listo. Él será la primera mascota que sepa jugar beyblade.

-Ay papá… - exclamó Carin un poco avergonzada al escuchar las risas de Max y Ray.- Eso nunca va a suceder…

Abby sonrió al ver a Tyson juguetear con su mascota, y rió aún más cuando Tyson corrió tras Dragún pues el perro, en un abrir y cerrar de ojos se llevó su gorra corriendo a toda velocidad, interrumpiendo a los chicos que beybatallaban y evadiendo a su dueño cada vez que lo interceptaba.

-¡Oye! ¡Devuélveme mi gorra pequeño bribón! ¡Deténganlo por favor!

-Ahí va Tyson… - dijo Hilary al verlo pasar corriendo tras su mascota- A veces siento que es otro de mis hijos…

Ya en la noche, en su nueva casa, Alana arropaba a Abby.

-Mamá… ¿por qué no pude quedarme con Gou y con Emi en la casa de Makoto y su hermana?

-Abby… ellos pasarán toda la noche en la casa de Makoto, dormirán hasta tarde y tú no soportarías estar despierta tanto tiempo.

La pequeña bostezó y se volteó a medio lado. Su mirada se dirigió a la fotografía que tenía en la mesa de noche. Observó a su papá, a su mamá y a sus dos hermanos.

-Mamá, cuando crezca quiero casarme con papá.

Alana rió un poco y terminó de cubrirla con la sábana. Luego se sentó a su lado y acarició su cabeza.

-No puedes, Abby, porque tú papá es mi esposo.

-Cuando termines de estar casada con papá, ¿puedo casarme con él?

-No, Abby, tu papá y yo estaremos casados por siempre. - le dijo sonriendo - Cuando tú crezcas te vas a casar con tu propio esposo. Debe ser alguien que te ame mucho.

-¿Cómo papá?

Alana miró entrañablemente su anillo de compromiso en su dedo y luego apagó la luz de la lámpara de noche.

-Sí, como papá.

La niña escuchó la voz susurrante de su madre y se fue quedando poco a poco dormida. Luego de salir la habitación, Alana se dirigió a la ventana de la terraza, que daba una linda vista al jardín y al cielo estrellado.

-Tenías razón, Japón es un hermoso lugar, aunque extrañaré el frio de Rusia. - le dijo aferrándose suavemente del brazo de Kai, quien miraba hacia el jardín a través de la ventana.

Kai la tomó de los brazos y la miró a los ojos.

-Gracias por aceptar venir, Alana.

Ella le sonrió. Y poco a poco, ambos acercaron sus rostros hasta unir sus labios en un profundo beso.

La luz roja de la fogata sobresalía en el patio del dojo. Los chicos y chicas estaban sentados alrededor de ella en diferentes troncos. Asaban sus malvaviscos incrustados en ramas de árbol mientras Daichí les contaba diferentes historias de las antiguas beybatallas y de cómo conoció a Tyson, aunque exagerando alguna que otra cosa. Lo cierto es que todos lo escuchaban con sus oídos bien atentos.

-Cuéntanos más de cuando mi papá se unió a los Blitzkrieg boys. - pidió Gou.

-¡Yo quiero que relates cuando mi papá ganó el torneo por tercera vez!- lo interrumpió Makoto.

-¡Cuéntanos como se enamoraron nuestros padres, por favor!- suplicó Rin.

-Daichí, espero que no estés asustándolos. - le dijo Hilary al asomarse por el corredor.

-No te preocupes, no contaré las partes en las que nos regañabas…

-Muy gracioso…

Tyson se acercó y rodeó la cintura de Hilary con su brazo.

-¿Quién lo diría? - Tyson fue observando la silueta de cada uno de los chicos- Gou y Emi Hiwatari, Cody Saien, Rin Kon, Dann Tate y Makoto y Carin Granger. ¡Ya quiero conocer a los hijos de nuestros otros amigos! ¡Pero sobre todo quiero verlos beybatallar!

-Así es muchacho… - escuchó la voz ronca y entusiasta de su abuelo que se acercaba sosteniéndose del bastón - Todos esos pequeños seguirán sus pasos en el beyblade. Algunos lanzándolo y otros siendo testigos de las nuevas aventuras.

Hïlary bostezó estirando sus brazos.

-Ya iré a dormir… Asegúrate de que los chicos duerman bien, Tyson.

-De acuerdo. - Tyson le dio un pequeño beso en la mejilla.- Que descanses…

Tyson tomó asiento junto a su abuelo en la grada del dojo. Miró hacia el cielo y no pudo evitar sonreír. "Kai, ahora que viniste a Japón se que nuestros hijos vivirán grandes aventuras juntos. No puedo esperar para verlos crecer. Pronto serán los torneos de la BBA y será muy emocionante presenciar sus batallas… estoy seguro de que recordaremos viejos tiempos. No nos queda más que prepararnos para esta nueva historia."

Agradezco mucho a todos los que se interesaron en leer esta historia que sé que tiene muchas imperfecciones. Espero se hayan entretenido un poco y pues así humildemente termino esta aventura.

Debo admitir que me gustaría conocer las opiniones de aquellos que hasta el momento no han comentado =D Así que espero con gusto sus comentarios =)

Deya, Sofi, An, gracias por su paciencia y apoyo. Son unas grandes amigas!

slav-058, Vinci, chobits, Slav-Hatake e Iviway muchas gracias por los reviews y seguir la historia. Espero no haberles decepcionado y pues si lo hice ni modo jejeje…

Hasta pronto !