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Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Le encantaba venir a este restaurant porque Sakuno tenía un trabajo de medio tiempo allí, por eso venía cada noche para observarla correr de un lado a otro, poder ir a dejarla a su casa y quedarse con ella horas y horas, le encantaba demasiado que ella preparara café mientras estaba de visita y lo que más le encantaba es que era capaz de ayudarla a su manera porque nadie desconfiaría de Seiichi quien era una oveja por eso su abuela llegaba más tarde en algunas ocasiones... si definitivamente le encantaba el café
Café
Abrio las puertas del pequeño restaurant o cafetería, eso no era lo importante en este momento - B-Bienvenido - sonrió mientras ladeaba la cabeza observando a Sakuno que estaba delante de él con un sonrojo en sus mejillas y con un notable nerviosismo, sin duda alguna era demasiado tierna para su propio bien - Hola Sakuno-chan - saludo revolviendo un poco su cabello escuchando las risas de sus compañeras de trabajo, le encantaba venir aquí porque esa niña que lo traía loco tenía un trabajo de medio tiempo allí.
Más que eso le encantaba porque adoraba verla sonrojada cada que algun cliente le agradecía con una enorme sonrisa, no era para menos si era hermosa, contaba con 16 años pero era demasiado inocente para la vida, tomo asiento donde siempre esperando el café de siempre mientras ella daba media vuelta y al parecer se dirigía a la cocina para hacerle lo de siempre, dejo su mochila de deportes a un lado para mirar a los demás clientes, había muy poca gente pero más que eso se sentía demasiado frío.
Extrajo de su maletín algunas tareas para comenzar a escribir su ensayo - S-Su orden - Sakuno dejo frente a él el café y sonrió - Gracias - le agradecio mientras esta hacía una reverencia y daba media vuelta para seguir atendiendo a los clientes que poco a poco llegaban, en verdad que siempre que estaba ella o al menos desde que comenzaba su turno llegaba más gente, ella jamás se daría cuenta de ello y así estaba bien, miro a algunos chicos de preparatoria tomar asiento para mirarla descaradamente.
Odiaba a los tipos como esos pero no podía dar espectáculos porque era su trabajo y lo menos que deseaba era darle problemas a su amiga Sakuno así que se centro de lleno en sus tareas mientras llegaba su orden de comida, después de todo el entrenamiento de tenis vaya que lo había dejado agotado.
Miro su reloj, eran casi las ocho de la noche y esos tipos no dejaban de ver a Sakuno, ladeo un poco la cabeza observandola, estaba concentrada cargando algunas órdenes, la vio caminar a la mesa de esos tipos para acomodarlas en cada una, dio media vuelta pero antes de avanzar fue detenida por uno por la muñeca, podía ver todo puesto que se había cambiado de lugar a modo de que su vista se enfocara en ellos y no en ella, uno de ellos intercambio algunas palabras con Sakuno pero esta nego con la cabeza, noto que apretaba un poco más su muñeca.
Miro la silla que tenía en frente, era de metal por lo que haría algo de ruido, la pateo sin ningun descaro llamando la atención de todos los clientes puesto que había sonado más de lo pensado, los tipos lo miraron por lo que los miro afiladamente, el tipo solto la muñeca de la cobriza para sacar su billetera, pago y prácticamente salieron corriendo de allí, se levanto con calma puesto que faltaban solo cinco minutos para que el turno de ella terminara, tomo sus cosas ya guardadas, dejo el dinero en la mesa y acomodo ambas sillas para dirigirse a la salida.
- Ire a una tienda de donas, te espero afuera - le dijo notando que su muñeca estaba levemente roja, maldijo al tipo, no debían de estar muy lejos de aquí y aunque fueran más podría contra ellos pero era mejor no hacerlo, no deseaba verla mal por su culpa así que simplemente salio con calma y se dirigio a la tienda de donas, después de todo estaría en su casa un buen tiempo.
Sakuno miro a Seiichi salir y sonrió un poco, camino hacía donde estaban algunos cuartos detrás de la cocina para cambiarse, necesitaba salir cuanto antes, camino a paso calmado mientras pensaba en lo que el peliazul había hecho, sin duda alguna era un caballero, no quería causarle problemas por eso no había agradedido a los tipos dentro de su trabajo tan solo les había llamado la atención, se cambio de ropa con calma para tomar su bolso, sus compañeras la miraban un tanto preocupadas por lo sucedido con los tipos.
- Estoy bien, mañana es mi descanso, nos vemos después - hizo una reverencia para salir de la cafetería, la puerta se cerro detrás de ella y ladeo la cabeza observando a Seiichi que estaba recargado en la pared de la cafetería donde trabajaba medio tiempo - Vamos - asintió dandole alcance para caminar a su lado, parecían una pareja, al menos eso pensaba ella, sonrió sin darse cuenta mientras escuchaba un suspiro por parte del chico por lo que alzo la vista notando que cargaba una bolsa de donas tal y como había prometido.
- L-Lamento causarte problemas - se disculpo y este nego con la cabeza - No te preocupes por ello - contesto mientras daban media vuelta, era momento de tomar el autobús y dirigirse a la casa de ella donde podría tomar un buen café un tanto amargo y compartir algunas donas con ella, esa era su actividad favorita del día, mucho más que jugar tenis.
Como cada noche entro detrás de ella para caminar a la cocina y dejar la bolsa de donas en la mesa de esta estancia, la observo caminar a la alacena con calma tratando de alcanzar el café que como siempre estaba hasta arriba, sonrió para colocarse detrás de ella notando el ligero temblor que la recorría, siempre era así por eso le gustaba estar de esta manera, tomo el café por ella para verla extraer dos tazos y calentar el agua como siempre, tomo asiento esperando a que ella preparara el café que tanto le gustaba.
Varios minutos después estuvo este por lo que la observo colocar una taza frente a ella, podía oler el aroma a café con solo una cucharada de azúcar que era como le encantaba, la humeante taza estaba allí delante de él, la observo tomar asiento frente a él para colocar en una bandeja las donas, comenzaron a comer en silencio, no era necesarias las palabras, solo la compañía de uno y el otro era necesaria, la miro mientras bebía un poco de café con calma además de degustar un poco de una dona de chocolate que tanto le gustaban.
Se levanto con calma al darse cuenta que restos de chocolate habían quedado en sus labios, ella se quedo quieta mientras él lamía eoss restos con calma, sabía a café y a chocolate... si definitivamente le encantaba el café sobre todo si ella lo preparaba y se venía de sus labios, poco a poco aumento la intensidad del beso viendose en la necesidad de tomarla de la nuca para que le llevara el ritmo, ella como podía lo hacía, en cuestión de segundos estaba recostada en el suelo con él encima devorando su boca.
No había problema alguno puesto que su abuela no llegaría hasta entrada la noche, después de todo confiaba en él porque nadie podría pensar que el cordero Seiichi podía convertirse en el lobo que era cuando estaba con ella, por eso le encantaba venir a su casa porque tenía la posibilidad absoluta de besarla cuando quisiera, amarla cuando quisiera, poseerla aún no puesto que la respetaba, la amaba más que a su vida, no era necesario un título de novios y ambos lo sabían.
Se separo de ella para sonreir, definitivamente le encantaba el café y aún más el tomarlo con ella.
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Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los reviews.
