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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

Sakuno trabajaba en una florería y estaba enamorada de esa persona que cada día compraba flores en su tienda, le resultaba encantador que siempre llegara con esa sonrisa en sus labios para elegir unas flores hermosas, él tenía novia pero eso no le molestaba a ella porque mientras lo viera no había necesidad de algo más... si definitivamente le encantaban las flores sobre todo si estas venían de Seiichi


Flores

Sakuno se encontraba acomodando con calma las flores mientras veía a la gente mirar las nuevas adquisiciones que su padre había traído desde América, desde que era pequeña le gustaban demasiado las flores por lo que había decidido ayudar en la tienda y al mismo tener otro trabajo por lo que solo los fines de semana ayudaba, los fines de semana eran sus favoritos porque podía verlo a él, a esa persona que siempre rondaba su cabeza, era demasiado imposible no verlo y sonreir como boba.

Era mayor que ella por tan solo dos años pero no los aparentaba para nada, la puerta se abrio y de inmediato volteo observando a esa persona, la persona de la que se había enamorado desde hace un año, solo sabía su nombre porque este siempre estaba con prisas así que no tenían demasiado tiempo como para congeniar más allá de un simple saludo, solo sabía que se llamaba Yukimura Seiichi, la cobriza se sorprendio cuando vio que no había ni un solo cliente en la tienda, ella sola atendía así que solo se encontraban los dos y eso la hacía estar demasiado nerviosa.

- Bienvenido - lo saludo tratando de que su voz no sonara débil ante el chico que la miraba con una leve sonrisa - B-Buenas tardes, ¿puedo ayudarlo en algo? - pregunto con calma aunque sentía que en cualquier momento sus piernas se doblarían haciendola caer - Buenas tardes, lo mismo de siempre por favor - ella asintió con calma mientras dejaba la maceta con cuidado para caminar hasta donde se encontraban las flores que él siempre compraba, rosas blancas, el símbolo de un amor puro, las tomo con cuidado para llevarlas al mostrador.

Las deposito suavemente para comenzar a acomodarlas cuando sintio que una espina se clavaba por lo que se mordio un poco el labio para continuar con el arreglo, en menos de cinco minutos estaban lostas así que se las tendio con sumo cuidado para que este las tomara puesto que tenía una mochila de deportes y otras bolsas de compra - Gracias - tomo la tarjeta que le entregaba y cobro lo que el ramo de flores costaba - Disculpa - la llamo mientras ella esperaba a que el ticket saliera - ¿S-Si? - pregunto tratando de no mirarlo.

- ¿Puedes colocarle un lazo rosa y una tarjeta? - asintió para tomarlas de nueva cuenta, se estiro un poco sobre el mueble donde residían los lazos, tomo el indicado para pasarlo por las flores atandola con suavidad, coloco la tarjeta para volver a pasar su tarjeta de crédito notando que este tomaba su pluma y escribía de prisa "Con todo mi amor para ti Megumi, te amo tanto, eres el amor de mi vida", sintio un hueco en el corazón pero no dijo nada tan solo le tendio el ramo de flores y el ticket para sonreirle un poco.

- Gracias por su compra - le dijo con una tierna voz para verlo agradecerle con una sonrisa y salir de la tienda con paso calmado, Sakuno se quedo allí de pie mientras sentía que quería llorar porque él en verdad le gustaba y demasiado para su propio bien.


Era día domingo y todo estaba tranquilo, se encontraba acomodando las macetas con cuidado mientras trataba de sostener el jarrón favorito de su madre que adorna la florería, se escucha la leve campana de entrada así que ladea la cabeza y lo observa con esa sonrisa tan suya, se levanta con cuidado cuando ve que tiene una taza de café en la mano derecha y una bolsa de regalo, su corazón se oprime pero no dice nada - Buenos días - saluda con cuidado, casi como tanteando el terreno porque no quiere ahondar más ya que la tienda se encuentra vacía excepto por ellos dos.

- Buenos días - saluda Seiichi caminando donde ella que retrocede instintivamente aunque sabe que no son nada, que él tiene novia y que ni siquiera debe de saber su nombre, este se detiene cuando su celular suena y ella suspira, su sola presencia le afecta demasiado, decide acomodar con calma la maceta cuando escucha una maldición por parte de él - Haz lo que quieras, no puedo creer que me dejes solo hoy cuando llevamos semanas planeando esto - su voz suena más o menos moderada pero no del todo y ella lo sabe.

Acomoda la maceta para caminar donde él y tomar la escoba puesto que hay un poco de tierra pero no esperaba que este soltara la taza de café en un gesto cansado, Sakuno es salpicada casi por todo el contenido en el tobillo derecho y siente que arde demasiado porque sabe que se va a hinchar, Seiichi cuelga el télefono para descender hasta su tobillo tocandolo con cuidado y ella no puede evitar gemir de dolor porque vaya que arde - Lo siento, de verdad que lo siento - él se apresura con su disculpa y ella niega con la cabeza.

- No pasa nada - asegura pero el rostro de él no cree eso, pasa con cuidado los dedos por la zona y Sakuno se muerde mucho más el labio porque de verdad que le duele y porque el tacto de los dedos de Seiichi se siente tan suave - ¿Tienes una compresa? - pregunta con un tono demasiado preocupado el chico y ella asiente con la cabeza para agacharse a la misma altura pero no calcula bien y este se levanta provocando que su rodilla se estampe contra su nariz, Sakuno grita o más o menos suena como un grito.

- Por Dios... creo que me rompiste la nariz - le dice casi en un susurro mientras Seiichi la mira con miedo y con demasiada preocupación por lo que acaba de ocurrir.


Es casi mediodía del día domingo y Sakuno se encuentra sentada en una de las sillas del local con una venda en el tobillo derecho y una venda aún más grande en la nariz, la buena noticia es que no esta rota pero si sangraba demasiado, el médico le ha dicho que no necesita que se la rompan de nueva cuenta a manera de métafora y ella tan solo le dice con la mirada "tienes que estar de broma, casi me la rompen" pero ahora esta bien porque Seiichi esta a su lado aunque en verdad que tiene una expresión de culpa por todo el rostro.

- Lo siento... en serio lo siento - la cobriza ha dejado de contar las veces que se ha disculpado en tan solo esos dos minutos que llevan solos y Sakuno sabe que su madre le gritara por no ser cuidadosa, sabe que su padre querra matar a Seiichi por hacerle eso a su princesa pero con todo y eso esta feliz porque él esta con ella en el día blanco, porque si es el día blanco y como ella no ha dado chocolates pues no espera nada pero aún así le gusta mucho ese día porque todo esta adornado de blanco y porque esta con la persona que ama en la florería de la familia.

El teléfono de Seiichi suena y ella más o menos aprieta un poco más el hielo en su tobillo mientras observa que este camina de un lado a otro por la tienda - No puedo más Megumi, hasta aquí... no puedo más - ella trata de desviar la mirada y hacerse de oídos sordos después de esa clara ruptura pero no puede porque aunque suene mal se siente feliz y eso es algo cruel pero es que se siente feliz pero se obliga a no demostrarlo puesto que seguro que para él no es nada bueno.

Cuelga el teléfono y la mira con una leve sonrisa - Dejame que te compense, ¿quieres un helado Sakuno? - ella lo mira asombrada porque no le ha dicho su nombre pero se da cuenta de que lleva el delantal con su nombre y aunque sea así no puede evitar sentirse demasiado feliz - Con todo el respeto, no soy una niña a la que pueda comprarle helado y no me puedo mover, además mi madre tardara en llegar una hora para seguir con mi turno - contesta normal aunque por dentro se esta muriendo porque en verdad quiere un helado a su lado.

- En ese caso esperaremos a tu madre y después iremos por el helado - le asegura este con una sonrisa y ella tan solo asiente con la cabeza porque de verdad que quiere estar con él un poco más.


No ha sido demasiado bueno que su madre le dijera que eran una linda pareja cuando no son nada aunque este como todo un cabellero la ha traído cargando hasta la heladería cerca de la floreía y en este momento se encuentra sentada junto con él que consume un helado de chocolate mientras ella uno de fresa - Siento en verdad lo que sucedio - se disculpa de nueva cuenta y ella ríe suavemente mientras niega con la cabeza - No ha sido nada - asegura aunque el dolor en ambas partes lastimadas le dice todo lo contrario.

- Es solo que... ha sido un día horrible, he terminado con mi novia de tres años porque prefiere estar con su mejor amigo que conmigo, justo hoy que le había comprado algo lindo y por Dios que eso no es lo peor... lo peor es que tengo un ramo de flores en las manos que no precisamente eran para ella y lo peor es que siento unas enormes ganas de besarte - comenta sin quitarle la vista de encima y es cuando Sakuno se sonrojo al máximo puesto que las flores no son blancas sino rojas, lo que significa más o menos un amor intenso y duradero... ¿siente eso por ella?.

Ella sonríe mientras se inclina para rozar sus labios con los de él y este es consciente del sabor a fresa de ella y es cuando la toma de la nuca para besar cuidando el no lastimarle más la nariz aunque como tiene la cabeza ladeada no es demasiado complicado, se funden en un hermoso beso que los envuelve por completo en su mundo porque por primera vez él es capaz de olvidarse del trabajo y de las personas que lo rodean porque solo importa la chica cobriza que desde hace más o menos medio año sino es que más lo tiene loco.

Ella es feliz porque esta besando al hombre del que esta enamorada desde hace un año aunque suene raro puesto que solo intercambiaban el saludo pero ahora es feliz.


Él la carga con cuidado para caminar por el parque o al menos descansar en una de las bancas porque Sakuno no puede moverse demasiado y es un tanto bueno porque de esa manera la puede sentar sobre sus piernas con cuidado, Seiichi toma el ramo de flores y se las tiende con una enorme sonrisa - Son para ti - ella mira el ramo de flores con una sonrisa y siente unas tremendas ganas de reir porque algunas flores estan casi sin pétalos pero no importa porque se las ha dado él y eso es más que suficiente... si definitivamente le encantaban las flores sobre todo si estas venían de Seiichi es por eso que lo besa con calma para decirle con la mirada que lo ama y la mirada de él demuestra un te quiero pero sabe que con el tiempo sera de amor como la de ella así que quiere esperar y ambos lo haran porque se han dado cuenta de que son el uno para el otro y eso solo por hoy es más que suficiente.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.