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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

Odiaba los trabajos escolares del colegio pero lo que más odiaba era que tuviera que leer ese libro en una semana y para su suerte el único lugar donde podía concentrarse era en la cafetería que tenía una librería conjunta, pero eso no era lo peor del asunto, lo peor del asunto es que esa niña que se veía menor que él la estaba volviendo loco en todos los sentidos, su perfume lo atraía demasiado pero no solo era eso, es que esa niña sin darse cuenta lo estaba provocando... si definitivamente le encantaba ese libro


Libro

Seiichi miro el libro que tenía que leer una semana, por Dios ni que fuera que, ese libro tenía más de 3000 páginas pero eso al parecer al profesor no le importaba en lo asboluto, estaba bien pero no demasiado, es decir, sabía que era importante leerlo porque tenían que hacer un informe y entregarlo de inmediato porque valía el 70% de la calificación, coloco el libro bajo su brazo y sostuvo su mochila con calma, era momento de ir hacía casa y comenzar con la lectura pero entonces se detuvo en la puerta del colegio.

No podía ir a casa, su pequeña hermana no lo dejaría avanzar en los deberes del colegio, estaría molestando todo el día con su novio y con cosas de adolescentes, no, en definitiva no podía ir a casa, tenía que ir a cualquier lugar menos a casa, suspiro para salir del colegio pero se detuvo cuando vio a un grupo de chicas que pasaban cerca de él entre risas tontas, bueno que si era el capitán del equipo de tenis nacional, el ex capitán del Rikkai, el Hijo de Dios o Semidios como lo llamaban pero no tenían que mirarlo como lo hacían, le incomodaban.

Dio un paso hacía delante pero retrocedio de inmediato cuando observo a una chica cobriza pasar cerca de su persona con calma mientras buscaba algo en su bolso, la observo caminar hacía la intersección aún con la vista en su bolsa, iba a pasar pero venía un auto por lo que de inmediato camino donde ella y la sostuvo del brazo escuchando un leve grito de su parte - No creo que quieras morir tan joven - señalo el semáforo y ella se sonrojo de inmediato lo cual le parecio demasiado tierno si era sincero.

- G-Gracias - agradecio con una leve reverencia comenzando con su camino de nueva cuenta, él tomo su celular para mandar un mensaje a su madre avisando que estaría en la librería-cafetería cerca de casa, continuo con su camino cuando observo que la chica cobriza subía al mismo autobús que él, sin darse cuenta una sonrisa se instalo en sus labios, su perfume olía delicioso, olía a fresas.


Ambos bajaron en la misma parada y la observo entrar justo donde él lo haría, entro observando que casi no había gente, no era para menos después de todo el internet facilitaba hoy en día casi todo pero si había gente bebiendo café, la observo tomar asiento alejada de la ventana así que él camino a un lugar más o menos cerca de la ventana pero de la parte trasera para poder observarla mejor, él no haría algo como eso pero es que esa niña porque claro que se veía menor que él le estaba llamando la atención.

Tomo asiento para extraer el libro que había guardado en el autobús y espero a que la mesera fuera a donde se encontraba para pedirle su orden, después de unos minutos colocaron un café y un pedazo de pastel de manzana frente a él, observo a la chica que leía algo demasiado concentarda además de que bebía con calma lo que parecía ser un té, se concentro en su lectura puesto que era mejor darse prisa con el asunto del trabajo antes de que su madre lo matara por no aprobar esa materia.

No se había dado cuenta de que ya había obscurecido y eso no era lo peor, lo peor es que estaba lloviendo, no demasiado pero si algo, suspiro para tomar sus cosas y caminar hasta la caja registradora para pagar por todo lo que había consumido cuando noto que la chica cobriza se colocaba detrás de él por lo que le cedio el paso, ella sonrió agradecida para extraer su billetera, la observo desde atrás, era más baja que él no demasiado pero lo era, su cabello estaba ondulado y tenía una diadema blanca adornando su hermoso cabello.

Su cintura era estrecha y sus piernas esbeltas y torneadas, desvío la mirada cuando se dio cuenta de que casi la estaba desvistiendo con la misma, pago lo que había consumido y salio notando que hacía frío además de que llovía, lo menos que deseaba era mojarse pero su casa no estaba demasiado lejos - ¿V-Vive lejos? - desvío la mirada hacía su izquierda observando a la chica que lo miraba con la cabeza ladeada, nego con la cabeza y ella le mostro una sombrilla color blanco, ni siquiera se había percatado que la traía.

- Vivo a dos cuadras de aquí, por el parque - ella abrio los ojos asombrada cuando le dijo por donde vivía - T-También vivo por ahí - aseguro ella acercandose con calma para abrir la sombrilla e invitarlo con la mirada a que caminara a su lado, él asintió para comenzar con el camino, noto que tenía una venda en la muñeca derecha y que tenía una leve marca en los labios que había pasado desapercibida hasta ahora - Quiza es demasiado pronto pero... ¿qué te sucedio en el labio? - pregunto con calma notando que ella bajaba la mirada para apretar un poco el paso.

Pasados unos minutos se detuvo por completo, la lluvia estaba cayendo menos pero igualmente hacía frío - T-Termine con mi novio - contesto solamente para comenzar a caminar de nueva cuenta, en la mente de Seiichi se hicieron miles de preguntas y formo situaciones como que él posiblemente la golpeaba, no entendía como alguien podía golpear a ese ángel que caminaba a su lado, él en definitiva nunca lo haría, jamás la dañaría, para sorpresa de ambos, los dos eran vecinos y ni siquiera lo sabían lo cual le resulto demasiado gracioso a él.


Entro en la cafetería de nueva cuenta con el libro en mano, esta ocasión no se había cruzado con Sakuno, así se llamaba la niña bonita, era un nombre digno de ella, tomo asiento y ordeno lo mismo de siempre, se dispuso a leer cuando la observo entrar por la puerta con calma aunque noto algo raro, abrio los ojos sorprendido cuando vio que un hilillo de sangre resbalaba por su labio y tenía una mano en las costillas, no supo porque pero se levanto para caminar donde ella, dejar su bolso en cualquier mesa, la tomo de la mano para caminar al sanitario de prisa.

Noto que la encargada tan solo los miraba con cautela, eran los únicos ahí, abrio la puerta del sanitario de mujeres y la hizo pasar primero - N-No puede entrar aquí S-Seiichi-san - hablo ella algo bajo y noto que le costaba respirar un poco, iba matar al tipo aunque no lo conociera, la obligo a callarse con la mirada porque estaba enojado, no precisamente con ella pero odiaba que golpearan a las personas más si esta era una mujer justo como ella lo era, coloco un poco de alcohol en algodón para limpiar el rastro de sangre de sus labios.

- ¿Por qué dejaste que te hiciera esto? - pregunto enfadado porque no se había defendido, noto que ella le daba una mirada de dolor por esta siendo cruel pero es que le era imposible estarse quieto cuando se trataba de ella y eso que solo la conocía de un día - E-Es difícil cuando nadie te ayuda y todos le tienen miedo - contesto ella apartando la mano de sus labios, le estaba doliendo que apretara demasiado el algodón, suspiro para jalarla de la mano y abrazarla con la mano, esa niña le hacía sentir cosas demasiado fuertes.

Se suponía que debía de estar leyendo un libro pero le resulataba complicado por que Sakuno estaba mal y él odiaba ver lágrimas en ese rostro de ángel que poseía.


Habían pasado tres días y no sabía nada de ella, había terminado de leer el libro para no buscarla en su colegio y matar al tipo que la había estado lastimando, se encontraba en la cafetería con el libro en las manos, no podía darse el lujo de olvidar algo así que estaba repasando cuando la puerta se abrio y entonces la vio, estaba sin uniforme y se veía demasiado hermosa, era una Diosa, la vio hacerle una señal para que la siguiera, se levanto pagando lo que había consumido y tomo el libro en la mano derecha.

Ella le sonrió con calma y noto que estaba más o menos bien puesto que tenía la misma venda en la muñeca, se notaba que tenía un leve moretón en el brazo derecho y tenía unas marcas de dedos en el cuello, se contuvo para no ir en busca del animal ese - ¿Por qué no viniste en estos tres días? - pregunto con calma escuchando una suave risa de parte de ella - C-Casi me destroza la espalda... s-sus amigos lo detuvieron, el director lo corrio de la escuela y mi a-abuela coloco una demanda, e-estuve en cama todo este tiempo... s-se supone que debo estar en cama pero... q-quería v-verlo - contesto ella aún con esa sonrisa que lo volvía loco.

Claro que sabía que la niña sin darse cuenta lo estaba provocando porque sin darse cuenta estaba despertando demasiadas emociones en su cuerpo, le era imposible no tener instintos asesinos cuando se trataba de ella, ese perfume lo estaba volviendo loco, la tomo de la mano para caminar más de prisa, ella lo miro no entendiendo que quería hacer, su madre no estaba en casa, su hermana estaría hasta el anochecer con una amiga, abrio la puerta de su casa y la obligo a pasar para cerrarla la misma en cuestión de segundos.

- Escucha porque solo pienso decirlo una vez - ella asintió con la cabeza pero algo le decía que no estaba muy bien por lo que la sostuvo con calma y noto que se estremecía cuando paso la mano por su espalda, lo normal es que no pudiera ni siquiera levantarse si casi se la destrozaban pero esa niña a pesar de verse frágil era fuerte, la sostuvo con delicadeza para aventar el libro al piso - Me gustas, no se como pero me gustas quiza más de lo que debería, quiero... quiero algo serio contigo, entiendo que no confíes en los hombres y que ni siquiera nos conozcamos demasiado pero en serio quiero algo contigo - aseguro demasiado seguro de su declaración.

Sakuno le sonrió inclinandose un poco para besarlo suavemente, tal y como había imaginado sus labios eran suaves y deliciosos, en verdad que tenía que agradecerle a su profesor por ese trabajo... si definitivamente le encantaba ese libro pero ahora lo más importante era que ella confiara en las personas, curar sus heridas tanto físicas como emocionales y él tenía todo el tiempo para hacerlo y vaya que lo haría, esperaría por Sakuno porque algo le decía que ella era la indicada en verdad para formar una vida con él.

Amaría ese libro de por vida porque le había dado la oportunidad de conocerla a ella...


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Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews.