N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Odiaba que su abuela la mandara a la panadería de noche aunque no estaba tan mal porque podía quedarse a beber un poco de chocolate para complementarlo con una rebanada de pastel y de paso observar al hermoso dependiente que siempre atendía los pedidos de la panadería, era simplemente perfecto pero este al parecer tenía novia de lo contrario no se dejaría toquetear por alguien como ella... si definitivamente le encantaba esa panadería en todo sentido
Panadería
Miro el reloj que se encontraba en una de las paredes de la sala, lo único que quería era salir corriendo hacía la panadería aunque le diría a su abuela todo lo contrario pero bueno no quería que esta se enterara de que le gustaba ir hacía ese lugar para molestarla de por vida porque vaya que su abuela podría ser una niña pequeña si se lo propondría - Sakuno, tienes que ir por el pan y antes de que digas algo si, si puedes quedarte por esa taza de chocolate con cualquier rebanada de pastel, solo no llegues tarde - se levanto con calma del sofá donde supuestamente estaba leyendo un libro.
- Voy abuela - contesto colocandose los zapatos deportivos para caminar a la puerta donde su abuela la esperaba con el dinero en mano, lo tomo para guardarlo en su billetera, se acomodo una bufanda blanca en el cuello, tomo las llaves y beso la mejilla de la adulta que le revolvio un poco el cabello - No tardare - aseguro saliendo por completo de la casa, lo único que tardaba en ir a la panadería eran cincuenta minutos puesto que disfrutaba del chocolate y de la rebanada de pastel mientras hacían los cincuenta panes que su abuela pedía diariamente.
Caminaba con paso tranquilo, de verdad que no entendía para que su abuela necesitaba tanto pan, bueno si sabía, para el equipo de Seigaku que entrenaba desde las seis de la mañana, se acomodo los guantes con calma para observar la enorme tienda cruzando la calle, tomo aire para cruzar la calle cuidando de que los autos estuvieran esperando a continuar con su camino, cuando estuvo delante de la puerta esta se abrio automáticamente por lo que entro con calma observando que la gente estaba levantandose de sus asientos, era hora de irse.
No era raro puesto que eran las ocho de la noche, por suerte esa gente solo estaba durante las tardes y el local siempre se despejaba justo cuando ella llegaba por lo que quedaba a solas con el dependiente que estaba sonriendo a las clientas por su compra, no logro evitar sonreir al darse cuenta de que el número de mujeres había aumentado en el local debido a la presencia de este, camino con paso seguro hacía donde este se encontraba despidiendo a la última clienta de la tarde.
Este acomodo la registradora y la miro con esa sonrisa que le hacía temblar las piernas, sintio que su corazón se aceleraba, había madurado, ya no era aquella niña que siempre tartamudeaba enfrente de todo el mundo y más si se trataba de hombres, pero este caso era diferente, no era Ryoma pero si era Yukimura el ex capitán del Rikkai, la persona que hacía que Sakuno sintiera que podía volar solo con una mirada - ¿Lo mismo de siempre? - pregunto con una sonrisa traviesa y ella asintió con la cabeza.
- P-Por f-favor - pidio observando que este asentía para caminar a la parte trasera y entregar la nota de lo que se tendría que preparar, Sakuno no tartamudeaba con nadie más pero con Seiichi era diferente porque le gustaba desde que lo había encontrado en este local hace dos años, jamás había esperado que justo cuando hacía frío y entrara en el local buscando un chocolate caliente se encontrara con él, había sido como una ilusión hasta que se dio cuenta que era demasiado real.
- En un momento te llevare el chocolate y el pastel de siempre, toma asiento donde quieras por favor - asintió algo embobada para caminar a la mesa de siempre dejando su billetera sobre la mesa para extraer el libro que tenía que leer para clases aunque no lo leería puesto que sin que él se diera cuenta lo observaría, la puerta se abrio y ella de inmediato miro hacía la entrada observando a esa chica, esta camino hasta el mostrador para rodearlo como si nada abrazando por el cuello al chico quien la beso de inmediato, casi con desesperación.
Apreto el libro en sus manos y aunque no fuera su intención se perdio en la lectura tratando de ignorar los besos que estos dos compartían, odiaba a esa chica por dos razones, la primera era que era demasiado superficial, le gustaba que todo el mundo la viera, pero eso no era lo peor, o no, lo peor era que tenía pareja, y la segunda era porque Seiichi lo sabía y no hacía nada, no entendía como uno de los Reyes dejaba que esa situación siguiera sucediendo como si nada, por Dios él podría tener a cualquier chica pero al parecer solo la quería a ella.
El chocolate y su rebanada de pastel estuvo en cinco minutos - Listo - comento este y Sakuno no logro evitar ver que su camisa estaba desabotonada, que su cabello estaba desarreglado y sus labios hinchados además de que sus ojos estaban más o menos vidriosos, vaya que los besos habían estado buenos - G-Gracias - agradecio ella acomodando el libro a un lado mientras este se marchaba, miro a la chica que estaba sentada en el mostrador y suspiro, hoy más que nunca quería que el pan estuviera rápido y eso ya era demasiado raro en ella.
La puerta se abrio y maldijo, no quería a nadie más - ¿Sakuno? - alzo la vista observando a Ootori del Hiotey, la persona que se había convertido en uno de sus mejores amigos puesto que era una muy buena persona - Hola - saludo mientras este caminaba donde ella para besar su mejilla con alegría - ¿Cómo estas? - pregunto este de inmediato mientras tomaba asiento ignorando la mirada... ¿furiosa? de Seiichi, lo más seguro es que se estuviera volviendo loca - Bien ¿y tú? - pregunto mientras este tomaba su mano suavemente.
Ambos se separaron cuando alguien se encontraba a su lado - ¿Qué va a querer? - pregunto Seiichi mirando al chico peliplateado - Lo mismo que ella por favor - este asintió para dar media vuelta e ir en busca de su pedido - He estado bien, el próximo año sera tu último año de preparatoria, quiero regalarte algo especial - comento este mientras la taza de chocolate y la rebanada de pastel eran colocadas delante de este - Listo - agradecio al chico quien se retiro con una leve reverencia, la cobriza observo que la chica ya no estaba.
- No quiero nada, te lo he dicho como miles de veces - comento riendo la cobriza cuando observo las bolsas de su pan, por suerte había terminado su pastel aunque no le hubiera sabido tan bien - Tu pedido esta listo - medio grito Seiichi y ella se levanto caminando a donde este se encontraba - Gracias - extrajo el dinero para pagar por todo mientras observaba a Ootori levantarse de la mesa con intenciones de ayudarla, antes de que ella pagara este la detuvo con la mano negando con la cabeza - Te llevo a casa, traigo auto - asintió mientras este extraía una tarjeta para pagar lo de ella y lo suyo.
- No es necesario - murmuro un tanto apenada por el gesto de este pero su amigo nego con la cabeza - No te preocupes, deja que sea caballeroso contigo - antes de decir algo más la tarjeta ha sido pasada para cobrar el monto en total y Sakuno solo quiere desaparecer, no el gusta que su amigo sea así porque da a entender otras cosas y de verdad que no quiere que Seiichi tenga una idea mala de ella pero es demasiado tarde porque lo hecho ya esta hecho y ella no puede hacer nada para cambiarlo.
- Gracias por su compra - ambos asintieron, Sakuno ladeo un poco la cabeza observando que el ex Rikkai los miraba detenidamente pero dejo de verlo cuando Ootori la tomo de la mano para dejar que pasara primero mientras tomaba todos las bolsas, mientras ella tomaba asiento con calma, no logro evitar pensar que había algo de furia... ¿y celos? en la mirada de Seiichi pero lo más seguro es que se estaba volviendo loca.
Era viernes, tenía que entregar un trabajo enorme para su clase del sábado al medio día pero este casi estaba terminado por lo que entro a la panadería con calma observando que Seiichi traía una venda en la muñeca izquierda además de que traía una vendoleta en la ceja derecha, suspiro con calma para caminar al mostrador - Bienvenida, su pedido estara listo en diez minutos - murmuro este y ella sonrió mientras asentía, la puerta se abrio y observo a la chica que entro corriendo como loca hacía el mostrador para abrazarlo con calma, Sakuno tan solo rió levemente para negar con la cabeza.
- Solo venía a abrazarte, volvere en diez minutos, lo prometo - la chica lo beso brevemente en los labios, había pedido el pan desde temprano porque el trabajo escolar era importante aunque no quisiera admitirlo - Un chocolate y el mismo pastel por favor - pidio caminando a su mesa de siempre, no había tartamudeado porque le molestaba ver que le gustaba ser el segundo en la vida de esa chica - Claro - dijo desde el mostrador el chico y ella tan solo extrajo su celular para jugar un poco, no le apetecía en lo absoluto mirar al chico.
Su pedido tardaría veinte minutos más por lo que se encontraba dandole el último sorbo a su chocolate caliente, la chica no había vuelto, no le resultaba extraño, miro a Seiichi más o menos disimuladamente observando que estaba tratando de contactar con alguien, mejor dicho con ella, la puerta se abrio y el otro ayudante le hizo una seña para que lo ayudara con las bolsas por lo que dejo el teléfono, se levanto de su asiento caminando al mostrador mientras extraía la billetera con calma del interior de su abrigo.
- Un momento por favor - pidio este y tomo su celular que estaba sonando, ella apreto ligeramente los puños, el respeto que le tenía se estaba esfumando en cuestión de segundos, Sakuno solo escucha algunas palabras de él "no, no, no, puedes hacerme esto", "lo prometiste" y es lo único que puede escuchar porque hasta parece que quiere llorar, después de unos minutos este la mira tomando el dinero para preparar el ticket, Sakuno no toma las bolsas solo espera a que le devuelva el cambio aunque parece un zombie en verdad.
- Da pena - asegura ella llamando la atención del chico que no cree posible que ella hubiera dicho algo como eso pero lo ha dicho y punto - ¿Disculpa? - este en verdad cree que no le ha dicho eso a él - Era uno de lo Reyes, creí que tenía orgullo veo que no porque esta con alguien que tiene pareja, sabe que esa chica no va a dejar a su novio por usted y aún así se conforma con las migajas, da pena - la cobriza tomo el dinero para guardarlo en la bolsa de su abrigo mientras toma las bolsas y avanza con calma hacía la salida de la tienda
Sin embargo, una mano se cierne sobre su muñeca libre porque solo sostiene las bolsas con una mano - No creo que usted sea la persona correcta para decir eso, usted tiene un pretendiente adinerado y solo esta con él por su dinero - arremetio este, ella estaba tan furiosa que no controlo su mano para abofetearlo de lleno - M-Muerase - ni siquiera sabe lo que ha dicho porque estaba temblando, salio corriendo de allí con los ojos a punto de derramar lágrimas, "odiaba" a veces a Ootori por cosas como esas.
Desde que se habían convertido en amigos este no la dejaba pagar nada, todos los días iba a clases por ella en ese auto caro suyo, siempre le regalaba algo cada día, ella no pudo más porque le dolio que empezaran rumores de que ella solo lo quería por su dinero, por esa razón se había distanciado de su amigo un poco y este tan solo lo dejo pasar porque la entendía, odiaba a todos en este momento pero más odiaba a Seiichi porque no podía odiarlo, porque le gustaba demasiado como para odiarlo.
Entro en la panadería como muerta, hace una semana que no iba, le había inventado excusas a su abuela para salir en la tarde y regresar a las diez así que esta había tenido que ir por el pan pero hoy no tenía nada que inventarle y no podía esconderse para siempre, observo a las mujeres que reían en las mesas, era sábado por lo que el local estaba más o menos lleno, camino más que muerta al mostrador tratando de no sentirse nerviosa, una chica delante de ella reía como tonta con la sonrisa de Seiichi.
La chica camino hasta su lugar y cuando su mirada se cruzo con la de este la sonrisa de su rostro se fue, con una expresión neutra la atendio lo que si que le dolio en el alma pero no lo demostro - Su pedido estara en cincuenta minutos - contesto este fríamente y ella dio media vuelta exasperada cuando sintio que una chica derramaba su chocolate caliente por "accidente" sobre su camisa y abrigo empapandola por completo, Sakuno quiere gritarle y llorar porque todo el mundo la esta viendo con burla y ella no soporta eso.
- Lo siento - se disculpa la chica y ese lo siento no es de verdad, la cobriza siente que va a llorar ahí mismo y no quiere hacerlo, solo siente una mano tomandola de la muñeca - ¡Marui, cubreme! - solo escucha ese grito de Seiichi para dejarse arrastrar por este hasta quien sabe donde, una puerta se abre y observa que es un baño, este la hace entrar primero para cerrar la puerta después - Deberías quitarte el abrigo, ahora vuelvo - Sakuno suspira cuando se da cuenta de que esta llorando porque en el fondo sigue siendo esa niña indefensa que llora por todo.
Se limpia las lágrimas de inmediato despojandose del abrigo y de la bufanda con calma, la puerta se abre y observa a Seiichi con una sudadera estilo panda en sus manos - Quitate la camisa y ponte eso, es mío, puedes darmelo después - ella niega con la cabeza, no quiere nada de él porque no le apetece la idea por el momento - N-No, ire a casa y volvere por el pedido, p-permiso - inenta pasar de este con sus cosas en mano pero antes de que sea así este la acorrala entre la pared y su cuerpo para acomodar su mentón en el hueco de su cuello.
- Deja de ser tan malditamente tierna, deja de hacerme sentir la necesidad de quere protegerte, perdón por lo del otro día, lo siento, de verdad lo siento - dice este mientras coloca sus manos en sus caderas y la cobriza quiere gritarle que lo odia, que lo ama, que se muera, que se vaya al infierno pero lo único que hace es besarlo, besarlo con calma y disfrutar del momento, sin embargo, el aire los hace separarse - Termine con ella... solo te quiero a ti - murmuro con los ojos vidriosos, el cabello revuelto y la camisa mal acomodada, la chica sonríe al darse cuenta de que es ella quien ha hecho eso y le gusta, quiza demasiado pero le gusta.
- Ok, intentemoslo - susurra antes de depositar un suave beso en sus labios - Colocate la sudadera, mi turno acaba en cinco minutos, te llevare a casa - asiente observando que este sale y ella de inmediato se coloco la sudadera con calma notando que huele a él, que es de Seiichi y que se ve de maravilla en ella, le gusta y puede acostumbrarse a colocarse la ropa de él.
Salen tomados de la mano mientras este carga todo el pan y la ropa de ella, es lindo porque es un caballero, Sakuno piensa que en verdad le gusta Seiichi pero más esa panadería... si definitivamente le encantaba esa panadería en todo sentido por eso se detiene y besa a su novio porque trae el olor de pan recien hecho y porque le gusta como huele en él por eso lo besa con calma, procesando miles de olores en los labios de su novio quien tan solo se deja besar, pensandolo bien tiene que agradecerle a Marui por arrastralo hasta ese empleo en la panadería.
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Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Gracias por los reviews.
