Aquí estoy de regreso, siento el retraso, voy a intentar actualizar mínimo una vez en semana :)
Me alegra leer sus reviews sobre sus opiniones y sus ideas para futuras actualizaciones!
Tienen razón, el trabajo de conquista no va a ser solo de Quinn (en este capítulo si es la rubia quien se la gana ) pero cuando la historia se traslade a Nueva York (capítulo siguiente o próximo) va a convertirse en algo de dos :)
Y para aquellos que preguntan... SI! Rachel se enterará más adelante del lío de Quinn y Santana en la boda de Mr Shue... ya veremos como lo descubre y reaccionan y la madurez de cada una. Me gusta Pezberry pero amo Faberry =)
Un saludo, espero que lo disfruten! sigan dejando sus opiniones y el rumbo que quieren para la historia ^^
Al día siguiente, a pesar de querer con todo su corazón al Glee Club, Quinn decidió pasar la mañana en casa con su madre que tenía el día libre del trabajo, al fin y al cabo no la veía desde hacía meses. El viaje desde New Heaven a Lima no era barato y su madre había estado liada trabajando por lo que tampoco había podido ir últimamente a verla. Quinn ayudó a su madre a limpiar y organizar la casa y más tarde salieron a comer fuera, la rubia insistió en invitar a su madre a pesar de sus protestas. Calculó mentalmente a qué hora terminarían sus compañeros de comer en el instituto para ir hacia allí, no quería perderse más tiempo del Glee Club y menos desperdiciar la oportunidad de interactuar casualmente con Rachel durante ese rato.
La rubia no se equivocó, llegó cuando sus amigos ya habían terminado de comer pero no los encontró en la sala de ensayo lo que le extrañó, hasta que cayó en la conclusión, si no estaban allí solo podían estar en otro sitio, el auditorio, alguien debía de haber querido hacer una actuación especial allí. Al entrar por el nivel intermedio de la sala pudo ver a Mercedes y Kurt sobre el escenario, estaban contando una historia sucedida hace años por la que ambos chicos se habían peleado en la cola de la cafetería, al parecer dicha pelea había ocurrido de nuevo durante la comida de ese mismo día pero que se habían reconciliado o algo así, Quinn no les estaba prestando mucha anteción. Los chicos estaban utilizando su discurso sin duda para hacer que Santana y Rachel se reconciliaran, Quinn no perdió el tiempo y procedió a sentarse, para su mala suerte, la morena estaba sentada junto al pasillo y la butaca de su lado estaba ocupada por Mike por lo que se sentó en la fila de delante, intentando pasar desapercibida y no interrumpir aquel momento. La canción elegida por Kurt y Mercedes fue 'I am changing', Quinn se giró un poco en su asiento para poder ver la reacción de Rachel ante aquella canción, la cara de la morena fue cambiando con la letra de la canción, la rubia pudo ver la cara de pena de Rachel mirando a Santana cuando pronunciaron la frase 'Pero necesito un amigo', en mitad de la canción dos grandes focos enfocaron a las chicas peleadas, mientras que Rachel sonrió por aquel detalle de sus amigos, la latina parecía realmente molesta por aquello. La canción seguía y todos vitoreaban a sus compañeros, estaba siendo una gran actuación, y en ese momento Mercedes cantó 'voy a empezar de nuevo, voy a dejar mi pasado atrás' y la rubia se vio mirando fijamente a Rachel que no tardó en mirarla a ella con la misma intensidad y regalarle una amplia sonrisa. Aquella guerra de miradas permaneció hasta que Kurt y Mercedes cantaron la última nota de la canción y los aplausos de sus compañeros las hizo despertar y aplaudir también como si esa mirada no hubiera existido.
Todos se acercaron al escenario a saludar a Kurt y a Mercedes y seguir hablando, Quinn estaba subiendo las escaleras cuando se giró para buscar a la pequeña morena a la que alcanzó ver saliendo de aquel auditorio con la cabeza baja. Sintió el impulso de salir a buscarla como había hecho días antes pero no lo hizo, aquella canción había afectado a Rachel, lo sabía y prefirió dejarla despejarse, sabía que la morena necesitaba pensar y pasar tiempo a solas por lo que siguió su subido al escenario y se reunió con el resto de sus amigos, que decidieron pasar la tarde allí recordando momentos embarazosos que habían vivido en aquel auditorio como la vez que Brittany vomitó encima de Rachel en una actuación en la que estaban borrachos.
El día siguiente fue completamente distinto, las horas que Rachel había pasado en casa con sus padres le habían ayudado, por fin les había contado todo lo ocurrido con Santana en Nueva York y como ahora en la reunión del glee Club se estaba viendo afectada. Hiram y Leroy podían ver lo afectada que estaba su hija, a pesar del comportamiento egoísta de la latina, Rachel la quería, había sido su única amiga en Nueva York desde su llegada y le había ayudado mucho en el pasado con todo el tema de Brody o cuando no sabía si estaba embarazada, todo eso no se borraba con una pelea aunque Santana parecía estar intentándolo. Rachel recapacitó y tuvo una idea para intentar calmar el ambiente, se vistió y se dirigió temprano al instituto, esperaba encontrar allí a su compañera y lo hizo, tras un par de vueltas entró en el baño y vio a Santana maquillándose antes del Glee Club.
-¿Recuerdas cuando nos conocimos?- preguntó Rachel al entrar para alertar de su presencia- yo estaba aquí arreglándome el pelo…
-¿Estás intentando hacer las paces conmigo poniéndote nostálgica?- interrumpió Santana- porque si es así estás olvidando que deberías haber aprendido después de nuestro tiempo juntas que no tengo corazón.
-He sido desagradable contigo, ¿vale?- dijo la morena- y no voy a entrar en como ver a Kurt y Mercedes cantar me puso tan sentimental porque se que te reirás de mi por ello- Santana seguía mirándose al espejo y maquillandose.
-No, ¿sabes qué? Adelante por favor- dijo la latina girándose para mirar a Rachel- porque si no expreso mi veneno una vez al día, me estriño.
-Quiero darte 10 espectáculos- interrumpió impaciente Rachel- cualquier día después de los tres primeros meses, puedes elegirlos, es una oferta de paz- la voz de Rachel comenzaba a quebrarse- no quiero seguir así, es agotador y deprimente.
-No- negó la latina- los quiero todos, la única razón por la que haces esto es porque sabes que te voy a quitar el puesto, seremos amigas cuando me des el papel.
-¿Qué es lo que pasa contigo, Santana?- gritó entonces la morena que había perdido su paciencia.
Santana la miró una última vez y no respondió antes de marcharse de aquel cuarto de baño y dejar sola a la chica una vez más. Rachel tuvo que respirar profundo y contener las ganas de llorar, no podía seguir así. Adoraba el Glee Club y a Mr. Shue pero si estar en Lima iba a darle tanto sufrimiento prefería irse de regreso a Nueva York, al fin y al cabo estaba perdiendo tiempo de ensayos por estar allí. Cuando se calmó salió de aquel baño y por casualidades del destino se chocó con una rubia a la que conocía muy bien.
-Lo siento no te he visto- se disculpó la morena sin ser consciente de con quien se había chocado.
-No pasa nada- dijo Quinn sonriente esperando que Rachel levantara la cabeza.
-Quinn, no te había visto- reaccionó Rachel al oír su voz.
-No pasa nada- la rubia no borraba la sonrisa de su cara pero notó que a Rachel le ocurría algo y no pudo contenerse de preguntar- ¿Estás bien?
-Si, no te preocupes- fue la respuesta de la chica que no convenció para nada a Quinn que la empujó al interior de baño del que acaba de salir.
-Rachel, ¿qué pasa?- volvió a preguntar una vez en el interior del baño- no me mientas- pero la morena seguía en silencio- sabes que puedes confiar en mí- pidió la rubia dando un paso para acercarse a la chica.
-Santana, Lima, el Glee Club, todo pasa- confesó Rachel tras un largo silencio.
-La canción de ayer te ha afectado ¿verdad?- pudo ver la cara de sorprendida de la actriz- te vi irte y he visto salir a Santana de aquí antes de chocarnos.
-He intentado arreglarlo pero no quiere, solo quiere quitarme mi sueño, mis ilusiones, lo único por lo que siempre he luchado desde que tengo uso de razón- Rachel no pudo más y por tercera vez en los días que llevaba en Lima se derrumbó y comenzó a llorar.
-Tranquila, estoy aquí- dijo Quinn abrazándola para evitar que se dejara caer por la pared hasta el suelo- no te va a quitar ese papel Rach, tú eres Fanny, nadie más- la morena sacó la cabeza de entre sus manos para mirar dulcemente a Quinn por decir aquello- relájate por favor- le pidió la chica.
-Mañana me voy Quinn- anunció Rachel cuando estuvo calmada y había parado de llorar, pudo ver la cara de incredulidad de la rubia al oír aquello- no puedo seguir llorando a diario por estar aquí, soy feliz en Nueva York, volver solo me esta trayendo más problemas de lo que tenía.
-No puedes irte Rach…- le rogó la rubia evitando su mirada.
-Quinn…- comenzó a decir Rachel en un suspiro pero no pudo seguir, se quedó mirando aquellos grandes ojos que últimamente tanto miraba.
-Hagamos un trato- dijo Quinn interrumpiendo aquel contacto visual- si consigo que mañana te lo pases bien desde que te levantes hasta que te acuestes y no vuelvas a llorar ni pase nada malo te quedas los días que quedan.
-¿Qué te vas a inventar para que me quede?- preguntó la morena intentando averiguar que tramaba la chica.
-Tú prometeme que te quedaras si te lo pasas bien y luego ya haré mi parte- dijo una sonriente Quinn.
-Está bien, si mañana vuelve a pasar algo o lloro, regresaré a Nueva York- Rachel había aceptado, por algún motivo fue incapaz de negarle aquello a Quinn, estaba intrigada por saber que le iba a preparar.
Quinn sonrió al escuchar a Rachel aceptar su propuesta y no pudo contenerse de darle un abrazo, se separó sonrojada y pudo ver que una sonrisa había inundado también la cara de Rachel. Decidió que si quería conseguirlo necesitaba tiempo para elaborar un plan, por lo que tiró de la chica para sacarla del baño y se despidió de ella, asegurándole que le haría saber los detalles del día siguiente más tarde.
Rachel se quedó en mitad de aquel pasillo confusa, mientras Quinn salía corriendo pasillo abajo, no sabía que tramaba la chica, solo sabía que estaba impaciente por verlo. La rubia tenía varias cosas que arreglar, la primera en su lista era Santana, solo había una persona que pudiera quitarle de la cabeza aquella estúpida idea de la cabeza a la latina y era Brittany. Se reunió con la otra rubia y la puso al corriente de todo lo que estaba ocurriendo en Nueva York, desde como Santana había decidido presentarse a aquellas audiciones sin decirle nada a Rachel hasta todo lo que había ocurrido luego, la bailarina no se creía lo que oía, todos sabían como era Santana, pero esta vez estaba sobrepasando el límite. Le contó entonces su plan para hacer que Rachel se quedara los días que faltaban, Brittany tuvo una idea para hablar con Santana y le dijo a Quinn que podía hacerlo mientras ella llevaba a cabo sus otros planes, lo que hacía que otro asunto en la lista de la rubia se solucionara. Ahora necesitaba ir a hablar con Holly y April, no quería que Mr Shue se enterara de nada porque sabía que utilizaría aquello para dar una última lección en el Glee Club y no era lo que ella quería.
Las dos mujeres no solo aceptaron ayudarla sino que tuvieron una genial idea que las ayudaría a salvar el Glee Club si lo conseguían, su objetivo era introducir la música en otros clubs por lo que decidieron hablar con el Club de Historia que esa semana estudiaba los 70's y cantar una canción sobre ello. Siguieron el resto de la tarde planeando aquella idea para que todo saliera a la perfección, y la rubia fue la encargada de decírselo al resto de sus compañeros, camuflando la verdad, no le contó a ninguno de ellos que todo aquello era para que Rachel se quedara, sino para intentar salvar al Glee Club una vez más, sin duda ninguno de ellos dudó al oír aquello
Mientras todos maquinaban el plan, Rachel estaba en casa con sus padres, intentado averiguar que tramaba la rubia, pero sin mucho éxito, por lo que cuando recibió un mensaje de ella no pudo hacer más que impacientarse aún más de lo que estaba.
Quinn: mañana te recojo a la 10 para empezar el día :)
Rachel sonrió y respondió a la chica aceptando la invitación, aquella noche, después de mucho tiempo durmió nerviosa por lo que le esperaba a la mañana siguiente.
Quinn se levantó mucho antes de lo previsto aquel día, ella también estaba nerviosa, si aquello fallaba Rachel se iba pero si acertaba se quedaba y ganaba puntos con ella. Volvió a repasar el plan de aquel día mientras conducía de camino a casa de la morena. Cuando llegó Rachel ya la esperaba sentada en el jardín de entrada de su casa, Quinn paró el coche delante de la casa y se bajó para acercarse a la chica.
-Llegas tarde- dijo Rachel que estaba casi tumbada al sol.
-No hay prisa- dijo sonriendo Quinn y sentándose a su lado.
-¿Entonces para que hemos quedado tan pronto?- preguntó Rachel que esta vez si se giró para mirarla por primera vez y sonreír.
-¿Te molesta mi compañía?- dijo la rubia haciéndose la ofendida.
-No, no, para nada, me alegra que estés aquí- respondió nerviosa la morena.
Se quedaron un rato en silencio medio tumbadas al sol, el tiempo en Nueva York había sido tremendamente frío ese invierno y Rachel agradecía esos ratos de sol antes de caluroso verano que le esperaba en la ciudad. Fue Quinn la que muy a su pesar tuvo que interrumpir aquella bonita imagen de la morena con los ojos cerrados tirada en el césped para decirle que era momento de irse. La rubia condujo durante un rato mientras Rachel le contaba que había hablado esa mañana con el director de la obra para ver como iba todo por allí, la morena se quedó callada cuando vio donde la había llevado la chica.
-¿Qué hacemos aquí?- preguntó al ver a Quinn bajar del coche delante de una discoteca.
-Ven- le ordenó sacándola del coche- tienes que hacer lo que te diga, ¿de acuerdo?
-Pero…- intentó protestar la morena pero Quinn ya le había puesto una venda en los ojos.
-Nada de peros, sígueme- cogió su mano para guiarla al interior.
La venda era para que Rachel no viera al resto de sus compañeros allí, vestidos y preparados para la ocasión, arrastró a la chica hasta el baño de la discoteca donde le quitó la venda y le ordenó que debía ponerse la ropa que estaba allí esperándola. La morena no entendía nada de lo que estaba ocurriendo, vio la ropa y se preguntó porque la rubia quería que se disfrazara de los años 70's con la falda, el top y la chaqueta, pero debía de reconocer que le encantaba aquella vestimenta por lo que no dudó y se puso aquella ropa. Quinn se mantuvo de espaldas a la Rachel mientras se cambiaba porque sabía que si la miraba desnudándose no podría contenerse y no era el momento, se quitó su abrigo y dejó ver que ella también llevaba un vestido de la época. Cuando Rachel estuvo lista Quinn dio la señal de aviso y la música comenzó a sonar, la actriz no tardó en averiguar que ocurría al salir de aquel baño. Pudo ver a todos sus compañeros disfrazados con ropa de la época de los 70's incluidos Mr Shue y Holly, de hecho fue la mujer la que comenzó a cantar 'Party all the time'. La rubia la arrastró hasta la pista de baile donde comenzaron a bailar junto a sus compañeros mientras Holly seguía cantando. Sin duda aquellos cuatro minutos que duró la canción fueron de los mejores desde su llegada a Lima, esa era la parte que le gustaba del Glee Club, la diversición, estar con sus amigos, disfrutar la música…No paraba de saltar y bailar y lo mejor aún no había ocurrido, repentinamente comenzó a caer espuma que llenó la sala en un momento, mojándolos y permitiéndoles jugar con ella. Aunque la canción hacía rato que había terminado todos seguían allí bailando y aprovechando la ocasión, Quinn que no se había separado del lado de la morena en todo el tiempo se había encargado de sacar numerosas fotos y vídeos con su teléfono. quería tener pruebas de lo mucho que estaba disfrutando por si Rachel lo negaba más tarde.
La rubia anunció a Rachel después de un largo rato en la discoteca que debían seguir con su plan, la morena al principio se negó, estaba muy agosto allí con aquellos disfraces pero reconoció que le intrigaba seguir averiguando que más había preparado la chica. Inesperadamente Quinn llevó a Rachel a su casa lo que dejó confusa a la morena.
-¿Ya está?- preguntó antes de bajarse del coche- creía que ibas a entretenerme todo el día.
-Y lo haré- respondió la rubia- pero antes vamos a ducharnos y a cambiarnos de ropa, estamos empapadas.
-Vamos a ducharnos y cambiarnos- repitió Rachel riendo por el pensamiento que le vino a la cabeza.
-Quería decir cada una en su casa- explicó nerviosamente la rubia por la situación que había provocado.
-Tranquila Quinn, era broma- la relajó Rachel agarrando su mano que descansaba en el cambio de marchas del coche- ¿nos vemos en algún sitio?
-Te vengo a recoger mejor- aclaró Quinn sonriente aún sintiendo la mano de Rachel sobre la suya.
-Voy… a ducharme entonces- dijo Rachel interrumpiendo aquel contacto y saliendo del coche, no sin antes volver a regalar otra sonrisa a Quinn.
Rachel hizo lo que la rubia le había indicado y se metió en casa para ducharse y limpiarse de toda la espuma para posteriormente vestirse y esperar el regreso de la chica a recogerla. Apenas una hora después, Quinn tocaba la bocina del coche para que la chica saliera, Rachel se quedó impresionada al ver a la chica en otro coche diferente al de por la mañana, era un descapotable rojo precioso.
-Vaya… ¿de dónde lo has sacado?- preguntó Rachel cuando se montaba en el coche.
-Es de las pocas cosas que mi madre ganó a Russel en el divorcio- explicó Quinn sin mucha gana de hablar sobre ese tema.
-Es precioso- dijo la morena que había notado la mala cara de la rubia al nombrar a su padre- ¿por qué no lo has traído esta mañana?
-Porque esta mañana no sabía lo mucho que te gusta aprovechar el sol antes de volver a Nueva York- le dijo sonriente la rubia girándose un poco para mirarla.
-Gracias- fue la única respuesta de la actriz sonrojada por toda aquella atención por parte de Quinn.
Quinn condujo un rato más hasta que paró el coche en un aparcamiento que conocían muy bien, el aparcamiento de Breadstix. No sabía como se las apañaba Rachel para acabar yendo todos los viajes a comer a aquel restaurante. Una vez más Quinn arrastró a la morena hasta el interior del local donde en la mesa estaban ya sentados Kurt y Blaine, Sam, Artie, Tina, Puck y Mercedes, que se hicieron a un lado para que las chicas se sentaran.
Pasaron una comida agradable donde Blaine, Sam y Artie anunciaron oficialmente que en varias semanas acompañarían a Rachel y Kurt en la gran ciudad. Blaine había sido aceptado en NYADA, Sam quería intentar ser modelo y Artie había entrado en la academia de cine, lo que provocó una tremenda alegría en Rachel, la ciudad ya no sería tan solitaria como solía serlo. Incluso Mercedes les contó que por temas de trabajo era más que probable que pasara un tiempo en Nueva York. Tras todas aquellas noticias la actriz no borraba la sonrisa de su cara, lo que se contagiaba en Quinn que tampoco podía dejar de sonreír al verla así de feliz.
Ya habían terminado de comer pero seguían allí sentado hablando y haciendo planes para el futuro cuando Rachel sin previo aviso colocó su mano sobre la rodilla de Quinn, que se quedó sorprendida por aquel gesto. La morena se giró para mirarla y sonriere tontamente por lo que acababa de hacer, se sonrojó cuando sus miradas se cruzaron y Quinn no tardó en colocar su mano sobre la de Rachel. Solo la risa de Mercedes las sacó de aquella guerra de miradas que estaban manteniendo y las devolvió de nuevo a la conversación, creyendo que ese momento no había sido notado por nadie, pero si lo fue, Kurt, como no podía ser de otra forma había detectado que algo ocurría. Quinn y Rachel llevaban unos días inseparables y todo lo que estaba haciendo la rubia por Rachel no tenía sentido, o no lo tuvo hasta que vio aquel gesto de cariño y empezó a atar cabos, allí estaba ocurriendo algo más que una reunión de amigos.
La comida, acompañada de café se alargó hasta media tarde, cuando Quinn dijo que debían marcharse ya que tenían otro compromiso. De nuevo, muy a su pesar, Rachel tenía que irse de otra reunión que estaba disfrutando pero como no podía ser de otra forma, le comía por dentro ver cual era el siguiente paso de aquel día.
-Toma- dijo Quinn entregándole las llaves del coche a Rachel.
-¿Quieres que lo lleve?- preguntó confusa la chica.
-Te ha encantado el coche, estás deseando conducirlo, lo veo en tu cara- respondió riendo Quinn.
-Gracias, gracias- agarró las llaves y corrió hasta la puerta del piloto donde se sentó emocionada.
Conducir con el sol en la cara y la sensación del viento moviendo su pelo era una sensación fantástica pero después de largo rato conduciendo sin rumbo cayó en la cuente de que no sabía a donde la iba a llevar Quinn ahora, al preguntarle la rubia no lo dudó, debía conducir hasta el instituto. Rachel aparcó sonriente el coche y devolvió las llaves de nuevo a Quinn para no perderlas, preguntó cual era el siguiente paso pero una vez más la rubia le dijo que debía confiar en ella y cogió su mano para guiarla por aquellos pasillos que tanto conocían.
-He pedido un par de favores, pero espero que te guste- anunció Quinn en las puertas del auditorio.
-Hasta ahora todo ha sido genial- dijo tímidamente Rachel.
-Debo pedirte de nuevo que cierres los ojos hasta que esté todo listo- le pidió la chica que vio como inmediatamente Rachel cerraba los ojos- siéntate aquí- la ayudó cuando llegó a uno de los primeros asientos centrales- espera hasta que yo te diga- Rachel pudo oír como Quinn salía corriendo y volvía para sentarse junto a ella.
-¿Ya?- preguntó impaciente la chica.
-Un momento- Quinn cogió el mandó y pulsó varios botones que apagaron las luces y encendieron un proyector- ahora sí.
Rachel obedeció y abrió los ojos inmediatamente, lo que se encontró ante ella le encantó, El auditorio estaba a oscuras y de por encima de sus cabezas salía un rayo de luz que proyectaba en la gran pantalla del escenario una película, pero no cualquier película, Funny Girl, su película favorita. Se giró para mirar a Quinn que la observaba sonriente con una bolsa de chucherías en una mano y un paquete de palomitas en la otra.
-Esto es…- no pudo terminar la frase porque una enorme sonrisa inundaba su cara.
-¿Genial? ¿Adorable?¿ Maravilloso?- dijo riendo la rubia para completar aquella frase.
-Todas esas cosas- aceptó Rachel, que aunque quería seguir mirando a Quinn escuchó los primero acordes de una canción y se giró para ver la película.
-Disfruta- le dijo Quinn para que se relajara y disfrutara aquel momento.
La morena le robó a Quinn las chucherías desde el primer momento, y en varias ocasiones cuando fue a coger palomitas sus manos se rozaron lo que siempre provocaba una sonrisa tonta en alguna de ellas. Rachel decidió explicarle cosas sobre el personaje de Fanny y como era en el musical en relación a la película y Quinn les escuchaba encantada, le parecía adorable que Rachel se supiera de memoria aquella película, desde la primera canción hasta el último punto del guión, no le extrañaba que hubiera conseguido aquel papel en Broadway. En mitad de la película, una cansada Rachel apoyó su cabeza en el hombro de Quinn sin dudar, la rubia correspondió aquel gesto apoyandose a su vez en la cabeza de la pequeña. En esa posición permanecieron hasta el final de la película, incluso cuando los créditos finalizaron, siguieron así, nunca de las dos quería moverse de aquella posición, se sentía bien, a salvo. Quinn fue la primera en romper aquel momento para su desgracia pero debían marcharse del instituto antes de que cerraran, se montaron en el coche y cuando iban camino a casa de Rachel la morena tuvo una idea.
-Es la hora de cenar- dijo Rachel rompiendo aquel silencio.
-¿Es una invitación?- preguntó Quinn sonriendo.
-Yo… Esto… Si, quiero decir- Rachel se puso nerviosa- podemos tomar algo.
-De acuerdo- aceptó la chica que giró el volante para cambiar el rumbo.
Quinn condujo hasta un restaurante de comida rápida, pero no uno cualquiera, uno en el que sabía que Rachel, que era vegana, pudiera comer sin problemas. En contra de lo preparado que había tenido aquel idea, ese plan fue totalmente improvisado, compraron la comida y Quinn aparcó el coche en una zona tranquila donde pudieran cenar sin interrupciones. Cenaron mientras Quinn le contaba a Rachel su vida en Yale, vivía en una residencia, al principio compartía habitación pero la chica ahora se había marchado y tenía toda la habitación para ella, lo que era una comodidad para estudiar y organizar todas su cosas. Cuando terminaron Quinn condujo de nuevo hacia casa de Rachel, esta vez si que se había terminado su día, paró el motor delante de la puerta de la chica y salieron del coche antes de Quinn hiciera la pregunta que le había consumido todo el día.
-Después de esto… ¿te quedas?- preguntó por fin la rubia.
-Quinn…- comenzó a decir Rachel- me ha encantado todo, de verdad, ha sido…- se quedó callada buscando una palabra que describiera la felicidad que había sentido durante todo el día- impresionante- Quinn sonrió al oir aquella palabra- creéme, no imaginaba que volvieres a disfrutar tanto estando en Lima- agarró la mano de la rubia sin dudar- y ha sido gracias a ti, gracias Quinn.
-No tienes por que Rachel- dijo sonrojada la rubia que miraba fijamente a la chica- lo he hecho porque quería verte feliz y…- iba a reconocer el gran motivo de hacer todo aquello- y porque no he dejado de ser una egoísta.
-¿De qué hablas?- preguntó sin comprender la chica.
-De que lo he hecho por ti, para verte feliz, pero también porque soy egoísta y quería pasar más días contigo- reconoció avergonzada.
-En tal caso me alegro enormemente de comunicarte que tu egoísmo ha tenido resultado- anunció Rachel, provocando que Quinn volviera a centrarse completamente en ella- me quedo el resto de la semana aquí.
-¿En serio?- Rachel asintió sonriente con la cabeza y apretó la mano de Quinn- me encanta- sin previo aviso Quinn no contuvo el impulso y se lanzó a abrazar a Rachel- lo siento- se disculpó sonrojada al separarse.
-No lo sientas- le dijo Rachel que volvió a agarrar la mano de Quinn, hacer aquel contacto con ella comenzaba a ser inevitable
-Debería irme, mañana tenemos otro día intenso en el Glee Club- anunció la rubia que aunque no quería irse sabía que ya había tenido suficiente aquel día.
-Si- afirmó Rachel antes de volver a hablar- gracias de verdad Quinn, no sabes lo que esto ha significado para mí- la morena se estaba poniendo emocional al pensar lo que iba a decir a continuación- me da igual que lo hallas hecho por egoismo o por mi o por lo que sea- dijo medio riendo- es solo que… no creí que volviera a disfrutar tanto de esta ciudad, mis últimas visitas no fueron agradables y el hecho de que además hallas sido tú la que me halla devuelto esa ilusión ha sido tan inesperado.
-Me alegra oir que he hecho algo bueno- apartó un mechó de pelo de la cara de Rachel con su mano libre- solo quiero que seas feliz.
-Gracias a ti ahora estoy feliz- Rachel aprovechó el roce de la mano de Quinn con su cara para dar una paso adelante y quedar más cerca aún de ella.
-Es tarde, debería irme- dijo la rubia que estaba nerviosa por la cercanía que mantenían, se había ganado a Rachel ese día y no quería dar una paso en falso antes de tiempo y alejarla.
-Nos vemos mañana entonces- Rachel sonrió dulcemente y comenzó a caminar hasta su puerta de entrada, pero a medio camino se paró y giró- Quinn
-¿Si?- preguntó la rubia girándose de camino al coche para mirar la chica, pudo ver a Rachel acercándose decidida a ella.
-Buenas noches- le dijo Rachel después de darle un dulce beso rápido en los labios, lo que dejó a Quinn sorprendida.
-Buenos noches Rach- se despidió la rubia cuando ya Rachel se separaba para marcharse esta vez de verdad al interior de su casa.
Quinn se montó en su coche y condujo de regreso a su casa sin poder borrar una sonrisa boba de su cara, aquel beso con Rachel había significado todo para ella aunque hubiese durado una milésima de segundo le había demostrado que la morena se estaba dejando ganar y que le importaba la chica más de lo que hubiera parecido en el primer momento. Y no se equivocaba, Rachel entró en su habitación y se dejó caer en su cama sonriente mirando al techo. No se creía lo que la rubia había hecho por ella aquel día, no era solo el hecho de haber orgnaizado todas aquellas cosas sino el querer que se quedara, como se había portado, sus gestos, sus sonrisas. Por alguna razón no había nada que Quinn hubiera hecho desde que llegó que le disgustara, la confesión en aquel baño le pilló de improvisto, al igual que el primer beso que la rubia le había dado pero por alguna razón aquella noche, después de todo sintió la necesidad de demostrarle a Quinn todo lo que había significado para ella y por eso la besó, fue rápido y torpe, estaba realmente nerviosa por besarla, pero se sintió mejor de lo que lo había hecho en meses con aquel contacto.
La rubia había conseguido su objetivo, Rachel se quedaría allí el resto de días, pero entonces recordó que aquel día otro plan paralelo se había desarrollado. Sacó su teléfono y llamó a Brittany para que la informara de su charla con Santana y no pudo oir mejor noticias. No sabía como lo había hecho pero la bailarina había conseguido hacer entrar en razón a Santana, que había terminado por reconocer que ese no era su sueño que todos tenían razón, solo hacía aquello para demostrar que ella también podía ser una estrella como el resto de sus amigos se estaban convirtiendo.
Quinn no pudo acostarte con mejores noticias, el día había sido el mejor en años, Rachel le había dado un pequeño beso y Santana había entrado en razón, lo que indicaba que renunciaría a la obra pronto. todas las piezas del puzzle comenzaban a encajar en aquellas historia por el buen camino.
