N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

Hace cinco años que no la veía desde que Marui hubiera terminado con ella, francamente no entendía como es que su amigo había podido dejarla ir si ella era perfecta, no entendía pero le alegraba verla ahora aunque quiza no de esta manera porque daba ideas equivocadas pero nada que un café no pudiera arreglar... si definitivamente le gustaba este reencuentro


Reencuentro

Odiaba tener que ser niñero de Sanada, es decir, no le molestaba jugar un poco con los niños y quiza ayudarles a hacer sus tareas pero era necesario que lo mandara al kinder por uno de ellos, no le molestaba pero es que de verdad no le apetecía porque había regresado de un torneo hace tan solo un día, había ido a casa de su amigo para quedar en una cena y había terminado caminando con dirección al kinder, no estaba mal porque la esposa de su amigo le había prometido que haría su platillo favorito pero eso no lo compensaba del todo.

No entendía como era que su amigo Sanada hubiera acabado con una esposa mientras él se marchaba para seguir sus sueños pero no era nadie para criticar, apreto un poco el paso cuando diviso la entrada del kinder por suerte casi no quedaba nadie, lo más seguro era que alguna maestra lo regañara como si él fuera el padre, se detuvo en la puerta buscando con la mirada al pequeño niño pero casi no había nadie por lo que estiro el cuello - ¿Ya no duele? - alzo la vista al escuchar una voz que le parecía demasiado familiar pero no recordaba de donde.

- Nop - contesto una vocesita que identifico de inmediato como el hijo mayor de Sanada, busco por todas partes hasta que se dio cuenta de que era desde atrás donde se escuchaban las voces por lo que dio media vuelta observando al niño de la mano de una chica cobriza con ojos rojizos que le sonreía con calma, entonces la reconocio de inmediato, como olvidar el rostro de un ángel como ella, no, eso era imposible, era Riuzaky Sakuno, ex novia de su amigo Marui cuando iban a la preparatoria, la chica de la que había estado enamorado pero no había podido confesarse porque el pelicereza se le había adelantado.

- ¡Gracias por el helado maestra! - grito el pequeño niño y Seiichi sonrió, seguía siendo un amor con los niños sin duda alguna - Pequeño - lo llamo con la mano y el niño corrio donde él para abrazarlo fuertemente, después de todo siempre que se iba de viaje le traía algo, tomo su manita además de su pequeña mochila observando a la chica que le sonreía, quiza no lo recordaba - S-Se ha caído pero solo se raspo la rodilla, esta bien, le he comprado un helado - comento Sakuno y él sonrió asintiendo ante lo que decía.

- Gracias - la cobriza nego con la cabeza mientras un sonrojo se instalaba en sus mejillas, era demasiado adorable para su bien - N-No ha sido nada - aseguro mientras el niño se soltaba de su mano haciendole una señal para que lo esperara, lo observo entrar de nueva cuenta al kinder y miro a la chica que se veía algo nerviosa - ¿No me recuerdas? - pregunto con calma, tecnicamente eso era un recuerdo pero quiza ella no lo recordaba y eso le dolía porque él jamás había podido olvidarla, era imposible cuando la amaba demasiado.

- C-Claro que lo recuerdo S-Seiichi-san - aseguro ella desviando la mirada, parecía que quería huir del lugar - Me gustaría invitarte a salir por el reencuentro, ya sabes, viejos tiempos - comento él acercandose un poco más - E-Estoy libre t-todas las tardes - contesto ella aceptando lo que le causo una sonrisa, era linda porque aún seguía tartamudeando aunque eso la hacía lucir mucho más adorable - ¿Puedes hoy? - pregunto con calma y ella asintió con la cabeza cuando el niño llego corriendo para tomar la mano del chico.

- P-Pero no creo que a su... esposa le guste - murmuro esas palabras con más que nerviosismo lo que causo su risa - Supongo que vives donde siempre o de lo contrario tendre que usar mis contactos, pasare a las cinco - aseguro tomando la mano del niño para comenzar a caminar, él no tenía esposa, si toda su vida la había estado esperando para que tener esposa entonces,el niño iba jugando con algo por lo que volteo hacía el kinder y la observo entrando de nueva cuenta, al parecer no había sido el único que había querido verla un poco más.


Abordo su auto con calma, por suerte ella seguía viviendo donde siempre según Sanada, dejo a un lado su abrigo para emprender la marcha, sentía la urgencia de llegar donde ella y poder estar a su lado, aún en este tiempo seguía sin entender porque Marui la había dejado, según él porque era demasiado inocente y él no podía con personas como ella, pues él pensaba diferente porque se le hacía divertido estar a su lado, es más si ella era inocente entonces tendría más razones apra protegerla, para estar a su lado pero al parecer el pelicereza no pensaba lo msimo.

Lo raro del asunto es que ni él ni ella había llorado o habían hecho drama durante la ruptura, lo sabía porque Marui había terminado con ella un día de práctica de tenis así que había logrado observar todo el momento, era demasiado extraño, aparco el auto para bajar y caminar a la casa con calma, toco el timbre escuchando unos pasos, noto que Sakuno abría, abrio los ojos asombrado al verla, estaba hermosa, no usaba nada lujoso y algo si cómodo, era hermosa sin duda alguna, sería todo un privilegio ser su esposo.

- Te ves hermosa - aseguro causando un sonrojo enorme en sus mejillas, a pesar de sus 21 año seguía siendo tierna, no es que fuera un acosador y por esa razón supiera su nombre, no, claro que no, solo le gustaba estar informado, si, solo era eso - Vamos - la tomo de la mano para comenzar a andar con ella notando que cargaba un bolso que iba a conjunto con su vestimenta, la ayudo a abordar el auto con calma para rodearlo y emprender la marcha, quería llevarla a un lugar especial fuera de la ciudad.


Le había explicado a Sakuno a donde la llevaría porque el camino era demasiado largo por lo que esta estaba más o menos quedandose dormida, aparco el auto para bajar del mismo, rodearlo y abrirle la puerta, habían llegado a su destino, la cobriza bajo pero de inmediato el frío se hizo presente por lo que Seiichi le coloco su abrigo para a continuación tomarla de la mano y empezar con el camino, subieron unas escaleras que estaban del lado izquierdo de lo que parecía ser una casa, la cobriza se dejo llevar porque en verdad que necesitaba calor.

Seiichi se detuvo cuando llegaron a la azotea de su casa, esta estaba perfectamente preparada para su reencuentro tal y como había dicho, una cama estaba en medio de la azotea rodeada de rosas, no es como si la fuera a hacer suya pero al menos quería dormir con ella, una mesa estaba posicionada a la derecha con la cena preparada especialmente para la ocasión, la cobriza admiro todo, estaba hermoso pero seguía insistiendo en que a la esposa de Seiichi no le iba a gustar que saliera con ella, no entendía si era casado o divorciado puesto que su hijo no iba en su clase sino que solo lo había visto llorando, había curado su herida y lo había llevado a por un helado, solo sabía que el hijo de Seiichi se llamaba Ren.


La cena había transcurrido con calma, Sakuno estaba de pie mirando las estrellas, se veía hermosas - ¿Me extrañaste? - pregunto Seiichi colocandose detrás de ella para pasar una mano por su cintura y acercarla hacía su cuerpo - S-Su esposa... - no termino la frase cuando este comenzo a reir cerca de su oido causandole un estremecimiento - No tengo esposa Sakuno, es más quiero contarte un secreto - le dijo mientras la ayudaba a dar media vuelta para verla fijamente, no entendía porque era demasiado inocente pero le gustaba así.

- No tengo esposa porque siempre me has gustado, desde que eras novia de Marui me gustabas, es más desde antes pero no podía decirtelo porque eras novia de uno de mis mejores amigos, sin embargo, cuando terminaron yo tuve que marcharme para cumplir mi sueño pero he regresado y he de decirte que me gusto hacerlo porque tuve un reencuentro contigo... Sakuno te quiero en serio - aseguro este mientras se inclinaba para rozar sus labios en una caricia que a Sakuno le quito el aliento.

El beso se fue haciendo más intenso, ninguno de los dos quería parar, querían que durara para toda la vida pero el aire les falto por lo que se separaron y antes de decir algo más Seiichi jalo a Sakuno para abrazarla con calma, estaba demasiado calientita y le gustaba demasiado.


Seiichi abrio los ojos con calma observando a Sakuno durmiendo a su lado, parecía una diosa en serio, la cubrio un poco más con la manta y la atrajo a su pecho, le gustaba la sensación de estar a su lado, beso su frente y cerro los ojos, tenía que agradecerle a Sanada por alejar a todos los pretendientes de ella con una que otra amenaza, además tenía que agradecer a su esposa por la cena porque él no sabía cocinar, si casi quemaba su cocina cuando estaba en París por el torneo de tenis de la cuidad, no, en definitiva era un caso perdido en la cocina.

Pero estaba bien porque la tenía a ella y comería todo lo que quisiera porque su Sakuno era una especialista en la cocina.. si definitivamente le gustaba este reencuentro pero no se quedaría solo en eso, no porque planeaba hacerla su mujer con todo derecho porque ella era suya desde que la había mirado en ese partido contra Seigaku.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews.