Capitulo 3: El Príncipe del bosque

La cena de bienvenida se esta convirtiendo en un infierno. El discurso del Director se alarga cada año. El viejo empieza a chochear seriamente.

-Y con esto jóvenes magos-por fin llega el brindis, aflojo el nudo de la corbata por cuarta vez esta noche-Brindo por un año de grandes experiencias, logros académicos desmesurados y grandes campeonatos deportivos.-Todos levantan las copas con susurros aprobadores y risas.

-Por merlín-gruñe Blaise a mi derecha-A este viejo no se le acaba la cuerda.

-A mi me pareció un discurso interesante-miro a Theo a mi izquierda-Dumbledore deja a relucir en sus discursos mucho mas de lo que pensáis.

-Solo tu podrías encontrar interesante los desvarios de un viejo demente-dice Blaise mientras le guiña el ojo a una chica de Ravenclaw.

Desvio los ojos, por quinta vez, a la mesa de los griffindors. Esta sentada justo cara a mi, y a pesar de la distancia puedo oler un resquicio de su perfume. Cada vez que bebe de su copa, pasa la lengua por los labios. Me siento enfermo y noto las gotas de sudor caer sobre mi espalda y pecho.

Como si notara mi vigilancia sobre ella, porque ya no puedo llamarlo de otra forma, sus ojos se encuentran con los míos. Noto su cambio de postura a una mas rígida. Y por mucho que intento desviar la mirada como tal cosa, mis ojos se niegan a abandonar los suyos.

La pelirroja pobretona hace que desvié la mirada. Le esta diciendo algo con una mueca divertida en la boca, por mucho que intento aguzar el oído me es imposible, demasiadas conversaciones al mismo tiempo.

-No estas comiendo demasiado-es theo el que me habla.

-La carne esta demasiado hecha, solo consigo sacarle sabor a carbón.-Blaise parece sorprendido por mi comentario.

-Para mi esta perfecta-comenta mientras pincha el filete y corta una generosa porción.-Marcada por fuera y al punto por dentro.

-Para mi tambien esta demasiado hecha-Theo siempre al rescate-un buen gourmet sabe que la buena carne cuanto menos hecha mas suculenta.

-¿Puedes hacer tu de niñera esta noche de los de primero?-le susurro a Theo.

-Sin problema-me mira preocupado-¿Estas bien?

-No demasiado-siento los dedos entumecidos y esa no es buena señal-Necesito salir.

-Ahora es el mejor momento, algunos ya han salido-observe a algunos de ultimo año salir del salón-No se vera raro que tu lo hagas.

Asentí y con un movimiento fluido me levante y camine fuera del salón.

Los músculos estaban agarrotados y dolorosamente tensos. Olfatee el aire en busca de la gata de Filch, con ello sabría por donde andaba el patizambo conserje.

Me introduje en uno de los baños abandonados, creo que era ese en el que decían que estaba el fantasma de una chica.

La ventana estaba abierta tal como la deje cuando estuve investigando.

Escale hasta el estrecho de la ventana y mire hacia abajo. Había una caída de al menos cinco metros.

Salte y flexione las piernas para amortiguar el impacto de la caída. Que cierto eso de que los gatos caen siempre de pie y para ser sinceros con mucha elegancia. Mire alrededor en busca de testigos indeseados.

Todo estaba tranquilo. Salí a trote en dirección al bosque prohibido.

Empece a desnudarme en cuanto la protección del bosque me lo permitió, ya no aguantaba mas el tacto de la ropa sobre mi piel sensible por el inminente cambio. Deje la ropa escondida en un arbusto cualquiera, no me preocupaba, con mi olfato la encontraría enseguida.

El cambio me golpeo con fuerza, robándome el aliento. Sentía el ardor desgarrarme los músculos, moldeándolos, hinchandolos. Me doble en el suelo apretando la hojarasca de mi alrededor con las manos. Odiaba gritar durante el cambio, pero por mucho que lo intentara siempre conseguía sacar algún gemido de dolor. Note la sangre en mi boca por los colmillos al desgarrar mis encías. Me quede quieto, notando la laxitud de mi cuerpo al terminar de cambiar. Es como una brisa fría calmando el ardor en el cuerpo.

Nunca se cuanto tiempo tardo en cambiar, ni cuanto me quedo quieto disfrutando de la desaparición del dolor poco a poco.

Empiezo a mover los dedos, despacio, sintiendo las hojas y la tierra bajo mis patas. Me estiro, siempre agarrotado del esfuerzo. Los músculos empiezan a obedecer, el temblor ya ha cesado. Me siento cómodo en mi nueva piel.

Abro los ojos y a pesar de la oscuridad lo veo todo. De un modo distinto, claro esta, es todo entre tonos verdes, negros y blancos.

Empiezo a caminar despacio, absorbiendo todo a mi alrededor, los sonidos, los olores. Todo me llega de forma tan distinta a cuando soy humano. Quiero olerlo todo y dejar mi olor en todo lo que me rodea.

No me doy cuenta de que he empezado a correr hasta que lo estoy haciendo. El viento me golpea en la cara y disfruto de su fresca brisa alborotando cada pelo de mi cuerpo. Esquivando arboles, arbustos y saltando ramas bajas, mi poderoso cuerpo responde sin esfuerzo.

Freno al entrar en la limitación del bosque, veo el castillo, erigido en toda su gloria en lo alto de la colina. Hay luces en las habitaciones de las torres y se que me explayado demasiado en mi paseo. Deben de haber pasado horas desde que terminara el banquete y seria raro que no me vieran por la sala común.

De mala gana me retiro hacia las sombras del bosque en busca de mi ropa y de regreso al castillo.

POV Hermione

Me siento abrumada por el día de hoy, los deberes de prefecto son agotadores y sobre todo el primer día.

Informar a los nuevos alumnos, enseñarles sus habitaciones. Y ahora hacer la ronda por si algún pequeño se ha extraviado de su camino.

Normalmente esto no supone un trabajo para mi, pero hoy estoy demasiado cansada y preferiría no tener que hacer la ronda esta noche.

Me acerco a la ventana, la luna casi esta llena e ilumina todo con un manto plata. En una noche como esta, estaría leyendo en el quicio hueco de la ventana, disfrutando del paisaje mientras mis compañeras de cuarto duermen.

Hasta el bosque parece menos tenebroso, los arboles negros resplandece con la luz plateada.

Un movimiento llama mi atención, algún animal se mueve entre las sombras del bosque y de inmediato un escalofrió recorre mi espalda.

En un segundo ya no esta, lo que fuera ha vuelto al interior del bosque.

Me alejo de la ventana aun con la sensación de estremecimiento en el cuerpo.

No es miedo lo que siento, sino un reconocimiento extraño a algo que no se.

Me cruzo con Anthony goldstein, que me saluda con una sonrisa y un cabeceo.

Giro un recodo con la sensación de ser observada, me doy la vuelta un par de veces. Pero la oscuridad es espesa.

Lanzo un Lumos que se pierde en el pasillo, me estoy volviendo paranoica.

Doy unos pasos iluminando el camino frente a mi cuando noto mi varita salir disparada de entre mis manos.

Miro alarmada mi varita iluminada por el lumos, al final del pasillo y yo tragada en la mas profunda oscuridad.

Me entra el pánico y corro hacia la varita.

Un cuerpo solido me golpea por la espalda, llevándome al suelo. Aprisionada entre el frio suelo y el solido cuerpo extraño.

Me quedo paralizada por el miedo, no puedo moverme, no puedo gritar, no puedo respirar...

Gracias por leer y pido perdón por la larga espera. Felices fiestas a todos.