Aquella mañana Rachel se levantó triste para preparar su maleta y las cosas que debía llevarse de regreso a la ciudad, cuando terminó aprovechó para pasa el resto del día con sus padres hasta que llegó la hora de que la llevaran al aeropuerto donde había quedado con Kurt y Santana para coger el vuelo. Tras despedirse de sus familias fueron hacia el mostrador donde canjearon sus billetes y facturaron las maletas que llevaban, no tardaron en montarse en el avión donde por suerte les había tocado tres asientos juntos.
Como si Kurt y Santana lo hubieran hablado antes se las apañaron para dejar a Rachel sentada entre ellos, ambos querían hablar con ella e intentar descubrir que estaba pasando. Santana decidió contarle entonces a sus amigos que regresaba a Nueva York pero solo por unos días ya que se iría de viaje un tiempo con Brittany para aclarar su mente y decidir que era lo que de verdad quería hacer con su vida. Rachel y Kurt se alegraron por ella, de verdad querían que Santana tomara aquella decisión, llevaba mucho tiempo dando tumbos y quizás la bailarina fuera lo que la latina necesitaba para centrar su cabeza.
Después de aquella conversación, Rachel no dudó en ponerse los auriculares y echarse a dormir, así evitaba la conversación que Kurt le había amenazado días antes en tener y podría descansar un poco más del viaje. No supo cuantas horas estuvo durmiendo hasta que despertó con dolor de cuello debido a la postura en la que había estado tanto tiempo, miró a los lados y vio a Santana también profundamente dormida pero Kurt estaba despierto y ya estaba observándola.
-¿Has dormido bien?- le preguntó sutilmente su amigo.
-Si aunque ahora me duele un poco el cuello- respondió Rachel aún un poco dormida- que bien me vendría un masaje.
-Que pena que no esté Quinn aquí, seguro que te lo daría- ni dos minutos había tardado Kurt en sacar aquel tema cuando la pilló con la guardia baja.
-No sé a qué viene eso Kurt, ya te dicho que somos amigas- no sabía cuantas veces iba a tener que repetir eso.
-Algún día me lo contarás- se resignó su amigo.
-Es solo que…- comenzó a decir insegura sobre aquello- ha pasado algo.
-Lo sabía- exclamó su amigo pero vio a Rachel haciéndole un gesto de silencio señalando a Santana- ¿qué ha pasado?
-Quinn me dijo que sentía algo por mí- pudo ver la cara de sorpresa de Kurt y como sus ojos se abrían cada vez más- y hemos pasado tiempo juntas, conociéndonos de nuevo y eso….pero no ha pasado nada más- aclaró la morena.
-Estoy alucinando… Quinn y tú… guau… quiero decir…- Kurt no sabía por donde empezar.
-Anoche hablamos, no entiendo lo que pasa entre nosotras- decidió que necesitaba desahogarse con alguien y quien mejor que Kurt- así que vamos a tomarnos un tiempo para descubrir que está pasando, qué ocurre…
-Pero… hay algo que no entiendo- interrumpió entonces el chico- ¿Quinn y tú? después de todo vuestro historial y después de lo ocurrido con F…- Kurt no terminó de pronunciar el nombre de su hermanastro.
-Quinn y yo no somos nada Kurt- volvió a repetir la chica- me da igual el pasado, míranos a Santana y a mi ahora, ¿quién lo diría hace dos años?- el chico asintió con la cabeza, debía de reconocer que aquello era verdad- y lo de Finn… le quise mucho y lo sabes, ha sido muy importante pero parece que nadie quiere que siga con mi vida, todos queréis que siga atada a él y pare mi vida…
-No es eso a lo que me refería- se disculpó Kurt al oír lo que la morena sentía respecto a aquel tema- es solo que… no lo entiendo, no has podido cambiar tanto en una semana.
-Ya te lo he dicho que yo tampoco entiendo lo que pasa- Rachel sabía que todo aquello no tenía sentido alguno pero en el fondo si que lo tenía- solo sé que Quinn es la única que me ha hecho sentir bien en Lima, la única que ha sido capaz de hablar conmigo de Finn sin prejuicios ni nada por el estilo.
-Parece que la bruja tiene un lado bueno- dijo Kurt sin pensar.
-Quinn no fue una bruja, solo ocultaba lo que sentía por mí, en el fondo me ayudaba- le defendió Rachel sin dudar un instante.
-Espera, espera, ¿qué?- Kurt aún alucinaba por lo que estaba descubriendo- ¿Quinn estaba enamorada de ti en el instituto?
-Algo así- respondió incómoda Rachel- mira Kurt, no necesito que apruebes lo que pasa porque no está pasando nada, pero si me vendría bien saber que tengo un amigo con quien contar si necesito hablar.
-Rachel… no es que no lo aprueba es que me parece todo muy raro- pudo ver la cara de pena de su amiga por lo que siguió hablando- pero siempre que necesites hablar me tienes aquí.
-¿Hemos llegado ya?- se escuchó decir a Santana que se estaba desperezando en el asiento
-Estamos a punto de llegar- le informó Kurt.
Rachel se quedó en silencio, esperaba que Santana no hubiera escuchado aquella conversación, lo único que le faltaba en aquel tema era tener que aguantar las constantes bromas de su compañera de piso que no tardaría en informar a Britt de todo aquello y el resto del mundo se terminaría enterando al menos cinco minutos después. En un momento inesperado Kurt le agarró dulcemente la mano y le sonrió mostrándole su apoyo y que de verdad podía contar con él. Salieron cansados de aquel aeropuerto y fueron directos a coger un taxi que les llevara a casa, estaban demasiado cansados como para ir en el tren. Rachel tenía aún todas sus cosas en casa de Elliot pero había decidido volver al loft después de su reconciliación con Santana así que empezaría por llevar esa maleta al apartamento como primer paso de regreso de mudanza. Llegaron a casa y después de que Kurt hiciera algo rápido para cenar los tres, cada uno se dirigió a su habitación directo a dormir. Rachel estaba realmente cansada y al día siguiente debía ir temprano para los ensayos y para hablar con el director por aquella semana perdida de ensayos. Cuando se tumbó en la cama, en su cama, en su casa, en la que sin duda era su ciudad pensó inmediatamente en Quinn, cogió su móvil para encenderlo y se encontró un par de mensajes allí esperándola.
Quinn: ya estoy a salvo en mi residencia :)
Quinn: ¿Aún no has llegado?
Rachel: por fin estoy en mi cama, mañana toca vuelta a la normalidad :)
Quinn: ¿tienes ensayo? ¿o clases?
Rachel: toooooooodo el día de ensayo y debería pasar por NYADA también…
Quinn: suena ocupado, toma mucho café para sobrevivir
Rachel: ¿tú tienes clase?
Quinn: tengo clases y mucho que estudiar para los exámenes.
Rachel: deberías descansar.
Quinn: y tú, no quiero ser la culpable de que mañana llegues tarde a tu teatro.
Rachel: ¿mi teatro? jajaja
Quinn: ¿Quién es la estrella? Tú, por lo tanto TU teatro :)
Rachel: después te quejas de que tengo mucho ego…
Quinn: solo digo la verdad :) EgoBerry!
Rachel: Vuelve tu espíritu de animadora….
Quinn: aquel uniforme me quedaba realmente bien ¿no crees?
Rachel: era demasiado corto y pegado.
Quinn: Que bien te fijabas….
Rachel: debería irme a dormir antes de que esta conversación derribe en algún lugar peligroso…
Quinn: me gusta el peligro…
Rachel: Quinn!
Quinn: está bien, te dejo descansar. Buen día mañana :) un beso Rach.
Rachel: Buenas noches Quinn, mañana hablamos :)
Rachel dejó el teléfono a un lado y se echó a dormir con una sonrisa después de aquella conversación con la rubia. Aquellas nueve horas durmiendo le supieron a gloria, cuando sonó el despertador fue corriendo a la cocina a preparar una gran taza de café que tomarse antes de marcharse al teatro. Al llegar allí, el director ya estaba sentado en su mesa habitual leyendo algunos papeles, lo primero que hizo Rachel fue ponerse al día sobre como habían avanzado las cosas aquella semana de vacaciones para el resto del elenco e informó de que ella había aprovechando esa libertad de ensayos para memorizar mejor el guión y tenía varias notas que quería compartir. Como el resto aún no habían llegado y era pronto decidieron que era el momento de comentar aquellos detalles para saber si debían cambiar o no cosas e informar al resto. Aún no habían terminado pero los bailarines y el resto de compañeros ya habían llegado para ensayar las escenas que tocaban aquel día por lo que Rachel fue corriendo a cambiarse para unirse a ellos en el escenario. Al medio día hicieron un descanso para comer y el director le pidió a Rachel que se uniera a ella en la comida ya que quería comentar un par de cosas con ella, la morena ya imaginaba lo que quería pero aún así aceptó. No se equivocó, Rupert quería preguntar si sabía que había pasado con Santana, la morena tuvo que decirle que lo único que sabía era que aquello no era a lo que la latina quería dedicarse y que no iba a volver, lo que llevaba a otro problema, debían buscar una nueva sustituta por si algo ocurriera y tenía que sustituir a Rachel en algún momento. No tardaron en regresar al teatro y volver al trabajo, seguían ensayando coreografías y escena tras escena hasta que llegó el anochecer, el estreno de la obra estaba cada vez más cerca por lo que el trabajo se iba acumulando y era cada día más duro que el anterior.
Rachel salió del teatro muy cansada y se dirigió al loft, otro día más que no había ido a NYADA, sus profesores le habían dado flexibilidad al saber el papel que había conseguido en Broadway pero sabía que debía volver a hablar con ellos porque preveía que ya apenas tendría tiempo de ir a las clases aunque no quería dejar su educación teatral aún, decidió que al día siguiente tenía que conseguir sacar un hueco para ir. En el trayecto a casa sacó su teléfono para entretenerse e hizo algo que llevaba rato pensando, escirbir un mensaje a Quinn.
Rachel: ¿qué tal el regreso a las clases?
Quinn: aburridísimo…. Lima me gustaba más… ¿y tus ensayos?
Rachel: acabo de salir del teatro, voy camino a casa.
Quinn: yo estoy en mi cama tumbada estudiando…
Rachel: que suerte tienen algunas!
Quinn: ¿suerte? ¿Estudiando? tenemos conceptos distintos de suerte…
Rachel: es una suerte estar en tu cama :(
Quinn: ¿querrías estar en mi cama?
Rachel: ¿vas a pensar siempre el lado malo de lo que digo?
Quinn: ¿dónde está el lado malo de que estés en mi cama?
Rachel rió tras volver a leer aquella conversación, Quinn tenía ese don de hacer que se olvidara de lo cansada que estaba y cuanto estaba deseando llegar para dormir, porque ahora lo que le apetecía era seguir hablando con ella. La rubia se las apañaba para hacer divertida y dinámica una simple conversación mediante mensajes y entonces decidió hacer algo mejor aún, iba a llamarla.
-Hola- respondió al teléfono la rubia alegre al ver el nombre que había aparecido en la pantalla.
-Hola- dijo tímidamente Rachel.
-¿Estábamos hablando algo sobre estar en mi cama?
-No seas tonta- dijo riendo la morena antes de seguir- ¿qué tal tu día?
-Ya te lo he dicho, aburrido, de clase en clase y cuando salí me vine al cuarto a estudiar- informó la rubia
-¿No estudias en la biblioteca?- preguntó curiosa Rachel.
-No- negó la chica- me distraigo cuando veo alguna chica guapa al pasar- Rachel se quedó en silencio por aquella respuesta y Quinn entendió que aquello no le había gustado- era broma Rach… me gusta estudiar en mi cuarto- decidió añadir algo más- además, ninguna sería tan guapa como tú.
-No exageres Quinn- esta vez Rachel si consiguió hablar, agradecía que la chica no la estuviera viendo porque su cara había pasado de celos a sonrojarse por aquel cumplido en apenas un minuto.
-¿Qué tal los ensayos?- Quinn decidió cambiar de tema para relajar la conversación- cuéntame.
-Intensos, cada vez queda menos para el estreno y no paramos de hacer cosas- comenzó a contar la morena ilusionada por oír que a Quinn le interesaba todo aquello- hemos hablado del abandono de Santana y hoy por ejemplo hemos hecho varias cosas nuevas….
Rachel siguió contándole alegre a la rubia la de escenas nuevas y bailes que había aprendido, se sentía bien poder hablar con alguien así, al fin y al cabo con Santana nunca hablaba del musical y ahora menos y con Kurt no podía hablar mucho del tema sin que el chico le llamara diva o dijera que ya estaba cansado de oír aquello. La morena entró al apartamento mientras seguía al teléfono hablando y riendo, había decidido que era su turno de saber que era lo que había hecho Quinn con detalle, quería saber que asignaturas estudiaba la chica, si aquello le gustaba o cuántos exámenes tenía.
Santana y Kurt estaban en el sofá cuando la chica entró, no les hizo ni caso, dejó su bolso en la mesa de la cocina y se dirigió a su cuarto a seguir hablando, el chico tenía una cierta sospecha de con quién hablaba su amiga pero imaginó que Santana no debía de saber nada por lo que se quedó callado, ya tendría tiempo de cotillear con Rachel. En su habitación la morena siguió hablando largo rato sin reparar en la hora hasta que la rubia se lo recordó.
-Rachel, ¿has cenado?- preguntó la rubia preocupada.
-No- negó la chica- he llegado hace rato pero como estábamos hablando…
-Es tarde y has tenido un día intenso, ve a cenar- le ordenó Quinn al otro lado del teléfono.
-No es tan tar… oh dios mio- dijo cuando vio la hora en su reloj- es tardísimo.
-Nos hemos liado…. hablando claro- especificó la rubia riendo y contagiando la carcajada a Rachel.
-Deberías estar estudiando, siento haberte distraído- se disculpó la morena repentinamente.
-No lo sientas, hablar contigo ha sido la mejor parte del día- confesó Quinn acompañando un suspiro.
-Y del mío- aquella respuesta salió sola de su boca sin haberlo planeado y sorprendió a Quinn que se quedó sonriente por aquello.
-Ahora vete a cenar y a dormir ¿de acuerdo?- le pidió la rubia.
-Está bien, hasta mañana Quinn- se despidió la chica.
-Buenas noches bonita- respondió la rubia a modo de despedida antes de colgar.
Rachel se quedó con una sonrisa en los labios después de escuchar el apodo que Quinn le había llamado antes de colgar, salió de su habitación rumbo a la cocina aún con aquella sonrisa y el teléfono en la mano. De repente levantó la cabeza y pudo ver a Kurt y Santana observándola, la pregunta de sus amigos no se hizo esperar.
-Que buen humor, ¿con quién hablabas?- fue Kurt quien hizo aquella pregunta.
-Con Quinn- respondió Rachel tras un silencio y de decidir que no iba a mentir, no daría más explicaciones pero no mentiría.
-¿Mi Quinn?- preguntó Santana incorporándose a la conversación.
-¿Desde cuándo es tu Quinn?- dijo Rachel a la defensiva sin quererlo.
-Tranquila tigre, era una forma de hablar- respondió Santana acercándose a la cocina pero Rachel siguió haciéndose un sandwich- ¿desde cuándo sois tan amigas?
-Nos hemos acercado en Lima- explicó brevemente la morena.
-¿Cuánto de cerca?- rió la latina- creía que se llevaban a matar.
-La gente madura, míranos a nosotras- dijo Rachel terminando de hacer el sandwich y cogiendo un plato para marcharse a su habitación, no quería seguir hablando de aquello y menos con Santana- me voy a la cama, estoy muy cansada.
-Rachel, ¿vienes conmigo mañana a NYADA?- preguntó Kurt cambiando de tema antes de que cerrara sus cortinas.
-Lo intentaré pero no puedo llegar tarde al teatro, cuando me levante lo hablamos- fue la última frase que dijo antes de subirse a su cama y encender el ordenador para ver una película.
Lo de aquella noche se empezó a convertir en una rutina, Rachel pasaba sus días en el teatro encerrada, bailando, cantando, ensayando o lo que fuera que le tocaba cada día cuando llegaba allí y Quinn se pasaba el día en clases y encerrada en su habitación estudiando. Rachel consiguió hacer un hueco para ir a NYADA, después de una larga conversación con Carmen consiguió seguir en la escuela a pesar de la cantidad de clases a las que estaba faltando, debía de reconocer que desde el primer momento Carmen le había dado toda la flexibilidad que podía al enterarse de la gran oportunidad que poseía la chica. Su trabajo en la cafetería lo había dejado casi definitivamente, ahora solo trabajaba algún turno los fines de semana para ganarse algo de dinero extra y pasar más rato con Santana y Kurt, aunque después de un par de semanas más en la ciudad la latina se fue de viaje con Britt y aún no había regresado. Apenas veía a Kurt o Elliot entre semana nada más que por las noches, dependiendo del apartamento en el que se quedara a dormir y lo cierto era que debido a su nueva rutina tampoco los veía tanto, quería volver definitivamente al loft pero la casa de Ellito estaba mucho más cerca del teatro y los días que acaban muy tarde prefería quedarse allí a dormir.
Durante el día cada una hacía su vida pero cuando llegaba la noche ya fuera mediante mensajes o llamadas, Rachel y Quinn se pasaban horas hablando, ya fuera de lo que habían hecho durante el día o de lo que estaban deseando poder hacer cuando consiguieran unas semanas de vacaciones. Y así pasaban las semanas y parecía casi imposible ya que pasaran un solo día sin hablarse, Quinn estaba consiguiendo convertirse en una parte fundamental de la vida de Rachel, se lo había ganado después de todo lo sucedido en Lima y de sus horas y horas al teléfono escuchando hasta el más mínimo detalle sobre el musical o sobre lo que la morena quisiera hablar.
Por su parte Quinn seguía estudiando y haciendo exámenes, ya le quedaba menos para terminar aquel semestre y si todo iba según lo previsto lo terminaría bastante bien. Se pasaba el día en su habitación encerrada estudiando ya que en época de exámenes las clases se suspendían, y como le pasaba a Rachel, la mejor parte de su día era la noche cuando se podía desahogar hablando con la chica sobre cualquier estupidez. Adoraba la forma en la que Rachel se preocupaba por ella, por si había estudiado, por si el examen le había salido bien e incluso había recibido algún que otro mensaje antes de los exámenes para desearle suerte, Quinn debía admitir que Rachel estaba siendo mucho más dulce de lo que se esperaba.
Toda aquella confianza y cercanía eran geniales, pero la rubia tenía que reconocer que sin verse aquello no era lo mismo, era mucho más fácil ser valiente tras un teléfono ante el que tenía tiempo de pensar todo lo que iba a decir o escribir, no era lo mismo que una conversación cara a cara y no iba a comprobar si la actitud de Rachel era real hasta que la viera en persona. No pensaba que Rachel estuviera haciendo aquello por estar lejos pero necesitaba comprobar cómo iba reaccionar la chica en persona, el tonteo por teléfono era divertido pero nada era comparable a lo que podía sentir viendo un sonrisa de la chica o verla sonrojarse tras un cumplido y quería hacerlo, necesitaba verlo.
Aquellos pensamientos derivaron en un alocado plan que decidió realizar sin dudar, en cuanto el viernes terminara el último examen cogería el tren e iría a Nueva York de visita, pero quería que fuera una sorpresa, lo que implicaba que debía hablar con Kurt para saber donde estaba Rachel cuando llegara e ir a verla. Al principio tuvo sus dudas en el plan porque le daba vergüenza hablar con él pero recordó que en una de sus conversaciones con Rachel la chica le comentó que Kurt ya le había preguntado varias veces por su reciente nueva amistad pero poco más. Finalmente sus ganas de ver a Rachel fueron superiores y terminó por llamarle y trazar un plan perfecto para pillar a la chica desprevenida.
Con muchos nervios fue aquel día a realizar su último examen, no solo por el examen sino por lo que estaba a punto de hacer aquella tarde, a pesar de sus nervios, clavó la prueba, una vez más sabía que lo había superado se sobra. Salió corriendo de la universidad rumbo a la estación de tren, iba con el tiempo justo y no podía permitirse perder aquel viaje, por suerte para ella llegó cinco minutos antes de que cerraran las puertas. Se pasó la mayor parte del tiempo durmiendo, estaba cansada después de tantas noches estudiando y una siesta no le vendría nada mal. Cuando llegó a la estación de tren de Nueva York cogió un mapa para ubicarse, Kurt le había explicado como llegar al loft pero no estaba del todo segura de donde estaba el tren que el chico le había dicho. No tardó mucho en encontrarlo y dirigirse al apartamento, al llegar a la puerta respiró profundo antes de llamar, apenas un minuto después Kurt abría sonriente la puerta y daba un rápido abrazo a su excompañera.
-Me alegro de verte Kurt- le dijo la rubia cuando se separaron- gracias por la ayuda y eso, te debo una.
-Y voy a cobrármela ahora mismo- respondió sin dudar el chico.
-¿Ya? Que rapidez- dijo sin entender la rubia- dime que puedo hacer por ti.
-Más que hacer decir- Quinn siguió callada esperando ver que decía- dime, ¿qué hay entre tú y Rachel?- fue directo.
-No sé de que hablas- respondió la rubia evitando la mirada del chico mientras dejaba su maleta a un lado del apartamento.
-No me respondas lo mismo que Rachel- Kurt iba a conseguir una respuesta- habéis pasado de no hablados a ser inseparables, hablar todos los días y ahora te presentas aquí de sorpresa.
-Somos amigas- dijo dudando Quinn, consciente de que era lógico que el chico pensara más sobre ellas.
-Sé que os traéis algo entre manos- Kurt no quería decirle que sabía que a la chica le gustaba Rachel- podéis confiar en mi, lo sabéis.
-Lo cierto es…- dijo tras un largo suspiro dejando de resistirse- es que espero saber que nos pasa este fin de semana- confesó la rubia, dejando claro el motivo de su visita.
-En tal caso, volveré a preguntarte antes de irte- dijo riendo Kurt ganándose una mirada de reproche de la rubia- mira Quinn, sé que tú y yo nunca hemos sido amigos- la rubia asintió reconociendo que era verdad- pero desde lo de Finn no había visto a Rachel así de… no sé, feliz- sabía que confesar aquello daba una posición de ventaja a Quinn respecto a la morena- su mal humor por los ensayos se le pasa cuando habla contigo- la rubia sonrió al oír aquello- y se que no debería decirte todo esto pero quiero que Rachel sea feliz así que te deseo suerte este fin de semana.
-Guau… Vaya, gracias Kurt- dijo la rubia sorprendida por todo aquel discurso.
-Y ahora ¿a qué esperas? Rachel saldrá pronto del teatro- le informó Kurt- toma aquí tienes la dirección, siempre sale por la puerta principal- le dijo a la rubia un papel con la dirección del teatro- venga corre.
-Gracias Kurt, por todo- volvió a agradecer antes de coger su abrigo y marcharse del apartamento.
Cogió el tren y caminó un rato antes de llegar a la dirección que el chico le había dado, agradeció su buen sentido de la orientación porque sino se habría perdido en una de las mil calles de la ciudad. Por fin pudo ver el teatro, era bastante reconocible ya que tenía un gran cartel de 'Funny Girl' encima y en la puerta varios carteles con el nombre de Rachel como estrella principal, sonrió al ver aquello, la chica lo había conseguido. Miró su reloj y se apoyó en una de las columnas del exterior a esperar la salida de la chica.
Mientras en el interior ensayaban una escena de baile compleja que llevaban casi toda la tarde perfeccionando, después de conseguir realizarla una vez sin parar ni equivocarse, Rupert decidió dejarles marchar, al fin al cabo era viernes y todos se merecían un descanso un par de días. Rachel fue a su camerino para quitarse sus ropas de ensayo y vestirse de nuevo, se soltó la melena y se peinó un poco antes de salir de allí, se despidió de sus compañeros y de Rupert y caminó hacia el exterior del teatro, sin reparar en la figura rubia apoyada a un lado de la puerta.
-¿Me das un autógrafo?- gritó la rubia al verla salir
-Quinn- fue la respuesta de Rachel al girarse y encontrar allí a Quinn- ¿qué… Qué haces aquí?- dijo sin creerse lo que veía.
-Sorpresa- respondió la rubia acercándose a ella y sin previo aviso Rachel se lanzó a darle un abrazo que la chica correspondió.
-No me puedo creer que estés aquí- dijo al separarse de ella sonriente por lo que veía- pero…¿por qué no me has dicho que venías?
-Porque sino no habría sido una sorpresa- dijo burlonamente la rubia.
-Pero… ¿y tus cosas?- siguió preguntando intentando entender todo aquello.
-En el loft- respondió la rubia sin parar de sonreir por la cara de Rachel de no entender nada- Kurt sabía que venía, me abrió y me dijo que estarías aquí.
-Es… genial- dijo volviendo a abrazar a la rubia sin previo aviso- vamos a cenar o algo.
-Rach… me encantaría salir a cenar- comenzó a decir la rubia amablemente- pero sé que debes estar cansada, no me importa que cenemos en el apartamento.
-¿En serio?- dijo la morena realmente sorprendida por aquella afirmación, acababa de llegar a la gran ciudad y quería encerrarse en el apartamento ¿solo porque ella estaba cansada?- estoy cansada pero puedo aguantar una cena fuera.
-Rachel, solo quiero pasar tiempo contigo- confesó tímidamente sonrojándose- tenemos tiempo de hacer cosas el resto del fin de semana.
-En tal caso…¿qué te parece si vamos a por algo de comida y vamos al loft?- sugirió sonriente Rachel.
-Me parece genial- aceptó sin dudar Quinn que comenzó a caminar junto a Rachel.
La morena entusiasmada por aquella sorpresa sonreía de oreja a oreja mientras recorrían las calles de Nueva York camino de un restaurante tailandés al que Rachel había llamado apenas minutos antes para ir a recoger la comida antes de seguir su camino. No tardaron en llegar al apartamento ya que la actriz insistió en coger un taxi para que la cena no se les enfriara. Cuando llegaron al apartamento estaba vacío, Kurt debía de hacer salido o quedado con alguien o eso dijo Rachel aunque Quinn sospechaba que el chico lo había hecho para darles algo de espacio y tiempo solas. Colocó la comida en la mesa baja frente al sofá mientras Rachel cogía las bebidas y los cubiertos para cenar.
-¿Tú no tenías un examen hoy?- preguntó entonces Rachel cuando calló en la cuenta que día era.
-Así es- afirmó Quinn abriendo una de las cajas de comida, se moría de hambre.
-¿Y qué tal ha salido?- volvió a preguntar la morena.
-Muy bien, aprobado seguro- respondió entre mordisco y mordisco.
-Me has dicho eso en todos los exámenes que has hecho- comenzó a decir la morena impresionada- es increíble que seas capaz de estudiar tanto.
-Es increíble que seas capaz de ensayar y trabajar tanto en el musical- respondió la rubia para hacer entender a Rachel que no eran cosas distintas.
-Por suerte para ti, me han dado el fin de semana libre- informó sonriente la morena de aquella noticia.
-¿Sabes qué eso implica que no me voy a separar de ti en dos días no?- preguntó la rubia dejando de comer.
-¿Dónde está el problema en eso?- fue la respuesta de Rachel.
Aquella pregunta de Rachel no había sido en cualquier tono, sino en un tono coqueto y divertido por la idea de los días que le esperaban, le alegraba enormemente el ver a la chica allí, no se lo esperaba y había sido la mejor noticia en semanas. Terminaron de cenar y cuando Quinn intentó ayudar a Rachel a recoger las cosas, la morena se negó, alegando que estaba de vacaciones y era su invitada por lo que no iba a dejarla hacer nada. Apenas cinco minutos después de aquello, mientras Quinn se acomodaba en el sofá Rachel aprovechó para ponerse algo de ropa más cómoda, la rubia se enterneció al ver a la actriz con su pijama y una trenza para recoger su pelo, sonrió y se hizo a un lado en el sofá invitando a Rachel a sentarse junto a ella.
Encendieron la televisión y se quedaron viendo una comedia romántica que estaban echando en uno de los canales, Rachel no tardó en acomodarse mejor en el sofá y se recostó en el pecho de Quinn que no dudó en pasar su brazo por detrás para estar más cómoda y permitir a Rachel que se pegara más a ella. Daba igual lo que estuvieran echando en la tele porque Quinn lo único que hacía era observar a Rachel, ver como sonreía cuando algo de la película le gustaba, o como parecía tan pequeña acurrucada en aquel sofá. Sin previo aviso un mechón de pelo cayó sobre el rostro de Rachel y antes de que la morena reaccionara Quinn lo apartaba dulcemente con sus dedos, lo que provocó que la morena se girara levemente para mirarla y sonreirle.
Las miradas se mantuvieron hasta el punto que Rachel decidió girarse completamente para quedar de espaldas a la tele lo que la dejaba de frente a Quinn apoyada en sus piernas. Volvió a sonreírle cuando la rubia acarició suavemente su mejilla con los dedos, era un momento realmente dulce que fue interrumpido por el ruido de la puerta, Kurt había regresado. El muchacho se quedó sorprendido por la posición en la que encontró a las chicas, aunque Rachel no tardó en incorporarse para sentarse de forma normal junto a la rubia. Kurt, al ver que había interrumpido aquel momento iba a marcharse a su habitación pero las chicas le invitaron a quedarse allí un rato hablando con ellas.
Por lo visto Kurt venía de estar con Elliot que se había encargado de recordarle que Rachel aún tenía la mitad de sus cosas en su apartamento, la morena se sonrojó cuando Quinn le regañó delante de su amigo por no haber sacado tiempo aún para terminar la mudanza, Kurt observaba la escena enternecido por aquella situación, hacía demasiado que no veía a Rachel así, con esa sonrisa boba y cediendo ante alguien, al fin y al cabo después de tantos meses Quinn había hecho prometer a Rachel que al día siguiente irían a terminar su mudanza. Después de aquello el chico decidió que era hora de dejarlas solas e irse a dormir pero una vez estuvo en su cuarto Rachel comenzó a bostezar y Quinn sugirió que ella también necesitaba dormir y descansar y la morena una vez más cedió.
-¿Qué haces?- le preguntó cuando se iba a marchar a la habitación y vio a Quinn tumbándose en el sofá.
-Dormir- contestó la rubia como si nada.
-¿En el sofá?- volvió a preguntar y la rubia se encogió de hombros sin entender cual era el problema- no seas tonta, ven a mi cuarto- ofreció la morena sin dudar.
-¿Estás segura?- preguntó aún dudosa la rubia.
-Si no quieres dormir conmigo duerme en la habitación de Santana pero no vas a dormir ahí- dijo seriamente Rachel cruzándose de brazos esperando la decisión de la chica.
-Está bien- aceptó Quinn que por un momento dudó pero al minuto se dirigía a la habitación de Rachel- ¿prefieres algún lado?
-El derecho- le respondió Rachel que vio a Quinn acostarse inmediatamente en el otro- me alegra mucho de que estés aquí- añadió la morena cuando se metió en la cama.
-Me alegra estar aquí- dijo la rubia girándose y quedando frente a Rachel.
-Tenía ganas de verte después de tanto tiempo- Rachel estaba diciendo todas aquellas cosas sin pensar, solo sentía que necesitaba decirlo.
-No aguantaba más sin verte- la respuesta de Quinn fue más que clara y lo enfatizó acercándose a Rachel en la cama.
Después de una larga mirada entre ellas después de que Quinn dijera aquello en voz alta Rachel rompió la conexión solo para bajar su mirada a los labios de la rubia, detalle que no fue ignorado por ella. Quinn volvió a utilizar la táctica del sofá, acarició suavemente la mejilla de Rachel que agarró la mano y la acarició, acercándose un poco más a ella. Se podía cortar la tensión con un cuchillo pero se rompió cuando Quinn se decidió a dar un movimiento más y besar dulcemente a Rachel, era un beso distinto a cualquiera que se hubieran dado, estaba cargado de dulzura y sentimientos. Quinn intentó profundizar más y se movió para quedar un poco encima de Rachel pero la morena interrumpió entonces aquel beso, no quería ir demasiado rápido.
-Quinn…- comenzó a decir mientras era ella esta vez la que apartaba el pelo de la cara de la chica.
-Lo sé- dijo la rubia antes de que Rachel pudiera añadir nada más.
-Gracias- dijo de repente la morena cuando Quinn ya estaba en su posición inicial al otro lado de la cama, la rubia la miró sin comprender- gracias por venir, por la sorpresa, por ser tú y… por el beso.
-Por ti, todo un placer- Quinn volvió a moverse para dar otro beso a Rachel pero esta vez fue rápido y suave antes de regresar a su posición para dormir- Buenas noches Rach.
-Buenas noches Q- se despidió la morena para echarse a dormir pero antes de hacerlo agarró la mano de Quinn y se acercó más a ella.
Y en esa posición se quedaron dormidas, Rachel debido a su cansancio mucho antes que Quinn que se había quedado pensando en todo aquello. En el fondo entendía la posición de Rachel, sabía que todo aquello seguía siendo nuevo para ella y que antes de que ocurriera nada se debían una conversación sincera sobre que estaba pasando entre ellas, por suerte para la rubia tenía un largo fin de semana para aprovechar y hablar además de lo que pudiera surgir, al fin y al cabo no pensaba que la primera noche en la ciudad terminara en la cama de la morena besánsola.
Aquel fin de semana no pintaba nada mal .
Nueva actualización! Espero que la disfruten, me está encantando escribir esta historia :)
Un saludo! Adoro sus reviews y opiniones!
