Rachel se despertó sintiéndose feliz y descansada, le costó un minuto recordar que Quinn estaba allí, se giró en la cama para verla pero la encontró vacía, si no fuera porque vio la maleta de la chica sobre una silla habría pensado que lo había soñado todo. Se levantó para ir en busca de la chica y salió de la habitación, pudo ver a la rubia de espaldas en la cocina debía de estar preparando el desayuno porque olía a café intensamente.
-Buenos días- dijo Rachel acercándose despacio para no asustarla.
-Hola bella durmiente- respondió la rubia girándose y sonriendo dulcemente a la morena-¿has dormido bien?
-Mejor que en semanas, hacía meses que no dormía tanto- dijo Rachel mientras cogía la gran tesa de café que le tendía Quinn-¿llevas mucho despierta?
-Un rato- le dijo la rubia que se acercó para sacar el pan del tostador- no quería despertarte, estabas adorable durmiendo.
-Gracias- dijo tímidamente Rachel agarrando la tostada que la rubia había preparado- ¿qué quieres hacer hoy?
-Tenía entendido que tenemos una mudanza que hacer- se burló Quinn de ella.
-¿Estás en Nueva York y prefieres hacer una mudanza que ver la ciudad?- preguntó Rachel sin entender nada.
-Tengo la sensación de que sino te ayudo hoy nunca vas a mudarte- Rachel apartó la mirada avergonzada- vístete, traemos tus cosas y luego nos vamos a ver la ciudad.
-Está bien- aceptó la morena a regañadientes.
Terminaron de desayunar tranquilamente y fueron a ducharse y vestirse, Quinn insistía en aprovechar el día así que se dieron prisa por salir del loft y dirigirse al apartamento de Elliot. Cuando Quinn vio la ubicación del apartamento del chico y lo bonita que era entendió porque Rachel había decidido habitar en ambos apartamentos a la vez, daba pena marcharse de allí completamente. Rachel pasó un momento de vergüenza cuando al presentar a Elliot y Quinn el chico dijo que estaba 'encantado de conocer por fin a la famosa Quinn' lo que implicada que Rachel había hablado de ella al chico. Quinn se giró para sonreír tontamente a la chica por aquello. Después de recoger las maletas que le quedaban allí se disponían a regresar al apartamento de nuevo, Elliot decidió dejarle a Rachel conservar la llave por si algún día terminaba muy tarde y quería quedarse a dormir allí.
Entre ir al apartamento de Ellito, recoger las cosas y volver a loft a soltarlo todo habían terminado por perder la mañana entera, por lo que Rachel insistió en invitar a Quinn a comer en algún sitio bonito del centro para luego recorrer la ciudad un poco, la rubia aceptó la propuesta sin pensar. Volvieron a bajar al centro, donde la morena la guió hasta un restaurante vegetariano que había descubierto hace poco.
-Este sitio es genial- dijo la rubia mientras probaba la comida.
-Lo sé, Nueva York tiene tantas cosas geniales- dijo sonriente Rachel pensando en su vida allí.
-Espero descubrirlas- respondió Quinn- cuando estuvimos con el Glee apenas pudimos ver la ciudad- dijo con pena- y cuando vine con Santana por todo aquello de brody apenas estuve un día.
-Oh dios mío, había olvidado aquella visita- exclamó la morena recordando aquella situación- ¿por qué viniste?- preguntó Rachel que sabía que ahora sabría los verdaderos motivos de aquella visita.
-Santana me llamó y me dijo que estabas perdiendo el rumbo- explicó la rubia siendo sincera- aquel tipo, Brody te tenía hipnotizada- dejó escapar una nota de celos en su voz- no quería que hicieras una estúpida película de la que te arrepentirías todas la vida, tú eres mejor que eso.
-¿Nunca has dejado de preocuparte por mí?- preguntó entonces Rachel sin pensar.
-Lo he intentado- confesó la rubia- pero no he podido, eras demasiado importante.
-Quinn, eres…- y antes de que aquella frase pudiese terminarse el teléfono de Rachel sonó y se apresuró a cogerlo.
Quinn observó a Rachel hablando sonriente, se preguntaba quién sería, su duda se resolvió cuando Rachel vocalizó el nombre de Kurt y seguía hablando un poco más con él. Cuando colgó el teléfono Rachel le contó a Quinn que el chico llevaba toda la mañana en NYADA, estudiando para un examen pero que quería verlas para tomar un café en el centro un rato después, la rubia aceptó sin problemas.
-Parece que no voy a conseguir que veas nunca la ciudad- bromeó Rachel.
-Así ya tengo una excusa para volver- respondió Quinn contagiándose de la sonrisa de la morena, en ese momentó llegó la cuenta y Rachel la cogió rápidamente antes que la rubia- no hace falta que pagues Rachel.
-Quiero hacerlo- la informó la chica- has venido a verme y quiero invitarte a comer.
-Entonces, ¿esto es una cita?- bromeó la rubia que vio como Rachel se sonrojaba inmediatamente- tranquila, no tiene que ser lo que no quieras que sea.
-Si fuera una cita… ¿qué implicaría?- preguntó Rachel inocentemente mientras salían de aquel restaurante.
-Pues implicaría que ya que me has invitado yo te cogería ahora de la mano- y tal y como lo dijo se acercó a Rachel y agarró su mano, Rachel sonrió al ver el gesto- implicaría que podemos pasear así durante largo rato- seguían caminando cogidas de la mano- pero sobre todo implica que podría hacer esto
Y sin decir nada más se paró en seco, lo que provocó que Rachel también se frenara, Quinn tiró de la mano por la que agarraba a Rachel y la acercó a su cuerpo, posó su otra mano en la cintura de la morena y se acercó lentamente a besar a la actriz. Rachel se dejó llevar por aquel gesto romántico de Quinn y se dejó besar sin oponer ninguna resistencia, no tardó en mover sus manos y pasarlas por el cuello de la rubia, lo que le permitía profundizar más en aquel beso, no le importaba estar en medio de aquella calle besándola, simplemente sabía que quería hacerlo y que se sentía bien haciéndolo. Solo se separaron cuando ambas necesitaron aire, pero Quinn no soltó a Rachel, se quedó a centímetros de ella, mirándola fijamente hasta que la morena sonrió y se sonrojó apartando la mirada antes de hablar.
-En tal caso, supongo que si, eso era una cita- rió al decir aquello en voz alta, intentó romper la poca distancia que las separaba cuando su teléfono volvió a sonar.
-Cógelo, no pasa nada- le dijo Quinn sonriendo, imaginaba que debía ser Kurt de nuevo.
Y no se equivocó, era Kurt para decirles que ya estaba en el centro, que fueran a un café del que Quinn ignoró el nombre donde se verían.
-Kurt nos espera en una cafetería unas calles más abajo- la informó Rachel al colgar.
-¿ A qué esperamos?- dijo aceptando la rubia.
Caminaron varias calles en dirección a la cafetería sin soltarse de la mano, Rachel miraba de cuando a cuando a Quinn y siempre la encontraba allí sonriéndole. Cuando llegaron a la cafetería se soltaron de la mano antes de entrar, como si se hubieran leído la mente, a ninguna le apetecía tener que aguantar el interrogatorio de Kurt, lo que no se habían dado cuenta de que habían pasado por delante del local que era de cristal y el chico ya las había puesto pasar. Se acercaron a la mesa donde ya estaba sentada Kurt, Quinn pregunto que quería cada uno y de acerco a la barra para ordenar los tres cafés.
-Gracias Kurt- dijo la morena aprovechando la ausencia de Quinn- se que Quinn y tu nunca habéis sido muy amigos pero se que la has ayudado con la sorpresa y eso
-¿Te ha gustado?- preguntó el muchacho y la actriz asintió con la cabeza-¿estas feliz de que este aquí?- y Rachel volvió a asentir con la cabeza- pues entonces eso es todo lo que me importa.
La conversación fue interrumpida cuando Quinn apareció con las tres grandes tazas de café en las manos, estuvieron largo rato hablando en aquella cafetería, hasta que Kurt tuvo una idea repentina.
-¿Cuándo te vas?- preguntó de repente Kurt a la rubia.
-Mañana por la tarde- dijo Quinn mientras se veía su café.
-Tienes que posponerlo- dijo el chico emocionado y Quinn y Rachel compartieron una mirada de no entender nada- Blaine llega mañana con Sam y estaría bien que estuviéramos todos juntos.
-¿Blaine y Sam? ¿por qué vienen mañana?- preguntó Rachel sin comprender.
-Blaine tiene que arreglar los papeles para NYADA el lunes y como están de vacaciones Sam se ha apuntado- explicó el muchacho.
-Kurt, ¿qué vamos a hacer cuando Sam, Artie y Blaine se muden a NY? todos no cabemos en el loft- preguntó Rachel que llevaba un tiempo pensando en aquello.
-Blaine puede vivir conmigo, Artie quería quedarse en la residencia y Sam… no lo sé- explicó Kurt- pero no me cambies de tema- dijo poniéndose serio- vamos Quinn, quédate un par de días más.
-Kurt, no insistas Quinn tiene que terminar sus exámenes- interrumpió Rachel.
-De hecho… el del viernes fue el último- informó la rubia.
-Pero si no terminabas hasta mitad de Junio…- la moren ase quedó en silencio cuando callló en la cuenta de la fecha en la que estaban- oh dios mio, como pasa el tiempo.
-Entonces ya estás de vacaciones- exclamó Kurt- no tienes excusa para marcharte.
-Lo cierto es que la residencia cierra el jueves- comenzó a explicar Quinn- mi madre viene el miércoles a recogerme con el coche y a mis cosas y tengo que tenerlo todo preparado.
-Puedes irte el martes temprano- sugirió Kurt que miró a Rachel buscando su apoyo.
-Quédate, por favorrr- suplicó Rachel cuando por fin reaccionó, cogió la mano de Quinn y volvió a pedírselo- por favor, así el lunes puedo enseñarte el teatro y pasar un par de días más juntas.
-Está bien, me quedaré- aceptó la rubia que no podía negarse ante aquella mirada que le estaba poniendo Rachel tierna pidiéndole que se quedara ahí con ella.
La idea de quedarse había sido tentadora y la había aceptado después de pensarlo un poco y de no poder resistirse a Rachel pero no le había gustado la idea de tener que dar explicaciones también a Blaine y Sam de su presencia en Nueva York, sin embargo, pasar dos días más con Rachel merecía aquella explicación. Finalmente después de una larga tarde en aquella cafetería, Kurt se retiro de regreso al apartamento, volviendo a dejar solas a las chicas, en aquel mismo momento Rachel tuvo una idea, le dijo a Quinn que iba a llevarla a uno de sus lugares favoritos de la ciudad, era la hora perfecta para ello. La rubia se dejó guiar por las calles de la ciudad, Rachel iba acelerada tirando de la mano de Quinn hasta que se frenó delante de un gran edificio, la rubia la reconoció inmediatamente, el Empire State Building, uno de los símbolos de la ciudad.
Quinn se preguntaba que hacían allí pero antes de preguntar la morena tiró de ella al interior del edificio donde esperaron uno de los ascensores pacientemente, al entrar Rachel pulsó uno de los últimos botones que tenía el elevador. Llegaron por fin a su destino, el mirador de la última planta, ya era de noche y desde allí se podía observar toda la ciudad iluminada, los edificios de colores, los puentes, el tráfico, aquella vista era increible, mostraba la inmensidad de aquella ciudad en una sola vista.
-Rachel esto es…. precioso- dijo la rubia después de un largo rato en silencio contemplando el paisaje.
-Me gusta venir aquí a pensar sobretodo de noche- confesó Rachel- adoro este lugar.
-¿Por algún motivo en especial?- se atrevió a preguntar la rubia.
-Me hace mantener los pies en el suelo- Quinn la miró dulcemente esperando que añadiera algo más a aquella explicación- ver tanto movimiento y lo grande que es la ciudad me hace entender que soy una más y que tengo que dar gracias por lo que consigo.
-Eres especial Rach- le dijo Quinn después de aquello, la morena volvió a fijar su vista en los edificios.
-Nunca le había dicho a nadie que me gusta venir aquí- confesó Rachel aún sin mirarla.
-¿Y por qué me has traído a mí?- preguntó la rubia sin pensar.
-Quería compartir este trozo de la ciudad contigo- explicó la morena- ya que no te he llevado a ver el resto de la ciudad quería que tuvieras un recuerdo especial.
-Gracias- fue todo lo que salió de la boca de Quinn que se acercó para dar un abrazo por detrás a Rachel que reaccionó inclinándose y apoyando su cabeza en el pecho de Quinn.
No supieron cuanto tiempo pasaron en aquella posición observando la ciudad y su movimiento, Quinn abrazando a Rachel dulcemente y la morena dejándose abrazar y acariciando una de las manos de la rubia que estaban en su barriga. Permanecieron en aquella postura hasta que Rachel se giró un poco para quedar frente a Quinn, mirarla fijamente y acercarse para dar un dulce beso que la rubia aceptó encantada. Tras separarse después de aquel beso decidieron que debían irse, ya iban camino al interior cuando Quinn tiró de la mano de Rachel de nuevo hacia el exterior, la morena la miró sin entender nada.
-No se me va a olvidar este momento nunca, ni este fin de semana- comenzó a decirle Quinn dulcemente- pero quiero una prueba de que todo lo que está pasando es real- Rachel pudo ver como la rubia sacaba su teléfono y preparaba la cámara- ¿preparada?- la morena asintió y Quinn puso la cámara frontal para sacar numerosas fotos de ambas en diferentes poses con la ciudad de fondo, sin duda la más tierna era una en la que Rachel le daba un beso en la mejilla a Quinn y la rubia sonreía de oreja a oreja- me encantan, todas- dijo la rubia mientras veían las fotos en el ascensor.
-Son preciosas, ¿me las mandas?- le pidió por favor la morena y Quinn se giró sorprendida- yo también quiero ver que todo esto fue real cuando te marches.
-Aún me quedan unos días aquí así que no pensemos en eso- sugirió Quinn que en el fondo sabía que debían de tener una conversación más seria antes de marcharse de allí.
Salieron del edificio y después de dar un paseo más por la ciudad decidieron marcharse al apartamento, no habían parado ni un minuto en todo el día y estaban cansadas. Rachel le prometió a Quinn que la próxima vez saldrían de fiesta para que viera el ambiente de la ciudad aunque ella no solía salir mucho no le importaba si iban con la rubia, Kurt y el resto. Quinn sugirió comprar algo de comida pero la morena insistió en que no hacía falta, que ella prepararía la cena cuando llegaran al loft.
Entraron en el tren que estaba a rebosar pero consiguieron encontrar un asiento libre, Rachel insistió en que la rubia fuera la que se sentara y cuando lo hizo, sin dudar un instante, la morena se sentó en las piernas de Quinn, que la agarró con la cintura para que no se cayera y le sonrió. Al llegar al apartamento encontraron a Kurt en el sofá leyendo un libro, las chicas volvieron a mantener la distancia una vez estaban en el loft, se acercaron a la cocina, donde Rachel comenzó a sacar cosas de la nevera para preparar.
-Sabes que yo no como carne- le recordó Rachel- pero hay en la nevera si te apetece.
-No tengo problemas en comer verduras- dijo Quinn que cogió varias de las verduras que estaban en la encima y comenzó a pelarlas- ¿no pretenderías que me quedara mirando no?-dijo al ver la cara de confusión de Rachel.
-Pero te he dicho que iba a prepararlo yo- protestó la morena.
-¿Y qué hago yo mientras?- dijo Quinn soltando el calabacín que estaba pelando.
-Pues…- Rachel se acercó al oído de la rubia y susurró- creía que no tenías problema en mirarme.
Quinn rió por aquella sugerencia y obedeció, dejó lo que estaba haciendo y se sentó en la mesa de la cocina mientras Rachel seguía su tarea cortando verduras y echando cosas en la sartén. No podía evitar soltar algún comentario gracioso para picar a la morena que no tardaba en girarse y regañarle, en una ocasión incluso le lanzó a la rubia un trozo de tomate por meterse con ella. Quinn decidió hacerse la dolida por aquel lanzamiento, haciendo como que le había dado en el ojo, Rachel preocupada se acercó corriendo a ella pidiéndole perdón, cuando notó a la actriz a escasos milímetros de ella retiró las manos de su cara para dar un rápido beso en los labios de la chica. La morena sonrió pero no tardó en mirarla con reproche antes de dirigir su mirada al sofá, esperando que Kurt siguiera centrado en su libro.
Esta vez Quinn no se contuvo y se levantó para ayudar a Rachel a terminar de preparar todo aquello, su coqueteo fue aumentando con el roce de las manos al pasarse el cuchillo o el aceite, sobre todo cuando la morena aprovechó el despiste de Quinn para rozar su trasero lo que provocó la risa de ambas. Kurt había estado ignorando todo aquel tonteo desde que habían entrado, sin duda parecía que Quinn había conseguido a por lo que venía aquel fin de semana, Rachel estaba hipnotizada por el hechizo de la rubia, por lo que cuando vio que preparaban la cena para sentarse a la mesa cogió sus cosas y se marchó a la habitación alegando que estaba muy cansado esa noche.
Habían tardado mucho en preparar toda aquella cena pero tardaron apenas un rato en comérsela, estaban muertas de hambre después de aquel día, Rachel se levantó a recoger los platos y a fregar cuando hubieron terminado, esta vez Quinn decidió dejarla y no protestar. Esperó a que la morena tuviera la mitad de las cosas fregadas antes de aprovechar la soledad de la sala para acercarse a ella por detrás y abrazarla como había hecho horas antes en aquella torre. Rachel sonrió pero siguió fregando lo que le quedaba o esa era su intención porque Quinn comenzó a dejar pequeños besos por el cuello de la chica que subieron hasta su oreja. La morena no pudo aguantar más y sin secarse las manos se giró y besó a la rubia, la agarró por el cuello lo que hizo que la mojara por completo pero Quinn no paró, no le importaba el agua, solo quería seguir besándo a Rachel así. La empujó contra la encimare del fregadero para profundizar más aún aquel beso pero antes de que necesitaran aire para respirar un ruido detrás de ellas las hizo separarse rápidamente sonrojadas. Kurt había salido a buscar agua y al ver aquella escena se había chocado contra una de las sillas del comedor.
-Yo… Lo siento- se disculpó el muchacho aún conmocionado por aquella escena- no quería interrumpir- una cosa era saber que tenían algo entre manos y otras encontrarlas en aquella posición.
-Por tu culpa mañana voy a tener que aguantar el interrogatorio de Kurt- le regañó Rachel alejándose de ella.
-Kurt no es tonto, sabe de sobra que algo pasaba- dijo Quinn tumbándose en el sofá
-Eso no va a evitar que pregunte- volvió a quejarse Rachel.
-¿Cuál es el problema? - dijo Quinn sin moverse de su sitio.
-Que no se que decirle- fue la respuesta de la morena que dejó lo que estaba haciendo para sentarse junto a ella- no se que decirme ni a mi misma.
-Tenemos que hablar de todo esto- le dijo la rubia seriamente- me encanta esto pero deberíamos aclararnos antes de que…
-Antes de que nadie salga herida- Rachel completó la frase.
Quinn la miró con pena, sabía que debían de tener aquella conversación antes de marcharse de regreso a New Heaven, por ella y sobre todo por Rachel, conocía de sobra a la chica después de tantos años y sabía que le gustaba tener las cosas claras, que no era feliz cuando las cosas estaban sin determinar, ella era todo o nada. Suspiró profundamente dispuesta a ser ella quien comenzara aquella conversación dejando sus sentimientos sobre la mesa pero antes de que pudiera hablar Rachel se acercó y la besó. La besó durante largo rato, comenzando despacio y profundizando poco a poco, por mucho que le gustara aquel momento fue la rubia la que se separó y la miró a los ojos antes de hablar.
-Rach… me encanta esto pero tenemos que hablar- volvió a repetir Quinn.
-Hoy no, por favor- le pidió la morena y pudo ver la cara de confusión de la chica- ha sido un día perfecto, me lo he pasado genial, no quiero arruinarlo.
-No lo entiendo- dijo separándose más aún de ella- ¿por qué iba a arruinarse?
-Porque ya sabes como soy, controladora, maniática, celosa…
-Rachel para- le interrumpió Quinn.
-No- se negó la morena-no quiero que veas ese lado de mí y salgas huyendo
-No voy a ir a ningún sitio- le prometió la rubia- no sin ti.
-¿De verdad?- preguntó Rachel y Quinn asintió con la cabeza.
-No quiero volver a Yale y luego a Lima sin saber que pasa- dijo seriamente la rubia.
-Lo hablaremos, te lo prometo- dijo Rachel acercándose a ella y cogiéndola de la barbilla para que la mirara- pero no esta noche por favor- puso ojitos a la chica- solo quiero estar contigo.
-Está bien- aceptó Quinn.
Aquella conversación iba a ser un poco más difícil de lo que Quinn pretendía, ella tenía claro todo lo que sentía y lo que quería, y esa era Rachel pero entendía que la morena no lo tuviera tan claro, ella misma lo había admitido era muy controlador y sabía que debía de tener claros sus sentimientos para poder hablar con ella. La rubia no podía leer la mente de Rachel pero si hubiera podido habría visto que la morena no concebía su vida ahora mismo sin la chica, se había hecho demasiado imprescindible todos esos meses con sus llamadas, consejos y mensajes pero sobre todo después de aquel viaje. Solo dos días con ella en la ciudad y parecía que llevaban allí toda una vida, era tan natural estar con ella que casi no tenía sentido y en el fondo lo que ocurría era que le daba miedo. Tenía miedo al amor después de todo lo que había pasado en su vida, como Brody la había engañado o después del suceso de Finn, sabía que volver a abrir su corazón de esa forma era que alguien podía volver a hacerla sufrir mucho.
Estaba cada una en sus pensamientos, sin decir nada, Rachel se recostó sobre Quinn en aquel sofá mientras la rubia la abrazó, sin hablar como la morena había pedido. El cansancio no tardó en aparecer y Rachel calló completamente dormida en sus brazos, después de un rato decidió despertarla para decirle que se iban a la cama.
-Buenas noches Rach- dijo la rubia cuando se metió en la cama.
-Quinn- dijo llamándola para que se girara- Quinn- volvió a pedir y esta vez si se giró a mirarla- me importas mucho, de verdad- Quinn solo sonrió- ¿estás enfadada?- preguntó insegura.
-No- negó la rubia- ven aquí- le ordenó acercándose y pasando un brazo por detrás de ella de forma que le morena se tumbara abrazándola- tú también eres muy importante Rach- le dijo depositando un suave beso en su frente y notó a la chica abrazarla más fuerte aún.
-Buenas noches Quinn- dijo dulcemente.
-Duerme bien Rach- se despidió la rubia acomodánose mientras olía el pelo de la chica.
Hola! Ya he arreglado el problema por el que el capítulo no salía entero!
Aquí lo tienen, espero que lo disfruten! En el proximo capítulo las chicas hablaran sobre como se siente y Rachel se llevara a Quinn al teatro a conocer su mundo =)
Me encantan sus comentarios! GRACIAS! UN saludo a todos =)
