He recibido un tierno review y no he podido resistir un minuto más sin actualizar! aquí les ejo un nuevo capítulo =)
Después de aquellos días en Nueva York las cosas cambiaron notablemente, Rachel, ya sin clases en NYADA, podía concentrarse completamente en el musical pero el apartamento se había vuelto más solitario, Blaine y Sam habían regresado a Lima días después de la marcha de Quinn, mientras que Santana aún no había regresado y Kurt se marcharía a Lima a ver a sus padres y a Blaine en apenas unos días aprovechando sus vacaciones en el trabajo. Las vacaciones de la rubia estaban siendo diferentes a las de la morena, había aprobado todos sus exámenes lo que implicaba que tenía por delante dos meses de vacaciones, de no hacer absolutamente nada, las primeras semanas se quedó en Lima con su madre, tenía que aprovechar para pasar tiempo con ella ahora ya que durante el curso apenas se veían y menos aún si las visitas a hueva York iban a conventirse en algo común en el futuro.
Después de una larga conversación con Rachel para intentar poner de acuerdo sus vacaciones y aprovechar el máximo tiempo juntas consiguieron llegar a un acuerdo, a final de Julio cuando Kurt se fuera a Lima ella aprovecharía para acompañar a la morena en Nueva York y que no estuviera sola, se volvería a Ohio coincidiendo con el regreso de Santana a la pequeña ciudad con Britt, quería pasar algo de tiempo también con sus dos amigas, y Rachel sería la que iría a Lima después aprovechando la última semana de vacaciones que le daban antes de empezar intensamente los últimos ensayos antes del estreno de la obra y después de eso ya improvisarían sobre la marcha porque el comienzo de curso de la rubia estaría muy cerca.
Las primeras semanas se hicieron más fáciles de soportar que los días previos a la llegada de Quinn a la ciudad, Kurt se había marchado un par de días antes lo que hacía que necesitara más aún la llegada de la rubia, que supuestamente llegaría el lunes por la mañana aprovechando el día libre de la morena o eso pensaba Rachel. Era sábado y salía tarde del ensayo, la semana de vacaciones tenía como consecuencia trabajar un par de fin de semanas más de lo previsto, fue a su apartamento donde al entrar se encontró una visión para nada prevista. Al abrir la puerta se encontró el apartamento iluminado por velas distribuidas por toda la superficie, y en mitad de aquel salón, de pie la esperaba Quinn sonriente por ver la cara de sorpresa de la chica, que tardó un minuto en reaccionar y saber que ocurría pero cuando lo hizo salió corriendo a los brazos de Quinn para comprobar que de verdad estaba ahí. Al separarse la miró sonriente y aún sin decir nada se besaron, la rubia la agarró por la cintura delicadamente mientras Rachel pasaba sus brazos por el cuello de ella.
-Estás aquí- dijo Rachel mirándola cuando se separaron.
-No pude resistirme a venir antes y preparar una sorpresa- respondió la rubia y fue cuando Rachel reaccionó para mirar a su alrededor y encontrarse la mesa puesta para dos con flores y velas- espero que tengas hambre.
-Me encanta- contestó la morena bajando la mano de su cuello a la mano de Quinn que la guió hasta la mesa para que se sentara.
-Espero que te guste todo- dijo mientras cogía las cosas de la cocina y las llevaba a la mesa.
-Me habría conformado con una pizza Quinn- dijo la morena agradeciendo lo que la chica había hecho- con tal de que también la hubieras traído tú.
-Ha pasado un tiempo, quería que fuera especial- dijo cuando por fin se sentó frente a ella.
-Por cierto, ¿Cómo has entrado?- preguntó confusa la morena.
-Digamos que he tenido algo de ayudo de Kurt para planear todo esto- respondió riendo.
-Vaya, quien iba a decir que íbais a hablar sin mi presencia por si os matabais- se burló Rachel.
-Creo que los dos hemos aprendido que el otro es demasiado importante en tu vida para llevarnos mal- fue la respuesta sincera de Quinn.
Siguieron cenando y poniéndose al día de los últimos acontecimientos, hasta que Rachel tomó el último bocado y cayó llena en su silla, alegando que estaba todo demasiado bueno para dejar ni una muestra. Intentó ayudar a Quinn a recoger pero la rubia se negó, la obligó a irse al sofá y esperarla allí, no se quejó, era una bonita visión estar allí medio tumbada mientras veía a Quinn pasearse de un lado a otro ordenando las cosas mientras se sonrojaba cuando la pillaba mirándola. La rubia no tardó en unirse a ella en el sofá, no se había ni acomodado en él cuando Rachel se acercó lentamente a ella para darle un beso que se fue profundizando conforme pasaban los minutos y sus posiciones se iban adaptando cada vez más. Quinn había aprovechado para agarrar la cintura de Rachel e ir atrayéndola hacía ella hasta que la tuvo sentada encima, al ser la morena más pequeña le otorgaba una posición privilegiada para depositar suaves besos repartidos en su cuello hasta su boca para volver a dar un profundo beso pero esta vez más intenso, más agresivo del que Quinn notó las intenciones.
-Dios, cuanto te he echado de menos- consiguió decir Rachel cuando se separó para respirar después de aquel beso.
-Espera, espera- le pidió Quinn cuando le vio con intenciones de seguir aquel beso- tenía algo preparado- movió lentamente a Rachel a un lado del sofá y se levantó- espera aquí un segundo por favor- minutos después volvía y le tendía su mano a Rachel- ven, vamos- y la llevó tapándole los ojos hacia su habitación.
-Oh-dios-mío- dijo Rachel cuando Quinn retiró sus manos de su cara para desplazarlas a su cintura- me encanta- la rubia había adornado la habitación de Rachel igual que el resto del apartamento con velas para crear ambientes, flores en varios sitios…-todo esto es precioso Quinn- le dijo cuando se giró para quedar frente a ella.
-Yo… quería hacer algo especial- comenzó a decir nerviosa Quinn- la última vez que lo hablamos queríamos que fuera especial, tú eres especial para mí Rach- la rubia acarició la mejilla de la morena- te lo mereces, no tiene que pasar nada de verdad, no buscaba eso aunque lo parezca, solo prepararte algo bonito que te merecieras- no pudo seguir hablando porque un beso de Rachel la interrumpió.
-Me encanta esto pero sobre todo me encantas tú- y fue la última frase coherente que se oyó en aquel dormitorio hasta mucho después.
Rachel procedió a besar de nuevo a Quinn allí, en medio de la habitación pero poco a poco la rubia la fue empujando hacia la cama, donde tras chocar sus rodillas, cayó quedando tumbada con Quinn sobre ella. La rubia en un rápido movimiento la agarró por la espalda para subirla un poco más y que su cabeza quedara apoyada en la almohada y realizó todo este procedimiento sin dejar de depositar un solo beso sobre ella.
La sesión de besos se juntó con la de caricias, Quinn, nada tímida, movió sus manos del cuello de Rachel a su cintura y de ahí comenzó a pasearla debajo de su blusa, por la barriga, sin dejar con la otra mano de acariciar su mejilla mientras la besaba. Rachel estaba tan concentrada en como moverse, donde poner sus manos o que debía hacer después que no se dejo ni cuenta de que la rubia hábilmente ya había desatado varios de los botones de la blusa, solo lo notó cuando Quinn dejó de besarla en los labios para ir depositando besos desde ellos hasta su ombligo. La rubia se estaba tomando todo aquello con calma a pesar de las ganas que tenía, quería que fuera especial y delicado, al fin y al cabo era la primera vez de Rachel con una chica e imaginaba lo nerviosa que debía estar.
Después de un rato en aquella situación, la morena al ver que Quinn bajaba su mano hacia el botón del pantalón, rodó en la cama para quedar sobre ella y al llevar una camiseta, en un solo movimiento estaban en igualdad de condiciones. Quinn se incorporó de forma que podía tener a Rachel sentada sobre ella más cerca, y mientras repartía besos por todo su cuello e incluso algún que otro bocado en su oreja, aprovechó para quitarle el sujetador, después de aquello se tomó un minuto para contemplar a Rachel desnuda ante ella, no podía verla con detalle ya que apenas había luz, solo la de las velas pero aquella visión entre oscuridad y luz del pecho de Rachel la hizo desearla más aún, levantó la cabeza y aunque no veía sabía perfectamente que la chica estaría sin duda sonrojada por aquello, había descubierto lo poco confiada que era cuando se trataba de su cuerpo.
-Eres perfecta- decidió decir Quinn, no para que Rachel se alegrara sino porque de verdad lo pensaba.
Una vez más Rachel solo supo responder de una forma, volviendo a besarla y tumbándola de nuevo en la cama, sabía que Quinn no tardaría en volver a tomar la iniciativa de aquello por lo que antes de nada tiró de la falda de la chica para dejarla ante ella en ropa interior, y como había previsto, Quinn rodó en la cama para ser de nuevo quien quedara encima, colocó una pierna a cada lado de Rachel y de rodillas quedó sentada frente a la morena tumbada que tenía sus manos en las caderas de la chica, Quinn se quitó ella misma su sujetador para quedar desnuda frente a Rachel que estaba atónita ante todo aquello.
La rubia, sutilmente cogió una de las manos de la actriz y tras depositarle un beso la llevó a uno de sus pechos, había notado a Rachel tensa cuando se quedó en ropa interior y quería ayudarla y guiarla en todo aquello, con su mano sobre la de Rachel comenzó a moverla para masejar su pecho y cuando se aseguró que la chica seguía haciendolo, se inclinó para besarla pero esta vez su objetivo no fueron los labios sino el cuello de la morena para ir bajando poco a poco a uno de sus pequeños pechos, pudo notar como la espalda de Rachel se arqueaba con el primer contacto de su lengua y el pezón, lo que la incitó a seguir haciendo. La chica debía de estar disfrutándolo porque agarró cada vez con más ganas del culo de la rubia, después de aquella señal, siguió bajando con su boca para desabrochar el pantalón de Rachel y deshacerse de él, dejando a la morena solo en una pequeña tanga negra, ahora estaban en igualdad de condiciones.
Las manos de Rachel no había parado desde que Quinn le diera luz verde con sus pechos, iban de su cuello al trasero, pasando por sus abdominales y sus dos pechos que ya se había atrevido incluso a besar en más de una ocasión. Quinn en un movimiento astuto, colocó uno de sus muslos entre las piernas de Rachel y subió de nuevo a besarla, pudo notar con un simple roce lo mojada que estaba la chica pero lo supo definitivamente cuando Rachel la apretó contra su cuerpo, Quinn movió un poco su pierna, haciendo contacto con el centro de la actriz, el quejido de placer que emitió Rachel le hizo seguir con aquel movimiento levemente, estuvieron así un largo rato más, la morena se había atrevido también a levantar su muslo para contactar la parte íntima de Quinn que estaba tan mojada o incluso más que ella.
-Quinn…- pidió Rachel en su oreja con uno de los movimientos de la rubia.
-¿Estas segura?- la chica sabía perfectamente lo que parecía querer Rachel.
-Confío en ti- respondió Rachel que movió de nuevo su muslo para hacer temblar a la rubia.
Quinn fue bajando despacio desde los labios de la chica, por su barriga hasta el tanga, que apartó rápidamente y comprobó de primera mano lo mojada que estaba Rachel por ella, decidió comenzar suavemente dejando besos por sus muslos, acercándose cada vez más a los labios íntimos de Rachel, cuanto más se acercaba más se estremecía, pudo notar como su cuerpo se tensó cuando llegó a su objetivo y tenía su boca en el centro de la morena donde comenzó a jugar con su lengua de un lado a otro, hasta que no se aseguró que Rachel estaba completamente segura de aquello no dio un paso más, que consistió en bajar sus manos poco a poco hasta llegar a sus muslos, los que separó lo máximo que pudo, y comprobó la gran flexibilidad que tenía la chica. Rachel estaba disfrutando aquello y podía notarlo por lo que decidió introducir en la chica su lengua, la metía y sacaba rápidamente para que el placer fuera mayor, subió una de sus manos para agarrar la de Rachel, sabía que notaría así si algo iba mal en su siguiente movimiento. Desplazó su otra mano al sitio que ocupaba su boca y su lengua e introdujo un dedo en ella pero al ver lo mojada y suelta que estaba Rachel decidió introducir otro dedo más, lo que hizo gemir a Rachel en un momento.
Quinn comenzó desplazando poco a poco su mano hacia dentro y hacia fuera mientras seguía con su lengua jugando con el centro de Rachel pero sin esperárselo, la morena tiró de ella hacia arriba para besarla en la boca, notó el sabor del sexo en su boca lo que debía de reconoce que le había gustado, Quinn siguió mientras en su tarea de meter y sacar los dedos de su interior hasta que Rachel comenzaba a ser incapaz de besarla con tanto gemido y le pidió al oído lo que necesitaba y era terminar ya. Quinn sonriente por escuchar hablar así a Rachel bajó de nuevo a jugar con su lengua en sus labios mientras aceleraba el movimiento de su mano y cada vez sus dedos iban más rápido, supo perfectamente cuando había conseguido su objetivo cuando las paredes internas de Rachel comprimieron sus dedos, la chica arqueó su espalda y soltó varios gemidos a un nivel demasiado alto. Esperó a que el cuerpo de la chica se relajara antes de sacar sus dedos y subir a darle varios besos en la boca, vio la cara sonriente de Rachel que había disfrutado aquello sin dudar, estuvieron varios minutos así hasta que recuperaron el aliento.
-Eso ha sido…- comenzó a decir Rachel entre bocanadas de aire.
-Magnífico, ya se que lo soy- dijo la rubia riendo con su humor habitual.
-Iba a decir excitante- corrigió Rachel- pero eso también me vale.
-Tú eres excitante- respondió Quinn pícaramente volviendo a besarla.
-Supongo que ahora me toca a mí…- dijo cuando se separaron Rachel tímidamente.
-Rach…- Quinn supo a que se refería la morena- no tienes que hacerlo porque yo te lo halla hecho, sé que estarás cansada y que esto ha sido nuevo y seguramente bastante intenso para ti- dijo comprensivamente la rubia- no quiero que el sexo sea un compromiso, quiero que sea algo que nos apetece y que demuestre lo que sentimos- después de aquel discurso se ganó un enorme beso de la morena que parecía hipnotizada por el reflejo de las velas en sus ojos- a decir verdad… es la primera vez que disfruto tanto haciéndoselo a alguien, he disfrutado casi tanto como tú solo con verte.
-Eres muy dulce- decidió hablar por fin Rachel- nunca lo había hecho con tanta delicadeza y sutilidad como esta noche, ha sido tan... tierno…
-¿Casi tanto como yo?- volvió a bromear la rubia que quería quitarle tensión a aquello.
-Casi tanto como tú- Rachel decidió seguir con la broma y mientras reía se acurrucó en los brazos de Quinn, desnuda, algo extraño en ella- mierda- dijo entonces la morena.
-¿Qué pasa?¿Qué he hecho?- dijo confusa sin entender nada Quinn.
-Me he dejado el móvil en el salón y lo necesito para el despertador- se lamentó Rachel.
-Ve por él, no me voy a mover- dijo sonriente la rubia.
-Es que….- le daba vergüenza reconocer aquello- es que estoy desnuda y no se donde has lanzado mi ropa.
-Rachel, después de lo que acabamos de hacer no voy a ver nada que no acabe de tocar- se burló la chica pero tras ver la cara de pena de Rachel decidió ser ella quien se levantara a por el teléfono.
-Gracias- dijo Rachel cuando la vio levantarse, siguió el cuerpo desnudo de Quinn durante todo el trayecto sin perder un segundo de aquella hermosa silueta.
-Toma, me debes una- volvió a bromear cuando volvió con el teléfono en la mano y se acomodó de nuevo con la morena en sus brazos.
-Oh dios mio- dijo al mirar la pantalla.
-¿Ahora qué?- preguntó ya cansinamente la chica.
-¿Has visto qué hora es?- dijo mientras ponía la pantalla delante de Quinn- me tengo que levantar en apenas 3 horas para ir al ensayo.
-Debía de haber venido el lunes, para algo era el día libre y lo que estaba planificado- dijo sintiéndose culpable de que Rachel no estuviera durmiendo por su culpa.
-¿Bromeas?- preguntó la morena antes de seguir- me daría igual ir todos los días después de dormir tres horas si todas mis noches son así y contigo.
Quinn se quedó sorprendida por aquello, era raro oír ese tipo de cosas en Rachel por lo que la besó pero está vez dulcemente acariciando su cara, hasta que la volvió a acomodar junto a ella donde se quedaron dormidas desnudas. Cuando a la mañana siguiente sonó su alarma para despertarse Rachel maldijo todo el universo, ni diez tazas de café le iban a quitar el cansancio que tenía aquel día, se había acostumbrado a acostarse pronto y dormir al menos 8 horas para poder aguantar el ritmo que llevaba pero eso no iba a ser posible estando Quinn allí con ella.
Aquella noche había marcado el comienzo de los encuentros sexuales entre Rachel y Quinn durante la semana, después de esa primera vez, Rachel se había sentido tan querida y confiada que el sexo con la rubia era algo normal, aunque aún no se había atrevido a estar desnuda delante de la rubia con las luces encendidas. El lunes que fue el día de descanso que habían concedido a Rachel, Quinn la dejó durmiendo durante horas para compensar lo poco que la había dejado dormir la primera noche, y aunque cuando se despertara Rachel insistiera en aprovechar su libertad para ir a hacer cosas con la rubia, Quinn la conocía mejor que ella misma y sabía lo que de verdad deseaba Rachel aunque no lo pidiera, estar en pijama en casa durante todo el día dejándose mimar, por lo que cuando la rubia se lo dijo a Rachel se lanzó a darle un abrazo y se fue corriendo hacia el sofá a tumbarse. A veces a Rachel le sorprendía lo mucho que era capaz de conocer e interpretar Quinn de ella solo con ver la mirada que ponía mientras hablaba, por lo que agradeció enormemente que aquel día de descanso se convirtiera en un día en el sofá viendo una película tras otra junto a Quinn que no paraba de arroparla, darle besos o llevarle zumos para que se cuidara la garganta para los ensayos.
El resto de la semana fue algo diferente ya que Rachel tenía ensayos, lo que le daba menos tiempo para estar con Quinn pero habían conseguido organizarse bastante bien. Rachel se levantaba temprano y dejaba a Quinn durmiendo en el apartamento que se despertaba más tarde e iba a la hora de la comida al teatro para comer con Rachel en algún sitio en su descanso, el resto de la tarde lo pasaba por la ciudad, descubriendo nuevas cosas y actividades que hacer o simplemente haciendo uno de sus pasatiempos favoritos, leer en el césped de Central Park. Rachel no podía quejarse, era magnífico tener a Quinn allí y sabía que esta vez su marcha iba a ser incluso más difícil que la vez anterior ya que volvía a quedarse sola en Nueva York hasta el regreso de Kurt a la ciudad.
-¿No puedes quedarte?- le preguntó Rachel el último día.
-Pues… como poder podría, estoy de vacaciones pero…- intentó responder la rubia.
-Quéeeeedate- volvió a pedir Rachel con cara de pena.
-Le prometí a Santana que estaría para ayudarla con la fiesta de cumpleaños sorpresa de Brittany- le recordó Quinn- te recuerdo que regresan a Lima por eso.
-Pero…- intentó protestar Rachel pero Quinn no la dejó.
-Rach… me encantaría quedarme y lo sabes pero no puedo- sentenció Quinn.
-Está bien- terminó por aceptar la morena- es que me fastidia que vayáis todos y yo no.
Y con aquel tono infantil Rachel demostró lo que realmente le molestaba, a pesar de ser posiblemente una gran estrella y de estar cumpliendo su sueño, seguía siendo la misma chica que quería tener amigos y pasar tiempo con ellos, y la primera reunión de todos desde la disolución del Glee Club iba a perdérsela. En ese momento Quinn dudó, no dijo nada, pero después de aquello se estaba planteando quedarse unos días más como le había pedido Rachel pero después de mucho rato en silencio con la chica entre sus brazos tomó una decisión. Por mucho que le hubiera gustado quedarse debía marcharse, se lo había prometido a Santana, tenía que ayudarla con el cumpleaños de su amiga, además no podía ceder siempre con Rachel en ese aspecto porque sino cuando empezara el curso en Yale ninguna de las dos iba a ser capaz de soportar aquella distancia y además ser capaz de llevar su vida.
Como había prometido, Quinn estaba en Lima para el regreso de Santana y Brittany de su viaje de reconciliación entre ellas y con ellas mismas, la bailarina había dejado el IMT y Santana el musical, ahora debían encontrar un nuevo rumbo para sus vidas. Volvían para quedarse pero principalmente elegían esa fecha coincidiendo con el cumpleaños de la rubia y sus ganas de celebrar una fiesta sorpresa para reunir a todos. Quinn pasó la semana siguiente a Nueva York entretenida con sus amigos, exceptuando Rachel, todos estaban de regreso en Lima, mientras que la morena seguía con sus ensayos todas las horas que tenía, ahora incluso más, prefería estar en el teatro ensayando que sola en el apartamento.
Mientras en Lima el día por fin había llegado, era el cumpleaños de Britt y se las habían apañado para que la rubia no se enterara de nada de lo que tenían planeado, al medio día Santana la recogería para ir a comer pero terminaría llevándola a casa de Quinn donde habían acondicionado todo el jardín de atrás de la casa junto a la piscina para celebrar allí una barbacoa y pasar la tarde juntos. Cuando Santana le quitó la venda de los ojos a Brittany la chica se encontró allí con Mercedes, Artie, Puck, Quinn, Kurt y Blaine, Tina, Sam, Mike e incluso algunos de los más pequeños como Kitty, la chica saltó de alegría y a fue a saludarlos a todos. Los chicos fueron los que decidieron encargarse de aquella barbacoa lo que aprovecharon las chicas para tumbarse al sol y cotillear, y en ese momento más que nunca echó de menos a Rachel, sabía que la chica quería estar allí, estaba convencida que a pesar de ser el cumpleaños de Britt se las habría apañado para cantar un solo allí delante de todos, decidió mandarle unas cuantas fotos de sus amigos jugando en la piscina o las chicas tumbadas e incluso de ella misma con cara de pena diciendo que la echaba de menos, quería hacer sentir a Rachel parte de aquello, pero la morena estaba en el teatro y no lo vería hasta la noche.
En ese momento, los únicos que sabían de su relación con Rachel eran Blaine, Kurt y Sam, Santana seguía sospechando pero no había vuelto a hablar del tema con ella y el resto seguía sin tener ni idea de lo que ocurría y así quería Quinn que siguiera siendo hasta que la morena estuviera allí junto a ella para contarlo, por lo que había pedido a los tres chicos que evitaran preguntarle por Rachel delante del resto. El cumpleaños incluía una gran tarta con velas que la rubia disfrutó enormemente y mucho alcohol, Puck había llevado como los viejos tiempos la cerveza y Quinn había comprado para hacer unos cockteles, lo que al final llevó que la fiesta se alargara bastante más de lo pensado en un principio. Cuando Rachel salió del ensayo, cogió su móvil y pudo ver todas las fotos que la rubia le había mandado durante la tarde, se veían todos tan felices, se lamentó una vez más de no estar allí.
Rachel: me encantan todas las fotos, odio no poder estar allí, yo también te echo de menos :(
Quinn: ¿No puedes teletransportarte? Te quiero aquí YA.
Rachel: ¿Aún seguís todos ahí?
Quinn: SI! VEN =D
Rachel: Quinn…¿Estás borracha?
Quinn: Puede que una poco pero eso no impide que quiera que vengas
Rachel: me voy a dormir Quinn, pasarlo bien, mañana te llamo y me cuentas =) UN BESO
Quinn: ¿dormir? Dirás dormir conmigo!
Rachel: Quinn! Deja el móvil y vuelve con el resto de nuestros amigos!
Aquella orden, en un momento de cordura, Quinn se la tomó en serio, dejó su teléfono en el salón, a donde había ido para hablar tranquilamente con Rachel, y volvió al exterior a seguir con aquella fiesta. Cuando entró la madrugada, todos sus amigos se fueron retirando poco a poco a sus casas ya que el grado de alcohol en sus cuerpos era considerable y además casi todos habían terminado quemados por el sol lo que les hacía estar bastante cansados en general. Aunque se lo pasó muy bien, la mañana siguiente no fue tan divertida cuando le dolía la piel por las quemaduras y la cabeza por la resaca y para completar tenía que terminar de limpiar todo el jardín trasero después de los restos que quedaban aún, rió al releer los mensajes que había compartido la noche anterior con Rachel, el alcohol le hacía decir lo que sentía y era que quería a Rachel allí con ella, y aún faltaban diez días o más para volver a verla.
El resto de días en Lima fueron más tranquilos, quedaba con las chicas a veces, pasaba tiempo con su madre, organizaba y compraba los libros que necesitaría para el próximo curso… Buscaba formas de entretenerse y no echar de menos a Rachel, aunque se había vuelto algo inevitable. Kurt volvió a la ciudad para seguir con el trabajo apenas unos días después del cumpleaños de la bailarina, lo que le daba a Rachel algo más de compañía en la gran ciudad aquel verano, y aprovechó para pasar tiempo con su mejor amigo, en el fondo sabía que cuando Blaine llegara ya no iba a tenerlo siempre disponible para ella. El verano en la ciudad estaba siendo tremendamente caluroso por eso a dos días de irse en su semana de descanso a Lima, no hacía más que pensar en la de horas que iba a pasar en la piscina de Quinn.
Y aunque la rubia se moría de ganas de ir al aeropuerto a recogerla tuvo que resistirse ya que los padres de Rachel serían los que fueran y aún no sabían nada sobre lo que ocurría entre las chicas, al menos no oficialmente, se habían extrañado de la gran cantidad de veces que Rachel hablaba de Quinn o de las visitas repentinas de la rubia a la ciudad pero aún su hija no había hablado con ellos, quería hacerlo aquella semana.
Llegó temprano a la pequeña ciudad y pasó toda la mañana con sus padres, nos les veía desde que volvió para el fin del Glee Club y seguramente no les volvería ver hasta el estreno de la obra por lo que también quería aprovechar su tiempo con ellos. La llevaron a comer a su restaurante vegetariano favorito y después insistieron en oír todo lo que había pasado últimamente en el musical, cosa que Rachel disfrutaba contando enormemente aunque Quinn se revolviera en su casa esperando poder salir a verla, pero no ocurrió hasta la noche, cuando Rachel le dijo a sus padres que había quedado con unos amigos pero había quedado con Quinn para ir a dar un paseo y tomar algo tranquilamente las dos solas. Esta vez fue Rachel la que fue caminando a casa de la rubia a buscarla, le escribió un mensaje hacinédole saber que estaba fuera esperando y en apenas unos minutos, una preciosa rubia con un vestido rojo corto salía en busca de Rachel.
-Por fin estás aquí- dijo mientras la abrazaba dulcemente.
-Estás preciosa- le alabó Rachel mientras se separaba para mirarla mejor- y muy morena.
-Gracias Rach- agradeció Quinn dandole un beso que llevaba deseando días- siento decirte que tú estás pálida así que vas a tener que pasar horas y horas en mi piscina.
-Si no queda más remedio tendré que hacerlo- se rió la morena ya caminando junto a Quinn de la mano- es la última vez que llego tan temprano y tardo tanto en verte.
-Si tus padres supieran de la existencia de tu chica, no habrías tardado tanto- se burló la rubia.
-¿Mi chica?- preguntó riendo Rachel-¿desde cuándo eres mi chica?
-Desde que tú eres la mía- respondió Quinn sonriente- y desde que puedo hacer esto- se acercó a ella para agarrar su mejilla y besarla.
-Creo que entonces sí que eres mi chica- dijo tímidamente Rachel al separarse- ¿tu madre sabe que soy tu chica?
-No se lo he dicho directamente- le explicó Quinn- pero me ha visto organizar todo mi verano en torno a ti y mi cara cuando hablo contigo por teléfono, es más el otro día me dijo que tenías que venir a casa un día cuando llegaras, creo que lo sabe.
-No creo que mis padres lo tengan tan claro- comentó Rachel- quiero decírselo pero…
-Pero conocen nuestra relación en el pasado y te da miedo que no lo aprueben- fue Quinn quien terminó aquella frase.
-A veces me sorprende que me leas tanto el pensamiento- dijo la morena sorprendida- quiero decirles lo que tenemos pero también quiero que te conozcan y vean como eres de verdad….
-¿Qué pasa?- preguntó la rubia cuando Rachel se frenó en mitad de su paseo.
-Ven mañana a casa a comer- dijo emocionada Rachel.
-Espera, ¿qué?- dijo la rubia asimilando aquella idea.
-Hablaré con ellos por la mañana en el desayuno que mi padre quería organizar, les contaré todo y luego vendrás a comer para que te conozcan mejor- Rachel pudo ver la cara de miedo de Quinn al pensar en lo que se le venía encima al día siguiente- por favor… es importante para mí.
-No puedo negarme cuando te pones así- terminó por aceptar la rubia- pero tú vendrás a casa aunque esté mi madre.
-Está bien- aceptó ella también, era lo justo al fin y al cabo.
-Vamos, te invito a una cerveza- se ofreció la rubia sonriente.
Quinn la llevó a un bar cercano de donde estaban para tomar aquella cerveza, pasaron allí bastante rato riéndose y haciendo conjeturas sobre que pasaría al día siguiente con sus padres, lo que ponía más nervios aún a Quinn. No repararon en el tiempo que había pasado hasta 4 cervezas después, cuando decidieron regresar a casa, Quinn insistió en acompañar a casa a Rachel para que no regresara sola pero éste se negó, la casa de la rubia quedaba antes que la de la morena y no iba a hacerla andar a su casa para volver, así que finalmente se despidieron en casa de la rubia entre bromas y besos y Rachel regresó a casa a dormir y a asimilar que al día siguiente le tocaba una conversación interesante con sus padres.
-Buenos días cariño- dijo Hiram entrando en la habitación de su pequeña la mañana siguiente.
-Mmmmmm- fue todo el sonido que emitió una dormida Rachel.
-Arriba, tu padre ha preparado un gran desayuno- le informó su padre abriendo la persiana y las ventanas.
-Está bien, voy- dijo mientras se levantaba lentamente e iba a lavarse la cara para despertarle- buenos días papi- dijo al bajar a la cocina.
-Buenos días pequeña- sonrió Leroy, aquel apodo le recordó a Quinn-¿Qué tal anoche? al final llegaste tarde.
-Si, nos entretuvimos más de lo previsto- respondió Rachel mientras cogía la taza de café y se sentaba en una mesa repleta de comida.
-¿Con quién estuviste?- preguntó curioso Hiram.
-De hecho…quería hablados de algo- los dos hombres se sentaron a la mesa junto a ella para escuchar lo que Rachel quería decirles- anoche salí con Quinn.
-Quinn… ¿Fabray?- preguntó Leroy y Rachel asintió- ¿desde cuándo sois tan amigas?- fue la siguiente pregunta.
-Eso es de lo que quería hablaros- sus padres se miraron en silencio y esperaron a que Rachel siguiera hablando- desde que estuve aquí la última vez, Quinn y yo hemos hablado mucho, hemos pasado bastante tiempo juntas y…- hizo una pause antes de seguir- Quinn y yo tenemos algo.
-¿Qué quieres decir con que tenéis algo?- esta vez fue Hiram el que preguntó.
-Que Quinn y yo… estamos juntas- consiguió decir- que es mi chica o algo así.
-Espera, espera, ¿desde cuándo tú…? ¿Y con Quinn Fabray? ¿Desde cuando ella…? ¿No os odiabais?- las preguntas salieron una detrás de otra de la boca de sus padres.
-No nos odiábamos- Rachel decidió comenzar desde el principio para que todo aquello tuviera sentido- al final terminamos siendo amigas pero antes todo era por ocultar lo que sentía por mí- Rachel podía ver las caras de sorprendidos de sus dos padres- cuando volví la última vez Quinn se portó tan bien conmigo, me trató de una forma diferente, me hizo sentir diferente después de mucho tiempo papis…
-No sé que decir hija- fue Leroy quién habló- no esperábamos esto, quiero decir casi te casas con Finn y ahora sales con una chica, entiéndenos.
-Sé que es raro papá- dijo comprensivamente la morena- pero Quinn me hace sentir especial otra vez, me hace ser feliz.
-Si de verdad te hace feliz supongo que debemos aceptarlo- terminó por decir Hiram.
-¿Supones? ¿Debéis aceptarlo?- preguntó Rachel- vaya… cuanto apoyo padres.
-No queríamos decirlo así Rachel- se disculpó Leroy- si Quinn es en quien confías y quien te hace feliz ahora mismo nosotros lo aceptamos.
-La he invitado a comer hoy- interrumpió Rachel- quería que la conocierais de verdad, como es ahora.
-El día va de sorpresa tras sorpresa- ironizó Leroy- pero estaremos encantados de recibirla, se ve que es importante.
Rachel se marchó tras finalizar el desayuno a su habitación, no había ido tan mal como esperaba, era lógico que sus padres estuvieran algo serios al principio, no era una noticia fácil de asimilar, no por el hecho de que le gustaran las chicas sino porque la chica era Quinn Fabray y por lo visto tampoco se esperaban que saliera con nadie en un tiempo tan temprano. Escribió un mensaje a la rubia para decirle que sus padres ya estaban informados y de la hora a la que debía ir allí, Quinn nerviosa, pasó gran parte de la mañana pensando en que ponerse o como peinarse para causar buena impresión, sentía que tenía mucho que compensar. Puntual como había prometido tocó el timbre de la casa de Rachel y suspiró esperando que fuera ella quien le abriera la puerta.
-Hola amor- dijo dulcemente Rachel abriendo la puerta y dándole un rápido beso- pasa.
-Estoy nerviosa- le susurró mientras entraba.
-Tranquila, mis padres han cocinado mucho, eso es bueno- dijo para calmar sus nervios-ven aquí, respira y tranquilízate- cogió la mano de la chica y la guió hacia su cocina- papis, Quinn ya ha llegado.
-Hola señores Berry- dijo la rubia tímidamente, una actitud poco normal en ella.
-Hola Quinn- Leroy se acercó a ella para saludarla mejor y vio que aún sostenía la mano de Rachel- bienvenida a nuestra humilde morada.
-Gracias- agradeció la rubia- huele muy bien, ¿puedo ayudar en algo?
-No hace falta, está casi todo listo- fue Hiram quien respondió amablemente- podéis ir a sentaros, en seguido llevamos las cosas.
-Claro papi- dijo Rachel tirando de la mano de Quinn hacia el salón- relájate Quinn.
-Es que quiero que esto salga bien- dijo infantilmente la rubia que se sentó en una de las sillas- no quiero que tus padres me odien.
-No te odian amor- Rachel se sentó en sus piernas, le encantaba hacerlo- tú relájate y sé tú misma, les encantarás igual que a mí, voy a estar a tu lado- Quinn acarició su mejilla y le dio un beso, olvidando que estaban en medio del salón.
-Ejem…Chicas- se separaron al escuchar la voz de Leroy y Rachel se levantó inmediatamente para ir a su silla.
-Todo listo, a disfrutar- dijo Hiram cuando estuvieron todos sentados con la comida- bueno Quinn, cuéntanos, ¿estabas en Yale?
-Sí, estudio arte dramático allí, el primer año ha sido más aburrido porque casi todo es teórico, pero lo he aprobado todo- explicó la rubia mientras probaba el primer plato- vaya esto está muy bueno.
-Gracias- respondió Leroy- arte dramático, ¿podrías convencer a algún profesor para que Rachel vaya a dar una masterclass?- bromeó su padre.
-No digas eso papá, yo canto más que nada, lo de actuar es menos importante- dijo la morena quitándole importancia.
-¿Bromeas?- interrumpió Quinn- te he visto en los ensayos y eres buenísima Rach…
-¿Has estado en los ensayos? Kurt me dijo que no le habías llevado- aquella frase hizo que las dos chicas se sonrojaran inmediatamente.
-Sí… Rachel me llevó la primera vez que estuve en Nueva York- dijo muy roja- es genial, se le da todo tan bien y el camerino con su nombre, todo su sueño era real.
-Si no fuera por nosotros, esta chica sería tu fan número uno- dijo Leroy con una carcajada.
El resto de la comida transcurrió entre bromas por parte de los padres de Rachel aunque la rubia se sonrojaba constantemente por las diferentes situaciones todo salió bien. Después de la comida las chicas se trasladaron al sofá a ver tranquilamente una película mientras los padres de Rachel salían a hacer unas compras. Todo había salido mejor de lo que Quinn pensaba, en un principio a los padres de Rachel no les hizo ilusión que su hija estuviera con Quinn Fabray, la chica con la que más problemas tuvo en el insituto, pero después de verla cerca de Rachel, de ver su forma de actuar, los ojos con los que miraba a la morena o su tonta sonrisa cuando hablaban la una de la otra tenían que reconocer que las intenciones de la rubia eran sinceras, estaba con Rachel porque de verdad la quería y si la hacía feliz era lo único que les importaba a ellos.
La mañana siguiente los papeles se invirtieron y ahora era la morena quien estaba plantaba delante de la casa de la rubia, Rachel respiró profundo antes de llamar al timbre de casas de Quinn, no había querido decirle si su madre estaría allí o no, la rubia abrió la puerta y le dio un beso de bienvenida a su chica y al ver su cara de nervios advirtió por que era así que decidió decirle ya la verdad, su madre estaba trabajando y estaban solas en la casa. Quinn la guió de la mano hasta el jardín trasero que era donde se encontraba la piscina, Rachel pudo ver dos tumbonas con toallas ya preparadas en el filo de la piscina, sonrió al verlo y siguió a Quinn hasta ese lugar. La rubia ocupó la tumbona de la derecha y se quedó mirando fijamente como Rachel sacaba sus cremas del bolso y las gafas de sol que se dio cuenta de la mirada de su chica.
-Ven aquí- dijo Quinn ofreciendo su mano que Rachel cogió sin dudar.
-Hola- respondió Rachel cuando Quinn la acercó a ella y la sentó en sus piernas.
-Hola preciosidad- Quinn la agarró por la cintura para acercarla más a ella y besarla- llevo medio verano esperando este momento.
-No puedes vivir sin mí- dijo sonriente Rachel sacando su ego.
-Más bien es porque estás demasiado blanca, el sol refleja en ti y me molestan los ojos- dijo seriamente la rubia que tenía ganas de hacer rabiar a Rachel.
-En tal caso debería irme a casa- Rachel hizo el amago de levantarse pero Quinn tiró de ella de nuevo hacia sus piernas.
-Creo que podemos solucionarlo de otra forma- Quinn quitó el pequeño vestido blanco que Rachel llevaba para dejarla en bikini -mucho mejor.
-Como mi blancura te molesta tanto voy a arreglarlo- dijo Rachel separando a Quinn cuando la rubia intentó besarla de nuevo.
-Pero…- intentó protestar la rubia, su broma se había vuelto en su contra y tuvo que ver como Rachel se tumbaba en su toalla.
Quinn se puso sus gafas de sol y decidió que iba a observarla en bikini de arriba a abajo, la morena tenía un cuerpo increíble, y no estaba tan blanca de piel, de hecho estaba igual de morena que Quinn que llevaba medio verano tomando el sol pero le gustaba hacerla rabiar. Comenzó observando como Rachel estaba usando sus gafas para recoger su pelo y evitar que se le quedaran marcas, bajó la mirada por su cara y cuello hasta que llegó a los pechos de la morena, sintió una gran necesidad de lanzarse sobre Rachel pero decidió dejar a la chica disfrutar del sol. Siguió bajando su vista cuando de repente detectó algo nunca visto en el costado derecho de Rachel, era muy pequeño pero parecía un tatuaje, ¿desde cuándo Rachel tenía un tatuaje? Se suponía que no le gustaban, a pesar de haberse acostado con Rachel nunca lo habían hecho con demasiada luz, lo que no había permitido que viera ese detalle. Levantó sus gafas de sol para fijar mejor la vista en aquel punto y leyó lo que ponía, no podía ser, Rachel no podía tener eso ahí.
-Rach…-comenzó a decir para llamar su atención.
-¿Si?- preguntó Rachel pero al no obtener respuesta se giró y vio a Quinn con su vista fija en un punto, siguió la mirada y pudo ver a donde se dirigía, inmediatamente puso su mano sobre el tatuaje para taparlo- yo…
-¿Es lo que creo que es?- preguntó Quinn seriamente.
-Un tatuaje- respondió Rachel sin retirar su mano aún.
-Y pone…- Quinn no quería que fuera verdad lo que había leído.
-Finn- el nombre del chico salió junto a un suspiro de la boca de Rachel.
-No me lo puedo creer- dijo Quinn aún impactada por aquello.
-Creí… que lo habías visto antes- dijo Rachel aún sin mirarla a los ojos.
-Claramente no, si lo hubiera visto habría dicho algo- Quinn estaba enfadándose poco a poco.
-Fue antes de volver a Lima, poco después de que ocurriera lo de Finn- se intentó explicar Rachel ante la atenta mirada de Quinn.
-¿Desde cuándo te gustan los tatuajes?- la rubia tenía entendido que Rachel odiaba esas cosas.
-¿Recuerdas aquella anécdota que contó Kurt sobre como nos queríamos emborrachar y hacer un tatuaje?- preguntó la morena a Quinn.
-Sí, pero se supone que tú no te hiciste nin….- no terminó la frase porque lo entendió- Kurt no lo sabe.
-No lo sabe nadie- se justificó Rachel- tú has sido la primera en verlo.
-Creí que no te gustaban los tatuajes- volvió a insistir Quinn.
-Esto era diferente- se defendió Rachel- además tú también tienes uno.
-Ya no- dijo Quinn levantándose y bajando parte de su bikini para que Rachel comprobara que no estaba ya ahí- me lo borré al poco de llegar a Yale.
-No lo sabía- dijo en un suspiro la morena, ver parte del trasero de Quinn le había distraído de aquella conversación.
-Es que no lo entiendo Rachel- consiguió decir por fin Quinn- no entiendo porque lo hiciste.
-Quería tener un recuerdo especial, algo que fuera mío para toda la vida y de él, un homenaje y una forma de recordarlo siempre- explicó Rachel, por un momento a Quinn le dolió ver como le brillaron los ojos al hablar de Finn.
-Yo… no puedo- dijo Quinn que cogió sus gafas de sol y se marchó al interior de la casa dejando a Rachel en la tumbona.
Quinn entró enojada al interior de la casa y se dirigió directamente a su habitación, desde la que se veía el jardín y podía ver lo que hacía Rachel. Respiró profundo y después de ver que la chica se había sentado en la piscina y miraba a ningún lugar, se dirigió a su cama, donde se tumbó y se puso a pensar, por un momento dejó escapar varias lágrimas de sus ojos, le había dolido enormemente ver aquello, porque traía miedos e inseguridades que llevaba tiempo ocultando. No supo cuanto tiempo estuvo en aquella posición mirando al techo hasta que sonaron varios golpes en la puerta de su cuarto, antes de preguntar quién era pudo ver la cara de Rachel triste asomándose a la habitación.
-¿Puedo pasar?- preguntó Rachel en un hilo de voz.
-Pasa- dijo Quinn tras un largo silencio.
-¿Estás… estás enfadada?- consiguió preguntar Rachel sentándose en en filo de la cama.
-¿Tú que crees?- Quinn sabía que esa respuesta le había salido más borde de lo que pretendía.
-Que te pasa algo pero no entiendo el qué ni porqué- dijo inocentemente Rachel.
-A veces me sorprende lo inocente que eres- soltó Quinn de mala gana, se incorporó un poco para quedar frente a Rachel mirándola.
-¿Es por el tatuaje? ¿Por Finn?- preguntó por fin Rachel y Quinn asintió con la cabeza- ¿vamos a hablarlo?
-No lo entenderías- fue la respuesta de Quinn.
-Ayúdame a entenderlo- pero la rubia permaneció en silencio- amor…
-Es que…- el apodo cariñoso había hecho que Quinn cediera- no sabes como me voy a sentir cada vez que vea ese tatuaje- la rubia miró a Rachel directa a los ojos- no sabes lo que es saber que el estaba saliendo contigo en el instituto mientras yo te torturaba- Rachel intentó hablar pero Quinn no la dejó- no sabes lo que es ver que te has tatuado el colgante que te regaló mientras yo te lanzada granizados o que baila contigo cuando fuiste la reina y ni siquiera supieras que fue por mí- Quinn se estaba dejando llevar demasiado por sus emociones- no tienes ni idea de lo que es saber que casi te casas con él mientras yo hacía la estúpida con Puck o Sam, saber como perdí el tiempo y en vez de luchar por tí te odiaba- Rachel no había dejado de mirar a Quinn ni un segundo en todo su discurso- y a veces me siento una estúpida pensando que Finn era el amor de tu vida y yo solo soy una tonta por pensar que tengo una oportunidad contigo….
-Quinn- intentó hablar Rachel pero estaba destrozada por todo lo que Quinn sentía.
-Es… es… es demasiado, yo también quería a Finn, mucho, pero no puedo luchar contra alguien que no está aquí, no puedo luchar contra una persona totalmente idealizada por todos- admitió Quinn soltando un par de lágrimas y quedando por fin en silencio.
-Ven aquí- ahora era Rachel quien le pedía a la rubia que se acercara- ven aquí- repitió al ver que Quinn no se movía de su posición- está bien- Rachel cedió y se desplazó en la cama para juntarse a ella- no sabía que sentías todas esas cosas Quinn.
-No tenías por qué- La morena limpió una de las lágrimas de su chica.
-Quinn yo…. yo no puedo borrar todo lo que viví con Finn, tienes que entenderlo, son recuerdos muy especiales- comenzó a explicar Rachel que vio la cara de tristeza de Quinn- pero tú misma lo has dicho, él ya no está aquí y lo único que he querido hacer con mi vida desde que pasó aquel terrible accidente fue seguir adelante y rehacer mi vida- acarició la mejilla de la rubia- y de algún modo tú me has ayudado, no sé que sería de mí ahora mismo si no te hubiese tenido todos estos meses a mi lado escuchándome e iluminando mi día- ahora era el turno de confesión de Rachel- puede que Finn fuera el amor de mi vida- Quinn volvió a desviar la mirada triste- pero puede que tú también lo seas- inmediatamente la rubia la miró confusa- ¿Quién ha establecido que solo podemos tener una persona para cada uno?
-Pero…- intentó quejarse Quinn.
-Yo le amaba Quinn pero no quiero que eso frene lo que tenemos o lo que podemos tener- la voz de Rachel era pura ternura- yo ahora quiero estar contigo y creéme antes de que lo sugieras no te estoy usando para olvidarme de Finn, estoy contigo porque quiero, porque me completas, porque haces mis días mejores…-su discurso se interrumpió cuando Quinn la besó.
-No sabes lo que necesitaba oír todo esto- dijo cuando al fin se separaron.
-Lo siento Quinn, no tenía ni idea de todo esto- se disculpó Rachel.
-No tenías por qué saberlo, no quería decírtelo- confesó la rubia.
-¿Por qué?- dijo Rachel dolida.
-Porque tenía miedo de que si te decía todo esto huyeras de mí, por ser una celosa, loca, estúpida- dijo enumerando Quinn.
-No huiría de ti Quinn- la interrumpió la morena.
-Gracias- fue la única palabra que pronunció Quinn antes de recostarse sobre la cama con Rachel a su lado.
-Quinn…- se decidió a hablar Rachel después de un largo rato abrazando a su chica en aquella cama- me encanta estar así y no quiero romper el momento pero ¿podemos tumbarnos al sol?
-Claro- Quinn fue incapaz de negarse al tono infantil que había puesto Rachel.
Rachel se levantó de la cama y tiró de Quinn para levantarla y arrastrarla de regreso al jardín, la morena acababa de descubrir los verdaderos miedos e inseguridades que invadían a su chica y no quería que siguiera siendo así, quería mostrarle que ella no estaba siendo un problema de consolación sino que de verdad estaba con ella porque le importaba. Quitó las toallas de las tumbonas y las puso ambas en el césped una al lado de la otra, quería tumbarse lo más cerca posible de Quinn, se recostó sobre la toalla e hizo un gesto a Quinn para que hiciera lo mismo junto a ella. La rubia obedeció y nada más tumbarse Rachel cogió su mano y le sonrió dulcemente antes de tumbarse gran rato en silencio a disfrutar el sol, sin dejar ni un solo momento de acariciar la mano y el brazo de la rubia. Cuando el calor fue demasiado Rachel propuso estrenar la piscina, se puso de pie esperando que Quinn se levantara, la rubia no pudo evitar dirigir su mirada a aquel tatuaje que había descubierto y Rachel que lo había notado le dio la mano para distraerla y levantarla. En silencio la arrastró a la piscina, Quinn estaba extremadamente callada desde su discurso en la habitación, por lo que decidió llevar la iniciativa e ir bajando las escaleras mientras tiraba de la rubia, el agua estaba a una temperatura perfecta y ella tenía ganas de jugar.
-¿A qué esperas?- le dijo Rachel desde la parte más onda de la piscina a Quinn que seguía bajando las escaleras.
-Hay que ir poco a poco- respondió Quinn con una media sonrisa.
-¿Te ayudaría esto a ir más rápido?- preguntó Rachel al tiempo que se quitaba la parte de arriba de su bikini y se lo mostraba a la rubia pero seguía con su cuerpo sumergido para que Quinn no la viera.
-Sin duda- Quinn ya se encontraba en la piscina nadando hacia Rachel- hola.
-Hola preciosidad- dijo Rachel, en el momento en que Quinn llegó a ella la rodeó con sus brazos por el cuello.
Rachel no tardó en acercarse a la boca de Quinn y besarla, la rubia no tardó en posar sus manos en la cadera de su chica y acercarla para profundizar más aún, cuando los minutos pasaron Rachel enrolló sus piernas alrededor de la cintura de Quinn que poco a poco fue caminando hacia el borde de la piscina, dejando encerrada a la morena entre ella y la pared, todo lo que había ocurrido aquella mañana había sido extrañado pero lo cierto era que llevaban tres días juntas y era la primera vez que disfrutaban de un momento a solas en casa y no podía aguantar más las ganas que le tenía a su novia y Rachel era la que había empezado aquel juego quitándose el bikini. El aprisionamiento contra la pared hizo que estuvieran aún más juntas que antes, los pezones duros de Rachel por la situación de rozaron los pechos de Quinn a través del bikini lo que provocó que la rubia soltara un pequeño gemido en la boca de Rachel mientras se besaban. La morena se separó sonriente para mirar a los ojos un minuto a su novia y ver lo que más le gustaba, deseo y ganas locas de estar con ella en cuerpo y alma igual que la primera vez, dejándose llevar desató el bikini de Quinn dejando a la rubia en igualdad de condiciones, Quinn excitada por aquella situación, por su necesidad de poseer a Rachel y por estar en la piscina bajó su mano para introducirla en el bikini de Rachel, sintió un temblor en Rachel cuando sus dedos rozaron su centro bajo el agua y sonriente fue a besarla mientras seguía jugando y en el momento más inoportuno algo las interrumpió.
-¿Quinn?-dijo Judy saliendo al patio cuando no vio a su hija en casa- ¿dónde estás?
-Mamá- respondió Quinn girándose rápidamente para tapar el cuerpo de Rachel, no le importaba que su madre la viera sin el bikini porque siempre hacía topless en el jardín pero si veía a la morena le venía una buena bronca por lo que estaba haciendo allí- estábamos... tomando el sol un rato.
-Hola señora Fabray- dijo Rachel apoyada en los hombros de Quinn pero con su cuerpo oculto.
-Hola Rachel, perdón por interrumpir no sabía que estabas acompañada- dijo Judy volviendo al interior de la vivienda.
-No pasa nada- gritó Quinn que se giró corriendo a mirar a Rachel- espera aquí- buceó un par de metros y volvió con algo en sus manos- toma, por poco nos pilla- dijo devolviéndole su bikini y cogiendo el suyo.
-Oh dios mío Quinn, la primera vez que conozco a tu madre y es así- dijo Rachel poniéndose muy roja- que vergüenza.
-No pasa nada Rach, no nos ha visto- dijo Quinn saliendo de la piscina- vamos a secarnos y entramos a saludar- cogió una de las toallas y se la pasó amablemente a su chica- ven- le ordenó cuando la vio seca y cogió su mano para arrastrarla al interior- hola mamá, esta es Rachel, mi chica.
-Hola Rachel, es un placer- dijo la mujer dándole la mano a la morena- ¿quieres quedarte a comer con nosotras?
-Igualmente señora Fabray- dijo amablemente la morena- me encantaría comer con vosotras pero le dijo a Kurt que comería con él- dijo mientas hacía un puchero.
-No pasa nada Rachel, pero antes de volver a Nueva York tienes que comer con nosotras- dijo Judy seriamente.
-Lo prometo- dijo sonriente Rachel- no me lo perdería por nada- miró a Quinn sonriendo y cogiendo su mano- debería irme, no sabía que era tan tarde.
-Está bien, te acompaño- Quinn la ayudó a recoger sus gafas y cremas y después la acompañó a la puerta.
-Voy a comer con Kurt pero luego estoy libre- informó Rachel ya en la puerta pero Quinn solo se apoyó en el marco- por si quieres que te llame y nos vemos…
-Claro- contestó Quinn con una media sonrisa.
-Hablamos luego- Rachel se acercó para darle un beso en la mejilla a Quinn.
Por algún motivo había notado que Quinn volvía a estar con el humor como después de su conversación en la habitación por lo que se sintió rara de darle un beso en los labios, sin embargo, cuando ya se iba Rachel agarró su brazo y la giró para darle un dulce beso a modo de despedida y decirle que estaría esperando su llamada, ahora más sonriente que momentos antes.
El tema del tatuaje tenía que salir en algún momento y ha llevado a mostrar las verdaderas inseguridades que siempre ha sentido Quinn, sobre todo respecto a Finn... creo que ha sido una conversación sincera por parte de la rubia y Rachel por fin sabe como se siente de verdad... Que no cunda el pánico! Las chicas están bien y estarán mejor que bien, van a salir más reforzadas a partir de esto, lo verán en el próximo capítulo!
Gracias por todos sus comentarios y opiniones! Un gran saludo =)
