Rachel se acercó en un momento a su casa para cambiarse, tenía el bikini mojado y no iba a ir a comer con Kurt así, por suerte para ella el muchacho se llevaba bien con sus padres y no le importaba estar en el salón hablando con ellos mientras ella se duchaba y cambiaba. Cuando estuvo listo decidieron ir a un restaurante de ensaladas no muy lejano a donde vivía la chica, en los días que llevaba allí aún no había visto a Kurt y quería pasar un rato con él, en Nueva York tampoco habían tenido mucho tiempo para verse esa verano entre sus ensayos, el trabajo del chico y las visitas de Blaine así que agradeció haber organizado esa comida porque además quería comentarle todo lo ocurrido aquella mañana con Quinn y con el tema de Finn.

Se sentaron en una pequeña mesa, uno en frente del otro y comenzaron a ponerse al día de lo que les había ocurrido últimamente, al parecer era definitivo que Blaine se mudaba al loft con ellos en unas semanas justo antes de que el curso en NYADA comenzara, a Rachel no le importaba, se llevaba bien con el chico e iba a vivir en la habitación de Kurt así que ella tenía poco más que decir, pero lo cierto era que el apartamento ya estaba llenándose mucho porque Sam aún no había conseguido encontrar trabajo e iba a quedarse con ellos en el sofá las primeras semanas mientras encontraba algo para ganar dinero y mantenerse por sí mismo, lo que hacía que el apartamento estuviera más abarrotado aún. Artie no era problema ya que había decidido quedarse en la residencia de su escuela de directores que no quedaba lejos qdel apartamento de los chicos. Además Rachel suponía que después del verano Santana volvería a la ciudad y lo más probable era que se llevara a Brittany con ella, definitivamente eran muchos allí, comenzaron a bromear sobre la posibilidad de alquilar una mayor casa para todos a Rachel le dio un poco de pena que todos sus amigos estuvieran terminando en Nueva York y Quinn estuviera tan lejos.

Una vez tuvieron la comida delante de ellos Rachel no aguantó más, tuvo que confesarle a su mejor amigo todo lo ocurrido aquella mañana con Quinn, comenzó confesando que se había hecho aquel tatuaje, hecho que enterneció a Kurt, y después la conversación y los miedos que Quinn había confesado más tarde como consecuencia de todo aquello. El chico estaba realmente sorprendido por la reacción de Quinn, nadie pensaría unos años atrás que la gran Quinn Fabray podía sentirse así de insegura y desplazada a veces por alguien, a pesar de que Finn era su hermano y siempre había querido que estuviera con su mejor amiga, eso ya no podía pasar, por lo que ahora su único objetivo era que la chica fuera feliz y Quinn lo estaba consiguiendo día a día.

-Rachel, es lógico que le halla dolido- admitió el muchacho- ¿cómo te sentirías si ella tuviera un tatuaje con el nombre de Puck?

-No es lo mismo- protestó la morena.

-¿Por qué? ¿Porque Puck está vivo y Finn no?- sabía que esa pregunta había sido dura, a él mismo le había dolido usar aquello contra su amiga.

-Es… es…- a Rachel no le salían las palabras.

-Entiéndela- volvió a pedirle Kurt- Quinn lo ha dado todo por ti desde que os reunisteis en el Glee Club- cogió la mano de su amiga en señal de apoyo- y lo de Finn no fue hace tanto, es lógico que a veces esté insegura… casi te casas con mi hermano Rachel.

-Está bien, está bien- reconoció Rachel- pero ya le dicho está mañana que quería estar con ella y todo eso- se lo había explicado minutos antes a Kurt.

-Y sé que te ha creía y que está feliz de oír eso- Kurt estaba siendo realmente comprensivo con aquello- pero es normal que hoy que ha pasado esto ella esté un poco más rara, hazle algo especial y bonito para que se le olvide.

-Le dije que la llamaría para quedar con ella más tarde- comenzó a decir Rachel- quizás… he tenido una idea.

Rachel le contó a Kurt su plan y le pidió algo de ayuda al chico para llevarlo a cabo, el chico aceptó, al fin y al cabo era su mejor amiga pidiéndole ayuda para ser feliz y no podía recharzarlo. La morena llamó a media tarde a Quinn para citarla antes de la hora de la cena, no quiso darle más detalles, solo que tenía una sorpresa para ella, y así fue, la primera sopresa se la llevó Quinn cuando al salir de su casa se encontró con Kurt en lugar de Rachel, se aproximó al chico para pedirle explicaciones pero antes de que pudiera hablar Kurt le dijo que debía ir con él obligatoriamente. La rubia se montó en el coche y esperó pacientemente a que el muchacho la dejara sobre la colina de la ciudad, una zona de parque desde que se observaba toda la ciudad, pudo ver el coche de Rachel allí aparcado pero ni rastro de la morena hasta que Kurt le indicó por donde debía ir. La rubia caminó en la dirección que le dijo y se encontró con una sonriente Rachel de pie sobre una manta de picnic de cuadros roja, velas y comida sobre el césped.

-Rach…-dijo acercándose a la morena- esto es muy romántico.

-Quería hacer algo especial- dijo tímidamente Rachel antes de recibir un beso de Quinn y seguir hablando cuando se separaron- lo de esta mañana ha sido raro y quería arreglar las cosas y hablar contigo.

-Rachel, estamos bien- dijo seria y poco convincentemente la rubia- no había falta que hicieras esto.

-Quería hacerlo Quinn, ahora lo entenderás- cogió su mano y le indicó que se sentara.

-Está bien- aceptó la rubia sentándose y aceptando un vaso de vino que le ofrecía su chica- gracias- vio como Rachel sacaba varias cosas de comer de una pequeña cesta a su lado- tiene todo muy buena pinta- reconoció dulcemente por los gestos de la chica.

-Kurt me ha ayudado- reconoció avergonzada.

-Rachel… me encanta esto pero… ¿qué querías decirme?- preguntó impaciente la rubia.

-¿Sabes porqué he elegido este sitio?- dijo tras un largo sorbo de su vaso y vio a la rubia negar con la cabeza- es el lugar donde Finn me trajo por primera vez a una cita.

-Vaya… hoy el día es monotema- dejó escapar Quinn sin pensar que se puso incómoda por lo que acababa de oir.

-Quiero que escuches todo lo que voy a decir ¿Vale?- le pidió la morena pacientemente y esperó a que Quinn aceptara- te he traído porque quiero que entiendas que no voy a poder borrar los recuerdos que tengo de Finn o lo que viví con él en sitios como este- Quinn apartaba la mirada incómoda, le dolía oír eso- pero eso no va a impedir que pueda crear recuerdos nuevos, recuerdos contigo- cogió la mano de la rubia- todo lo que te he dicho esta mañana es de verdad Quinn, estoy contigo porque eres genial y por mil razones más no porque te esté usando como sustituta de nadie, hay una fila línea entre tu pasado y tu futuro y creía que nunca la trazaría pero gracias a ti la he trazado y cruzado - se quedó en silencio para levantar la barbilla de Quinn y hacer que la mirara- y no quiero que pienses otra cosa que no sea en lo mucho que quiero estar contigo y cuanto me voy a morir cada día en Nueva York porque no estás conmigo- la morena finalizó el discurso que le había costado horas preparar.

-Rach… yo…yo…- Quinn no sabía que decir, Rachel había hecho y dicho todo aquello porque quería que estuvieran completamente bien, no quería dejar nada que pudiera afectarles sin hablar- gracias- la morena se quedó impactada, no era esa la respuesta que esperaba- eres increíble y quiero que siempre seamos así, que hablemos todo lo que nos pasa y seamos capaces de superarlo- se acercó a Rachel todo lo que pudo- el día de hoy, estas conversaciones han sido un gran paso para nuestra relación.

-Pero…¿Estamos bien?- preguntó la morena para asegurarse.

-Mejor que nunca- agarró la cara de Rachel y la besó profundamente- soy muy muy feliz contigo.

-Y yo contigo rubia- respondió Rachel después de un largo rato besándose.

Pasaron el resto de la noche en aquella colina, cenando, viendo el paisaje y disfrutando de la compañía mutua, después de aquel gueto y aquella conversación Quinn olvidó todas las inseguridades que le habían invadido aquella mañana en la piscina, y el resto de días en Lima fueron un sueño para ella. Ahora que los padres de Rachel y Judy sabían que las chicas estaban juntas, les había dado un grado de confianza y libertad antes inexistente, Quinn entraba y salía de casa de Rachel a cada rato y la morena hacía lo propio en casa de la rubia. Disfrutaban de la piscina, de tomar el sol, de ir a cenar y pasear, y de aprovechar cada minuto juntas, esos días estaban siendo los mejores de los últimos meses y eso traía como consecuencia que la separación sería más dura aún.

Rachel regresaba a Nueva York, donde ya estaban Kurt, Santana, Britt, Blaine, Sam y Artie, al menos le consolaba no estar sola en la ciudad, y Quinn se dirigía a Yale apenas dos días más tarde de que Rachel se hubiera marchado, sus clases comenzaban el 1 de Septiembre igual que los chicos en NYADA. Ninguna quería regresar a su vida rutinaria y eso hizo tan dura la última noche, habían decidido salir a cenar y aunque se estaban diviertiendo, se notaba en el ambiente que el humor de ambas era algo triste en ese momento, Quinn llevó a Rachel a su casa en coche y la despedida fue infinita, la morena no salía del coche a pesar de que lo repitiera cada cinco minutos, quería seguir besando a Quinn para compensar todo el tiempo que estaría sin probar sus labios.

-Me voy a sentir culpable si mañana pierdes el avión- dijo Quinn entre besos.

-¿Por qué cogí un vuelo tan temprano?- respondió Rachel completamente aislada de sus pensamientos.

-Porque tal y como llegas te vas a ensayar- le recordó Quinn agarrándola de la cintura para pegarla más a ella.

-Oh… Cierto- aquella frase le hizo volver a la realidad y separarse triste de la rubia.

-No quiero que te vayas- pidió Quinn lo que hizo que la cara de pena de Rachel aumentara.

-Yo quiero irme pero que vengas conmigo- pidió la morena-haz la maleta y ven conmigo.

-Me encantaría Rach pero no puedo dejar la universidad- ahora era Quinn la que tenía cara de pena- no estés triste amor, estos días han sido fenomenales y eso es lo que voy a recordar todos los días en mi habitación de Yale.

-Tienes razón- reconoció la morena- te voy a echar mucho de menos.

-Y yo a ti- Rachel dio un último beso profundo y dulce antes de dirigirse al interior de su casa.

El día siguiente fue realmente duro para Rachel, tuvo que levantarse realmente temprano, coger el avión varias horas hasta llegar a la ciudad e ir directamente hacia el teatro con maleta incluida para un largo día de ensayos en el que tuvo que ponerse al día sobre los nuevos horarios, planes de ensayos y pruebas, si hasta ahora había sido un gran trabajo a partir de ahora iba a ser incluso más duro, las horas de trabajo aumentaban y debía compaginarlo con las clases, empezaba a dudar de cuando tendría tiempo para dormir. Llegó al apartamento con ganas de hablar con Quinn para contarle su día y después dormir, pero el loft estaba abarrotado de gente por lo que al final tuvo que quedarse un rato con sus amigos hasta que consiguió irse a su habitación a dormir.

El regreso de la rubia a Yale tampoco fue algo muy sencillo, el día que comenzó la universidad supo que solo volvería a Lima en contadas ocasiones, que era parte del pasado pero después de esa semana con Rachel solo quería volver o ir a Nueva York o donde fuera que estuviera la chica. Además, este curso tendría que compartir habitación de nuevo en la residencia, no era que le importara, las habitaciones eran grandes y tenían un pequeño salón propio y baño, mientras fuera una chica no le importaba, tendría algo más de compañía pero esperaba que le tocara alguien simpático y parecido a ella. La idea de Quinn compartiendo habitación no hacía una especial ilusión a Rachel que terminó por aceptar aquella idea porque confiaba plenamente en su chica.

Habían transcurrido unas semanas desde su regreso a la gran ciudad y los ensayos cuando a la salida de uno de ellos, el productor de la obra se acercó para hablar con Rachel, tenía un regalo preparado para ella, un coche y una limusina disponible 24 horas para todo lo que su estrella quisiera, la morena adoró aquel regalo, le iba a ahorrar mucho tiempo de ir y venir a clases y ensayos, necesita ese tiempo como fuera así que terminó por aceptar aquel regalo a pesar de que en un principio le pareciera un poco excesivo. No tardó en ganarse varias críticas de sus amigos por aceptar aquel regalo, y en llamarla estrella o diva, a Rachel le dolían aquellos comentarios a pesar de que intentaba ignorarlos todo lo que podía, tampoco ayudaba el hecho de que el apartamento siguiera lleno, no podían seguir viviendo en aquella condiciones y tenía que hablarlo con Kurt tarde o temprano.

Era un viernes, llegaba cansada de NYADA, ese día solo había tenido ensayos por la mañana debido a unos problemas técnicos en el teatro, y en el apartamento los chicos y Santana habían pedido pizza para cenar, sus pocas ganas de preparar algo cuando llegó le hizo unirse a sus amigos en el sofá.

-Ohhh…- se escuchó decir en el salón cuando Blaine le dio de comer a Kurt románticamente.

-Ya basta Lady Hummel, no me apetece tanto romanticismo a la hora de comer- protestó Santana.

-Ya nos reiremos de ti cuando Britt regrese- dijo Rachel en defensa de su amigo.

-O de ti cuando Quinn esté por aquí- ahora era Santana la que contraatacaba- si pones esas caras hablando por teléfono con ella tienes que ser insufrible cuando están juntas.

-Yo no pongo ninguna cara- se defendió la morena.

-Claro que sí- se burló la latina- aunque no me extraña que te tenga loca, esa chica sabe lo que hace y lo hace muy bien.

-¿De qué hablas?- preguntó Rachel tensándose en el sofá, todos se habían quedado callados.

-De que la rubia para ser tan puritana en el instituto sabe muy bien lo que hacer en la cama- siguió riendo la latina.

-Espera, espera ¿qué estás diciendo?- dijo Rachel sin entender nada confusa.

-Veo que Quinn no te lo ha contado- ahora era Santana la sorprendida.

-Santana, habla YA- le ordenó Rachel con un grito.

-Quinn y yo nos acostamos en la boda de Mr Shue el año pasado- confesó la latina sin saber lo que estaba a punto de ocurrir- fue muy interesante, se le da bien jugar ahí abajo.

-¿Qué… Quinn y tú? Eso no es posible- Rachel estaba asimilando lo que oía.

-Te aseguro que lo es, hubo repetición la mañana siguiente- se burló Santana riendo pero paró cuando sintió como Rachel le pegaba una torta en la cara- ¿que coño haces?

-Es la última vez que hablas así de mi chica- Blaine y Sam se levantaron para agarrar a las chicas antes de que algo más ocurriera.

-Soltadme- dijo Rachel conteniendo sus lágrimas por lo que acababa de descubrir.

Santana no hizo nada cuando los chicos la soltaron, en el fondo sabía que le había hecho daño a Rachel con aquella confesión, la había visto aguantar sus lágrimas y no podía culparla por lo que no se vengó por aquella torta, se sentó en silencio con sus amigos en el sofá mientras la morena se había marchado corriendo a su habitación. Rachel no sabía que hacer, quería hablar con Quinn, comprobar que eso era cierto, no podía seguir así pero hacía rato que la rubia le había dicho que se iba a dormir y no cogía el teléfono, de repente sin pensar aquello, como un acto de locura tuvo una idea, cogió su teléfono y mandó un mensaje.

Media hora después salía de su habitación con un bolso, sus compañeros la vieron salir e intentaron preguntar donde iba pero la morena, aún con los ojos rojos los ignoró. Como había prometido, Dimitri, su chófer estaba allí con el coche, el muchacho le abrió la puerta y le preguntó donde deseaba ir, la morena no tardó en decir 'a Yale, New Heaven' el muchacho puso cara extraña al principio pero cuando Rachel lo pidió por favor con aquella cara el hombre supo que ocurría algo y cumpliría los deseos de su jefa. El camino no era tan largo pero a Rachel se le hizo eterno, le había dolido mucho escuchar que su amiga y su novia se habían acostado antes pero le dolía más aún que Quinn le hubiese mentido, habían hablado varias veces sobre sus relaciones o parejas anteriores y la rubia siempre decía que eran cosas sin importancia o nada relevantes para ellas, no sabía en que pensaba Quinn pero sin duda acostarse con su amiga y compañera de piso a Rachel le parecía algo relevante al menos como para contarlo.

Una hora y algo después Dimitri le anunció que habían llegado a la residencia que la chica le había indicado, Rachel se serenó, limpió sus ojos e hizo un esfuerzo por recordar que habitación y edificio le había dicho Quinn que tenía ese año. Cuando lo hizo le dijo a su chofer que podía marcharse ya buscaría una forma de marcharse de allí cuando todo estuviera resuelto con la rubia. Cogió su bolso y fue caminando por los diferentes hasta que encontró el edificio 3, una vez en su interior el guardia del edificio le preguntó porqué estaba allí, algo preocupado por la cara y los ojos inchados de la chicas, Rachel dijo que iba a visitar a Quinn por una emergencia familiar, algo que tenía que contar en persona, había hecho gala de sus dotes de actriz por lo que no fue raro que el guardia la dejara pasar y le indicara el camino que debía seguir hasta la habitación 112, la de Quinn. Respiró para tranquilizarse antes de llamar una vez suavemente a la puerta, como nadie respondía su enfado fue creciendo lo que incrementó la intensidad a la que llamaba a la puerta, por fin después de un rato la puerta se abrió.

-Hay algunos que intentamos dormir- Quinn abrió de mala gana la puerta pero al ver a Rachel se quedó sin saber que hacer- Rachel- consiguió decir y cuando reaccionó intentó lanzarse a los brazos de la chica pero la morena la frenó-¿qué pasa? ¿qué haces aquí?

-Tenía que hablar contigo- consiguió decir Rachel- ¿puedo pasar?

-Claro, entra- Quinn se apartó sin entender nada para dejar pasar a Rachel, por suerte para ellas su compañera había salido de fiesta aquella noche- Rach… me estás preocupando.

-Siéntate- le ordenó la morena y Quinn obedeció, hubo un largo silencio antes de que la morena se decidiera a hablar de nuevo- ¿te acostaste con Santana?

-Pero.. ¿Qué?- preguntó Quinn sin entender como lo sabía y a qué venía aquello.

-¿Te acostaste con Santana?- volvió a preguntar.

-Yo… Si- terminó de reconocer y vio la cara de decepción en su novia.

-Vaya- fue la respuesta de Rachel que comenzaba a enfadarse, Quinn no sabía que decir- y…¿no te pareció algo destacable como para contármelo?

-Yo…. es que… no fue nada Rachel- se defendió aún sin creerse que estuviera teniendo esa conversación con Rachel allí.

-No fue nada acostarte con mi compañera de piso y amiga, con quien te has pasado medio verano en Lima- la atacó la morena.

-Rachel, fue algo de una vez, no he vuelto a hacer nada con Santana- se defendió de nuevo la rubia- ¿Quieres tranquilizarte?- dijo cuando la vio dando vueltas a su habitación.

-No Quinn, no quiero- protestó Rachel en tono infantil- me mentiste, me dijiste que no habías tenido nada importante con ninguna chica.

-Y así es, no fue nada importante- intentó explicarle Quinn- fue algo del alcohol y…

-¿Y qué?- preguntó con un grito Rachel.

-Y mis ganas de olvidarme de ti- la cara de la morena cambió de inmediato al oír aquello- ¿sabes lo que fue para mí verte después de tantos meses con aquel vestido? ¿Sabes lo que fue que casi no cruzáramos palabra en todo el día? ¿Sabes cuánto me arrepentí de haber ido cuando te vi allí?

-Eso no justifica que no me lo contaras- Rachel no quería ceder tan fácilmente ante la rubia.

-No, no lo hace, te explico el porque lo hice y no debería porque no estaba contigo, no teníamos nada- Quinn fue dura pero si Rachel no cedía ella tampoco.

-Lo sé- dijo Rachel ya más calmada.

-Cuando nos reencontramos estabas enfadada con Santana y no te lo conté, la primera vez que íbamos a hacerlo y me preguntaste no era el momento de sacar el tema- comenzó a explicar la rubia que también se había calmado- debía de habértelo contado pero no supe como sacar ese tema, es algo raro.

-Es que Santana se acostó con Finn antes que yo y contigo antes que yo e intentó quitarme el papel en Broadway… - dijo Rachel perdida en sus pensamientos- no entiendo porqué hace esas cosas.

-Quizás debas tener una autentica conversación sincera con ella- la rubia se acercó a la morena para sentarse junto a ella -Dime una cosa- Rachel le prestó atención- ¿Qué te ha molestado más que me acostara con Santana o que no te lo halla contado?

-Las dos pero algo más que me haya enterado por ella y no por ti- la respuesta de Rachel era sincera, le dolía que su amiga y su novia hubieran tenido algo pero le dolía más saber que Quinn le había mentido u ocultado algo.

-Lo siento- se disculpó por fin Quinn- lo siento por no habértelo dicho y porque te hayas enterado así , habértelo hecho pasar mal y que hayas venido hasta aquí en mitad de un viernes noche, lo siento mi amor.

-Da igual- dijo Rachel en apenas un hilo de voz.

-Ven aquí- le agarró la mano y la atrajo hacia ella- si hubiese sabido esa noche que en un futuro tú y yo estaríamos así nunca lo habría hecho ¿me perdonas?- Rachel asintió con la cabeza aún callada- ¿Estás bien?- La morena hizo un movimiento de hombros insegura de cómo se encontraba, perdonaba a Quinn después de oír sus explicaciones pero eso no quitaba las horas anteriores que había pasado- No quiero verte así, me duele mucho verte llorar.

-Soy una reina del drama- dijo esta vez con una media sonrisa que se contagió a Quinn.

-No digas eso- dijo quitándole importancia la rubia- estabas asustada porque te había ocultado cosas y por todas las inseguridades que eso trae.

-Tienes razón, estoy asustada- reconoció Rachel siendo sincera- de nosotras, de ti, de mi.

-Amor, tranquila, para que esto funcione tienes que dejar ir todas esas inseguridades de una vez por todas y confiar en mi- le pidió Quinn acariciando su mejilla.

-Lo hago, confío en ti- dijo en un tono más bajo la morena- lo que me asusta más aun, tienes mi corazón, eres capaz de romperme- Rachel volvía a estar a punto de llorar.

-Nunca haría eso- le dijo muy seriamente Quinn- te lo prometo que nunca voy a hacer nada que te haga daño, ¿de acuerdo?

-Vale- asintió Rachel-pero si que soy una reina del drama, podía haber llamado pero no, he pedido a mi chofer que me traiga un viernes de madrugada a New Heaven solo para montarte un numerito de celos a mi chica- dijo avergonzada la morena por lo que había hecho.

-Suena muy bien cuando dices en voz alta mi chica- dijo Quinn ignorando el resto de lo que Rachel había dicho.

-Lo eres, eres mía- agarró a Quinn por la cintura fuertemente- no de Santana- añado en un susurro que la rubia escuchó perfectamente seguido de una beso posesivo.

-Recuérdame que llame a Santana- dijo la rubia cuando se separaron y la cara de Rachel volvió a cambiar- tengo que darle las gracias, a pesar del numerito que has montado si no hubiera sido por ella no estarías aquí.

-Casi un mes es mucho tiempo- dijo Rachel que ignoró la parte de dar las gracias a la latina.

-Te echaba de menos- Quinn acarició la mejilla de la morena suavemente.

-Y yo a ti- Rachel rompió la distancia para darle otro beso a la chica.

-Espera, espera- dijo Quinn separándose de ella, Rachel la miró expectante- ¿tú mañana no tenías un ensayo por la mañana?

-Oh mierda- dijo Rachel cuando vio que la rubia tenía razón- dios, dios en qué estaba pensando.

-En mí- se burló la rubia que vio la cara de preocupación de Rachel- es muy tarde Rachel, no puedes irte ahora.

-Ya pero…- intentó protestar.

-¿No existe la posibilidad de que se cancele y puedas pasar el día aquí conmigo?- le pidió Quinn con cara de pena- por favor.

-Está bien- aceptó Rachel tras un largo rato- voy a escribirle a Rupert diciéndole que estoy aquí por una emergencia familiar y que el lunes recupero las horas de mañana.

-¿Aceptará?- preguntó Quinn.

-Espero que sí, sino me espera una buena- dijo Rachel resignada, quería quedarse pero sabía que le podía traer problemas.

Cogió el móvil para mandar aquel mensaje a su director rezando porque todo saliera bien, cuando lo hizo levantó la cabeza y vio a Quinn observándola en frente suya, la rubia le hizo un gesto para que se acercara y ella obedeció, cuando llegó a su destino la chica la abrazó durante largo rato, quería transmitirle que todo estaba bien y que se alegraba de tenerla allí, era muy tarde así que propuso irse a dormir y descansar, ya tendrían tiempo a la mañana siguiente de hablar, la morena le pidió un pijama a Quinn, se le había olvidado coger uno con las prisas porque no tenía previsto pasar la noche allí. Al terminar de vestirse pudo ver a Quinn ya metida en la cama esperándola, con la cabeza baja aún algo avergonzada por ir allí de esa forma se unió a la rubia que no tardó ni un segundo en rodearla con sus brazos y dejar un dulce beso en su cabeza, apenas un minuto después estaban profundamente dormidas, había sido un día extraño y agotador.

-Sí Kurt, no te preocupes- dijo la rubia a la mañana siguiente- está aquí conmigo- Rachel se despertó al escuchar a Quinn hablar- está bien, estamos bien- la morena se quedó escuchando sin salir de la cama- ya te lo contará ella, si, espero verte pronto- a la morena le gustó oír eso ya que implicaba una visita de Quinn a la ciudad, colgó el teléfono y dirigió su mirada a la cama- buenos días pequeña.

-Hola- respondió la morena que vio como Quinn se acercaba y se sentaba junto a ella- ¿has dormido bien?

-Contigo aquí, mejor que nunca- respondió sonriente la rubia.

-¿Y tú compañera?- preguntó Rachel cuando vio la cama de enfrene vacía.

-No ha venido a dormir, estará con alguien- dijo Quinn, la verdad que no le importaba- ¿qué te apetece hacer hoy?

-Lo que tú quieras- Rachel estiró la mano para coger su móvil- parece que Rupert me ha dado permiso pero dice que es la última que me deja pasar que no podemos perder más ensayos.

-Siento que te regañen por mí- se disculpó Quinn, al fin y al cabo si estaban allí era por su culpa.

-No pasa nada, como bien dijiste me alegra que de todo esto haya salido que podamos vernos aunque sea un día- la morena debía admitir que Quinn había tenido razón en eso.

-Entonces vamos a aprovechar el día- tendió su mano para levantar a Rachel de la cama- vamos a ver el campus, te llevo a comer y ya luego vemos que más hacemos.

-Me parece bien- aceptó sonriente Rachel tras dar un rápido beso a Quinn e ir a su armario para robarle algo de ropa.

Como la rubia le había dicho la llevó a ver el campus donde estudiaba, a pesar de ser sábado había alumnos por allí estudiando y ensayando, como no habían desayunado Quinn guió a Rachel hasta el puesto de café que solía frecuentar casi todas las mañanas, por suerte para ellas, en septiembre aún hacía buen tiempo así que pudieron disfrutar de su desayuno sentadas en el césped al sol. A Quinn le encantaba tener a Rachel allí, era su territorio, su mundo como decía la morena y disfrutaba enseñándoselo, al contrario que en Nueva York donde la chica era pura confianza y caminaba decidida, allí Rachel iba tímida, siguiendo los pasos y órdenes de Quinn, a la rubia le pareció un nuevo lado adorable de su chica. Le mostró sus clases y salas de ensayo donde por fin ese año comenzaba a dar interpretación, técnica vocal o improvisación, por fin había terminado con la mayoría de teóricas y podía comenzar a experimentar más y mostrar sus cualidades. A Rachel le gustó aquello, era una buena escuela y Quinn parecía encajar allí perfectamente, se veía que le apasionaba estar allí por la forma de hablar que tenía al explicarle las cosas a Rachel, la morena supo que después de ese día no iba a poder perdible ni sugerirle a su chica que cambiara sus estudios allí por Nueva York.

Después de pasar el día en el campus y dejar que Quinn la llevará a comer y a tomar otra café tranquilamente en una terraza la morena le propuso a su chica pasar las horas que le quedaban tranquilamente en su residencia, Quinn aceptó la idea encantada por lo que se dirigió de regreso a su habitación, para su mala suerte, esta vez su compañera de cuarto si estaba allí y se quedó sorprendida cuando Quinn le presentó a su novia, sin duda Vanesa no sabía de las preferencias de su compañera hasta ese momento, aunque Quinn le dijo que no hacía falta, la chica decidió darle intimidad a su compañera y dejarla sola con su novia, lo que la rubia agradeció enormemente.

Quinn preparó algo rápido para cenar en la cocina común de la planta y lo llevó a la habitación, donde Rachel había preparado el salón para ver una película relajadamente, era agradable tener a la chica allí, en su habitación, tumbada en el sofá mientras seguían viendo aquella película elegida por la rubia. A Rachel le estaba pareciendo tremendamente aburrida pero no le importaba porque llevaba la mitad del tiempo viendo como Quinn estaba completamente atenta a la televisión, cuando la rubia le pilló mirando Rachel no apartó la mirada, al contrario intentó transmitirle las ganas que le tenía y por ello trepó sobre ella para besarla.

Durante largo rato se acariciarion, se besaron y se exploraron como llevaban semanas sin hacer, la mano de Rachel fue bajando hasta el principio del vestido que llevaba su chica aquel día, sin tardar en deslizarse bajo ella, quería hacer a Quinn suya e iba a hacerlo allí mismo, llegó poco a poco a su ropa interior, sin dejar de besar en ningún momento a la rubia que estaba enloquecida por lo que estaba haciendo Rachel, sin haberle quitado el vestido bajó su tanga para acariciar con sus dedos el centro de su chica ya hinchado y húmedo por ella.

Recorrió poco a poco cada milímetro, descubriendo los miles de puntos nerviosos de la zona, no paraba de acariciar el centro de la chica ya que Quinn dejaba escapar gemidos en su boca entre los besos, y lo que en un principio empezó como suaves caricias fue convirtiendo en algo más pasional y de mayor contacto. Con la otra mano jugaba con uno de los pecho de la chica aún sobre el vestido, Quinn no tardó en perder la cordura y comenzar a jadear cuando sintió el orgasmo llegar a ella, Rachel agilizó el movimiento de sus dedos en el centro de Quinn e incluso metió uno de ellos en su interior para hacerla disfrutar más, fue cuando notó las pareces de Quinn apretando su dedo y el cuerpo tenso de la chica, lo había conseguido, la chica había llegado al orgasmo gracias a ella. Esperó a que su cuerpo se relajara para sacar su mano y volver a besar a Quinn apasionadamente, estaba dispuesta a compensar la de noches que había pasado sola allí mismo pero esta vez la rubia la frenó dejando a Rachel confusa.

Quinn se levantó y tiró de la mano de la chica hacia la cama, donde la tumbo para subirse a ella de rodilla y besarla, ahora era su turno de hacer subir al cielo a Rachel.

-Buenos días cariño- dijo Quinn al despertar a la mañana siguiente.

-mmmm- un gruñido fue todo lo que emitió Rachel antes de darse la vuelta en la cama para seguir durmiendo.

-Rach… me encanta tenerte aquí en la cama pero es casi la hora de comer-intentó explicar a su chica- y Dimitri estará aquí en un rato para recogerte.

-No quiero- protestó infantilmente.

-Si no te levantas no me despediré de ti- amenazó la rubia saliendo de la cama.

-De eso nada- Rachel había reaccionado inmediatamente y ya estaba de pie junto a la rubia.

Quinn preparó algo rápido de comer anets de recoger las pocas cosas con las que la morena había llegado y la acompañó al exterior, donde se sentaron al sol, esperando a que Dimitri llegara. Rachel descansaba apoyada en Quinn sin hablar, solo disfrutando del olor de su chica unos últimos minutos hasta que vio el coche negro aparecer y pararse frente a ellas. Dimitri bajó para saludar a las chicas y abrir la puerta del coche para dejar entrara Rachel cuando estuviera lista. Tristemente la morena se levantó y arrastró a Quinn hasta el coche, la rubia no tardó en agarrarla de la cintura y atraerla hacia ella para besarla, se separaron cuando necesitaron aire pero se quedaron a centímetros mirándose fijamente. Fue la morena quien desgraciadamente rompió aquel contacto visual, no quería tener esperando más tiempo a Dimitri, bastante que hacía hecho al muchacho ir allí. Con un te echaré de menos la rubia dejó ir la mano de Quinn al interior de aquel coche negro. Rachel se pasó medio viaje durmiendo, la noche anterior había sido intensa con la rubia y necesitaba recuperar fuerzas, al fin y al cabo al día siguiente le esperaban más de horas de ensayo para compensar las horas del sábado por la mañana.

-Por fin estás aquí- dijo Kurt cuando la vio entrar por la puerta para acercarse a darle un abrazo.

-Hola Kurt- la chica correspondió a su amigo- siento no haberte dicho donde iba.

-Quinn me avisó en cuanto llegaste y a la mañana siguiente me llamó- explicó el chico.

-Fue un impulso, necesitaba ir y hablar con ella, verla, escucharla- reflexionó la morena mientras se sentaba en el sofá- espera, esto esta muy tranquilo- dijo cuando se dio cuenta de que estaban solos.

-Tengo buenas noticias para tí- Rachel se giró para mirar expectante a su compañero- Blaine y Sam se mudan con Mercedes, así que volvemos a estar Santana tú y yo aquí- finalmente añadió- al menos hasta que Britt vuelva y Santana decida que hace.

-Espera, espera, ¿Qué? ¿Mercedes? ¿Está aquí?- preguntó sorprendida, se iba dos días y las cosas cambiaban tanto.

-Está aquí para grabar su disco y tiene un apartamento propio- explicó Kurt.

-Pero… Blaine y tú…¿Estais bien? ¿por qué se va?- preguntó Rachel temiendo la respuesta.

-Si, es solo que no estamos preparados para vivir juntos, nos iba a perjudicar- Rachel se acercó y abrazó a su amigo- pero todo está bien entre nosotros y espero que tú con Quinn también.

-Si, hablamos, me explicó lo ocurrido y todo bien- pudo ver una sonrisa en la cara de Kurt- creo que ahora debería hablar con Santana, sobrereaccioné con aquella bofetada y huída.

-No ha vuelto a hablar del tema ni ha dicho nada- la informó Kurt- pero sí, deberías.

-Lo haré- reconoció Rachel- pero ahora solo quiero irme a la cama, mañana tengo que madrugar muchísimo y me espera un largo día.

Se despidió de su amigo y se marchó a su habitación, quería dormir pero antes se aseguró de escribirle a Quinn que estaba en casa perfectamente y que la echaba ya de menos, se sintió culpable cuando la rubia le confesó que estaba estudiando porque al día siguiente debía llevar memorizado varios textos y aún no los había empezado por razones obvias.


Nuevo capítulo! Espero que les guste! El tema del sexo Quinntana tenía que aparecer pero me alegro que les haya servido para vanzar en la relación! Ahora Rachel deberá tener una conversación seria con Santana también... Gracias por todos sus comentarios! Los adoro :)

Un gran saludo, nos vemos pronto!