N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

No entendía porque venía siempre a ese lugar, se estaba haciendo daño según las palabras de sus conocidos, claro que sabía que se estaba haciendo daño, él no iba a regresar, entendía que tuviera sueños pero igual dolía, siempre iba a ese lugar cuando quería recordar o llorar pero hoy era diferente, hoy era completamente diferente porque él se casaba con alguien que no era ella... si definitivamente ese lugar siempre sería especial


Lugar

Sakuno abrio poco a poco los ojos con calma, se sentía cansada físicamente y mentalmente, le dolía todo el cuerpo pero más que eso le dolía todo el corazón, aunque quisiera esforzarse diciendo que no era nada, que pasaría, que todo estaba bien las cosas no eran así, jamás serían así y lo sabía, tenía que darse prisa si no quería llegar tarde a clases, se levanto de la cama para colocarse las pantuflas y correr a la ducha, necesitaba sentir una vez más algún tipo de calor porque hace más de dos años que no sentía nada.

El agua corría por su cuerpo, por su mente rondaban miles de preguntas que aún ahora seguían sin respuesta, ¿estaría bien?, ¿estaría tan acabado como ella?, sonrió levemente al darse cuenta de que él no estaba en lo absoluto acabado, no, claro que no porque si estuviera acabado no estaría a punto de contraer matrimonio con alguien que no era ella, eso era más que obvio, tomo su cabello con sus manos, a él siempre le había gustado y se lo decía cada día al despertar, una lágrimas resbalo por su mejilla y la limpio de inmediato.

Con pasos tontos salio de la ducha para acomodarse la ropa para tomar sus cosas y salir de casa, no había nadie así que no había algún problema, los niños corrían en la calle entre gritos y algunas que otras palabras pero ella no prestaba atención, no podía aunque quisiera, era como si su mente se hubiera quedado atrapado en esa fecha de hace dos años, lo único que pensaba era si él estaba bien, esa pregunta siempre rondaba por su cabeza, siempre, claro que sabía que había seguido sus sueños pero eso no significaba que la abandonara.

De hecho no había sido un rompimiento muy bueno, ese día ella lloraba como nunca mientras le pedía explicaciones, él solo sonrió diciendo que era su sueño y que las relaciones a larga distancia no funcionaban, ella no era tonta, jamás hubiera pensado que él la iba a engañar pero él no confiaba en ella a pesar de que decía que si, eso solo dolía mas, entro a su clase con calma para sentarse cerca de la ventana, se podía observar muy bien la biblioteca que se encontraba al otro lado del edificio, sonrió tristemente al observar ese lugar.

En esa biblioteca habían pasado demasiadas cosas entre Seiichi y ella, ahí se habían conocido cuando hubieran tomado el mismo libro, ahí se declararon con una sonrisa nerviosa y con un sonrojo enorme en sus pómulos, ahí se habían quedado a media tarde estudiando incluso cuando no había ni un alma más y ella había terminado siendo suya, había sido mágico porque ese lugar era de los dos, solo de los dos pero ahora solo ella lo visitaba cuando quería recordar, cuando quería sentir que no todo había sido un sueño, cuando quería poder pensar que él si la había querido aunque fuera un poco.


Entro con pasos calmados a la biblioteca, a su lugar favorito, se sentía diferente, quiza porque no estaban las risas de Seiichi, no había nada de él en ese lugar, nada quedaba, solo recuerdos borrosos, cuando él se había marchado ella había quedado destrozado porque lo amaba, de verdad que lo amaba porque dolía, había intentado por todos los medios olvidarlo, se había refugiado en deberes de casa, en libros que leía desesperadamente, en ver televisión hasta altas horas de la noche, en leer cosas de años pasados para despejar su mente de él pero nada funcionaba.

Se sentía desgastada en su totalidad, era como si fuera una anciana atrapada en el cuerpo de una mujer jóven, no entendía como es que él si había sido capaz de seguir con su vida, la había olvidado y ella luchaba con cada fibra de su ser para poder hacerlo pero le era imposible, su familia no estaba a su lado, sus padres habían muerto en un accidente, su abuela se había casado y no sabía nada de ella desde ese día, no es que no le importara su bienestar pero su abuela tenía una nueva vida y Sakuno no entraba en esta eso era más que claro.

Las amigas que tenía solo la veían de lejos, como si al acercarse les fuera a hacer algo pero sabía que no era así, ellas le daban su espacio pero ellas no sabían que necesitaba a alguien, que las necesitaba y era obvio que jamás lo iba a decir en voz alta, suspiro de nueva cuenta para acomodarse en el piso y tomar un libro en sus manos, fue entonces cuando algo cayo sobre la superficie de este, en ese momento fue cuando se dio cuenta de que estaba llorando, estaba llorando y ni siquiera se había percatado de ello.

Dolía demasiado, dolía como cuando lo vio abordar ese vaión y él no miro atrás, dolía como cuando fue su primera vez, dolía como respirar, dolía que se odiaba porque él la había superado y ella seguía atorada en ese lugar que una vez fue de los dos pero ahora no era de nadie, ni siquiera de ella misma, se estaba asfixiando, él no iba ir a ayudarla, había encontrado a la persona con la que pasar su vida entera, no era ella, era alguien más, alguien que lo despertaría cada amanecer con un beso.

Alguien que le daría hijos, alguien con quien se haría viejo, pero no era Sakuno, ella no iba a estar al lado de Seiichi, no iba a estar y tenía que entenderlo de una buena vez, era momento de pasar página, era momento de decirle adios a esa persona que había sido su todo, era momento de empezar de nuevo pero si no podía tenía que obligarse a hacerlo, no podía seguir llorando, no podía seguir pensando que él llegaría y la salvaría, no podía porque eso no iba a suceder, si realmente quería empezar de nuevo tenía que dejar de ir a ese lugar.

Ese lugar lo único que le hacía era que doliera más, limpio sus lágrimas con calma y sonrió, él no entraría por esa puerta con una sonrisa y algunas palabras cálidad, lo mejor era dejar ese lugar ahora que podía, lo mejor era continuar con su camino y dejar de preguntarse en que había fallado porque la culpa no era suya, no lo era en verdad, no era culpa de ninguno de los dos y tenía que continuar, tomo sus cosas y con pasos calmados camino hacía la salida no sin antes detenerse en el marco de esta y voltear por última vez.

Los recuerdos siempre iban a estar ahí... si definitivamente ese lugar siempre sería especial pero era momento de continuar quisiera o no, podría con eso, era ella e iba a poder con todo, él se casaría y ella en unos meses entraría a la universidad, empezaría de nuevo lejos de aquel lugar, lejos de los recuerdos que quiza en unos años solo serían momentos vagos porque con todo el esfuerzo del mundo iba a poder continuar, era fuerte y podría con ello, estaba segura.


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Espero les haya gustado.

Gracias por leer.