Debido a la hora a la que se habían acostado no fue raro que no no se despertaran hasta después de comer, Quinn fue la primera en hacerlo, tenía a Rachel abrazada a ella aún dormida profundamente. Quería levantarse pero no quería despertar a la pequeña, se había ganado un gran descanso después de todo lo de la noche anterior así que intentó levantarse poco a poco moviendo los brazos de Rachel a un lado hasta que consiguió salir de la cama. Salió al salón donde se encontró a Santana en el sofá.

-Hola San- dijo para que la latina notara su presencia mientras iba a la cocina a por agua- ¿qué haces ya levantada?

-Buenos días- respondió la latina cambiando de canal- no podía dormir más, Tina ronca demasiado.

-Nunca pensé que te vería compartiendo habitación con Tina- se burló la rubia caminando para sentarse junto a su amiga.

-Nunca pensé que te vería tan enamorada de Berry- Santana le devolvió el golpe.

-Buen golpe- reconoció la rubia riendo- ¿Cómo estás? hace tiempo que no hablamos.

-Estoy bien Q, echo de menos a Britt pero bien- confesó la latina- ¿Y tú? ¿ qué tal todo por Yale?

-Genial, me encantan mis clases pero… echo de menos a Rachel- ahora era la rubia quien se sinceraba.

-Estás realmente enamorada eh- rió la chica.

-Hasta el último pelo de mi cuerpo está enamorado de ella San… y me da miedo- Santana era la única persona son la que podía tener aquellas conversaciones.

-¿Por qué?- la latina nunca era sutil.

-Porque me da miedo que la distancia nos rompa o que nos cansemos de luchar contra el tiempo- el te quiero mutuo de la noche anterior mostraba ahora los miedos que acompañaban a la rubia diariamente- me da miedo que encuentra a alguien que encaje mejor en su vida, en sus horarios y en su futuro y esto se acabe porque ya no me imagino no un minuto de mi existencia sin ella a mi lado.

-Ven aquí- Santana podía ser una fría perra pero ese no era el momento de serla, era el momento de mimar a Quinn y por ello la acercó para abrazarla- escúchame, Berry está loca por ti, se pasa el día hablando de lo que vais a hacer cuando os veáis o donde te quiere llevar cuando vienes o espera mirando fijamente el teléfono hasta que la llamas…

-¿En serio?- dijo sorprendida Quinn.

-Vivo con ella, creeme si te digo que Berry tampoco imagina su vida sin ti- Santana estaba diciendo toda la verdad.

-Gracias San- dijo volviendo a abrazarla- te he echado de menos.

-¿Quinn?- Rachel salía de la habitación frotándose los ojos como los niños pequeños aunque había alcanzado a ver como las chicas se habían abrazado pero no tenía energía para estar ni celosa.

-Ven aquí pequeña- le indicó Quinn tendiendo su mano a Rachel- buenos días- dijo cuando la agarró y la sentó sobre sus piernas para besarla.

-Estoy aquí y recuerden que Tina está en mi habitación y no puedo ir a esconderme allí para no verlas- se burló la latina.

-Buenos días a ti también Santana- se burló la morena acoplándose en el cuerpo de Quinn para apoyar su cabeza en el hombro.

-¿Has dormido bien amor?- se preocupó Quinn cuando la vio con intención de volver a dormir.

-Si, mucho- respondió Rachel sin abrir los ojos pero su estómago emitió un fuerte ruido.

-¿Qué te parece si nos preparo algo de comer?- se ofreció simpática la rubia y notó a Rachel asentir con la cabeza- ¿Tú también quieres San?

-Nunca rechazo cuando me hacen la comida- dijo la latina riéndose.

-Está bien, voy a ello- apartó a Rachel dejándola agarrada a un cojín medio dormida en el sofá.

La rubia se levantó para dirigirse a la cocina, al abrir la nevera comprobó que no tenían muchas opciones donde elegir, sin duda les tocaba hacer la compra en el apartamento por lo que apañó las verduras que había para hacerlas junto a algo de pasta, a ver si así conseguía darle energía a Rachel para pasar la tarde. En apenas media hora tenía preparado tres grandes platos de pasta sobre la mesa de la cocina cuando justo en ese instante Blaine y Kurt aparecieron en el salón.

-¿No hay comida para nosotros?- preguntó apenado Blaine.

-Oh, lo siento chicos no sabía a qué hora os levantaríais- dijo Quinn con algo de pena.

-No pasa nada Q ahora hacemos cualquier cosa para nosotros- dijo Kurt mirando con reproche a Blaine por su comentario.

-Eh Rach… despierta- dijo cuando se acercó al sofá para despertarla- ya está la comida, vamos arriba.

-Voy- la morena obedeció y fue hasta la mesa donde la esperaba un gran plato de pasta que probó en cuanto cogió su tenedor- eta está buenísimo amor- alabó a la morena.

-La enana tiene razón Q, ¿no quieres ser cocinera?- dijo Santana cuando lo probó.

-Gracias a las dos pero si fuera cocinera engordaría demasiado- rió la rubia en la cocina.

-A mi me daría igual lo que pesaras- aprovechó para decir Rachel entre bocado y bocado- seguiría queriéndote igual.

-Ohhhh- todos en la habitación lo dijeron al oir el comentario de la actriz y Santana compartió una mirada con Quinn con motivo de la conversación previa que habían tenido.

Terminaron de comer y se quedaron un rato más en la cocina haciendo compañía a Blaine y Kurt mientras se preparan su comida, Tina tuvo la suerte de levantarse justo a tiempo para que los chicos pudieran hacer comida para uno más. Las chicas se retiraron de la mesa para hacer sitio a sus amigos, Santana volviendo al sofá y al dominio del mando de la televisión y Quinn marchándose a la habitación de Rachel junto a su chica.

-¿Cómo se sienta la nueva estrella de Broadway?- preguntó Quinn tumbándose en la cama al igual que había hecho Rachel.

-Mejor que en toda mi vida- la morena se abrazó a su chica.

-Alguien está mimosa hoy- se burló Quinn.

-Tengo que aprovechar ahora que después te echo mucho de menos- se abrazó más fuerte aún y la rubia lo notó.

-Yo también te echo mucho de menos Rach… pero no vamos a pensar en eso ¿vale?- acarició suavemente sus brazos.

-¿Qué quieres hacer hoy?- preguntó la morena cambiando de tema.

-¿Hoy?- se rió la rubia- ¿tú has visto que hora es?- Rachel levantó la cabeza para mirarla sin comprender- son casi las 6 de la tarde amor.

-¿En serio?- se separó de ella para coger su móvil y mirar la hora- Oh dios mío- dijo al ver su pantalla.

-¿Qué pasa?- preguntó preocupada la chica.

-Tengo miles de llamadas de mis padres, compañeros de NYADA, mensajes, emails….- explicó la morena- que pereza, son demasiados.

-Llama a tus padres, ignora al resto- aconsejó la rubia

-tienes razón- dijo la morena marcando el número de sus padres inmediatamente- Hoola papis! siento no haber llamado antes pero estábamos duermiendo- Quinn observó a su chica mientras hablaba con sus padres y decía cosas del tipo- odio que os saliera ese trabajo, ojalá lo hubieseis visto- había sido una pena que los padres no hubiese podido ir al estreno pero según tenía entendido Quinn iban a ir el fin de semana siguiente a verla a la ciudad- es todo genial papá, estoy en una nube- la rubia era feliz de escuchar esas palabras de la boca de Rachel- si, está aquí conmigo- se giró para mirarla- mis padres te mandan saludos.

-Diles que les mandó un beso- dijo una sonriente Quinn.

-Os manda un beso papis- retransmitió Rachel- si, yo también os quiero y os echo de menos- siguió diciendo la morena- nos vemos el jueves.

-¿Al final vienen el jueves?- preguntó curiosa la rubia.

-Si, han decidido venir antes para compensarme y mimarme- Rachel volvió a su posición abrazando a Quinn- he decidido que lo único que quiero hacer hoy es estar abrazada a ti.

-Eres adorable- dijo mientras depositaba un tierno beso sobre su cabeza al oír aquello- te quiero- se sentía demasiado bien decir aquello.

-Y yo a ti- esta vez Rachel se incorporó para darle un beso a Quinn- te quiero- dio otro beso en sus labios- te quiero- esta vez vez fue a su nariz- y te quiero- por último besó su mejilla.

-Si vas a estar así toda la tarde el plan de hoy me parece magnífico- abrazó más fuerte a su chica contra ella- ¿quieres que ponga una película?

-Si- aceptó emocionada Rachel- podríamos ver…

-No voy a poner Funny girl Rachel- interrumpió Quinn antes de que la chica lo dijera.

-Iba a decir otra… se defendió entre susurros

-No me mientas- le regañó Quinn y Rachel le sacó la lengua enfadada- voy al salón a por alguna, no me eches de menos- dio un rápido beso antes de salir de la habitación.

-No traigas ninguna de miedo- le gritó Rachel cuando la chica ya estaba fuera. Esperó pacientemente durante un rato pero la rubia no volvía así que resignó y salió a buscarla- ¿te has perdido por el camino?

-Estábamos esperando a ver cuanto tardabas en echarla de menos- se burló Blaine.

-No Rachel- respondió la rubia que estaba sentada agarrada por sus amigos en el sofá- desde que he salido estoy aguantando a nuestro queridos amigos- se encargó de decir irónicamente las últimas palabras- regañándome por estar en la habitación cuando todos nuestros amigos están aquí- era cierto, Mercedes y Sam habían llegado en algún momento con Artie- y nunca tenemos la oportunidad de pasar tiempo todos juntos, así que o me ayudas a librarme de ellos o nos quedamos aquí jugando con ellos.

-Pero… pero…- intentó protestar Rachel pero no estaba muy elocuente ese día.

-Rachel- le gritó la rubia que seguía agarrada por Sam.

-Jugamos- terminó por aceptar, sus amigos las superaban en número y no iba a salir ganando y al fin y al cabo ella quería pasar tiempo con Quinn que más daba en la habitación o el salón.

Tenían que admitir que el secuestro por parte de los chicos había sido buena idea, se habían dividido por equipos para jugar a un juego de mesa de los que había en el apartamento y estaban realmente riendo y pasándoselo bien, aunque Santana y Rachel no habían dejado su lado competitivo ni por un juego de mesa con amigos, sin duda no había sido buena idea que las chicas estuvieran en el mismo equipo. No se dieron cuenta de lo rápido que habían pasado las horas hasta que miraron el reloj y comprobaron que eran casi las 11 de la noche, llevaban un día muy raro en lo que respetaba a horarios y comidas. Se despidieron de Blaine, Sam, Mercedes y Artie que volvían a sus respectivos apartamentos y se quedaron por fin solos en la tranquilidad el apartamento, Quinn no esperó ni un momento para tirar de Rachel de regreso a la habitación.

-Odio a nuestros amigos- dijo cuando la agarró para besarla.

-No digas eso Quinn- le regaló Rachel- solo quieren que pasemos tiempo juntos.

-Y yo quiero tiempo contigo- se quejó de nuevo la rubia.

-En el fondo me gusta cuando te pones romántica-posesiva- admitió la morena.

-¿Si?- preguntó sorprendida Quinn- entonces ven.

Quinn la agarró fuerte para besarla y Rachel no tardó en pasar sus brazos por el cuello de su chica, poco a poco fueron avanzando hasta que terminaron cayendo en la cama lo que provocó la risa de ambas, siguieron jugueteando y riendo en la cama entre besos y caricias hasta que escucharon un grito proveniente del salón 'les recuerdo que está casa no tiene cortinas, bajen el volumen de sus juegos' era la voz de Kurt, a Rachel a veces le sorprendía como ella nunca había escuchado nada de Blaine y él pero él siempre se quejaba de los ruidos que hacían ella.

-Maldición- dijo Quinn quitándose de encima de Rachel y echándose a su lado- a veces me gustaría que tuviéramos un apartamento para nosotras- soltó de repente la rubia.

-¿Cómo?- preguntó sorprendida Rachel.

-Es que cuando vengo, quiero estar todo el tiempo contigo y quiero poder hacer contigo lo que quiera en el momento que quiera- explicó la rubia- y compartiendo apartamento nunca tenemos eso.

-Quinn… tienes toda la razón- reconoció la chica- pero tienes que entender que cuando tú no estuvieras estaría yo sola en el apartamento… y me gusta la compañía de Kurt y Santana cuando te echo de menos o cuando estoy mal…

-Pero…- intentó protestar pero debía de reconocer que Rachel tenía razón- odio la distancia.

-Quinn, voy a preguntarte algo pero no te lo tomes mal ni nada por el estilo- la morena espeó a que su chica le indicara que continuara- sé que Yale te encanta pero… ¿Alguna vez has pensado venir a Nueva York ha terminar de estudiar?

-Rachel… yo no… no me lo había planteado- confesó siendo sincera- ¿me lo estás pidiendo?

-Yo no quiero obligarte a nada Quinn- sabía que aquello no respondía a la pregunta que le había hecho su chica- es solo curiosidad.

-Rachel, ¿me estás pidiendo que deje Yale y me venga aquí contigo?- volvió a preguntar.

-No te lo estoy pidiendo Quinn, sé que todos piensan que soy una egoísta pero contigo soy incapaz de serlo- la estaba mirando seriamente- sé que eres feliz allí y no te pediría que te mudaras por mi.

-Cada palabra que sale de tu boca me hace quererte más- rompió la mirada para acercarse y besarla.

-Aunque sería bonito esa idea de que tuviéramos nuestro propio apartamento- le dijo aguantando una sonrisa cuando se separaron.

-Sin duda es una bonita idea- reconoció la rubia- vamos a hacer un trato- Rachel la miró atenta- cuando termine este curso volvemos a tener esta conversación ¿de acuerdo?

-Acepto- Rachel selló el trato con un dulce beso.

Era bonito hacer planes de futuro porque eso implicaba que ninguna de las dos tenía pensamiento de dejar a la otra en ningún momento cercano de su vida, eran ese tipo de conversaciones las que hacían que todas las dudas e inseguridades que pudiesen producrise con motivo de la distancia desaparecieran sin más. En ese momento por fin pudiera disfrutar de la película que sus amigos le habían impedido horas antes y lo que iba a ser una ronda de sexo se había convertido en una ronda de abrazos, te quietos y mimos hasta que terminaron cayendo dormidas como producto del cansancio.

El día siguiente a pesar de ser domingo fue más productivo, ya descansadas después del día en casa durmiendo y vagueando las chicas salieron a la ciudad, fueron a Central Park, era uno de los lugares favoritos de Quinn en la ciudad y no perdía la oportunidad de pasar por allí de vez en cuando en sus visitas. Tina ya se había marchado y los chicos tenían cosas que estudiar y trabajos que entregar lo que les daba a las chicas el día entero para ellas solas, ese fin de semana Quinn había decidido que se marcharía el lunes temprano para pasar una noche más con Rachel, porque según el calendario que tenían hecho no tendrían tiempo de pasar mucho más tiempo juntas.

Rachel empezaba a tener 8 funciones a la semana lo que hacía que cuando fuera a New Heaven solo pudiese pasar como mucho un día allí y además eso tenía que compaginarlo con los horarios de Quinn y la rubia tan solo podía ir un fin de semana más a Nueva York después de aquella visita. En Navidad Rachel solo tenía cinco días de vacaciones lo que implicaba que también tendrían que coordinares los días que pasaban en Lima y los que la rubia acompañaba a Rachel en la ciudad, no iba a desperdiciar ni un día de vacaciones sin su chica.

Por ello ese fin de semana era tan especial e importante para ellas, tres días juntas antes de lo que se avecinaba era lo mejor que les podía pasar. Era un día de sol por lo que aprovechar tiempo tumbadas en pleno césped en el parque parecía fundamental. Después de comer estaban de regreso en el apartamento y por suerte para ellas estaba vacío, ninguna de las dos se lo creyó pero tan solo tardaron un minuto en asimilarlo y dirigirse a la habitación, iban a aprovechar muy bien las horas que tenían para ellas y demostrarse de otra formas más que con palabras lo mucho que se querían.

-No puedo más- dijo Rachel dejándose caer en la cama.

-¿De qué hablas? Ven aquí- Quinn giró en la cama para quedar de nuevo sobre ella.

-Quinn, estoy agotada- dijo aún recuperando la respiración.

-No me quieres- se quejó infantilmente la morena.

-Te quiero con locura mi amor pero no puedo más, llevamos horas haciéndolo y no puedo más- acarició la mejilla de la rubia.

-Está bien- aceptó Quinn que cedía ante los encantos de su chica- déjame decirte que has estado fantástica.

-No seas tonta- dijo una sonrojada Rachel.

-Solo digo la verdad- volvió a elogiarla Quinn que disfrutaba haciendo sonrojar a su chica.

-¿A qué hora es tu tren?- preguntó Rachel que sabía que la única forma de que Quinn parara era cambiarle de tema.

-A las 7 y media… que tengo clase a las 9 y media- explicó la rubia.

-¿Quieres que le diga a Dimitri que te lleve?- se ofreció Rachel.

-¿Qué me lleve? ¿Tú no me acompañas? ¿Dónde quedó tu romanticismo?- volvió a burlarse Quinn.

-Siento decirte que tú siempre has sido la parte romántica de la relación- respondió Rachel contagiada de la risa- pero si quieres te acompaño Quinn.

-Te has pasado más de un año levantándote a esa hora, ahora eres libre de dormir hasta más tarde y quiero que lo disfrutes- dijo una dulce Quinn mirándola a los ojos.

-Menos mal, si llegas a decir que tenía que ir te habría odiado- era el turno de Rachel de hacer rabiar a Quinn.

-Tendrás morro…- protestó Quinn.

-Y aún así soy adorable- dijo poniendo ojitos y haciendo pucheros a su chica.

-Y aún así eres adorable- no podía evitarlo, Rachel era adorable en todo lo que hacía y no podía negarle nada a ella.

Kurt y Santana no tardaron en llegar al apartamento lo que les hizo salir de la habitación para estar con ellos, al fin y al cabo eran amigos de Quinn y la chica también les echaba de menos y después de un día sin separarse de Rachel no pasaba nada por cenar con ellos un rato y hablar o cotillear. Como era habitual cuando estaban varios días juntas al meterse n la cama un regusto amargo las invadía, sabían que era la última noche que dormían juntas en bastante tiempo y era inevitable que el pensamiento triste las invadiera en un momento. A pesar de todo eso durmieron perfectamente, siempre lo hacían cuando dormían juntas, Rachel se abrazaba a Quinn para que no se le escapara pero la rubia siempre conseguía levantarse e irse sin despertar a su chica. La estudiante observó aquella mañana largo rato a Rachel antes de irse, era una bonita estampa para levantarse todas las mañanas, sin duda tendrían que tener una conversación seria cuando terminara el curso meses después. Miró su reloj y salió corriendo al exterior del edificio y comprobó que Dimitri puntual como siempre ya estaba allí, por suerte después de ese tiempo conocía al muchacho y ya no le daba vergüenza que le llevara o recogiera de la estación, era cierto que había conseguido que Rachel usara menos el coche, no podía tener a Dimitri pendiente de sus horarios locos, sus antojos o sus vaijes, tenía que volver a vivir sin él, pero había cosas para las que sí era muy útil seguir teniéndole a su servicio y ese era uno de los momentos.

Aquel madrugón lo pagó caro más tarde en las clases en las que el sueño le indavía profundamente y tenía que resistir las ganas de irse a su habitación a dormir. La afortunada de Rachel se levantó horas más tarde en una cama vacía, comprobó su móvil para cerciorarse de que su chica había llegado a tiempo a sus clases y así fue, se había encargado de decirle que estaba sana y salva en la universidad y añadir cuanto la odiaba por seguir durmiendo y por estar tan lejos. Rachel debía admitirlo, era realmente bonita cuando se ponía así. Si cuatro años antes, le decían que Quinn Fabray, la perra jefa de las animadoras podía ser así de dulce, romántica y enamoradiza nunca se lo habría creído.

Como habían anticipado las siguientes semanas no habían sido fáciles para ellas, el fin de semana que Hiram y Leroy habían estado de visita en la ciudad había sido el único más fácil de soportar gracias a los constantes mimos por parte de sus padres que aprovechaban todo momento libre de su hija para llevarla a comer, cenar o de compras, todo era poco para su pequeña estrella, habían visto todos los pases del musical que la chica había realizado mientras estaban en la ciudad. Pero exceptuando esos días, el resto se estaban convirtiendo en algo más pesados y solitarios, en las semanas que precedieron a la navidad apenas había visto a Quinn un par de días si sumaba las horas sueltas que habían pasado juntas y no lo estaba llevando bien. Entendía que la rubia tenía sus clases y algunos exámenes antes de las fiestas y tampoco podía pasar fines de semanas enteros en la ciudad solo por ella pero eso no restaba nada las ganas que tenía de estar con ella, dormir con ella, besarla o simplemente observarla durante minutos sin que se diera cuenta, cosa que adoraba hacer.

Por suerte para ella tenían todas las vacaciones organizadas, Quinn iría desde New Heaven a Lima cuando terminaran las clases igual que haría Rachel que tenía una semana completa de vacaciones coincidiendo con el día de navidad. Después de eso la rubia se iría con Rachel a la ciudad. Rachel maldecía sus horas en el teatro y su constante cansancio porque no había tenido tiempo de ir a comprarle a su chica el regalo de navidad lo que implicaba estar sin ella una tarde en Lima para ir a buscarle algo adecuado.

El viaje a su ciudad natal no tendría que hacerlo sola ya que Santana y Kurt también iban a pasar las vacaciones allí y se habían puesto de acuerdo los tres para ir juntos en el avión, Blaine se había marchado unos días antes al terminar las clases en NYADA pero Kurt se había quedado unos días más por trabajo. Santana y Rachel tuvieron que aguantar una larga charla en aquel avión sobre Blaine, Kurt estaba realmente molesto de que su novio no se hubiese quedado los días que tenían de vacaciones en la ciudad para estar con él y hubiera ido a Lima antes de tiempo.

Quinn llevaba un solo día en Lima y aunque adoraba a su madre ya estaba rezando para que llegara el momento de ir a recoger a Rachel al aeropuerto, sabía que la morena le había dicho que Hiram y Leroy irían a por ella pero no podía resistir más quería ve a Rachel en el mismo minuto que pisara la pequeña ciudad. Cuando el reloj marcó las 7 de la tarde salió despedida en el descapotable hacia el aeropuerto, y aparcó en un hueco que vio junto al coche de los padres de su chica, sabía que llevar el descapotable era una gran carta para que Rachel quisiera ir con ella en lugar de sus padres, era jugar sucio pero no le importaba, todo lo que quería era a su chica. Entró en el edificio y miro en las pantallas por que puerta saldría Rachel y sus amigos, cuando la localizó se dirigió hacia allí.

Saludó cariñosamente a Hiram y Leroy, nos le veía desde el verano y aquellos hombres les caían realmente bien, y permaneció hablando con ellos sobre como le iban las cosas en la universidad y demás hasta que empezó a salir gente por una de las puertas y la morena no tardó en hacer su aparición.

-Quinn- suspiró desde la distancia cuando vio a su chica, aceleró el paso y se fue directa hacia ella- ¿Qué haces aquí?- preguntó mientras la abrazaba.

-No podía aguantar ni un minuto más- dijo mientras olía el perfume de la morena.

-Me alegra que hayas venido- Rachel se separó de ella y la besó sin esperar más.

-Hola hija nosotros también te echábamos de menos- dijo Hiram irónicamente cuando después de varios minutos Rachel seguía besando a Quinn e ignorando a sus padres.

-Lo siento- dijo Rachel avergonzada cuando soltó a Quinn para ir hacia ellos.

-No pasa nada cariño- defendió Leroy- tu padres es un cascarrabias.

Abrazó a saludó a sus padres mientras Quinn aprovechaba para saludar a Santana y Kurt que ya habían llegado donde estaban ellos, según comentaron a ellos les esperaban fuera Burt y Britt. Acompañaron a sus amigos hacia el exterior donde finalmente se separaron, ellos se quedaron en la puerta y ellas se dirigieron hacia el parking donde tenían los coches aparcados. Rachel que llevaba agarrada a Quinn de la mano no tardó en reparar el descapotable de su chica allí parado, la miró sonriente mientras se iban acercando, la rubia lo sabía, lo había conseguido, Rachel quería irse con ella. Leroy viendo la situación que tenía delante decidió invitar a la rubia a cenar con ellos en casa, sabía que la única forma de pasar tiempo con su hija sería tener a Quinn cerca también. La rubia aceptó la propuesta sin pensarlo pero Rachel se montó igualmente en el coche de su chica dejando que sus padres llevaran su equipaje, se verían directamente en casa.

-Borra esa sonrisa de triunfo- dijo Rachel en el interior del coche- sé que has traído este coche porque sabes que no me puedo negar.

-Lo admito- reconoció Quinn- quería tiempo contigo, ¿tan malo es?

-Habría venido contigo aunque vinieses en caballo amor- dijo dulcemente Rachel cogiendo de nuevo su mano.

-Es que te echaba de menos- admitió la chica- no quería quedarme en casa esperando.

-Me encanta cuando eres tan dulce- la morena era incapaz de quitar la sonrisa de su boca.

-Te encanto yo- dijo con un orgullo fingido.

-Se te está pegando mi ego- se burló la morena.

-Ya estamos- anunció Quinn aparcando el coche detrás del de Hiram y Leroy.

-Vamos dentro o mis padres van a terminar por matarte o por secuestrarme- dijo riendo la morena y entrando en la casa tirando de Quinn.

Lo que quedaba de tarde y noche fue divertida, Hiram y Leroy les habían ofrecido ayudarle a preparar la cena todos juntos, Rachel siempre había querido aprender la famosa receta de lasaña de sus padres y por fin iba a hacerlo esa noche. La presencia de Quinn allí era más que divertida, la rubia había descubierto lo divertido que era hacer rabiar a Hiram y que Leroy y Rachel no pararan de reír como consecuencia de sus bromas. Habían pasado largo rato cocinando por lo que en cuanto sacaron aquella olorosa lasaña del horno decidieron cenar, Quinn se alegraba de que Rachel hubiese aprendido aquella receta porque tuvo que reconocer que estaba muy buena.

Fue después de la cena y de un rato de charla cuando los dos adultos decidieron retirarse a la planta de arriba para dejar un rato solas a las chicas, ya habían pasado rato con su hija y ahora veían normal que quisiera estar con su novia un rato relajada. Se trasladaron al sofá donde la morena no tardó en acoplarse en ese cuerpo que tanto había echado de menos. Rachel estaba en posesión del mando de la tele y cambiaba los canales aleatoriamente buscando algo para ver.

-¿Vas a dejar algo?- preguntó la rubia cansada de tanto cambio.

-Es que no hay nada entretenido- protestó la chica.

-Pues pon una película o algo- sugirió la rubia que al ver la cara de Rachel sabía que le estaba rogando que se levantara ella del sofá- encima que es tu casa me toca a mí.

-Te quiero- le dijo Rachel mientras veía a su chica poner la película y volver al sofá.

-Yo a ti no- protestó de nuevo la rubia.

-No seas tonta- Rachel se abrazó a ella más fuerza para borrar la seriedad de su rostro.

Ni media hora duraron viendo aquella película, Quinn había permanecido haciendes la enfadada porque Rachel no paraba de darle besos y caricias para que ese supuesto enfado desaparecieran. Llegó un punto en el que no pudo más y Quinn correspondió aquellos besos sin dudarlo, la había echado de menos sin duda. En un momento de locura Rachel se levantó y tiró de Quinn para ir hasta su habitación, donde la tumbó en la cama para seguir besándola. Estaba a punto de terminar de desabrochar todos los botones de la camisa de su novia cuando un pensamiento de cordura la indavió.

-Espera, espera Rach, tus padres- consiguió vocalizar la rubia.

-Dios, tienes razón- dijo Rachel cuando fue consciente de lo que habían estado a punto de hacer- lo siento, no he podido resistirme, me has besado y me he vuelto loca.

-No sientas nada- le dijo Quinn acariciándole la cara, aún tenía a Rachel sobre ella- me encanta provocar esas cosas en ti pero no podemos hacerlo con tus padres en el cuarto de al lado.

-Tienes toda la razón, me matarían si se enteran- dijo la morena echándose a un lado de la cama.

-A ti te matarían y a mi me descuartizarían- bromeó la rubia.

-Mis padres te adoran no seas tonta- le dijo Rachel mirándola dulcemente.

-No creo que me adoraran si me pillan con la cabeza entre las piernas de su hija en su casa con ellos al lado- Quinn rió solo de imaginarse la situación.

-Tienes razón, te matarían- la risa de la rubia se había contagiado a ella- ¿puedes quedarte a dormir?- le pidió cuando paró de reir.

-No puedo Rach…- negó la rubia- ah no no, esa cara no- Rachel estaba usando su cara de pena para convencer a Quinn.

-Quédate por favor- volvió a pedir- echo de menos dormir contigo.

-Rachel yo también pero si mañana se levantan tus padres y estoy aquí puede que tus padres si me maten- volvió a negarse la rubia.

-Puedes salir por la ventana cuando te levantes- sugirió inocentemente.

-Esto no es una película amor- rió la rubia.

-Venga por favor, no me hagas rogar- Rachel usó todas sus armas, cara de pena, tono infantil, caricias a Quinn.

-Está bien, me quedo- terminó cediendo la chica- pero si te quedas sin novia por culpa de esto recuerda que fue tu idea.

Rachel abrazó sonriente a su novia por haber conseguido su objetivo, iba a dormir de Quinn, la rubia como buena hija se aseguró de avisar a su madre de que no iría a dormir antes de acurrucarse en la cama con Rachel en sus brazos. Depositó un suave beso en su cabeza mientras la abrazaba y se dejó cautivar por ese olor que tanto le gustaba para quedarse dormida.

La mañana siguiente la rubia tuvo algo de suerte, Hiram y Leroy se habían marchado a hacer varias compras de Navidad sin despertar a Rachel ya que imaginaban que con la presencia de Quinn en casa la noche anterior debía de haberse acostado tarde y querían dejarla descansar. Este hecho permitió a una tranquila Quinn salir de casa de su chica sin que nadie se enterara de que se había quedado ahí aquella noche y que había disfrutado de una gran sesión de sexo al despertar y descubrir la libertad que tenían en la casa. Con toda su pena Rachel se despidió de Quinn sabiendo que no podía pasar esa tarde con ella porque debía hacer sus compras de navidad, por suerte para la rubia porque ella tampoco había tenido mucho tiempo de comprar lo que deseaba para Rachel.

Desde la aparición de Quinn en su vida estar en Lima se sentía realmente bien por eso no dudó en llamar a Kurt para que la acompañara aquella tarde a por por regalos, estaba segura que al chico todavía le faltaba algo por comprar y no se equivocó, aún le faltaba el regalo de Carol y de su padre. La tarde fue productiva, Rachel había conseguido comprar todos los regalos, para Quinn, sus padres, Santana e incluso consiguió escaparse un rato para comprarle a Kurt el suyo, además de otro para Mercedes que se había convertido de nuevo en un gran apoyo ahora que estaba en la ciudad y un par de detalles para Sam, Artie y Blaine, ahora que todos vivían en la ciudad y volvían a ser un grupo quería tener un detalle con todos. Se enfadó cuando al llegar a casa descubrió que su rubia había hecho planes para cenar con Santana y Britt, aunque Quinn le dijo que fuera con ellas que podía ser como una especia de cena de parejas Rachel se negó, al fin y al cabo conocía a las chicas, se habían criado juntas y quería darle a la rubia una noche con sus amigas íntimas y ella aprovecharía para estar con sus padres y dormir muchísimo.

El día siguiente estuvo entretenido, Rachel pasó parte del día en casa de Quinn, debía de reconocer que Judy era una persona completamente diferente de la que fue cuando ellas estaban en el instituto, sin duda Russel la tenía dominada y no le dejaba mostrarse tal y como era. Ahora la mujer era encantadora, simpática, detallista y comprensiva, Rachel la adoraba, no había tenido una madre hasta que Shelby apareció en su vida y Judy también se comportaba como una madre para ella cosa que le encantaba.

Esa tarde Quinn y Rachel tuvieron una descabellada idea que esperaban que se pudiera cumplir. Rachel y su familia eran judíos pero hacían una comida siempre el día 25 porque a Rachel le gustaba la navidad y en parte también la celebraban y Quinn tenían pensado comer con su madre porque finalmente sus tíos y su prima no habían podido ir a Lima por problemas con el avión así que se les ocurrió comer juntas. No era mala idea ellas estarían felices pasando el día de navidad juntas y sus padres se conocerían y viendo las personalidad que tenían existía una gran posibilidad de que se llevaran bien. El primer paso fue bajar a la cocina y hablar con Judy que aunque tuvo un momento de duda al principio aceptó en cuanto vio la cara de ilusión de su hija y su novia, no podía negarles eso y estaba segura que pasaría un buen rato. El siguiente paso eran los padres de Rachel, la táctica fue sencilla, Quinn llevó después de cenar a Rachel a casa y la acompañó al interior donde ambas chicas explicaron su gran idea y tras un par de miradas entre ellos, Hiram y Leroy también aceptaron incapaces de negar nada a aquellas dos chicas ilusionadas por pasar su primera navidad juntas. El lugar elegido era la casa de Rachel y aunque los hombres insistieron en que Judy no tenía que llevar nada, la mujer insistió en que el postre y el vino corrían por su cuenta sin opción de negación.

Por todas estar razones esa mañana de navidad fue más especial que otras, Rachel se despertó ilusionada y bajó al salón donde pudo ver la cantidad de regalos que sus padres le habían dejado allí esperándola, los de Quinn no estaban, sin duda había pensado lo mismo que ella, quería dárselos en mano y ver su reacción. Cuando terminó de abrir los regalos de sus padres que eran ropa, películas, una plancha de pelo y varias cosas para su habitación en Nueva York, corrió a buscar su móvil para escribir a Quinn.

Rachel: es navidad, ya he abierto todos mis regalos pero los tuyos no estaban :(

Quinn: los tuyos tampoco estaban! sé ve que tuvimos la misma idea

Rachel: quiero ver tu reacción :)

Quinn: pensé en estar esperándote bajo el árbol con un lazo en la cabeza en forma de regalo cuando te despertaras.

Rachel: fuiste un gran regalo en mi vida… pero hace meses! ahora quiero mi regalo de navidad :)

Quinn: cuanto cariño… no te impacientes en un rato estoy allí :)

Y fue cierto, en apenas una hora Quinn apareció en casa de su novia pero sin su madre que se había quedado terminando el postre para la hora de la comida. Quinn iría a buscarla más tarde pero sabía que Rachel estaba impaciente por sus regalos y por eso decidió ir antes a verla. Quinn entró con varias bolsas a la casa y tuvo que esquivar a Rachel rápidamente antes de que ésta le quitara las bolsas de sus manos. Hizo rabiar durante un rato a su novia porque le dio primero sus regalos a Hiram y Leroy, le había regalado los pasajes de avión para que pasaran fin de año con ellas dos en Nueva York además de haber reservado una mesa para la cena de los cuatro en un hotel muy cercano a Times Square donde podrían ver la bola bajar y tener su beso de año nuevo. En ese instante Rachel no podía querer más a su novia, era un regalo idea y a sus padres le habían encantado porque no habían dudado en ir a abrazar a la rubia y no soltarla durante largo rato, no fue hasta que Rachel reclamó su regalo de nuevo cuando decidieron dejarlas solas un rato para que se dieran sus regalos en privado.

Quinn fue sacando varios paquetes, cada regalo que le daba a su chica tenía una explicación. El primero fue un adorable peluche de un león, la rubia decía que así tendría a quien abrazar cuando ella no estaba. El segundo fue un marco electrónico con fotos de las dos, según la rubia así la vería todos los días cuando estuviera en casa. Y el tercero pero no menos importante fue una preciosa pulsera de plata muy fina y elegante que llevaba grabada las iniciales de ambas, Q y R, en ella. Quinn aunque encantada de la cara de felicidad de Rachel y de los numerosos besos que se había ganado por todos sus regalos decidió vengarse de su chica y romper el momento reclamando ahora ella sus regalos. A Rachel le había costado mucho encontrar lo que quería pero lo había conseguido. Su primer regalo para su novia fue un libro que sabía que Quinn quería desde hace meses y no había encontrado ni en Nueva York, la morena había tenido que comprarlo por internet y mandarlo a casa de sus padres días antes. El segundo regalo era lo que más ilusión le hacía a Rachel, era una cadenita súperfina de plata de la que colgaba también en plata la palabra Love a Quinn le brillaron los ojos cuando la vio y no tardó ni un segundo en girarse y apartar su pelo para que Rachel la colocara donde pertenecía, su cuello. Por último Rachel tuvo un detalle más, le regalo a Quinn un cheque regalo hecho por ella que decía 'Canjeable por lo que mi amor quiera en el momento que lo quiera'.

-Me ha encantado todo Quinn- le dijo Rachel una vez más cuando terminaron de darse sus regalos.

-Y a mi los tuyos amor- dijo una sonriente rubia- la cadena es preciosa y el vale… ¿puedo usarlo cuando quiera?

-Cuando quieras con lo que quieras- aclaró Rachel.

-Es decir….- se quedó pensando un minuto- si te llamo un día borracha a las 3 de la madrugada diciendo que quiero que vengas a mi residencia porque te quiero besar….¿vendrías?

-El vale es una promesa y ya sabes que yo no las incumplo, así que sí, iría- aclaró la morena.

-Me va a costar elegir el momento adecuado para usarlo- se rió Quinn- la cadenita es preciosa, no me la pienso quitar.

-Ni yo tu pulsera, gracias por regalarme esas cosas y el viaje a mis a padres y lo de fin de año, te ha tenido que costar mucho amor- se sintió culpable por el gasto de Quinn.

-Mírame, soy feliz viéndote feliz y sé que tenerlos en Nueva York para fin de año era el mejor regalo que podía hacerte- dijo antes de dar un rápido beso en sus labios.

-Te amo- las palabras salieron solas de la boca de Rachel, nunca antes de lo había dicho a Quinn.

-Y yo a ti cariño- dijo la rubia dulcemente cuando reaccionó a lo que acababa de oír- te amo más que a mi vida- terminó de decir antes de besarla dulcemente.

Tras un rato en aquel sofá abrazadas en silencio, simplemente haciéndose compañía, Quinn tuvo que levantarse para ir a buscar a su madre, Rachel la miró con cara triste intentando convencerla para que la dejara acompañarla pero la rubia se lo impidió, quería que se quedara con sus padres el día de Navidad. Apenas veinte minutos después Quinn regresaba con Judy, Rachel la saludó alegremente con un abrazo como era habitual y la guió hacia el salón donde sus padres estaban terminando de prepararlo todo. Como había prometido Judy había llevado un gran postre y el vino, lo que agradecieron los señores Berry una vez se habían presentado. No tardaron en sentarse a cenar, sus padres habían preparado mucha comida porque habían decidido preparar comida judía y comida de navidad para que hubiese de ambas celebraciones.

La comida estaba buenísima y el ambiente era genial, no paraban de reír, Hiram y Leroy se estaban llevando genial con Judy, Rachel reconocía que la mujer había cambiado mucho desde que ella la había conocido en el instituto, sin duda estaba en el gen Fabray lo de cambiar para ser mejor. Quinn no había soltado la mano de su novia en casi toda la comida y se había encargado de hacerla sonrojar numerosas veces por los comentarios amorosos que le hacía en presencia de sus padres.

La comida se alargó durante todo la tarde, si por algo eran famosos los Berry era por su habilidad de entretenimiento a través de juegos y música, Rachel no perdió su oportunidad de cantar y de intentar convencer a Quinn de que lo hiciera con ella, en un principio la rubia se negó pero ahora fue el turno de hacerla sonrojar delante de sus padres.

-Vamos Q… - le pidió por tercera vez.

-Amor, yo disfruto viéndote cantar- se justificó riendo la rubia.

-Quinn…. o viene a cantar aquí conmigo o…- comenzó a amenzarla la morena.

-¿O qué?- dijo desafiante Quinn cuando vio a Rachel dirigirse hacia ella.

-Se acabó el sexo durante todas las vacaciones- susurró a su oído cuando la había alcanzado, asegurándose de dejar un pequeño mordisco en su oreja.

-Está bien, vamos- la rubia se levantó inmediatamente hacia el micrófono.

-No quiero saber que le ha dicho- dijo Hiram en voz alta provocando la risa de todos.

Llegada la noche Quinn recogió sus cosas para marcharse ya a casa con su madre, todos fueron testigos de como Rachel le rogaba a la rubia que se quedaran un rato más o que volviera después de dejarla . Tantos fueron los ruegos y las caras de pena de la actriz que fueron Hiram y Leroy los que sugirieron si Judy lo permitía que la morena se fuera con ellas y se quedara allí a dormir, por suerte para ellas la madre de Quinn no tuvo ninguna objeción a aquel plan, ver el comportamiento de esas dos de pareja hacía que nadie quisiera separarlas ni un minuto.

Esa idea fue lo que dio paso a que el resto de días que estaban en Lima durmieran todas las noches juntas, ya fuera en una casa o en la otra. Salían a pasear, a comer juntas, quedaban con sus amigos casi todos los días y en definitiva hacían todas esas cosas que no podían hacer habitualmente debido a la distancia que las separaba.

En un abrir y cerrar de ojos la semana de vacaciones había pasado y ya se encontraban de regreso en Nueva York. Aunque había sitio en el apartamento, Hiram y Leroy habían insistido en que preferían quedarse en un hotel para darle a las chicas tiempo para ellas. Los días en la ciudad fueron completamente diferentes a los que habían vivido en Lima, Rachel ya tenía funciones por las noches, exceptuando el día de fin de año y año nuevo, Quinn estudiaba mientras su novia estaba en el teatro pero la presencia de los padres de la morena en la ciudad hacía que el tiempo libre por las tardes o en las comidas lo pasaban con ellos.

Aunque Quinn disfrutaba de la compañía y los hombres allí y de la felicidad de Rachel por tenerlo a todos cerca, su parte favorita del día era cuando por la noche se sentaba en el sofá del apartamento y abrazaba a Rachel hasta que una de las dos terminaba quedándose dormida en los brazos de la otra. El día de fin de año fue el mejor de todas las vacaciones, Kurt había aparecido con Blaine en la ciudad por sorpresa, al parecer los chicos también querían tener su momento romántico en Times Square aquella noche. En cuanto supieron la notica Hiram y Leroy insistieron en que debían cenar con ellos en el hotel y consiguieron después de mucho insistir convencer tanto a los chicos como al hotel de que pusiera dos sillas más en su mesa. Ninguna había querido revelar a la otra el vestido que se iba a poner par aquella noche por lo que cuando llegó la hora de cambiarse, Rachel cedió su habitación a su novia y ella se marchó a la de Kurt para vestirse. Media hora más tarde la rubia esperaba impaciente dando vueltas por el salón la salida de su novia.

-Venga Rach- volvió a protestar- tus padres nos matarán si llegamos tarde.

-Tranquila, ya sale- Kurt salía de la habitación ya con su traje y una pajarita, sin duda cortesía de Blaine.

-Aquí estoy- anunció saliendo de la habitación y dejando a la rubia con la boca abierta.

-Estás… preciosa- fue todo lo que pudo decir antes de acercarse a besarla. Rachel llevaba un vestido ceñido de palabra de honor de estampados blancos y negros, el pelo suelto y flequillo hacia adelante acompañada del maquillaje perfecto.

-Tú estás más bonita que nunca- dijo cuando la rubia la dejó respirar. Quinn iba con un vestido negro de tirantes, ceñido en su parte superior pero suelto por la falda, con el pelo recogido y el collar que Rachel le había regalado.

Intentaron intercambiar otro beso pero Kurt les recordó que llegarían tarde por lo que cogieron sus abrigos antes de marcharse de camino al hotel donde ya les esperaban los padres de Rachel. La cena fue agradable y entretenida, aunque puede que hubiera un momento de tensión cuando Hiram y Leroy comenzaron a interrogar a Kurt y Blaine sobre su compromiso y sobre si tenían intención de llevarlo a cabo pronto. No fue incómodo por los chicos porque ellos estaban encantados de responder aquellas preguntan sobre todo Kurt que parecía tener ya toda una idea de cómo sería su futura boda. Fue incómodo para Rachel y Quinn que recibieron varias miraditas y comentarios por parte de Hiram y Leroy preguntando si ellas alguna vez habían pensado sobre eso. Rachel y Quinn compartieron una mirada y una sonrisa forzada ante aquello y decidieron cambiar de tema lo más rápido posible. Por lo demás fue perfecta y habían terminado con el tiempo suficiente como para ir todos juntos a Time Square a ver la bajada de la bola.

Rachel agarró a Quinn de la mano para apartarla de los padres y sus amigos cuando la bola comenzó a bajar en lo alto del edificio y la gran pantalla mostraba la cuenta atrás. Rachel gritaba los números en voz alta al igual que el resto de los allí presentes pero Quinn simplemente observaba a Rachel hacerlo. Cuando por fin se anunció el año nuevo, la rubia cogió a su novia de la cintura y le dio un apasionado beso.

-Feliz año mi amor- le dijo Quinn nada más separarse.

-Feliz año cariño- la morena no podía borrar la sonrisa de la cara.

-Todo esto es.. precioso, y perfecto, como tú- rodeó con sus brazos las caderas de Rachel- y te amo y quiero que sepas que quiero pasar el resto de…- Rachel la besó interrumpiendo su discurso.

-Yo también te amor pero ahora vamos con los demás- Rachel regaló una sonrisa a su novia antes de tirar de ella de regreso a sus amigos.

Era increíble el ambiente que había en la ciudad esa noche, completamente ilumniada, las calles abarrotadas, fiestas, música por todos sitios, niños, adultos, mayores, nunca habían visto Nueva York como esa noche y no se les iba a olvidar nunca. Podrían haber ido a algún local a una mega fiesta de fin de año pero habían decidido ser más tranquilos y aprovechar el cocktail que daban en el hotel de Hiram y Leroy antes de marcharse de regreso al apartamento los cuatro juntos a terminar de disfrutar su noche.

Una botella de Limoncello después estaban bailando como locos por el apartamento y jugando a las imitaciones, a pesar de ser solo los cuatro casi les pilló el amanecer cuando decidieron que era hora de irse a dormir.

-Ha sido una noche perfecta- le dijo Rachel cuando se tumbó en la cama a su lado.

-Sin duda para no olvidarla- aceptó la rubia abrazándola-¿sabes que la leyenda dice que si besas a alguien en fin de año en Times Square el año siguiente vuelves allí con ella?

-Te lo acabas de inventar Quinn- dijo riendo Rachel mirando a su chica.

-Si, me lo he inventado- reconoció la rubia riendo- pero eso no quita que no quiera volver el año que viene contigo y el sigu…- Rachel volvió a besarla para silenciarla.

-Eres adorable- dijo Rachel cambiando de tema una vez más.

-Vale, te quiero y adoro tus besos amor pero¿ puedes dejar de usarlos para silenciarme?- le pidió la rubia

-No sé de que hablas- dijo Rachel haciéndose la tonta.

-Está bien, vamos a tener esta conversación ahora antes de que hagas un drama de todo- la rubia se incorporó para mirar más seria a su novia- sé que estás rara por las bromistas de tus padres con lo del futuro, la boda y si habíamos pensado en eso, ¿Es cierto?- Rachel asintió con la cabeza, en esos casos le encantaba que Quinn supiera tan bien lo que pensaba- y me has intentado callar las dos veces que he insinuado que quiero pasar mi vida contigo ¿Verdad?

-Si, es solo que ya sabes, es raro pensar en un futuro a plazo tan largo, desde lo de Finn he decidido que quiero vivir mi vida al máximo día a día, sin preocuparme por lo que venga- explicó la morena.

-Lo entiendo amor- dijo la rubia regalando una tierna caricia a su chica.

-Y lo que sé ahora es que te quiero y quiero estar contigo- continuó hablando- eso no significa que no quiero pasar el resto de mi vida contigo- aclaró- solo significa que quiero disfrutar lo nuestro cada día al máximo, ya tendremos tiempo de preocuparnos por el futuro.

-Tienes razón y entiendo tu forma de verlo- aceptó Quinn sonriente por haber solucionado aquello- me gusta cuando hablamos las cosas.

-Y a mí- Rachel volvió a acomodarse en el cuero de su novia- te quiero Quinn.

-Te quiero Rach- correspondió una sonriente Quinn abrazándola.


Estoy de vuelta! Capítulo muy largo =)

Espero que lo hayan disfrutado mucho, me gustó escribirlo, romántico, dulce y no sé, me encantan ambas :)

Tengo que anunciar que se terminará en el capítulo 15 porque tengo pensada una segunda parte de la historia, unos años después =)

Gracias por todo!