Tan rápido como la navidad había llegado, se había marchado y todos tenían que volver de nuevo a su vida. Kurt, Blaine regresaban a las clases en NYADA, Mercedes continuaría con su disco, Artie volvía a la escuela de cine, Sam con su intento de ser modelo y Santana… era Santana, siempre se inventaba algo nuevo que hacer. Rachel no consideraba que volviera al trabajo ya que casi no se había ido, para ella parecía que las vacaciones habían dejado de existir. Quinn había regresado a Yale donde empezaba un nuevo semestre totalmente ilusionada por las nuevas asignaturas que le tocaba cursar.
Rachel realizaba ocho espectáculos a la semana, el único día que no tenía función era los lunes, que se habían convertido en la cena familiar como ellos la llamaban, en el que tuviera lo que tuvieran que hacer, se despejaban y quedaban todos los amigos para cenar.
Lo cierto era que últimamente las cosas habían estado algo extrañas, adoraba a Fanny, el musical, Broadway y todo ese show pero últimamente se le empezaba a hacer pesado. Por contrato tenía que realizar al menos 2000 shows, lo que era quitando los lunes y las vacaciones casi dos años de su vida. No es que no tuviera ganas, sino que se le hacía raro estar dos años completos de su vida realizando lo mismo cada noche.
Las primeras 70 funciones había conseguido mantener la magia como ella lo llamaba pero semana tras semana se le iba haciendo cada vez más repetitivo, se había convertido en un robot que tenía todos los movimientos absolutamente automatizados, los realizaba sin pensar. Había intentado mantener conversaciones sobre ello con varios de sus amigos pero nunca encontraba una respuesta clara al respecto.
-Eres la estrella del momento Rachel- le repitió Kurt por quinta vez- es lo que siempre has querido.
-Y me encanta- respondió la morena- pero nunca imaginé que sería tan repetitivo, son dos años mi vida haciendo lo mismo cada día.
-Es Broadway cariño, acostúmbrate- le dijo Kurt- si las cosas siguen igual de bien querrán que renueves por los otros 2000 shows a los que te comprometiste.
-Pero quiero hacer más papeles no solo Fanny- protestó infantilmente.
-Y los harás, pero antes debes terminar esto- le recomendó su amigo.
-Lo sé- refunfuñó la morena.
Con Quinn las cosas seguían como siempre. Sacaban todo el tiempo que podían para verse aunque ahora que Rachel había decidido no explotar a Dimitri más se hacían más complicadas las visitas de la morena a New Heaven. Esto implicaba que era la rubia la que tenía que sacrificarse un poco más e ir más a menudo a la ciudad, al final terminó adaptándose a los horarios de Rachel y estudiando mientras su chica estaba en el teatro para poder pasar el resto del tiempo con ella. A veces se enfadaba por ir tanto a la ciudad y terminar pasando casi más rato con Kurt o Blaine en el apartamento que con su novia ya que los fines de semana tenía función doble. Pero cuando Rachel aparecía por allí de regreso con esos grandes y dulces ojos mirándola y rogándole por una abrazo o por cenar con ella su enfado desaparecía en ese instante.
Rachel tenía el poder de cambiar el humor de la rubia con tan solo una frase, ya fuera para bien o para mal y a veces eso asustaba a Quinn. Ese nivel de relación con una persona, ese necesidad de tenerse al final derivaría en miedo. Miedo a qué Rachel pudiera romperla en cualquier momento, pero una vez más sus dudas desaparecían tras cada te quiero que salía de los labios de su novia o tras cada gesto romántico.
Rachel no podía quejarse de la vida que estaba teniendo en esos momentos, tenía a sus mejores amigos en la misma ciudad que ella, tenía el papel de sus sueños en Broadway, su cara estaba por toda la ciudad en anuncios de autobús, bancos, carteles promocionales del musical e incluso estaban comenzando los rumores sobre las nominaciones a los Tonys. Debido a este enorme éxito, Rachel había decidido que era hora de contratar a un equipo de publicidad de una de las mejores agencias de talentos del país, ACI, para ayudarla con todo el tema de publicidad y de su carrera. Sin embargo su primer reunión no había resultado como ella esperaba. Al parecer querían explotar el producto en el que se había convertido Rachel Berry pero en la actualidad, cuando la actriz había dicho que tenía planes de futuros para cuando terminara el musical como intentar hacer algo en la tele o en el cine no se había llevado la respuesta que esperaba. Su publicista se había encargo de decirle que ese no era su futuro, que no tenía una belleza para la televisión, que tenía que entender que en la tele las cámaras estaban realmente cerca y sacaban hasta el último defecto que tuviera eso sin hablar de la dimensión en la que se le vería en una pantalla de cine. Salió decepcionada de aquella reunión y algo deprimida, lo último que necesitaba escuchar en esos momentos era que estaría interpretando a Fanny el resto de su vida porque era el perfil que tenía ideal.
Lo que ninguna sabía es que muchas cosas iban a empezar a cambiar una noche de viernes cuando un productor de la FOX proveniente de Los Ángeles se presentó por sorpresa en la función de Rachel. El hombre vio maravillado el espéctaculo, no por el argumento o por el guión, ni siquiera por las canciones, sino por la estrella que había sobre el escenario, la actriz principal tenía mucho futuro para explotar. Decidió usar sus contactos para que le dejaran pasar al backstage, tenía mucha curiosidad por hablar con esa nueva promesa y ver si podía convencerla para llevársela a Los Ángeles.
Rachel estaba desmaquillándose cuando llamaron a su puerta, ¿nadie podía dejarla ni un minuto libre en aquel teatro? pensó antes de levantarse a abrir pero se encontró con una cara desconocida delante suya.
-Hola Rachel siento molestarte- dijo el individuo bajito, con gafas y un poco calvo- has estado absolutamente radiante esta noche, soy un gran admirador.
-Muchas gracias- agradeció la morena.
-Soy Lee Paulblat por cierto- le dio la mano a la actriz antes de seguir- estoy enamorado de Funny Girl desde los 7 años.
-¿Eres amigo de Paolo?- preguntó la chica intento averiguar de donde era.
-No diría amigos, hicimos un trabajo juntos pero no funcionó- explicó el hombre- pero en realidad he venido a verte a ti- se sentó en el sofá del camerino- soy de la FOX TV .
-Oh- exclamó Rachel al oír aquello.
-Estoy en la ciudad para unas reuniones y quería ver este show y me ha encantado, sobre todo tú- el hombre continuaba hablando sin parar- tengo un capítulo piloto en el que creo que estarás fantástica se llama 'La canción de salomón' y me encantaría que hicieras la prueba- continuó hablando cosas sin sentido hasta que volvió a sus cabales- ¿Es algo en lo que estarías interesada?
-Sí, por supuesto- contestó instintivamente la morena.
-Genial, genial- aceptó el hombre- necesito que hagas las prueba con el protagonista, está en una película asó que necesitamos que vengas a Los Ángeles el martes, ¿te vienes bien?
-No, tengo show el martes- negó la morena.
-De hecho, tu suplente tiene un espectáculo el martes- dijo el hombre haciendole entender lo que quería- vuela el martes, haz la prueba y vuelve por la noche, ¿te parece bien?- sin que Rachel respondiera volvió a hablar- de hecho me voy antes de que respondas así no te puedes negar.
Y tal y como había entrado se había marchado del camerino dejando a una confusa Rachel sentada en su silla sin saber qué pensar ante todo aquello. Terminó de maquillarse mientras pensaba en lo ocurrido y se marchó a casa impaciente por coger el teléfono y hablar con Quinn, por desgracia ese fin de semana no había podido ir, así que tendría que tener esa conversación por skype, al menos vería su reacción. Entró en el apartamento y sin pararse a hablar con Kurt fue a buscar su ordenador y marcar el contacto de su novia. Sonó varias veces antes de que la rubia respondiera.
-Hola Rach- dijo la rubia aceptando la llamada.
-Hola amor- dijo una sonriente Rachel-¿Qué tal?
-Bien, un poco liada estudiando unos guiones- explicó la rubia que no miraba a la pantalla sino a unos folios sobre la cama.
-¿Qué estudias?- preguntó mostrando interés.
-Mañana tengo una prueba con otra compañera para ver si hacemos una pequeña obra aquí- explicó sin levantar aún la vista de la pantalla.
-Mucha suerte entonces- dijo la morena comprensivamente pero al ver que Quinn seguía concentrada en otras cosas llamó su atención- Quinn, ¿puedes hacerme caso un momento?
-¿Pasa algo?- preguntó la rubia mirando por primera vez la pantalla- estás muy guapa amor- dijo al ver el look de su novia.
-Vengo del teatro, no puedo estar guapa- se quejó la morena.
-Estás guapísima son el pelo así y no me lo discutas- se defendió Quinn.
-Está bien- terminó por aceptar sonriente.
-¿Qué querías decirme?- volvió a preguntar Quinn impaciente.
-Hoy me ha pasado algo raro- Rachel procedió entonces ha explicarle a Quinn toda la situación que había ocurrido tras el espectáculo de aquella noche- ¿ qué opinas?
-¿La FOX? ¿Un piloto?- preguntó aún asimilando todo- vaya que fuerte.
-¿Debería ir?- preguntó la morena de nuevo.
-Pues… tienes función Rachel- le recordó su novia.
-Pero podría intentar que lo haga mi suplente- dijo Rachel.
-Rachel…¿tú quieres hacer ese piloto? No sabes ni de que va- la frenó entonces la rubia- además la tele… ¿qué pasa con el musical?
-Me encanta el musical Quinn- respondió Rachel- es solo que quiero probar si de verdad me querrían… saber que tengo un futuro…
-¿Todo esto es por aquella reunión con el equipo de publicidad?- preguntó Quinn comprendiendo a qué venía todo aquello.
-No… Si… Osea en parte Quinn- dijo algo insegura- quiero saber que no voy a tener 40 a ñor y voy a seguir siendo aquella chica de Funny Girl, quiero tener futuro.
-Creía que tú eras la que no pensaba en el futuro- soltó Quinn casi sin querer.
-Vaya… golpe bajo- dijo dolida la morena.
-No era mi intención amor, lo siento- se disculpó Quinn.
-De verdad quiero probar si alguien me valora para algo más de lo que estoy haciendo ahora en el musical- se sinceró Rachel.
-Si de verdad te vas a sentir mejor contigo misma hazlo- le dijo Quinn- pero habla con Sidney primero y explícale lo que pasa Rachel, no vayas de espaldas- le ordenó la rubia.
-Vale- aceptó su novia.
-¿Y ahora podemos hablar de algo que no sea trabajo y estudios?- le pidió Quinn.
-Por supuesto- aceptó Rachel- ¿hablamos de cuanto te echo de menos?- preguntó dulcemente.
-Yo a ti también amor, ¿qué te parece si intento ir esta fin de semana?- sugirió la rubia.
-Si por favor- dijo una emocionada Rachel.
Estuvieron hablando durante un largo rato más hasta que finalmente se despidieron, fue entonces cuando Rachel salió de su habitación para contarle a Kurt lo sucedido en el musical, la prioridad era su novia pero quería saber también la opinión de su mejor amigo, que para mala suerte de ella no fue la que esperaba. Kurt había soltado casi el mismo discurso que Quinn diciendo que tenía función, que no podía faltar, que se estaba dejando cautivar por culpa de una inseguridad estúpida de un grupo de publicidad y que no podía echar a perder el musical y que si decidía ir a la prueba al menos tenía que asegurarse de hacer las cosas bien y explicar al productor lo que ocurría y por qué se perdería la función del martes.
A la mañana siguiente Rachel llamó a su querido productor nada más levantarse, quería citar una comida con él para intentar lograr un descanso y poder escaparse a Los Ángeles. Por suerte para ella, el hombre no se negó y aceptó la comida en la cafetería donde solía trabajar. Se visitó para dirigirse hacia allí y llegar primero. Esperó largo rato en la barra hablando con Santana que ese día estaba allí trabajando y cuando vio ya en una mesa a su productor esperando le pidió a su amiga una gran taza de chocolate con nata para llevársela.
-Esto es para usted- dijo acercándose a la mesa.
-Oh, dios, tiene buena pinta- dijo el hombre.
-Buenos, entonces, ¿somos un éxito?- preguntó par a romper el hielo.
-¡Estás alucinando ahí arriba! ¡Increíble!- exclamó alegre Sidney- vamos a estar en cartel para siempre- aquellas palabras cambiaron la idea de Rachel sobre lo que iba a decir a continuación.
-Gracias Sidney- agradeció la morena- de verdad quería hacerte sentir orgulloso es solo que… creo que últimamente me estoy sintiendo… ya sabes… un poco cansada de hacer 8 sesiones a la semana- prosiguió hablando- quiero decir… no me gustaría caer enferma…
-Espera, espera, no no- la interrumpió el hombre- saca eso de tu cabeza, no te vas a poner enferma, voy a llamar al doctor Sugarman y te mandará vitaminas y cosas para la gargante.
-¿No cree que sería más fácil para mi que me tome una sesión libre?- preguntó haciéndose la inocente.
-No- negó Sidney- tu sustituta es genial pero no eres tú. Tendría que ser un caso excepcional para que la dejara hacerlo- siguió hablando. Tú eres el espectáculo y el espectáculo debe continuar.
Rachel lo supo entonces, no había manera de que convenciera a Sidney de que la dejara faltar a una sesión y menos si se enteraba que era por la posibilidad de encontrar otro futuro trabajo que le impidiera hacer el musical. Siguió hablando largo rato más con su productor o más bien escuchando porque ella estaba perdida en sus pensamientos hasta que puso una excusa para marcharse de regreso a su apartamento. Cuando llegó allí se encontró a Kurt y sabía que le tocaba tener una conversación acerca de lo que acababa de ocurrir ya que su amigo vio en su cara que pasaba algo. Le explicó toda la situación de esa mañana pero su compañero no cedía en su postura.
-Kurt, esta serie es una gran oportunidad- volvió a decirle.
-De lo único que has hablado durante años ha sido llegar a Broadway- le volvió a decir su amigo- bueno ya lo has conseguido. Eres la chica entre un millón que lo consigue.
-Mira, toda persona que haya trabajado en Broadway quiere hacer cine o televisión- protestó Rachel- y si lo piensas algunos de los mejores actores de hollywood salieron de Broadway.
-¿Y cuantos renuncian a su obra meses después de empezar?- le preguntó irónicamente.
-No lo estoy dejando- se defendió- Es tan solo una audición, solo un día libre pero diré que estoy enferma.
-¿Te refieres a qué vas a mentir?- le dijo duramente Kurt.
-Mira, si alguien entrara en NYADA y te pidiera hacer una prueba para la televisión dime que dirías que no- desafió a su amigo.
-Tienes razón pero es diferente Rachel- intentó volver a convencerla.
-No lo es- negó la morena.
-Está bien, haz lo que quieras pero no le mientras a Sidney, solo te meterías en más líos- terminó por aceptar, sabía lo cabezota que era su amiga y no iba a convencerla por lo que se marchó dejándola allí.
Rachel sacó su teléfono y llamó al número que le había dejado el productor de la FOX para confirmar su aducción para aquel martes y su siguiente paso fue coger el ordenador para sacar el billete de ida y vuelta. Era sencillo, se iría tempranísimo el martes, haría la prueba y saldría volando de regreso a nueva York, solo se perdería la función del martes.
Esa misma noche Rachel habló por teléfono con Quinn dispuesta a contarle las noticias pero algo la detuvo, la charla de su novia al igual que la de Kurt le hizo sentirse mal por lo que casi sin quererlo terminó diciéndole a Quinn que tenía razón y que al pedirle a su productor el día libre para la prueba se lo había concedido sin problema por lo que el martes lo pasaría en Los Ángeles. Quinn se sintió orgullosa de que Rachel estuviera haciéndo las cosas bien o al menos eso pensaba ella, que no tenía ni idea de lo que ocurría de verdad. Rachel se pasó los días siguientes sintiéndose culpable por aquella mentira pero intentó no pensar más sobre ello, el día siguiente iría y todo saldría bien, nadie tenía porque enterarse de la verdad sobre lo que iba a pasar.
Se levantó aquel martes demasiado temprano hasta para ella y se escabulló sin que Santana o Kurt se despertaran hacia el aeropuerto. El vuelo fue más largo de lo previsto pero cuando se bajó del avión y salió de aquel aeropuerto la vista mereció la pena. Nunca había estado en Los Ángeles y le daba pena poder estar solo unas horas pero esperaba poder volver en otros momento y quizás con Quinn acompañándola. Pidió un taxi para que la llevara a los estudios donde la prueba tendría lugar. Una vez estuvo en los estudios se encargó de hacer lo primero que debía, sacar su teléfono y llamar a Sidney.
-Sidney- dijo tras un largo ataque de tos fingido cuando supo que el hombre había cogido el teléfono- sé que dije que nunca me perdería un espectáculo, pero acabo de ver a mi médico y dice que tengo la gripe.
-¿La gripe?- gritó el productor.
-Estaba empezando a sentirme mal-continuó Rachel.
-¿Por qué siempre me pasa todo a mi?´preguntó retóricamente Sidney.
-Lo siento. ¿Crees que mi sustituta puede hacerlo?- se apresuró a preguntar.
-Bueno tendrá que hacerlo no hay otra solución- aceptó el hombre- pero no hay nadie como tú Rachel.
-Estoy haciendo gárgaras con enjuague bucal mágico y voy a secar mi sinusitis con un humidificador- explicó la actriz- te prometo que estaré mejor en 24 horas.
Rachel colgó sonriente el teléfono por haber conseguido su objetivo y se dirigió a la entrada sin más dilación. No tardaron en indicarle el edificio al que debía dirigirse donde ya la esperaba Lee, el productor que había ido a verla. Le siguió a un gran despacho donde había bastante gente sentada en una mesa que rodeaba la habitación, pudo ver una cámara de video probablemente para grabar la audición y solo una persona no estaba vestida de traje lo que podía siginifcar que era uno de los actores de la serie. Lee la presento delante de todos y comenzara la audición, Rachel sin perder más tiempo, se presentó a si misma una vez más y comenzó a cantar la canción que había elegido. Cuando terminó de cantar pudo ver la cara de desconcierto de los allí presentes, Rachel no entendía que había pasado, en su opinión lo había hecho bastante bien.
-No necesitábamos que cantaras- dijo entonces uno de los hombres allí presentes.
-La serie no es un musical- intervino la mujer a su lado.
-¿No has leído el guión?- preguntó el mismo hombre.
-Lo siento, no recibí ningún guión, solo vi el título, 'la canción de Salomón' y pensé…
-Rachel, Rachel- la interrumpió Lee-eso ha sido mi culpa, la serie es un culebrón de ciencia ficción- Lee procedió entonces a contarle sobre que iba la serie.
-Está bien- dijo Rachel cogiendo el guión.
El muchacho que estaba allí sin traje resultó ser el actor que sería su compañero por lo que decidieron que hicieran una escena juntos. Rachel cogió el guión y comenzó a leer mientras su compañero ya se sabía todas las líneas. Tuvo algunos problemas con el guión por los nombres inventados sobre planetas pero sin dudar el peor momento de la audición fue cuando el muchacho se acercó a ella para besarla como decía el guión, su reacción no fue demasiado buena y probablemente ese fuera el hecho de que le dijeran que no hacía falta que volviera a leer otra escena y que ya la llamarían. Rachel salió malhumorada de aquel estudio, sabiendo que no lo había hecho nada bien, maldito guión y maldito beso. Pero lo peor estaba aún por llegar, cogió su teléfono y se encontró quince llamadas perdidas de Sidney en su móvil por lo que marcó su número inmediatamente para ver que pasaba.
-Sidney después de nuestra última conversación- dijo mientras comenzaba a andar- quería que supieras que reitero mi compromiso con Broadway y contigo y al show y es una honor trabajar para ti y…
-Me alegra oír esto Rachel- agradeció el hombre- pero tu suplente ha tenido un accidente en los ensayos y se ha caído así que necesito que estés aquí a las 7 y media.
El hombre colgó el teléfono dejando a Rachel totalmente bloqueada sin saber que hacer, debía correr mucho para conseguir llegar a su destino. Salió a la calle gritando como una loca la necesidad de un taxi, aquello no era como Nueva York que pasaban cada dos segundos. Consiguió uno y le pidió que la llevaran lo más rápido posible al aeropuerto pero su mala suerte aún no había terminado, un atasco la tenía pillada todavía bastante lejos del aeropuerto, aquello no podía estar pasándole a ella. No iba a conseguir llegar a las 7 y media al teatro así que solo tenía una opción, llamar a Kurt y pedir ayuda.
-Hola chica, ¿cómo vas?- dijo al responder el teléfono el chico.
-Dios mío Kurt, estoy muerta, estoy muerta hoy mismo- dijo histérica Rachel- Sidney me está esperando en el teatro, y mis sustituta se ha lesionado y no puede hacerlo y estoy en Los Ángeles y no voy a conseguir llegar antes de que suban el telón.
-Esto es un desastre- dijo Kurt preocupado- Tienes que llamar a Sidney y contarle la verdad.
-¿Qué? No- negó Rachel- arruinar mi carrera en televisión y Broadway el mismo día no- dijo casi llorando- Kurt, necesito que me ayudes como sea.
Colgó el teléfono y siguió esperando histérica en aquel taxi, esperaba que Kurt pudiese retrasar el show o inventarse algo para que le diera tiempo a llegar. Lo que Rachel no sabía era que una vez más sus amigos le iban a salvar una vez más. Kurt salió corriendo a la cafetería para buscar a Santana, era la única que podía solucionar aquello, la encontró hablando con Mercedes.
-¿Ninguna de vosotras mira el teléfono?- dijo nada más entrar- Rachel está atascada en LA, tenemos que retrasar la actuación de esta noche hasta que vuelva- las informó- ¿Qué hacemos? ¿Una amenaza de bomba? ¿De termitas?
-Para, para- le pidió Santana- tus ideas son horribles.
-¿Tienes alguna mejor?- le preguntó Kurt nervioso- porque si Rachel no vuelve a tiempo está despedida.
-Creo que tengo una idea- dijo levántandose y contando su plan a sus amigos.
Santana había sido durante meses la suplente de Rachel en el teatro, había estado en numerosos ensayos, se sabía las canciones y la coreografía solo tenía que repasar el guión y estaba segura que Rachel tenía uno en el apartamento, ella podía sustituir a su amiga hasta que llegara.
Rachel consiguió llegar al aeropuerto y comprar el primer billete que salía con destino Nueva York. Pasó todo el viaje sin poder dormir, nerviosa y mordiéndose las uñas, cosa que no hacía desde hace años, estaba demasiado nerviosa y no tenía manera de relajarse. Lo peor de toda aquella situación aparte de que podía ser despedida era saber que no podía llamar a Quinn para tranquilizarse porque la rubia no sabía nada de eso y contárselo en ese momento lo pondría peor.
Horas después de todo aquello Rachel entraba corriendo por la puerta de detrás del teatro hacia su camerino donde se encontró a Kurt y Santana cambiándose para el segundo acto, Rachel no tenía tiempo de cambiarse y maquillarse así que lo único que pudo hacer fue quedarse con su amigo y ver lo que quedaba de espectáculo antes de marcharse corriendo para que nadie la viera allí. Se tiró todo el camino recibiendo malas miradas de Kurt y el muchacho intentó hablarle varias veces pero al ver las lágrimas en sus ojos se frenó, no era el momento de tener aquella conversación.
Al llegar al apartamento se dirigió directa a su habitación, había sido el peor día de su vida y aún le quedaba otro problema, Quinn. Tenía varias llamadas de su novia en el teléfono y ya no podía evitarlo más, cogió el teléfono y marcó su número.
-Amor, ¿cómo estás?- dijo alegre la rubia nada más cogerlo.
-Quinn- consiguió decir con un hilo de voz.
-Rachel, ¿qué pasa?- preguntó preocupada por el tono de Rachel.
-Yo… yo…- intentó hablar la morena.
-Amor por favor relájate y dime que pasa- le rogó preocupada más aún Quinn.
-Quinn… yo… he tenido un día de mierda- consiguió decir cuando se tranquilizó y comenzó a relatar todo lo que había pasado ese día lo que incluía decir que le había mentido con el tema del consentimiento de su productor para ir a hacer la prueba, lo único que obtenía por respuesta de la rubia eran monosílabos- la he cagado Quinn mucho.
-La has cagado, mucho- repitió la rubia cuando terminó de escuchar toda la historia.
-Quinn yo… - intentó decirle la morena.
-Rachel- la interrumpió- no sé que decirte, no solo me has mentido a mí con el tema de la audición, nos has mentido a todos y has arriesgado tu trabajo, tu sueño por algo que supuestamente no te importaba.
-Quinn- intentó volver a hablar.
-Déjame terminar- le pidió su novia- no te entiendo Rachel, no sé por qué has hecho nada de esto.
-Es que quería…
-¿Qué querías Rachel?- Quinn sabía que estaba siendo dura pero quería que su novia fuera consciente de que no estaba bien lo que había hecho.
-No lo sé Quinn, no sé que quiero- terminó de decir echándose a llorar de nuevo.
-Rachel no llores- le pidió la rubia sintiéndose culpable por hacerla llorar- amor, por favor.
-Te… te necesito Quinn- dijo cuando se consiguió calmar.
-Rach… no puedo ir corriendo ahora- le recordó su novia.
-Ven este fin de semana por favor- le rogó su morena.
-Pero… -Quinn intentó protestar porque no sabía seguro si podía ir pero al oír el tono de Rachel terminó cediendo una vez más- está bien, iré el viernes, tenemos que hablar de todo esto.
Quinn siguió hablando con su novia largo rato más hasta que se aseguró de que estaba calmada y podría dormir. Estaba enfadada con Rachel por mentirle y por como se había portado pero en ese estado en el que estaba la morena no podía regañarle más y si de verdad iba a ir el fin de semana ya tendría tiempo de hablar con ella. A Rachel le costó mucho dormir aquella noche, sintiéndose mal aún por lo ocurrido y por Quinn. A la mañana siguiente se enteró que Santana no tenía que ir a trabajar ese día por lo que decidió hacerle la comida para agradecerle lo que había hecho por ella.
-Gracias Santana por aguantar para que llegara al segundo acto- agradeció mientras terminaba de servir la comida- evitaste que me despidieran.
-No puedo creer que no te hayan echado de patitas en la calle- dijo la latina siendo sincera.
-Aún están a tiempo, le he mandado un email a Ruper y Sidney explicando lo ocurrido y lo único que recibí fue que tenía que ir mañana a una reunión forzosa- explicó Rachel
-Estas jodida- exclamó Santana.
-Si, bueno quiero decir no sé- dijo Rachel aún dudosa- al menos no me demandaran por devolver el dinero de las entradas si se llega a cancelar.
-Fue una pasada la verdad- reconoció la latina- Broadway es divertido si es algo que solo tienes que hacer una vez.
-Vi el segundo acto y lo hicisteis realmente bien- la alagó Rachel- es solo qué…. tenía todos mis sueños y los he tirado por la borda, ¿y para qué? Nada.
-Mira Rachel no sé que va a acerté Sidney mañana- le dijo su amiga- quizás te despida, yo lo haría pero también sé que eres el tipo de persona que no puede ser contenida. Tienes un gran talento.
-Eso ha sido bonito- agradeció la morena- eres una gran amiga Santana.
Aquel día en el teatro no hubo rastro de su productor ni el director ni nadie importante en el teatro para el espectáculo de ese día, lo que Rachel agradeció, aunque no supo si tomárselo como algo malo de cara a la reunión del día siguiente. Una noche más le costó dormir de nuevo, nerviosa por lo que le esperaba aquella mañana, se vistió y fue resignada al despacho de su productor.
-Rachel toma asiento- le dijo el hombre cuando la vio.
-Sr Green simplemente quería disculparme como resulto todo- dijo la morena mientras caminaba hacia la silla.
-Por favor, está bien, lo pillo- le dijo Sidney.
-¿En serio?- preguntó incrédula la morena.
-Claro querías faltar a una actuación y te dije que no en términos muy claros- su tono era realmente duro.
-Sr green- intentó decir Rachel.
-Déjame terminar- le pidió el productor.
-Me mentiste, estoy decepcionado, ahora personalmente me siento traicionado pero no voy a despedirte- aquello relajó a Rachel.
-¿En serio?- eso si que no se lo esperaba.
-No- negó una vez más- quería despedirte, he pasado todo el día intentado despedirte, he hablado con Rupery y con los inversores y todos estaban de acuerdo en que eres una niña ambiciosa e irresponsable- la acusó- pero que podemos hacer. Eres nuestra estrella, no podemos perderte.
-Sr. Green se que he cometido un error pero tuve una oportunidad y pensé…
-Claro, pensaste… - la interrumpió una vez más- He visto esto todo el tiempo pero déjame decirte algo, no eres una leyenda de Broadway, si alguna vez vuelves a hacer algo como esto no solo te despediré sino me asegurare que nunca trabajes en Broadway otra vez- se levantó para hablarle desde más de cerca- tu reputación no existiría y ahora sal de mi oficina.
Rachel salió corriendo de aquella oficina y una vez estuvo en el pasillo reventó, no podía más, se había salvado por los pelos pero no se contuvo de echarse a llorar. Se sentó en uno de los bancos cercanos para relajarse pero su teléfono sonó y la desconcertó. Era un número desconocido pero aún así lo cogió.
-¿Hola?- dijo al cogerlo.
-¿Rachel? Lee Paulbaltt- se presentó el hombre.
-¿Sí?- volvió a preguntar Rachel que era lo último que quería oír.
-Tengo malas noticias, no fue una gran audición, no has conseguido el papel- le informó el hombre.
-Lo sé gracias por la oportunidad- Rachel volvió a contener las lágrimas.
-Pero tengo más noticias - le dijo antes que colgara- claramente ese no era el proyecto para ti pero eres un gran talento en una generación así que queremos crear un show alrededor de ti.
-¿En serio?- Rachel no podía creer lo que acababa de oír.
-Si, tengo una guionista que quiero que conozcas- prosiguió hablando aquel hombre- La mandare a NY, no tienes que moverte.
-No sé que decir- las lágrimas habían desaparecido de la cara de la chica- Muchas gracias
-De nada Rachel, es un placer, celébralo con tus amigos- le dijo mientras se dependía y colgaba.
Aquí les dejo una nueva actualización!
Están empezando los problemas para las chicas, Rachel mintiendo a todos pero sobre todo a Quinn, siendo egoista, la rubia teniendo que ir siempre ella a NY... ¿Aguantará mucho más Quinn esa actitud?
Solo quedan dos capítulos! Gracias por todo =)
