La vida había vuelto poco a poco a la normalidad después del evento que Rachel y Santana habían organizado, la fundación de la morena ganaba adeptos cada día y su amiga y ahora representante se encargaba de toda la gestión que había que tener en cuenta. Su reputación se había visto mejorada, cosa que Rupert le había agradecido, aunque no Sidney, el productor apenas le hablaba más de lo necesario, sin duda ahora era otra más para él, ya no era su estrella como tiempo atrás.
Después de su semana sin funciones habían regresado las ocho sesiones por semana y con ella un lleno absoluto en cada una de ellas. La morena volvía a ser feliz, tenía su espectáculo en Broadway, tenía un nuevo proyecto que era su fundación, tenía una representante que la ayudaba y tenía a Quinn. Desde todo lo ocurrido el fin de semana de los perros su relación había mejorado notablemente, sus conversaciones acerca de que harían cuando Quinn terminara el curso se iban sucediendo y lo cierto era que la rubia no podía esperar a irse a Nueva York con su novia. No era solo por Rachel, por supuesto iba a ser mucho mejor poder ver a su novia todos los días e incluso vivir juntas pero sobre todo amaba Nueva York, se había ido enamorando de esa ciudad cada viaje que pasaba con Rachel allí y ahora lo único que quería era salir de New Heaven para pasar más tiempo en aquella ciudad, ir a leer a Central Park en un día soleado o pasear por la quinta avenida viendo como la vida de todos los que la rodeaban era estrenaste pero la suya era perfecta. No había habido una conversación en la que Quinn confirmara que se iba a vivir con Rachel porque ambas sabían como eran respecto al futuro pero ambas daban por hecho lo que iba a ocurrir en cuanto ese curso terminara.
Todo parecía ser completamente normal en sus vidas de nuevo hasta que un día Rachel recibió una llamada del productor de la FOX que había ido a verla tiempo atrás. Al parecer la idea que le había comentado sobre hacer una serie en la que ella fuera la protagonista se había convertido en algo real y era por eso que querían reunirla con una de las mejores guionistas de la cadena un par de semanas en Nueva York para que ambas trataran cuál podría ser el argumento de la serie. Rachel no podía creer lo que estaba oyendo, era cierto que la última vez que había hablado con el productor ya le había comentado esa idea pero al no haber recibido más noticias hasta entonces había pensado que era algo irreal y que no iba a ocurrir nunca. Sin embargo allí estaba, colgando el teléfono después de haber acordado que aquella famosa guionista iría la semana siguiente a visitarla.
-Tienes que estar bromeando- dijo Quinn cuando escuchó al teléfono la noticia por parte de su novia.
-Es… increíble- dijo aún emocionada Rachel.
-Enhorabuena amor- felicitó Quinn.
-Gracias Quinn- dijo la morena dulcemente- aunque Lee me ha dejado claro que hay que pasar muchos obstáculos- dijo algo triste Rachel- tengo que conectar con la guionista, que escriba algo que me guste, mandarlo a la cadena, que les guste…- enumeró la morena.
-Rachel, Rachel- dijo para frenarla- tranquila, hablas sin sentido cuando estás nerviosa- dijo riendo la rubia.
-Lo sé, lo siento- se disculpó la actriz- es solo que esto es nuevo y estoy nerviosa.
-Es lógico amor- dijo comprensivamente la rubia- es una nueva experiencia pero se te dan bien las cosas nuevas, lo he comprobado- dijo con una voz más seductora cambiando de tema.
-Conozco ese tono- dijo Rachel riendo- y me encanta pero no me provoques porque no nos vemos hasta el viernes- le pidió la chica.
-Está bien- aceptó la rubia- pero más vale que te asegures que no haya nadie en el apartamento el viernes porque provocarte es lo menos que voy a hacerte.
-Trato hecho- aceptó riendo la morena, le encantaba oír a su chica hablar así.
El resto de la semana fue mucho mejor aún, Rachel estaba impaciente por la llegada de Quinn el viernes y por la llegada de la guionista el lunes, Lee la había llamado días más tarde para informarla de que al final se iba a adelantar debido al gran interés que estaba generando en la cadena un proyecto con la nueva estrella de Broadway. Rachel estaba sentada en la estación de tren esperando la llegada de Quinn una vez más, la rubia salió con los auriculares puestos, no sabía de la presencia de su novia allí por lo que tuvo que frotarse los ojos dos veces antes de asimilar que lo que estaba viendo era cierto, Rachel estaba allí para recogerla.
-No tenías porque venir- le dijo nada más verla.
-Claro que tenía que venir- la recibió con un sonoro beso- pero ahora vámonos al apartamento, he conseguido que todos se vayan- le informó con una mirada pícara.
-¿Y qué hacemos aún aquí?- pregunto riendo la rubia mientras ya tiraba de su manos hacia el exterior de la estación.
Sin duda batieron un récord de lo que se tardaba en llegar desde la estación al apartamento, Quinn soltó la maleta y Rachel su bolso nada más cruzar la puerta en el primer sitio que encontró. Quinn se acercó a su novia impaciente, comenzó a acariciarla y sin dudarlo un minuto desabrochó la camisa de la morena, antes de seguir desvistiéndola la llevó a la cama y se tumbó encima. Quinn siguió desvistiendo a Rachel hasta que la tuvo completamente desnudo para ella, la morena no tardó en protestar por la desventaja que estaba sufriendo, ella también echaba de menos el cuerpo de Quinn y quería verla.
-¿Mejor así?- preguntó la rubia lanzando su sujetador al otro extremo de la habitación.
Rachel asintió con la cabeza y llevó sus manos a la mejilla de su novia para acercarla y besarla mejor, con su otra mano recorrió su espalda, ya desnuda, hasta su trasero. Comenzó a delinear su rostro mediante besos hasta llegar a su oído.
-¿Te gusta?- le preguntó sensualmente Rachel.
-Si- fue lo único que alcanzó a responder la rubia.
Quinn se inclinó para tumbar a Rachel y entreabrió su boca para besar apasionadamente a su chica, beso que la morena correspondió sin dudar. Quinn la besó con delicadeza, mientras su mano se movía magistralmente por sus abdominales hasta llegar a sus pechos. No esperó más para abandonar la boca de Rachel y pasarse a besar, acariciar y morder aquellos dos pequeños pechos.
-Eres muy apetecible- le dijo de repente la rubia en el oído lo que provocó que Rachel temblara de placer- ¿Estás caliente?
-Sabes que sí- le respondió mirándola fijamente.
-¿Qué quieres que te haga?- sin duda Quinn venía con ganas de jugar.
-Tú sabes- le contestó excitada.
-Lo sé, pero quiero oírlo de ti- dijo la rubia.
-Juega con mis pechos- le pidió por fin tras el silencio.
Quinn se relamió antes de recorrer primero con sus manos todo el contorno de estos, para más tarde atacarlos con sus labios, Rachel intentó agarrar a la rubia para atraerla más hacia ella pero la chica la frenó. Cogió sus manos y las llevó a la almohada para que las mantuviera quietas.
-Quédate así hasta que yo te diga- le ordenó Quinn y Rachel asintió- ábrete más- fue la segunda orden.
Rachel volvió a obedecer y permitió a la rubia ubicarse entre sus piernas. Acarició su vientre con ambas manos recorriendo todo su cuerpo hasta sus caderas, fue aumentando la presión del contacto hasta que agarró con fuerza sus caderas.
-Esto- dijo apretando aún más las caderas- es una de las cosas que más me gustan de ti- dijo lujuriosamente.
Rachel empezaba a retorcerse haciendo un esfuerzo por dejar sus manos donde su novia le había ordenado y no donde ella quería tenerlas, lo que no tardó en notar Quinn que con la simple palabra 'Ahora' dio permiso a Rachel para que hiciera lo que quisiera con sus manos. LA morena la atrajo hacia ella con fuerza y se empezó a mover bajo su cuerpo acompasadamente. Rachel relajó un poco la fuerza del abrazo, Quinn lo notó y atacó de nuevo su pezón lo que provocó que la morena le clavara las uñas en la espalda. Rachel sintió el contacto de su vientre con la humedad de Quinn pero no apresuró las cosas, estaba disfrutando aquello, quería extenderlo cuanto pudiera. Rachel le pidió a Quinn que la besara, la acariciara mientras restregaba su cuerpo contra el suyo.
-Quinn…- su nombre en un susurro y la rubia supo inmediatamente que tenía que hacer.
Sin mediar palabras introdujo dos dedos en la vagina de Rachel, con su brazo libre la sujetó por las caderas y siguió besando y chupando su pecho. Ambas sabían lo que hacían, Rachel se movía contrariamente a su mano y ella empujaba rítmicamente. Solo se escuchaba el sonido húmedo de la penetración.
-Eso es… muévete para mí- pidió la rubia en un arrebato de lujuria.
Quinn no tardó en notar que Rachel estaba a las puertas de terminar por lo que aumentó la rapidez en su penetración. LA morena sintió una ola de calor y arqueó su espalda hacia atrás mientras se aferraba a sus hombros para intener contenerse pero no pudo. La sensación de placer se propagó por todo su cuerpo y su cuerpo tuvo sepamos mientras se producía. Quinn giró sobre sí misma para quedar junto a su novia y abrazarla, la morena aún temblaba por el orgasmo. Siguieron en silencio durante rato hasta que Rachel se recuperó abrazada a su novia.
-¿Estás dormida?- preguntó
-No- negó la rubia que levantó la cara para besarla. Quinn la miró fijamente hasta que entre risas consiguió decir- no seas maleducada y dime lo bien que estuve.
-Señorita Fabray, puedo asegurar con toda propiedad que usted estuvo espléndida- dijo feliz entre risas.
-¿En escala de 1 a 10?- preguntó bromeando.
-¿Se te ha pegado la necesidad de ser la mejor de mí?- las risas continuaban en la habitación- sin duda un 10.
Rachel agradeció enormemente haber echado a sus compañeros del piso cuando cayó por tercera vez agotada en la cama, hacía mucho que no tenía un día de solo sexo con Quinn y lo estaba agradeciendo muchísimo, sin embargo el hambre fue superior a ellas y terminaron por levantarse a preparar algo antes de dormir. El fin de semana fue bastante tranquilo, pasaron la mayor parte de su tiempo descansando y estando con sus amigos excepto el sábado cuando Rachel se marchó al teatro para las dos funciones de esa noche, lo que Quinn aprovechó para salir con Santana y Kurt un rato a pasar la tarde. Los chicos se habían convertido en una extensión de ella misma cuando estaba en la ciudad, con Santana no era novedad, siempre habían sido mejores amigas desde el instituto pero Kurt había sido todo un descubrimiento para la rubia. Debía reconocer que adoraba a aquel muchacho, probablemente era la única persona que podía estar con Rachel más tiempo que ella y no hacer que la rubia tuviera ningún celo al respecto. Se había dado cuenta de lo buena persona y amigo que era Kurt, además de dulce, cariñoso y cuidadoso con sus amigos, Quinn no quería perderle y por eso le gustaban esos ratos que podía pasar con ellos a solas.
-Rachel ya nos ha comentado que puede que te tengamos aquí dentro de poco- dijo Kurt riendo.
-Lo cierto es que lo estamos hablando- confirmó Quinn- pero todo apunta a que me tendréis por aquí bastante.
-Me alegro mucho- la felicitó el chico- la quiero con locura pero Rachel te necesita, es mejor cuando estás cerca de ella.
-Rachel es… complicada, ya lo sabemos- dijo riendo la rubia.
-¿Y qué opinas tú de todo esto de la serie y la televisión?- dijo ya más serio el chico.
-¿La verdad?- esperó a que Kurt asintiera con la cabeza- si es lo que ella quiere, yo la apoyo, no sé si esto saldrá bien o no, con Rachel todo es imprevisible.
-Nunca pensé que estaría teniendo este tipo de conversación contigo- cambió de tema el muchacho- quiero decir, ¿hablar con Quinn Fabray sobre su novia, Rachel Berry, también mi mejor amiga, sobre su futuro juntas?
-La gente cambia- fue lo que respondió Quinn.
-Tú has cambiado mucho- afirmó el muchacho- y me alegro, eres una gran persona Quinn.
-Gracias Kurt- dijo algo sonrojada.
Rachel llegó y se encontró a Quinn en mitad de un abrazo con Kurt lo que le causó orgullo por su amistad y curiosidad por saber a qué se debía aquello. Cogió la cena que su novia le había preparado y se lanzó sobre ella en el sofá para que la abrazara mientras desganada terminada de comer. El domingo decidieron aprovechar el gran día que hacía para ir a dar un paseo por el centro de la ciudad y desayunar juntas en alguna cafetería moderna de las que le gustaban a Rachel. No fue hasta más tarde cuando Quinn debía de regresar a la universidad, la despedida, como casi siempre, vino acompañada por ruegos de Rachel para que se quedara un día más, aunque esta vez era por otro motivo.
-No, lo intentas cada vez que me tengo que ir, no puedo quedarme- le negó la rubia por tercera vez.
-Pero esta vez es diferente- protestó Rachel- mañana viene la guionista y me gustaría que te conociera.
-Va a estar una semana Rachel, la veré el finde cuando venga- informó Quinn,
-Pero quiero que vea mi relación con mi novia- dijo infantilmente.
-Nos verá, no te preocupes- miró el reloj y se apremió a marcharse hacia el tren- voy a llegar tarde- le dio un rápido beso- te escribo cuando llegue, te quiero.
-Te quiero- gritó Rachel cuando ya la rubia se alejaba.
El lunes pasó rápido sin noticias de la supuesta guionista que iba a ir a ver a Rachel. Estaban en el apartamento cenando como era habitual ya que los lunes era el único día que todos tenían libres y se reunían para ponerse al día sobre sus vidas.
-Ves, eso es exactamente en lo que tiene que consistir mi serie, viejos amigos luchando para conseguir un sitio en el mundo.
-¿Es normal que los productores manden a un escritor para que pase tiempo con la estrella para descubrir la serie?- preguntó Artie.
-Solo cuando las estrellas son increíblemente interesantes- respondió haciendo gala de su gran ego- Mary Halloran es una genio. Vendió su primer guión con 14 años- informó Rachel.
-Es solo que no me gusta que alguien interrumpa la cena de los lunes- protestó Kurt.
-No, pero la cosa es que ella vea mi verdadera vida y entienda mi esencia- les explicó la actriz- y vosotros sois muchos más que mi trabajo, mi talento y mi ambición- en ese momento se escuchó un golpe en la puerta- oh aquí está, vale chicos sed amables, porque no quiero que se sienta incómoda.
-Oh dios mío Britt- dijo la morena cuando abrió la puerta- no esperaba encontrarse allí a su amiga- ¿Qué haces aquí?
-¿Qué tal estáis?- dijo saludando a todos.
-Santana- gritó Rachel- ven aquí.
-Tranquila Berry, ya te dicho que la guionista me dijo que estaría para la cena- dijo mientras salía de la habitación y se encontraba con la rubia- Britt…
-Sorpresa- dijo la bailarina acercándose a ella.
-Oh dios mío- la latina se lanzó a los brazos de su chica.
-¿Hola? Soy Mary Halloran- dijo una mujer entrando por la puerta que se habían dejado abierta.
-Hola, soy Rachel Berry, encantada de conocerte- dijo dándole la mano a modo de saludo- déjame que te presente a mis amigos.
-No, no te molestes, soy una desastre con los nombres- le interrumpió la chica.
-Está bien- dijo Rachel- los irás conociendo más adelante supongo.
-Estoy muy contenta de trabajar contigo- le dijo la mujer antes de ir al baño.
La chica era bastante rara, no había que ser un genio para notar aquello, tenía un aspecto peculiar y unas gafas de ver bastante extrañas, si no fuera porque sabían lo famosa que era no le abrían dejado poner un pie en su apartamento. Tras la cena todos dejaron a la diva reunirse con la guionista y que pudieran empezar a trabajar.
-Está bien empecemos a escribir- dijo mientras sacaba su ordenador- entonces háblame de ti
-Bueno tengo dos padres gays- dijo por empezar hablando de algo.
-Podemos utilizarlo, gays, perfecto- dijo escribiendo algo en su ordenador.
-¿Estás en último curso?- le preguntó la chica.
-Dejé la universidad- la informó Rachel- todo esto viene porque empece en el instituto en el Glee club…
-Aburrido- la interrumpió de nuevo- pero ahora estas en Broadway
-Si es genial- afirmó la actriz- pero es un poco cansino y repetitivo a veces.
-Vaga…
-¿Qué? Yo no soy…- intentó protestar-Da igual… ¿Como empezaste a escribir?
-Estaba en el instituto y escribí un musical del diario de Ana frank se transfirió a Nueva York y gane mucho premios- fue el resumen que hizo la chica antes de proseguir- bueno creo que por esta noche está bien, seguiremos mañana.
-Claro- aceptó la chica antes de acomodar el sillón para la mujer que ahora viviría allí durante la semana, por lo visto se había negado a ir a un hotel.
El resto de la semana pasó bastante más rara de lo que Rachel pensaba, la guionista no había pasado tanto tiempo con ella como creía que ocurriría sino que había pasado tiempo con cada uno de sus amigos y por la ciudad, supuestamente conociendo en ambiente en el que los chicos vivían. Rachel intentaba hacerle saber como le gustarían las cosas pero aquella mujer parecía ignorarla una y otra vez, lo único que podía hacer la morena era esperar impaciente que le diera el primer borrador del guión que estaba preparando, que según aquella loca, no tardaría mucho.
La llegada de Quinn aquel fin de semana fue lo mejor que la morena podía pedir, Mercedes por fin empezaba a promocionar su disco y lo primero que le habían mandado hacer era una pequeña gira por pequeños teatros y centros comerciales, el primero de todos allí mismo en Nueva York. La rubia no había querido perderse aquel acontecimiento a pesar de la proximidad de sus exámenes finales. Cuando llegaron al centro comercial se encontraron con que estaba realmente lleno para ver a su amiga actuar por lo que tuvieron que apañarselas como podían para llegar hasta casi la primera fila. Fue allí cuando descubrieron que aquella semana Santana había convencido a los organizadores de la gira de Mercedes para que contrataran a Brittany como su bailarina principal para la gira.
Rachel se sorprendió cuando vio a la guionista aparecer en mitad de aquel concierto, Rachel llevaba horas sin saber nada de ella por lo que corrió a presentarle a Quinn aunque esa mujer no se veía muy receptiva a la rubia. Al terminar la actuación todos vitoreaban a su amiga y numerosos chicos se acercaban a pedirle autógrafos pero Sam no tardó en aparecer para bloquear a los chicos o darle besos a Mercedes dejando claro que era su chica y no podían hacer nada más. Después de una cena cortesía de la productora de la chica en aquel centro comercial, todos se despidieron y se marcharon a casa a descansar. Santana y Britt habían desaparecido pero Kurt regresó con Rachel y Quinn ya que estaba cansado y Blaine tenía una clase extra a la mañana siguiente. Las chicas decidieron hacerse unas palomitas y tumbarse a ver la televisión un rato antes de irse a dormir, al fin y al cabo la rubia aún no había podido tener a Rachel entre sus brazos desde que había llegado y a la mañana siguiente habían quedado con Mercedes porque la chica quería hablarles de unas cosas y aprovecharía que Sam estaba en un casting para modelos.
-Quiero que me digáis la verdad sobre lo que voy a preguntaros- dijo Mercedes cuando entró con el café en la mano y esperó a que todos asintieran con la cabeza- ¿Qué pensáis que va a pasar entre Sam y yo?
-¿De qué hablas?- preguntó un confuso Kurt.
-De todo esto de la gira y del futuro- explicó la cantante.
-Seguro que estaréis bien- dijo Rachel quitándole importancia y Kurt le dio la razón pero Quinn intervino.
-Va a explotaros en cualquier momento cuando te vayas- dijo más seria la rubia.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Rachel antes de que Mercedes pudiera hacerlo.
-Que Mercedes va a estar viajando por todo el país con chicos a su alrededor elogiandola y queriéndola- explicó la rubia.
-Puedo resistir la tentación- interrumpió entonces Mercedes.
-Pero Sam no- Quinn fue dura, si Kurt y Rachel no iban a decir la verdad ella sí- ¿cuánto tiempo crees que va a resistir con tantas modelos a su alrededor sin hacer nada y tú estando lejos?
-Yo… quiero a Sam y el me quiere- defendió la chica.
-Lo sabemos- esta vez fue Rachel quien se atrevió a hablar- pero a veces la mejor forma de estar juntos es estar un tiempo separados- la morena miró tiernamente a Quinn que dejó un beso en su cabeza.
-No vamos a decirte que hacer Mercedes, es tu vida- ahora fue Kurt quien se había atrevido a intervenir- pero piensa en el bien de los dos declara al futuro, quizás sea mejor dejarlo ahora e intentarlo cuando vuestras vidas se reajusten que forzarlo ahora y no intentarlo más.
-Tenéis razón- reconoció la morena- pero necesito pensar todo esto.
-Tranquila, es lógico- Quinn se acercó para darle un abrazo cuando el sonido de un móvil las interrumpió.
-Oh dios mío- grito Rachel- es Mary dice que ya tiene el primer borrador y que puedo ir a buscarlo.
-¿En serio?- preguntó sorprendida Quinn- ¿en tan solo cinco días?
-Si Quinn- dijo Rachel seria mirándola de mala manera- voy a por él, llama a los chicos para que vengan esta tarde a verlo- cogió su bolso depositó un suave beso en los labios de su novia y salió corriendo del apartamento.
Quinn maldijo profundamente a su novia por dejarla allí una vez más sola organizándole los planes, pero decidió dejar su mal humor a un lado y llamar al resto para que acudieran después de la comida al apartamento y vieran juntos el guión. Rachel llegó tan emocionada horas después que no reparó en la mala cara que le había puesto Quinn por dejarla sola tantas horas cuando sabía que al día siguiente tenía que volver a la universidad, aunque si le agradeció con un gran beso que todos ya se encontraran allí cuando ella llegó. Cogió las varias copias que tenía del guión y se las fue dando a sus amigos mientras que ella se sentó sobre las piernas de Quinn para compartir el suyo juntas. Conforme lo fueron leyendo las caras cambiaban cada vez más entre ellos y las miradas extrañas no paraban de sucederse de unos a otros hasta que Quinn decidió intervenir.
-Esto no tiene ningún sentido Rachel- dijo cerrándole el guión de sus manos.
-Quinn tiene razón- intervino Sam.
-Chica, vas a tener que hacer algo al respecto- dijo entonces Kurt cerrando también su guión.
-Pero…- Rachel los miró a todos fijamente antes de volver a hablar- tenéis razón, no tiene sentido y si voy a hacer esto tiene que ser mi show o nada en absoluto.
Rachel se había quedado algo triste después de la lectura de aquel guión, había sido bastante decepcionante por lo que la rubia decidió sacar a su novia de aquel apartamento abarrotado para llevarla a cenar fuera las dos juntas. La rubia supo que había conseguido su objetivo de distracción después de que la morena se pasara más de una hora preguntándole cosas sobre sus clases y hablando de otros temas que no tenían nada que ver con aquella serie o el maldito guión de la tarde. Quinn conocía perfectamente a su novia y por eso se sorprendió tanto cuando después de la cena sugirió ir a bailar un rato las dos solas, a pesar de su sorpresa inicial la rubia aceptó sin dudarlo, esas peticiones no ocurrían todos los días.
Quinn se dejó guiar por la ciudad de la mano de su novia, al fin y al cabo ella debía de conocer más sitios donde ir a bailar. No tardaron en llegar a un pequeño local bastante concurrido en pleno centro de Manhattan. Rachel fue empujando disimuladamente a la gente hasta que llegó al inicio de la cola y con una gran sonrisa hizo que las dejaran entrar. La rubia se acercó a la barra para pedir una cerveza para cada una antes de nada, no se le daba bien bailar y necesitaba algo de alcohol para soltarse. Rachel cogió la bebida que su novia le ofrecía y se lo agradeció con un gran beso profundo allí en medio.
Quinn se separó de ella sin respiración, aún embobada por el poder que ejercía Rachel en ella con aquellos besos. Rachel aprovechó su distracción para tirar de ella hacia la pista de baile. La música sonaba muy alta y Quinn agradecía que nadie la conociera allí porque podía hacer lo que quisiera y lo que quería implicaba bailar con Rachel muy cerca, tentándola y regalándole algún que otro beso provocativo en el cuello o la oreja. La morena no resistió mucho aquellos juegos antes de tirar de la rubia hacia el baño de aquel local. Rachel la empujó al interior de uno de los compartimentos individuales y antes de que Quinn pudiera hacer nada Rachel ya la empujaba contra la puerta y la besaba agresivamente. La rubia se dejó llevar seducida por aquellos labios y los susurros en la oreja. Miró a su novia a los ojos antes de llevar a cabo lo que pretendía y todo lo que vio fue deseo desenfrenado y un susurro en su oído que dijo 'te necesito'. Quinn no se lo pensó más, cogió a Rachel en peso para colocarla contra la pared, la morena enredó sus piernas en el cuerpo de su novia para ayudarla a mantenerse. La rubia agradeció enormemente que la morena se hubiese puesto un vestido aquella noche porque le daba un acceso mayor a lo que quería hacer. Sin ni siquiera bajarle el tanga se apresuró a meter su mano bajo la falda en el interior de la ropa interior para notar lo húmeda que estaba Rachel que seguía entretenida en sus labios y su cuello trabajando, notó como se estremeció en sus brazos cuando sus dedos entraban en su interior.
Las ganas que se tenían, la necesidad y la excitación de donde estaban haciendo provocó que Quinn no necesitara muchas embestidas de sus manos para que la morena tensara todo su cuerpo y las paredes interiores oprimieran sus dedos. Esperó a que se relajara antes de soltarla y bajarla al suelo, no quería que por los temblores del momento pudiese caerse. Quinn la bajó y volvió a besarla, esta vez más dulce y amorosamente que minutos antes, no le hizo falta ninguna palabra para saber lo que si novia quería decirle, solo sonrió y la sacó de aquel local, quería volver a casa y dormir abrazada a ella las horas que le quedaban.
-Resulta que no podemos hacerlo en el apartamento cuando hay alguien pero podemos hacerlo en el baño de una discoteca- se burló Quinn mientras caminaban.
-No te burles- Rachel escondió su cabeza en el cuello de la rubia.
-Ha sido excitante- repitió riendo una vez más.
-Calla, calla- ahora la morena se aguantaba la risa- no sé que me ha pasado.
-Que tienes una novia guapísima y no has podido resistir- la rubia pasó su brazo por los hombros de Rachel para tenerla más cerca.
-Presumida…- dijo la morena bajito.
-¿Decías?- preguntó Quinn fingiendo que no la había oído.
-Que te quiero- respondió Rachel riendo- mucho.
-Tonta- Quinn la paró para besarla mientras acariciaba sus mejillas.
-Es verdad- ahora Rachel estaba más seria- apenas he estado contigo desde que llegaste, te he dejado horas sola mientras iba a por el estúpido guión sin sentido- comenzó a decir la chica- te has encargado de que estuvieran todos para leerlo y de ayudarme y me has sacado de casa para animarme- Rachel cogió la mano de su novia- es solo que…. a veces siento que….- la miró durante largo rato pero Quinn no habló, sentía que la morena tenía algo que decirle- no te merezco…eres como mi faro, me guías en mitad de la noche, me salvas, me dices el camino correcto haces que no me hunda…
-No es para tanto- dijo la rubia quitando importancia.
-Lo es, gracias por todo, te amo- Rachel volvió a besarla y Quinn lo aceptó encantada.
Volvieron en silencio al apartamento después de aquella conversación no tenían mucho que decirse. Rachel pasó todo el domingo intentando averiguar como explicarle a la guionista lo que quería hacer o como quería que aquello se sintiera por lo que la invitó el lunes al dinner para intentar que lo comprendiera.
-Es a lo que me refiero con el show- le dijo en mitad del desayuno- es genial pero el personaje de Rachel no se parece en nada a mi, se parece a ti.
-Conozco la tv, la gente quiere antihéroes-explicó la loca- quieren chicas regordetas que no puedan tener hombres y hombres que manta gente.
-Y es genial- volvió a decir la morena comprensivamente- pero pensaba que Lee quería hacer un show sobre mi.
-Se a que tipo de de show le dan luz verde y todos tienen algo que a ti te falta, ironía- la guionista fue dura.
-Cuando estaba en el glee club siempre explicaba todo mejor con una canción- recordó la morena- solo quiero enseñarte mi esencia no se escribir un guión pero se como quiero que se sienta.
Rachel se levantó y cogió el micrófono de la cafetería para cantar una canción que le encantaba y que explicaba como se sentía, los sentimientos que quería transmitir en su serie. Conforme avanzó en la canción la guionista se avanzó cada vez más a ella hasta que Rachel terminó de cantar y bajó del escenario.
-Creo que tienes razón- reconoció la mujer- quizás haya un show haciendo que las personas no se odien a si mismas.
-¿Enserio? ¿harás que suene como yo?- dijo una emocionada Rachel.
-Bueno probablemente nunca lo aprueben- dijo algo más seria- pero le daré a tu versión una oportunidad.
-Dios mio muchas gracias- dijo Rachel antes de abrazarla y dejarle marcharse de allí.
El resto de la semana fue muy rápida ya que no paraban de pasar cosas en sus vidas, Rachel estaba todo el día con la guionistas o en el teatro haciendo sus funciones obligatorias. Kurt y Blaine llevaban ensayando día y noche todos los días para un acto que tenía Blaine aquel fin de semana y podía abrirle una oportunidad de cara al futuro de su carrera. Santana era pura felicidad por tener a Britt en la ciudad con ella, Santana había cambiado mucho desde que dejaron el instituto pero cambiaba todavía más cuando estaba con su novia, se volvía tierna y dócil, algo incomprensible de cara a sus amigos. Los papeles de Quinn para cambiarse de universidad a Nueva York ya estaban en marcha a falta de un par de firmas y un pago para hacerlo oficial. El golpe más duro vino por parte de Sam y Mercedes, al final se ve que la chica había recapacitado después de la conversación con sus amigos el fin de semana y había decidido que lo mejor para el futuro de la relación de ambos era que se dieran espacio y tiempo y sobre todo que disfrutaran su vida actual tal y como se fueran presentando. Los chicos agradecían que a pesar de la ruptura siguieran quedando todos juntos y el ambiente no estuviera enrarecido.
Aquel fin de semana fue entretenido gracias al acto de Blaine en el que aparte de cantar se animó a invitar al escenario a Kurt y más tarde a sus amigos para que le acompañaran en varias canciones y poder lucirse mejor aún de cara a su futuro.
Dos semanas después de la lectura del primer guión se repetía la misma escena, estaban todos sentados en el apartamento de la actriz con los nuevos guiones en las manos preparados para empezar su lectura. Una vez más Quinn estaba allí apoyando a su novia.
-Si sé una cosa sobre el amor es que no es un recurso escaso cuanto mas das mas tienes que dar- dijo Rachel tiernamente terminando de leer.
-Me encanta- dijo la rubia inmediatamente.
-¿Os gusta chicos?- preguntó Rachel aún insegura.
-Es genial- fue Kurt el que respondió.
-Yo he llorado- ahora era el turno de Artie.
-¿Crees que funcionará?- preguntó Santana.
-Bueno va a dárselo a los productores así que lo sabremos pronto-Fue la respuesta de la actriz- siempre pensé que Fanny era el papel de mis sueños para el había nacido… pero cuando lo he leído, este lo es… este es el papel de mis sueños, vosotros chicos y muchas gracias por empujarme a que lo haga bien…
-Un brindis por dos años gloriosos en la ciudad mas genial del mundo- dijo entonces Kurt que había aparecido con copas para todos.
-Brindo por eso- la rubia volvió a hablar abrazando más fuerte aún a su novia.
Como la guionista había prometido mandó el manuscrito a la cadena y se fue de regreso a Los Ángeles, dejando por fin a la actriz sola y de regreso a la normalidad en su ciudad. Los sucesos y los avances en sus vidas se iban acumulando entre los chicos del Glee Club. Mercedes se marchaba con Britt a su gira para ver como iba el disco y si a la gente le gustaba o no y la rubia era feliz por volver a hacer lo que más le gustaba, bailar. El casting que Sam había hecho semanas atrás para un anuncio de modelos le había llevado a conseguir exhibir su cuerpo por todos los autobuses y vayas publicitarias de la ciudad para una conocida marca de calzoncillos lo que estaba provocando que no parara de recibir más llamadas de agencias y marcas famosas para que los representara. Después de mucho pensar Sam había tomado la decisión de marcharse a Los Ángeles, tenía ofertas en Nueva York pero sin duda las ofertas más jugosas y donde más futuro veía el muchacho era en LA por lo que debía emprender una nueva aventura y más ahora que Mercedes se marchaba y su apartamento quedaba vacío.
Cuando todos estas eventos y despedidas comenzaron a sucederse lo único que pudieron hacer fue una promesa de que pasara lo que pasara y estuvieran donde estuvieran, seis meses después de ese momento volverían a verse en su viejo apartamento que de momento parecía que conservarían seguro ya que Blaine se había mudado a vivir con Kurt.
Estaban un día tumbados en el sofá del apartamento cuando el teléfono de la morena comenzó a sonar, Rachel lo cogió vagamente pensando que sería Quinn para decirle que había terminado el examen o algo por el estilo.
-Dime- dijo cansinamente por el calor que hacía ya en la ciudad.
-¿Hablo con la señorita Berry?- preguntó una profunda voz de hombre.
-Si, soy yo- dijo poniéndose más seria.
-Le llamo del canal FOX TV- informó aquella voz.
-Si, dígame- Rachel se puso tensa al instante.
-Tenemos buenas noticias- dijo ya más alegre aquel hombre- nos ha encantado el guión y la idea para la serie y por ella queremos producir un piloto.
-Oh dios mío- Rachel no pudo contener la expresión.
-Tenemos todos tus datos y los de tu representante, vamos a mandaros los papeles hoy mismo porque te queremos aquí en LA la semana que viene ¿de acuerdo?- preguntó el hombre.
-Claro, por supuesto- dijo aún conmocionada- muchas gracias de verdad- la morena colgó el teléfono y se giró para mirar a Blaine y Kurt- les ha encantado quieren hacer un piloto, me voy a LA.
-¿Qué?- dijo Kurt levantándose del sofá.
-Oh dios mío- dijo Blaine que también se lanzó a abrazarla.
-Me voy a LA, voy a salir en la televisión- dijo mientras los tres saltaban emocionados.
Pasaron largo rato saltando y diciendo estupideces en el salón hasta que se calmaron por aquella emoción. Cuando asimiló aquello llamó a sus padres para contárselo emocionada y aunque recibió una regañona por no haber informado antes de sus planes de futuro no tardaron en felicitarla por su nuevo logro. Estaba a punto de llamar a Quinn por teléfono cuando Santana apareció en el apartamento diciendo que había recibido una llamada de la cadena y minutos después un email con todos los papeles necesarios para sellar aquel trato. Se abrazó y celebró con su amiga su éxito, no solo era una gran oportunidad para Rachel sino para la latina que al ser su representante iba a asegurarse de llevarse parte del mérito de la artista. Entre llamadas, sus amigos, Santana, los papeles no había cogido el teléfono en toda la tarde para poder hablar con Quinn por ello cuando a la hora de la cena consiguió cinco minutos para poder llamar a su novia se encontró un mensaje en él.
Quinn: amor te he llamado :( Supongo que estarás liada, me voy a dormir porque mañana cojo el tren muy temprano para verte! Te quiero!
Rachel miró el reloj, había recibido el mensaje hacia un rato, se planteó llamar a Quinn, tenía muchas ganas de contárselo y maldecía no haber oído el móvil antes. Decidió esperar y así podría contarle las nuevas noticias en persona para celebrarlo mejor aún que por teléfono. Aquella noche le costó mucho dormir por los nervios, una nueva vida estaba a punto de empezar en otra ciudad completamente nueva, no se lo podía creer.
Por eso en cuanto le sonó el teléfono aquella mañana despertó inmediatamente, era Quinn para decirle que ya iba de camino, la morena se levantó para preparar un café y sentarse a esperar a su novia mientras asimilaba como iba a dejar el musical y como iba a decírselo a Sidney y Rupert. Salió de sus pensamientos cuando escuchó alguien llamando a la puerta, tenía que ser la rubia, el resto estaba durmiendo.
-Por fin- Rachel se lanzó a sus brazos nada más abrir.
-Hola amor- la recibió la rubia desprevenida.
Quinn se separó de ella sonriente y le dio un dulce beso en los labios a su novia. Antes de hablar Rachel dejó a la rubia entrar y soltar su bolso y la pequeña maleta para el fin de semana. Quinn pudo ver que a la morena no se le borrara la sonrisa de la cara por lo que se acercó a ella en el sofá y le habló.
-Me encanta que sonrías así pero me da la sensación que no todo es por mí- bromeó la rubia riendo.
-Claro que sonrío por ti- respondió Rachel riendo- pero sí hay algo más.
-¿Me lo vas a contar?- aceptando el rápido beso que su novia le había robado.
-Ayer me llamaron de la FOX- comenzó a explicarle- recibieron el guión y resulta que les había encantado.
-Espera, ¿En serio?- dijo la rubia asimilando la noticia.
-Me llamaron ayer- dijo Rachel más emocionada- cuando fui a llamarte ya estabas dormida.
-Que notición- dijo la rubia abrazando a su novia.
-He aceptado- informó Rachel- voy a tener mi propia serie de televisión como protagonista.
-Oh- dios mío- dijo Quinn alucinando por lo que acaban de oír- Enhorabuena
-Gracias amor- dio un rápido beso a su novia- lo único malo es que tengo que estar allí en apenas una semana, ha sido todo más rápido de lo que pensaba.
-Espera, ¿estar dónde?- preguntó confusa la rubia.
-En Los Ángeles, ¿dónde sino?- dijo riendo pero al ver la cara de Quinn cambiar su risa desapareció.
-¿Los Ángeles?- repitió la rubia.
-La ciudad del sol- dijo de nuevo sonriente la morena- supongo que querrás pasar el verano con tu madre pero espero que te unas a mí para el nuevo curso.
-Ey, ey, ey, echa el freno- le dijo la rubia.
-Vendras conmigo a LA, ¿no?- dijo cogiendo su manos.
-Creo que esto está yendo un poco rápido- dijo la rubia aún procesando aquello.
-Ibas a mudarte aquí, es solo un pequeño cambio de destino- dijo la morena entre risas.
-Rachel yo… no estoy segura de sí quiero ir a Los Ángeles- consiguió decir Quinn.
-¿Qué dices?- dijo Rachel sin entender ahora era su cara la que cambiaba- me has estado apoyando con esto de la serie desde que me la ofrecieron.
-Porque pensaba que era en Nueva York- se defendió la rubia- mandaron a la guionista aquí, dijeron que no tendrías que dejar tu trabajo, hay muchas series que se graban en la ciudad, pensaba que la tuya también la haría.
- ¿Quieres decir que si hubieras sabido desde el principio que era el LA no me habrías apoyado? - preguntó dolida la morena.
-No es eso lo que he querido decir- dijo Quinn algo confusa-¿No podemos pensar un poco todo esto antes de que sea nada oficial?- preguntó insegura.
-Ya es oficial- anunció Rachel- he firmado el contrato- Santana le había convencido para dejar todo firmado la noche anterior ya que no tenían mucho más tiempo.
-Tienes que estar de broma- dijo la rubia.
-No, me voy la semana que viene a Los ángeles y quiero que vengas conmigo- dijo muy segura la morena.
-¿Se puede saber que pasa aquí?- dijeron Kurt y Santana saliendo de sus respectivas habitaciones al oír el ajetreo- Hola Quinn.
-Hola- respondió secamente la rubia.
-Lady Hummel creo que sobramos aquí- la latina notaba que se podía cortar la tensión y decidió que lo mejor era salir de aquel apartamento y dejarlas solas- vámonos a desayunar.
Rachel y Quinn se quedaron en silencio los diez minutos que sus amigos tardaron en vestirse y marcharse de la casa volviendo a dejarlas solas en aquel salón. Rachel fue la primera que intentó hablar pero Quinn se le adelantó.
-Quiero usarla ahora- dijo Quinn cambiando completamente de tema.
-¿De qué estas hablando?- dijo Rachel sin comprender.
-Del vale que me regalaste- dijo sacando un papel de su bolso- quiero usarlo ahora.
-¿A qué viene esto?- la morena seguía sin entender el cambio de conversación.
-Me dijiste que era una promesa- dijo la rubia viendo como Rachel asentía con la cabeza- que harías lo que te pidiera porque siempre cumples tus promesas- la morena volvió a asentir intrigada por saber donde llevaba aquello- quiero que no te vayas a Los Ángeles.
-Quinn….- dijo con un rastro de pena cuando oyó lo que le pedía.
-No te vayas Rachel por favor- volvió a pedirle la rubia.
-No puedes pedirme eso Quinn- dijo Rachel- no era esa clase de vale, se suponía que me pedirías que te hiciera la cena o que fuera a verte a la universidad, no que no siguiera adelante con mi futuro.
-Creía que era nuestro futuro- le dijo duramente Quinn.
-Lo es Quinn- se defendió la actriz- ya te he pedido que vinieras conmigo antes.
-Ese es el problema Rachel- le dijo elevando la voz- no puedes pretender que te siga al otro lado del país como si nada, una vez me dijiste que el mundo te veía como una egoísta- recordó- pero que conmigo eras incapaz de serlo, ya veo que era solo otra mentira más.
-Pero es que no lo entiendo- protestó Rachel- ibas a venirte a Nueva York a seguir con tu carrera para que estuviéramos juntas, que más te da venir a Los Ángeles, es la ciudad del cine y la televisión, tendrás trabajo, no es ser egoísta, es ver lo positivo.
-No lo entiendes, nunca lo harás- le gritó más fuerte aún Quinn.
-Pues no, no lo entiendo Quinn- ahora era el turno de Rachel de subir la voz- llevamos meses hablando de como va a ser nuestro futuro, de lo mucho que queremos estar juntas ¿y ahora no quieres venirte conmigo?
-Ahí está el asunto Rachel, es nuestra vida, estas decisiones se toman juntas- señaló a ambas para hacerle entender que era cosas de las dos- tú has tomado la decisión sin tenerme en cuenta para nada, has dado por hecho que te seguiría al otro lado del país- la rubia se sentó resignada en el sofá y se llevó las manos a la cabeza- y lo peor es que lo haría, me montaría en ese estúpido avión por ti porque por eso ha funcionado nuestra relación- le gritó más enfadada aún- porque todo ha girado en torno a ti, tus sueños, tus idas y venidas, tus planes de futuro…
-¿Y por qué no lo haces?- preguntó Rachel ignorando el resto del discurso de Quinn- ¿Por qué no te montas en el avión conmigo?
-Porque una pareja son dos personas Rachel- le recriminó la rubia- no puedo vivir siempre haciendo todo lo que tú quieras para que seas feliz, las cosas no funcionan así.
-Pero…- intentó protestar la morena.
-Quiero que me digas la verdad- Quinn la había interrumpido- ¿pensaste en algún momento en llamarme y preguntarme que opinaba o quería antes de aceptar el trabajo y dar por hecho que te seguiría?
-Quinn… Yo te quiero- dijo la morena sentándose en la mesa frente a ella para intentar mirarla a los ojos.
-La verdad Rachel- volvió a repetir la rubia.
-No- dijo tras un largo silencio- no lo pensé, fue mi instinto aceptar el trabajo, es decir, quería llamarte para contarte que lo aceptaba.
-Después de todo parece que a pesar de todos estos años- empezó a decir notando que las lágrimas se acercaban a sus ojos- a pesar de todo lo que hemos pasado, de las miles de conversaciones que hemos tenido- suspiró antes de decir lo último que pensaba- nunca piensas en nadie más que en ti misma.
-Sabes que eso no es verdad- dijo Rachel con la voz quebrada por lo duras que habían sido las palabras de su novia- yo.. pienso en ti también, yo te quiero Quinn.
-Parece que no lo suficiente- dijo más dolida aún Quinn
-Te quiero muchísimos amor- acarició su mejilla borrando las lágrimas que caían por ella.
-No lo suficiente para tenerme en cuenta en tu futuro- volvió a reprochar con una falsa sonrisa.
-Yo… pensaba que querrías venir conmigo Quinn- confesó tristemente Rachel- pensaba que no te importaría terminar tus estudios en la ciudad del cine y la televisión, al fin y al cabo es lo que quieres hacer en tu futuro, solo se iba a adelantar un par de años.
-No se trata de que no quiero ir Rachel, claro que quiero- reconoció la rubia- se trata de igualdad de condiciones en una pareja, si mañana yo empezara un trabajo aquí en la ciudad, ¿te quedarías o irías a LA por la serie?
-Ese no es el caso- dijo Rachel intentado esquivar la pregunta.
-Responde Rachel- le ordenó la rubia.
-Iría a LA, no puedo dejar escapar esta oportunidad- Rachel le había dado la espalda a Quinn para reconocer aquello.
-Eso lo dice todo- respondió Quinn con la voz rota- Las cosas terminarían explotando entre nosotras si me fuera contigo, sé como eres y como soy, ¿cuánto crees que tardaría en echarte a ti la culpa por llevarme allí antes de tiempo si las cosas no me salen bien?
-Estás…. ¿me estás dejando?- Rachel se había vuelto a girar para enfrentar a la que aún era su novia.
-Eres tú la que se va a Los Ángeles- dijo duramente la rubia- yo te quiero Rachel, más que a mi vida pero después de esto no puedo ir contigo y tampoco puedo mantener una relación a distancia donde apenas nos veamos una vez cada dos meses.
-Quinnn… yo… lo siento- se disculpó la morena- no quería que todo esto resultara así
-Ni yo- dijo con una risa falsa la rubia- solo quiero que sepas que a pesar de todo y de lo que puedas pensar, me siento orgullosa de hasta donde has llegado- se acercó a Rachel para apartar el pelo de su cara- te has convertido en toda una mujer y en una estrella que apenas acaba de comenzar a brillar- la agarró de la cintura par a atraerla hacia ella- y nadie va a poder pararte, ni siquiera yo, me ha costado entenderlo- Quinn no esperó más para romper la distancia y besas a Rachel. Fue un beso apasionado, cargado de emociones pero también tenía un amargo sabor a despedida por las lágrimas que ambas derramaban de sus ojos.
-Te quiero mucho- dijo Rachel cuando se separaron- voy a echarte de menos.
-Y yo a ti pero te acostumbrarás, siempre lo haces- dijo amargamente Quinn- pensemos que quizás sea un hasta pronto y no un adiós- comenzó a alejarse lentamente de la que aún era su chica a pesar de todo- además existe el teléfono, podremos hablar y seguir en contacto.
-Voy a escribirte todos los días- le dijo la morena segura de sí misma.
-Adiós Rachel- dijo la rubia cogiendo su bolso y dirigiéndose a la puerta.
-Espera- dijo la morena en un último momento de convencer a su novia de que la acompañara- Para, no te vayas- le rogó- ¿Por favor? si te vas… si te vas…. simplemente soy mejor persona contigo, o no sé, es solo que cuando te miro…. por favor, no quiero olvidar esto, yo…. eres mi faro Quinn- le recordó como última oportunidad de que no se marchara.
-Yo no voy a olvidarlo Rachel- le dijo con una media sonrisa en la cara antes de marcharse diciendo- un faro no salva a los barcos, no sale y los rescata de hundirse, simplemente es una luz que ayuda a guiar a la gente a casa.
-Pero…- intentó volver a hablar pero la rubia la frenó de nuevo.
-Rachel, no podemos seguir así, lo siento- Quinn agarró el bolso y la maleta que había dejado nada más entrar unas horas antes- cuídate y no te pierdas a ti misma en aquel mundo de Hollywood por favor- aquella fue la última petición que la rubia le hacía a Rachel como su novia.
-Adios Quinn- dijo casi en un susurro cuando supo que aquello no tenía solución, la rubia iba a marcharse.
Rachel se quedó allí sola en el apartamento haciendo sus maletas mientras la rubia regresaba al tren que la llevaría de regreso a su residencia en New Heaven, estuvo a punto de llamar a Kurt y Santana para hablar con ellos pero era más que probable que los chicos ya estuvieran con Rachel.
Aquella ruptura había sido mucho peor que si alguna hubiese pillado a la otra siendo infiel, al fin y al cabo no lo habían dejado porque no se quisieran sino porque en ese momento de sus vidas no podían mantener ni estaban preparadas para la relación que querían.
Quinn lo sabía, era una barrera que llevaba tiempo creándose entre ellas, Rachel había mentido y hecho auténticas locuras desde que aquella oportunidad se había cruzado en su camino. Y Quinn las había aguantado todas, no le había mentido a su novia, se sentía orgullosa de ella, pero sabía que tenían vidas incompatibles en ese momento, no podía seguir viviendo bajo su estela como había hecho últimamente, el musical, el evento de los perros, la serie…
Y a pesar de todo la quería más que a nada en el universo y por eso le había dolido tanto tomar aquella decisión, no había opción correcta pero quizás aquella era la que menos heriría a ambas en un futuro, sus vidas no podían encajar ahora mismo con la relación que ambas querían..
Rachel se marchaba al otro extremo del país, dejando todo atrás excepto a Santana que ya era oficialmente su representante y no iba a dejar pasar tampoco quella oportunidad y a Sam que había decido empezar una nueva vida junto a ella en LA.
Quinn decidió quedarse en Nueva York para terminar sus estudios, al fin y al cabo adoraba esa ciudad y Blaine, Kurt y Artie también estaban allí, y eran sus amigos, no estaría sola.
Rachel había prometido llamadas y mensajes que nunca llegaron, tampoco regresó al apartamento seis meses después de su marcha como todos habían prometido en NY tiempo atrás, la actriz se fue a Los Ángeles dejando muchas cosas atrás y probablemente dejando al amor de su vida, si el destino las volvería a cruzar solo el tiempo sería capaz de decirlo.
CONTINUARÁ...
Siento el retraso para publicar este último capítulo...!
Sé que muchos me odiareis por este final... creedme que me dolió escribirlo pero parecía lo más natural tal y como estaban evolucionando la historia y los personajes, una pareja son dos personas y no sé puede anteponer siempre a la misma, Quinn toma una decisión realmente difícil pero correcta al fin y al cabo.
Tranquilos porque este es el final de la primer parte de la historia! Ya he comenzado el primer capítulo de la siguiente que será cinco años después:) llevará por título 'Siempre fue nuestro destino' y lo intentaré subir antes de que acabe la semana :)
Eternamente agradecida por todos sus comentarios!
