N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Nuevamente sus padres discutían, nuevamente él la observaba llorar en su cama, nuevamente se escapaba de casa para pasar al patio de ella, escalar esa ventana de su habitación, abrirla y entrar a consolarla, siempre dejaba la ventana abierta para que él escalara el árbol y se colara en su habitación dispuesto a consolarla en sus brazos, a calmarla con sus caricias, siempre su ventana tenía que estar abierta, siempre... definitivamente esa ventana los unía más de lo que pensaban
Ventana
Sakuno se cubrio los oídos mientras corría a su habitación, su padre y su madre discutían de nueva cuenta por cuestiones laborales, que si él no pasaba tiempo en casa, que si ella nunca hacía la comida, siempre era lo mismo desde hace algunas meses así que ella siendo una niña de ocho años no entendía porque seguían juntos si siempre peleban, supuestamente su maestra de la escuela decía que el matrimonio era algo serio, algo donde todos eran felices pero sus padres no parecían felices en lo absoluto.
Su padre nunca estaba en casa y su madre en algunas ocasiones lloraba, habían llegado incluso a aventarse cosas pero cuando ella comenzaba a llorar sus padres tan solo se calmaban y la mimaban por todos los medios, ellos no se quería y ella que era una niña de ocho años lo sabía bien, cerro la puerta de su habitación y camino hasta su cama con paso calmado para subirse a esta y sentarse en el medio, cerro los ojos y tomo un oso enorme entre sus manitas para abrazarse a este mientras sus padres seguían peleando.
Solo quería que dejaran de pelear, no entendía porque siempre que se encontraban en casa peleaban, ya no la ayudaban a hacer la tarea, no la abrazaban como antes, no iban a la feria, solo discutían y eso a ella le dolía porque los quería mucho, sintio unos golpes en su ventana y abrio los ojos observando a su vecino de al lado, a Seiichi quien le sonreía desde fuera de la ventana, asintió y este abrio la ventana con calma para entrar a su habitación, se quedo quieta mientras este caminaba hasta la cama para subir a la misma.
Él tan solo la jalo de la mano suavemente para abrazarla con cuidado, Sakuno se recargo en su pecho dejando salir las lágrimas, le dolía que sus padres pelearan de nueva cuenta porque a ella le afectaba demasiado, Seiichi acaricio su espalda tratando de calmarla, la cobriza tan solo se aferro a su suéter para dejar fluir el llanto, Seiichi sonrió tranquilamente mientras le acariciaba el cabello suavemente, lo que más quería era que ella se calmara, o le gustaba ver mal a la cobriza porque la quería demasiado, eran amigos desde hace mucho tiempo y el verla mal simplemente lo hacía sentirse mal.
Su madre había salido al trabajo llorando mientras su padre le gritaba desde la puerta de la casa, Sakuno contaba con doce años y aún no se acostumbraba a las peleas de sus padres, no se habían separado, ahora ella sabía que existían los divorcios pero sus padres no lo llevaban a cabo, ignoraba la razón si era sincera, no podía entender porque dos personas que no querían estar juntos seguían juntos, era hasta un tanto raro porque siempre se gritaban con todo lo que tenían para después dormir en la misma cama.
No tenía escuela así que tan solo se dejo caer en la cama escuchando como el auto de su padre emprendía la marcha, sola de nueva cuenta, dio media vuelta sobre la cama abrazando a un conejo de peluche enorme, sus amigas se lo habían regalado de cumpleaños y en momentos como esos agradecía porque servía como compañero de lágrimas, escucho un click y no le hizo falta moverse de su lugar, una leve brisa recorrio la habitación para después desaparecer tal y como había llegado, rápidamente, sintio unos pasos pero tan solo se quedo quieta.
Una presión en la cama y una mano colocandose alrededor de su cintura, el aliento de Seiichi en su nuca pero no dijo nada, era común desde los ocho años que él entrara por su ventana para consolarla después de las peleas diarias de sus padres, no se quejaba porque de verdad que la calmaba el calor del cuerpo de su vecino, no había día en que él no durmiera en su habitación desde hace dos años, siempre dejaba abierta la ventana para él y este la abría, incluso cuando ella tenía deberes y él no tantos, la ventana se abría y él caía en su cama.
Incluso cuando él tenía demasiados deberes siempre llegaba a dormir a su cama para calmarla aunque ella le dijera que no era tan necesario pero de verdad que si lo era y ambos lo sabían - ¿Estás bien? - pregunto con calma y ella nego con la cabeza, claro que no estaba bien, nunca lo estaría porque las discusiones siempre subían de tono y ninguno de sus padres hacía algo para detenerlas - ¿No tienes deberes? - pregunto ella sintiendo como él pasaba una de sus piernas por su cintura para pegarla por completo a su pecho.
- La termine ayer, a las cinco tengo entrenamiento, faltan dos horas así que me quedare una hora aquí, duerme un poco - pidio él tranquilamente y ella asintió con la cabeza cerrando los ojos, la ventana seguía cerrada junto con las cortinas así que no había algún problema en que alguien los viera, ella no se quejaba porque después le gustaba que Seiichi entrara a su casa por la ventana de su habitación para consolarla después de escuchar que su padre le decía a su madre que hiciera cargo de ella pues era su hija, solo su hija.
Con Seiichi no lloraba, tan solo podía descansar comodamente en sus brazos, empezaba a amar que esa ventana enorme se encontrara en su habitación para recibir a su invitado de todas las noches.
- Seis en punto - murmuro Sakuno moviendo el brazo para golpear el pecho de Seiichi quien tan solo se removio un poco murmurando cosas que ni ella misma entendía - Cinco minutos más - pidio este y ella nego con la cabeza, era momento de que se levantara, ambos tenían escuela a las siete y si no se daban prisa no llegarían, sus padres los matarían - Seiichi - lo llamo de nueva cuenta pero este tan solo se quedo quieto, de pronto se escucho un sonido fuerte en la sala - ¡¿Pero qué demonios te sucede?! - era la voz de su madre que parecía más que furiosa.
- ¡Quiero que dejes de hacerme la vida imposible! ¡¿Quieres saber si tengo una amante?! ¡Claro que la tengo! - el sonido de más golpes en la cocina se hicieron presentes, Sakuno se levanto alarmada al igual que Seiichi quien tan solo la jalo de la mano para colocar sus manos sobre sus oídos cubriendola de esa pelea, ella tenía quince años y el diecisiete, eran mayores pero en todos esos años los padres de la cobriza no se habían separado, seguían juntos y siempre peleaban como desde que ella tenía ocho años.
La cobriza se removio un poco tratando de que este la soltara pero él tan solo afianzo el agarre con sus piernas, el sonido de algunos golpes en las escaleras, de pronto algo golpeo la puerta de la habitación de Sakuno y contuvo el aire - ¡Quiero que te vayas de mi casa! ¡Fuera! - el grito de su madre seguramente hasta se escucho en su casa, solo esperaba que su madre no lo fuera a buscar - ¡No me puedes hechar a la calle, esta es mi casa! ¡No puedes hacer nada sin mí, tanto tú como esa mocosa me necesitan! - el sonido de un golpe se escucho, al parecer la señora lo había abofeteado.
- ¡Es tu hija! - grito con un sollozo ahogado, la cobriza se removio de nueva cuenta y casi sale de la habitación pero Seiichi la jalo del camisón para que cayera a la cama, en un movimiento ágil se sento sobre la cama y la coloco entre sus piernas con la mejilla sobre su pecho, la abrazo para que no se soltara - ¡Ella no es mi hija, es un maldito estorbo! ¡Si tanto quieres que me vaya de la casa, me ire pero en un mes suplicaras que vuelva! - grito su padre, se escucharon más pasos, algunos golpes y después el silencio.
El sonido de dos autos después de varios minutos se escucho, Seiichi solto a Sakuno quien lloraba en su pecho, al parecer en verdad le había afectado esa pelea, quiza era la separación definitiva pero era lo mejor - ¿Te sientes bien? ¿Quieres qué me quede más tiempo? - pregunto y ella nego con la cabeza mientras se limpiaba las lágrimas - Dbemos ir a la escuela - sabía que era fuerte así que no iba a insistir tan solo le sonrió para caminar a la ventana y saltar sobre esta cuidando el no lastimarse.
Sakuno se acerco con paso calmado para sonreirle - Gracias - le agradecio con una linda sonrisa y él tan solo se inclino para besarla suavemente, no eran novios aunque se habían besado en ocasiones, es que simplemente su relación no necesitaba títulos, era más que perfecta con saber que se querían, solo eso bastaba - Nos vemos en clases, te quiero - se inclino de nueva cuenta para robarle un beso - También te quiero - él sonrió ante sus palabras para salir por completo, escucho el sonido de la ventana cerrarse y bajo con calma por el arbol.
Ladeo un poco la cabeza observando que ella lo miraba alejarse así que la saludo con la mano... definitivamente esa ventana los unía más de lo que pensaban los demás porque siempre estaba abierta para él, siempre además le gustaba dormir en la habitación de Sakuno porque sabía que ella siempre iba a tener sueños tranquilizadores con él durmiendo a su lado y aunque ella no lo dijera lo sabia, ahora todo estaba bien en definitiva, quiza la cobriza y su madre fueran felices aunque él desde los diez años se había encargado de hacerla feliz y lo seguiría haciendo por el resto de su vida.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
