N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Sakuno sabía que el anhelo era como un deseo pero con una manera más sofisticada de decirlo, ella solo anhelaba que él la mirara como la miraba a ella, con esa sonrisa llena de felicidad y con esa mirada llena de amor, pero su tiempo ya había pasado, era momento de continuar quisiera o no, era momento de dejar del lado el anhelo que sentía y seguir adelante... si definitivamente ese anhelo que sentía solo se quedaría como un simple deseo
Anhelo
Abrio poco a poco lo ojos, era viernes, hora de ir a la escuela, no quería ir pero era necesario, había faltado toda la semana tratando de evitar lo inevitable, no podía seguir faltando, claro que estaba enferma era por eso que los profesores no se quejaban pero no podía más, era momento de hacerle frente a algo de lo que no podía seguir huyendo para siempre, no es que fuera una cobarde, no, era solo que el dolor era demasiado porque él estaría con ella, con esa persona que ahora amaba como a ella algún día la amo.
Camino hasta la ducha siendo consciente de que las lágrimas ya rodaban por sus ojos, no podía detenerlas porque últimamente salían solas, era como si su cerebro mandara la orden a sus lagrimales y ello las produjera, no se esforzaba en ocultarlas a los ojos de su abuela o su madre porque no tenía caso, no podía con ello aunque se esforzara demasiado además lo de ella no era colocarse una máscara ante los demás, el agua corría por su cuerpo tratando de hacerle sentir un calor que hace más de cuatro meses no sentía.
Seguía sin entender como es que su relación se había convertido en una rutina, ni siquiera se había dado cuenta de cuando la mirada de él se había apagado cuando la veía, nada, ninguna señal le habían sido dada para esforzarse por su relación, ella pensaba que todo estaba bien pero no era así, de un momento para otro él ya no la besaba, la evitaba, no la tomaba de la mano, no le preguntaba como estuvo su día, no la mimaba como en los primeros meses, quizo hacer algo pero él ya no se lo permitio.
Envolvio su cuerpo con una toalla y salio hacía su habitación, no se le hacía tarde porque aún era temprano, seguía teniendo esa costumbre de levantarse temprano para no llegar tarde, se detuvo en mirar la venda de su mano, se le había olvidado por completo quitarsela pero es que su cabeza no estaba muy bien que digamos, se le olvidaba todo con frecuencia, algunas veces si desayunaba otras no, no probaba alimento durante la cena con su familia y ellos no la obligaban, era una etapa que superaría con el tiempo al menos eso pensaba su madre.
Sakuno tenía el anhelo de que él la mirara con esos ojos que cargaban un brillo enorme, el brillo del amor pero eso no era posible, él la había superado, ella no, ella seguía enamorado, él ya no, se coloco correctamente el uniforme y tomo sus cosas para salir de su habitación, sus padres y abuela ya se habían marchado, era como si la evitaran ver, no dolía pero si dolía el verlo con ella, suspiro y tomo el almuerzo que su madre había preparado, era más que obvio que no lo comería o quiza solo un bocado, ya después vería.
Se detuvo mirando la entrada del colegio, escucho risas no muy lejanas y se quedo de piedra, el equipo de tenis del Rikkai venía riendo con él a la cabeza y ella de su mano, su cuerpo entero se tenso al ver esa imágen, por lo general ella era la que iba de su mano, se mordio un poco el labio tratando de retener las lágrimas - Sakuno - fue su turno de correr ante el nombramiento de él, no quería verlo, sus pies no se movían del todo bien pero poco le importaba, solo quería huir de él, no estaba preparada, no lo estaba aún.
Habían pasado cuatro meses pero seguía teniendo miedo porque aún lo amaba, quiza él había creído que lo superaría fácilmente pero no era así, jamás podría porque era su primer amor, quisiera o no siempre iba a estar allí en su corazón, subio las escaleras dando trompicones llamando la atención de algunas personas que la miraban con lástima, eso no le importaba, solo quería llegar al salón y hundirse en su silla como lo había estado haciendo desde hace tiempo, abrio la puerta y las miradas se posaron en su persona.
- ¿Te encuentras bien Riuzaky? - pregunto Akaya, era su compañero de clases y le sorprendía que se acordara de su nombre pero lo que más la sorprendía es que no estuviera con el equipo hace unos momentos, asintió con la cabeza y paso de él pero un mareo tenso por completo su cuerpo, se sostuvo de la pared y de la mano de Kirihara que la miraba con auténtica preocupación - S-Seiichi - murmuro antes de que todo se volviera negro, lo último que escucho fue el grito de alguien que llamaba a quien sabe quien, ella solo quería dormir un poco.
No quería despertar, solo deseaba que todo fuera un sueño, un sueño del cual pronto despertaría, él estaría soteniendo su mano con una enorme sonrisa, la besaría como siempre, la abrazaría mientras verían una película, la llevaría a citas los domingos, lo acompañaría a los partidos de tenis, siempre la recibiría cuando su madre y ella pelearan, siempre contestaría las llamadas cuando se sintiera sola, nunca se iría de su lado, deseaba con todas sus fuerzas superarlo pero era verlo y todo se iba por el hoyo.
Anhelaba con todas sus fuerzas que él la volviera a amar, solo eso pedía, deseaba que esa mirada llena de amor, esos gestos llenos de amor fueran para ella, que se preocupara por si había desayunado antes de salir de casa, pero no, no era así más, él ya no la amaba, él ya amaba a otra persona, abrio los ojos mientras un grito ahogado salía de su garganta, solo sintio unos brazos rodeando su tembloroso cuerpo, se aferro a esa persona como si la vida se le fuera en ello, necesitaba un abrazo, Dios sabe que lo necesitaba.
Logro aspirar el aroma de esa persona, hizo puños con el suéter de Akaya mientras dejaba que todo el llanto que seguía retenido saliera por completo, el chico tan solo la estrecho más en sus brazos, el anhelo que sentía debía dejarlo así, no podía más, era necesario continuar, era necesario dejar todo atrás si quería seguir con vida, el tiempo de los dos ya había pasado, tenía que continuar, era momento, era el momento de continuar... si definitivamente ese anhelo que sentía solo se quedaría como un simple deseo.
Él ya tenía a alguien más, ella tenía que encontrar a alguien más para continuar y lo haría, tenía que hacerlo, solo esperaría a que las lágrimas dejaran de salir y continuaría.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
