N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Él jamás la iba a lastimar, jamás en su vida le haría daño, ella tenía que entenderlo, él no era como otros, jamás le pondría un dedo encima, tenía que confiar en su palabra y dejarse amar, tenía que dejar de sentir miedo ante el roce de sus labios o de sus manos porque él jamás le haría algún tipo de daño, él la amaba y se lo había demostrado con miles de atenciones... si definitivamente él jamás le haría daño
Jamás
Dio media vuelta en la cama y se levanto dando un respingo, un dolor en su espalda se instalo, tomo aire tratando de calmarse, el miedo se había apoderado de su cuerpo, sintio unos brazos rodeando su cuerpo, el aroma a lavanda y a suavizante de telas la calmo un poco - Shhhhh, tranquila - le susurro Seiichi al oído mientras la acunaba en sus brazos y la mecía suavemente, Sakuno se relajo un poco mientras apretaba su camisa, el miedo seguía presente, no deseaba que nada malo le sucediera, no quería que los recuerdos volvieran.
Había pasado por tres experiencias traumantes en lo que llevaba de vida, la primera fue su primer novio y su primer amor, al parecer en verdad era como una niña frágil en sus brazos porque no dudo en lastimarla de todas las maneras posibles, la golpeaba constantemente, no dejaba que hablara con nadie, incluso llego a violarla, el sueño de toda mujer era entregar su virginidad al hombre que amaba, al menos así lo pensaba ella pero él no quizo esperar y la había violado, después de ello ya no logro seguir callada por lo que su madre la había apoyado en el trámite judicial, al menos nunca más lo volvería a ver.
Su segunda experiencia había sido peor que la primera, él al principio era un buen chico, la trataba muy bien, le compraba cosas, se portaba como un caballero pero una tarde todo cambio cuando la vio sonreirle a otro chico que se había perdido, Sakuno tan solo le había indicado el camino pero él se había vuelto loco, prácticamente la había llevado a la fuerza a su departamento donde la había golpeado y había abusado de ella, después de ese día siguieron más, no se atrevía a hablar, el miedo se había apoderado de ella nuevamente.
Hasta que su madre lo descubrio intentando abusar de ella, ese día había derramado todas las lágrimas que creía poseer, estaba destrozada tanto físicamente como emocionalmente, las visitas al psicólogo fue lo que siguio, la última experiencia había sido la peor, se había enamorado de uno de sus compañeros de escuela, él era muy cariñoso, nunca le negaba nada, ella no penso que sería como el segundo pero se equivoco demasiado, incluso la golpeaba, en una ocasión la golpeo en la espalda con un bat de beisbol, ni siquiera podía colocarse en pie.
Le había destrozado casi la espalda cuando se había enojado porque había derramado un poco de soda en su alfombra, después llegaron los puñetazos y las bofetadas, agradecía que su mejor amiga hubiera llegado cuando la estaba golpeando en la biblioteca, tenía una cicatriz en la espalda y múltiples ematomas internos en varias partes de su cuerpo, estuvo tres meses en el hospital ahí había conocido a Seiichi, primero se hizo su amigo, siempre le sacaba una sonrisa y estaba allí cuando su madre no podía ir a visitarla.
Él contaba con 19 años y ella con 17 años, él la amaba y ella se esforzaba en amarlo, nunca le gritaba, siempre le decía cosas lindas, la consentía en todo, siempre estaba cuando ella tenía pesadillas a pesar de que estaba cursando la carrera de medicina, no importaba si ella lo llamaba teniendo un ataque de pánico él llegaba corriendo para abrazarla, sentía que solo era una carga - L-Lo siento, te he despertado y mañana tienes exámen - se disculpo ella y él nego con la cabeza mientras limpiaba el resto de las lágrimas.
- No importa, nada es más importante que tú - aseguro mientras la besaba suavemente para recostarla en sus brazos, acaricio su cabello y repartio besos en el mismo tratando de tranquilizarla por lo que se relajo en sus brazos, en los brazos de Seiichi se sentía cómoda porque sabía que él jamás le haría algún tipo de daño, sabía que jamás en su vida le pondría un dedo encima, él le profesaba demasiado amor así que tenía que confiar en él, se acurruco más en sus brazos y cerro los ojos, solo quería que las pesadillas desaparecieran cuanto antes.
Seiichi suspiro de frustración, el exámen no había sido en lo absoluto difícil, al menos para él, había terminado en media hroa todas las 200 preguntas, incluso el profesor lo había visto como un bicho raro pero poco le importaba, él solo deseaba llegar cuanto antes con Sakuno, en cuanto el timbre sonó todos se apresuraron a entregar sus hojas, él tomo sus cosas con calma para darse prisa en salir del aula - ¿Tan rápido te marchas? - pregunto burlón su amigo Marui masticando su típica goma de mascar, no podía dejar ese habito de lado aún después de que dejara el tenis.
- Necesito verla - contesto como si nada y su amigo le sonrió pero antes de que se marchara lo detuvo para extenderle una caja con demasiados dulces - Es un regalo para ella - comento este y asintió con la cabeza, salio presuroso del aula, corría como desquiciado, solo quería llegar donde ella porque temía que algo le sucediera, no es que tuviera tendencias suicidas pero aún así solo quería que ella estuviera bien, era su razón de ser, sabía muy bien por lo que había pasado y eso solo incrementaba más su amor por ella.
La amaba con cada fibra de su cuerpo, la necesitaba demasiado, él jamás le haría daño y ella tenía que entenderlo.
Sakuno se encontraba recostada en la cama, no tenía sueño pero aún así quería dormir, era demasiado extraño, escucho pasos en la escalera, nadie podría hacerle daño de nuevo, la puerta se abrio y lo observo caminando de prisa a la cama, se dejo caer sobre esta y le sonrió, siempre Seiichi era demasiado cariñoso, no es que no lo amara era que simplemente tenía miedo de abrir su corazón de nueva cuenta - Me preocupe - murmuro él mientras acariciaba con suavidad sus cabellos cobrizos, ella tan solo sonrió.
- ¿Por qué sigues conmigo? Hay mujeres más hermosas que yo que solo soy una niña, puedes amar a alguien que no tenga cicatrices y que no te despierte en la madrugada por sus gritos - comento ella mirandolo fijamente, él tan solo delineo el contorno de sus labios con suavidad - No me interesa nada de otras mujeres, solo quiero que estes enterada de que jamás te haría algún daño, no podría porque sería hacerme daño a mi mismo, si te lastimo me lastimo a mí mismo, eres una parte de mí Sakuno, no quiero alejarme de ti porque se que no vivire demasiado, no me interesa si tienes cicatrices cuando te haga el amor las besare con suavidad para curarlas - aseguro mientras sonreía.
Ella tan solo sonrió, Seiichi no era como los demás, cuando se molestaba solo golpeaba la almohada de ella diciendo que eso liberaba su enojo, no le molestaba por el contrario le causaba gracia, él no le gritaba al contrario solo decía que no hiciera cosas que no podía porque le daba miedo que saliera lastimada, él nunca le había levantado una mano por muy enojado que se encontrara cuando ella no obedecía a sus indicaciones tan solo le metía un dulce a la boca y la besaba, decía que ese era su castigo, decía que le quitaría los labios de castigo.
- Gracias - le dijo ella en un murmullo acortando la distancia entre sus labios, sintio el cálido aliento y solo sonrió aún más... si definitivamente él jamás le haría daño.
Después de las violaciones no se había entregado a nadie más pero ahora lo estaba haciendo, se olvido de las otras ocasiones y le encanto la idea de pensar que Seiichi era el primero porque lo era, lo era para ella y sabía que él pensaba lo mismo, se dejo hacer entre caricias suaves, palabras de amor, gemidos de amor, se dejo hacer por él, porque sabía que jamás le haría daño, él cumplio su palabra, beso con suavidad su espalda, solo sintio un cosquilleo, quiza es que si la curaba con sus besos.
Beso con suavidad la cicatriz de su muñeca derecha causandole un hermoso cosquilleo, él nunca le haría daño, de eso estaba segura, lo amaba aunque no lo dijera pero estaba segura de que se lo diría alguna una vez porque él jamás la iba a dejar.
N/A
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
