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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

Era toda una aventura ir al supermercado con Seiichi porque siempre sacaba a la luz las facetas de niño que poseía, le gustaba el hecho de que siempre dijera las cosas sin pensar o aunque sea las pensara un poco, era agradable verlo comportarse como una persona normal y no como un Emperador del Rikkai... si definitivamente le encantaba el supermercado


Supermercado

- ¡Te acompaño! - grito Seiichi mientras la abrazaba con calma y con una enorme sonrisa en los labios, sin dudarlo asintió con la cabeza para tomar las llaves del auto y de la casa siendo seguida por este que caminaba tranquilamente - ¿Seguro qué quieres venir? - pregunto ella aunque la verdad es que deseaba que fuera porque quería reir un poco después de estar ocupados con los exámenes finales de la universidad - Si - contesto este muy seguro y ella tan solo sonrió, bien, ahora si que se iba a divertir a su manera.

- Yo conduzco - hablo él y ella le entrego las llaves caminando a la camioneta que esperaba por ellos, antes de abrir la puerta este se recargo sobre su espalda para abrirla como todo un caballero - G-Gracias - era inevitable no sorprenderse y no sonrojarse con lo cabelleroso que llegaba a ser, era como si fuera un caballero medieval aunque tenía muchas facetas, pocas ya las conocía pero sabía que faltaban miles por conocer y ansiaba hacerlo aunque todo sería a su tiempo, este le sonrió para rodear el auto una vez estaba sentada dentro del mismo.

Lo vio adentrarse con suavidad y emprendio la marcha después de unos segundos, lo miro de reojo notando sus delicadas facciones, bien podría parecer una chica, no pudo evitar sonreir cuando los chicos de su escuela decían que quien era su amiga y Seiichi tan solo les sonreía y decía que era su novio con un aura casi demoníaca, lo que siempre los hacía temblar y salir corriendo, aunque fuera una chica no lo era, él era varonil a su manera, el que supiera jardinería no quería decir que fuera menos hombre.

No importaba si parecía una mujer o que porque era un hombre por eso le gustaba mucho ir al supermercado con él porque podía apreciar las facetas que poseía, las cuales siempre eran las de un niño.


Seiichi estaciono el vehículo con calma para bajar y rodearlo abriendo la puerta de Sakuno que tomo su mano para impulsarse y bajarse de la camioneta, ahora que lo pensaba bien, su novia era demasiado pequeña, caminaron con dirección al enorme supermercado que por esas fechas estaba casi vacío, eran vacaciones, era más que obvio que las familias que vivían por donde ellos se habían ido de vacaciones, no es que ellos no pudieran costearlo, claro que podían pero los exámenes de la universidad finales eran importantes, al menos para él porque ella solo llevaba su primer año.

Él tenía que estar concentrado en ese asunto al igual que ella por lo que habían pospuesto las vacaciones, entraron al complejo y observo que efectivamente estaba casi vacío en su totalidad excepto por personas que corrían como locos al cajero, lo más seguro haciendo la última compra antes de que irse de vacaciones, Sakuno tomo un carrito y él uno, después de todo siempre compraban el doble de cada producto - Vamos - lo apremio ella y él asintió con la cabeza para caminar a la sección donde vendían lo necesario para la cocina de una mujer.

A Sakuno personalmente le encantaba esa sección quiza por eso él se había encargado de darle ese nombre personalmente y con orgullo, caminaron con paso calmado esquivando a unos niños que corrían por pelotas de quien sabe que, sus gritos seguro se escuchaban en China, doblaron el pasillo a la izquierda y entraron a la famosa sección, él no tenía mucho que opinar porque no le permitía entrar a la cocina en lo absoluto, no después de su pequeño accidente - ¿Podrías llevar pasta de colores? - pregunto mientras se recargaba sobre el carrito y hacía un puchero tierno.

Su novia lo miro encarnando una ceja para después sonreir y asentir con la cabeza - No me iba a olvidar de ella después de todo no comes si no es de colores - le sentencio como si fuera lo más obvio del mundo y él tan solo sonrió, vaya que lo conocía muy bien Sakuno, caminaron un poco más adelante y fue cuando se dio cuenta de que ella llevaba medio carro lleno de lo necesario para comer, se detuvo cerca de unas pastas raras que al final sabían deliciosas pero no le apetecían en ese momento por lo que sonrió como un niño que iba a hacer una travesura.

Empujo el carrito de la cobriza dos veces llamando su atención - ¿Qué? - pregunto ella mirandolo fijamente y él tan solo nego con la cabeza, cuando la iba a agarrar lo empujo de nueva cuenta - ¡Seiichi! - le grito ella y él tan solo sonrió ladeando la cabeza - No las lleves - pidio y la cobriza aparto la mano - Bien pero no tenías que golpear el carro me has golpeado en el pie, ahora cargaras tú - le sentencio empezando de nueva cuenta la caminata, sabía que no la había golpeado pero era el pago por cumplir uno de sus caprichos porque vaya que tendría más por eso la amaba.


Sakuno admiro el supermercado, de verdad no había ni un alma, se detuvo en la sección de lácteos, ella amaba esa sección antes de conocerlo a él porque entonces solo comprendio que la sacaba de quicio en su totalidad, miro a su novio que estaba como si nada admirando los refrigeradores enormes donde estaban colocados los productos, abrio uno y tomo varios para darse media vuelta y colocarlos en el carrito pero entonces se estremecio al sentir la mirada de él sobre su persona como si de una amenaza se tratara.

- ¿Son de mi sabor favorito? - pregunto calmadamente aunque bien sabía que no lo estaba, probablemente estaba asesinandola en su mente - Seiichi llevare más estos son para mí - aseguro acercandose más al carrito pero él se coloco delante de ella y la tomo por los hombros - Pero eso no es justo, tú comes lo que yo como - aseguro señalandola con el dedo como si la acusara de no cumplir esa regla, era verdad porque lo que él comía ella comía pero solo quería darse un pequeño gusto aunque fuera solo hoy.

- Llevare estos te guste o no - este hizo un puchero mientras ponía morritos y se apretaba el labio, bien, iba a "llorar", miro en todas direcciones, habían varias personas en la sección y no le apetecía hacer una escena en estos momentos - Los llevare - sentencio aunque bien podría no hacerlo pero le gustaba ver una de las pataletas de su novio aunque eso no debería de saberlo él porque entonces si que cosas malas pasarían - ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero que los lleves! ¡Sakunooooooooooooooo! - la gente comenzo a mirarlos.

La cobriza lo miro, incluso si lloraba, no entendía como hacía eso, era tan natural, como si de verdad fuera un niño - Bien - los dejo de nuevo en su lugar y en menos de cinco segundos su carrito estaba lleno de lo que a él le gustaba, lo vio sonriendo y no pudo evitar sonreir, amaba su sonrisa en verdad, incluso si tenía que sacrificar sus gustos mientras él sonriera, estaba bien.


Seiichi miro mal la sección de vegateles como si estos lo miraran mal, el odio era mutuo según él - No lleves esos - la detuvo al llamarle la atención cuando tomo lechuga y rábanos - Los llevare o la comida no sabra a nada - aseguro mientras los colocaba en una bolsa, una risa les llamo la atención, una señora los veía negando con la cabeza - Los maridos siempre odian los vegetales pero tú debes comerlos querido, estas muy pequeño, en cambio mi marido esta enorme - señalo la mujer mientras el que parecía su marido la miraba negando con la cabeza.

¿En serio le decía pequeño a Seiichi? ¡Su marido parecía un enano! - Bueno quiza yo este pequeño pero su marido parece un... ¡gnomo! - grito mientras reía fuertemente, Sakuno se mordio el labio para no reir ante el atrevimiento de su novio, esperaba que la señora le gritara o lo mirara mal pero nunca, nunca le paso por la cabeza que esta le lanzara una lechuga y menos que Seiichi le devolviera el golpe con una especie de cebolla... si definitivamente le encantaba el supermercado sobre todo si Seiichi la acompañaba.


Después de que dos guardias detuvieran a la señora que seguía lanzando toda clase de vegetales y frutas y de que su marido le dijera que estaba bien de hacer eso en público se encontraban frente a la caja, él no tenía un buen aspecto puesto que tenía algo de jitomate en el cabello, más vegetales en la ropa pero ella no estaba precisamente como una modelo - Sakuno - la llamo suavemente y ella lo ignoro, estaba enojada, muy enojada, coloco el carrito ante la mirada de burla del cajero que estaba tratando de no reirse de su aspecto.

- Sakuno - la llamo de nuevo y ella estrello un bote de leche en la banda eléctrica, el cajero ladeo la cabeza tratando de no reirse, es que era imposible no reirse, tenía aguacate en un lado del cabello mientras que en el otro lado la adornaban pedazos de lechuga y uno que otro rábano, pero eso no era lo peor o no, lo peor era que tenía pedazos de zanahoria en las pestañas si porque a alguien que trabajaba en el supermercado se le antojaban las zanahorias rebanadas y por eso las vendían así, cuando encontrara al tipo lo iba a matar.

Su blusa estaba llena de sandía o mejor dicho de trozos de sandía, una que otra fresa adornaba su mejilla derecha, tenía un leve moretón en la muñeca derecha al recibir un naranjazo y todo por proteger la cabeza de su novio, no, si debio haber dejado que le mataran las neuronas que le quedaban, si eso debio haber hecho pero o no, no, Sakuno no podía permitir que algo le pasara al cabeza hueca, niño de cinco años que tanto amaba y que en este momento tenía la mirada de cachorrito mientras la miraba con demasiada culpa.

Su pantalón de mezclilla estaba adornado de trozos de mandarina y toronja, ella podía jugarar que tenía trozos de toronja en el zapato, y por si fuera poco la señora les había lanzado una leche bueno se la había lanzado a ella porque había aventado a Seiichi a un lado, ¡olía a leche de fresas!, si los trozitos de la misma estaban por su cuerpo y para rematar la señora le había lanzado una almohada de plumas, ¿de dónde la había sacado?, fácil... ¡era bruja!, algunas plumas adornaban su cabello y el resto de su cuerpo.

Con un suspiro se acerco donde él para apartar los rastros de melón que cubrían su hermoso rostro, aparto los trozos de cebolla de su cabello mientras el besaba su muñeca derecha sintiendose más que culpable por el moretón, agradecía que él tuviera dinero para pagar todo el desastre de lo contrario jamás podrían pisar el supermercado, le sonrió un poco antes de unir sus labios en suave beso, poco le importaba estar dando esa clase de escena, si con eso bastaba para que él dejara de sentirse culpable por el moretón.

Se separo un tanto jadeante para darle un rápido beso - Te amo, tranquilo no es nada, me colocare agua con sal y listo, ahora carga las bolsas - señalo ella y él asintió de inmediato, le gustaban demasiado las visitas al supermercado porque podía reirse libremente de las acciones de su novio, podía disfrutar que él riera como un niño y dejara de lado el ser el Emperador del Rikkai, amaba ir con él al supermercado porque era toda una aventura y aunque no lo dijera en voz alta porque se divertía al lado de Seiichi.

- Sakuno - la llamo mientras conducía los dos carritos con calma, ella lo miro mientras apartaba una pluma de su cabello con suavidad y lo miraba, antes de decir algo más este la empujo con suavidad a la pared y devoro sus labios en un beso demandante, con movimientos torpes le siguio el ritmo, es que cuando Seiichi se lo proponía le quitaba el aliento justo como ahora, este se separo de ella jadeando - Te amo - aseguro dando media vuelta y ella sonrió, si que el supermercado le gustaba demasiado sobre todo porque compartía momentos como aquellos con la persona que amaba.


N/a

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews a todas. Las amo.