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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

Él no entendía porque siempre lo visitaba, porque siempre lo acompañaba en los fines de semana, no entendía porque siempre lo visitaba en el hospital, era algo que escapaba de su entendimiento pero siendo sincero le gustaba, amaba que ella estuviera a su lado porque podía olvidar un poco el hecho de que estaba lejos del tenis, eso se lo agradecía... si definitivamente le encantaba su estancia en el hospital


Hospital

- ¡Seiichi! - la puerta se abrio después del grito de Marui quien entro seguido de los demás y seguido de ella, Sakuno, la pequeña cobriza quien siempre le hacía visitas en el hospital, eran solo amigos pero apostaba a que sus amigos deseaban que fueran algo más, no mentiría diciendo que no era bonita porque lo era y mucho, ella no estudiaba en su escuela pero gracias a Marui la había conocido aunque solo una vez por casualidad se había topado con ella, cuando la abuela de la misma estuvo internada en su mismo hospital.

Era una chica linda, hermosa en palabras dichas por el mismo Sanada y para que una chica llamara la atención de su amigo tenía que ser especial, la cobriza lo era porque era buena persona, gentil, amable, buena amiga, excelente cocinera, sincera, no interesada, la lista era enorme - P-Prepare esto - hablo ella por encima de las voces de sus amigos para enseñar dos cajas que seguro contenían postres, uno especial para él debido a las especificaciones de su médico, Sakuno siempre estaba en todo y él se lo agradecía.

- ¡Postres! - el sonido de la voz del pelirrojo le llamo la atención, sus amigos miraron las cajas con ansiedad, incluso Sanada, era normal porque los postres eran la especialidad de la chica, eso le gustaba demasiado - Bueno, nosotros iremos a lavarnos las manos - esta vez fue Jackal quien hablo, no le extrañaba que su amigo come dulces estuviera detrás de eso, en menos de un minuto ellos solo estaban en la habitación, ella estaba entretenida colocando los postres en los platos con cuidado, ahora que la miraba bien, era muy linda.

Quiza el hospital no era el lugar indicado para conocerla pero lo había hecho, recordaba cuando ella se le había confesado, claro que la había rechazado, ahora mismo no recordaba del todo las razones para decirle que no pero estaba seguro de que era por su bien, la miro calmada, era raro que no se colocara nerviosa en su presencia como siempre - Te ves calmada - hablo llamando su atención, ella levanto la vista de la pequeña mesa de su habitación para mirarlo y sonreirle levemente, esa sonrisa no le daba una sensación buena.

- Un chico de mi salón me ha invitado a una cita mañana, mis amigas dicen que se me declarara, es un buen chico - aseguro mientras seguía con su trabajo, la vio tomar su bolso y tomor su celular pues este había sonado, coloco una enorme sonrisa y se apresuro a contestar para después guardar el aparato con la misma sonirsa - ¿Le diras qué si? - la pregunta había salido de sus labios sin darse cuenta, debía ser una broma el que estuviera celoso pero lo estaba, ella era suya, no de nadie más, ¿quién se creía el tipo?.

- Tal vez - contesto ella, justo cuando pensaba decir algo más la puerta se abrio y sus amigos entraron entre risas - ¡Postre! - grito su amigo come dulces mientras ella reía y le extendía un plato, pensaba que se levantaría como siempre para darle su plato con una sonrisa pero el sonido de su celular inundo la habitación - Ahora vuelvo, Marui-san ¿puede darle su plato a Seiichi-san? - dicho esto salio de la habitación saludando a quien sabe quien, encarno una ceja, nada estaba bien en ese momento, solo sentía unas tremendas ganas de gritar.

- Toma - Yagyuu le extendio su plato pues su amigo pelirrojo estaba comiendo como loco sentado en un sillón blanco, tomo su plato y comenzo a comer en silencio sin dejar de mirar la puerta - Puede que le hagas un hoyo a la puerta donde la sigas mirando así - opino Niou y él lo miro con cara de pocos amigos - Tienes que calmarte, fuiste tú quien le dijo que no cuando se declaro, ¿te molesta qué este con otro? - pregunto Sanada sorprendiendo a todos pues jamás esperaron que este le hablara así y menos de una declaración de amor.

- No me molesta en lo absoluto - hablo seriamente para seguir comiendo, quiza si que le molestaba pero no pensaba hacerselo notar, no quería que sus amigos lo regañaran y después le dieran opciones de como conquistarla, estaba bien incluso si ella estaba con alguien más, no, no lo estaba, estaba ardiendo en celos, ella era suya y de nadie más.


Sakuno estaba sentado leyendo un libro, sus amigos se habían marchado ya, ella siempre se quedaba una o dos horas más haciendole compañía aunque no hablaban mucho, él estaba recostado en la cama tratando de ignorar el sonido del celular de la cobriza sonando una y otra vez, había perdido el número de veces que este había sonado pero estaba más que claro que se estaba hartando, nunca había entendido porque ella lo visitaba en el hospital, porque siempre llegaba con algo en las manos.

Al principio pensaba que era una niña más enamorada de él y aunque no estaba en lo incorrecto no le molesto en lo absoluto que siempre tartamudeara, que siempre se sonrojara por su cercanía pero si le molestaba cuando Marui la abrazana mientras besaba su mejilla y le decía miles de cosas sobre lo deliciosos que eran sus postres, no le molestaba que siempre se tropezara con algo cuando él reía pero si le molestaba cuando Niou la tomaba de la mano para sentarla en el sillón y hablarle de muchas cosas.

No le molestaba las veces que chocaba con la puerta de la habitación después de que él le llamara por su nombre pero si le molestaba que Kirihara se acercara demasiado cuando le pedía explicaciones sobre cierta materia escolar, cuando se le declaro de inmediato le dio el no y de eso hace tres meses, no habían vuelto a tocar el tema, al principio penso que ella no volvería pero si lo hizo, ella no se molesto en ocultar que había llorado, algo se removio cuando la miro con los ojos hinchados, si que había llorado.

La cobriza sonrió todo ese día aunque sus sonrisas no eran del todo sinceras, después de dos días ella volvio a estar como antes y sonrió de nueva cuenta de manera natural, dejo de sonrojarse en su presencia, dejo de chocar con cosas, dejo de prestarle un poco de atención y eso dolio, dolio porque se había dado cuenta de que la quería, quiza era egoísta pero no podía hacer nada, era después de todo un Emperador del Rikkai, era su naturaleza ser orgulloso, suspiro molesto mientras la veía contestar de nueva cuenta.

Estaba cansado, el hospital no era un buen lugar para lo que iba a hacer, agradecía que era fin de semana y la mayoría de los pacientes salían con sus familias al jardín del hospital - ¿Seiichi-san? - pregunto ella cuando lo vio levantarse de la cama y caminar con paso calmado hasta la puerta donde paso el pestillo por la misma, estaba enojado pero no era como si fuera a abusar de ella, solo quería dejarle en claro que no podía estar con cualquiera que no fuera él porque ella era suya y punto final del asunto.

La chica lo seguía mirando con un poco de duda, camino hasta donde ella apartando el libro de sus manos, su celular sonó y él se lo arrebato estrellandolo en el piso, ella dio un grito ahogado - Te comprare otro - aseguro mientras la tomaba del mentón con suavidad pero al mismo tiempo con fiereza, cualquier persona que lo viera diría que era un ángel pero no lo era, en lo absoluto, era un demonio, mitad ángel, mitad demonio, esa era la verdad, pocas personas lo veían de esa manera, como Sanada.

- N-No es eso, si no qui... - no la dejo terminar de hablar cuando la beso, hizo que se recargara sobre el respaldo del sillón para besarla con más fuerza, ella abrio los ojos asombrada, al principio se resistio pero lamio con suavidad su labio inferior provocando un estremecimiento en la chica que se sujeto de sus brazos, el plan era quitarle el aliento y eso era lo que haría, mordio un poco su labio lo que provoco que ella le diera acceso al interior de sus labios así que no perdio tiemp en empezar una danza con su lengua.

Se separo de ella y la miro directamente a los ojos - Ven - la tomo de la mano y noto que ella estaba temblando - ¿P-Por qué? U-Usted... d-declaración... - antes de que siguiera diciendo cosas sin sentido la tomo del mentón nuevamente y le sonrió con cariño - Te rechaze porque no quería atarte a mí estando en el hospital, soy una persona muy enfermiza, me haran una operación pronto y no quería verte sufriendo por mi culpa - aseguro este y la cobriza tan solo se acerco para acortar la distancia entre ambos y besarlo de nueva cuenta.

Con pasos medio torpes la deposito en la cama y se acosto a su lado, quería dormir un poco con ella, la atrajo hacía su pecho con suavidad y beso su frente - Te quiero - aseguro ella y él le sonrió, no podía decirle que la quería, al menos no aún, no tenía tan en claro sus sentimientos, era claro que le gustaba pero eso no daba pie a decir un te quiero y ella lo entendio porque no dijo nada, la beso suavemente para acomodarla en su pecho... si definitivamente le encantaba su estancia en el hospital porque podría conocerla más y llegar a amarla, solo era cuestión de tiempo aunque tenía más que claro que ella era suya porque sus labios habían sido creados especialmente para él.


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Espero les haya gustado.

Gracias por leer.