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Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

Todos se equivocaban, ella no deseaba eso en lo absoluto pero no era egoísta, si él quería irse ella no podía impedirselo, el amor no era así, estaba mirando a la persona que más amaba irse pero no podía hacer nada, absolutamente nada, él tenía que partir a un lugar donde ella no entraba, ella no podía hacer nada aunque todos pensaran que si... si definitivamente el verlo partir era lo que más la destrozaba en ese momento


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Sakuno estaba de pie observando a Seiichi tomar sus cosas con calma, ella no hablaba, solo veía, no había mucho que decir, al menos así lo pensaba - ¿Te importa si me llevo esa toalla? - pregunto él sin mirarla, ladeo un poco la cabeza observando la prenda que señalaba, esa toalla la había bordado ella, le había llevado tres meses enteros, sonrió tristemente, esa era una clara señal de que él en verdad no pensaba regresar porque incluso cuando se iba por partidos de tenis nunca la llevaba, decía que no era necesario.

Ella sabía que era porque siempre volvería por ella, sin embargo, esta era la última vez - La hice para ti después de todo - contesto con simpleza, trato de que su voz no sonara tan debastada pero no podía evitarlo, Seiichi iba a partir de su vida para siempre, esta no era como una de sus tantas peleas en las cuales uno de los dos cedía, en las cuales ella lloraba y él al darse cuenta de ello corría a tratar de confortarla, no, no era una pelea, era la separación definitiva, la separación de años de convivencia.

No era como aquella ocasión en la que ella después de una discusión se fuera por unos días con Tomoka, no, él se iba, él iba a partir para siempre de su vida, no había marcha atrás después de que él saliera de casa, sonrió mientras lo veía revolver un poco las cosas del baño, al parecer quería salir corriendo - Esta en el tercer cajón de la izquierda - comento desde donde se encontraba, no podía moverse, temía que las piernas le flaquearan y terminara cayendo a un absimo del cual no iba a poder levantarse.

- Gracias - contesto este desde donde se encontraba, su madre, sus amigas, incluso Ryoma pensaban que ella podía detenerlo pero no era así, él no se iba a quedar, ambos lo sabían, aunque ella llorara y suplicara por que se quedara no lo iba a hacer, él estaba enamorado de alguien que no era ella, no podía decir con certeza cuando había sido que el amor se había acabado, de un día para otro ya no la miraba con dulzara, cosas pequeñas como un beso antes de dormir no entraban en los planes diarios de él.

No quedaba nada del amor que había surgido cuando eran unos niños, que había madurado en sus años de secundaria, que había florecido enormemente en los años de preparatoria, que había perdurado en la universidad, no, no quedaba nada, él la amaba pero amaba más a esa mujer por la cual la estaba dejando, sin darse cuenta camino hasta un sillón, necesitaba descansar un poco y la cama no le servía porque ahí lo había descubierto con ella, extrañamente no había llorado o gritado, no podía, ella sabía de su relación con otra pero lo amaba demasiado que se hizo la ciega.

Pero hasta ella sabía que la verdad siempre se descubre, ese día era su aniversario, planeaba sorprenderlo y al final la sorprendida fue ella, estaba feliz por él, no iba a obligarlo a que se quedara, eso no iba con ello - Sakuno - alzo la mirada mientras lo veía de pie en el marco de la puerta de su habitación, sus ojos mostraban arrepentimiento, hace no mucho esos ojos la miraban con amor pero ya no había amor, solo cariño quiza, era difícil saberlo cuando siempre había estado acostumbrada a ese sentimiento desbordante.

- ¿Pasa algo? ¿No encuentras algo? - pregunto con calma y él nego con la cabeza, miro sus dos maletas, quiza vendría por lo que faltaba mañana o quiza no, lo observo caminar a donde ella y el pánico se apodero por completo de su ser - Detente - pidio en un hilo de voz, no, no necesitaba que tratara de arreglar las cosas o su compasión porque con eso si que no iba a poder - Lo siento - musito y ella solo cerro los ojos, quería que se detuviera, no quería una explicación, no le hacía falta, de verdad que no.

Quiza más tarde cuando se lo encontrara caminando en una de las calles, quiza algún día cuando el destino decidiera que era necesario escuchar esa explicación pero ahora no, quiza cuando su teléfono cayera de uno de los libros de la biblioteca de casa pero ahora no, ahora solo quería que sonriera para poder recordarlo, ella no iba a llorar, no quería ver que sufría más, eso no iba con ella, tomo un poco de aire mientras trataba de abrir los ojos, solo se escuchaba la leve brisa que movía los árboles del jardín de su casa, solo eso.

- No lo sientas, esta bien, la amas y eso esta bien, cuídala y nunca dejes de amarla - hablo ella con calma, por supuesto que le dolía que él amara a alguien más pero estaba bien, el amor que tenían se había acabado, no era algo que hubieran decidido porque solo había pasado, no podían hacer nada más que continuar con sus vidas o al menos intentarlo, eso era todo - No quería que las cosas fueran así, Sakuno... te quiero, no se como ni cuando deje de amarte pero solo sucedio, no es tu culpa, no es de ninguno de los dos, quiero que seas feliz - pidio él desde donde se encontraba.

Eso la tomo con la guardia baja, eso si que no se lo esperaba, cualquier cosa menos eso - No lo hagas Seiichi - susurro ella notando un respingo de su parte, al parecer esa contestación no se la esperaba - Solo quiero que seas feliz - aseguro este y eso quebro por completo el corazón de Sakuno, Dios como lo había amado, aunque dijera que el amor se había extinguido entre los dos no era del todo verdad, ella lo amaba con todo su ser, nunca había dejado de hacerlo, había luchado por que el amor renaciera pero no había podido con esa tarea porque era una tarea de dos.

Aún recordaba aquella vez en la que había terminado chocando con él en la universidad mientras lo espiaba porque creía que iba a terminar con su relación, lo había visto con una chica pelirroja, no recordaba su nombre pero lo irónico del asunto era que al final era ella quien lo estaba separando por completo, ese día él le había explicado que no era lo que pensaba, solo quería darle una sorpresa, había pasado por alto la sonrisa con el sonrojo de la chica y él brillo en los ojos de él, estaba tan enamorado que no penso en ello más de dos segundos.

- ¿Feliz? T-Tú sabes que eres mi felicidad, no planeo retenerte, si la amas esta bien, esta bien Seiichi, no quiero compartir mi vida con alguien que no seas tú, ya deberías de saberlo, eres el único hombre que hay en mi vida y habra, no pienso estar con nadie más, se feliz - sonrió ella mientras inclinaba un poco la cabeza, ella se lo decía porque estaba segura, no iba a poder amar a nadie más, no era mentira, era la verdad y él lo sentía - No digas eso Sakuno, alguien te amará como algún día lo hice - comento él y ella nego con la cabeza.

Le dolía hablar de ese tema con él, era un calvario por completo - ¿Tienes todo? Puedes mandar por tus cosas cuando lo desees o venir cuando quieras, esta siempre sera tu casa - aseguro mientras se colocaba de pie, él solo la miro, no lloraba, no podía, quiza más adelante lo haría pero no frente a él porque no quería que sintiera lastima por ella - Vendre por ellas en esta semana - ella asintió mientras salía de la habitación, escucho los pasos detrás de ella, por lo general cuando esas cosas sucedían siempre habían gritos, al menos eso veía en las películas.

Él iba a partir para siempre de su vida, no era un viaje a un torneo de tenis, era un viaje lejos de su vida, un viaje del cual no iba a volver - Saluda a tu madre de mi parte cuando lo veas y pidele disculpas porque no cumplí nuestra promesa - dijo ella de pronto, él no pregunto, no había necesidad porque se daba una idea, la cobriza se aparto de su lado para dejarlo salir, siempre lo depsedía de esa manera con la certeza de que volvería pronto después de haber ganado el torneo más no regresaría.

Tomo aire para hacer fuerza de acopio, se inclino un poco y beso con suavidad su mejilla mientras le sonreía - Cuídate mucho - él no contesto solo dio media vuelta y ella cerro la puerta con suavidad, sus gemelos habían nacido hace un mes, no era necesario decir que él no quería formar parte de la vida de ellos porque la que sería su mujer también estaba embarazada, no era necesario hablar de ese tema, ella lo entendía con solo mirarlo a sus ojos, se sentía cansada de pronto, quería llorar pero el llanto de los gemelos no le dio tiempo a derramar las lágrimas.

Esos dos niños eran su vida así que no podía darse el lujo de llorar, ella no lo odiaba porque no podía, si no quería formar parte de la vida de ellos lo entendía, lo menos que quería era presionarlo... si definitivamente el verlo partir era lo que más la destrozaba en ese momento porque no habría quien le dijera que la amaba con la mirada, no habría quien le desearía las buenas noches, no habría nadie quien la consolaría, no iba a haber nadie o quiza habrían dos hermosas personistas que se encargarían de ello, solo el tiempo lo diría... solo el tiempo.


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Espero les haya gustado.

Gracias por leer.