N/a
Un nuevo capítulo.
Espero les guste.
Gracias por leer.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Le molestaba demasiado que las partituras no estuvieran en su lugar, se estaba desesperando con todo el asunto del concierto que estaba a punto de dar y que el capitán del equipo de futbol le coqueteara no ayudaba mucho, en realidad no ayudaba en lo absoluto, se estaba desesperando en todos los sentidos, sin embargo, le gustaba cuando él se acercaba y tocaba el piano a su lado pero no le gustaba lo que estaba a punto de hacer... si definitivamente ese piano siempre iba a ser especial
Piano
Estaba desesperada en todo el sentido de la palabra, lo va a matar, eso va a hacer, mira por última vez el piano de la sala de música con una mueca de disculpa, estaba a punto de ensayar cuando se ha dado cuenta sus partituras habían desaparecido, era consciente de quien las tenía lo que solo la sacaba más de quicio, cerro la puerta con cuidado y camino con la cabeza en alto, iba a arder Troya de eso si estaba segura, estaba cansada de que siempre lo hiciera para molestarla solo porque le había mordido el labio cuando él... cuando él le había robado un beso.
En su defensa ¡él no planeaba separarse!, era un... un - Dame las partituras - señalo con un deje de furia en esa órden y Seiichi la miro con una ceja encarnada, de lejos observo a su grupito de amigos mirandolos con sonrisas en el rostro, no los odiaba pero no los toleraba, no es que la molestaran bueno de hecho si lo hacían diciendo que eran pareja y esas cosas cuando no lo eran - ¿De qué me hablas Sakuno? - pregunto el ojilila con total calma, quería lanzarse sobre su cuello por hacerle perder el tiempo que no poseía.
Iba a dar su primer concierto de piano en menos de una semana, estaba nerviosa, todo mundo decía que era un prodigio no pensaba negarlo pero eso solo colocaba más presión de la necesaria en que todo le saliera perfecto, era la oportunidad que necesitaba para poder obtener la beca en Estados Unidos pero que él le robara las partituras no ayudaba en lo absoluto, quería esa beca para poder alejarse de sus padres que no toleraban el hecho de que eligiera tocar el piano como su futuro, solo quería seguir sus sueños pero ellos no lo entendían.
- Las partituras Seiichi, damelas que no puedo perder el tiempo - contesto con una ceja encarnada y él solo se inclino con una sonrisa, de inmediato se puso en guardia y coloco una mano sobre su torso para que no se acercara más de lo necesario - ¿Perder el tiempo? ¡Mentirosa, si te encanta estar conmigo! - aseguro él y ella solo quería golpearlo - Dame las partituras Yukimura, el piano espera por mí - no pensaba ceder ante su coqueteo, cualquiera podía caer con él pero ella no, absolutamente no.
- Con una condición - lo iba a matar, eso iba a hacer, lo iba a despedazar poco a poco - No, ni lo pienses solo devuelve esas partituras, tengo que tocar el piano, tengo un concierto importante - le señalo furiosa y él solo suspiro abriendo su casillero para entregarselas, suspiro de alivio, alzo la mano para tomarlas pero justo en ese momento él aparto las partituras, coloco su mano en su cintura mientras sujetaba su brazo y junto sus labios con los de ella, abrio los ojos asombrada y quizo separarse pero el ojilila la aprisiono contra el casillero no permitiendole intentar que se separara.
No le dio tiempo a nada cuando sintio que mordía su labio para aumentar la intensidad del beso, una parte de ella lo deseaba y lo esperaba pero justo en ese momento se separo y le sonrió coquetamente, como lo odiaba, no por ser el capitán del equipo de futbol de la escuela tenía el derecho a... a... ser así - Nos vemos después Sakuno - se despidio ante las burlas de sus compañeros, ella solo sintio el rostro caliente, ¡la había besado y eso no era lo peor... se había separado cuando ella deseaba más!.
1... 2... 3... ¡Momento! ¡¿Más?! - ¡T-Tú! - le avento lo primero que encontro que fue una especie de bola de papel que él esquivo con agilidad mientras le guiñaba un ojo, lo odiaba de verdad.
El sonido de la melodía la calmaba por completo, el piano era como una parte de su cuerpo, siempre lo iba a necesitar, amaba tocar desde que era una niña, algunos de sus profesores habian dicho que había nacido para tocar, sin embargo, sus padres nunca estuvieron de acuerdo en ello y por esa razón no pagaban su escuela, al principio la habían pagado pero después de que se enteraran que quería ser pianista dejaron de ayudarla, ni para la beca aspiraba porque aún se pagaba un 15%, sus sueños iban a terminar.
O eso penso hasta que llego él, Yukimura Seiichi quien se ofrecio a pagar sus colegiaturas y todo lo necesario con una condición que aún no le había dicho - Te ves linda con el ceño fruncido, signo de concentración - ladeo la cabeza y lo observo en el marco de la puerta recargado con una sonrisa de esas que a cualquier volverían loca excepto a ella, lo miro con expresión cansada aunque en realidad estaba feliz de que la visitara, no se escuchaba absolutamente nada, el pasillo parecía vacío lo cual era raro.
- Todo mundo se ha ido a casa, son más de las cuatro Sakuno - comento él como si adivinara sus pensamientos, sonrió mientras se colocaba de pie, el piano era lo único que adornaba aquel salón de música que había sido especialmente colocado para ella, su cabello estaba atado en una coleta pues siempre se concentraba mejor de esa manera - ¿Qué haces aquí? - pregunto con calma mientras bebía de su botella de agua, él solo ladeo la cabeza mientras sonreía - Vine a ver si invertí bien mi dinero - contesto con simpleza caminando al piano.
Lo observo tomar asiento y deslizar las manos por las teclas, se notaba sereno, comenzo a tocar una melodía calmada y ladeo la cabeza indicandole que lo acompañara, con una sonrisa tomo asiento a su lado, empezaron a tocar con calma, era la primera vez que lo veía concentrado en otra cosa que no fuera el futbol, era una buena persona pero nunca le había gustado la manera en que la acosaba porque era acoso y ambos lo sabían, lo único que se escuchaba era el sonido de la música que los envolvía por completo.
Esta era la segunda vez en la que él tomaba asiento a su lado y tocaba el piano con ella, la primera vez había sido cuando una chica la había molestado diciendole que los becados no tenían derecho a respirar el mismo aire que ellos después de tirar su cuaderno de partituras a la piscina de natación, había corrido con lágrimas en los ojos, él se había sentado a su lado y habían tocado una melodía de tristeza y felicidad mezclada, con una sonrisa le había entregado su cuaderno como si nunca hubiera tocado el agua.
Desde ahí debio de haber sabido que era un acosador porque había abierto su casillero para poder ver sus composiciones pero había sido un gesto muy lindo que no había replicado - Aún no me dices que quieres Seiichi - comento como si nada mientras la melodía terminaba por completo, el ojilila se acomodo sobre el piano colocando su codo para terminar con la palma sobre la mejilla con una leve sonrisa - Te quiero a ti - contesto con simpleza provocando un enorme sonrojo en las mejillas de ella lo que le hizo soltar una suave risa.
- ¿Por qué? - pregunto bajando la mirada con un leve sentimiento de arrepentimiento por atarse el cabello que en ese momento podría cubrir su rostro sonrojado - ¿Tengo que tener una razón para quererte? Solo me gustas - antes de que procesara la idea él se levanto de su asiento, penso que se iba a burlar de ella pero solo la tomo de las caderas para levantarla, su grito se ahogo por completo en su garganta mientras él la sentaba sobre el piano y se acercaba para besarla, no se dio cuenta de nada más que en rodear su cuello con sus brazos.
No supo como pero él separo sus piernas colocandose entre ellas aumentando la intensidad del beso, sus manos terminaron sobre su abrigo apartandolo con prisas mientras ella le quitaba la camisa importandole poco su los botones terminaban desperdigados, su torso se pego a su pecho desnudo excepto por el sujetador y fue ahí cuando se dio cuenta de que no debía continuar, se separo de él y junto su frente tomando aire, tomando mucho aire - Te quiero Sakuno y es en serio - aseguro y ella sonrió, no podía ocultarlo más.
- También te quiero Seiichi - aseguro con una leve sonrisa - Bueno me gustaría hacerte el amor sobre el piano pero no creo que resista el peso de los dos así que... - lo golpeo con su puño en la cabeza mientras una leve venita se colaba en su ojo derecho, ¡tenía que arruinar el momento! - ¡Era broma mujer pervertida! - aseguro él con la mano en la cabeza tratando de mitigar el dolor, lo miro con una sonrisa... si definitivamente ese piano siempre iba a ser especial porque su declaración de amor había sido justo ahí y porque merecía la pena ser el recuerdo más latente en su vida.
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Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
