CAPITULO 2

Orlando Royal Suites Orlando, Florida 11:10 am

Todos los asistentes a la conferencia fueron llegando conforme a lo planeado. La organización tenía todo listo para comenzar al día siguiente.

Mulder y Scully arribaban al lugar donde se hospedarían por los siguientes cuatro días. Él no tenía muy buena expresión, ella lucia algo cansada.

El viaje en si no había estado tan mal, pero el cambio de clima los estaba asfixiando, y tener que estar muy bien vestido según el código de la oficina no ayudaba en nada.

- Tenia la Primera Dama que hacer una de sus obras de caridad para nosotros venir a hospedarnos aquí. En realidad tiene buen gusto, pero debió escoger otro estado, aquí me cocino Scully - se quejó Mulder que ya había entrado al salón y al que no le pasó desapercibido que un número considerable de personas llevaban uniformes militares.- He muerto y me han castigado- expreso azorado.

- No empieces con esto de nuevo Mulder - dijo Scully caminando lentamente mientras miraba a su alrededor la amplia y hermosa recepción del hotel

- No voy a dejar que te pases cuatro días quejándote, no lo digo más - y Scully se detuvo en su marcha, lo miró y al ver su expresión, continuó con un poco menos de agresividad en su voz - acostúmbrate y disfruta de todo esto Mulder que, solo Dios sabe cuando lo volveremos a tener - le sonrió con una de esas sonrisas de 1000 vatios marca Scully y siguió caminando.

- Espera Scully - le llamó Mulder que se había quedado en medio del salón descolocado por la sonrisa que le había brindado Scully, ella sonreía poco, pero cuando lo hacia Mulder flotaba. La siguió hasta el recibidor donde ella ya se disponía a pedir habitación.- Scully ¿Lo notaste?

- ¿Qué? - le dijo ella intrigada por el cambio de actitud de Mulder.

Scully se asombró por un segundo, y luego volvió a sonreírle, aunque no como antes lo hizo.

- Mulder, tal vez si cada caso que tenemos contara con un hotel 5 estrellas como este... - y dio la vuelta para registrarse con la señorita en el mostrador, donde parecía concentrarse media fuerza armada del país.

Mulder se sentía disminuido ante tantos uniformes, de cierta manera le molestaba. Era algo natural, un agente federal jamás se llevaba bien con alguien de la milicia y mucho menos Mulder, que siempre se metía en problemas con ellos.

Con la mirada buscaba a alguien que le explicara la concurrencia de militares en el hotel.

Un hombre de mediana edad se cruzo frente a él, llevaba una identificación que rezaba "conferencista encargada" se dirigía hacia los ascensores cuando Mulder decidió seguirlo entre la multitud y logró acercarse antes de que se subiera en el transporte ya mencionado.

- Disculpe, soy el agente Fox Mulder del FBI y quisiera...

- Buenos días agente Mulder, bienvenido a Orlando ¿Ya se le ha asignado su habitación?- saludo y pregunto sin dejar que Mulder hablara.

- Aun no, pero...

- Solo tiene que ir a recepción y pedirla, se le entregara la llave inmediatamente, los encargados de la recepción del Orlando Royal son muy eficientes- le informo tal caballero volviendo a interrumpirlo.

- Eso lo tengo claro, yo solo deseo hacerle una pregunta- dijo Mulder finalmente mirando así la identificación del sujeto...- Sr. Tiner,

- ¿Por qué los militares llevan uniforme?- su propia pregunta le pareció absurda y lo era al notar la cara de incredulidad del Sr. Tiner.- Disculpe, en realidad quería saber ¿Por qué se les permite usarlos? Tan solo es una conferencia y taller y creo que los pocos agentes federales que estamos aquí nos sentimos algo incómodos

- Agente Mulder. Estas personas acaban de llegar desde diferentes puntos del país y como tal siempre viajan en uniformes- le explico.- Pierda cuidado.-

- Si, pero creo que sería mejor que no los llevaran- le dijo Mulder ya un poco molesto.

- Me va a disculpar Agente Mulder pero tengo una reunión que atender. El almuerzo lo sirven en media hora, que lo disfrute - dijo mientras entraba al ascensor y las puertas empezaron a cerrarse

-Pero, pero, pero es que....- las puertas se cerraron y Mulder no podía quejarse. Volvió a quedar maltrecho como la última vez.

Scully terminó el proceso de registro y recibió las llaves de ambas habitaciones, pero cuando giró buscando a Mulder, no lo encontró donde lo había dejado.

- Ya empezaste Mulder... - susurró para sí misma, mientras tomaba su maleta y se la entregaba al botones que le acompañaría hasta sus habitaciones, esto del buen servicio era muy agradable, pensó.

Decidida a no dejarse dañar el rato, Scully lo buscó con la mirada mientras caminaba hasta la zona de los elevadores, igual él le había dejado su equipaje, así que era su problema si desaparecía tan temprano. Por fin lo ubicó cerca de una de las puertas cerradas y sin darse cuenta suspiró aliviada.

- ¿Qué haces aquí Mulder?, ya tengo las llaves...- dijo entregándole la que le correspondía - 505 y 504, tenemos el tiempo justo de subir y dejar las cosas antes de que empiece el almuerzo de bienvenida.... por cierto, toma, aquí está el folleto con la programación y las actividades a realizar, incluyendo la hora y el sitio - el elevador aún no aparecía y Mulder no tenía muy buen aspecto que digamos.

-Solo hablaba con el Sr. Tiner, uno de los encargados de dicha conferencia- tomo el folleto sin deseos.- Solo quería saber porque a ellos se les permite usar uniformes aquí - le comentaba con cierto recelo.

Cuando lo veía comportarse así, Scully sentía ganas de abrazarlo. Él no se daba cuenta lo sexy que era cuando se portaba como un chico pataletoso.

- Mulder... ellos no usarán uniforme durante todo el evento... - ella había crecido entre uniformes y cosas militares, nada de esto le era extraño, sino más bien familiar, pero sabía bien que Mulder no había tenido nunca buenas relaciones con los militares - es solo por hoy, mientras se da inicio a la conferencia, confía en mí, se porque te lo digo... - en ese momento el elevador se abrió y una pareja de oficiales de la fuerza aérea salió del ascensor.

Scully subió al elevador, seguida de Mulder, detrás de ellos el botones con el equipaje.

- El resto de la programación es con ropa informal Mulder, estamos en Orlando, nadie aguantaría el uniforme con este calor - le dijo Scully sonriéndole y a esto, Mulder le contestó con otra sonrisa.

****************

Era verano en Florida y aunque era un verano hermoso el calor era verdaderamente sofocante y quienes vivían allí o estaban de visita no lo dejaban de notar. El hotel Orlando Royal Suites estaba ese día mas en movimiento que de costumbre militares y agentes del FBI se reunían ahí para celebrar una conferencia presidida por Laura Bush, la Primera Dama.

Un taxi color amarillo se estacionaba cerca de la fuente de agua principal del hotel que daba hacia la puerta de entrada del lugar. Un miembro del cuerpo de marines y otro de la naval de los Estados Unidos se bajaban del coche.

-¿No te parece hermoso Harm?- pregunto Mac al observar la belleza del complejo. -Si, pero hace calor- comento sofocado su compañero. -Ya se te quitara.

El taxista que había sacado las maletas del portaequipajes del auto se las entregaba a los dos militares. Harm le pago el servicio y este retiro. Caminaron hasta la entrada del hotel y al ver a tantos militares a su alrededor se sintieron como en casa.

Un capitán y un teniente que caminaban en dirección opuesta a Harm y a Mac les hicieron el saludo militar debido a que tenían rangos menores a los de ellos y estos les devolvieron el saludo con igual seriedad.

-¿Estás segura de que salimos de Norfolk?- pregunto Harm con cierta burla. -No hay duda de ello ¿A caso olvidas que no seremos los únicos aquí?- le pregunto ante su pregunta inicial. -No, claro que no. Tengo hambre- comunico con la frente fruncida.

-Faltan diez minutos y treinta segundos para la hora del almuerzo- le dijo sin mirar su reloj, Mac era una experta del tiempo, tenía un don para ello que a Harm siempre le sorprendía.- Comeremos pronto. -Bueno, gracias por el dato. Ahora debemos ir a recepción y pedir nuestras habitaciones. Tú me prometiste diversión y la quiero ahora- le dijo en forma de recordatorio.

-Puedo decir que tanto sol volando Tomcat te han fundido el cerebro.

Y Harm la miro con cierta molestia ante su broma poco adecuada. Pero ella no le prestaba mucha atención, siempre le gustaban los momentos en que podía gastarle una broma y sobre todo cuando tocaba el punto más sensible de Harm, un vuelo en un Tomcat.

El con cierta prisa la tomo por un brazo y prácticamente la llevo a rastras a la recepción. Cuando quería, se comportaba como un niño. De eso no había duda.

****************

Impecablemente vestido en su uniforme azul de gala, pero a punto de desesperarse, Jack O'Neill aguardaba frente a la puerta de la habitación 515.

Ya había dejado su equipaje en su habitación y esperaba a que Carter hiciera lo mismo para poder bajar al salón donde servirían el almuerzo.

No pudo evitar pensar en lo extraño de la situación, el solo hecho de llegar a un hotel tan lujoso le incomodaba, aunque al parecer Carter estaba pasándola muy bien.

Hacía mucho rato que no lo veía sonreír tanto, y vaya que le encantaba su sonrisa.

- Listo señor - dijo ella mientras cerraba la puerta al salir.

- Ya era hora, vamos - dijo mientras empezaba a caminar hacia el elevador con ella siguiéndolo - me estoy muriendo del hambre -

Ella no pudo más que sonreírle.

- Espero que esto no se extienda demasiado - dijo ella mientras caminaban.

- ¿Porque lo dices?, tú eras la mas entusiasmada con todo el asunto - le respondió Jack gesticulando con las manos.

- Es que estoy algo cansada, señor… -

En ese momento llegaron a la puerta del elevador y ella oprimió el botón para llamarlo.

- Carter… quiero pedirte un favor que espero no tenga que convertir en una orden directa - le dijo con una ligera sonrisa - por favor, por estos días, no mas señor ni Coronel ni nada de eso…-

Ella lo miró y vio como su sonrisa cambió hasta volverse algo más seria.

- ¿Jack? - él asintió con la cabeza y volvió a sonreír

- ¿Sam? - ella imitó su movimiento anterior

- Pero solo cuando estemos solos… y tendrás que tenerme paciencia porque es difícil acostumbrarse - le dijo ella sonriéndole mientras observaba que su transporte acababa de llegar.

- Por supuesto Sam, por supuesto - le dijo mientras se acomodaba recostado contra la pared interna del elevador y volvía a su expresión de seriedad fingida.

Ella oprimió el botón del primer piso y el elevador empezó a descender.

- Después de esto podemos cambiarnos a ropa de civil, ¿cierto? - preguntó Jack después de un par de minutos de observarla en silencio, aprovechando para disfrutar de verla usar una falda, ya que su uniforme de combate era lo que siempre llevaba puesto en la base.

- Si, las otras actividades no precisan del uniforme, a excepción de la clausura. -

- Perfecto - dijo sonriéndole otra vez, estaba de muy buen genio, a pesar de lo poco que le agradaba la idea de tener que sentarse a escuchar las conferencias.

El elevador abrió sus puertas y se encontraron de frente con dos personas, un hombre y una mujer, esperando para abordarlo. Sam no pudo evitar observarlos, por su apariencia eran de alguna agencia del gobierno, CIA o FBI tal vez.

Una mujer de cabello corto y rojizo, acompañada por un hombre alto, de cabello castaño y con sonrisa que le pareció enigmática y muy atractiva. Pensó por un momento que, ojalá los agentes del gobierno que ella conocía fuesen como este.

Jack salió del elevador sin demorarse, y Sam lo siguió de cerca, caminando a su lado como estaba acostumbrada a hacerlo.

- Muy bien Sam - le dijo a los pocos pasos - busquemos el salón ese… ¿tienes un mapa del lugar -

Llegaron al salón principal y un joven camarero les indicó el lugar que deberían ocupar.

Toda la asistencia se encontraba organizada en mesas de a seis ocupantes cada una.

En la suya no había nadie aún, así que se sentaron y observaron un poco los alrededores.

- Llegamos temprano - dijo Jack mientras se acomodaba en la silla.

- Aún faltan unos minutos, señor… - le respondió Sam con una sonrisa casi imperceptible para enfatizar el uso, de nuevo, del término militar correcto.

Vieron acercarse entonces a un par de personajes conocidos, al menos para Sam lo eran.

Los dos agentes que estaban subiendo al elevador se encontraban, al parecer, asignados a la misma mesa que ellos lo estaban.

¿Acaso era una simple casualidad?

Sam aguantó la respiración por un segundo al ver aparecer a este hombre desconocido pero que extrañamente le llamaba la atención, y para ella, acostumbrada a convivir en su mayoría con personal masculino, esto era realmente raro.

Jack esta vez sí observó a la pareja, y por un segundo pudo también notar el interés que brilló en los ojos de Sam al verlos llegar. Una cosa era que ella mirara así cada ruina o aparato viejo que se encontraban, pero… ¿Qué diablos era esto?

- Buenas tardes… - dijo Scully mirándolos a ambos

- Buenas tardes - saludó poniéndose de pie y extendiendo su mano hacia ella - Coronel Jack O'Neill, Fuerza Aérea de los Estados Unidos -

- Agente Especial Dana Scully del FBI - respondió Scully mientras le saludaba

- La Mayor Samantha Carter - hizo un ademán y Sam extendió su mano para saludar a Scully

- Mucho gusto - dijo Sam

- Mi compañero, el Agente Especial Fox Mulder - dijo Scully presentándolo a Jack y Sam, quienes le dieron la mano también.

- Buenas tardes - dijo Mulder - Coronel, Mayor...-

Y terminada la presentación del caso, los cuatro se sentaron en sus lugares indicados.

Mulder y Scully, luego Jack y Sam, y a su lado un par de sillas vacías en espera de sus dueños.

Mulder no se sentía muy a gusto con los dos militares que se encontraban frente a él. El Coronel O'Neill lo hacía sentir bastante incomodo, aunque la Mayor Carter tenía un rostro simpático, solo su uniforme lo intimidaba.

Observaba todo a su alrededor y veía como las demás personas caminaban en aquel salón del almuerzos. Algunos para tomar asiento en sus mesas y otros, en dirección al buffet. Mulder rezaba para que los que faltaban en la mesa fueran agentes del FBI o de otra organización que no fuera la militar

El sentía una mirada inquisidora por parte del Coronel O´Neill y se sentía empequeñecido, miniaturizado. Por parte de su compañera, Scully, notaba serenidad. Ella se sentía calmada, era lógico, toda su vida había convivido con militares.

La mesa estaba en completo silencio a pesar de que el desorden y el ruido reinaban en aquel lugar. De repente la atención de los cuatro se vio centrada en dos militares más que se acercaban a la mesa.

Venían directamente hacia ellos y ni siquiera se habían fijando en que la mesa estaba ocupada. Al parecer su conversación los tenía fuera del lugar. Eran una mujer de estatura promedio con un uniforme verde oliva y un hombre de una altura pronunciada y uniforme blanco.

- Harm, llegamos veinte minutos y ocho segundos tarde- comunicaba Mac con preocupación. - El día que dejes el reloj mental en casa seré feliz Mac- le dijo Harm con hastió, porque a veces los conocimientos de Mac lo sacaban de sus casillas.

De repente la atención de Mac se vio centrada en el caballero de traje gris y corbata negra que se encontraba sentado en la mesa seis, justo donde debían sentarse ella y su compañero. El hombre en cuestión le parecía atractivo y ella no pudo dejar de sonreírle por cortesía.

- Señor- saludo Harm, bien derecho y haciendo la señal de rigor.

Mac se extraño al ver a su compañero en tal escena, hasta que se fijo en el otro hombre sentado en la mesa. Un Coronel de la Fuerza Área de los Estados Unidos, un rango mayor que el de ella y por consiguiente al cual debía de saludar. Y así hizo lo mismo que Harm.

- Señor.-

Jack y Sam se pusieron de pie en un instante. Jack correspondió al saludo que le hacían los dos militares que se encontraban frente a él.

- Descansen soldados- les pidió Jack.

- Teniente Coronel Sarah Mackenzie de la marina de guerra- se presento Mac después de haber saludado.

- Teniente Comandante Harmon Rabb Júnior de la Fuerza Área- hizo lo propio Harm.

- Es un placer, TL Coronel, TL Comandante -

Aunque ya habían saludado a su superior, Sam tuvo que hacer lo mismo que los demás ya que Mac era superior a ella.

-Señora - hizo la señal - Samantha Carter, Mayor de la Fuerza Área - se presento. -Descanse soldado y el placer es mío- expreso Mac muy relajada y sonriente.

-Buenas tardes- saludo Harm fijando su atención en los dos extraños que aun continuaban callados y bien sentados en aquella mesa.

-Buenas tardes Comandante Rabb- correspondió Mulder dándole a entender que ya había escuchado quien era y que rango tenía. Y ya se había puesto de pie junto con Scully.- Buenas tardes Coronel Mackenzie.-

-Buenas tardes -

-Soy el Agente Especial Fox Mulder del FBI, ella es mi compañera Dana Scully- hizo la presentación como Scully lo había hecho anteriormente. -Es un placer agentes- expreso Mac.

Terminadas las presentaciones, los seis se quedaron de pies, y los dos militares recién llegados se veían especialmente tensos.

- ¿Son sus puestos Coronel? - dijo Jack a Mac, señalando los dos lugares vacíos en la mesa

- Así es Señor- le confirmo Mac con sumo respeto.

- Bien, entonces siéntense que esto está por empezar - dijo Jack sonriendo amablemente mientras se acomodaba de nuevo en su puesto. Sam le siguió y también se sentó.

- Gracias, señor- le retribuyó Harm con seriedad.

Mulder y Scully tomaron asiento también, seguidos por Harm y Mac.

Jack no estaba acostumbrado a esto, él y su equipo, es más, toda la gente en la montaña, olvidaba un poco los rangos a la hora de comer. Y por cierto... ¿cuando llegaba la comida?

Jack observó a su alrededor, y observó también lo tensos que estaban Mackenzie y Rabb, sentados a la mesa como si fueran a hacerles una corte marcial.

- Coronel, Comandante, relájense un poco, no vamos a tener una corte marcial aquí, sino un almuerzo... - dijo mirando de reojo a Sam y viendo como sonreía un poco.

Harm y Mac sonrieron entre sí ante el comentario de Jack lo cual fue bastante acertado, aunque el Coronel no conocía las profesiones de estos dos militares.

- ¿Qué? - dijo Jack al verlos sonreírse así

-No se preocupe señor, es solo que nuestros trabajos tienen que ver mucho con el mundo de las cortes marciales- comento Harm un poco incomodo.

Jack no entendía el comentario de Harm, pero decidió no indagar mucho con respecto a ello, mas adelante hablarían de sus trabajos. Por el momento lo único que le preocupaba era el almuerzo.

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