N/a

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Resumen:

No era su culpa que su mente le jugara una mala pasada, en lo absoluto, de verdad que no era su culpa, bueno quiza si, esta bien, esta bien lo admitía si, si lo era pero es que ella había estado demasiado sospechosa y con tal de seguirla y demás cosas se había olvidado por completo que era su cumpleaños y si quería golpearse con algo pero no podía lamentablemente así que no le quedaba de otra más que de tratar de arreglar las cosas con ella... si definitivamente era su mejor cumpleaños


Cumpleaños

- ¡No tenías porque invitarlo! - le grito desde el marco de la puerta de la cocina mientras Sakuno solo vertía algo en quien sabe que cosa, odiaba que cocinara cuando le estaba hablando de algo serio - Baja la voz Seiichi, es importante esto - señalo ella sin levantar la vista de lo que estaba cocinando, ¿era importante?, ¿más que él?, ¡la iba a matar! - ¡¿Y esto no lo es?! ¡Invitaste a tu ex novio a nuestra casa! - grito fuera de sus casillas, la escucho azotar el ulsero para mirarlo con furia evidente en el rostro.

Normalmente ya estaría suplicando en el suelo por alzarle la voz, ya estaría diciendole que era una broma pero no en esta ocasión porque lo ameritaba, no era un paranoico, no estaba viendo cosas donde no las había porque si que las había y no importaba que la cobriza dijera que no era así porque si lo era - Ryoma no es nadie ahora, tú eres mi novio, ¡vivimos juntos desde hace un año! - añadio ella subiendo su tono de voz, bien, al carajo su autocontrol, su paciencia estaba agotada porque sinceramente no podía más.

- ¡¿Y?! ¡Se como te mira, él aún te ama, me odia y tú lo invitas a la casa! ¡A Ryoma, a Ryoma! ¡A Echizen! ¡Te vi, te vi con él en una pastelería a saber que haciendo, como aquella ocasión en la que estabas en una tienda de relojes, seguro que le diste uno porque yo no tengo uno en la muñeca así que es más que obvio que no estuviste allí por mi como tampoco estabas en una tienda de ropa de última moda porque yo no tendo nada de eso! ¡Estas saliendo con él! - grito alterado y ella lo miraba incrédula, entonces fue cuando se dio cuenta de que había metido la pata enormemente.

- ¡¿Me estás espiando?! ¡Prometiste que no lo harías, prometiste que ibas a confiar en mí después de que te dieras cuenta de que durante las tardes de todo un mes estuve visitando a mi padre enfermo, lo prometiste Seiichi! ¡Eres... eres un mentiroso, no peor que eso, eres un maldito enfermo! ¡Soy tu novia, no soy tu madre con un carajo, no eres el estúpido de tu padre que cree que su mujer lo engañaba, deja de hacer eso Yukimura! ¡Tienes que arreglar tus problemas familiares, arregla tus cosas Seiichi porque no pienso estar con alguien enfermo como tú! - dos segundos, dos segundos y ella se mordio el labio para golpearse mentalmente con una tonelada del material más pesado de la Tierra que en esos momentos ignoraba cual era.

- ¿Un enfermo? Lo siento, de verdad lo siento, era solo que me preocupaba que Echizen jugara contigo de nueva cuenta como hace dos años cuando aposto con sus amigos pero es más que obvio que no importa lo que haga tú siempre lo vas a defender y a mi odiar, creo que es mejor que me vaya a casa, si, con mi padre el enfermo... por cierto, mi madre si lo engañaba y con uno de sus socios, incluso tenía una familia con este pero creo que lo olvidaste, claro que lo hiciste porque debes estar muy ocupada con Echizen - lo vio caminar hasta el armario que estaba al lado de la puerta para tomar un abrigo, tomo sus llaves y su bolso de cosas escolares para salir de la casa dando un portazo.

Sakuno se quedo de pie allí, eso no debio haber pasado, no lo estaba engañando, no lo hacía, lo amaba más que a su vida pero es que no podía creer que la espiara, era cierto que tenía problemas con su familia pero nunca se los había hechado en cara justo como ahora, se había pasado, estaba preparando una fiesta sorpresa para su cumpleaños que sería en cuatro días, no era nada malo, le había pedido a Ryoma que la ayudara con ella pero no había pensado ni un poco en que eso lo iba a lastimar, se estaba odiando en esos momentos.


El primer día, él no había llegado a casa, bueno después de todo había dicho que estaría en su casa, se encontraba riendo con su grupo de amigos en el estacionamiento cuando el sonido del auto que tanto conocía llamo su atención, lo vio bajar con unos lentes obscuros y se mordio el labio, había estado llorando, tenía vendada la muñeca derecha, había golpeado algo debido a su estado de ánimo, lo vio pasar de largo con los libros en una mana y con una barra de chocolate blanco en la boca, siempre lo comía cuando estaba mal.

Seiichi la miro, estaba riendo con sus amigas, se veía normal, bueno después de todo el estar con Echizen seguro que le gustaba mucho, en cambio él había estado llorando durante toda la noche, no le importaba si era hombre le dolía y punto, le dolía porque la amaba demasiado, le dolía porque el malo siempre era él cuando se trataba de "Ryoma-kun", se llevo a la boca una barra de chocolate blanco y camino pasando de largo de ella, la pensaba ignorar por mucho que eso lo matara, no era su culpa o quiza si lo era, no mejor dicho era culpa de ambos solo que ninguno lo diría, al menos no por ahora.

Camino hasta su casillero mientras veía al peliverde detenerse al lado de la cobriza y besar su mejilla, estrello con fuerza la puerta de su casillero llamando la atención de los demás incluso la de ambos, tomo aire al sentir algunas miradas, la vio preocupada pero no hizo amago de hablar con él, claro si estaba con él por eso no dudo en golpear la puerta de su casillero con su mano derecha de nueva cuenta, total ya estaba lastimada aunque eso no significaba que su corazón estuviera en mejores condiciones.


Segundo día, se encontraba sentado debajo del árbol de la facultad de administración leyendo un libro o al menos haciendo el intento, no iba a regresar a esa casa que compartía con ella por el momento, le dolía la cabeza y se sentía mareado, era normal no porque hubiera bebido o algo así era porque no se estaba alimentando como debía, suspiro un poco mientras veía a las personas caminar con prisas, lo bueno es que ese periodo lo tenía libre, se levanto tomando su mochila para colocarsela al hombro, había visto más fotos de ella en un centro comercial con Echizen esta vez en una tienda de mascotas, eso si que había dolido porque ella nunca le había dicho que quería una en casa cuando él la deseaba pero bueno, que se le iba a hacer.

No llevaba ni dos pasos cuando se tambaleo por una punzada en la cabeza, el piso se movio, su vista se nublo y sintio unos brazos rodear su cintura, conocía esa fragancia por lo que sabía que era ella quien hizo el intento de ayudarlo pero solo provoco que él cayera debajo de ella que enterro su rostro en su pecho, se sentía cálida, la extrañaba mucho pero no iba a ceder - ¿E-Estás bien? - pregunto ella y no contesto, solo se quedo recostado, tenía mucho apetito pero sabía que no era de comida sino de sus besos y de su hermoso cuerpo.

Movio una mano con intenciones de acariciar su mejilla - ¡Sakuno, es importante! - grito Ryoma desde lejos llamando la atención de ambos, bien eso le molestaba demasiado, al carajo entonces cuando la vio removerse de su cuerpo para soltarse, iba con intenciones de marcharse con él pues bien, la aparto de su cuerpo y saco fuerzas de donde no las tenía para levantarse sin tambalearse - S-Seiichi - lo llamo y ladeo la cabeza - Tu novio te espera - siseo con furia para seguir avanzando, poco le importo el dolor que mostro al nombrarlo, él también estaba sufriendo.


Tercer día, estaba comiendo en una cafetería cerca de la universidad o como mínimo haciendo el intento, le dolía la cabeza todavía, dio un suspiro leve para llevarse a la boca un pedazo de pastel mientras escribía algo sobre el ensayo que les habían encargado, el sonido de la puerta de la cafetería indicaba que un nuevo cliente había entrado, escucho pasos pero él seguía en lo suyo, el sonido de la silla delante de él llamo por completo su atención, alzo la vista observandola, se veía un tanto cansada además de que parecía decaída justo como él.

- ¿Qué quieres? - contesto mordazmente mientras bajaba la vista de nueva cuenta a sus apuntes - ¿P-Puedes venir mañana a casa en la noche? A las nueve por favor - pidio ella y él encarno una ceja, se le notaba que estaba temblando jutos como estaba él porque en esos momentos solo quería saltarle encima y besarla con ansias - Estare allí - ella asintió colocandose de pie para dar media vuelta y comenzar a alejarse, dio un suspiro de frustración, seguro que quería decirle que no quería vivir más a su lado, debio haber dicho que no y de esa manera ella no tendría escapatoria, quería darse de topes contra todo, el estar sin ella estaba acabando con su cordura.


No tenía ni la más mínima idea de porque estaba allí, seguro que le iba a decir tres verdades, como mínimo recibiría un "lo siento, no te amo más", eso iba a acabar con su pobre alma, se detuvo delante de la puerta de la casa observandola a ella que estaba recargada sobre la misma, las luces estaban apagadas, Dios se estaba cumpliendo, ¡lo había pensado con humor negro!, se mordio ligeramente el labio para llamar su atención, ella alzo la mirada, estaba usando un vestido strapless de color blanco con tonalidades azules en la parte inferior del mismo.

Su cabello estaba atado en un moño dejando varios mechones caer por su rostro, usaba leve brillo labial, zapatos de charol blancos, se veía hermosa, no hacía frío por lo que no era necesario que usara un abrigo pero aún así siempre se preocupo por ella por lo que se despojo de su suéter para pasarlo por sus hombros con una leve sonrisa, fue su turno de tomar aire aunque no quisiera - Dile a Echizen que te haga feliz ¿vale?, solo recuerda que te amo más que a mi vida - ella abrio los ojos asombrada, pensaba entrar a la casa para tomar asiento unos minutos y después se iría.

- ¿D-De qué hablas? - pregunto ella llamando su atención por completo, sonrió tristemente - No hagas esto Sakuno, si dijiste todas aquellas cosas era porque para ti era la verdad, estas... estas con él de nueva cuenta - lo siguiente que sintio fue que ella bajaba la mirada y apretaba los puños - ¡Eres un estúpido Yukimura, no estoy saliendo con Ryoma de nueva cuenta, no podría cuando te amo a ti, cuando solo quiero compartir mi vida contigo y no contra persona, no cuando estos días fueron los peor del mundo para mi! ¡Te amo a ti, no te estaba engañando y no tendrías porque haberme espiado! ¡Nada te costaba confiar en mí... idiota es tu cumpleaños! - abrio la puerta y las luces se prendieron...

Todos sus compañeros salieron de los sillones de la sala con miradas incomodas al igual que sus sonrisas - ¡Feliz cumpleaños Seiichi! - Marui que estaba un poco pasado de copas lo grito y él se dio un golpe mentalmente, con el asunto de seguirla a todas partes, de perderla o de creer haberla perdido había olvidado que era su cumpleaños - S-Saku... - ella lo golpeo con la mano en la mejilla mientras lloraba, empujo a personas y subio de prisa a la habitación que compartían, se quería morir de verdad.

- E-Esto... que empiece la fiesta... ¡que empiece la fiesta! - y agradecio al alma que dijo eso porque de inmediato comenzo a ser felicitado por personas y en cuestión de minutos la incomodidad había desaparecido al menos para ellos porque él solo quería una muerte lenta pero segura.


Veinte minutos mientras abajo se escuchaba el estruendo, risas y demás cosas él abrio la puerta de la habitación, la vio recostada en la cama de lado abrazada a su oso de peluche, aquel que había ganado en la feria - Lo siento - se disculpo cerrando la puerta, camino hasta la cama para tomar asiento en la misma - S-Se que soy un tonto, estúpido, imbécil, animal y demás cosas pero te amo, te amo más que a mi vida y juro por Dios que estos tres días fueron los peores de mi vida porque miles de cosas pasaban por mi cabeza, no iba a soportar que alguien más te besara, que alguien más estuviera a tu lado, te amo más que a mi vida que no sabía que era mi cumpleaños lo juro, bien esto no suena como una disculpa, Dios ni siquiera puedo disculparme contigo, ¡¿por qué es tan difícil?! - pregunto gritando porque no sabía como hacerlo.

La vio levantarse y se resigno a que se marchara, se detuvo en la puerta pasando el pestillo de la puerta, ¡iba a morir tan jóven!, sus ojos estaban rojos por su culpa, la vio caminar hasta donde se encontraba, se subio a su regazo para sentarse a horcajadas sobre él mientras se abrazaba a su cuello, sus manos viajaron a sus caderas, ella aspiro su aroma y se quedo allí, su calor lo inundo - E-Esta bien - murmuro ella separandose un poco para tirarlo a la cama, bien, su regalo le estaba gustando y mucho y no es que fuera un pervertido.

- Toma - ella se acomodo en su pecho de manera que tomo la cajita pasando sus manos por sus costados para abrirla y sonrió, era un reloj de edición limitada, beso sus cabellos agradecido - Gracias - ella negó con la cabeza, la vio estirarse por sobre su cabeza para darle un sobre, ¿dinero? no, no lo necesitaba, lo abrio con cuidado y se quedo de piedra, una prueba de embarazo, de todas las letras que se econtraban en el papel, él solo leyo "positivo: dos meses de embarazo", iba, iba a ser padre.

La tomo de las caderas dandole vuelta y beso sus labios con ansias - Te amo, te amo, te amo, te amo a ti y al bebé - aseguro besando su mejilla cariñosamente además de su naricita sacandole risas suaves a ella... si definitivamente era su mejor cumpleaños porque la tenía a ella y tambien a un bebé en camino, ¡era tan feliz! - También te amo - aseguro ella tomando su mano para besarlo con suavidad, si, su mejor cumpleaños, un cumpleaños para el recuerdo con creces.


N/a

Espero que les haya gustado.

Gracias por leer.

Gracias por los reviews. Sinceramente es un capítulo que me ha encantado y enamorado, espero que a ustedes también les haya pasado lo mismo.