CAPITULO 5
Orlando Royal Suite. Salón de Audiovisuales. Orlando Florida. 7: 00 P. M.
Los últimos miembros del equipo en aparecer fueron los dos agentes del FBI. Mac, Harm, Sam y Jack ya se encontraban ubicados en su sitio designado para la primera actividad de la noche.
El salón estaba dispuesto con una pantalla de proyección, y el orador se alistaba a comenzar, puntual como lo exigía este tipo de eventos.
Los asistentes, libres ya de uniformes y del código de vestimenta militar y del gobierno, terminaban de llenar las sillas.
Un señor de unos cincuenta años, con rasgos duros y serios subió al podium. Era sin duda algún tipo de militar retirado que aun seguía trabajando en un área donde no requerían sus servicios para el campo.
Cuando terminó de acercarse al podium, empezó a cuadrar el micrófono por donde hablaría creando una estática verdaderamente molesta en el salón. Scully, Mac y Sam mostraron rostros incómodos, especialmente Mac que solía tener un oído bastante sensible ante tales situaciones. Eso podía agradecérselo a Harm.
-Muy buenas noches, bienvenidos todos- habló el hombre mayor con un acento simpático a pesar de tener una figura imponente y seria.- Soy el Coronel retirado Adam Rogers y trabajo en el museo de historia militar y gubernamental de Washington- relató el flamante caballero.- Esta noche estoy aquí para darles a conocer la historia de la mujer americana dentro de nuestras fuerzas, su desempeño y su gloria que ha permanecido inquebrantable por más de sesenta años… -
Jack miró de reojo a Sam, y, aunque fue un gesto casi imperceptible, ella lo sintió moverse, así que le devolvió la mirada extrañada.
- ¿Qué? - le dijo en un susurro.
Jack miró de nuevo al frente y contestó su pregunta de la misma forma.
- Clases de historia a esta hora... genial - le susurró Jack a ella
Sam no pudo evitar sonreír, tal y como él lo buscaba con ese comentario, así como más le gustaba verla.
Siempre hacia lo mismo, todas sus bromas sin sentido solían terminar en una sonrisa de Sam. Estaba condicionado ya, y algo adicto de hecho.
A Mulder no le interesaba mucho lo que estaba diciendo el militar retirado, ya que la única historia que le interesaba era la de Scully y estaba decidido a divertirse un poco con esa historia.
Antes que empezar con su diversión tomo una flor de las tantas que había en el arreglo floral que adornaban el centro de la mesa y empezó a deshojarla provocando una mirada sorpresiva y de curiosidad en Scully.
-¿Qué haces Mulder?- pregunto con aprensión. -Nada- miro a Scully.- ¿No te aburre todo lo que ese hombre está diciendo?-
- Está hablando de la historia de las mujeres americanas dentro…- explicaba Scully de la manera sistemática que siempre utilizaba con Mulder.
- No me interesa- le interrumpió.- La única historia que me interesa es la de mi compañera de trabajo. Nacida un veintitrés de febrero, bajo el signo de piscis, estudiante de la escuela elemental de San Diego, graduada en el 78 ingresada en la academia del FBI en el 80 y asignada en los Expedientes X en el 92… hasta ahora ha permanecido ahí por más de seis años y al parecer no tiene intenciones de irse- decía con un gran sonrisa.- Y eso a su jefe de sección le parece perfecto.-
Scully quedó asombrada. Acostumbrada como estaba a que Mulder se apasionara demasiado con las cosas, sentirse ahora el centro de su interés era perturbadoramente especial.
- Mi jefe de sección debe tener cierto favoritismo entonces - dijo recuperando su voz y con una leve sonrisa, dispuesta ahora si, a seguirle el juego y ver a donde llegaba.
- Solamente con una pelirroja, bajita y demasiado inteligente para mi gusto- expresó de manera maliciosa e insinuante.
- ¿En verdad? - contestó con su típico gesto de la ceja elevada - ¿demasiado inteligente?, es decir que te gustan tontas... - continuó evitando sonreír.
-Yo no he dicho eso- explico tratando de salir de la trampa que le ponía Scully.- Si quisiste interpretarlo así, me disculpo. Pero debo aclararte que me gustan sumamente inteligentes aunque no a veces me irriten.-
- ¿Se supone que acabas de quedar mejor que antes Mulder? - le dijo ahora sí sin poder evitar la sonrisa y apoyó su mano en el brazo de él, durante apenas un par de segundos.
- Escuchemos la charla antes de que sigas acabando con tu imagen, jefe - le dijo en tono juguetón.
-Aguafiestas- se quejó y luego centro su atención en la charla.
-…. esta noche hemos querido presentarle un film donde se recopila la historia de la mujer, nuestra fuerza e inteligencia femenina en las filas de las organizaciones más poderosas de nuestro país y nación. Aquí podremos ver como de una simple colaboradora de los médicos en los campos de batalla y trabajadoras incansables en las fabricas de armamento naval han pasado a ser mayores, comandantes, generales, agentes del FBI y miembros de organizaciones como la CIA y Seguridad Nacional… marcando territorio y llegando a ser mejores que nosotros…
Mac no pudo sonreír ante aquellas palabras del hombre de voz simpática y rostro serio.
-Sí Mac, tiene mucha razón. Pero por favor no empieces- se quejó Harm aburrido ante el panorama. -Solo estás celoso- le discutió ella.
-¿Celoso? ¿Yo? Jamás- expresó seguro. -¿Entonces por qué la queja?- le pregunto mientras volteaba a mirarlo. -No me he quejado- se defendió.- Solo es que no quiero que los humos se te suban a la cabeza. Es todo.-
-Harm… Ya se… un chapuzón en la playa te desinflaría el ego de coche bomba que traes hoy- comento divertido. -Harm, estréllate en el índico- le pidió desesperada.
-¿Para qué?- se acerco a su oído.- ¿Para qué llores desesperada y le supliques a media naval que insistan en mi búsqueda? Reconócelo, no puedes alejarte ni un segundo de mí.-
Mac tragó en seco ante la cercanía de Harm. El comentario la había tomado desprevenida y eso no le gustaba, no le gustaba que él tuviera razón. Pero odiaba sus insinuaciones porque después de arrepentía de ello.
Harm no pudo notar la mirada de enfado que le lanzaba Mac y no le quedo más remedio que alejarse de ella y seguir prestándole atención al militar en el podium. Ella pudo respirar tranquila.
-… bueno, sin más preámbulos los dejo con esa memorable película. La luz por favor- enseguida las luces fueron apagadas- que corra el proyector- el proyector comenzó a correr y el militar retirado volvió a su silla.
